Una lectura comentada
Una reseña de una obra que nos enviara Nuria, fue comentada por otro de nuestros colaboradores, el historiador Felipe Pérez: hemos querido poner a consideración de ustedes ambos textos y, además, regalarles un hermoso poema de Gioconda Belli:
Una lectura comentada
Por Nuria Barbosa León*
Por fuerza del azar, una amiga me obsequió un hermoso libro que me tuvo extasiada por varios días, se trata de “El país bajo mi piel”, el cual recoge las memorias de la guerrillera nicaragüense Gioconda Belli acerca de la Revolución Sandinista.
La utilización de la primera persona en el estilo de narrar enmarca al texto en una autobiografía por lo que las opiniones vertidas son muy personales de la autora que se encierra en el personaje principal.
Es meritorio halagar las anécdotas tomadas de un proceso político para comprender la dimensión de un fenómeno social que se traduce en la gestación, vida y fracaso de una Revolución triunfante el 19 de julio de 1979.
Lo cuestionable es el razonamiento de trasfondo, porque la autora transita de una actitud revolucionaria a una posición contraria a los ideales por los cuales no dudó en algún momento de entregar su vida y sacrificar a su familia.
Si bien hay una entrega total a la causa guerrillera en el proceso de gestación, luego con el triunfo sobrevienen las diferencias ideológicas. Gioconda (como bien lo escribe en el libro) proviene de una familia de la burguesía media (no da el alcance de cuáles son las propiedades y los negocios de sus padres) y busca refugio en la causa política de los años 70 por amores fugaces que la hacen distraerse de un matrimonio aburrido y caído en la rutina.
Vio en los compañeros de lucha, el deber ser de los hombres, capaces de ofrecerlo todo a cambio de nada, anhelar una sociedad mejor y aspirar a un futuro de igualdad y justicia. Muchachos jóvenes entregados a la pasión por la denuncia, al alimento de la literatura y la música, al enriquecimiento del espíritu humano, al amor sin prejuicio y a los valores más íntimos de cada persona.
Le faltó dimensionar a Gioconda que una Revolución es un proceso radical de cambio donde se deben barrer las viejas estructuras e incorporar nuevas que no siempre se ajustan a la voluntad de los hombres sino que se imponen como lo único que pudiera dar continuidad inmediata mitigando las consecuencias. Por ello se pudieran hablar de errores en las decisiones de un presidente en algún gobierno determinado.
Es bueno explicar: para que haya socialismo tiene que imponerse la propiedad social sobre los medios de producción. De ahí que la burguesía tiemble y se oponga a un nuevo sistema social porque a la larga debe perder sus propiedades y sacrificar sus ganancias económicas.
Muchos de los que participan en un movimiento armado ú otra forma de lucha de clases, aspiran a verse representados en la nueva forma de estado que se desea y se sienten frustrados cuando son dañados sus intereses de clases, llámese expropiación.
Por demás los movimientos latinoamericanos no pueden jugar al ser o no ser, porque tienen economías muy dependientes al capital extranjero y el gran enemigo es Estados Unidos en tanto es quien más pierde propiedades.
La gran utopía de la autora radica: “ … el discurso sandinista era el producto del radicalismo de la época, de una conciencia heroica convencida de su propia verdad y decidida a cambiar el mundo a favor de los explotados y los oprimidos, pero también queríamos hacerlo como la primera revolución de izquierda tropical, irreverente, original y magnánima.”[1] De este planteamiento surge la gran incógnita: ¿Cómo?
Se ha demostrado que no es válido realizar una revolución burguesa al estilo europeo en los momentos actuales porque el capital está transnacionalizado y no es posible un proceso de acumulación originaria porque la propiedad individual (llámese también nacional) tiene el gran peligro de ser aplastada por ese gran capital y sólo puede subsistir si es necesario para los intereses económicos del capital imperial.
Por tanto no debe sembrarse en los países del tercer mundo un capitalismo originario y que se pueda convertir luego en desarrollado, nunca tendremos –a través de las relaciones de producción capitalista--una sociedad del primer mundo donde el nivel de vida de la población sea equitativo, justo y de acceso por igual a todos los ciudadanos.
La opción debe ser hacia el cambio en las relaciones de producción y la implantación del socialismo, para que el estado pueda distribuir las riquezas sociales en un nivel de igualdad, para ello la medida medular tiene que ser la expropiación de la propiedad y la nacionalización de las compañías por parte del estado.
Por supuesto que en este proceso se definen los revolucionarios y los contrarrevolucionarios porque deben tomar partido hacia una posición política de primer orden.
El libro de Gioconda Belli tiene el valor de atraer al lector en una historia comentada pero luego se queda en el desaliento hacia todo lo que pueda convertirse en lucha de clases por un mundo mejor. Sólo basta un consejo: “Que la pasión no nos ciegue”.
[1] Belli, Gioconda “El país bajo mi piel” Editorial Vintage Español, impreso en Estados Unidos. Año 2003 p. 362
*Periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba
UN COMENTARIO SOBRE EL TEXTO DE NURIA
Nuria, no he leído el libro, pero lo que cuentas es un fenómeno recurrente entre antiguos compañeros del Frente. La falta de una ideología revolucionaria firme, frente al ataque silencioso y tenaz de la ideología burguesa, las tentaciones del poder, los privilegios que se dieron por sobre los ideales y el pueblo por el que habían peleado, entre otros, afectó a un grupo de estos revolucionarios, héroes en la guerra, frente a las torturas de los cuerpos represivos, en las dificultades de la guerrilla... Mira en esto hay que insistir porque nadie está libre de tales fenómenos involutivos. Nuestras "mieles del poder" también fabrican por los mismos vericuetos de la enajenación capitalista y el trabajo enemigo, a traidorzuelos y burócratas indolentes y peor corruptos. Querida amiga, por eso hay que seguir pelando duro contra el imperio, desde dentro de cada uno de los revolucionarios, contra las miserias humanas que llevamos, contra nuestros egoísmos y vicios por muy pequeñitos o inocentes que nos puedan parecer. Y a la vez trabajar en el mejor antídoto que existe frente a toda esa basura que acompaña la forja grandiosa de las Revoluciones: Hay que hacer de la honestidad y la vergüenza la mayor de las virtudes. Ser valientes en la denuncia y la exigencia de justa reparación frente a lo mal hecho, sea quien sea el responsable o comisor, independientemente de las "consecuencias" que pueda traernos esa posición. Hay que sentir además lo hermoso de vivir sumergidos en el movimiento realmente progresivo, socialista. Hay que amar intensamente: Hay que amar lo BELLO de la dignidad que encierra cada acto emancipatorio y sentirte compensado por ello. Vivir en hambre de amor por la humanidad, por la patria y todas las patrias, amor simple y llano, intenso, de hombre y mujer, siempre en busca de la felicidad compartida con la familia, los hijos, los amigos y camaradas de lucha, con los otros que no conocemos, pero sabemos que existen y tiene posibilidad y el derecho al amor: Ese es el mejor antídoto. Muchas felicidades. Felipe de J. Pérez
UN POEMA DE GIOCONDA BELLI:
AHORA VAMOS ENVUELTOS EN CONSIGNAS HERMOSAS
Las mañanas cambiaron su signo conocido.
Ahora el agua, su tibieza, su magia soñolienta
es diferente.
Ahora oigo desde que mi piel conoce que es de día,
cantos de tiempos clandestinos
sonando audaces, altos desde la mesa de noche
y me levanto y salgo y veo "compas" atareados
lustrando sus botas o alistándose para el día
bajo el sol.
Ya no hay oscuridad, ni barricadas,
ni abuso del espejo retrovisor
para ver si me siguen.
Ahora mi aire de siempre es mas mi aire
y este olor a tierra mojada y los lago s allá
y las montañas
pareciera que han vuelto a posarse en su lugar,
a enraizarse, a sembrarse de nuevo.
Ya no huele a quemado,
y no es la muerte una conocida presencia
esperando a la vuelta de cualquier esquina.
He recuperado mis flores amarillas
y estos malinches de mayo son mas rojos
y se desparraman de gozo
reventados contra el rojinegro de las banderas.
Ahora vamos envueltos en consignas hermosas,
desafiando pobrezas,
esgrimiendo voluntades contra malos augurios
y esta sonrisa cubre el horizonte,
se grita en valles y lagunas,
lava lagrimas y se protege con nuevos fusiles.
Ya se unió la Historia al paso triunfal de los guerreros
y yo invento palabras con que cantar,
nuevas formas de amar,
vuelvo a ser,
soy otra vez,
por fin otra vez,
soy.

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