El denominado “silencio cubano”
El denominado “silencio cubano” ante los “cambios” en la política del gobierno norteamericano con respecto a Cuba.
Por Orlando Cruz Capote
“Pasan los días y el gobierno de La Habana no dice nada”. Tal frase, parafraseada, se escucha una y otra vez en los disímiles medios de comunicación a nivel internacional. “No hay reacción en los medios oficiales cubanos”, es otra de esas construcciones lingüísticas que se escriben a diario en los poderosos informadores mediáticos transnacionales que tienen un amplio consumo de masas de alcance mundial. Al unísono, algunas izquierdas de variado espectro ideopolítico también se interrogan de cual puede ser la respuesta cubana, y nos solicitan, nos indican, nos sugieren..., que digamos o quizás hagamos algo. Es como si el balón esté situado en el campo cubano. Y no, no se encuentra de ningún modo en el Verde Caimán, ni remotamente.
¿Qué plantear sólo con percepciones y apreciaciones de actos muy superficiales? Por lo menos desde el ángulo académico del intelectual políticamente comprometido con la causa de la Revolución, se podrían expresar algunas ideas, pero nunca como una contestación definitoria ante tales preguntas, directas e indirectas, pero muy insinuantes.
Si observamos los hechos tal y como son, y no como quieren que sean, habría muy pocos cambios en la postura estadounidense hacia Cuba socialista. Porque detrás de las semi-medidas existe una intencionalidad malsana: poner en acción el “famoso” carril primero (Tracks I) de la Ley Torricelli. Ni ésta, como tampoco la Helms-Burton han sido mencionadas. Menos la Ley de Ajuste cubano. Se trataría de poner la zanahoria en un primer plano, para luego presionar y exigir transformaciones hacia el liberalismo económico y político en la Isla: el retorno al capitalismo. ¿Ilusiones o encantamientos ideologizantes dirigidos hacia aquellos que no leen con rigor y profundidad, y no son capaces de advertir segundas intenciones? Es lo más seguro.
¿Qué eliminó el presidente Obama que, supuestamente, pudiera conllevar a un gesto cubano? Nada más y nada menos, suprimió una cláusula o ley que no permitía que los norteamericanos-cubanos enviarán más remesas de dinero hacia Cuba, ampliando además el marco familiar del cubano común, aunque de todas formas continúa siendo muy limitada la cifra de dólares para gastar al otro lado del Estrecho de la Florida; eliminó los tres años de espera para visitar a los familiares y, a partir de esa firma presidencial, podrían hacerlo una vez al año; y también brindó facilidades para que las transacciones de compra y venta de alimentos que realiza Cuba a los granjeros norteamericanos pudieran realizarse con créditos, siempre a través de la banca de ese país, y el no tener que pagar instantánea o primeramente antes de recibir las mercancías, según el programa “cash in advance” (pago por adelantado).
Entonces el flamante nuevo mandatario solo ha eliminado algunas barreras que el ex-presidente neoconservador George W. Bush había (re)-impuesto como acto de recrudecimiento del bloqueo, en su afán de rendir y poner de rodillas a la nación y el pueblo cubano. Pero no se habla de levantar el bloqueo económico, comercial, financiero -el embargo como técnicamente le denominan-, y no hay mucho más. Incluso se prestaron para incluir a Cuba en un largo listado de países violadores de los derechos humanos -casi todos, menos los EE.UU. y sus aliados más cercanos. Y hace solo unos días el Departamento de Estado exigió al gobierno legítimo de la Mayor de las Antillas, que libere a todos los “presos políticos”, que según las cifras de sus mercenarios grupúsculos contrarrevolucionarios en Cuba, rondan los 200 individuos, todos encausados por poner en peligro la seguridad del Estado nación cubano. ¿Medidas de aflojamiento ante disposiciones creadas por los propios gobiernos de los EE.UU. y después ingerencias abiertas en los asuntos internos cubanos? ¿Qué tipo de diálogo, constructivo o no, como gustan llamarle, desea la actual administración de Washington con Cuba independiente y soberana? No lo sabemos a ciencia cierta, porque no ha habido, que sepamos, diálogo serio alguno.
Pero, ¿cuán efectivas han sido las medidas acuñadas? No muchas. Ya existe una petición de alrededor de quince Senadores, así como de productores y comerciantes, para que el Departamento del Tesoro y del Comercio las ponga en práctica, sin condicionamientos -léase trampas-, pues las mismas están confrontando lecturas equivocadas y tergiversadoras. ¿Se burlan del Presidente Obama en su propio gabinete?
Veamos brevemente lo que describen desde las agencias cablegráficas. “La Habana, 18 de marzo (EFE)- Tras normalizar relaciones con Cuba toda Latinoamérica -se incluye el restablecimiento de relaciones diplomáticas por iniciativa del gobierno de Costa Rica con la anuencia cubana, y el anuncio del triunfante presidente de El Salvador, Mauricio Funes, de que las restablecería nuevamente luego de su asunción el primero de junio- y avisar la Unión Europea que puede olvidar una “posición común” que fastidia a La Habana, diplomáticos y analistas opinan que es turno de que muevan ficha el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su colega Raúl Castro. [...] Por una parte, -continua esa agencia- el levantamiento del embargo que Washington aplica a Cuba desde 1962 supone eliminar o reformar varias leyes, lo cual requiere años de labor parlamentaria y un costo político que quizá Obama no pueda afrontar en estos momentos en que su prioridad es la recesión de su país y casi todo el mundo. [...] Por otra, el Gobierno cubano está habituado a tomar con mucha calma sus reacciones, manejándose con lo que algunos diplomáticos califican de “tiempos vaticanos”.
Otro. “Washington, marzo 17 (REUTERS)- Un grupo de 15 senadores estadounidenses se ha quejado que el Departamento del Tesoro no estaba flexibilizando los límites comerciales con Cuba, lo que dicen está contemplado bajo una nueva ley, según una carta divulgada el martes. [...] “El propósito de dichas cláusulas era facilitar el comercio agrícola con Cuba”, dijo el grupo en la carta del 16 de marzo. [...] El presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, Max Baucus, dijo que había una oportunidad para que Estados Unidos hiciera de Cuba un mayor socio comercial y que presionaría al Tesoro para resolver el tema. [...] “Espero plenamente que el secretario (del Tesoro, Timothy) Geithner revisará este asunto para retomar las relaciones Estados Unidos-Cuba, dijo Baucus mediante un comunicado. [...] Los legisladores dijeron que eso detenía el comercio, pero tenían esperanzas de que la nueva ley aprobada la semana pasada reiniciaría el flujo. [...] Sin embargo, eso se vio frustrado por Geithner, que dejó claro que los límites comerciales seguirían intactos en su gran mayoría cuando envió una carta a dos senadores demócratas, descontentos sobre la flexibilización de las restricciones a Cuba”.
Y dos más. “Washington, 12 de marzo (EFE)- Miembros del Grupo de Trabajo sobre Cuba de la Cámara de Representantes de EE.UU. solicitaron hoy una reunión con el secretario del Tesoro, Tim Geithner, en busca de explicaciones sobre cómo aplicará la modificaciones en las restricciones de viaje a la Isla. [...] Los cambios sobre los viajes a Cuba y las exportaciones de alimentos y medicinas a la isla están contenidos en una recién aprobada ley presupuestaria. [...] Geithner, en un intento por apaciguar a los senadores Bob Menéndez y Bill Nelson, que se oponían a las modificaciones, les envió cartas en las que aseguró que el Departamento del Tesoro haría una interpretación muy limitada de esos cambios y que, para efectos prácticos, no tendrían peso. [...] De hecho Geithner les comunicó que la ley no cambiaría los reglamentos que exigen pago por adelantado para las importaciones estadounidenses.[...] También les aseguró que la cláusula sobre los viajes de negocio para comercializar esos productos no abrirían un resquicio para flexibilizar ese tipo de traslados”. Y, “Washington, 13 de marzo (AFP)- Estados Unidos tiene la intención de aliviar las restricciones a los viajes de familiares y las remesas que se envían a Cuba, como parte de su nueva política hacia la isla, declaró este viernes el responsable de América Latina en el Departamento de Estado, Tom Shannon. [...] Creo que el presidente (Barack) Obama dejó claro, durante su campaña y luego, que su gobierno tomará medidas para abolir las restricciones para los viajes de familiares y el envío de remesas, aseguró Shannon en rueda de prensa. [...] La política estadounidense hacia Cuba sufrió un episodio de confusión esta semana al aprobar el Congreso, dentro de una ley presupuestaria para 2009, una serie de modificaciones a las restricciones de viajes y ventas de alimentos y medicinas a la isla”.
Después de esas declaraciones contradictorias, dubitativas y ambiguas, qué puede y podrá esperarse de una real-política del gobierno de Barack Obama. ¿Qué tipos de presiones están ocurriendo en los pasillos del Capitolio y en la Casa Blanca, por parte de algunos “halcones” de mantener el status quo de una política anticubana -disfrazada por el término de anticastrista- vilipendiada , desprestigiada y rechazada por todos los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe, por la mayoría de los representantes de las naciones en la ONU, y por la indudable aplastante totalidad de los pueblos del mundo?
Valdría la pena preguntarse cual puede ser la reacción del gobierno revolucionario de Cuba, ante estas señales paradójicas, superficiales y nada consultadas en una mesa de negociaciones gobierno-gobierno, de igual a igual, con respeto mutuo, sin condicionamientos de ningún tipo, presiones y chantajes.
No hay “tiempos de Vaticano” para la política exterior cubana, sino la cautela y la espera de que las decisiones anunciadas sean cumplidas y no alteradas por “interpretaciones” falsas y convertidas entonces en una farsa política más. Una cosa dice la Casa Blanca, y otras se definen en la Cámara de Representantes y el Senado, más aun en el Congreso de Washington. Son tantos los lobbys de intereses, variados y entrecruzados, que no se puede iniciar nada serio, honesto y profundo hasta que las semi-medidas sean reales y no solo tendencias no confirmadas por la práctica.
Las enseñanzas de la historia nos indican que el presidente de la nación más poderosa de la Tierra puede tener consideraciones tales o más cuales, y luego se desplieguen otras políticas o se detienen esas ideas y consideraciones con subterfugios leguyescos, de muy baja o ninguna ética, sin compromisos establecidos. Veamos la Alianza Para el Progreso y los más recientes Tratados de Libre Comercio, que a pesar de ser instrumentos de ablandamiento y lucha indirecta para apropiarse de los recursos de América Latina, y sólo para beneficio de los EE.UU., después han sido obviados por los grupos más (neo)-conservadores y hasta liberales, en muchas instancias del gobierno norteamericano. No se ha cumplido la promesa presidencial, simple y llanamente.
Señores, no traten de engañarnos con falsas promesas. Las relaciones de La Habana con Washington no transitan con flexibilizaciones y limitaciones parciales de restricciones. Hay algo más serio y profundo en un proceso verdadero de normalización de relaciones entre ambos países, gobiernos y pueblos. Mientras esperaremos, sin apuros y con rigurosidad política. Ojalá se imponga en Washington la idea de un diálogo serio y profundo, sin trampas y mentiras.
*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

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