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Categoría: Sociedad cubana

12/12/2008 GMT 1

La Nación, el racismo y la discriminación racial... III Parte

polillabaez @ 01:45

La Nación, el racismo y la discriminación racial en la historia de Cuba y en la contemporaneidad. ¿Otra batalla ideológica? III Parte

Por Orlando Cruz Capote

  • El triunfo de la Revolución Cubana y la problemática racial.

El primero de enero de 1959, al acontecer el triunfo de la Revolución Cubana, constituyó un importante punto de inflexión de toda la problemática social, económica, política y cultural, incluido por supuesto, la racial, las políticas y prácticas discriminatorias. Por primera vez, en la historia de Cuba, el problema del racismo, la discriminación racial y los prejuicios raciales iban a ser abordados decididamente de manera profunda y tratar brindarle soluciones programáticas de corto y largo alcance. Una genuina revolución social y radical, antiimperialista por antonomasia, debía incorporar a su proyecto nacional-emancipador y de justicia social a todas las masas populares y, en especial, a aquellas clases, capas, grupos, sectores, segmentos y estratos de la población más explotados, excluidos y marginados. Permítanme simplificarlo de forma muy esquemática al problema racial, con una explicación lógica-histórica temporal que, en momentos, vuelve al pasado, rompiendo quizás con esa propia lógica propuesta. Tal enunciación la realizamos no sobre la base de lo alcanzado, que es rotundamente superior a los cerca de 500 años de colonización y neocolonización impuestos, sino con una mirada crítica-reflexiva del porque subsisten algunos problemas aun por resolver.

A inicios y mediados de los años 80 de la pasada centuria, la vanguardia política del proceso revolucionario advirtió que entre los grupos dirigentes del Partido Comunista de Cuba (PCC), del Estado y el Gobierno Cubano había una mínima presencia de mujeres y de individuos de la raza negra, mestizos o mulatos, proporción que no era correspondiente con los esfuerzos que la Revolución había realizado en la preparación educacional, cultural e ideopolítica de todos los integrantes del cuerpo societal. Dichos grupos y segmentos, ahora no segregados ni discriminados, oficial e institucionalmente, no estaban representados de la manera más justa y plena en el ejercicio del poder, si bien habían alcanzado lugares destacados como maestros, médicos, profesionales, científicos y en otras esferas vitales de la construcción socialista. El discurso político, legitimado por los II y III Congresos del PCC, celebrado en 1980 y 1985-1986 -hubo una sesión diferida del mismo-, respectivamente, propuso sin necesidad de imponer cuotas precisas, pero bien trazados los lineamientos, que en todos los casos de elección de posibles cuadros de dirección a nivel de municipios, provincias y de la nación se debían seleccionar, principalmente, a los compañeros/as de ese género y raza pero, teniendo siempre presente sus valores y méritos patriótico-revolucionarios, ejemplaridad y prestigio, elevada ética, compromiso sociopolítico, vocación de servicio y capacidad intelectual, organizativa y de trabajo. No obstante, a la vuelta de unos años, se puso de manifiesto una verdad de Perogrullo: no fue posible franquear fácilmente los obstáculos de un problema que no podía ser solucionado por normativas y decretos, ni siquiera por la voluntad y la decisión política de los que dirigen el sistema sociopolítico y económico más avanzado que conoce la humanidad: el socialismo. En parte, porque se estaba enfrentando, aproximadamente, a cinco siglos de explotación colonial española y neocolonial norteamericana, contra la esclavitud y sus secuelas, contra el sistema capitalista dependiente y subdesarrollado que existió en la Isla -que el atraso-subdesarrollo era perdurable y lo sigue siendo hoy-, contra los remanentes de la explotación y opresión que habían sufrido las clases trabajadoras y contra el racismo, la discriminación, la alineación / enajenación, la marginación y exclusión de una inmensa mayoría del pueblo. El historiador y politólogo cubano Jesús Guanche, advierte que en los primeros años de la Revolución se eliminaron barreras esenciales que permitieron legalmente la igualdad entre las razas en Cuba, pero “[...] Se pensó ingenuamente que si se eliminaban las vías institucionales que propiciaban la práctica de la discriminación racial y se enfatizaba en la educación y en la convivencia cotidiana, automáticamente se podían barrer las raíces del racismo y de los prejuicios raciales”, y continúa que se “[...] dejaba sin revolucionar otra más profunda y diversa, que se reproduce y se multiplica a nivel horizontal; desde la autoestima personal, los complejos psicológicos heredados y transmitidos, que condicionan la autoimagen sobre la supuesta "pertenencia racial", los gustos estéticos para la elección de pareja, los vínculos de la pareja antes y después del matrimonio, las relaciones familiares y vecinales, así como entre los diversos grupos socio-ocupacionales, entre muchos aspectos”. (1) Muchas de estas manifestaciones discriminatorias supervivieron, otras no fueron en parte superadas aunque estaban, y continúan estando, en proceso de poder ser disminuidas, pero alcanzaron una nueva dimensión en contra de la más elemental lógica revolucionaria desplegada desde 1959: la racial; la de género, en cual la mujer es la más afectada por el machismo presente, aunque si esta es negra y está embarazada se hace más evidente; la religiosa, principalmente contra la proveniente de los cultos africanos muy mal apreciada y percibida por los leyendas y mitos negativos levantados históricamente en su contra, aunque también contra otros credos cristianos motivados por el agudo conflicto ideopolítico acaecido, en los inicios del proceso transformador, entre la Jerarquía la Iglesia Católica y la Revolución (2) que, funestamente, trascendió por un tiempo dilatado hacia los creyentes contrapuestos con los no creyentes suponiendo que estos últimos eran los más revolucionarios. Sólo en 1991, en el IV Congreso del PCC, (3) se permitió la entrada de los mismos en las filas del PCC, así como en la Reforma a la Constitución, (4) aprobada en 1992, se varió el enunciado y el contenido, rectificando la aprobada en 1976, referidas a esta problemática religiosa. La homofóbica, que alcanzó ribetes dramáticos a finales de los 60 e inicios de los 70, en el denominado “Quinquenio Gris”, y que en la actualidad ha retomado una verdadera práctica de solución mostrada en la solidez del debate-diálogo, la tolerancia, el compromiso y la comprensión del fenómeno desde muchas aristas que anteriormente eran consideradas tabúes; y la etárea que no solo abarca a los jóvenes -muchas veces en cargos de menos importancia y, en el mejor de los casos, intentando trabajar en edades que debían estar estudiando porque el sistema educacional en Cuba lo permite, por problemas puramente económicos-, y en el peor de los casos vagabundeando, sino que también implicó a los ancianos que aún no recibían una seguridad y asistencia social adecuada y que, en algunos casos, eran presionados para que se jubilaran con el pretexto de dar lugar a las nuevas generaciones, subestimándose la experiencia y sabiduría de muchos de ellos. Asimismo, muchas de estas realidades, actitudes y conductas discriminatorias se entrecruzaban y hacían más complicado su intento de interpretación y solución. Aunque, advertimos, no se debe confundir racismo y discriminación racial, con otras formas discriminatorias variadas.

A cuatro lustros de la victoria de la Revolución se demostró que era prácticamente imposible cambiar totalmente una mentalidad y conciencia colonial y atrasada -esa colonialidad que hemos señalado-, subyacente en el pueblo que provenía del modelo capitalista eurocéntrico (norteamericanizador además), patriarcal, homofóbico, racista y discriminatorio -herencia de un pasado reciente- y una forma de ser y actuar que también tenían una visibilidad contraproducente en los medios de comunicación masivos, tanto nacionales como extranjeros, y en las diversas representaciones de la cultura, o sea que se reproducían inconsciente y conscientemente, de forma espontánea además, en la propia sociedad y sistema socioeconómico y político socialista cubano. Y porque también tales lacras proseguían presentes en la arena internacional, incluso recrudecidas: el nazi-fascismo y su secuela cultural e ideológica, a pesar de haber sido derrotado, fundamentalmente, por el Ejército Rojo soviético durante la Segunda Guerra Mundial; el sistema del Apartheid en la Sudáfrica anterior del triunfo de Nelson Mandela y el Consejo Nacional Africano, que continúa funcionando subrepticiamente; el sionismo de Israel contra los pueblos árabes; el antisemitismo de grupos xenofobicos, neofascistas y neonazis; la fuerte segregación racial en los Estados Unidos de América que tuvo una solución parcial en las luchas por los derechos civiles y de los negros en las décadas del 60 y el 70 de la pasada centuria, pero que continúan marcando pautas racista-discriminatorias Ku-Klux-Klanescas (el Ku-Klux-Klan) y de “supremacía blanca” que llegan hasta la actualidad, y que se manifiestan contra el propio primer presidente negro elegido en ese país; la refundación de grupos neofascistas; la xenofobia; la segregación racial y étnica en los países capitalistas e imperialistas desarrollados, política que continúa hasta hoy bajo con las leyes antimigratorias, y otras formas más sutiles; las guerras étnica-nacionales y religiosas en la vieja y civilizada Europa; la exacerbación de la pedofilia, la pedestaria, la pornografía, la prostitución femenina y masculina, ahora divulgadas a todo color en periódicos, revistas, folletos y libros de amplia circulación a través de Internet. Todo reproducido en gran parte del planeta por la hegemonía del Sistema de Dominación Múltiple (SDM) del capital y que se manifestaba incluso, dentro del socialismo este-europeo, en el cual existían serios enfrentamientos nacionales, étnicos, religiosos y raciales, a pesar de que la política oficial lo ocultaba a través de un ateismo científico ramplón y una mirada superficial hacia los diversos nacionalismos existentes.

Sin embargo, en el caso cubano, debían haber resonado los ecos vitales de varios discursos pronunciados por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en los primeros meses de 1959 acerca de esta problemática racial. El 22 de marzo de ese año, aseveraba “[...] Porque es cierto que ha existido en nuestra patria, en algunos sectores, el bochornoso procedimiento de excluir al negro del trabajo [...] Hay dos tipos de discriminación racial: una, es la discriminación en centros de recreo o en centros culturales, y otra, que es la peor, la primera que tenemos que evitar, la discriminación racial en los centros de trabajo, porque se limitan las posibilidades de acceso a determinados círculos en la primera, y en la otra, mil veces más cruel, porque se limita el acceso a los centros donde pueden ganarse la vida; limita las posibilidades de satisfacer sus necesidades, y así cometemos el crimen de que al sector más pobre le negamos precisamente más que a nadie las posibilidades de trabajar; cometemos el crimen de que mientras la sociedad colonial hacia trabajar al negro como esclavo, y hacia trabajar al negro más que a nadie, y hacia trabajar al negro sin retribución alguna, en esta sociedad actual, a la que algunos han querido llamar “sociedad democrática”, sucede todo lo contrario, se le quiere impedir que trabaje para ganarse la vida. Así, mientras la sociedad colonial lo mataba de trabajo y lo mataba a palos, nosotros queremos matar de hambre a nuestros hermanos negros [...] No debiera ser necesario el dictar una ley, no debiera ser necesario dictarla para fijar un derecho que es un derecho que se tiene por la simple razón de ser un ser humano y un miembro de la sociedad. No debiera ser necesario dictar una ley contra los prejuicios absurdos; lo que hay que dictar es el anatema y la condenación pública contra aquellos hombres llenos de pasados resabios [...], que tienen el poco escrúpulo de maltratar a unos cubanos por cuestiones de piel más clara o más oscura. Porque aquí el que no la tiene un poco morena, porque viene de español, y a España la colonizaron los moros, y los moros venían de África, la tenemos más o menos morena porque nos viene directamente de Africa, pero nadie se puede considerar de raza pura, y mucho menos de raza superior [...] vamos a poner fin a la discriminación racial en los centros de trabajo, haciendo una campaña para que se oponga fin a ese oprobioso y repugnante sistema [...]” (5)

El 25 de marzo, en una comparecencia ofrecida por la televisión, Fidel continuaba con esa idea central y explicaba que “[...] El problema de la discriminación racial es, desgraciadamente, uno de los problemas más complejos y más difíciles de los que la Revolución tiene que abordar [...] la más difícil de todas las injusticias de las que han existido ennuestro ambiente. [...] Hay problemas de orden mental que para una revolución constituyen valladares tan difíciles como los que pueden constituir los más poderosos intereses creados. Nosotros no tenemos que luchar solamente contra una serie de intereses y de privilegios que han estado gravitando sobre la nación y sobre el pueblo; tenemos que luchar contra nosotros mismos, tenemos que luchar muy fuertemente contra nosotros mismos [...], hay gente que va a la iglesia y es racista, hay gente que se llama buena y es racista, hay gente que se llama culta y es racista [...], los prejuicios no se combaten con leyes; se combaten con argumentos, se combaten con razones, se combaten con persuasión, se combaten con la educación [...] Hay gente muy humilde que también discrimina, hay obreros que también padecen de los mismos prejuicios de que pueda padecer cualquier señorito adinerado. Y eso es lo que resulta más triste. [...] Porque si aquí los que hubieran protestado de que yo abordara el problema de la discriminación, hubiesen sido los mismos que tienen latifundios, que tienen rentas, aquellos que las leyes de la Revolución hubiesen perjudicado, tendría una lógica; pero lo absurdo, lo que debe obligar al pueblo a meditar, es que haya levantado ronchas entre gente que no tiene latifundios, ni tiene rentas, ni tiene nada, que no tiene más que prejuicios en la cabeza. Y eso es realmente doloroso. Lacra que hay que decírsela al pueblo, lacra que hay que aquí escribirla y hablarla; prejuicios que hay que erradicar, no por la ley, porque quien le va a quitar un error de la cabeza a nadie con una ley; hay que hablar y persuadirle, demostrarle - porque para eso es un pueblo es un pueblo inteligente, este es un pueblo que razona, este es un pueblo que oye [...] Este no es un pueblo de fanáticos [...] pero yo no he tocado este problema para abrir heridas, sino para curar heridas profundas que laten desde hace siglos en el corazón mismo de nuestra nación. [...] Respeto les pido a unos y les pido a otros; comprensión les pido a unos y comprensión les pido a otros”. (6) Y cerraba esta lección política-pedagógica trascendente con un discurso el 29 de marzo, en una concentración de apoyo a la reforma agraria, afirmando que, “[...] La Revolución no es obra de una minoría, la Revolución es obra de la voluntad absolutamente mayoritaria del pueblo de Cuba y es virtualmente imposible oponerse a ella, ya que cuenta con el respaldo mayoritario y casi unánime de una nación entera [...] ¿Por qué hay prejuicios? Porque el pueblo no ha sido educado. ¿Por qué? Sencillamente porque los gobernantes anteriores no hicieron absolutamente nada para ponerles fin a los prejuicios. [...] De ninguna manera un hombre del pueblo puede dejarse llevar por el prejuicio; de ninguna manera un hombre de pueblo puede dejarse llevar por las aberraciones que le han dejado los siglos pasados. No hay nada más absurdo ni nada más criminal que la discriminación; aquí ha sido con el negro, en otros lugares fue con el blanco, o con el trigueño, o con el amarillo; porque los alemanes se creían una raza superior, persiguieron a los judíos porque eran judíos; persiguieron a los yugoslavos porque eran yugoslavos; persiguieron a los polacos porque eran polacos; persiguieron a los eslavos porque eran eslavos; y en nombre de esos prejuicios, cometieron los peores crímenes y las peores depredaciones [...] Nosotros, que somos un pueblo en que figuran hombres de todos los colores y de ningún color; nosotros que somos un pueblo constituidos por distintos componentes raciales, ¿cómo vamos a cometer la estupidez y el absurdo de dar albergue al virus de la discriminación? Aquí, en esta multitud, veo blancos y veo negros, porque el pueblo es eso: el pueblo está integrado por blancos y por negros y por amarillos. Y eso debe ser Cuba. Eso es lo que debe predominar entre nosotros. Si hay que defender la Revolución y empuñar un fusil, que lo hagan blancos, negros y mulatos; si hay que defender la patria, que empuñemos las armas blancos y negros, y mulatos, y trigueños, y rubios”. (7)

Ese discurso desde la alta política, lamentablemente, no fue retomado por otros, ni por los estudios científicos y las investigaciones sociales, hasta los años 80 del siglo pasado. También es cierto que esas manifestaciones de racismo y discriminación no fueron nuevamente analizados, con ese rigor y profundidad en los años posteriores, porque había pasado a un primer plano, en el escenario nacional -muy intervinculado con el regional e internacional-, la urgencia de lograr en el menor tiempo posible la unidad nacional-patriótica y clasista-popular, revolucionaria y socialista del pueblo cubano frente a las agresiones del imperialismo norteamericano, de las oligarquías burguesas y los sectores más reaccionarios del subcontinente latinoamericano y caribeño y de las actividades in crescendo de la propia contrarrevolución interna en la Isla. Asimismo, otros problemas internos de la unidad revolucionaria, como el sectarismo y la microfracción en 1962 y 1968, habían propiciado priorizar ese discurso unitario, porque estaba en juego la propia nación y revolución cubana, así como la historia que se pretendía realizar, en la cual el discurso político sin querer trazar patrones, lo realizó de manera indirecta. Ni fue tampoco abordado, reiterativamente, porque existió una censura o autocensura muy dañina que lo ocultó pensando que, quizás, no existían en una dimensión considerable y dañina, o porque no se debían mostrar en público -el famoso “síndrome del misterio” en una “plaza sitiada”- en un país realmente asediado y bloqueado por la mayor potencia imperialista de la historia, a tan sólo 90 millas de sus costas, y porque esa realidad racial aunque fuera insignificante podía hacer daño al proceso revolucionario y “echar leñas al fuego” del enemigo externo, tan vigilante a cualquier desviación, insuficiencia y deficiencia de la Revolución Cubana, que la agredió no solo de forma verbal sino militarmente de forma continuada hasta la actualidad.

No obstante, un halo de triunfalismo y apología inundó a casi todos los medios divulgativos y, en menor escala, a las investigaciones académicas, acerca de la solución del problema racial en Cuba, influenciado además por la copia mimética de algunas ideas manualísticas de marxismo-leninismo pro-soviético. No obstante, una revisión de la bibliografía de la época advierte que la disciplina histórica fue menos permeable a esas influencias y hubo investigaciones-publicaciones muy variadas. Aunque algunos estudiosos de las ciencias sociales y en las propias esferas políticas se conocía de la persistencia de tales realidades raciales y discriminatorias en el seno de la sociedad cubana y que constituían obstáculos muy problémicos para ser asumidos de forma integral y abierta.

A finales de la década de los 90 de la pasada centuria e inicios del siglo XXI, cuando comenzó la gran “Batalla de Ideas, en ocasión de la lucha patriótica-nacional y popular por el retorno a su patria y familia, del niño Cubano Elián González Brotón, la máxima dirección de la Revolución, liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, orientó el estudio pormenorizado de algunas esferas de la sociedad cubana, con el fin de brindarle una respuesta adecuada a cada problemática conocida, que no se percibían en su verdaderas dimensiones. Algunas de estas conflictos, fueron quizás formulados con las siguientes preguntas: 1) ¿Quiénes conformaban la población penal de la Isla, las causas por las cuales se encontraban en el presidio y cómo marchaba su proceso de reeducación y reinserción en la sociedad?; 2) ¿El comportamiento, rendimiento y permanencia escolar de niños y niñas, aspecto que abarcó desde la enseñanza primaria, secundaria y preuniversitaria hasta las universidades?; 3) ¿Quiénes constituían las familias disfuncionales en toda la Isla y cuáles eran las motivaciones que conllevaban a esa situación?; 4) ¿Cuáles eran los grupos sociales de alto riesgo en el consumo de drogas -este siempre en niveles muy bajos- y alcoholismo y que, además, eran los más propensos a prostituirse, delinquir y tener actitudes antisociales?; 5) ¿Qué sectores poblacionales habían sido los más golpeados por la crisis económica del Período Especial, enunciado en 1990?; (8) 6) ¿Por quiénes, individuos y colectivos, estaban compuestos los barrios marginales en las ciudades cubanas, en especial, luego del gran éxodo de las zonas rurales a las urbanas, y cuáles eran las situaciones reales del hábitat de tales comunidades?; 7) ¿Cuáles familias, por provincias, municipios, regiones y comunidades de la nación padecían de secuelas genéticas y cuáles eran las causales de las mismas?; 8) ¿Qué procedencia social tenían los grupos de jóvenes que se encontraban sin trabajar y estudiar, desaprovechando las oportunidades que la Revolución les brindaba y por qué esos sectores juveniles habían quedado desamparados de las organizaciones políticas, de masas y sociales?; 9) ¿En quiénes, por qué y como se evidenciaban, con mayor nitidez, las desigualdades sociales, surgidas con cierta fuerza en los años de Período Especial?, etc.

El estudio encomendado que conllevó a investigaciones científicas y políticas muy serias, rigurosas y profundas, desplegado por contingentes de médicos especializados y de medicina integral, trabajadores sociales jóvenes (los llamados médicos del alma), maestros emergentes (profesorado en preparación urgente pero integral), alumnos y profesores de las numerosas universidades del país, instructores de arte, de educación física y abogados, entre otros participantes, arrojó que dentro del cuerpo societario cubano, los individuos y colectivos más pobres -algunos de ellos muy cercanos a la pobreza y en condiciones de precariedad habitacional, laboral y salarial- eran aquellos que tenían una composición social-racial, fundamentalmente, negra y mestiza (aunque no faltaron individuos de raza blanca), por lo que se encontraron en el escalón más retrasado y conflictual de la población.

Entonces, no existieron dudas. A pesar del extraordinario esfuerzo del proceso revolucionario y socialista cubano por llevar similares oportunidades y condiciones de vida, estudio y trabajo, educación y salud gratuitas, así como igualdad y equidad -muy afectadas en el período especial, lo que conllevó a desigualdades sociales muy variadas- a todos los sectores sociales, principalmente, a los anteriormente explotados y oprimidos por el capitalismo, aún subsistían y se reproducían en los años 90 del siglo XX y en los inicios del Tercer Milenio. Algunas de las problemáticas raciales y discriminatorias estaban incidiendo en la articulación con la identidad nacional y otras diversidades identitarias, a las cuales había que ponerles freno a las más dañinas, pero con mayor democratización real participativa-decisoria y, a la vez, brindarles una acertada solución con una política educacional y cultural integral, y con medidas de tipo económico y social muy solidamente pensadas y consensuadas.

El hecho de que se trate de vivir la fantasía de hablar sobre un problema cuya existencia se niega en varios círculos de la sociedad, constituye por si misma una situación que evidencia no sólo el tremendo peso de una ideología y cultura discriminadora construida desde la colonia y reforzada en la neocolonia, sino que los distintos ámbitos en donde se reproducen las prácticas racistas han sido legitimados como cuasi naturales por la sociedad en conjunto. Lamentablemente, algunas expresiones de esa discriminación racial se asume por los propios negros y mulatos, con respecto a los otros -los blancos- y quizás lo más inaudito, contra sectores y capas sociales del mismo color. Este conjunto de acciones, prácticas, costumbres, imaginarios sociales y políticos, lejos de ser casuales e inofensivos, constituyen un derrotero diferente en los individuos excluidos en aquellas sociedades que comparten o no esas dinámicas.

Desde ese punto de vista, si bien las expresiones del racismo varían de acuerdo con el contexto social en el que se desarrollan, se trata casi siempre de actitudes, sentimientos y apreciaciones que justifican o provocan fenómenos de separación, segregación y “explotación” de un grupo por otro, legitimando en cualquier caso las relaciones de poder existentes, a pesar de que en el caso cubano fuera socialista -en transición constante hacia el comunismo. Es por eso que, en situaciones donde las acciones de marginación, exclusión y estigmatización continúen presentándose como racismos verbalizados, como anuencias mudas pero también cómplices compartidas por muchos de "nosotros" frente a un "ellos", el mundo de la vida social permanecerá como un espacio racializado impregnado de odios y humillaciones sutiles. Esa complejización es más dinámica y tensional en un país caribeño como Cuba, en que el choteo vernáculo -positivo y negativo- es idiosincrásico para el cubano común, que constituye una forma además de resistencia y de salir airosos, con bromas y burlas, ante situaciones que pueden ser peligrosas hasta para la vida. (9)

La discusión teórica y práctica actual acerca del tema que nos ocupa tiene un carácter político, filosófico, económico-social y cultural, que no excluye lo ideológico, así como forma parte intrínseca del quehacer de las distintas disciplinas científicas: la historia, la etnología, la antropología, la filosofía, la sociología, la psicología social, la politología, la arqueología, la literatura, el arte y todas las manifestaciones artísticas, la semiótica, la lingüística y los estudios culturales, entre otros saberes, que concurren con urgencia en las inter y multidisciplinaridades, como vías adecuadas para analizar desde la complejidad y la integración de los conocimientos científicos y los saberes de la cotidianidad, para arribar a resultados más integrales y holísticos.

Los atentados que se dan en las sociedades contemporáneas contra la identidad de los negros, no tienen ese carácter manifiestamente "flagrante". No se trata de excluirlo, sino de integrarlo desde una visión de inferioridad por el color de su piel, de convertirlo en “chivo expiatorio” de situaciones que se crean en la vida cotidiana y en los acontecimientos trascendentales, nacional e internacional. (11) El fenómeno de la invisibilidad es investido como probable y menos agresivo, contrario dialéctico, y es esta la manera en que se va pactando y configurando la presencia del negro, en su dimensiones históricas y contemporáneas. El negro es en esencia y leído desde la concepciones hegemónicas de las sociedades multirraciales desde su conformación, ajeno imponderable como no sea en estereotipaciones negativas. Evidentemente el problema no se da sólo en Cuba. Así lo demuestra este fragmento de la Resolución propuesta y aprobada en el simposio "Racismo en las Américas y el Caribe", del XLIX Congreso Internacional de Americanistas, Quito, 1997: "En forma especial, se les incita a los Estados a adoptar medidas inmediatas para promulgar leyes e implementar reformas que permitan tanto la constitución de un sistema educativo efectivamente intercultural y respetuoso de la diferencia, como el control de los medios de comunicación, sobre todo en aquello que implica flagrante atentado en contra de la dignidad de un individuo o de su pueblo, en términos de su condición étnica, de género, capacidad física, disponibilidad material o pertenencia cultural".

El proceso de ficcionalización continúa hasta el presente mutando estrategias y mecanismos de control en virtud de la complejización de las sociedades latinoamericanas. En esta etapa ya no es la corona española el poder hegemónico que ejerce el control ideológico, ni son los criollos-nacionales en el acto fundacional y desarrollado de una nación imaginaria de pretendida relación igualitaria entre sus ciudadanos -que niegan u omiten las diferencias culturales internas- creando un sistema institucional que es la continuación de los mecanismos de control coloniales, tampoco de la presencia determinante del imperialismo norteamericanos, sino de un país construyendo o desarrollando un socialismo original y muchas veces creativo.

En los países latinoamericano-caribeños, las pequeñas elites burguesas interiores -ya no tan nacionales luego de la gran transnacionalización de las décadas de los 80 y los 90 del pasado siglo- generan países imaginarios imponiendo una organización política, social y económica que deriva en la continuidad del eurocentrismo. No obstante, subyace en la profundidad de América Latina la "otra realidad", la de los pueblos indígenas y otros grupos subalternos que han sido y siguen siendo negados en la representación imaginaria de la misma. Y estos sujetos poseen una identidad racial altamente elaborada, sin que se revelen conflictos de pertenencia. Algunas de sus manifestaciones son la tendencia a la inclusión personal en las valoraciones sobre el grupo y que la aparición de otros contenidos motivacionales no solapen a la identidad racial. Asimismo estos sujetos, pueden tener un autoconcepto que esté centrado en otra identidad social. Son los casos de personas con una fuerte identidad religiosa, nacional o de género. En ellos se da un espectro variado de relaciones entre las dos o variadas identidades que pueden ir desde el solapamiento o superposición de ambas o todas, hasta la subordinación de la identidad sociorracial; al unísono son sujetos cuyos sentimientos de pertenencia se erigen en una escisión o identificación en la valoración del grupo a los cuales pertenecen o quieren integrar. La identidad es activa y positiva respecto al segmento del grupo que es percibido como poseedor de valores positivos y no con el grupo como totalidad y existen otros donde el autoconcepto es excluyente respecto a la identidad racial.

En Nuestra América es a veces difícil contestar hasta donde se concurre con una conciencia acerca de esa discriminación racial, porque como ha habido eufemísticos discursos acerca de la existencia de una legitimidad ideológica respecto a la pertenencia y diferencia basada en la discriminación racial, difícilmente existiría un reconocimiento de lo que se percibe y practica en las esferas cotidianas de la sociedad. Y es que nuestros países, por el solo hecho de haber remarcado a lo largo de su historia la unicidad imaginaria de la nación, por pretender que la supremacía del mestizaje es la fuente constitutiva de la verdadera "nacionalidad" y por incorporar una serie de imágenes de un pasado glorioso y heroico, sustentado en una supuesta etnicidad milenaria, merece ser acreedor de muchas sospechas que ocultan la verdadera naturaleza de sus relaciones identitarias y políticas en su proceso constitutivo como sociedad nacional.

Porque en las nuevas acepciones, según Fredy Rivera Vélez, hay nuevos elementos que deben considerarse. “[...] El racismo contemporáneo, de reciente data, enfatiza más bien el principio de la diferencia para rechazar las otras culturas en nombre de la pureza y de la especificidad de la propia, se aparta de todo universalismo y promueve con ello un comportamiento de relativismo cultural exacerbado. En este contexto, el término cultura es asumido por el de raza, ya que se sustenta en una alteridad sustancial y elemental, tanto en el plano individual como en el colectivo y no acepta que las diferencias culturales pueden ser transformadas y dejar de ser insuperables. De esa manera, el racismo implica que la constatación de las diferencias se materialice en el ámbito político, social y económico, y justifique las conductas de rechazo, exclusión o exterminio. Esta última condición justifica que el racismo se entienda como un fenómeno social y no, como sucede a menudo, como un hecho biológico con repercusiones sociales”. (10)

Quedando entonces demostrado que el racismo y las actitudes discriminatorias en cuando a la raza en cuanto el color de la piel, son problemáticas a resolver en un largo plazo histórico con medidas, más que legislativas y de voluntad política, aunque sin subestimar las mismas, con la educación, concientización y la formación cultural que abandone los viejos cánones del etno y eurocentrismo. Esto último se configura como lo más difícil porque esa construcción sigue vigente aunque hagamos cambios socioeconómicos y políticos, se reproducen una y otra vez, como la lógica metabólica del capital. Entonces habría que crear un Estado nación diferentes al importado e impuesto, una sociedad que piense diferente, no solo en sus formas sino en sus contenidos. Y esa es una tarea gigantesca, desde el plano teórico, cotidiano y de las prácticas sociales y políticas alternativas. Una cosa significa elaborar una práctica y un discurso político macro o micro, y otra llevarlo a una realidad contraproducente, donde los verdaderos protagonistas: las clases, sectores e identidades-diversas: continúen con una mentalidad colonizada y racializada, es cuando la continuidad y ruptura deben encaminarse hacia una superación radical, articulando todo las experiencias y enseñanzas realmente asimilables, adecuándolas a la realidad contemporánea.

Y, a la vez, se trata de satisfacer el lugar ganado por estos grupos identitarios, en los espacios sociales donde se manifiesten con la misma intensidad que el resto de la sociedad. Y no se trata de crear un Partido Independiente de Color, de azuzar asociaciones negras y llamar hacia un retorno al África, como sucedió a principios del siglo XX en Cuba y el Caribe, sino de mostrar en total plenitud los derechos de todos, no como complementariedad, sino como partes de un todo, sin reduccionismos. Porque, como escribió Nicolás Guillén, “El problema del negro en Cuba es el problema del blanco”. Esa sociedad civil y política plena y democrática que es consustancial al socialismo -como etapa de tránsito hacia el comunismo reiteramos que es indiscutiblemente muy extensa e intensa en el tiempo- es el mejor escenario para estas acciones y pensares. Pero podemos aseverar que la problemática racial no constituye un peligro para la Identidad Nacional en Cuba. Porque si de preservar de lo dañino a la identidad se trata, lo más adecuado es preparar al sujeto popular-nacional como un receptor fuerte, activo, crítico, capaz de aprender, comprender y sobre todo aprehender, lo positivo del “otro”, para incorporarlo (apropiándose críticamente) a lo original y auténtico, de hecho enriqueciéndolo con genuinidad y flexibilidad humana universal, sin atavismos ancestrales y cambiando la conformación económica, ideopolítica y cultural heredada y asumida hoy del sistema-mundo capitalista imperialista dominante y hegemónico.

Entonces, alguna vez en la historia de la humanidad podremos botar hacia el basurero, las teorías que aseveran, contra viento y marea, que la raza negra es inferior, muy próxima a los animales, intelectualmente limitadas, con pasiones irrefrenables; la raza amarilla, con inclinaciones a la apatía, con capacidades mediocres, sin impulsos de creación, y la raza blanca poseedora de toda índole de méritos, energía razonable, inclinación al orden, monopolio de la belleza y una enorme superioridad intelectual

. Así como reconocer, sin cierto sentido de culpabilidad, bochorno y pena, que la primera guerra de liberación en la América latina y caribeña se dio en Haití, con la República negra de Toussaint Louverture, enmarcándola en su época histórica-concreta, reviviendo más sus luces que sus sombras, con orgullo y asombro.

Y en la historia de Cuba, podremos preguntar sin vacilaciones de ningún tipo “¿Sería usted capaz de autorizar el matrimonio de su hija blanca con un ciudadano negro?”. La respuesta ante la interrogante martiana, parafraseada, solo sería un sí, sin temores, prejuicios y recelos.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Jesús Guanche La cuestión “racial en la Cuba actual: algunas consideraciones, Internet, La Habana, 1996.

(2) María del Pilar Díaz Castañón Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001.

(3) IV Congreso del Partido Comunista de Cuba. Santiago de Cuba, 10-14 de octubre de 1991. Discursos y documentos, Editora Política, La Habana, 1992.

(4) Constitución de la República de Cuba, Editora Política, La Habana, 1976; Constitución de la República de Cuba. Nuestras reformas ratifican el rumbo de nuestra Revolución democrática y socialista, en periódico Granma, 22 de septiembre de 1992, La Habana, 1992, pp. 3-10.

(5) Fidel Castro Ruz Discurso en la concentración popular en el Palacio Presidencial, La Habana, 22 de marzo de 1959, en Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista de Cuba, El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, T. I., Volumen 2, enero 1959-abril 1961, Editora Política, La Habana, 1983, pp. 393-394.

(6) Ídem., Comparecencia en el Canal 12 de televisión, 25 de marzo de 1959, Ob. Cit., pp. 395-398.

(7) Ídem., Discurso en la concentración de apoyo a la reforma agraria, Ob. Cit., pp. 398-399.

(8) Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en ocasión del XXX Aniversario de la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución, periódico Granma, 1ro de octubre de 1990, La Habana, 1990, pp. 1-3.

(9) Jorge Mañach Indagación del Choteo, (1928), 2da edición, Editorial La Verónica, La Habana, 1940.

(10) Fredy Rivera Vélez Racismo ecuatoriano: imágenes e identidades", coeditado por el autor y E. Cervone, http://www.yachana.or/ecuatorianistas/essays/N_1_

(11) Inmanuel Wallerstein La decadencia del poder estadounidense, Ediciones Le Monde Diplomatique. El Dipló, Capital Intelectual S. A., edición Cono Sur, Buenos Aires, 2006.

09/12/2008 GMT 1

La nación, el racismo y la discriminación racial...

polillabaez @ 03:56

La nación, el racismo y la discriminación racial en la historia de Cuba y en la contemporaneidad. ¿Otra batalla ideológica-cultural? Ira Parte.
Por Orlando Cruz Capote

Cuando en la Cuba actual se debate y polemiza acerca de la necesidad de investigar y estudiar sobre el problema racial, como consecuencia de la presencia y vigencia -no solo por atavismos ancestrales provenientes de la colonia y la neocolonia- de ciertas conductas racistas y discriminatorias hacia la raza negra en el seno de la sociedad, podemos hacernos las siguientes interrogantes: ¿ello es parte además de una moda intelectual internacional que se nos indica desde una agenda exterior, específicamente, a partir del auge y repercusión de los “estudios poscoloniales”, los “estudios de alteridad” y los subalternos”?; ¿es consecuencia directa e indirecta de los impactos de los discursos post que aún subsisten en la teoría filosófica-política, económica-sociológica y psicológica social, así como de otras disciplinas científicas y saberes, acerca de la crisis de las identidades-diversidades societales, el denominado fracaso del Estado nación moderno y las contradicciones socioclasistas devaluadas?; ¿o acaso esa eclosión académica y sociopolítica de la problemática identitaria-social y racial, iniciada desde mediados y finales de los años 90 del pasado siglo y que continúa con mayor fuerza en este milenio, corresponde a un inadecuado o insuficiente tratamiento -subestimación y olvido casual o seudo-intencionado-, por parte de algunas ciencias sociales en ciertos períodos de la historia de la nación?; ¿o es resultado de algunas subvaloraciones o inadecuadas implantaciones de la política social y cultural de la Revolución Cubana, basadas en la igualdad y equidad, y a pesar de todo lo alcanzado en este campo a través de estos cincuenta años de proceso transformador?; ¿es motivada por los conflictos de valores en la sociedad cubana actual que se agravaron luego del derrumbe del paradigma y referente histórico del socialismo este-europeo y de la Unión Soviética, y su correlato inmediato que constituyó la crisis económica y social en la Isla, recrudecida por la agresiva política oportunista estadounidense, más la dominación y hegemonía omnímoda del capitalismo-imperialista a nivel planetario?; ¿es acaso también un semi-olvido de las izquierdas en general, que subestimaron en cierto sentido esa problemática a lo interno de sus sociedades?; ¿es tan real su existencia y dimensión en un país en el cual más del 50% de sus habitantes son negros, mulatos o mestizos y un porciento mayor frutos cercanos y lejanos de la hibridación social, racial, religiosa y cultural, aunque no aparezcan así reflejados en los censos de población efectuados?; ¿existe un peligro previsible para la Identidad Nacional y Cultural cubanas por la persistencia de los prejuicios racistas y las formas más sutiles de la discriminación racial?

Las múltiples preguntas y preocupaciones pueden sucederse in crescendo y convalidar su realidad a través de los resultados de las investigaciones eruditas y de la propia vida cotidiana, por observación, inducción/deducción, análisis y síntesis, por estudios de historias comparada en el tiempo, y porque todas esas percepciones e interpretaciones poseen una lógica racional auténtica y legítima que no pueden ser obviadas y, mucho menos, minimizadas.

Cuando el debate es a lo interno de la Isla, las preocupaciones son válidas si entre los diferentes interlocutores existe una proyección estratégica común, patriótica, revolucionaria y socialista básicas, y no hay segundas intenciones en las propuestas. No todos los caminos de la polémica son acertados si, por ejemplo, se pretende imponer una visión tremendista y extremista, que de todas formas podremos escuchar y dialogar con ella. Las reivindicaciones no se ganan si a las problemáticas reales, en cualquier dimensión cuantitativa y cualitativa, se le añaden premisas de solución que sólo tengan que ver con el más frío análisis positivista que significa una relectura histórica-política y cultural, así como sociológica, económica y psicológica, entre otros conocimientos y saberes, que solo aborden este problema desde el empirismo “teórico”, que más tiene que ver con una instrumentalización del pragmatismo y el utilitarismo en la interpretación de la esencia del fenómeno, con sus mediaciones, y las posibles transformaciones hacia una salida positiva. Cualquier abandono de la complejidad del análisis sería errada.

Los tiempos para las catarsis ya pasaron, aunque algunos tienen derecho a hacerla si estiman que deben y pueden. Sin embargo, en la actualidad se han generado distintos espacios dentro de la sociedad civil y política para discutir el asunto con mesura pero profundidad, se han creado y continúan surgiendo comisiones a distintos niveles y se discute el problema racial-discriminatorio en diversos congresos de las organizaciones y asociaciones sociales para que todos aporten sus diferentes puntos de vista para hallarle solución a corto, pero sobre todo a largo plazo, en un marco político y jurídico adecuado, que puede profundizarse.

Para un debate serio, en las ciencias sociales o humanísticas y, hasta en la política diaria, de mediano y largo alcance, no basta con ejemplificar a través de censos, números que muestran desequilibrios entre blancos y negros -y mestizos- en cargos públicos de primer nivel, errores históricos y enumeración de políticas inadecuadas o no correctamente implementadas, sino de estudiar con cierto detenimiento las causas del problema, sus diversas manifestaciones y su emergencia-repercusión en la contemporaneidad.

Si esta polémica-debate que resurge por una necesidad interna y el reconocimiento de que nuestro país es una nación uniétnica, pluriracial y multicultural, y que la heterogeneidad y diversidad de identidades colectivas e individuales en el cuerpo societal son múltiples, por lo que deben tener espacios de representación y actuación como cubanos, repetimos, si a este debate legítimo interno se suman otros individuos y colectivos con malaintenciones desde el exterior y el interior del país, con vistas “a pescar en río revuelto” y brindar visiones apocalípticas, debemos brindar otra tonalidad a las discusiones. Porque si el problema es cubano -como decía Nicolás Guillén, en “el problema negro en Cuba es el problema del blanco”-, no debemos dejar intersticios para que, por ejemplo, desde el Miami contrarrevolucionario se levanten voces que, además, de manipular el tema y distorsionar la historia, encuentren ese protagonismo de los sietemesinos que poco tienen que aportar a los asuntos internos de nuestra Revolución y Nación.

Y cuando advertimos desde Miami u otras zonas eurocéntricas del planeta, no lo realizamos como una homogeneidad de colectivos e individuos, con las mismos posicionamientos científicos e ideopolíticos. Hay mucha gente seria trabajando y estudiando, pensando e investigando para que no hagamos distinciones. Existen incluso investigadores en la Florida y en otras universidades norteamericanas que han realizado aportes al estudio de los problemas raciales en Cuba, entre otros temas históricos de interés. Pero resulta difícil imaginar que algunos de los que escriben profusamente sobre esta temática en el exterior sin rigurosidad y profundidad, sean de piel negra, blanca o amarilla, no obstante conocer que estudiaron y se formaron en universidades cubanas después del triunfo revolucionario y también integraron parte de un profesorado que impartía clases de filosofía e historia. O sea, eran ¿o no? personas inteligentes, aplicadas y muy capaces en sus disciplinas científicas. Sin embargo, valdría preguntarse si los y lo que hoy escriben, lo realizan desde una herida socio-racista extralimitada ex-profeso o son individuos que reciben un salario para que se incorporen a las discusiones con seudo-doctrinas y opiniones políticas que no dejan lugar a dudas.

Conozco a uno de ellos, que cuando llegó al “gran país de la libertad, la democracia y los derechos humanos”, los Estados Unidos de América, sufrió la doble discriminación por ser negro y marxista -esto último, por lo menos de formación pero no de convicción-, y tuvo que hacer mucho esfuerzo, tradúzcase bajar la cabeza y humillarse, para hacerse converso y llegar a hablar y escribir lo que querían, ocupando una plaza en los periódicos del mal llamado exilio político cubano, verdadera emigración económica en su gran mayoría, aunque silenciosa, que se ha visto aventajada y apuntalada por la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966, por lo que también existe una minoría políticamente contra-cubana y anticomunista en esencia. Esa industria anticubana, que gustan llamar anticastrista, es una verdadera pepita de oro, que les reporta múltiples ganancias, ya sea a través del pago directo e indirecto que les llega a sus manos por los caminos del salario, del desvío y la corrupción de las agencias oficiales y encubiertas que se dedican a sufragar todo lo que sirva para subvertir la realidad cubana. Quizás algunos lectores imaginen que todo lo estoy inventando y exagerando, pero pueden leer los constantes fraudes, robos y malversaciones del dinero de la USAID, de la Fundación Nacional Cubano-Americana y otras agrupaciones apartidas y agencias de “ayuda para la democratización cubana”, publicados recientemente en los propios EE.UU., para dar fe de ellos.

Por si fuera poco, un traidor miembro en esa emigración, hace poco menos de un mes acusaba a los americanos-cubanos -me gusta llamarles así, porque ponen siempre los intereses de los grupos de poder estadounidenses primero y porque ya no son nada cubanos- de fomentar el voto en contra del recién elegido presidente de los EE.UU., Barack Obama, por el simple hecho de ser negro y advertía, el susodicho desertor, que esos “arios” tropicalizados tenían de “congo y carabalí”, mucho más de lo que ellos, imaginariamente, se habían pensado y casualmente olvidado. El estar inmersos en ese contexto conservador, ultracontrarrevolucionario -no solo contra Cuba, sino contra las mejores tradiciones democráticas y progresistas estadounidenses-, racista, segregacionista y ser reaccionarios en el sentido más amplio del humanismo, más abstracto o más concreto históricamente, los ha extraviado, lamentablemente, en los laberintos de la historia de la humanidad. Los otros, los elaboradores del discurso intelectualoide, aunque basen sus argumentaciones en partes de la verdad, nunca hallarán su verdadero sentido de la vida. Serán in eternum egoístas, individualistas, envidiosos y ambiciosos: en resumen hombres malos, sin ética y moral. Si ya traicionaron una vez, lo harán miles de veces.

El tema sobre el problema racial, sin embargo, no es tan novedoso aunque si de una necesaria profundización para un grupo de investigadores cubanos de varias instituciones, así como desde dentro y fuera de la academia. Están tan desfasados estos paracaidistas intelectualoides contrarrevolucionarios de variada especie, que obvian que hace más de una década distintas publicaciones cubanas han hecho público esta problemática: editoriales con libros, folletos, etc., y revistas con artículos, todas muy diversas en sus enfoques y abordajes sobre la temática.

Dentro de ese gran grupo de personas trabajando en la problemática, hace solamente un año, el proyecto de pensamiento cubano del Instituto de Filosofía (1), culminó una investigación de tres años acerca de lo publicado en Cuba entre 1989 y el 2005, sobre la Identidad Nacional, en la cual emergió como necesidad de la propia pesquisa e indagación la problemática racial, la sociedad civil, la vida cotidiana, la religión y su contextualización teórico-filosófica y política en el plano regional e internacional. Algunos de los resultados a los cuales arribamos fueron que: la Identidad Nacional es el resultado de una construcción social y cultural, históricamente condicionada, o sea algo nunca totalmente acabada, construida o determinada a priori, en un tiempo único, aunque con hitos fundamentales; que es el producto de las relaciones entre los diversos actores sociales a través del espacio-tiempo. Por lo tanto, constituye el carácter social de un pueblo, y no es un componente finiquitado de la realidad, sino un proceso en permanente construcción y deconstrucción de representaciones, generadas por la acción combinada de las estructuras y de las prácticas de los actores sociales. Asimismo se concluyó que en la contemporaneidad, la Identidad Nacional, no sólo en Cuba, está siendo cuestionada en sus posibilidades de ser el núcleo esencial, capaz de fungir como sustrato orientador frente a la inconmensurabilidad de cambios amenazadores, provenientes tanto del exterior -el sistema-mundo capitalista, ahora transnacionalizado y neoliberal- como desde el interior de los cuerpos societarios modernos. Todo ello refuerza la afirmación que “[...] La identidad sólo se torna una cuestión cuando está en crisis, cuando algo que se supone como fijo, coherente y estable es dislocado por la experiencia de la duda y la incertidumbre”. (2)

Es lo que la escritora y pensadora española María Zambrano solía también expresar, pero en otro sentido, al advertir que una catástrofe sólo es verdaderamente catastrófica si de ella no se desprende algo que la rescata, algo que la sobrepasa. Unido a ello se hizo hecho hincapié en la índole dinámica-conflictiva y tensional de la cuestión identitaria, particularmente en regiones como America Latina y el Caribe, intervinculadas a la realidad cubana, en la que están coincidiendo una hibridación entre formas e instituciones tradicionales y manifestaciones socioculturales (post)-modernas o modernas tardías, como algunos la han llamado, en virtud de la diversificación de interacciones transnacionales, e incluso del resurgimiento de lo Hispanoamericano, así como de los variados intentos de integración regional, en los que algunos Estado naciones están configurándose como potencias emergentes y actores significativos. A la dificultad para conformar identidades densas nacionales y regionales -fuertes y resistentes- se une la existencia de una pluralidad de medios de identificación antes homogeneizados por la política o por sistemas holísticos de creencias que, a la vez, se acrecientan como entes atomizados y desvinculados. A la ola de homogeneización se une, paradójicamente, la avalancha desintegrativa y fragmentadora, como partes de la misma estrategia y táctica del Sistema de Dominación Múltiple del Capital.

Distinguimos que, en el caso cubano, la raigal Cultura Nacional incluyendo las mejores tradiciones políticas, patrióticas y revolucionarias de todos los tiempos, se convirtió en un factor esencial de la resistencia popular patriótica y antiimperialista, latinoamericanista, solidaria e internacionalista, así como en el valladar ético más importante para la salvaguarda de la Identidad Nacional, la Independencia y Soberanía Nacional, la Nación, el Estado- Nación Popular y Socialista cubano. En estos difíciles años de Período Especial en Tiempos de Paz, consecuencia del derrumbe del paradigma socialista de Europa del Este y la Unión Soviética, el Comandante en Jefe Fidel Castro resumió, en una frase, una posibilidad de re-construir y ayudar a la salvación de la Independencia, Nación y el Socialismo cubano, como un todo indisoluble: "Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas”. (3) A su vez, el papel activo que tiene el sujeto social histórico-concreto, individual y colectivo, en la construcción del imaginario simbólico que lo rodea, hace que la identidad lejos de ser un concepto que dé cuenta de una realidad homogénea y unívoca, refleje la heterogeneidad y los conflictos sociales tales como los étnicos, raciales y clasistas, los de géneros, los sexuales, gays, generacionales y familiares, así como de las diversidades identidades grupales, sectoriales, y de todos los segmentos y estratos sociales que existen en una sociedad.

Desde lo más complejo, la Identidad Nacional del sujeto individual y colectivo ha empezado a entenderse como subjetividad compartida que se auto-crea constantemente, producto de las interacciones diversas en contextos también diversos, móviles, y hasta virtuales, en un rejuego de vivencias y experiencias personales y colectivas, definitorias y trascendentes, memorables y formativas, pero también efímeras y emergentes, transitorias y casuales, inconscientes, desestabilizadoras y transformativas, marcadas todas por las particularidades individuales, y las diversidades culturales, sociales e históricas. Y ello es también el resultado de una dinámica singular de adaptación y cambio para la búsqueda individual del equilibrio con el cambiante entorno natural y social y con nosotros mismos: Pero, visualizado e interpretado desde la apertura, la auto-transformación, la creatividad y la relatividad del propio conocimiento que se da a través del dialogo, la comunicación y el intercambio, a veces muy contradictorio, para lograr el acuerdo y el compromiso con los otros, que supone la realización de nuestra propia libertad de elección y autonomía personal relativa. Aunque, lo más importante a los efectos de la investigación es la definición de la Identidad Nacional y su comprensión como construcción social-cultural, aunque tiene puntos nodales esenciales que permite hablar de conformación y consolidación. Entendiéndose por ello la “representación” que tiene el sujeto”, de lo que entiende como la construcción de una representación de sí, por lo cual la identidad de los pueblos remite constantemente a su cultura, como sistema de creencias, actitudes y comportamientos que le son comunicados a cada miembro del grupo por su pertenencia a tal; siendo un modo de sentir, de comprender y actuar en el mundo y en formas de vida compartidas, que se expresan en instituciones, comportamientos regulados, artefactos, objetos artísticos, saberes transmitidos, es “la representación del sí mismo colectivo”, los mitos y la memoria colectiva que alimentan sentimientos compartidos por la colectividad nacional.

Todo el proceso de Identidad Nacional se produjo entonces, en el presente como en el pasado, como en la necesaria búsqueda de una utopía, de un ideal siempre por alcanzar, de un sueño “imposible” pero realizable, sujeto a permanente perfeccionamiento y renovación. Esta percepción de que, lo que existe nunca está completamente conquistado y, por eso, urge revitalizarlo con superiores metas originales y creativas, hace del proceso cubano de conformación de la Identidad Nacional de un dinamismo singular. Y este desarrollo a lo largo de la historia, en esencia dialéctico, no renuncia a los pilares básicos de sus mejores tradiciones históricas revolucionarias, sino que las refuerza. Ese discursar y la propia realidad, cotidiana y trascendente, es por sobre todas las esencias y fenómenos, emancipatoria y ética-revolucionaria, rechazando al conservadurismo quietista y evolutivo de cualquier fuerza y movimiento social e ideopolítico, lo que ha hecho reafirmar al politólogo Fernando Martínez Heredia, que en Cuba “[...] esta específica nación surja no sólo como plasmación de realidades preexistentes sino como sobre todo como un proyecto”” (4) que, a su vez, es corroborado por otra investigadora cuando expresa “[...] Nuestra conciencia de Nación por razones históricas y culturales, es más expectativa de liberación que consagración del orden, más horizonte e invención que tranquilizadora y pesante estructura.” (5) Un año más tarde, en 1996, el poeta e intelectual Cintio Vitier escribía, en su ya prolifera obra ensayística, “[...] Lo que mejor nos identifica, pues, nuestra más creadora identidad, no puede ser únicamente un catálogo de “logros”, de realizaciones, de paradigmas. Sin desdeñarlos, la identidad está más cerca de la utopía que de la consagración. La identidad no es un hecho consumado”. (5) Y por su parte, el filósofo e historiador Eduardo Torres Cueva planteó que “[...] lo esencial de la definición de la cubanidad es el resultado de fases y etapas diversas en la formación de un pueblo. Ese fondo profundo que condiciona actitudes, aspiraciones, sentimientos, modos de ser y de vivir, y sobre todo, esa compleja amalgama que conforma lo más profundo de la mentalidad cubana. Profana, libérrima, alegre, fuerte, y siempre situada en el límite de todos los límites. En la necesidad de ser y en la obligación de buscar su deber ser, porque de lo contrario podría sería su no ser”. (7)

Teniendo en cuenta entonces este marco teórico conceptual y su análisis histórico en el espacio-tiempo, se debe enfocar el estudio partiendo de que la Identidad Nacional es una construcción social-cultural, compleja, contradictoria, dinámica y abierta, de creación objetivo-subjetiva no lineal y que ha variado históricamente, recomponiéndose constantemente y que, de hecho, ha atravesado en Cuba por distintas etapas, reelaboraciones, estancamientos relativos, retrocesos y avances, en tanto ha sido un proceso en permanente crisis, desequilibrio y reajuste. La Identidad, según la psicóloga Carolina de la Torre, “[...] es una necesidad cognitiva, práctica y existencial, tanto en lo que se refiere (a lo que se es y) a poder ser, conocernos y hacernos a nosotros mismos (poder construir y expresar nuestra identidad individual, que es social, y nacional-cultural), como en lo vinculado a nuestras afiliaciones y pertenencias (poder participar con otros en la asimilación creativa, desarrollo y construcción de identidades colectivas, que son también personales). Asimismo, es una necesidad cognitiva, práctica y existencial en lo relacionado con la interpretación, conocimiento y construcción del mundo que nos rodea”. (8)

Si a ello añadimos que, entre los resultados ya demostrados y demostrables, es relevante y trascendente la conclusión de que las razas humanas tienen un origen común (9) y no son más que variedades biológicas muy similares de una sola especie: el ser humano, que evolucionó en millones de años, a partir de los grandes y desarrollados antropoides; y que las diferencias de razas son las que existen entre grandes grupos de personas, las cuales dependen de sus particularidades biológicas, constitución hereditaria, los condicionamientos geográficos, el influjo del medio ambiente y la adaptación del ser humano a esas condiciones naturales: el clima con su calor intenso, temperaturas más cálidas y frío excesivo, las tierras fértiles, áridas y desérticas, aunadas a la abundancia o limitaciones del agua, así como a las condiciones sociales, históricas y culturales de su evolución y desarrollo. Aunque es cierto que algunas de las razas se han expandido más rápidamente, otras con mayor lentitud y, aquellas más pequeñas, aisladas y subsumidas por otras, fueron mezclándose y desapareciendo a lo largo del devenir histórico, proceso que continúa en nuestros días. Las no similitudes biológicas son muy perceptibles, aunque son de importancia secundaria, tales como las facciones de la cara, los labios, la nariz y los ojos, en que cada uno de ellos pueden variar en el volumen o carnosidad, la forma rectilínea o achatada, por el tamaño, la forma y el color, respectivamente. Además, están también referidas a la pigmentación de la piel, carácter de la vellosidad en la cara y el cuerpo, una línea especial en el párpado o la carencia de ella, la longitud del cuerpo y las proporciones de sus partes, detalles de la forma craneal, etc., ello incluye sus peculiaridades morfológicas, fisiológicas y psíquicas, pero todas han estado condicionadas sociohistórica y culturalmente. Entre los antropólogos y etnólogos, entre otros, no existe unanimidad acerca de la cantidad de razas en que se divide la población de nuestro planeta, aunque existe una generalización que advierte tres grandes razas: amarilla, negra y blanca y, en los trabajos científicos, se mencionan tres troncos raciales fundamentales: mongoloide, ecuatorial / negroide y, europoide (caucásica), aunque no se descartan las ya mencionadas razas pequeñas o de menor cuantía. Otros estudiosos han dividido esos troncos raciales en: 1.- negroide-australoide, o afro-oceánica ecuatorial; 2.- europoide o euroasiática (caucásica); y 3.- mongoloide o asiático-americana. Pero una conclusión básica radica en que existe, desde el propio surgimiento del Homo Sapiens, una enorme población mestiza que niega rotundamente el concepto de una “raza pura” como consecuencia de los cruzamientos sexuales, el intercambio de culturas, el resultado de los procesos migratorios, los enfrentamientos violentos entre los primeros grupos humanos, que trae como resultados que los vencidos se incorporen pacífica o violentamente a los vencedores, etc., y, reafirma la tesis, de que el proceso biológico no es inmutable, ni está estancado en su desarrollo.

Las últimas investigaciones sobre el Genoma Humano han desbaratado las teorías de una heterogeneidad genética esencial, cuando demostró que todas las razas humanas son portadoras de los mismos genes fundamentales del ADN. La aparición de restos humanoides en el Sur de Africa, considerados los más antiguos encontrados hasta la actualidad, viene a confirmar que Europa no fue la única génesis de la especie humana. El estudio actualizado de los mapas geológicos del planeta Tierra, a través de medios técnico-científicos más sofisticados y eficientes comprueban la unicidad, en un tiempo, de grandes porciones de tierras que, más tarde, se separaron entre sí, con el consiguiente surgimiento y desaparición de islas y continentes, lo que puede haber motivado la separación natural de territorios y de las grupos humanos-razas en un inicio, o en su contrario, su unión. Igualmente, los resultados de las búsquedas arqueológicas, unidas a los análisis etnologicos, históricos y de otras disciplinas y saberes científicos demuestran que las migraciones, desde las épocas más remotas de la vida humana, fue una condición sine qua non para la supervivencia de los diferentes grupos humanos. Los hallazgos de instrumentos de labor, formas de vivir, vestimenta, costumbres, bailes y creencias religiosas, bastante coincidentes en muchas culturas, evidencia que entre las diversas razas y grupos homínidos, hubo intercambios, vínculos y forma de coexistir, a pesar de los asimétricos procesos civilizatorios ocurridos en el tiempo y el espacio.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) MsC. Alejandro Sebazco, Dr. Orlando Cruz, Lic. Reynier Abreu, Lic. José Aróstegui, Lic. Wilder Pérez y la Lic. Dania Leyva “La problemática de la Identidad Nacional. 1989-2005”, en Revista Cubana de Filosofía, en formato digital, mayo-septiembre de 2008, www.filosofia.cu

(2) Mercer Kobena Welcome to the jungle: identity and diversity in postmodern politics, Rutherford (ed.), Identity: culture, communit y and difference, Lawrence and Wishart, London, 1990, p. 51.

(3) Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999, Editora Política, La Habana, 1999, p. 7.

(4) Fernando M. Heredia Nación y Sociedad en Cuba, Contracorriente, No. 2, La Habana, 1995, p. 27.

(5) Magaly Muguercia “Parecen blanca y la estrategias “nacionalizadoras”, La Gaceta de Cuba, No. 3, La Habana, 1995, p. 21.

(6) Cintio Vitier La identidad como espiral, La Gaceta de Cuba, No. 1, Ene-Feb, La Habana, 1996, p. 24.

(7) Eduardo Torres Cueva En busca de la cubanidad, (II), en Debates Americanos, No. 3, enero-junio, La Habana, 1997, p. 10

(8) Carolina de la Torre Las Identidades. Una mirada desde la psicología, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2001, p. 34.

(9) Algunas teorías biológicas y antropológicas asumen que el origen de la especie humana procede de antepasados completamente distintos, es decir poligenéticos.

(9) Charles Darwin lo explica fehacientemente en su obra cumbre “El origen de las especies” (1859) y Federico Engels lo retoma en su folleto, “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”, en Carlos Marx y Federico Engels Obras Escogidas, en un tomo, Editorial Progreso, Moscú, s/f., pp. 371-382.

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

07/12/2008 GMT 1

Vale la pena recordar... en los 15 de Elian

polillabaez @ 03:18

Justo arribando al cumpleaños número 15 de ése niño, un poco hijo, nieto o sobrino de todos, una mujer -de origen cubano- ante la inserción en una de esas llamadas redes sociales de un video de Fidel junto a los niños, que cualquier sitio es bueno para defender la Revolución, clamaba histéricamente "el niño Elian era muy FELIZ con su familia se lo llevaron a la fuerza lo obligaron", sin puntos ni comas. Como dicen que una imagen vale por mil palabras, he armado este pequeño slider para que la tal Mercy y otros que aún berrean su derrota, sepan que Elián está aquí, con nosotros, ahora sí, verdaderamente feliz!!

¡¡Feliz cumpleaños, niño querido!!

Los quince de Elián

Resulta difícil relacionar a este adolescente espigado, responsable, estudioso y feliz, con aquel pequeño que miraba triste y retraído a la cámara tras la cerca que rodeaba la casa de una parentela ambiciosa, que en complicidad con la mafia anticubana lo retenía ilegalmente en Miami

Alina Martínez Triay

Este 6 de diciembre Elián González cumple 15 años en su Cárdenas natal, junto a su padre, su familia, sus compañeros de estudios y amigos, con su pueblo.

Resulta difícil relacionar a este adolescente espigado, responsable, estudioso y feliz, con aquel pequeño que miraba triste y retraído a la cámara tras la cerca que rodeaba la casa de una parentela ambiciosa, que en complicidad con la mafia anticubana lo retenía ilegalmente en Miami; el que no podía comprender por qué lo envolvían en una bandera de barras y estrellas que no se parecía en nada a la suya de la estrella solitaria; el que era obligado a decir a los periodistas lo que no sentía; el que cumplió seis años lejos de su hogar, rodeado de regalos ostentosos pero de muchos intereses oscuros; y el que al alzar los ojos al cielo y ver pasar un avión, le gritó aquel deseo surgido de lo más hondo de su angustiado corazón infantil: ¡Llévame pa' Cuba!.

Han pasado nueve años del aciago 22 de noviembre en que fue sacado ilegalmente del país por su madre, lo que dio inició a una de las experiencias más traumáticas vividas por un niño: verla ahogarse en el mar al hundirse la embarcación que los conducía a Estados Unidos; permanecer a la deriva durante largas horas en medio del océano, ser rescatado por personas extrañas y entregado a desconocidos que decían ser familia , pero que en vez de devolvérselo al padre, decidieron explotar la tragedia sin el menor escrúpulo, para armar un show publicitario en contra de la Revolución.

La historia de Elián González comenzó a difundirse con rapidez por los medios internacionales de prensa, pero pronto se convirtió también en noticia la reacción del pueblo cubano ante el silencio y la inacción de las autoridades norteamericanas.

El primer paso lo dieron, el 5 de diciembre de 1999, jóvenes integrantes de las Brigadas Técnicas Juveniles los que realizaron, frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) una enérgica protesta contra la retención del niño. La devolución de Elián a su padre y a su patria se convirtió a partir de ese momento en la exigencia de multitudinarias manifestaciones de hombres, mujeres, abuelas, trabajadores manuales e intelectuales, estudiantes, marchas que desbordaban las calles y tribunas abiertas a lo largo y ancho del país; mientras prestigiosos especialistas denunciaban en mesas redondas televisivas la ilegalidad del caso, las presiones sometían al niño para que hiciera rechazo a su padre y sus familiares en la Isla y el daño psíquico que la prolongación del secuestro podía ocasionarle al pequeño.

Fue en medio de esa tremenda ofensiva de masas, que los cubanos ratificaron en la arboleda de Baraguá, su voluntad de resistir y vencer no ya en el campo de las armas, como lo proclamaran un siglo atrás en ese mismo lugar los luchadores por la independencia, sino en el terreno de las ideas..

No se trataba, como se plasmó claramente en el documento, simplemente de la lucha por el regreso de un niño, sino de la lucha por el derecho de cada niño del mundo a no ser secuestrado, arrebatado a sus familiares más íntimos, más cercanos y más legítimos; a no ser desarraigado de la cultura y de la Patria donde nació y vivió los primeros y más tiernos años de su vida, ni de los que le enseñaban las primeras letras o atendían con esmero su salud, o de los primeros niños con los que se relacionó y jugó. Hasta el paisaje que impregnó las primeras imágenes del mundo exterior y de la naturaleza que captaron sus ojos le fue arrebatado.

Semejante abuso contra un niño indefenso no podía tolerarse. Y fueron siete largos meses de constante batallar hasta que se consiguió el regreso de Elián a la patria. Todo el país vibró de emoción cuando el padre, Juan Miguel González, bajó con su hijo del avión que lo devolvía para siempre a suelo cubano.

Un destacado colega ya fallecido, Guillermo Cabrera, afirmó con justeza que esa victoria tenía hijo y padres, en alusión a Elián, Juan Miguel a y todo el pueblo cubano, e indicó también que la derrota en este caso no era huérfana porque tenía como responsables a la parentela y a la mafia contrarrevolucionaria miamense.

Fue este el primer episodio de una gran batalla de masas en la que las armas son sustituidas por la conciencia, por las ideas, por la ética y que tiene entre sus grandes objetivos la liberación de los cinco antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos; la lucha contra la asesina Ley de Ajuste cubano que estimula la emigración ilegal hacia Estados Unidos, causante de experiencias tan lacerantes como la vivida por Elián González; el reclamo de que cesen el bloqueo y la guerra económica impuesta por Washington a Cuba durante casi medio siglo; la lucha contra las consecuencias de la seria y grave crisis económica que padece el mundo; por salvar al medio ambiente, por la paz, y por avanzar cada día más en la educación y la cultura integral de los cubanos.

Ese combate se ha concretado además en 200 Programas de la Revolución que incluyen importantes transformaciones en el sector de la educación, la cultura y la edificación de numerosas obras sociales.

En su último cumpleaños, Elián le escribió un mensaje a Fidel en el que le expresaba que para las personas de su municipio, la Batalla de Ideas había convertido a Cárdenas en una ciudad mejor; porque cada año se reparaban centros, se creaban nuevos lugares para el beneficio de todos, se ampliaban los servicios de salud, surgían nuevas instituciones de enseñanza y culturales.

Ese es el saldo material que ha dejando en muchos otros territorios del país una Batalla en la que las victorias son el resultado de un pensamiento constructivo a favor de todos y que hizo posible que aquel niño por cuyo rescate se levantó todo un pueblo pueda cumplir con alegría y en su tierra sus quince años.

http://www.trabajadores.cu/materiales_especiales/columnistas/alina-martinez-triay/los-quince-de-elian


28/11/2008 GMT 1

¿Juventud desanimada???

polillabaez @ 18:40

Recientemente sostuve una discusión con elementos contrarios a la Revolución que califican a nuestra juventud de apática, desanimada y falta de confianza en nuestra Revolución: ahora, ellos responden por mí:

Multitudinaria marcha de lucha y de combate

Con la historia como bandera, miles de estudiantes inundaron este 27 de noviembre muchos espacios del país

«Hoy sentimos aún dolor por este abominable abuso. En especial porque sabemos que la Revolución no ha sido un paseo de verano para los cubanos. Miles de mutilados y muertos nos ha costado —por las agresiones y planes imperialistas o financiados por ellos— la construcción del Socialismo».

La reflexión la hizo, en la histórica escalinata de la Universidad de La Habana, Adalberto Hernández Santos, presidente nacional de la FEU, al intervenir en el acto efectuado en la tarde de este jueves, por el aniversario 137 del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, ocurrido el 27 de noviembre de 1871.

El presidente de la FEU habló minutos antes del inicio de la marcha estudiantil multitudinaria hasta el Monumento de la Punta, que recuerda a los inocentes asesinados.

Miles de jóvenes y estudiantes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), junto a representantes de nuestro pueblo, asistieron al acto y caminaron los tres kilómetros de distancia hasta La Punta.

El acto estuvo presidido por el doctor José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Buró Político del Partido y titular del MINSAP; Roberto Morales Ojeda, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; Roberto Montesinos Pérez, jefe del Departamento de Educación y Deportes del PCC, así como por Julio Martínez Ramírez, primer secretario de la UJC; entre otros dirigentes; además, entre los participantes se hallaban combatientes del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, encabezados por Faure Chomón.

Los homenajes se iniciaron en la mañana en el mausoleo que guarda los restos de aquellos inocentes jóvenes en la Necrópolis de Colón. En ese sitio sagrado fueron depositadas ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel Castro, y el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro.

Guardias de honor, toque de silencio, el tradicional pase de lista y encendidas palabras en verso y en prosa, fueron parte del tributo a esas ocho vidas.

También en la mañana de este jueves, pero en la acera de El Louvre, la juventud estudiosa viajó a la raíz de la mano de Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, para revivir el ambiente, la tensión y los sucesos mismos antes, durante y después del 27 de noviembre de 1871.

Como parte de la conmemoración, en todas las provincias se realizaron homenajes, y en cada centro de enseñanza superior del país este fue día de Bastión, ejercicio de preparación para la defensa que rememora la creación, 49 años atrás, de las Milicias Universitarias.

Con la historia como bandera miles de estudiantes de las enseñanzas media y universitaria inundaron la víspera, como en todo el país, también las calles de la Ciudad Heroína, para conmemorar esta fecha desde el compromiso con su tiempo y con el futuro.

Desde sus centros de estudios y otros céntricos puntos de la urbe, partieron los jóvenes en cuadro apretado, encabezado por las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia, hasta la posta 3 del antiguo cuartel Moncada, donde los dirigentes de las organizaciones estudiantiles refrendaron que aquellos actos del ayer son la savia que alimenta su mañana.

Minutos antes de iniciar el recorrido, el Instituto Superior de Ciencias Médicas de esta oriental provincia se convirtió en el primer centro de su tipo en el país en recibir la condición de Colectivo Moral del Sindicato de la Salud, como reconocimiento a la permanente entrega de sus trabajadores.

15/11/2008 GMT 1

Cuba y los desafíos culturales del siglo XXI

polillabaez @ 09:01

por Enrique Ubieta

Los seres humanos nos sentimos más tranquilos y seguros cuando alguien nos vende una clasificación en la que cabe el mundo. Esa tendencia innata hacia el esquematismo nos permite resolver la humana necesidad de hallarle respuesta a todo. Dicen que en La Habana hay tres grupos fundamentales de adolescentes según la música que escuchan: esta lo marca todo, la ropa, las amistades, el estilo de vida.

Los roqueros o los friquis -que parecían cosas distintas en los ochenta, ahora parecen ser lo mismo-, los miquis y los punkie (estos últimos, a medio camino entre los friquis y los miquis, más aceptados por los segundos, con quienes comparten el culto a la moda), y los reparteros, conocidos también como repa. Los reguetoneros están más cerca (o forman parte) de los repa. Por lo general, los friquis también escuchan trova, aunque para los trovadictos hay un término especial, no exento de ironía: los profundos.


Pero me interesa especialmente, por su trascendencia socio-clasista, la oposición de miquis y reparteros. Los primeros son hijos de familias de mayores recursos, viven obsesionados por la moda y la ropa de marca, el pulóver muy apretado al cuerpo; las muchachas prefieren el color rosado o el amarillo, ostentan el dinero y las posibilidades materiales que puedan tener. Gustan de la música tecno, house o disco, pero aceptan otros tipos de música, incluso el reguetón, basta con que esté de moda. Fueron los iniciadores de las llamadas fiestas house, en casas particulares, para las que había que pagar un cover de cinco o diez cuc (a veces más) y en las que se vendía cerveza o bebida de marca, fiestas a las que los muchachos llegaban en los carros de sus papás.

De origen más humilde, los reparteros o repa -la palabra alude a quienes viven en repartos periféricos, y escuchan música salsa y reguetón--, son despreciados por los miquis y en general, nombrados en sentido peyorativo por otros sectores juveniles, aunque en realidad comparten todos los espacios educacionales de aquellos. Tienen su propia estética en la forma de vestir, sus señas de identidad. En realidad, no es una tendencia exclusivamente de adolescentes o jóvenes. Se les atribuye cierta agresividad, sobre todo cuando media el alcohol. A diferencia de los miquis y de los friquis, los repa en su mayoría son hijos de padres (o son padres) no profesionales y a veces pertenecen a familias disfuncionales. Pero uno los encuentra incluso en el Instituto Preuniversitario Vocacional V. I. Lenin, una escuela que exige altas calificaciones a sus pupilos. En realidad, la oposición o el rechazo de cierto sector capitalino hacia los muchachos de la periferia que se identifican más con la música salsa ya existía en los setenta; entonces se calificaban de pepillos a los primeros y de guapos o cheos a los segundos.

 

En Cuba conviven e interactúan todos los grupos -los adolescentes se reúnen según sus preferencias y hábitos socio-culturales-, pero no hay bordes muy definidos ni definitivos para sus elecciones musicales y conductas grupales. Tratándose generalmente de adolescentes, la permanencia en uno u otro grupo es variable. Por lo general, esas diferencias extremas se borran con los años. Entre los reparteros existe además una capa de "nuevos ricos" -con más deseos de parecer, que razones para ser-, que adora las cadenas, los anillos y los dientes de oro, la música alta en el carro, lleno de baratijas luminosas y si son hombres, de muchachas bonitas y plásticas. Ya sabemos que los miquis escuchan y bailan cualquier cosa, si está de moda, y si el acompañante y el ambiente son adecuados. Hay un punto final donde lo miqui y lo repa se tocan, como siempre sucede con los extremos. El refinamiento de los primeros se disuelve frente al dinero contante y sonante.

Adrián Berazaín, un trovador de los novísimos, narra su "encuentro" con una chica miqui, en su canción "Pobre corazón":

Esa muchacha, con sus ojos verdes Benetton, / un Chanel de excusa por olor, / y su vestido corto Cristian Dior. ¡Qué facha! / Lleva un celular / para cuando llame su papá, / tiene carro y lo saca a pasear / vive muy feliz en Miramar. ¡Qué estampa! / Pobre corazón, que no se da cuenta / Me la encontré, por supuesto, fuera de pecera. / Y me le acerqué como si fuera el galán de sus telenovelas. ¡Qué pena! / Pero como yo no soy ni Brad Pitt ni Alain Delon, / y solo llevaba por dinero un poco de mi buena intención, ¡desilusión! / Nunca más la he visto, / porque en su planeta yo no existo, / seguro que baila al ritmo repetido que rigen la moda, / y su pobre corazón; / es el rosado que la ayuda en su especulación.


http://videos.cubasi.cu/adrian-berazain/index.htm

Adrián me comentó que para su composición tomó como referentes musicales la "Chica Plástica" del panameño Rubén Blades y la "Barby Super Star" del español Joaquín Sabina. Viejas canciones que ahora adquirían todo su sentido en Cuba. En realidad, existe una mirada crítica mayoritaria entre los jóvenes cubanos frente a ese tipo de comportamiento ostentoso: creyentes, suelen llamar a los varones que "se creen mucho". Como resultado, hay miquis que no se autodefinen como tal. Puede afirmarse que en la cancionística y en el refranero popular cubanos -culturalmente machistas-, siempre existieron mujeres "fatales" interesadas sólo en el dinero, pero en los noventa comienza a resurgir una tendencia social que -entre tantas carencias, privilegia el consumo; a pesar de ello, no se hablaba aún de un grupo social (capitalino) tan sofisticado y numéricamente significativo como es el miqui.

El diario cubano Juventud Rebelde, publicaba un reportaje el domingo 11 de noviembre de 2007 con el asombroso título de "¿Un macho menos 'macho'?", mientras que en Internet aparecía como "Aumentan hombres (cubanos) que usan atributos femeninos":

 

Hoy está claro que los productos y servicios en función de la belleza se venden más después que los medios han legitimado el surgimiento de un «nuevo hombre» -que no es un hombre nuevo- al que no le importa violar los límites acuñados por la cultura falocéntrica. (*) Pero, ¿qué se ha entendido por metrosexualidad? Fue el periodista inglés Mark Simpson, en 1994, quien la definió como la actitud de aquel hombre joven, habitante de una metrópoli, que gusta de una vida sofisticada, cuida su cuerpo, no tiene prejuicio para hacerse la manicura, y viste ropa de diseñador. Según Simpson, el metrosexual está enamorado de sí mismo y se obsesiona por estar siempre a la moda. (.) Al borde del narcisismo, ser metrosexual no implica una orientación sexual específica.

 

El reportaje periodístico no ofrece una explicación única de su aparición en Cuba -quizás sea mejor decir, prudentemente, en La Habana-, y muestra el abanico de respuestas obtenidas: ¿rebeldía juvenil?, ¿verdadero cambio de concepciones estéticas y de comportamiento?, ¿moda, influencia del mercado? Más adelante consigna:

 

La banalidad de algunos, permeados casi siempre por la publicidad, los ha llevado al extremo de pensar que serán más bellos según el producto que consuman: Gillete, Palmolive, L'Oreal, Loewe, Bvlgari, Biotherm Homme, Vichy Homme, Lancome, Channel... También en Cuba hay hombres que son capaces de multiplicar panes y peces para lucir un poco mejor, aun cuando los precios de estos productos harían quebrar el bolsillo medio (1).

 

Y aquí surge un elemento decisivo: el culto al cuerpo es inútil sin afeites y ropas caras, de marca. El "metrosexual" cubano suele ser un exhibicionista -un especulador, se diría en el barrio-, no sólo de su cuerpo, también de su poder adquisitivo.

 

En una ocasión, una joven y bella colega de trabajo, mencionó a un amigo del que todos hablaban porque era "muy poderoso": "llega a las fiestas en un Porsche". Sentí curiosidad ante lo que me parecía inusitado, casi imposible, ¿un Porsche en Cuba? ¿cómo lo obtuvo? Y claro, la primera pregunta que hice fue tonta: pero, ¿quién es su papá?, ¿dónde trabaja? Mi colega tardó unos minutos en entender mi pregunta; "eso qué importa, hay muchas maneras de hacer dinero en Cuba", respondió. El malentendido tenía como base diferentes experiencias de vida: en mi época los "hijos de papá" andaban en Ladas, porque los padres eran funcionarios o profesionales destacados, tenían ropa quizás de marca -si aquellos viajaban-, pero no necesariamente dinero en el bolsillo. Aquellos papás malcriaban a sus hijos, pero eran revolucionarios (en el peor de los casos, simulaban serlo).


Sin embargo, la composición social actual de los papás es sorprendentemente diversa: hay hijos de funcionarios, es cierto, pero sobre todo son hijos de gerentes, de negociantes improvisados, de empleados de firmas extranjeras, a veces de músicos exitosos, y entre estos, hay "estrellas del día", cantantes del momento o locutores de algún programa de éxito en la televisión. Los poderosos papás de ahora no necesariamente son revolucionarios, a veces todo lo contrario. Y el Porsche del que se hablaba con admiración era por supuesto de los cincuenta, quizás del 60 o del 61. El Lada era un símbolo de la inserción social de la persona, de sus méritos o responsabilidades; los "almendrones" -carros americanos o europeos de los cuarenta y cincuenta--, son símbolos de un éxito self made, que no depende de las instituciones, del sistema. Ahora el nivel social incluye la exhibición de "almendrones" meticulosamente reconstruidos, devueltos al esplendor del primer día, de carros "cómicos", es decir, modernos, asociados a empresas mixtas o extranjeras, y de Ladas recomprados (ilegalmente) a sus antiguos dueños revolucionarios, siempre al "éxito" económico de su dueño.

 

No es casual que los empresarios extranjeros hayan captado de inmediato el filón nostálgico y simbólico de la recuperación de aquella década, en un contexto internacional de agotamiento de valores y estéticas de vanguardia. Lo que fue sin dudas un símbolo de la resistencia revolucionaria -mantener esos carros en funcionamiento frente al bloqueo-, se presentaba ahora como su contrario: la resistencia del pasado a desaparecer. Los promotores cubanos del turismo siguieron la lógica del mercado, y crearon incluso una línea de taxis en divisa para que el visitante pudiese cumplir su sueño más insólito: evadir el presente abrumador en una máquina del tiempo que lo paseara por una ciudad detenida en su evolución arquitectónica, en autos que fueron lujosos cuatro, cinco o seis décadas atrás. Si en aquella ciudad se movían decenas de miles de profesionales y una cifra similar de estudiantes universitarios, si entre los transeúntes observados o filmados en cámaras de video -como los personajes de Spielberg, los turistas del tiempo toman muestras de esa misteriosa isla donde todavía habitan los dinosaurios, para tener constancia del descubrimiento-, no existían analfabetos y la mayoría poseía un extraño noveno grado de instrucción general, o apenas fallecían cinco por cada mil nacidos vivos, o la expectativa de vida de sus habitantes era de 78 años, eran datos que las imágenes no reflejaban.

 

Lo mismo sucedía con la música: un avispado comerciante había reunido a un grupo de maravillosos intérpretes ancianos -en un país de maravillosos intérpretes de todas las edades- y los había hecho famosos. La música, los autos, los edificios y ¿por qué no? el empecinado socialismo -una "ideología del siglo XX" ya en desuso-, se complementaban para que el turista pudiese vivir el pasado de forma "real". Paradójicamente, los símbolos del socialismo -un Patria o Muerte o el rostro del Che en una pared, la pañoleta en el uniforme escolar-, aún cuando no pertenecían a las décadas de culto, reforzaban la ilusión de un tiempo detenido. Superposición de tiempos pasados, en un pastiche postmoderno. Algunos incluso se apresuraban a venir antes de que -como pensaban que ocurriría, todo se desvaneciera con la muerte de Fidel, y los dinosaurios desaparecieran.

 

¿Qué sentido tenía decir que en las calles de La Habana o de Santiago, por ejemplo, podían encontrarse miles de excelentes músicos jóvenes graduados en las Escuelas Nacionales de Arte? La escenografía abarcaba toda la primera mitad del siglo XX, hasta los sesenta; el pueblo cubano ostentaba los índices educacionales y de salud que anhelaba la sociedad latinoamericana del siglo XXI. Pero, ¿qué importaba? Como los peninsulares del siglo XVI en América, veían sin ver. Tras ellos, los pintores-artesanos encontraron una mina de oro reproduciendo en sus cuadros en serie, en artesanías de madera o de papel maché, los viejos modelos de autos, y algunos tópicos del teatro vernáculo ya desaparecido, ahora escenificado en plena calle para el incauto (o no) "gallego", o en una versión más actualizada, para el italiano(a).

 

Los trabajadores más viejos del hotel Meliá Cohiba -inaugurado en 1994--, coinciden en señalar al primer gerente español como la persona que tuvo la idea de diseñar el cabaret Habana Café como un espacio retro de los cincuenta, con un Chevrolet del 57, una moto Harley Davidson y una avioneta, auténticas joyas de la época dispuestas entre las mesas. Cierto que en una esquina hay fotos de las manifestaciones estudiantiles y de la represión policial de los cincuenta, pero entre tanto esplendor de época, entre el glamour de los cantantes nacionales y extranjeros que aparecían sonrientes en centros nocturnos, o a su llegada al aeropuerto y las luces de neón de una ciudad que simulaba estar eternamente de fiesta, aquellos episodios son más bien notas aisladas de una obstinada prensa roja. No se trata de entender el mundo, sino de sentirlo. Para convertir el pasado en nostalgia, se llena el recuerdo de fragmentos sin articulación posible, y se evita su reconstrucción racional.

 

Hace unos años, en una esquina de la ciudad de Estocolmo, tropecé con el KGB Bar. En su interior, desgajados de su contexto, sin orden, se amontonaban banderas, carteles, bustos, medallas, del desaparecido orbe soviético. Pedazos de historia, piezas de un viejo retrato que ahora, desde la anarquía, incitan a la nostalgia. A pesar de su apariencia, el extraño bar no era un museo, sino más bien un templo. No atesoraba explicaciones o verdades sino emociones, añoranzas de una identidad perdida. Era apenas una evidencia muda, un espacio que transformaba, entre libaciones alcohólicas, el pasado en mito. El arquitecto cubano Juan Luis Caveda, quién participó en la adaptación del diseño original del hotel Meliá Cohiba, me comentaba:

 

"No, mire, yo creo que aquí en el Habana Café se gastó dinero de más, porque han puesto una cantidad de fotos, una cantidad de cosas que nadie mira; yo nunca he visto a ningún extranjero mirar, ni las fotos, ni la máquina de escribir vieja, ni el molino de café viejo, lo que más llama la atención son los carros y las motos, por la escala que tienen, pero lo otro, no lo ven, ni el reloj que hay por allá, ni el letrero que dice 'Coca Cola, cinco centavos', ni el anuncio de la cerveza Cristal, no sé, han querido hacer como un museo, pero no es un museo porque la gente no va ahí a ver las cosas, la gente va a sentarse a comer, a tomar, a ver un show".

Probablemente a Caveda se le escapa que el efecto de nostalgia elude cualquier concreción, y se produce no ante un objeto específico, sino ante un ambiente evocativo. Ante la muerte por decreto mediático de las ilusiones en torno a la posibilidad de un futuro mejor, esas estéticas cultivan la nostalgia por el pasado (todo pasado fue mejor), una nostalgia desmovilizadora, de puertas cerradas: el pasado puede libarse, soñarse, pero al final hay que despertar, volver al presente. Cuba simula ser un parque temático del pasado -de todos los pasados que tuvo el siglo XX-, y esos empresarios la venden no como museo, sino como bar, no para la intelección de su presente y su futuro, sino para el deleite nostálgico en una estación detenida, a punto de desaparecer.

 

A veces la nostalgia por ese pasado pierde su justificación mercantil, como cuando se restaura una institución como el Country Yatch Club -antiguo centro de recreación de la aristocracia habanera-, para diplomáticos, residentes extranjeros y celebraciones nacionales, y alguien decide situar en la galería de entrada las fotos color sepia de aquellos aristócratas desplazados, mientras festejaban, paseaban en sus yates o participaban en eventos náuticos. Hay autores francamente contrarrevolucionarios que delimitan las dos épocas, el antes y el después del 59, por su supuesta actitud social ante La Fiesta: derroche, despreocupación y alegría antes; austeridad, seriedad y tristeza después. Uno de ellos, José Manuel Prieto, escribe sobre sus años de Revolución desde el "exilio":


"Éramos buenos, no cabía duda, pero nos moríamos de aburrimiento". Y a propósito de su reconciliación como lector de Tres tristes tigres, el clásico de Guillermo Cabrera Infante, sintetiza su mensaje, que coincide con los nuevos valores de ese grupo generacional: "los hombres a salvo en el reducto de su piel; anteponer lo personal, la motivación que puede ser tildada de frívola y egoísta, pero que cuenta con la gran ventaja de ser tuya y de nadie más"(2). También los llamados metrosexuales se sienten literalmente a salvo en el reducto de su piel, ¿lo están?

Otro autor, Antonio José Ponte, considera que el pequeño recinto -por cierto, también un bar, parece que la nostalgia y el alcohol, como en los boleros, espontáneamente se asocian-, que recoge la historia del emblemático Hotel Nacional, es un "museo de la fiesta", y se detiene en las fotos de los huéspedes famosos, que han sido colocadas por décadas:

 

En esas paredes puede seguirse la historia de esplendor y decadencia del hotel. Los años treinta trajeron al Nacional no sólo a estrellas de cine y personajes como los duques de Windsor, sino también a mafiosos estadounidenses que adoptaron el hotel como cuartel de invierno. Las siguientes dos décadas constituyen, a juzgar por la afluencia, el período de mayor florecimiento. Y a partir de los sesenta, luego del triunfo revolucionario, la cosecha de figuras ocurre cada veinte años en lugar de decenio a decenio. (Se necesita el doble de tiempo para aparentar continuidad en el flujo de huéspedes de rango. Pero ni aún así la suma de años recientes tiene comparación con las del pasado.) (3)

 

No sé si en efecto en las décadas de Revolución se hospedaron en ese hotel menos personajes famosos, pero la comparación obliga a definir a qué tipo de "estrellas" el autor se refiere: si por tales entiende a los actores y actrices de Hollywood, o a los nobles y burgueses del jet set europeo, o a la mafia del Norte, tiene toda la razón; si se trata de hombres y mujeres de verdadera relevancia en el mundo del arte y la escena, cabría apuntar que los convocados cada año desde 1959 por Casa de las Américas, por el Ballet Nacional, por el ICAIC, por el Instituto del Libro o directamente por el Gobierno Revolucionario, son muchos más, tantos que la casi totalidad de los escritores, bailarines, actores y cineastas latinoamericanos y europeos de importancia, de derecha o de izquierda, surgidos o consagrados en esas décadas, pasaron por La Habana. Invitados que, probablemente, no eran tan "divertidos".

 

Es cierto que el socialismo trazó objetivos demasiado "serios" en el horizonte personal; quizás el mejor ejemplo de la conversión "exigida" sea el de Tina Modotti: de gran dama de la farándula, sexualmente libre, musa de artistas, creadora ella misma, pasa a ser la "monja" consagrada, la Madre Teresa de la Internacional Comunista (de "la futilidad pequeño burguesa" al sacrificio de una vida entregada a la clase obrera). Julio Antonio Mella, su pareja cubana, en cambio, que murió joven, conserva el encanto del hombre culto, atlético, bien parecido, sin prejuicios. Que los soviéticos producían acero en proporciones inusitadas, aviones y naves espaciales y no podían hacer zapatos hermosos y de calidad, es una verdad ya manida. Que el capitalismo envuelve la vida cotidiana de aspiraciones (insaciables, siempre insatisfechas) fútiles, asociadas al mercado, al consumismo y desconectadas de proyectos colectivos, también es conocido. "Alegres pero profundos", es el slogan que la Unión de Jóvenes Comunistas promovió en Cuba para contrarrestar esa contradicción de propósitos. El pero trataba de marcar la diferencia, porque los jóvenes cubanos -por tradición e idiosincrasia-, no podían imaginarse en la tristeza. La acumulación excesiva de frivolidad que José Manuel Prieto detecta en la Cuba de los cincuenta, probablemente produjo la explosión de trascendentalismo de los sesenta; y ya lo sabemos, si la Revolución alguna vez es destruida, se desencadenaría en Cuba una desenfrenada pasión por lo frívolo, un individualismo feroz centrado en el cuerpo, en la piel, que bien pudiera desentenderse del destino nacional.

Suele interpretarse el concepto de Modernidad como un eufemismo cultural del Capitalismo y de hecho, autores marxistas y antimarxistas lo utilizan abierta o solapadamente en esa acepción. Pero el Socialismo es también un producto de la Modernidad, es decir, del Capitalismo, aunque sea su negación. Hubiese querido en este punto hablar de negación dialéctica, de superación, pero la práctica de los socialismos históricos ha demostrado que -hasta el momento-, el nuevo orden social se ha mantenido en el molde preestablecido por el capitalismo, diseñado para reproducir de forma espontánea los viejos contenidos. Sólo un esfuerzo conciente, sacrificial, heroico, mantuvo -en el caso de Cuba, mantiene-, el nuevo contenido en ese espacio reducido, donde inevitablemente tiende a deformarse.

Es preciso insistir en ello: el socialismo se ha intentado construir en el molde cultural del capitalismo. No existe una cultura alternativa porque el Mercado globalizado lo abarca todo, y penetra por los poros abiertos de la piel nacional. Lo más que se ha hecho es intentar dotar a ese espacio ya modelado de "nuevos" contenidos. Pongo ejemplos cubanos: en lugar de la NBA en el baloncesto, la LSB (Liga Superior de Baloncesto); en lugar de la Coca Cola, la Tropi Cola; en lugar de la cadena Mc Donalds, la "cadena" El Rápido; en lugar de la alfombra roja convertida en pasarela para entrar al Kodak Theatre de Los Ángeles durante los premios Oscar, la alfombra roja que en ocasiones se colocó a la entrada del cine Charles Chaplin de La Habana, durante la premiación del Festival Latinoamericano. En Cuba, a pesar de sus cincuenta años de Revolución y de sus innegables logros educativos y sociales, el imaginario colectivo de una zona no despreciable de la sociedad todavía se identifica con el modelo norteamericano.

 

La moda atraviesa todas las aduanas, y modela los gustos, las costumbres, los valores, las formas de recreación. Nos convierte en seguidores de los cantantes, actores y deportistas de éxito -el éxito es dinero-, e imitadores inconscientes de sus formas de vestir y comportarse. Y los cantantes, actores y deportistas "socialistas" terminan siendo versiones opacas de aquellas estrellas, no importa su calidad. Es cierto que esa preeminencia es posible por el dominio que posee el capital sobre los grandes medios de comunicación -sobre la industria de los sueños, sea Hollywood para el mundo o las diferentes televisoras hispanas (Venevisión, O Globo o Univisión) que producen telenovelas--, y su capacidad para sembrar normas de conducta y sueños de vida. Pero, cuando el socialismo toma posesión de los medios nacionales, ¿los utiliza racionalmente? ¿es capaz de desembarazarse del molde cultural capitalista?

 

Esta fue una de las mayores preocupaciones teóricas que tuvo el Che Guevara. Su decepción del "modelo" soviético y este europeo estaba signada por la certidumbre de que esos países avanzaban sobre raíles culturales capitalistas (el cálculo económico, el estímulo material, y a veces la solidaridad internacional condicionada), aún cuando el fundamento económico era "socialista". Entonces aparece el factor cultural: la guerra definitiva, la que puede transformar o no el socialismo en un estadio natural, duradero, es cultural. Porque el socialismo no sitúa la ganancia individual como motivación; su horizonte es la justicia social, la solidaridad entre todos los seres humanos. Y esas no son categorías económicas. Para el socialismo, según el Che, no se trata de cuántos kilogramos de carne se come o de cuántas veces por año pueda ir alguien a pasearse en la playa, ni de cuántas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales. Se trata, precisamente, de que el individuo se sienta más pleno, con mucha más riqueza interior y con mucha más responsabilidad.

 

Es decir, de darle un sentido nuevo a la relación de lo individual y lo colectivo. En sus escritos y apuntes "económicos", el Che -creador del concepto y la práctica del trabajo voluntario en días y horarios de asueto-, vuelve una y otra vez sobre la misma preocupación: ¿cómo incentivar al trabajador con métodos socialistas? ¿cómo educarlo en una concepción colectivista y no individualista de la vida?

Desde luego que no es posible construir un nuevo orden mental (cultural) desde la pobreza. Para que el ser humano pueda cultivar su espíritu es necesario que primero tenga garantizadas algunas condiciones mínimas de vida y un acceso ilimitado al conocimiento. En la medida en que estos sean mayores, también serán mayores sus necesidades espirituales y materiales. Pero el consumismo, a diferencia del consumo racional, inevitablemente creciente (al igual que crecen las necesidades y los avances tecnológicos genuinos), sitúa al individuo no como sujeto, sino como objeto del consumo.


El bloqueo económico a Cuba incentiva la insatisfacción material en una población con altos niveles de instrucción. Es muy sospechoso que en el contexto de una intensa campaña mediática que enarbola un "tránsito" hacia el capitalismo en Cuba, teóricos "de izquierda" como Heinz Dieterich aconsejen al gobierno cubano renunciar a sus proyectos sociales -a su defensa de la ética-, para proporcionar a sus miles de profesionales un nivel de vida similar al de la clase media del primer mundo. Por otra parte, el modelo cultural capitalista es inviable desde el punto de vista ecológico, una sentencia que en los últimos años ha dejado de ser una simple conjetura a largo plazo, para convertirse en una amenaza concreta, visible a la vuelta de la esquina.

La urgencia individual que todos sentimos frente a los problemas económicos que enfrenta la Revolución, puede ocultar o desvirtuar la comprensión de la herencia cultural que nos legó el llamado Período Especial, o más exactamente, el derrumbe del socialismo este-europeo y soviético. La carencia de dinero en el bolsillo del ciudadano común, es decir, de moneda dura, en condiciones de doble circulación monetaria, el crecimiento del sector terciario en divisas, la disminución de los productos subsidiados y la inversión de la pirámide social, así como la disfuncionalidad progresiva del discurso revolucionario -ante la desaparición del horizonte histórico del socialismo conocido, de una parte, y las diferencias sociales engendradas por la contradictoria realidad nacional, de otra-, han hecho que la sociedad cubana empiece peligrosamente a girar en torno al tener o no tener, al dinero que se tiene o al que no se tiene, y a las estrategias individuales (individualistas) para su obtención. No olvidemos que todo el sentido de la llamada cultura moderna nos induce hacia el consumismo. El capitalismo tiene su expresión cultural en el consumismo, es decir, en la máxima fetichización de la mercancía y consecuentemente, en la enajenación humana. En los últimos 17 años, la conciencia social en Cuba se ha reproducido en condiciones francamente adversas para el socialismo.

 

Es ya inevitable la cada vez mayor interacción de la población cubana con el sistema reproductor de valores del capitalismo. Es necesario construir estrategias culturales eficientes para la reproducción de valores socialistas. No pueden estas sustentarse en largas y aburridas explicaciones sobre cómo deben ser sacrificadas nuestras vidas: el socialismo debe pensarse como una relación cualitativamente nueva entre lo individual y lo colectivo, en la que la satisfacción espiritual (aquí incluyo lo material) de las cada vez más ricas y diversas individualidades que el socialismo crea no contradiga, sino que confirme el interés colectivo. ¿Puede hacerse en condiciones de bloqueo económico, de subdesarrollo, de asedio mediático?


Los retos que el socialismo cubano enfrenta en las décadas por venir no son simplemente económicos: son, en primer lugar, retos políticos, es decir, culturales.

14/11/2008 GMT 1

Ningún niño cubano muere por diabetes

polillabaez @ 20:18

por José A. de la Osa

Uno de los mensajes clave a la comunidad internacional este 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, es que ningún niño debería morir de la enfermedad, una de las más frecuentes en la infancia, al estimarse que se elevan a 70 000 los menores de 15 años (200 diariamente) que desarrollan diabetes cada año.


"Nuestro país puede proclamar, con orgullo, que entre los niños diabéticos que fallecen por falta de atención médica e incluso porque no pueden tener acceso a la insulina, ninguno es cubano", indicó el profesor Oscar Díaz Díaz, director del Instituto de Endocrinología del Ministerio de Salud Pública.

Actualmente en Cuba hay alrededor de mil niños con diabetes tipo 1, que requieren insulina para su control, y cada año se reportan alrededor de 70 nuevos casos. Estos niños, además de los cuidados médicos generales que se brinda a nuestra infancia, reciben asistencia de especialistas en Endocrinología Pediátrica, que les ofrecen también la educación diabetológica necesaria (incluidos los familiares) para que aprendan a vivir con esta enfermedad crónica.

Se les facilita también una "dieta reforzada", insulina a precios subvencionados (un bulbo de mil unidades apenas vale un peso cubano, cuatro centavos de dólar), cuando en el mercado de cualquier país a un paciente que no tenga acceso a la seguridad social ese mismo bulbo le cuesta entre 16 y 25 dólares.

Adicionalmente, en la mayoría de las capitales provinciales e incluso en algunos grandes municipios, cuentan con los servicios de Centros de Atención al Diabético, donde prestan asistencia médicos, enfermeras, educadores, dietistas, psicólogos, profesores de educación física, podólogos y otros especialistas.

El profesor Díaz indicó que en diversas provincias se organizan Campamentos de Verano para niños diabéticos, y durante todo el año las llamadas "semanas de convivencia", en las cuales se realiza un día de ingreso conjunto de niños con sus padres para darles a conocer la "dinámica de la diabetes", a fin de que puedan actuar con rigor frente a las diversas situaciones que se puedan presentar.

Los especialistas hacen un llamado de atención por el incremento de la diabetes tipo 2 (la que no requiere insulina) que se viene registrando en niños y jóvenes, debido esencialmente a la obesidad en edades tempranas de la vida.

El 14 de noviembre es la fecha del nacimiento de Frederick Banting, médico y fisiólogo canadiense galardonado con el Premio Nobel, a quien junto a otros colaboradores se le acredita el descubrimiento de la insulina en 1921.

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/14/nacional/artic02.html

10/11/2008 GMT 1

Después del Paloma...

polillabaez @ 19:17

Una pequeña recopilacion de articulos aparecidos en el Granma:

Habrá que trabajar más duro

María Julia Mayoral
ma.julia@granma.cip.cu

Es muy pronto para saber con exactitud cuánto daño material nos causó el huracán Paloma, el tercero de gran intensidad que nos azota en menos de diez semanas durante la actual temporada ciclónica; pero ante el nuevo golpe de la naturaleza, los cubanos podemos reafirmar que es una suerte tener Revolución. No hay ni un solo muerto, porque como de costumbre, nadie quedó desamparado.

Ya Gustav y Ike habían provocado pérdidas totales por más de 8 600 millones y destruido aproximadamente medio millón de viviendas, ahora se suman los estragos del Paloma, que penetró por el sureño municipio camagüeyano de Santa Cruz del Sur, para dejar allí las huellas más sensibles del efecto de los intensos vientos, las lluvias y la penetración del mar.

El Estado Mayor de la Defensa Civil estableció la fase recuperativa para los municipios de Santa Cruz del Sur, Najasa y Guáimaro, tras el paso del meteoro por Camagüey. En esos territorios comienzan los trabajos de restablecimiento, mientras que el resto de Cuba vuelve a la normalidad; ello implica, entre otras cuestiones básicas, el regreso seguro y ordenado de los evacuados.

Nacionalmente, se trasladaron a sitios seguros más de 1 200 000 habitantes, casi el 18% de ellos (unos 220 000) ubicados en 1 448 albergues, y el resto en hogares de familiares y amigos en habitual gesto solidario.

En menos de 48 horas, durante la evacuación hacia las instalaciones estatales que ofrecieron alojamiento provisional, fueron empleados más de 4 000 medios de transporte automotor y 13 trenes, así como cerca de 500 máquinas ingenieras y tecnología de comunicaciones.

Otra vez las viviendas han sido las más perjudicadas. En Santa Cruz del Sur, por ejemplo, los destrozos en las casas resultan notables, al igual que la pérdida de bienes personales, desde utensilios de cocina, ropas, muebles hasta nuevos efectos electrodomésticos. Aunque en menor medida, hay reportes de igual naturaleza sobre lo ocurrido en el camagüeyano municipio de Najasa y en el de Amancio Rodríguez, perteneciente a la provincia de Las Tunas.

No pocas zonas quedaron sin electricidad. En el ámbito de las comunicaciones, inicialmente, dos municipios, Santa Cruz del Sur y Amancio Rodríguez, y 71 localidades perdieron sus enlaces habituales, aunque se pusieron en práctica soluciones alternativas. También hay perjuicios a la infraestructura vial, sobre todo en las costas del sur camagüeyano y tunero, según trascendió en la Mesa Redonda Informativa de ayer.

Vuelve a demostrarse la fortaleza del sistema nacional de la Defensa Civil y la capacidad de los Consejos de Defensa en todos los niveles para prever, organizar y dirigir en situaciones de desastres naturales; un entrenamiento que también es fruto de la obra revolucionaria.

Aunque no lamentamos la pérdida de vidas humanas, los efectos del huracán Paloma no pueden subvalorarse, además de las pérdidas directas sufridas por las familias y las actividades estatales, deben contarse los importantes gastos realizados en la evacuación y resguardo de las personas (transporte, alojamiento, elaboración de alimentos¼ ) y los ingresos dejados de percibir por sectores fundamentales como el turismo debido a la cancelación de vuelos y la interrupción de servicios, aunque todas las instalaciones se hallan listas para recibir a los visitantes en la temporada alta del turismo que está por comenzar.

Además, debe tenerse en cuenta que para evitar percances mayores también pararon sus actividades otros numerosos centros productivos y la agricultura volvió a sufrir el azote de la naturaleza.

Todo lo anterior remarca la importancia de consagrarse con más énfasis todavía al trabajo productivo y a los servicios, como exhortara Fidel en su más reciente reflexión, pues solo así daríamos una respuesta adecuada a las adversas circunstancias actuales.

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/10/nacional/artic13.html

2

Duro golpe al litoral sur de Las Tunas

Pastor Batista Valdés

Puerto de Guayabal (Amancio, Las Tunas).— La determinación de "levantar con el esfuerzo mancomunado de todos y en el menor tiempo posible cada vivienda e instalación derribada aquí", deviene rasgo predominante entre los pobladores de esta norteña localidad del sur tunero, severamente dañada por las rachas de viento y la embestida de grandes olas que penetraron tierra adentro.


sta es la obra del viento en contubernio con la penetración del mar.

Ese grado de comprensión y de optimismo se respiraba desde las primeras horas de este domingo, cuando integrantes del Consejo de Defensa Provincial encabezados por su presidente, Jorge Cuevas Ramos, acudieron a la zona para apreciar la situación, evaluar efectos y orientar rápidamente medidas de recuperación.

De acuerdo con datos preliminares ofrecidos por Dania Rodríguez Ramírez, presidenta del Gobierno en el municipio de Amancio, solo a lo largo de la vía paralela al litoral (donde se asientan unas 273 viviendas) las primeras observaciones daban cuenta a esa hora de 110 hogares totalmente desplomados y otros 127 con averías parciales.

A ese sensible perjuicio sobre el sector residencial, se suma la huella dejada por el huracán Paloma en redes eléctricas y de comunicación, instalaciones del campismo, el centro de estimulación del Ministerio del Azúcar, naves de procesamiento del camarón y otros inmuebles, donde también se trabaja para determinar con exactitud la magnitud real de los estragos.

La decisión de evacuar con antelación a los casi 2 000 habitantes del lugar, permitió preservar lo más importante para este país frente a desastres naturales: la vida humana.

Con ese propósito, mientras Paloma descargaba su furia contra Santa Cruz del Sur, Guayabal y otros puntos comprendidos en su trayectoria, el sábado, más de 214 000 tuneros se hallaban bajo seguro resguardo, el grueso de ellos en hogares de familias y el resto en 180 centros de evacuación.


Las olas se ensañaron contra viviendas como esta.

El verdadero alcance de esa medida era comentado con gratitud este domingo en Guayabal, por quienes asocian el inclemente azote de las olas sobre el poblado con las penetraciones que allí mismo protagonizó el mar en 1932, 1950, 1963 (ciclón Flora) y durante el huracán Ike, hace apenas dos meses.

Tan rápida como la respuesta de las primeras familias en esta comunidad costera (mediante alternativas de solución y de cooperación a partir de sus propios brazos y recursos) fue la inserción de los trabajadores del sector eléctrico, decididos a restablecer las interrupciones con que amanecieron los tres municipios del sur tunero (Amancio, Colombia, Jobabo), y Manatí (al norte), por las incidencias del meteoro.

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/10/nacional/artic06.html

3

Paso de Paloma por Camagüey

Foto:Rodolfo Blanco CuéCuando Paloma enfiló su vuelo hacia el noreste, los más longevos posaron su mente en aquel 9 de noviembre de 1932, cuando no escaparon del trágico Huracán del ’32, que dejó más de 3 000 muertos en Santa Cruz del Sur.

Paloma destruyó el hábitat, pero su sacudida no encontró a quien convertir en víctima, a diferencia de aquel noviembre nefasto, porque nadie esta vez quedó abandonado a su suerte.

Las lluvias del huracán Paloma se hicieron sentir en la provincia de Camagüey, donde las estaciones meteorológicas de Nuevitas y Guáimaro registraron acumulados de 167 y 153 milímetros, respectivamente.

La meteoróloga Nancy Ondarza, del Centro de Pronósticos del territorio, informó que otros municipios afectados por las precipitaciones son Najasa y Sibanicú.

En la capital provincial se registraron vientos máximos de 100 kilómetros por hora y aunque se perdió el contacto con la estación de Santa Cruz del Sur, por donde el huracán Paloma entró a suelo cubano, allí se reportaron rachas de 124 kilómetros, indicó la especialista.

Fernando Casay, funcionario de la Defensa Civil en Vertientes, precisó que hasta el momento en ese territorio hay 8 000 personas evacuadas y se registran 50 milímetros de lluvias. Además, el municipio se encuentra a un 93 % de llenado de sus embalses, de los cuales solo dos están aliviando, las presas Jimaguayú y El Mayor.

La televisión local reportó 29 500 evacuados, y la salida del sistema nacional de generación de la termoeléctrica 10 de Octubre como medida preventiva para evitar mayores daños en las redes, situación aliviada por el empleo de grupos electrógenos.

La marea de surgencia, que penetró 1,5 kilómetros por tierra adentro santacruceña, unida a fuertes vientos del meteoro al impactar a Cuba en la noche del sábado, destruyó allí unas 400 viviendas de trabajadores de la pesca, quienes mayoritariamente residen en el lugar, además de dañar con severidad otros cientos.

El meteoro transitó de sur a norte durante más de ocho horas por Camagüey, pero gradualmente fue perdiendo intensidad a medida que avanzaba, aunque sí llovió bastante en la mitad este de la provincia.

El Centro de Dirección del Consejo Provincial de Defensa contabiliza los daños en tanto los 52 embalses del territorio, que tenían el sábado un 86 % de llenado con 12 presas aliviando y 24 con el 80 al 99 % de capacidad ocupado, han elevado sus niveles y se monitorean de forma rigurosa. (AIN)

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/10/nacional/artic09.html

4

Inician regreso a casa más de 180 mil evacuados en Camagüey

ILEANA BORGES DÍAZ

Más de 180 mil 400 personas evacuadas en la provincia de Camagüey ante el peligro del huracán Paloma, que entró a territorio cubano por Santa Cruz del Sur la noche del sábado, ya retornaron a sus casas.

La eficaz labor de la Defensa Civil, favoreció la rápida traslación a lugares seguros de cerca de 240 mil habitantes de la provincia de Camagüey, residentes en zonas proclives a penetraciones del mar, o inundaciones por estar en zonas bajas o aguas abajo de embalses.

Solo quedan unas 59 mil personas evacuadas por este último meteoro, de las cuales 10 mil 550 están en instalaciones estatales y el resto en casas de familiares y vecinos, muchos de los cuales regresarán una vez que bajen las aguas de ríos y algunas presas que se llenaron por encima de sus cotas máximas.

En Santa Cruz del Sur, residen cerca de 400 familias albergadas que sufrieron la pérdida total o parcial de sus viviendas en el barrio de La Playa, y más de mil 500 integrantes de ellas están protegidas en centros universitarios de Camagüey.

Durante una reunión este domingo del Consejo de Defensa Provincial, su presidente Julio César García, indicó que ahora la fase recuperativa que venía desarrollándose tras el paso del huracán Ike, hace exactamente dos meses, tiene como prioridad a Santa Cruz del Sur.

Indicó a los directivos de Comisiones y de organismos prestar su máxima atención a esta región, donde el azote de la tormenta fue devastador con las viviendas y los recursos de muchos de sus habitantes. (AIN)

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/10/nacional/artic19.html

5

Alivian 21 embalses en la provincia de Camagüey

ILEANA BORGES DÍAZ

Un total de 21 embalses de la provincia de Camagüey se encuentran aliviando tras el paso del huracán Paloma.

El territorio de Camagüey, 530 kilómetros al este de La Habana, cuenta con 53 embalses, lo que lo convierte en el de más cantidad de esas instalaciones y el segundo en capacidad de almacenamiento en esos recursos en Cuba.

Aunque la tormenta dejó menos precipitaciones que Ike, reportó lluvias localmente intensas como los 400 milímetros registrados en la comunidad de Cuatro Caminos, en Najasa, los 300 de Martí, en Sibanicú, y 200 de Santa Cruz del Sur, todos en 24 horas.

Alexander Argilagos, director de la delegación del Instituto de Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) en Camagüey, dijo a la AIN que la media histórica de noviembre se comporta al 240 por ciento, al reportar un acumulado promedio de 162,2 milímetros, de 67,7 la media.

Esto eleva el acumulado del año a mil 327 milímetros para un promedio de 103 por ciento, en un territorio que apenas tres años atrás registraba la peor sequía de su historia y del país. La humedad de los suelos supera hoy el 90 por ciento.

Embalses como Jimaguayú, uno de los mayores lagos artificiales de Cuba, con 200 millones de metros cúbicos, y el Cubano-Búlgara, que no ha dejado de aliviar desde Ike con 137 millones, aparecen entre los que están evacuando.

Camagüey, tiene capacidad para almacenar más de mil 200 millones de metros cúbicos de agua en sus presas, y ante esta situación mantiene a especialistas y personal de la Defensa Civil atentos a cada uno de los sistemas hidrológicos, en aras de evitar posibles daños por las condiciones del tiempo.

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/10/nacional/artic18.html

6

Incomunicadas localidades serranas de Santiago

José Antonio Torres

SANTIAGO DE CUBA.— Lluvias localmente intensas y el desbordamiento de algunos ríos que surcan ambos extremos de la Sierra Maestra, son las situaciones más significativas provocadas por el huracán Paloma en esta provincia.

El doctor Guillermo Mora, jefe de la Defensa Civil en el municipio de Tercer Frente, consignó a Granma que en un periodo de 12 horas los pluviómetros de esos lomeríos registraron 146 milímetros de lluvias, situación que no provocó daños de consideración y sí beneficios a la agricultura.

El panorama más complejo sobrevino por la crecida de los ríos Contramaestre y Mogote, que arrasaron el badén de Cruce de Prieto e incomunicaron a unos 7 000 campesinos y cuatro centros educacionales en la zona del Consejo Popular de Arroyo Rico.

Cándido Núñez, presidente del Consejo de Defensa del municipio de Guamá, confirmó que en esta oportunidad las marejadas no interrumpieron el tráfico en las zonas de Palma Mocha y Cotobelo, pero la crecida del río Avispero mantiene aislados a 4 700 habitantes de La Plata, La Magdalena y Ocujal del Turquino.

Preventivamente se desconectaron y preservaron las 18 minihidroeléctricas instaladas en ambas regiones de la Sierra Maestra, al tiempo que cerca de 20 000 montañeses permanecen evacuados porque persisten las lluvias asociadas a la zona de bajas presiones que gravita sobre el oriente cubano.

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/11/10/nacional/artic11.html

¿Paloma?? ¿¿O gavilán??

polillabaez @ 07:43


Comienza Camagüey a contabilizar daños de Paloma

La Habana, 9 oct (AIN) El poderoso huracán Paloma, que entrara a tierra cubana con categoría 3 por la costa Sur de Camagüey, se debilitó rápidamente durante la madrugada de este domingo, hasta prácticamente desintegrarse.

Los remanentes del fenómeno se identifican ahora como una amplia zona de bajas presiones, según la red de observaciones terrestres y la información de radar y satélite recibida durante la madrugada por el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba.

Fuertes vientos en los niveles superiores de la atmósfera rompieron en pocas horas la estructura vertical del huracán, a lo que se sumó la acción propia de su paso sobre tierra, por lo que en este momento sólo quedan nubes medias y bajas que están provocando lluvias ligeras sobre zonas de la región oriental del país, las que pueden persistir durante gran parte de hoy domingo.

Sin embargo, se mantendrán las marejadas en la costa Sur desde Camagüey hasta Guantánamo, las que irán disminuyendo gradualmente a lo largo del día.

Reportes de la Televisión cubana informan que las autoridades del Consejo de Defensa provincial en Camagüey explicaron que todavía no se pueden precisar los daños, pero se reportan afectaciones en las viviendas, cultivos e infraestructura eléctrica y de comunicaciones.
No obstante, en todos los Consejos de Defensa municipales comenzaron la labor de contabilizar los daños ocasionados por el meteoro.

http://www.adelante.cu/noticias/28/11/9/sociedad.paloma.php

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Dialogó Machado Ventura con evacuados de Santa Cruz del Sur

Rolando Sarmiento Ricart / Foto: Otilio Rivero Delgado.

Camagüey, nov 9 José Ramón Machado Ventura, primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros de Cuba, intercambió impresiones hoy con evacuados del caserío pesquero la playa de Santa Cruz del Sur, asentamiento prácticamente arrasado el sábado último por los furiosos vientos del huracán Paloma y la penetración del mar.

El miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, explicó a los 894 albergados en la Universidad de Camagüey, que los estragos de los anteriores meteoros Gustav y Ike, no solo dañaron severamente la infraestructura habitacional de los cubanos, sino que esas afectaciones añadidas a las pérdidas agrícolas, industriales y económicas en general superan los 8 000 millones de dólares.

Ahora Paloma, tercer fenómeno natural que azota la Isla caribeña en sólo dos meses, asestó un destructor impacto a los pobladores de la sureña ribera, con olas de hasta cuatro metros de alturas y vientos sostenidos de más de 195 kilómetros por hora, precisamente, la víspera de aquella tragedia nacional del 9 de noviembre de 1932, cuando el ciclón del 32 provocó la muerte de 3033 santacruceños y desapareció sus endebles ranchos.

Sin embargo, en esta ocasión el cumplimiento de las medidas preventivas de la Defensa Civil y el actuar disciplinado de la población, evitó pérdidas humanas y mayores afectaciones materiales.

En conversación con la población protegida de Santa Cruz del Sur, en Camagüey, Machado Ventura, dijo que allí donde viven ahora, al igual que sucede con los habitantes de El Cajío, de Gibara, Nuevitas… y otras zonas bajas costeras del país, habrá que construir viviendas más sólidas y alejadas del constante peligro del mar, para, en primer lugar, preservar la vida de quienes por tradición se sustentan de la economía pesquera, lo cual también evitará cuantiosos gastos anuales al país cada temporada ciclónica.

El primer vicepresidente cubano, aseguró a los damnificados de Santa Cruz del Sur, y a todos los perjudicados por Gustav y Ike, que la Revolución no los dejará desamparados como ocurrió hace 76 años en el entonces olvidado emporio de humildes y analfabetos hombres y mujeres del mar; al contrario, se ocupará de todas las prioridades en la medida que vayan llegando los recursos a cada lugar.

Junto al pueblo damnificado también se encontraban los generales de Cuerpo de Ejército Joaquín Quinta Solá, viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba; Ramón Espinosa Martín, Jefe del ejército Oriental y Julio César García Rodríguez, presidente del Consejo de Defensa Provincial en Camagüey, quien pronunció las palabras iniciales de aliento del encuentro que finalizó con vivas a Fidel, Raúl y a la Revolución.

http://www.adelante.cu/noticias/28/11/9/sociedad.evacuados.php

08/11/2008 GMT 1

¡Ojalá la Paloma vuele lejos!

polillabaez @ 09:35

Taylí R. SÁNCHEZ ZÚÑIGA

(07/11/2008) 3:00 p.m.

El huracán Paloma se acerca amenazante a la mitad oriental de CubaLa exclamación se repite en cada conversación de esquina, paradas de guaguas, colas de tiendas. Todavía si fuera la paloma de la paz, bueno, encantados de recibirla, pero a esta ave de mal agüero, ¡ni en pintura! Después del reciente paso de Gustav y Ike, que dejaron una herida de más de 5 000 millones de dólares en el cuerpo del verde caimán cubano, que nos afecte otro huracán resulta una ofensa a la teoría de las probabilidades.

El pasado 9 de septiembre, un despacho de Prensa Latina preguntaba cuántos ciclones más debería enfrentar la Mayor de las Antillas hasta el fin de la actual temporada ciclónica, el 30 de noviembre. ¿Cuántos? Nadie se atreve a hacer semejante precisión. El organismo internacional que otorga los nombres a estos fenómenos dispuso otros 11 para lo que resta hasta esa fecha.

Kyle, Laura, Marco y ocho siniestros identificativos más están impuestos de antemano hasta llegar a Wilfred, que sería supuestamente el último.
Posible cono de trayectoria del huracán Paloma en los próximos tres días, emitido a la 1:00 p.m. del 7 de noviembre de 2008
Y ahora Paloma se acerca. En
Cienfuegos ya se percibe el ajetreo de los preparativos. Los anteriores fenómenos meteorológicos no nos tomaron desprevenidos y este tampoco lo hará. La que fuera la Tormenta Tropical No. 16 de la temporada alcanzó categoría 1 como huracán en la escala Saffir-Simpson y sigue un gradual proceso de fortalecimiento debido a la existencia de condiciones para ello en su tránsito por el Mar Caribe. A las 7:00 de la mañana de este viernes el ojo estaba ubicado 135 kilómetros al sur de Caimán Grande, y se desplazaba hacia el norte.

Según el Centro Meteorológico instalado en la Perla del Sur, la circulación delantera del ciclón afectará a todo el país y el cielo se mantendrá nublado, con chubascos y lluvias a intervalos. Mientras, en la zona montañosa de nuestra provincia pueden ocurrir fuertes precipitaciones y las condiciones del mar empeorarán a medida que Paloma gane en latitud.

Los pronósticos advierten que el organismo puede tocar tierra cubana con categoría 3 hacia el mediodía del domingo próximo, con lo cual se convertiría en el tercero en menos de tres meses. Cuba, al parecer, atrae desde tiempos pretéritos a este tipo de "avecillas", pues la palabra huracán proviene de las lenguas aborígenes y significa "mucho viento", según historiadores.

http://www.5septiembre.cu/opinion299.htm

Retornan a sus casas los estudiantes en Cienfuegos

polillabaez @ 09:11

por Armando SÁEZ CHÁVEZ

Han sido desmovilizados más de 600 alumnos que cumplían su etapa de la Escuela al Campo en la recogida de café en las montañas del macizo de Guamuhaya pertenecientes a Cienfuegos"El cumplimiento riguroso de las medidas contempladas en los planes contra desastres naturales durante la Fase Informativa ante la amenaza del huracán Paloma es la tarea más importante para Cienfuegos", así lo orientó José Ramón Monteagudo Ruiz, presidente del Consejo de Defensa Provincia (CDP), durante la más reciente reunión ampliada de ese órgano.

Como quedó establecido desde los primeros momentos de conocerse la probable trayectoria del organismo tropical, comenzó la desmovilización de los 675 alumnos que cumplían su etapa de la Escuela al Campo en la recogida de café en las montañas del macizo de Guamuhaya.

De igual forma han ido retornando a sus hogares los más de 11 780 estudiantes de centros internos, así como 275 niños de la enseñanza primaria que se encontraban en campamentos pioneriles.

En cuanto a las medidas adoptadas por el Grupo de Alimento del CDP, se conoció que hay cobertura de harina de trigo para todas las panaderías del territorio, así como la garantía de los grupos electrógenos en centros destinados a la producción de alimentos.

La actividad portuaria, por su parte, acciona en el resguardo de los boyas lumínicas, en tanto se tienen previstos los refugios para cada una de las embarcaciones, tanto las surtas en la rada, como las que se encuentran fuera de la provincia.

En las últimas horas se ha intensificado la recogida de los desechos sólidos, como parte del saneamiento de los pueblos y la ciudad cabecera, la destupición de tragantes y la poda de árboles.

http://www.5septiembre.cu/sociedad1285.htm


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