El peloton de fusilamiento contra John McCain
Ya se ha dicho: para los cubanos, no ha de resultar sustancial la diferencia entre uno u otro ganador. Pero opiniones hay para escoger y acá compartimos otra de ellas:
Agustín Alcalá
El pelotón de fusilamiento contra John McCain
John McCain no ha tenido jamás amigos dentro de la Casa Blanca y sus colegas en el Congreso y en el Senado siempre le han visto como un engreído que va de libre. Y ahora ha llegado la hora de pasarle factura y han comenzado a armar el pelotón de fusilamiento.
El temor de muchos republicanos que el 4 de noviembre termine en un ridículo monumental del partido y en una victoria clamorosa para Barack Obama ha llevado a miembros de la administración y a colegas del senador McCain a aumentar las críticas al candidato, a sus asesores y a su campaña.
Una de las expresiones que más se oyen ya es que the cake is baked, el pastel ya está hecho y el candidato republicano no ha sido invitado a la fiesta de cumpleaños y no se comerá el pastel.
Incluso algunos de los miembros de la campaña han comenzado a mandar su currículo por Washington para que aquel republicano que quiera preparar ya las elecciones del 2012 los tenga en mente.
Desde la Casa Blanca se le pasa factura a las criticas masivas del último mes contra Bush y se afirma que ha sido un horrendo candidato, sin mensaje, dando banzados continuos y un ingenuo que ha elegido a una mujer incapaz de ser presidenta. Porque el papel de Sarah Palin como vicepresidenta es, además de asistir a funerales por medio mundo, ser presidenta si se da el caso y aquí nadie se toma en serio a la gobernadora de Alaska.
Desde la campaña de McCain se dice ya sin tapujos para explicar la derrota anticipada que la mala gestión de Bush, sus errores cometidos en Irak, en la economía y su irresponsabilidad al dejar que el déficit público alcance ya los 500.000 millones de dólares son algunas de las razones de que los norteamericanos deseen un cambio de partido en la Casa Blanca.
Otro argumento que se expone ante la posible victoria de Obama es que ha tenido una ventaja abismal en el dinero que ha tenido a su disposición. El candidato republicano ha sobrevivido como ha podido, a lo pobre, con 84 millones de dólares que le ha dado la Comisión Federal Electoral al recibir dinero público y el afroamericano ha tenido 600 millones en donaciones de sus seguidores para vivir a lo grande.
Varios asesores argumentan que la Prensa, principalmente del corredor Nueva York y Washington, donde están las sedes de los diarios más influyentes y de las cadenas de televisión nacionales, ya ha elegido a un ganador anticipadamente y no es McCain.
Lo que lleva a pensar que cada uno quiere saltar del barco antes de que se hunda y que lo único que desean muchos de los que rodean a McCain es salvarse el trasero antes de que sea demasiado tarde y el 5 de noviembre sean crucificados públicamente.
Y el aspirante, como el conejo de Duracell, dale que dale. "Les tenemos donde queremos, vamos por detrás en las encuestas, están confiados, ya están midiendo las cortinas para colocarlas en la Casa Blanca pero... vamos a ganar".
Lo malo para él es que su victoria ya no depende de él, ni sus asesores se creen el optimismo de su jefe y sus partidarios ya piensan que la noche del 4 de noviembre terminará muy pronto y ellos se irán a la cama a descansar con los ecos del discurso ganador de Obama en sus oídos.
Para algunos será un dulce sueño y para otros un anticipo de una pesadilla segura.


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