Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

El Blog de la Polilla Cubana
para compartir contigo noticias de Cuba y del mundo

Categoría: Sociedad cubana

01/01/2009 GMT 1

Cuba: luz en el camino de liberación y resistencia.

polillabaez @ 04:44

Stella Calloni

2008-12-31


De las utopías al sí se puede 


 
   

El heroico triunfo de los rebeldes de la Sierra Maestra, apoyados por la mayoría del pueblo de Cuba, derrocando a la feroz  dictadura de Fulgencio Batista sorprendió a América Latina y el mundo a inicios de 1959.

Para algunos sectores de las clases medias intelectuales de la región, incluyendo a   norteamericanos, los guerrilleros de la Sierra Maestra eran jóvenes románticos y las historias de la  resistencia  clandestina  de alguna manera se vivían como uno de los tantos relatos de los resistentes europeos contra el nazismo.

Algo de eso había en lo que se hablaba en los pasillos universitarios de aquellos tiempos, generalmente  los más informados. Parecía imposible a todas luces que en una isla pequeña del Caribe,  hubiera triunfado una revolución popular que marcaría la historia regional y mundial para siempre. 

Muy pocos analizaban como un  hecho extraordinario que esta revolución era la continuidad de otra lucha heroica, la de los mambises cubanos contra el colonialismo español en el siglo XIX, -una de la páginas más brillantes en la historia de América Latina y el Caribe- tanto en el concepto de la guerra de liberación como en la inspiración política de José Martí y el Manifiesto de Montecristi.

Esa continuidad histórica fue también lo que ayudó a la instalación y permanencia de la revolución  dando un marco genuino y propio, difícilmente repetible en otros lugares. 

Una inspiración y bases genuinas que les permitirían sobrevivir no sólo en resistencia permanente contra la potencia imperial, situada a sólo 90 millas de distancia, sino también en los momentos en que sus principales apoyos como la Unión de las Repúblicas  Socialistas Soviéticas (URSS)y el socialismo del este europeo se desintegraron.

Cuba en soledad siguió resistiendo y creciendo moralmente ante el mundo.

En Washington, en cambio, habían entendido

 
   

rápidamente de qué se trataba la revolución que llegó en 1959 para quedarse. Los rebeldes que bajaron de la Sierra Maestra  y las acciones revolucionarias de los primeros tiempos, nada tenían que ver con el simple derribamiento de un tirano y su reemplazo en el poder.

Desde esos primeros días la revolución arrasó con las estructuras del poder neocolonial y Cuba se convirtió en el primer país -y el único hasta ahora en la región- realmente soberano e independiente de la política de Estados Unidos. En “la Historia me absolverá” el  comandante Fidel Castro Ruz  había expresado, a través de su magnífico alegato ante los jueces de la dictadura batistiana, no sólo la tragedia que vivía el pueblo de Cuba, sino el programa de acción revolucionario para revertir esa situación. 

Y esto se cumplió a pesar del entorno que rodeó que rodeó el amanecer revolucionarios.

Terminada la Segunda Guerra Mundial y debilitado el imperialismo con la derrota del facismo en Alemania nazi, en Italia, y en el Japón militarista, Estados Unidos se enfrentó al prestigio que había adquirido la URSS y el sistema socialista mundial y decidió recuperar terreno rápidamente.

Asi comenzó rápidamente la reorganización  de sus organismos de inteligencia y se diseñaron estrategias y tácticas de guerras sucias y sicológicas para desacreditar  a quien definiría como su nuevo enemigo: el comunismo.

Operaciones secretas, acciones subversivas a nivel mundial,  conspiraciones de todo tipo comenzaron a sucederse rápidamente después del dictado de la  ley de Seguridad Nacional en 1947 para crear la Agencia Central de Inteligencia CIA, entre otros proyectos similares.


 
   

Cuando la Revolución Cubana llegó al poder, entre otros acontecimientos que marcarían la vida regional, la  CIA había asesinado a Jorge Elícer Gaitán el 9 de abril de 1948 en Colombia, frustrando un movimiento popular de raíces profundas y sembrando de muertos los campos y ciudades en ese país, que hasta hoy continúa bajo un terrorismo de estado encubierto.

Washington creía tener bajo su estricto control a  Centroamérica después de sus numerosas intervenciones en los años 30, con la invasión y luego asesinato de Augusto César Sandino en Nicaragua y la instalación de la dictadura del primer Anastasio Somoza (García)al que sucedió su hijo. Fue el premio que le dio Washington al asesino de Sandino.

En 1932  produjo la gran matanza de miles de salvadoreños rebelados justamente bajo la dirección del revolucionario Farabundo Martí, quien había luchado junto a Sandino.

Pero en 1944 en Guatemala,  una rebelión cívico-militar derrocó a los generales Jorge Ubico, el dictador  con 14 años de gobierno y a su sucesor Federico Ponce, El 20 de octubre de ese  año se iniciaría la llamada Revolución guatemalteca nacionalista, patriótica, antiimperialista, agraria  que tuvo en su primer momento a la junta revolucionaria, luego al presidente Juan José Arévalo, al que sucedió Jacobo Arbenz.  Esta revolución- que duró 10 años-  rompía con el dominio económico y político que había logrado Estados Unidos en  Centroamérica.

En 1954 Estados Unidos invade Guatemala bajo el argumento de “defender los derechos” de las fruteras del imperio y luchar contra el “comunismo” de Arbenz. Saltando rápidamente por el mapa de América Latina, habían logrado también desviar y frustrar el formidable proceso revolucionario surgido en Bolivia en 1952.

En el mismo año 54 otro dictador amigo de Washington, el general Alfredo Stroessner , llegó para quedarse 35 años en Paraguay.

A la vez  la embajada de Estados Unidos en Brasil jugaba un papel determinante, en la guerra sicológica sin cuartel que llevó al suicidio- todavía hoy sospechado de asesinato- del presidente Getulio Vargas, quien había liderado una revolución en 1930, y  había sido elegido en 1951 por el pueblo de Brasil.

En 1955, también Washington fue clave en el derrocamiento de Juan Domingo Perón en Argentina, donde había surgido un movimiento popular de grandes alcances,  que desde el punto de vista de Washington  era “más que amenazante”.

La década del 50 fue prolífica en la instalación de dictadores en el caribe: el golpe del 10 de marzo de 1952 puso en el poder  al sargento Fulgencio Batista en Cuba y en el 53, surge la sorpresa de los revolucionarios del Moncada,  una acción que si bien fracasó desde el punto de vista militar, abriría las puertas a la revolución que triunfó en 1959.

Pretendieron la continuidad de la dictadura con “elecciones” y Batista tomó posesión del gobierno en 1955.

Sólo dos años después asumía otro de los dictadores  cercanos: Francoise  Duvalier en Haití(1957), mientras continuaba la mano de hierro de su colega Rafael  Leonidas Trujillo en República Dominicana y Puerto Rico seguía bajo ocupación colonial. Por todo esto, relatado a grandes rasgos y sólo con algunos ejemplos para mostrar el entorno feroz de la revolución que comenzó en Cuba aquel enero de 1959, y la dinámica temible del imperio en esos tiempos, es que aquellos muchachos, que bajaron de la Sierra Maestra, significaron una derrota  increíble para las políticas de dominación regional de Estados Unidos.

Y eso determinó que desde los primeros momentos de 1959 hasta hoy, 50 años después, Estados Unidos no dejó un solo día de atacar a Cuba, dejando miles de víctimas, entre ellas las del avión que sus mercenarios hicieron estallar en pleno vuelo en Barbados en 1976. A todo este accionar terrorista se añade el daño provocado por el bloqueo o sitio medieval que mantiene sobre ese país, desde hace casi medio siglo. La resistencia cubana supera  toda capacidad de imaginación.

Cuba los ha derrotado en todos los terrenos, militar, político, cultural, pero esencialmente en lo ético y moral. En el nuevo mapa de América Latina, ahora es Cuba quien ingresa por la puerta grande.

Su ejemplo irradió luces y esperanzas para los oprimidos de América Latina y el mundo. Es la inspiración que produjo esta irrupción de los pueblos que hoy resisten los embates del imperio y cuya voluntad ha cambiado el mapa de América, golpeando  las nuevas políticas imperiales y los diseños geoestratégicos de recolonización continental planeados para el siglo XXI.

Las luchas de liberación del siglo XX y las mayores rebeliones contra las injusticias, así como el resurgimiento cultural desde las catacumbas de la dominación,  reconocen la inspiración y solidaridad de la Revolución Cubana que en estos días llega a su medio siglo. Es el espejo luminoso donde se mira una América en rebelión, en contraposición con el espejo astillado de un imperio decadente, que continúa sembrando  terrorismo y muerte  en el mundo. La Revolución encendió luces  hace 50 años, que hoy se multiplican e iluminan cada vez más  los oscuros arrabales de nuestra América decidida a recuperar su independencia frustrada y la  liberación definitiva. Aquel 1 de enero de 1959  el pueblo cubano abrió las compuertas de la imaginación liberadora que es en suma el camino a la vida en dignidad.


i

29/12/2008 GMT 1

Jubilación en Cuba: Sudores para mañana

polillabaez @ 22:10

 

Por Graciela Guerrero Garay

La confirmación de que la jubilación en Cuba se extenderá hasta los 65 años, para los hombres, y 60, para las mujeres, es un hecho concreto y aprobado por el consenso mayoritario de los trabajadores cubanos.

En inicio, no todos lo asimilaron bien. El rumor andaba y, tal vez por esos efectos negativos que trae aparejado, la falta de información y los imprescindibles argumentos, su aceptación resultó más compleja y susceptible de diversos análisis y lecturas.

Empero, la Primera Sesión de la VII Legislatura del Parlamento fue objetiva al explicar las razones que sustentan los cambios de la legislación vigente y la presentación del anteproyecto de la nueva Ley de Seguridad Social. El Presidente de Cuba, Raúl Castro, pormenorizó, con frescas y precisas estadísticas, la necesidad de su aplicación.

Luego, la CTC convocó a sus afiliados a un franco debate, el cual a partir de septiembre pasado, involucró a más de tres mil trabajadores, el 93 por ciento del total. Lo discutieron en 85 mil 301 asambleas obreras y se recogieron unos 900 mil planteamientos, en los cuales había dudas, inconformidad, respaldo, sugerencias, aportes, inquietudes y, sobre todo, argumentos para continuar el camino revolucionario y el desarrollo del país: trabajando.

Ahora la Segunda Sesión del Parlamento Cubano acaba de analizar minuciosamente este proceso y aprobar la nueva Ley de Seguridad Social, que no “cae del cielo” ni es un cambio decidido “porque sí”. Tampoco es para beneficiar a unos ni perjudicar a otros, como reflejaron algunos criterios durante la realización de la democrática convocatoria lanzada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Lo que sí encierra es un sacrificio mayor de los padres y los abuelos de hoy por los hijos y los nietos de mañana. En una palabra, es la garantía, previsora, justa y racional, de la familia cubana, nuestra, en lo que queda de siglo y los que vendrán.

No es golpe de efecto. Es una urgencia de nuestras propias vidas, de la tranquilidad futura, y no muy lejana. Y omito, ex profeso, lo que significa para la nación, el deber social, moral, ético y humano que tenemos con ella, y lo que debemos agradecerle por ser lo que somos, aunque no alcance la cuota, los precios estén por encima de las capacidades económicas, casi toda la red de servicios tenga un descocido, haya insuficiencias, carencias y cuanta dificultades vivimos a diario.

Lo omito, justamente, porque no hay una familia en Cuba que no tenga algo que agradecer a esta Revolución. Busque su raíz. Muy pocos de nuestros abuelos y padres fueron ricos y poblanos, aunque hoy, lamentable y superficialmente, algunos digan que con 20 pesos, antes comían carne todos los días. Puede ser, pero habría que preguntarse entonces, ¿cuántos profesionales existían en la casa? ¿Cuántos iban a un hospital por un simple dolor de cabeza, llevaban la receta al administrador de su centro de trabajo y cobraban el salario del día?

Por eso es muy saludable confirmar que este nuevo paso de la mayoría de los cubanos tiene una sola lectura: trabajaremos un poco más para que los hijos de nuestros hijos, los nietos de hoy y los tataranietos de después lleven, como todos estos 50 años de proyecto socialista, una libreta y un lápiz, sean vacunados gratuitamente al nacer y de por vida, y reciban asistencia médica – la más costosa incluida- desde el barrio hasta los más modernos y súper equipados hospitales.

La Ley de Seguridad Social no desampara a nadie. Se aplicará de manera gradual. Ya en su acostumbrado magistral y directo discurso, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, lo destacaba: hay que trabajar, hay que eliminar esas gratuidades que alejan la motivación hacia el trabajo honrado y social. Y no andamos lejos de esas sendas. Solamente en esta oriental provincia de Las Tunas, al cerrar noviembre había unos 27 mil nuevos empleos, con un gran porcentaje de mujeres en los mismos.

Lo cierto es que Cuba logra, con todas nuestras imperfecciones a cuestas, una esperanza de vida que solo algunos de los países desarrollados ostentan. Lo real es que la tasa de natalidad está muy por debajo de lo que necesitamos para un reemplazo laboral consecuente en los próximos años. La verdad contundente es que si no se trabaja no hay economía y, sin esta, cero todo. Raúl lo dejo muy clarito en su intervención final de esta Sesión del Parlamento.

Saber que para el 2025 existirán unos 770 mil cubanos menos en edad laboral y que se jubilarán más de los que se incorporan al trabajo, es un número para adoptar medidas rápidas si se piensa en el bienestar social y, sobre todo, en los derechos de estudio de esa niñez que necesitará un pupitre para entonces. Igualmente está ahí la garantía y la chequera de los ancianos, su calidad de vida, la atención.

La aprobación de esta nueva Ley es justa, racional, previsora e inteligente. En la Primera Legislatura, Raúl desnudó las cifras: podemos vivir 77, 97 años como promedio; 76 los hombres y 80,02 las mujeres; y eso significa que Cuba está entre el 25 por ciento de la población del planeta cuyos niños tienen potenciales aspiraciones de llegar a los 77 o más años de vida. ¿Había o no inmediatez en cambiar la actual legislación? También habrá que cambiar muchas otras. Cada una en su momento, con su grado de prioridad, rango de alcance y prominencia colectiva.

De esto se habló con valentía revolucionaria en esta Asamblea del Poder Popular. Nuestros Diputados miraron todas las aristas, discutieron todos los planteamientos y se miró de frente el fenómeno actual, como que la mayoría de los que se jubilan ahora buscan contratos, trabajan por cuenta propia e, incluso, entran al mundo de la ilegalidad. La razón es económica, el fruto es individual. Muy poco recibe de vuelta el país por este “extra geriátrico”.

Si hacemos cada meta bien y maximizamos el nexo de pertenencia con el trabajo y la sociedad, recuperaremos el estatus económico que nos permitiría bajar los precios e incrementar los salarios. Hay mucho paternalismo, estamos mal acostumbrados y el mundo, desgraciadamente, está girando contra la humanidad.

Cuba sigue proa a la esperanza. No la ajena, la nuestra. En grandes momentos, grandes decisiones. Las palabras de nuestro Presidente lo confirman. Quitaremos malezas y trabajaremos. Y como somos los más, a la Isla le llegará ese fresco sudor para el mañana. La garantía de tener un empleo seguro, decente y bien remunerado es un excelente regalo de la Revolución a su pueblo. Desde mi escaño de cubana aplaudo esta lección de humana verticalidad que nos ha dado el Parlamento.

http://www.periodico26.cu/opinion/dic2008/jubulacion281208.html

Ver la génesis de este trabajo en http://tugrace.blogia.com/2008/072102-jubilacion-en-cuba.php

Algunas de las más significativas intervenciones en las Sesiones del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular:

  • El trabajo es la piedra angular para sostener la Seguridad Social

Intervención de Alfredo Morales Cartaya, Ministro del Trabajo y Seguridad Social en la presentación del proyecto de Ley de Seguridad Social ante la Asamblea Nacional del Poder Popular

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/29/nacional/artic03.html

  • Las asambleas mostraron, una vez más, el apoyo de la clase obrera a la Revolución y a su dirección

Intervención del compañero Salvador Valdés Mesa, secretario general de la CTC, sobre los resultados del proceso de discusión con los trabajadores del anteproyecto de Ley de Seguridad Social, 27 de diciembre del 2008

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/29/nacional/artic04.html

  • La economía cubana tuvo que abrirse paso en el intrincado escenario de una economía mundial marcada por el estallido de la crisis económica global

Intervención del Diputado Osvaldo Martínez, presidente de la comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional, sobre los temas de Plan y Presupuesto

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/29/nacional/artic02.html


28/12/2008 GMT 1

Clausura presidente cubano el II período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular

polillabaez @ 05:25



Clausura presidente cubano el II período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba1.wmv

http://videosco.cu/videos/raulparlamentocuba2.wmv

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba3.wmv

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba4.wmv

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba5.wmv

http://videosco.cu/videos/raulparlamentocuba6.wmv


Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, compañero Raúl Castro Ruz, en el Segundo Período de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 27 de diciembre de 2008, “Año 50 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Compañeras y compañeros:

Nos separan pocos días del final de un año en que el país ha enfrentado retos difíciles. A los vaivenes de una economía mundial en declive sostenido, se han sumado fenómenos naturales cada vez más impredecibles y devastadores. En Cuba, el resto del Caribe y América Latina, se alternan sequías, huracanes e inundaciones de intensidad y frecuencia crecientes.

Ha sido una nueva oportunidad para que millones de cubanos saquen a relucir esa fibra de quienes no se doblegan ante las dificultades, por insuperables que puedan parecer. También se ha ratificado que cuando trabajamos unidos, de forma organizada y solidaria, se multiplican los frutos del esfuerzo y los recursos invertidos.

La recuperación de los daños ocasionados por los tres últimos huracanes, en general marcha satisfactoriamente. Ya se aprecian los primeros resultados de la paulatina restauración de las producciones agropecuarias. También se han hecho importantes inversiones para el equipamiento de brigadas que elevarán sustancialmente la capacidad de construcción de viviendas. Ya están en el país las primeras cuatro grandes brigadas destinadas al movimiento de tierra que demandan las nuevas urbanizaciones.

Por otra parte, se ha adquirido equipamiento y materiales para la construcción de carreteras, vías férreas y el restablecimiento de las redes eléctricas y de comunicaciones, lo que se ha logrado en plazos menores que en situaciones anteriores, aunque los daños fueron mayores. Son solo algunos ejemplos de cuanto se ha venido haciendo durante los últimos meses.

No obstante, debemos estar conscientes de la magnitud de esta tarea, en particular la recuperación de las viviendas. Hay más de 500 mil afectadas por los huracanes en el presente año en 35 municipios, y en otros 12 se suman más de 70 mil dañadas por eventos meteorológicos de años anteriores. De todas ellas, aún resta por reparar o construir totalmente el 77%.

Me han asegurado que puede concluirse en tres años, pero seamos realistas y no nos engañemos, con un esfuerzo continuado pudiera necesitarse de tres a seis años.

Sin embargo, en medio de un ambiente de trabajo y sacrificio de la mayoría, algunos intentaron lucrar en medio de esa situación a costa de las necesidades de sus compatriotas. Recibieron la respuesta firme de los órganos de Orden Interior, de la Fiscalía y los Tribunales, apoyados por la población a través de las organizaciones de masas.

Debe quedar claro que no habrá retrocesos en el propósito de fortalecer la institucionalidad, la disciplina y el orden en todas las esferas del país, sin los cuales sencillamente no es posible avanzar.

Los resultados económicos alcanzados en el presente año fueron abordados tanto en esta sesión plenaria como en los días previos.

La realidad económica adversa presente durante prácticamente todo el 2008, unida a las muchas horas que la dirección del país tuvo que dedicar a la búsqueda de las mejores alternativas para garantizar, pese a las dificultades, la alimentación, la salud, la educación y la satisfacción de las demás necesidades básicas de nuestro pueblo, obligaron a situar en una segunda prioridad el estudio y la adopción de decisiones en asuntos también importantes.

En otros se ha logrado avanzar, como en ir poniendo las tierras ociosas en manos de quienes puedan y estén dispuestos a hacerlas rendir frutos. Este es un frente decisivo en que hay que estar alerta ante cualquier retraso o violación de lo establecido.

Además hay avances en el acopio y distribución local de leche y del resto de los alimentos que es posible producir en el país; en la racionalización del transporte y su incremento cuando ha sido posible; en la construcción de grandes obras hidráulicas, acueductos y sistemas de alcantarillado o la rehabilitación de los existentes en varias ciudades; el crecimiento sostenido del turismo y una modesta elevación de la sustitución de importaciones, por sólo mencionar algunas de las más importantes tareas.

Ello ha permitido afrontar mejor el crecimiento de los gastos como consecuencia de las pérdidas ocasionadas por los grandes fenómenos meteorológicos que nos afectaron e incluso en mayor medida por el aumento descomunal, salvo oscilaciones coyunturales, de los precios de prácticamente todo lo que importamos.

En alimentos, por ejemplo, este año el país tuvo que pagar 907 millones de dólares más que en el 2007, de esa cifra, cerca de 840 millones por incrementos de precios. Han bajado en las últimas semanas, pero lo han hecho aún más los de nuestros principales renglones exportables.

El precio promedio del níquel en el 2008 ha sido un 41% inferior al del 2007, y 80% menor que el récord que alcanzó en ese año. También han disminuido los del azúcar y los productos del mar, entre otros que Cuba exporta.

La crisis financiera que estalló en los Estados Unidos ha evolucionado rápidamente hasta transformarse en la crisis económica global que el compañero Fidel pronosticó hace no menos de una década, la más profunda en casi 80 años.

La realidad es que ningún Premio Nobel de Economía, ninguna escuela de pensamiento económico, ningún organismo internacional puede decir con certeza hasta cuándo y hasta dónde llegará.

El año próximo es por tanto de mucha incertidumbre en la economía mundial y debemos estar preparados para enfrentar ese serio reto, que ya nos viene afectando de manera apreciable.

Pese a tantas dificultades, la economía creció, aunque menos que lo planificado, en lo que influyeron de modo determinante, como mencioné anteriormente, las pérdidas ocasionadas por los huracanes, con un monto cercano a los diez mil millones de dólares, es decir, alrededor del 20 por ciento del producto interno bruto del presente año.

Por su importancia, insisto en una idea que he expresado otras veces: nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar indefinidamente más de lo que recibe por la venta de sus producciones o por los servicios que presta.

El escenario desfavorable de la economía mundial y nuestras propias dificultades, exigen optimizar las posibilidades que nos brindan las relaciones económicas mutuamente ventajosas, que venimos desarrollando con naciones amigas de todos los continentes, en especial con la hermana República Bolivariana de Venezuela, impulsadas personalmente por su Presidente, el compañero Hugo Chávez Frías.

Nuestro elemental deber es ajustar los gastos en divisas a los volúmenes que estamos en condiciones de ingresar. Es una batalla en que la victoria depende del incremento paulatino de las producciones destinadas a la exportación o que sustituyen importaciones con eficiencia y ahorro, y de garantizar una mayor y mejor oferta de servicios a personas de otros países, que como el turismo y la salud aportan considerables ingresos.

Además de una necesidad imperiosa, constituye un deber elemental para con las futuras generaciones. No sería ético aumentar los gastos no productivos a costa de contraer deudas que tendrían que pagar nuestros hijos y nietos.

En consecuencia, entre otras medidas, se decidió reducir en un 50% los gastos previstos en viajes al exterior de los organismos, y lo mismo se ha indicado respecto al sector empresarial. El objetivo no es disminuir tareas ni gestiones necesarias, sino hacerlas con mayor racionalidad.

No se trata de un cambio en la estrategia económica adoptada, al contrario, significa ser totalmente consecuentes con ella. No se ha engavetado ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos tiempos. En cada uno de ellos se han ido instrumentando las medidas parciales que han permitido las circunstancias y se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos y concluyan los estudios necesarios.

Estrechamente relacionado con lo anterior, debemos estar conscientes de que para ir resolviendo paulatinamente las distorsiones existentes en el sistema salarial, hay que ir eliminando las gratuidades indebidas y los subsidios excesivos. De lo contrario, sencillamente las cuentas no cuadran. Dos más dos siempre suma cuatro, jamás cinco; hay que actuar con realismo y ajustar todos los sueños a las verdaderas posibilidades. Esto significa cumplir con el principio socialista de que cada cual reciba según su trabajo.

Las gratuidades deben limitarse estrictamente a asegurar a todos los ciudadanos por igual cuestiones vitales como la educación, la salud y la seguridad y asistencia social, que junto a la cultura y el deporte, para mantener incluso los niveles actuales, se requerirá producir más e incrementar los ingresos al presupuesto, pues los gastos crecen de año en año. La tarea es nada sencilla y se necesita de la comprensión y el apoyo de todos.

Un ejemplo de ello es lo que analizó el Consejo de Ministros y lo que se informó a ustedes ampliamente ayer, en cuanto a eliminar la práctica de garantizar planes vacacionales, ofertas gastronómicas y otras a precios altamente subsidiados, que se venían ofreciendo a cuadros, trabajadores destacados y otros sectores de la población. El costo anual en divisas por este concepto era de casi 60 millones de dólares; tal vez un poquito más, si tenemos en cuenta la parte de subsidio que recibe el campismo pasa de 60 millones de dólares anuales. Este es el único país del mundo que hace eso.

Que se entienda bien, no se trata de si lo merecen o no quienes han disfrutado de esa posibilidad, ni de limitar el derecho a ir a esos centros, sino de si resulta racional mantener una forma de estímulo que representa tan alto costo, en las difíciles circunstancias actuales o en cualquier otra.

Es sabido que la gran mayoría de las personas no aprecia justamente una gratuidad o un elevado subsidio generalizado, como parte de la retribución que recibe, en la que sólo considera el salario.

Ayer discutimos ampliamente este tema. Tiene otras muchas facetas, las cuales seguiremos discutiendo, y lo advertimos sin que nos tiemble la voz, que deben ser analizadas para paulatinamente irlas eliminando, junto con el proceso de darle el verdadero valor al salario. No hay otra solución.

La prioridad de otros asuntos nos impidió concluir los estudios y presentar a esta sesión de la Asamblea la nueva composición del Gobierno. Por tanto solicitamos a ustedes aplazar esta decisión, lo que no implica que puntualmente, como se ha venido haciendo, se realicen otros cambios en el transcurso del 2009.

Estos temas están íntimamente vinculados con las transformaciones estructurales y de concepto que deben ser sometidas a la consideración y aprobación del VI Congreso del Partido.

Por ejemplo, se encuentran en una etapa muy avanzada los estudios para la creación de la Contraloría General de la República, como un órgano jerárquicamente superior a los organismos de la administración central del Estado que estaría subordinado directamente al Consejo de Estado y tenemos el propósito de presentar dicha propuesta en el próximo período de sesiones de la Asamblea.

El proyecto concibe que este órgano asuma las funciones del actual ministerio de Auditoría y Control, a las que se agregan otras, pues se prevé otorgarle más facultades que las que suele tener en determinados países, limitadas fundamentalmente al control de los fondos públicos.

Dicho en pocas palabras, aspiramos a que contribuya de manera decisiva a fortalecer la exigencia en el cumplimiento estricto del deber por todas las estructuras de dirección, sin suplantar en sus responsabilidades a los ministros ni a ningún otro funcionario.

Incluso, en los casos en que detecte la ausencia de normas o regulaciones, promoverá que sean elaboradas y presentadas ante las instancias correspondientes. En muchos lugares esa situación está presente tanto en la empresa como en la nación.

¿Dónde está escrito cuáles son los deberes, cuáles son las funciones, por las cuales ustedes tienen que dirigir su trabajo y realizar las exigencias en el cumplimiento del deber de cada uno que mencionaron aquí varios diputados refiriéndose a temas muy concretos? Ausencia total de normas o regulaciones.

Esta Contraloría General de la República velará además por eso, y le amplío el concepto, porque ya es hora de que muchos empecemos a ver qué falta por regular dentro del área de trabajo de cada cual.

Todo requiere regulación como guía sobre la cual basar el trabajo.

Exigir conlleva controlar, educar, orientar, prevenir y hacer cumplir o dispuesto; pero eso que tiene que hacerse cumplir; lo dispuesto, tiene que estar escrito no es por lo que se le ocurra a cada cual. Si llegado el momento hay que sancionar a alguien, no podemos limitarnos a los comisores directos de las violaciones. Debe incluir también a los que con su actuar negligente propician o permiten su ocurrencia, es decir, los llamados responsables colaterales, que son precisamente los que no exigen.

Durante muchos años he meditado sobre estas cuestiones, en primer lugar analizando críticamente mi propio trabajo y también el de los demás. He llegado a la conclusión de que uno de nuestros problemas fundamentales es la falta de exigencia sistemática a todos los niveles. Observen, mediten, miren hacia un lado, miren hacia el otro y también mírense hacia adentro.

Hay que estar siempre dispuesto a buscarse problemas y a enfrentar incomprensiones. Dirigir es en primer lugar saber exigir, desde la base hasta los niveles superiores.

No se puede dirigir y controlar y a la vez ser tolerante; desempeñar el papel del “buena gente” como suele decirse popularmente. De ahí los diversos calificativos, por lo regular denigrantes, que les endilgan a cuantos actúan como realmente debe hacerse.

Tampoco es posible dirigir sin dominar las disposiciones y documentos rectores de nuestro trabajo. No estamos acostumbrados a regirnos por los documentos, y cuando aparece uno, le vemos el título y allá va a dormir a las gavetas. Hay que regir, se rige el trabajo por documentos rectores, aprobados en los niveles correspondientes, preferiblemente discutidos de manera democrática, con la participación de todos los que deben participar y de los que deben hacerlo cumplir.

En muy pocas instituciones de este país -las hay, muy pocas- está regulado desde que usted ingresa hasta la forma en que lo tienen que enterrar, si muere en ese organismo, y qué se hace en cada caso. Cito esos dos extremos. Pero hay otros donde no se rigen por nada y es muy común la violación inconsciente -y como cosa natural- de regulaciones oficiales y de leyes de la república, de este propio Parlamento, y no pasa nada.

Decía que tampoco es posible dirigir sin dominar las disposiciones y documentos rectores de nuestro trabajo.

Lamentablemente, no todos tienen el hábito de estudiarlos ni consultarlos con la periodicidad requerida, que es la única forma de aplicarlos de manera consecuente.

La Contraloría no va a eliminar por sí sola estos problemas, que provienen de vicios enraizados -tan enraizados como el marabú; pero el marabú se arranca, el marabú se quema, y sobre la tierra que hoy es protegida por lo menos por el marabú, pueden producirse frutos útiles para el país-, pero contribuirá -me refiero a la Contraloría- a la batalla que estamos librando contra ellos, con el apoyo de otros organismos, particularmente de la Fiscalía General de la República, y junto al Partido y otras instituciones no estatales que representan en su conjunto a toda la sociedad. Daremos el máximo de apoyo a ese empeño, paso a paso y sin extremismos, pero de forma cada vez más rigurosa y enérgica. Mediten sobre estas cuestiones que acabo de decirles y observen.

En la anterior sesión de la Asamblea nos concentramos en dos temas principales: la nueva Ley de Seguridad Social y la necesidad de incrementar la incorporación al trabajo, su productividad y eficiencia.

Coincido con las opiniones vertidas durante la sesión: hemos aprobado una Ley de Seguridad Social justa, respetuosa de los intereses de los trabajadores y que a su vez tiene en cuenta las realidades económicas y demográficas del país.

Como ha informado nuestra prensa, el 2008 va a concluir con un ligero aumento de la natalidad respecto a años anteriores, pero esto no significa todavía un cambio en la tendencia sostenida al incremento de los ciudadanos de edad avanzada respecto a los más jóvenes, con la consiguiente disminución progresiva de la población laboralmente activa.

Son razones insoslayables y muy difíciles de revertir, que imponen la necesidad de aumentar la edad de jubilación y así lo ha comprendido la gran mayoría de nuestros trabajadores, después de profundas discusiones en que se escuchó y tuvo en cuenta la opinión de todos.

El pasado mes de junio hicimos un llamado a la reincorporación a las aulas de maestros y profesores jubilados o que habían dejado de impartir clases por diversas razones. La respuesta ha justificado nuestra expectativa. Nos satisface felicitar a los siete mil educadores que respondieron, y hoy aportan su experiencia y conocimientos en los diferentes niveles de enseñanza, en particular la primaria, media y preuniversitaria, donde se presenta el mayor déficit de docentes.

Ha sido un refuerzo muy importante para el abnegado e insustituible destacamento que constituyen nuestros educadores. Así lo demuestran los otros nueve mil que han rebasado la edad de jubilación y continúan en sus puestos. Esta tarea no concluye aquí, sobre todo en las provincias que han obtenido hasta ahora menores resultados.

Igual ocurrió anteriormente con los más de 1 600 ingenieros, técnicos de nivel medio y obreros calificados, que ya estaban en retiro y se reincorporaron a las FAR, gran parte de ellos para participar en la importante tarea de la modernización de nuestro armamento y otros medios de la defensa, tema del que hablé en la anterior sesión de la Asamblea; 1 600 retirados volvieron.

Son ejemplos que demuestran que nuestro pueblo siempre responde cuando se trabaja seriamente, con argumentos sólidos y una correcta organización.

En esa ocasión también hablé de que cada provincia debe garantizar, además de los profesores que requiere, los constructores, policías y el resto de la fuerza de trabajo hoy deficitaria. Algo se ha avanzado. En el primer semestre ingresaron a cursos de formación como policías, 867 jóvenes de la capital de la república, e igualmente está cubierta la matrícula de los que comenzarán a prepararse en febrero del 2009. Las provincias más atrasadas son Matanzas y La Habana.

En la próxima sesión de la Asamblea, volveré a recordarlo para que no se nos olvide.

En cuanto a los constructores, debo decir que la respuesta es muy, muy insuficiente en este sector clave para el desarrollo del país en todos los aspectos, hasta para los miles de viviendas que tenemos que construir. Veremos qué podemos hacer.

Son pasos dentro del conjunto de medidas que habrá que continuar adoptando, hasta que trabajar constituya realmente algo vital para todos. Dicho más claro: que las personas sientan la necesidad de trabajar para satisfacer sus necesidades, independientemente de la conciencia de todo ciudadano honesto sobre este primordial deber.

No nos engañemos más; si no hay la presión, si no existe la necesidad de trabajar para satisfacer mis necesidades, y me lo están dando gratis por aquí o por allá, nos quedaremos sin voz llamando al trabajo. Esa es mi forma de pensar, y por eso todo lo que estoy proponiendo va en gran parte encaminado hacia ese objetivo. No nos engañemos.

Compartimos la preocupación de muchos compatriotas respecto a individuos que no aportan a la sociedad, pero debemos estar conscientes de que son problemas que no resuelve una disposición, ni siquiera una ley. Requieren un enfoque que integre acciones políticas, económicas, legales y administrativas, y, sobre todo, lo que les acabo de decir: que sientan la necesidad de trabajar.

En las relaciones internacionales son considerables los éxitos del país. Hemos cumplido cabalmente con nuestra responsabilidad como Presidente del Movimiento de Países no Alineados, hoy más activos y cohesionados. En la ONU fue aprobada la resolución contra el bloqueo por décimo séptima ocasión consecutiva. Hace pocos días en Brasil, la Cumbre del Grupo de Río recibió con una ovación el ingreso de Cuba como miembro pleno, e igualmente fueron escuchadas con respeto y atención las valoraciones de nuestro país por los mandatarios asistentes a las cumbres de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, y del Mercado Común del Sur.

Las naciones de nuestro subcontinente han pasado de las peticiones a la exigencia en cuanto al cese de las agresiones contra Cuba por parte de los Estados Unidos, tanto en eventos multilaterales como de forma individual por un número creciente de gobiernos y parlamentos.

Ejemplo de esa transformación es el pronunciamiento contra el bloqueo adoptado de forma unánime en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo.

En el año continuamos batallando sin descanso por el regreso a la Patria de nuestros Cinco Héroes. Renovamos ante sus familiares y el pueblo el compromiso de no desmayar jamás en ese esfuerzo hasta que regresen a su Patria (Aplausos prolongados).

La inmediata e importante ayuda recibida tras el paso de los huracanes, junto a los incontables mensajes de solidaridad y aliento, son gestos que aprecia y agradece nuestro pueblo, a la vez que otra muestra palpable del respeto y el cariño que Cuba ha sabido ganarse con su actuación siempre vertical y de principios en sus relaciones con el resto de los países, y su cooperación solidaria y desinteresada en incontables campos, especialmente en los de la salud y la educación.

Vivimos un momento histórico radicalmente diferente, muy diferente al de aquellos años en que los gobiernos de América Latina, salvo muy contadas y honrosas excepciones, se plegaban en bloque de manera sumisa a los dictados de Washington para aislar a Cuba. Hoy estamos cosechando los frutos de una política exterior firme, solidaria y basada en principios inviolables, concebida y llevada a la práctica por el compañero Fidel durante casi cinco décadas, aun en las más difíciles circunstancias.

Fuimos anfitriones en el año que concluye de importantes reuniones internacionales, la más reciente la Tercera Cumbre Cuba-CARICOM, efectuada a comienzos de diciembre en Santiago de Cuba con excelentes resultados, y a la que por primera vez asistieron todos los mandatarios de los países que integran la Comunidad del Caribe. Además, hemos tenido el honor de recibir a numerosos Jefes de Estado y de Gobierno, y a personalidades de la política, la economía, la religión, la ciencia y la cultura de todos los continentes.

Hace 50 años, por estos días el Ejército Rebelde, en estrecha coordinación con los combatientes de la lucha clandestina, obtenía sus grandes y decisivas victorias finales a lo largo y ancho del país. No transcurrió una semana y ante el empuje de la Revolución, se desplomó la tiranía fruto del golpe de Estado que casi siete años antes terminó de sumir al país en la tragedia.

El triunfo en nuestra última Guerra de Liberación llegó exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después del heroico intento de “tomar el cielo por asalto” en Santiago de Cuba y Bayamo, el 26 de julio de 1953.

La victoria del Primero de Enero no marcó el final de la lucha, sino el inicio de una nueva etapa caracterizada por la cada vez más masiva y consciente participación del pueblo, en la que no ha habido un minuto de tregua durante el medio siglo transcurrido. Así han sido también estos últimos 12 meses, especialmente intensos y complejos, a los que hemos pasado balance.

Por eso concluyo deseándoles, a ustedes y a todos nuestros compatriotas, para el año 2009 salud y mucha energía. Vamos a necesitar de ambas, como he dicho otras veces, ¡trabajo hay de sobra!

Los revolucionarios cubanos podemos mirar hacia el pasado con la frente en alto y al futuro además con la misma confianza en nuestra fuerza y capacidad de resistir.

Felicitémonos todos por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución, en primer lugar a su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (Aplausos prolongados y exclamaciones), quien nos ha ido conduciendo, ayer, hoy y siempre, ¡de victoria en victoria!

Muchas gracias.

(Ovación y exclamaciones de Viva Raúl)

http://www.cubasi.cu/desktopdefault.aspx?spk=160&clk=222703&lk=1&ck=114018&spka=35

17/12/2008 GMT 1

"A nuestros opositores se le han agotado los recursos intelectuales"

polillabaez @ 22:05

Por su connotación social y también por ser demostrativa del largo alcance de la confusión mediática que quieren generar los siervos del imperio, traemos a ustedes este comentario y la respuesta de la Sexóloga Mariela Castro, Directora del CENESEX.

Por supuesto, los paramedios dan una visión totalmente. digamos, "desenfocada" de este asunto:

Comentario del lector de CENESEX:

Quiero felicitar a Mariela Castro y al CENESEX por la excelente presentación sobre transexualidad que hiciera el pasado jueves en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, en el contexto de la exposición "Erótica", que con tanto éxito estará en ese recinto hasta febrero del 2009. Es impresionante la seriedad científica con que el Centro está abordando el complejo tema de la transexualidad.

Sin duda alguna, este es un trabajo que se puede considerar un ejercicio de respeto a la diversidad y de justicia social. Sin embargo, escuché con preocupación una pregunta formulada por una joven que se apartaba totalmente del tema, para tratar de descontextualizarlo y llevarlo al marco político, cuando es un asunto de amplio impacto social y para la salud humana. La respuesta de Mariela fue clara y convincente. Me pregunto ¿por qué algunos se empeñan en tratar de destruir todo lo que se está avanzando dentro de la sociedad cubana en este campo? Arturo / 13 de diciembre del 2008

Respuesta de Mariela Castro:

Estimado Arturo:

Me han comentado que el programa de "Erótica", en el Museo Nacional de Bellas Artes, ha funcionado de maravillas, bien organizado y con amplia participación de la población.

En mi conferencia me sentí muy bien. Había dormido toda la noche y me levanté más lúcida que de costumbre. No siempre me gustan las respuestas que doy a las preguntas de los participantes y, en esas ocasiones, me paso varios días rumiando una mejor manera de ser más precisa y esclarecedora; pero esta vez me encantaron mis respuestas.Mariela Castro en el Pabellon Cuba Todas las preguntas me gustaron, me pusieron ante el reto de volver a pensar sobre el tema que trabajo, me dieron la ocasión de ampliar mis puntos de vista, los cuales me veo obligada a sintetizar en los limitados tiempos de exposición de una conferencia.

Efectivamente, una muchacha joven me hizo una pregunta que no tenía nada que ver con el tema de la reunión, ni con el contexto de rigor profesional y científico de la convocatoria; sin embargo, su desorientación me invitó a mantener el hilo conductor de mis respuestas sobre cómo se pueden cuestionar y proponer estrategias de cambios a la sociedad cubana, desde una posición altruista y no destructiva. Después supe que se llama Yoanis, que tiene un blog y sustanciosos honorarios favorecidos desde el exterior, aunque sus patrocinadores le exigen una fachada de humildad.

Hoy me escribieron algunos amigos para comunicarme que la joven ha armado una gran algarabía en algunos blogs dedicados a desacreditar a la Revolución Cubana, en los que se hacen eco de una filmación con graves problemas de audio que la obligaron a “transcribir” una versión libre de su pregunta y de mi respuesta.

No me sentí provocada por su inquietud. Me encanta el debate, pero ella no me ofreció esa oportunidad. En su breve introducción demostró una profunda ignorancia del contenido de la conferencia y usó erróneamente los conceptos.

Con su única interpelación deseaba saber si la tolerancia por orientación sexual se extendería a otros temas. Yo le respondí: No lo sé. Mi espacio de debate político, ideológico, profesional y del derecho lo desarrollo en el campo de la Sexología.

No preguntó más. Tal vez no supo desarrollar su misión monotemática, pero cumplió su tarea. Algunos medios de comunicación del mundo estaban esperando para divulgar su fabulación. ¡Pobre mujer! Está presa en el círculo vicioso del machismo universal. Tiene Amo en su casa, que responde por ella, sobre todo cuando es interpelada por otro hombre, pero tiene otro más poderoso que le compra su honestidad intelectual. Las especialistas del CENESEX estaríamos muy complacidas de ayudarla a librarse de ese padecimiento común.

Disfruto la confrontación coherente, civilizada, limpia, cara a cara, sobre todo cuando estoy convencida de algo, pero no soporto la mentira y esta muchachita se las está dando de “gallita” jugando a las mentiritas, bajo el amparo de sus dueños, que no han encontrado mejor arcilla para fabricarla. No parece estar interesada en los derechos de cubanas y cubanos, sino en sabotear los esfuerzos que hacemos para legitimarlos. Con este servicio asegura su estipendio.

Mi trabajo se desarrolla en el campo de las ciencias. La sexualidad, como realidad inherente al ser humano, se expresa en las políticas. La misión del CENESEX está centrada en proponer cambios en las políticas sociales, sobre la base de resultados de investigaciones científicas.

La oposición del incipiente imperio norteamericano a la soberanía de Cuba comenzó a principios del Siglo XIX y no ha cesado. Todo parece indicar que a nuestros opositores se le han agotado los recursos intelectuales, cuando recurren a personas insignificantes y mal preparadas, que lejos de ponernos en dificultad, facilitan nuestro campo de trabajo.

Saludos,

Mariela Castro
La Habana, 15 de diciembre del 2008

Foto Mariela Castro, Pabellón Cuba. Archivo

http://www.cenesex.sld.cu/webs/diversidad/opinion.htm

15/12/2008 GMT 1

Ratificaciones, rectificaciones y cambios... II Parte

polillabaez @ 00:12

Ratificaciones, rectificaciones y cambios: La Revolución Cubana en el Siglo XXI. II Parte

Por Felipe de J. Pérez Cruz

Ponencia presentada en la Conferencia Internacional “Experiencias históricas de las transiciones y los desafíos en curso”, organizada por la Fundación Rosa Luxemburgo , el Instituto del Socialismo Mundial y el Centro de Estudios de Partidos, del Buró de Compilaciones y Traducciones del Partido Comunista Chino, Beijing, noviembre 2008

Resultados en curso

Tras la reforma económica ha variado la estructura del aparato productivo nacional, la centralidad del complejo azucarero fue radicalmente cambiada, los servicios, eminentemente el turismo, la medicina y el conocimiento, asumieron un papel preponderante en el conjunto de la economía cubana.

En el 2007 la economía cubana alcanzó un crecimiento del 7,5 por ciento. Este esfuerzo se materializa en el crecimiento de un 5,0 por ciento en la productividad del trabajo; un 16,8 por ciento de las inversiones; el crecimiento de sectores claves como el agropecuario, que lo hizo en un 24,7 por ciento, la industria en un 7,8 por ciento; el transporte en un 7,9 por ciento; y los servicios con un 11,7 por ciento. Igualmente se incrementaron un 24, por ciento las exportaciones de bienes y servicios, frente a un 2 por ciento las importaciones, obteniéndose un saldo positivo en la balanza comercial. El Perfeccionamiento Empresarial ha alcanzado niveles apreciables de organización, disciplina y eficiencia, en la gestión de las entidades en las cuales se aplicó.


El turismo fue el sector líder, porque es el que aporta el mayor importe de ingreso bruto al país, y tiene a la vez un efecto multiplicador muy importante. El sector hizo favorables transformaciones organizativas, implantó mayor disciplina y control, que han significado mayor eficiencia. A su vez, el producto turístico cubano precisó más su diseño cultural y social, rompiéndose los esquemas sexistas y banalizantes con que inicialmente se proyectó por no pocos turoperadores internacionales (20).


Los indicadores globales que el país obtuvo en el 2007, manifiestan avances en áreas específicas, donde se han concentrado las mayores insuficiencias durante estos años (21). La productividad del trabajo aumentó en un 5 por ciento, las inversiones en un 16.8 por ciento, los servicios con un 11,7 por ciento. El salario medio en términos monetarios creció algo más de 5 por ciento y alcanzó 408 pesos mensuales.

La biotecnología, legítimo orgullo científico de la nación, es un ejemplo de cómo un país pequeño, con tenacidad e inteligente estrategia, puede desarrollar centros de excelencia, con notables resultados económicos. En tal dirección la biotecnología incrementó sus exportaciones e incorporó nuevas tecnologías productivas y medicamentos, logrando aumentar el 90 por ciento de sus exportaciones a más de cincuenta países, a pesar del bloqueo y la persecución comercial desatada por el gobierno estadounidense.



Las exportaciones crecieron en un 40 por ciento en productos tradicionales como el níquel, ron, productos de la pesca, entre otros y en un 13 por ciento en los no tradicionales como medicamentos genéricos, biotecnológicos y equipos médicos (22). De manera general se incrementan un 24, por ciento las exportaciones de bienes y servicios frente a un 2 por ciento las importaciones, obteniéndose un saldo positivo en la balanza comercial. El programa de sustitución de importaciones tiene un comportamiento positivo. La Industria Ligera muestra una tendencia a la recuperación a partir del aprovechamiento de las capacidades actuales y las inversiones realizadas.

La demanda de gobierno se constituyó en uno de los grandes motores del crecimiento. Los planes de mejoramiento de la infraestructura eléctrica, la construcción de viviendas, la expansión de las construcciones y modernizaciones en el sector de la salud, y en obras para la educación se han convertido en uno de los principales estímulos para el crecimiento. Las inversiones crecieron y se han concentrado fundamentalmente en los programas de la Batalla de Ideas. Precisamente por ello los altos índices de crecimiento tienen una repercusión determinante, aunque aún modesta, en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población

Las nuevas medidas económicas en curso, que colocan en el mercado interno nuevos productos y servicios, propiciaran una mayor diversidad de la oferta, una recomposición de la canasta de gastos de la familia cubana, nuevos incentivos al trabajo, mayores aportes a los ingresos del Estado vía ventas y, sobre todo, más opciones para los ciudadanos (23).

La Revolución Energética se estableció como un instrumento principal en los propósitos de ahorro de energía y combustible - la intensificación del Programa de Ahorro de Electricidad (PAEC- y mejora en la utilización de los recursos financieros en divisa. A la par de la marcha de la Revolución Energética, la producción de petróleo y gas ha crecido más que el incremento del consumo, y ahora la extracción cubre el 50 por ciento de la demanda y se incorporan nuevos vectores de energía como la eólica y solar. En el 2007 creció 2,2 por ciento y presentó mejores perspectivas por contar con mayor disponibilidad de equipos de perforación.

Las inconformidades

En el 2007 el crecimiento de la economía cubana, superó el 5,6 por ciento mostrado por América Latina. Para la CEPAL Cuba logró el quinto lugar, entre los 33 países que computa este organismo de la ONU. Nos satisfacen los avances alcanzados, pero no dejamos de precisar nuestras inconformidades. A diferencia de no pocos gobiernos, Cuba no hace malabares con cifras y porcientos. Nuestros bien ganados incrementos productivos, lo son respecto al bajo nivel del período especial, y hay conciencia de que el crecimiento alcanzado, no manifiesta aún las potencialidades del sistema productivo cubano.

La cifra de crecimiento alcanzada en el 2007, fue inferior al 10 por ciento planificado. La diferencia entre lo planificado y lo real se debió a la tensión financiera llevada a extremos por la intensa subida de precios de importaciones vitales como alimentos y combustibles. La minuciosa crueldad de la guerra económica de los Estados Unidos en su búsqueda incesante de vías para hacernos daño, ejerció su nada despreciable influencia en las dificultades listadas. A ello se sumó la débil capacidad productiva y organizativa en el sector de la construcción, la mencionada insuficiente producción de alimentos, déficit en la zafra azucarera, y el decrecimiento del turismo. Pero también estuvieron presentes problemáticas centrales como la insuficiente productividad, organización y disciplina del trabajo, el débil ahorro, la escasa preparación y deficiente ejecución de las inversiones, y en tanto insuficiencias e indolencias en los directivos y trabajadores, en sus colectivos de dirección y organizaciones partidistas y sindicales.


Con espíritu crítico y certera racionalidad política, se precisa por las asambleas de trabajadores y la dirección del país, aquellos aspectos que aún son deficitarios. La comprensión de que la armonía en la planificación, la organización y el control resulta esencial en el socialismo, no constituye una convicción generalizada en acciones directivas. No es suficiente el tiempo y la calidad del trabajo que se realiza en muchas entidades. En general, estamos lejos de alcanzar la cultura económica, laboral y productiva que el socialismo demanda, y este es un reto tanto económico como ideológico y político.

Se dan en el país insuficiencias que parten de la falta de rigor en la labor de unos y otros responsables. No se ha acabado el despilfarro, el mal uso de los combustibles, hay mucho por ahorrar todavía mediante la organización, la eficiencia, el control.

El hecho de que la producción agropecuaria sigue muy deprimida constituye uno de los principales motivos de autocrítica. Subrayamos que el sector está lejos de satisfacer la apremiante necesidad de colocar mayores cantidades de productos en los mercados, para hacer bajar los precios, para reducir costosas importaciones de productos que deben ser producidos en el país y propiciar un vuelco favorable en la alimentación del pueblo. En el país sólo se cultivan 3 millones de hectáreas, mientras se disponen de 6 millones de hectáreas de tierra fértil. Luego del gran esfuerzo nacional de los primeros años del período especial, a favor de la siembra de alimentos, entre 1998 y 2007, en sólo 9 años, disminuyó en un 33 por ciento la tierra cultivada.

Aunque el sistema de distribución racionada por la libreta de abastecimientos, se ha mantenido siempre, la variedad de los productos incluidos disminuyó sensiblemente desde 1990, y los consumidores tienen que acudir a otras vías para garantizar la canasta básica. Las alternativas están en mercados agropecuarios de libre concurrencia y en la red de tiendas estatales que venden en CUC, con ofertas a elevados precios. En general aún la recuperación económica no impacta en la economía familiar, la estructura de gasto de la familia cubana sigue concentrada principalmente en la compra de alimentos, destino que absorbe entre el 65 y el 80 por ciento de todo el gasto del ingreso familiar.

Mientras existen los señalados problemas para satisfacer la canasta familiar, en la esfera del consumo social, se manifiesta el derroche, la falta de planificación y el descontrol. En este sustrato crece el delito económico, y desde el se reproduce una cohorte de malversadores, productores ilegales, revendedores y usureros, que acumulan fuerza, con la aspiración de convertirse en una burguesía parasitaria y corrupta. Al analizar el robo de los recursos del Estado y su canalización en el mercado negro, en diversas áreas de las necesidades sociales, no deberá pasarse por alto la incidencia que en ello ejerce la reducida venta a la población (24)

Los retos de la economía cubana también pasan por la recuperación socialista del espacio que ha ganado la economía informal, y la regulación de la imprescindible cuota de poder económico que transferimos a los nuevos sujetos que la reforma económica ha potenciado. Ello debe expresarse en leyes y mecanismos institucionales y fiscales más ágiles y capaces de canalizar una masa sustancial de los recursos que generan estos ciudadanos, hacia la reproducción socialista. Así mismo se impone el combate y eliminación del mercado negro.

Perspectivas del proyecto económico

La tendencia de la economía cubana es a la continuidad del proceso de salida del período especial, con un país mucho más desarrollado, con mayor preparación para encontrar la más idóneas oportunidades, y avanzar en el complejo mundo que vivimos. No obstante el impacto de la sustancial elevación de los precios de los alimentos y combustibles en el mercado internacional y las previsiones sobre el mantenimiento de esta situación, obligará a ajustes y restricciones inevitables en la elaboración del proyecto de Plan para el 2009, y en la proyección de la economía nacional en el futuro inmediato.

La escala nacional de la economía cubana, pasa cada vez más por el trabajo dirigido a explotar las potencialidades de cada territorio, con vistas a dar solución a los problemas de las comunidades, y enriquecer los microentornos naturales y culturales de los ciudadanos. Entonces el tema del desarrollo local, comienza a ocupar un significativo lugar en los proyecto de despliegue del socialismo cubano.

El continuado desarrollo de la industria del turismo, y la sostenida inversión en el desarrollo del complejo tecnológico industrial de la biotecnología, ha conferido un sesgo cualitativo a la estructura del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos años que, lo califica como propio de economías desarrolladas por el componente de valor agregado. No caben dudas de que el éxito de la transformación económica emprendida en los noventa se ha expresado con un sostenido crecimiento de la economía nacional en la última década (25). La planificación centralizada de los recursos es una condición fundamental para el triunfo de la política económica. Nos permite dirigir estos recursos, hacia los objetivos priorizados y compatibilizar el complejo entramado de acciones que forman parte de la política social.


Los datos favorables de las organizaciones internacionales, los lugares alcanzados por nuestro archipiélago en los indicadores de desarrollo humano y sustentable, el reconocido cumplimiento de la Agenda 21, son resultados de mediciones comparativas internacionales, cuyo valor resulta incuestionable. En la base de tales resultados está la consolidación del crecimiento gradual de la economía del país, que acumula un incremento del 42.5 por ciento en su PIB, solo entre el 2004 y el 2007 (26). Se trata de un camino para concretar las nuevas herejías que tiene que conquistas la Revolución Cubana, para violentar las circunstancias adversas, para cambiar la lógica de la economía política que prevalece en el mundo del capital. Y en tal empeño, por sobre las amenazas se dibujan favorables oportunidades.


La vitalidad de la economía socialista está estrechamente asociada a la recuperación, remodelación y redimensionamiento de la economía nacional, al desarrollo científico y tecnológico, al crecimiento de los sectores tradicionales y de las nuevas ramas de la industria, a la multiplicación de los lazos comerciales y financieros internacionales, al efecto de las actuales transformaciones y medidas en la consolidación de una gestión económica eficiente, y sobre todo a que comienza a concretarse el triunfo de la empresa socialista como sector económico predominante, sobre la base de la máxima utilización de los recursos y potencialidades de la nación. Según evaluaciones que se han realizado la productividad del trabajo en el país, aún puede elevarse en casi un 60 por ciento de los casos. La recuperación del papel del salario como medio fundamental de satisfacción de las necesidades de la población es una meta fundamental. La reducción de la liquidez financiera y el progresivo fortalecimiento de la moneda nacional son logros de la política revolucionaria en el período especial, que deben concretarse mucho más.

En el presente y hasta donde es posible vislumbrar el futuro, el tema alimentario y la lucha por la suficiencia agropecuaria es un asunto de máxima importancia, un tema de seguridad nacional. Los cambios institucionales que la agricultura cubana ha experimentado en años recientes, han posibilitado respuestas positivas en el ámbito de la producción, pese a los problemas de abastecimiento de insumos, reposición de maquinaria e instalaciones y deterioro de la infraestructura física. La conversión en cooperativas de la mayor parte de las granjas estatales, junto con la creación de los mercados libres agropecuarios, y la diversidad de esquemas de estimulación de los trabajadores agrícolas, constituyen los principales aciertos del proceso transformativo (27).

Tenemos que revertir definitivamente la tendencia al decrecimiento del área de tierra cultivada (28). La clave de la producción de alimentos pasa por darles recursos a los que tienen tierra; darles tierras a los que quieran y merezcan tenerla (29), y resolver los problemas de la comercialización. Estas nuevas realidades crean condiciones para superar los problemas existentes, y aplicar en él agro cubano, los necesarios cambios estructurales y de conceptos, planteados por el presidente Raúl Castro a partir del 26 de julio del 2007, en la ciudad de Camagüey, respaldados por el pueblo en un intenso proceso de debates efectuados en el país. A su vez, se avanza hacia un nuevo modelo económico - ambiental de la agricultura cubana, para lograr producciones rentables y sostenibles, donde está en marcha la conversión de la agricultura convencional en agricultura orgánica.

En genera a escala de toda la economía nacional, se debe actuar con más precisión. Establecer prioridades y cumplirlas estrictamente. Postergar las inversiones que no sea imprescindible acometer de inmediato, y concentrar los esfuerzos en el proceso de inversiones estratégicas en curso. Hoy se fomenta la inversión bruta de capital, se recupera y moderniza parte del parque industrial en un grupo de empresas estatales. Para ello hay que aprovechar las instalaciones existentes, remodelando viejas edificaciones subutilizadas, de las que hay bastantes por todo el país. La infraestructura energética y el sistema de transporte de cargas (y pasajeros) son objeto de un acelerado proceso de recapitalización física y tecnológica. En la industria donde resulte posible, y se puedan crear las condiciones, hay acudir al doble turno para utilizar mejor los equipos disponibles y acortar el tiempo de terminación de las obras, muy especialmente en el sector de la construcción.

Cuando las instituciones abanderadas de la Globalización neoliberal reconocen que el conocimiento resulta el factor limitante más importante en las aspiraciones de desarrollo de los países subdesarrollados, y que la dotación de conocimiento y su aprovechamiento eficiente se ha convertido en un factor determinante en la competitividad de las naciones, Cuba se encuentra en una posición de relativo privilegio.

El país que ha tenido como centro de sus estrategias de desarrollo al ser humano, está en condiciones de incorporarse con ventajas proporcionales, a la llamada economía del conocimiento. Con una fuerza de trabajo de 10, 8 grados promedio de escolarización y más del 50 por ciento de la misma con niveles de educación medio, medio superior y superior, con una cobertura del 100 por ciento del territorio nacional con escuelas, altos índices de salud y nuevos programas que modernizan y expanden la educación en todos los niveles, las ventajas del país son incuestionables. Concurre además a nuestro favor el factor tiempo, en el sentido de la coincidencia de la relevancia del conocimiento para el desarrollo y nuestra disponibilidad de “recursos hábiles” para enfrentar el reto. Este producto que pudiéramos llamar “cubanos bien instruidos”, es un producto de buena calidad, a un precio adecuado y con costos y sistema de aseguramiento que garantiza una relativa ventaja competitiva al menos en nuestra región, y también entre los países subdesarrollados.


Una de las más sólidas fortalezas económicas de la Revolución está en el Sistema Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica, que posee un alto y novedoso potencial de integración científica, y cuenta entre sus soportes a los polos científico-productivos, integrados por redes cooperativas de los más importantes centros de investigación y de servicios, además de empresas y entidades productoras y universidades.

En el contexto de la informatización del país, nuestra economía y sociedad avanza la articulación creadora de los sistemas de gestión de conocimiento en red (GC-Red). Crecen las exportaciones de software y de una amplia gama de servicios informáticos, incluidas las soluciones tecnológicas integrales (30). Así abrimos un camino hacia la diversificación exportadora sobre la base de productos de alto contenido tecnológico, algo que se reafirma si se suman las exportaciones de máquinas y equipos eléctricos que en lo fundamental son equipos médicos.

El crecimiento futuro debe basarse pues en el aprovechamiento de esta ventaja creada por la Revolución, no solo desarrollando nuevas ramas como la biotecnología o la producción de software, sino también, promoviendo el desplazamiento dentro de la propia cadena o sistema productivo desde los productos de baja intensidad en conocimientos hacia aquellos otros de alta intensidad. El cambio cultural que ello implica, tanto para las organizaciones que los aplican, como para los participantes directos en dichos sistemas, es una de los más trascendentales procesos en curso tanto en la economía como en la sociedad cubana (31).


La revitalización del sistema de comunicaciones mediante la siembra de todo el territorio nacional con una red de conductores de fibra óptica, es parte de la estrategia en pos de incrementar los servicios de telefonía y de datos, introducir la televisión digital terrestre, y elevar la estabilidad e invulnerabilidad de las telecomunicaciones. El proyecto de inminente ejecución de un cable submarino propio para la conexión nodal, coordinado con Venezuela, que nos permitirá romper entre otras las limitaciones impuestas por Estados Unidos a nuestra utilización de Internet, remarca esa estrategia de inversiones de primera importancia, para un desarrollo del conocimiento de extensas miras.

La cooperación con la República Popular China y la República Bolivariana de Venezuela y ha sido decisiva en el replanteo a mediano plazo de la estrategia de desarrollo cubana. El avance de los proyectos de integración estratégica y solidaria de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) (32), nos permitirán un mejor posicionamiento en el complejo entorno económico internacional. Están abiertos nuevos espacios de cooperación en recursos humanos, finanzas, tecnología y comercio en condiciones justas y mutuamente ventajosas.

La relativa apertura, bajo condiciones sumamente restrictivas, del comercio de alimentos con productores de los Estados Unidos, fruto de la lucha contra el bloqueo en el seno de la nación del Norte, representa una oportunidad de reacceder a un mercado de que fuimos injustamente excluidos. Tal perspectiva sin embargo, siempre estará amenazada y obstaculizada por la hostilidad política de la derecha fascista y los grupos de la mafia cubanoamericana. No se puede obviar además, la recesión de la economía estadounidense, y las afectaciones en cadena que ello traerá para la economía internacional, así como del la antesala de crisis en áreas vitales como la alimentaria y energética. Mientras, a plazo mediato avanza la crisis ambiental, que ya directamente nos agrede con cambios climáticos y acontecimientos meteorológicos de severas consecuencias.

Ya habíamos logrado superar los escenarios tan adversos del año 2005, en el que se reunieron dos huracanes que entre ambos provocaron pérdidas por 2 146 millones de pesos y dañaron 100 mil 266 viviendas, de ellas 5 mil 360 destruidas por completo; mientras una sequía de las más intensas que se recuerdan, afectaba a las provincias orientales y Camagüey, al extremo de obligar a costosas medidas de emergencia para abastecer de agua a ciudades como Holguín, Las Tunas y Camagüey. Y recién en este año 2008, el paso de otros dos ciclones en agosto-septiembre, y un tercero inmediatamente después, dieron por resultaron en el desastre climatológico más grave de la historia cubana. Ello ha significado para el país pérdidas superiores a los 8 000 millones de dólares (33).

Si de futuro se trata

Las circunstancias históricas imprevistas de la derrota del modelo soviético y la desaparición de la URSS y el campo socialista, el incremento criminal del bloqueo y la agresión de los Estados Unidos colocaron a la nación cubana, frente a la más compleja coyuntura de toda su historia a principios de la última década del Siglo XX. Es consensual entre los especialistas la consideración de que de una situación como lo que se produjo, ningún país de América Latina y el Caribe la hubiera podido resistir. Junto con la crisis económica, la sociedades estallarían, y con ellas colapsaría la proclamada “gobernabilidad” burguesa. Nada de esto ocurrió en Cuba. Y no fue este el resultado de un milagro, aunque la fe de cientos de cubanas y cubanos en sus dioses blancos y orichas negros, nos acompañara y aportara su tributo de confianza, energía y valor. Se trató esencialmente de una irrefutable manifestación de la fortaleza de la nación y su pueblo, del Partido de vanguardia que lo lidera, de la fuerza y potencialidades de la ideología comunista, de los ideales sociomorales patrióticos y socialistas que en Cuba la enriquecen y concretan, en directrices funcionales, en política y estrategia de victoria.

Eclosionan en la Cuba de hoy, todos los fenómenos de índole diversa que han tenido impacto en el desarrollo económico y social reciente. Hemos abandonado los momentos más complejos y críticos de período especial, pero aún la economía y la sociedad sigue en período especial, en un mundo también en conflicto de crisis. En tanto emergen las realidades y las problemáticas inéditas, de una sociedad donde se interpenetran y condicionan problemas acumulados hasta ahora insolubles, contradicciones que no tienen por qué existir, junto a expresiones maravillosas de lo que hemos alcanzado a realmente ser, en medio de una dinámica cambios revolucionarios, que por sobre todas las dificultades se mantiene y enriquece.

Sabemos que el socialismo no es una estación de sosiego. Ya se piense desde las ciencias sociales, la religión, el arte, o el novísimo aporte de las matemáticas y la informatización, siempre se concretará en un escenario de cruenta lucha emancipadora, contra un enemigo capitalista e imperialista despiadado, y en constante beligerancia. El socialismo ha sido y será, un tránsito histórico de creación heroica, como predijo el Amauta peruano José Carlos Mariátegui. Por tanto no hay conquista inmutable. Hoy en Cuba están presentes todas las fortalezas para el desarrollo, generación y regeneración socialistas. También no pocas de las debilidades del socialismo que realmente existió en la URSS y en otros países socialistas de Europa del Este y parte de excrecencias capitalistas que lograron romper la nunca bien construida hegemonía de los ideales socio morales y la socialidad socialista en los referidos países socialistas europeos.

Asumo que las cubanas y cubanos vivimos una Revolución verdadera, porque se trata de un socialismo con plena capacidad de defenderse y crecer. Y en esta perspectiva considero que nuestra propia evaluación, debe partir precisamente de plantearnos qué tenemos: Sin el balance histórico concreto, sin saber cuál es la herencia a la que no debemos renunciar, nos será imposible establecer un debate certero, sobre los cursos que hay que fortalecer, las rectificaciones a realizar y los cambios que deben producirse.

La economía cubana ha sufrido este año, al mismo tiempo, un deterioro significativo de los términos de intercambio -incremento del precio de los alimentos importados y el petróleo y disminución del precio del níquel-, y los embates, casi de manera simultánea, de tres huracanes con daños que superan todos los récords históricos. Tal escenario pone en peligro las altas tasas de crecimiento que ostenta la economía desde 2004 y la estabilidad monetaria que se ha conservado desde 1995. También ha potenciado en la inmediatez de la vida cotidiana muchas más carencias alimentarias y agudizado la problemática de la vivienda. Frente a tal adversidad el país trabaja arduamente en la recuperación –pienso que con mucha más organización-, en una estrategia que reconoce las urgencias, y las trata de insertar en la política económica y social integral que se configura, con el propósito no solo de lograr las imprescindibles respuestas inmediatas que precisa y reclama la población, sino también los encadenamientos de estas medidas a la dinámica del fortalecimiento a escala histórica del movimiento social progresivo, a la continuidad desenajenadora y por tanto socialista del proceso revolucionario.

La evaluación de las perspectivas del socialismo en Cuba tiene en su polo opuesto, la beligerancia del imperio norteamericano y la actividad irracional, profundamente fascista y terrorista de la mafia cubano americana (34). La llegada al gobierno de los Estados Unidos de un representante de los sectores más pragmáticos de la oligarquía transnacional de casa matriz estadounidense, abre para Cuba un posible cambio en el escenario de la lucha por la defensa de su socialidad, cultura y sistema político socialista.

El nuevo reto nos llevaría del enfrentamiento a la actual política de los cañones, el brutal cerco económico y el aliento al terrorismo; a la de una suerte de tendido de puentes con los retoques –de doble carril o Carril Dos que se intentó en época de Bill Clinton- y las especificidades de una relación que tendría que sortear la oposición virulenta de la derecha fascista del Partido Republicano y sus socios de la mafia cubano americana, lo que colocará siempre como tarea priorizada el continuo fortalecimiento de la defensa y la capacidad combativa de la nación. En tal escenario la lucha ideológica, el combate por la hegemonía ideológico cultural socialista ocuparía un lugar central.

Jamás venceríamos en tal coyuntura, si no triunfamos en el frente económico, en la materialización de un proyecto sustentable de sociedad próspera y humanista, capaz de generar sus propios anticuerpos civilizatorios, frente a las trampas enajenantes de la anomia social, el individualismo y consumismo, que se presenta con atractivos atuendos de confort, competitividad y modernidad tecnológica.

La Habana, noviembre del 2008

Notas y Referencias


  1. La población cubana residente en el país hasta el 31 de diciembre del 2007, era de. 11 236 790. Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas, ONE, Panorama Demográfico. Cuba 2007, ONE Oficinba Nacional de Estadísticas, La Habana, Edición de junio del 2008, p 7
  2. Federico Engels en carta a Kautsky del 12 de septiembre de 1882, en: Carlos Marx y Federico Engels, Obras escogidas en tres tomos, Progreso, Moscú 1973, págs. 185-186.
  3. Carlos Rafael Rodríguez: Cuba en el tránsito al socialismo, 1959-1963. La Habana, Editora Política, 1979; Victor Figueroa Albelo, Jaime García Ruiz y otros: Ensayos Sobre la Construcción Socialista en la Experiencia de Cuba, Editorial de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara 2000.
  4. Ver: “El desarrollo económico y social”, en: Fidel Castro Ruz: Informe Central. Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1986.
  5. Osvaldo Martínez, conferencia, citada por Hedelberto López Blanch: La economía cubana crece pese al bloqueo, Rebelión, www.rebelión.org, 12-04-2008; CEPAL: La Economía Cubana. Reformas Estructurales y desempeño en los noventa. Fondo de Cultura Económica, México, D.F. 1997, pp. 9-10.
  6. Mayra Espino: “Efectos sociales del reajuste económico: igualdad, desigualdad y procesos de complejización en la sociedad cubana” en O. Pérez (compilador): Reflexiones sobre economía cubana, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2004 pág. 385-419.
  7. Investigación sobre el desarrollo humano en Cuba, Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, Editado por Caguayo S.A., 1996; Luis Gómez Suárez: Las nuevas generaciones de cubanas y cubanos en la primera fila de la Revolución, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Dirección de Información y Análisis, La Habana, 2007.
  8. Cifra de carácter conservador que solo incluyen los perjuicios debidamente documentados, pues hay numerosas afectaciones directas e indirectas que no han podido ser cuantificadas. Ministerio de Relaciones Exteriores. República de Cuba, La Habana, septiembre del 2008.
  9. Sociedad Cubana de Derecho Internacional: Agresiones de Estados Unidos a Cuba revolucionaria, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1989; Fabián Escalante Font: Cuba: la guerra secreta de la CIA, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 1994, Ariel Alonso Pérez: La guerra biológica contra Cuba, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2008.
  10. Ministerio del Interior. República de Cuba, La Habana, julio del 2006
  11. Tribunal Supremo Popular, La Habana, julio del 2006.
  12. Ministerio de Relaciones Exteriores: Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores, Granma, 2 de julio del 2008.
  13. Raúl Castro Ruz: “El problema es no detenerse. Raúl en el Consejo Militar del MINFAR. Trabajadores. Ciudad de la Habana, 3 de abril de 1995 p 3.
  14. Jorge Mario Sánchez Egozcue y Juan Triana Cordovi:­ Un panorama actual de la Economía Cubana, las transformaciones en curso y sus retos perspectivos (DT) DT Nº 31/2008 -26/06/2008.
  15. Los miembros de estas nuevas cooperativas se convirtieron en propietarios colectivos de la mayor parte del equipamiento y la maquinaria que previamente pertenecía a las granjas estatales. El Banco Nacional de Cuba (BNC) otorgó créditos a largo plazo (con una tasa de interés del 4 por ciento y con un período de gracia de 3 años) para que las nuevas entidades cooperativas compraran la maquinaria, las inversiones de capital (tales como sistemas e instalaciones de irrigación), y en caso de aplicarse, la inversión existente en cultivos permanentes y el ganado. Los trabajadores cooperativistas de la UBPC son propietarios de lo que producen. Entregan lo que convenian con el Estado y todo su sobrecumplimiento de los planes productivos, lo pueden vender se venden, a precios liberados en los mercados libres agropecuarios (Los mercados libres agropecuarios se constituyeron en octubre/1994; con posterioridad al inicio del proceso de transformación de las empresas agrícolas estatales, Ver: Lázaro Peña Castellanos y Armando Nova González: Transformación económica agrícola: UBPC y Mercado Agropecuario. Centro de Estudios de la Economía Internacional (CIEI) La Habana, 1997). Las ganancias generadas por las UBPC son de su propiedad.
  16. George Carriazo Moreno. “Cambios estructurales en la agricultura cubana: la cooperativización”, En: Dietmar Dirmoser y Jaime Estay (Cood.), Economía y Reforma Económica en Cuba, FESCARIBE. Nueva Sociedad, Caracas, 1997; V. Figueroa: Reforma estructural del régimen agrario de la transición socialista en Cuba. Edición GEDERCO, UCLV, Santa Clara, 2002; Armando Nova González: La agricultura, los alimentos y las transformaciones necesarias, Cuba Siglo XXI, La Habana, 2007.
  17. El objetivo central fue no realizar un violento ajuste sobre los trabajadores, con el típico de miles de trabajadores. Quedó demostrada la sabiduría de decidir que esta compleja tarea fuera un proceso paulatino, sin metas, centralizado, que avanzará en aquellas ramas y actividades con aseguramientos y estabilidad en la materia prima, y en particular que todo crecimiento de los recursos laborales y de nuestros empleos correspondiera a los crecimientos de cada rama de la economía. Para no pocos analistas, los logros alcanzados fueron sorprendentes y evalúan entre sus más destacadas características, la reorganización profunda en la administración, en la organización del trabajo, en la calidad y la eficiencia en la producción, Ver:Josefina Morales: La reforma económica en Cuba, México-Cuba: 1902-2002, Cátedra Extraordinaria “José Martí”, Serie Memorias, núm. 1, UNAM-Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos. México, D. F., 2003. pp. 125-151; Omar Everleny y otros: Cuba. Reflexiones sobre su economía, Universidad de La Habana, La Habana, 2002.
  18. En su análisis sobre el impacto social del proceso de reformas económicas llevadas a cabo en a mitad de los noventa, el estudio realizado conjuntamente por CEPAL, INIE y PNUD concluye: “Las aportaciones del caso cubano son de gran utilidad para la reflexión internacional sobre las posibilidades de lograr el desarrollo productivo con equidad”. Si bien “el balance entre las metas sociales y económicas no siempre ha resultado equilibrado”, sí ha habido “una fuerte capacidad de adaptación de las políticas a fin de limitar los efectos adversos”. Todo ello permite afirmar que la base de la estrategia cubana “ha sido la evaluación constante a fin de alcanzar simultáneamente resultados en términos de equidad, desarrollo y bienestar”, Ver: Jorge Máttar y Elena Álvarez, (coord): Política social y reformas estructurales: Cuba a principios del siglo XXI. CEPAL, INIE y PNUD, México, 2004. pág. 258.
  19. La primera Universidad Popular “José Martí” fue fundada por Julio Antonio Mella, el 3 de noviembre de 1923.
  20. Frente al decrecimiento del flujo turístico, se puso en marcha una nueva estrategia para lograr una mayor afluencia turística. Se basa en cuatro líneas fundamentales: construir hoteles con encanto, modernizar las instalaciones, realizar portales de venta por Internet y fomentar el turismo de salud. Se ha promovido un cambio total en la filosofía de la promoción y la publicidad de la isla, lo que se traduce en nueva imagen. También se realizaron contratos con nuevas agencias de publicidad para hacer acciones más efectivas en el 90 por ciento de los países emisores de turismo a Cuba.
  21. No solo creció la agricultura. El crecimiento del PIB se concreta en actividades económicas de carácter estratégico. La industria logró triplicar el crecimiento alcanzado el año anterior, destacando el níquel que, no obstante las fuertes lluvias en la zona minera y averías en una planta, logró crecer 2,2 por ciento. La industria farmacéutica expandió su producción 21 por ciento, en correspondencia con el fuerte proceso inversionista que en ella se ha efectuado y logró reducir apreciablemente los medicamentos en falta por razones productivas.
  22. Declaraciones de Antonio Luis Carricarte, viceministro de Comercio Extrerior, en Deisy Francis Mexidor, La autoridad y el prestigio de Cuba crecen, Granma,27 de mayo del 2008.
  23. Juan Triana, investigador del Centro de Estudios de la Economía de Cuba de la Universidad de La Habana, IPS, La Habana, 20 marzo del 2008.
  24. Hechos contradictorios también propician esta situación: La comercialización en solo un año de 200 000 toneladas de cemento gris en las tiendas estatales en divisas, mientras sin la correspondiente oferta de áridos en esas mismos establecimientos o en otros, plantea una clara interrogante: , ¿de dónde sacó la población la arena y la piedra para construir?)
  25. Juan Triana Cordovi: Cuba: Desarrollo social, globalización y economía del conocimiento. Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana , 2003, pág. 2.
  26. José Luis Rodríguez: Presentación de José Luis Rodríguez, Ministro de Economía y Planificación, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular del Informe sobre los resultados económicos del 2007, y los lineamientos del plan económico y social para el 2008, Granma, Ciudad de La Habana, 29 de diciembre del 2007.
  27. Antonio F. Romero Gómez: Cuba: transformaciones económicas y el sector agropecuario en los noventa, Centro de Estudios de la Economía Internacional, Universidad de La Habana, La Habana, 2000.
  28. El sector cooperativo y campesino posee hoy el 35 por ciento de la tierra cultivable. De ellos, unos 225 mil son propietarios, y el resto, hasta llegar a 350 mil, usufructuarios, y entre todos son responsables de más del 60 por ciento de la producción agrícola de la nación.
  29. Consejo de Estado: Decreto-Ley No.259 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo, 10 días del mes de julio de 2008.
  30. Centro de Gestión de Redes de Conocimiento: Primer Borrador de la Metodología (Tecnología) para Gestionar Redes de Conocimiento (RdC), Centro de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT), La Habana, junio del 2008.
  31. Contemplan la integración de hardware y software, la instalación del producto, el adiestramiento de especialistas y las operaciones de postventa), ya aporta al país importantes ingresos, y ha hecho posible que inversiones colosales como la de la creación de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) en septiembre del 2002, ya se halla prácticamente financiado con sus propias producciones.
  32. El ALBA se concretó primero como acuerdo bilateral, entre Cuba y Venezuela el 29 de abril de 200, abierto a todos los países latinoamericanos, que quisieran sumarse. A esta convocatoria se unieron Bolivia, Nicaragua y Honduras.
  33. Información oficial de datos preliminares sobre los daños ocasionados por los huracanes Gustav e Ike, Granma, La Habana, septiembre 15 de 2008.
  34. “Tres días para matar” comunistas han pedido estos facinerosos al imperio, de producirse una invasión a Cuba por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.



13/12/2008 GMT 1

Realizan culto de acción de gracias

polillabaez @ 21:47
En los más furibundos círculos de la "gusanancia" internacional, se continúa hablando de represión de cultos, acoso a religiosos y todos esos temas a los que echan mano cuando no tienen en qué entretenerse o quieren crear una cortina de humo alrededor de logros o momentos cumbres de nuestra Revolución. Vaya entonces esta nota como un rotundo mentís -uno más- a las campañas mentirosas contra nuestra Revolución:

Realizan culto de acción de gracias por la Revolución Cubana

Octavio Borges Pérez

La Habana, 12 de diciembre (AIN).— Un culto de acción de gracias por los 50 años de la Revolución Cubana fue oficiado hoy en la Catedral Episcopal de la Santísima Trinidad, en el barrio de El Vedado capitalino y fundada en 1860.

Al oficio religioso asistieron los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Esteban Lazo Hernández y Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y dirigentes del Partido y del Gobierno en la localidad.

También estaban presentes Marcial Miguel Hernández, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, y Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, representantes del cuerpo diplomático acreditado en Cuba y de diversas iglesias e instituciones religiosas, entre otras personalidades. El oficio religioso fue convocado por el Consejo de Iglesias de Cuba, el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas y el Centro Memorial Dr. Martin Luther King jr.

El reverendo Raúl Suárez, diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular, destacó que la revolución socialista cambió radicalmente la vida de los cubanos y enseñó a proporcionar por justicia, lo que antes se daba por caridad.

Las actuales conquistas del pueblo cubano las agradeció a la Generación del Centenario y al máximo líder cubano, Fidel Castro Ruz, quienes hicieron resurgir las ideas redentoras de José Martí, y a los mártires, cuya sangre fue semilla de las conquistas que hoy disfrutamos.

También subrayó el aporte de Fidel a la unidad de los cubanos, el ejemplo de Cuba en su ministerio solidario con los pobres de la tierra, la garantía de justicia social, igualdad y libertad religiosa forjada en este medio siglo de avatares y el compromiso de fidelidad y entrega permanentes a esa noble causa.

En la ceremonia se recibieron mensajes solidarios de religiosos de Norteamérica, quienes condenaron el bloqueo estadounidense a la Isla y el injusto encarcelamiento de los cinco cubanos antiterroristas presos injustamente en cárceles de Estados Unidos, así como de colegas de Centro y Sudamérica. También manifestaron su apoyo al culto participantes en el Encuentro Latinoamericano de Líderes Cristianos Comunitarios en Proceso de Cambio, que se desarrolla en esta capital desde 6 al 13 de este mes.

El programa del oficio contó con oraciones, cantos, lecturas de la Biblia, testimonios, acciones de gracias, bendición a la patria y las actuaciones del trovador Vicente Feliú.

En http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/13/nacional/artic11.html

12/12/2008 GMT 1

La Nación, el racismo y la discriminación racial... III Parte

polillabaez @ 01:45

La Nación, el racismo y la discriminación racial en la historia de Cuba y en la contemporaneidad. ¿Otra batalla ideológica? III Parte

Por Orlando Cruz Capote

  • El triunfo de la Revolución Cubana y la problemática racial.

El primero de enero de 1959, al acontecer el triunfo de la Revolución Cubana, constituyó un importante punto de inflexión de toda la problemática social, económica, política y cultural, incluido por supuesto, la racial, las políticas y prácticas discriminatorias. Por primera vez, en la historia de Cuba, el problema del racismo, la discriminación racial y los prejuicios raciales iban a ser abordados decididamente de manera profunda y tratar brindarle soluciones programáticas de corto y largo alcance. Una genuina revolución social y radical, antiimperialista por antonomasia, debía incorporar a su proyecto nacional-emancipador y de justicia social a todas las masas populares y, en especial, a aquellas clases, capas, grupos, sectores, segmentos y estratos de la población más explotados, excluidos y marginados. Permítanme simplificarlo de forma muy esquemática al problema racial, con una explicación lógica-histórica temporal que, en momentos, vuelve al pasado, rompiendo quizás con esa propia lógica propuesta. Tal enunciación la realizamos no sobre la base de lo alcanzado, que es rotundamente superior a los cerca de 500 años de colonización y neocolonización impuestos, sino con una mirada crítica-reflexiva del porque subsisten algunos problemas aun por resolver.

A inicios y mediados de los años 80 de la pasada centuria, la vanguardia política del proceso revolucionario advirtió que entre los grupos dirigentes del Partido Comunista de Cuba (PCC), del Estado y el Gobierno Cubano había una mínima presencia de mujeres y de individuos de la raza negra, mestizos o mulatos, proporción que no era correspondiente con los esfuerzos que la Revolución había realizado en la preparación educacional, cultural e ideopolítica de todos los integrantes del cuerpo societal. Dichos grupos y segmentos, ahora no segregados ni discriminados, oficial e institucionalmente, no estaban representados de la manera más justa y plena en el ejercicio del poder, si bien habían alcanzado lugares destacados como maestros, médicos, profesionales, científicos y en otras esferas vitales de la construcción socialista. El discurso político, legitimado por los II y III Congresos del PCC, celebrado en 1980 y 1985-1986 -hubo una sesión diferida del mismo-, respectivamente, propuso sin necesidad de imponer cuotas precisas, pero bien trazados los lineamientos, que en todos los casos de elección de posibles cuadros de dirección a nivel de municipios, provincias y de la nación se debían seleccionar, principalmente, a los compañeros/as de ese género y raza pero, teniendo siempre presente sus valores y méritos patriótico-revolucionarios, ejemplaridad y prestigio, elevada ética, compromiso sociopolítico, vocación de servicio y capacidad intelectual, organizativa y de trabajo. No obstante, a la vuelta de unos años, se puso de manifiesto una verdad de Perogrullo: no fue posible franquear fácilmente los obstáculos de un problema que no podía ser solucionado por normativas y decretos, ni siquiera por la voluntad y la decisión política de los que dirigen el sistema sociopolítico y económico más avanzado que conoce la humanidad: el socialismo. En parte, porque se estaba enfrentando, aproximadamente, a cinco siglos de explotación colonial española y neocolonial norteamericana, contra la esclavitud y sus secuelas, contra el sistema capitalista dependiente y subdesarrollado que existió en la Isla -que el atraso-subdesarrollo era perdurable y lo sigue siendo hoy-, contra los remanentes de la explotación y opresión que habían sufrido las clases trabajadoras y contra el racismo, la discriminación, la alineación / enajenación, la marginación y exclusión de una inmensa mayoría del pueblo. El historiador y politólogo cubano Jesús Guanche, advierte que en los primeros años de la Revolución se eliminaron barreras esenciales que permitieron legalmente la igualdad entre las razas en Cuba, pero “[...] Se pensó ingenuamente que si se eliminaban las vías institucionales que propiciaban la práctica de la discriminación racial y se enfatizaba en la educación y en la convivencia cotidiana, automáticamente se podían barrer las raíces del racismo y de los prejuicios raciales”, y continúa que se “[...] dejaba sin revolucionar otra más profunda y diversa, que se reproduce y se multiplica a nivel horizontal; desde la autoestima personal, los complejos psicológicos heredados y transmitidos, que condicionan la autoimagen sobre la supuesta "pertenencia racial", los gustos estéticos para la elección de pareja, los vínculos de la pareja antes y después del matrimonio, las relaciones familiares y vecinales, así como entre los diversos grupos socio-ocupacionales, entre muchos aspectos”. (1) Muchas de estas manifestaciones discriminatorias supervivieron, otras no fueron en parte superadas aunque estaban, y continúan estando, en proceso de poder ser disminuidas, pero alcanzaron una nueva dimensión en contra de la más elemental lógica revolucionaria desplegada desde 1959: la racial; la de género, en cual la mujer es la más afectada por el machismo presente, aunque si esta es negra y está embarazada se hace más evidente; la religiosa, principalmente contra la proveniente de los cultos africanos muy mal apreciada y percibida por los leyendas y mitos negativos levantados históricamente en su contra, aunque también contra otros credos cristianos motivados por el agudo conflicto ideopolítico acaecido, en los inicios del proceso transformador, entre la Jerarquía la Iglesia Católica y la Revolución (2) que, funestamente, trascendió por un tiempo dilatado hacia los creyentes contrapuestos con los no creyentes suponiendo que estos últimos eran los más revolucionarios. Sólo en 1991, en el IV Congreso del PCC, (3) se permitió la entrada de los mismos en las filas del PCC, así como en la Reforma a la Constitución, (4) aprobada en 1992, se varió el enunciado y el contenido, rectificando la aprobada en 1976, referidas a esta problemática religiosa. La homofóbica, que alcanzó ribetes dramáticos a finales de los 60 e inicios de los 70, en el denominado “Quinquenio Gris”, y que en la actualidad ha retomado una verdadera práctica de solución mostrada en la solidez del debate-diálogo, la tolerancia, el compromiso y la comprensión del fenómeno desde muchas aristas que anteriormente eran consideradas tabúes; y la etárea que no solo abarca a los jóvenes -muchas veces en cargos de menos importancia y, en el mejor de los casos, intentando trabajar en edades que debían estar estudiando porque el sistema educacional en Cuba lo permite, por problemas puramente económicos-, y en el peor de los casos vagabundeando, sino que también implicó a los ancianos que aún no recibían una seguridad y asistencia social adecuada y que, en algunos casos, eran presionados para que se jubilaran con el pretexto de dar lugar a las nuevas generaciones, subestimándose la experiencia y sabiduría de muchos de ellos. Asimismo, muchas de estas realidades, actitudes y conductas discriminatorias se entrecruzaban y hacían más complicado su intento de interpretación y solución. Aunque, advertimos, no se debe confundir racismo y discriminación racial, con otras formas discriminatorias variadas.

A cuatro lustros de la victoria de la Revolución se demostró que era prácticamente imposible cambiar totalmente una mentalidad y conciencia colonial y atrasada -esa colonialidad que hemos señalado-, subyacente en el pueblo que provenía del modelo capitalista eurocéntrico (norteamericanizador además), patriarcal, homofóbico, racista y discriminatorio -herencia de un pasado reciente- y una forma de ser y actuar que también tenían una visibilidad contraproducente en los medios de comunicación masivos, tanto nacionales como extranjeros, y en las diversas representaciones de la cultura, o sea que se reproducían inconsciente y conscientemente, de forma espontánea además, en la propia sociedad y sistema socioeconómico y político socialista cubano. Y porque también tales lacras proseguían presentes en la arena internacional, incluso recrudecidas: el nazi-fascismo y su secuela cultural e ideológica, a pesar de haber sido derrotado, fundamentalmente, por el Ejército Rojo soviético durante la Segunda Guerra Mundial; el sistema del Apartheid en la Sudáfrica anterior del triunfo de Nelson Mandela y el Consejo Nacional Africano, que continúa funcionando subrepticiamente; el sionismo de Israel contra los pueblos árabes; el antisemitismo de grupos xenofobicos, neofascistas y neonazis; la fuerte segregación racial en los Estados Unidos de América que tuvo una solución parcial en las luchas por los derechos civiles y de los negros en las décadas del 60 y el 70 de la pasada centuria, pero que continúan marcando pautas racista-discriminatorias Ku-Klux-Klanescas (el Ku-Klux-Klan) y de “supremacía blanca” que llegan hasta la actualidad, y que se manifiestan contra el propio primer presidente negro elegido en ese país; la refundación de grupos neofascistas; la xenofobia; la segregación racial y étnica en los países capitalistas e imperialistas desarrollados, política que continúa hasta hoy bajo con las leyes antimigratorias, y otras formas más sutiles; las guerras étnica-nacionales y religiosas en la vieja y civilizada Europa; la exacerbación de la pedofilia, la pedestaria, la pornografía, la prostitución femenina y masculina, ahora divulgadas a todo color en periódicos, revistas, folletos y libros de amplia circulación a través de Internet. Todo reproducido en gran parte del planeta por la hegemonía del Sistema de Dominación Múltiple (SDM) del capital y que se manifestaba incluso, dentro del socialismo este-europeo, en el cual existían serios enfrentamientos nacionales, étnicos, religiosos y raciales, a pesar de que la política oficial lo ocultaba a través de un ateismo científico ramplón y una mirada superficial hacia los diversos nacionalismos existentes.

Sin embargo, en el caso cubano, debían haber resonado los ecos vitales de varios discursos pronunciados por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en los primeros meses de 1959 acerca de esta problemática racial. El 22 de marzo de ese año, aseveraba “[...] Porque es cierto que ha existido en nuestra patria, en algunos sectores, el bochornoso procedimiento de excluir al negro del trabajo [...] Hay dos tipos de discriminación racial: una, es la discriminación en centros de recreo o en centros culturales, y otra, que es la peor, la primera que tenemos que evitar, la discriminación racial en los centros de trabajo, porque se limitan las posibilidades de acceso a determinados círculos en la primera, y en la otra, mil veces más cruel, porque se limita el acceso a los centros donde pueden ganarse la vida; limita las posibilidades de satisfacer sus necesidades, y así cometemos el crimen de que al sector más pobre le negamos precisamente más que a nadie las posibilidades de trabajar; cometemos el crimen de que mientras la sociedad colonial hacia trabajar al negro como esclavo, y hacia trabajar al negro más que a nadie, y hacia trabajar al negro sin retribución alguna, en esta sociedad actual, a la que algunos han querido llamar “sociedad democrática”, sucede todo lo contrario, se le quiere impedir que trabaje para ganarse la vida. Así, mientras la sociedad colonial lo mataba de trabajo y lo mataba a palos, nosotros queremos matar de hambre a nuestros hermanos negros [...] No debiera ser necesario el dictar una ley, no debiera ser necesario dictarla para fijar un derecho que es un derecho que se tiene por la simple razón de ser un ser humano y un miembro de la sociedad. No debiera ser necesario dictar una ley contra los prejuicios absurdos; lo que hay que dictar es el anatema y la condenación pública contra aquellos hombres llenos de pasados resabios [...], que tienen el poco escrúpulo de maltratar a unos cubanos por cuestiones de piel más clara o más oscura. Porque aquí el que no la tiene un poco morena, porque viene de español, y a España la colonizaron los moros, y los moros venían de África, la tenemos más o menos morena porque nos viene directamente de Africa, pero nadie se puede considerar de raza pura, y mucho menos de raza superior [...] vamos a poner fin a la discriminación racial en los centros de trabajo, haciendo una campaña para que se oponga fin a ese oprobioso y repugnante sistema [...]” (5)

El 25 de marzo, en una comparecencia ofrecida por la televisión, Fidel continuaba con esa idea central y explicaba que “[...] El problema de la discriminación racial es, desgraciadamente, uno de los problemas más complejos y más difíciles de los que la Revolución tiene que abordar [...] la más difícil de todas las injusticias de las que han existido ennuestro ambiente. [...] Hay problemas de orden mental que para una revolución constituyen valladares tan difíciles como los que pueden constituir los más poderosos intereses creados. Nosotros no tenemos que luchar solamente contra una serie de intereses y de privilegios que han estado gravitando sobre la nación y sobre el pueblo; tenemos que luchar contra nosotros mismos, tenemos que luchar muy fuertemente contra nosotros mismos [...], hay gente que va a la iglesia y es racista, hay gente que se llama buena y es racista, hay gente que se llama culta y es racista [...], los prejuicios no se combaten con leyes; se combaten con argumentos, se combaten con razones, se combaten con persuasión, se combaten con la educación [...] Hay gente muy humilde que también discrimina, hay obreros que también padecen de los mismos prejuicios de que pueda padecer cualquier señorito adinerado. Y eso es lo que resulta más triste. [...] Porque si aquí los que hubieran protestado de que yo abordara el problema de la discriminación, hubiesen sido los mismos que tienen latifundios, que tienen rentas, aquellos que las leyes de la Revolución hubiesen perjudicado, tendría una lógica; pero lo absurdo, lo que debe obligar al pueblo a meditar, es que haya levantado ronchas entre gente que no tiene latifundios, ni tiene rentas, ni tiene nada, que no tiene más que prejuicios en la cabeza. Y eso es realmente doloroso. Lacra que hay que decírsela al pueblo, lacra que hay que aquí escribirla y hablarla; prejuicios que hay que erradicar, no por la ley, porque quien le va a quitar un error de la cabeza a nadie con una ley; hay que hablar y persuadirle, demostrarle - porque para eso es un pueblo es un pueblo inteligente, este es un pueblo que razona, este es un pueblo que oye [...] Este no es un pueblo de fanáticos [...] pero yo no he tocado este problema para abrir heridas, sino para curar heridas profundas que laten desde hace siglos en el corazón mismo de nuestra nación. [...] Respeto les pido a unos y les pido a otros; comprensión les pido a unos y comprensión les pido a otros”. (6) Y cerraba esta lección política-pedagógica trascendente con un discurso el 29 de marzo, en una concentración de apoyo a la reforma agraria, afirmando que, “[...] La Revolución no es obra de una minoría, la Revolución es obra de la voluntad absolutamente mayoritaria del pueblo de Cuba y es virtualmente imposible oponerse a ella, ya que cuenta con el respaldo mayoritario y casi unánime de una nación entera [...] ¿Por qué hay prejuicios? Porque el pueblo no ha sido educado. ¿Por qué? Sencillamente porque los gobernantes anteriores no hicieron absolutamente nada para ponerles fin a los prejuicios. [...] De ninguna manera un hombre del pueblo puede dejarse llevar por el prejuicio; de ninguna manera un hombre de pueblo puede dejarse llevar por las aberraciones que le han dejado los siglos pasados. No hay nada más absurdo ni nada más criminal que la discriminación; aquí ha sido con el negro, en otros lugares fue con el blanco, o con el trigueño, o con el amarillo; porque los alemanes se creían una raza superior, persiguieron a los judíos porque eran judíos; persiguieron a los yugoslavos porque eran yugoslavos; persiguieron a los polacos porque eran polacos; persiguieron a los eslavos porque eran eslavos; y en nombre de esos prejuicios, cometieron los peores crímenes y las peores depredaciones [...] Nosotros, que somos un pueblo en que figuran hombres de todos los colores y de ningún color; nosotros que somos un pueblo constituidos por distintos componentes raciales, ¿cómo vamos a cometer la estupidez y el absurdo de dar albergue al virus de la discriminación? Aquí, en esta multitud, veo blancos y veo negros, porque el pueblo es eso: el pueblo está integrado por blancos y por negros y por amarillos. Y eso debe ser Cuba. Eso es lo que debe predominar entre nosotros. Si hay que defender la Revolución y empuñar un fusil, que lo hagan blancos, negros y mulatos; si hay que defender la patria, que empuñemos las armas blancos y negros, y mulatos, y trigueños, y rubios”. (7)

Ese discurso desde la alta política, lamentablemente, no fue retomado por otros, ni por los estudios científicos y las investigaciones sociales, hasta los años 80 del siglo pasado. También es cierto que esas manifestaciones de racismo y discriminación no fueron nuevamente analizados, con ese rigor y profundidad en los años posteriores, porque había pasado a un primer plano, en el escenario nacional -muy intervinculado con el regional e internacional-, la urgencia de lograr en el menor tiempo posible la unidad nacional-patriótica y clasista-popular, revolucionaria y socialista del pueblo cubano frente a las agresiones del imperialismo norteamericano, de las oligarquías burguesas y los sectores más reaccionarios del subcontinente latinoamericano y caribeño y de las actividades in crescendo de la propia contrarrevolución interna en la Isla. Asimismo, otros problemas internos de la unidad revolucionaria, como el sectarismo y la microfracción en 1962 y 1968, habían propiciado priorizar ese discurso unitario, porque estaba en juego la propia nación y revolución cubana, así como la historia que se pretendía realizar, en la cual el discurso político sin querer trazar patrones, lo realizó de manera indirecta. Ni fue tampoco abordado, reiterativamente, porque existió una censura o autocensura muy dañina que lo ocultó pensando que, quizás, no existían en una dimensión considerable y dañina, o porque no se debían mostrar en público -el famoso “síndrome del misterio” en una “plaza sitiada”- en un país realmente asediado y bloqueado por la mayor potencia imperialista de la historia, a tan sólo 90 millas de sus costas, y porque esa realidad racial aunque fuera insignificante podía hacer daño al proceso revolucionario y “echar leñas al fuego” del enemigo externo, tan vigilante a cualquier desviación, insuficiencia y deficiencia de la Revolución Cubana, que la agredió no solo de forma verbal sino militarmente de forma continuada hasta la actualidad.

No obstante, un halo de triunfalismo y apología inundó a casi todos los medios divulgativos y, en menor escala, a las investigaciones académicas, acerca de la solución del problema racial en Cuba, influenciado además por la copia mimética de algunas ideas manualísticas de marxismo-leninismo pro-soviético. No obstante, una revisión de la bibliografía de la época advierte que la disciplina histórica fue menos permeable a esas influencias y hubo investigaciones-publicaciones muy variadas. Aunque algunos estudiosos de las ciencias sociales y en las propias esferas políticas se conocía de la persistencia de tales realidades raciales y discriminatorias en el seno de la sociedad cubana y que constituían obstáculos muy problémicos para ser asumidos de forma integral y abierta.

A finales de la década de los 90 de la pasada centuria e inicios del siglo XXI, cuando comenzó la gran “Batalla de Ideas, en ocasión de la lucha patriótica-nacional y popular por el retorno a su patria y familia, del niño Cubano Elián González Brotón, la máxima dirección de la Revolución, liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, orientó el estudio pormenorizado de algunas esferas de la sociedad cubana, con el fin de brindarle una respuesta adecuada a cada problemática conocida, que no se percibían en su verdaderas dimensiones. Algunas de estas conflictos, fueron quizás formulados con las siguientes preguntas: 1) ¿Quiénes conformaban la población penal de la Isla, las causas por las cuales se encontraban en el presidio y cómo marchaba su proceso de reeducación y reinserción en la sociedad?; 2) ¿El comportamiento, rendimiento y permanencia escolar de niños y niñas, aspecto que abarcó desde la enseñanza primaria, secundaria y preuniversitaria hasta las universidades?; 3) ¿Quiénes constituían las familias disfuncionales en toda la Isla y cuáles eran las motivaciones que conllevaban a esa situación?; 4) ¿Cuáles eran los grupos sociales de alto riesgo en el consumo de drogas -este siempre en niveles muy bajos- y alcoholismo y que, además, eran los más propensos a prostituirse, delinquir y tener actitudes antisociales?; 5) ¿Qué sectores poblacionales habían sido los más golpeados por la crisis económica del Período Especial, enunciado en 1990?; (8) 6) ¿Por quiénes, individuos y colectivos, estaban compuestos los barrios marginales en las ciudades cubanas, en especial, luego del gran éxodo de las zonas rurales a las urbanas, y cuáles eran las situaciones reales del hábitat de tales comunidades?; 7) ¿Cuáles familias, por provincias, municipios, regiones y comunidades de la nación padecían de secuelas genéticas y cuáles eran las causales de las mismas?; 8) ¿Qué procedencia social tenían los grupos de jóvenes que se encontraban sin trabajar y estudiar, desaprovechando las oportunidades que la Revolución les brindaba y por qué esos sectores juveniles habían quedado desamparados de las organizaciones políticas, de masas y sociales?; 9) ¿En quiénes, por qué y como se evidenciaban, con mayor nitidez, las desigualdades sociales, surgidas con cierta fuerza en los años de Período Especial?, etc.

El estudio encomendado que conllevó a investigaciones científicas y políticas muy serias, rigurosas y profundas, desplegado por contingentes de médicos especializados y de medicina integral, trabajadores sociales jóvenes (los llamados médicos del alma), maestros emergentes (profesorado en preparación urgente pero integral), alumnos y profesores de las numerosas universidades del país, instructores de arte, de educación física y abogados, entre otros participantes, arrojó que dentro del cuerpo societario cubano, los individuos y colectivos más pobres -algunos de ellos muy cercanos a la pobreza y en condiciones de precariedad habitacional, laboral y salarial- eran aquellos que tenían una composición social-racial, fundamentalmente, negra y mestiza (aunque no faltaron individuos de raza blanca), por lo que se encontraron en el escalón más retrasado y conflictual de la población.

Entonces, no existieron dudas. A pesar del extraordinario esfuerzo del proceso revolucionario y socialista cubano por llevar similares oportunidades y condiciones de vida, estudio y trabajo, educación y salud gratuitas, así como igualdad y equidad -muy afectadas en el período especial, lo que conllevó a desigualdades sociales muy variadas- a todos los sectores sociales, principalmente, a los anteriormente explotados y oprimidos por el capitalismo, aún subsistían y se reproducían en los años 90 del siglo XX y en los inicios del Tercer Milenio. Algunas de las problemáticas raciales y discriminatorias estaban incidiendo en la articulación con la identidad nacional y otras diversidades identitarias, a las cuales había que ponerles freno a las más dañinas, pero con mayor democratización real participativa-decisoria y, a la vez, brindarles una acertada solución con una política educacional y cultural integral, y con medidas de tipo económico y social muy solidamente pensadas y consensuadas.

El hecho de que se trate de vivir la fantasía de hablar sobre un problema cuya existencia se niega en varios círculos de la sociedad, constituye por si misma una situación que evidencia no sólo el tremendo peso de una ideología y cultura discriminadora construida desde la colonia y reforzada en la neocolonia, sino que los distintos ámbitos en donde se reproducen las prácticas racistas han sido legitimados como cuasi naturales por la sociedad en conjunto. Lamentablemente, algunas expresiones de esa discriminación racial se asume por los propios negros y mulatos, con respecto a los otros -los blancos- y quizás lo más inaudito, contra sectores y capas sociales del mismo color. Este conjunto de acciones, prácticas, costumbres, imaginarios sociales y políticos, lejos de ser casuales e inofensivos, constituyen un derrotero diferente en los individuos excluidos en aquellas sociedades que comparten o no esas dinámicas.

Desde ese punto de vista, si bien las expresiones del racismo varían de acuerdo con el contexto social en el que se desarrollan, se trata casi siempre de actitudes, sentimientos y apreciaciones que justifican o provocan fenómenos de separación, segregación y “explotación” de un grupo por otro, legitimando en cualquier caso las relaciones de poder existentes, a pesar de que en el caso cubano fuera socialista -en transición constante hacia el comunismo. Es por eso que, en situaciones donde las acciones de marginación, exclusión y estigmatización continúen presentándose como racismos verbalizados, como anuencias mudas pero también cómplices compartidas por muchos de "nosotros" frente a un "ellos", el mundo de la vida social permanecerá como un espacio racializado impregnado de odios y humillaciones sutiles. Esa complejización es más dinámica y tensional en un país caribeño como Cuba, en que el choteo vernáculo -positivo y negativo- es idiosincrásico para el cubano común, que constituye una forma además de resistencia y de salir airosos, con bromas y burlas, ante situaciones que pueden ser peligrosas hasta para la vida. (9)

La discusión teórica y práctica actual acerca del tema que nos ocupa tiene un carácter político, filosófico, económico-social y cultural, que no excluye lo ideológico, así como forma parte intrínseca del quehacer de las distintas disciplinas científicas: la historia, la etnología, la antropología, la filosofía, la sociología, la psicología social, la politología, la arqueología, la literatura, el arte y todas las manifestaciones artísticas, la semiótica, la lingüística y los estudios culturales, entre otros saberes, que concurren con urgencia en las inter y multidisciplinaridades, como vías adecuadas para analizar desde la complejidad y la integración de los conocimientos científicos y los saberes de la cotidianidad, para arribar a resultados más integrales y holísticos.

Los atentados que se dan en las sociedades contemporáneas contra la identidad de los negros, no tienen ese carácter manifiestamente "flagrante". No se trata de excluirlo, sino de integrarlo desde una visión de inferioridad por el color de su piel, de convertirlo en “chivo expiatorio” de situaciones que se crean en la vida cotidiana y en los acontecimientos trascendentales, nacional e internacional. (11) El fenómeno de la invisibilidad es investido como probable y menos agresivo, contrario dialéctico, y es esta la manera en que se va pactando y configurando la presencia del negro, en su dimensiones históricas y contemporáneas. El negro es en esencia y leído desde la concepciones hegemónicas de las sociedades multirraciales desde su conformación, ajeno imponderable como no sea en estereotipaciones negativas. Evidentemente el problema no se da sólo en Cuba. Así lo demuestra este fragmento de la Resolución propuesta y aprobada en el simposio "Racismo en las Américas y el Caribe", del XLIX Congreso Internacional de Americanistas, Quito, 1997: "En forma especial, se les incita a los Estados a adoptar medidas inmediatas para promulgar leyes e implementar reformas que permitan tanto la constitución de un sistema educativo efectivamente intercultural y respetuoso de la diferencia, como el control de los medios de comunicación, sobre todo en aquello que implica flagrante atentado en contra de la dignidad de un individuo o de su pueblo, en términos de su condición étnica, de género, capacidad física, disponibilidad material o pertenencia cultural".

El proceso de ficcionalización continúa hasta el presente mutando estrategias y mecanismos de control en virtud de la complejización de las sociedades latinoamericanas. En esta etapa ya no es la corona española el poder hegemónico que ejerce el control ideológico, ni son los criollos-nacionales en el acto fundacional y desarrollado de una nación imaginaria de pretendida relación igualitaria entre sus ciudadanos -que niegan u omiten las diferencias culturales internas- creando un sistema institucional que es la continuación de los mecanismos de control coloniales, tampoco de la presencia determinante del imperialismo norteamericanos, sino de un país construyendo o desarrollando un socialismo original y muchas veces creativo.

En los países latinoamericano-caribeños, las pequeñas elites burguesas interiores -ya no tan nacionales luego de la gran transnacionalización de las décadas de los 80 y los 90 del pasado siglo- generan países imaginarios imponiendo una organización política, social y económica que deriva en la continuidad del eurocentrismo. No obstante, subyace en la profundidad de América Latina la "otra realidad", la de los pueblos indígenas y otros grupos subalternos que han sido y siguen siendo negados en la representación imaginaria de la misma. Y estos sujetos poseen una identidad racial altamente elaborada, sin que se revelen conflictos de pertenencia. Algunas de sus manifestaciones son la tendencia a la inclusión personal en las valoraciones sobre el grupo y que la aparición de otros contenidos motivacionales no solapen a la identidad racial. Asimismo estos sujetos, pueden tener un autoconcepto que esté centrado en otra identidad social. Son los casos de personas con una fuerte identidad religiosa, nacional o de género. En ellos se da un espectro variado de relaciones entre las dos o variadas identidades que pueden ir desde el solapamiento o superposición de ambas o todas, hasta la subordinación de la identidad sociorracial; al unísono son sujetos cuyos sentimientos de pertenencia se erigen en una escisión o identificación en la valoración del grupo a los cuales pertenecen o quieren integrar. La identidad es activa y positiva respecto al segmento del grupo que es percibido como poseedor de valores positivos y no con el grupo como totalidad y existen otros donde el autoconcepto es excluyente respecto a la identidad racial.

En Nuestra América es a veces difícil contestar hasta donde se concurre con una conciencia acerca de esa discriminación racial, porque como ha habido eufemísticos discursos acerca de la existencia de una legitimidad ideológica respecto a la pertenencia y diferencia basada en la discriminación racial, difícilmente existiría un reconocimiento de lo que se percibe y practica en las esferas cotidianas de la sociedad. Y es que nuestros países, por el solo hecho de haber remarcado a lo largo de su historia la unicidad imaginaria de la nación, por pretender que la supremacía del mestizaje es la fuente constitutiva de la verdadera "nacionalidad" y por incorporar una serie de imágenes de un pasado glorioso y heroico, sustentado en una supuesta etnicidad milenaria, merece ser acreedor de muchas sospechas que ocultan la verdadera naturaleza de sus relaciones identitarias y políticas en su proceso constitutivo como sociedad nacional.

Porque en las nuevas acepciones, según Fredy Rivera Vélez, hay nuevos elementos que deben considerarse. “[...] El racismo contemporáneo, de reciente data, enfatiza más bien el principio de la diferencia para rechazar las otras culturas en nombre de la pureza y de la especificidad de la propia, se aparta de todo universalismo y promueve con ello un comportamiento de relativismo cultural exacerbado. En este contexto, el término cultura es asumido por el de raza, ya que se sustenta en una alteridad sustancial y elemental, tanto en el plano individual como en el colectivo y no acepta que las diferencias culturales pueden ser transformadas y dejar de ser insuperables. De esa manera, el racismo implica que la constatación de las diferencias se materialice en el ámbito político, social y económico, y justifique las conductas de rechazo, exclusión o exterminio. Esta última condición justifica que el racismo se entienda como un fenómeno social y no, como sucede a menudo, como un hecho biológico con repercusiones sociales”. (10)

Quedando entonces demostrado que el racismo y las actitudes discriminatorias en cuando a la raza en cuanto el color de la piel, son problemáticas a resolver en un largo plazo histórico con medidas, más que legislativas y de voluntad política, aunque sin subestimar las mismas, con la educación, concientización y la formación cultural que abandone los viejos cánones del etno y eurocentrismo. Esto último se configura como lo más difícil porque esa construcción sigue vigente aunque hagamos cambios socioeconómicos y políticos, se reproducen una y otra vez, como la lógica metabólica del capital. Entonces habría que crear un Estado nación diferentes al importado e impuesto, una sociedad que piense diferente, no solo en sus formas sino en sus contenidos. Y esa es una tarea gigantesca, desde el plano teórico, cotidiano y de las prácticas sociales y políticas alternativas. Una cosa significa elaborar una práctica y un discurso político macro o micro, y otra llevarlo a una realidad contraproducente, donde los verdaderos protagonistas: las clases, sectores e identidades-diversas: continúen con una mentalidad colonizada y racializada, es cuando la continuidad y ruptura deben encaminarse hacia una superación radical, articulando todo las experiencias y enseñanzas realmente asimilables, adecuándolas a la realidad contemporánea.

Y, a la vez, se trata de satisfacer el lugar ganado por estos grupos identitarios, en los espacios sociales donde se manifiesten con la misma intensidad que el resto de la sociedad. Y no se trata de crear un Partido Independiente de Color, de azuzar asociaciones negras y llamar hacia un retorno al África, como sucedió a principios del siglo XX en Cuba y el Caribe, sino de mostrar en total plenitud los derechos de todos, no como complementariedad, sino como partes de un todo, sin reduccionismos. Porque, como escribió Nicolás Guillén, “El problema del negro en Cuba es el problema del blanco”. Esa sociedad civil y política plena y democrática que es consustancial al socialismo -como etapa de tránsito hacia el comunismo reiteramos que es indiscutiblemente muy extensa e intensa en el tiempo- es el mejor escenario para estas acciones y pensares. Pero podemos aseverar que la problemática racial no constituye un peligro para la Identidad Nacional en Cuba. Porque si de preservar de lo dañino a la identidad se trata, lo más adecuado es preparar al sujeto popular-nacional como un receptor fuerte, activo, crítico, capaz de aprender, comprender y sobre todo aprehender, lo positivo del “otro”, para incorporarlo (apropiándose críticamente) a lo original y auténtico, de hecho enriqueciéndolo con genuinidad y flexibilidad humana universal, sin atavismos ancestrales y cambiando la conformación económica, ideopolítica y cultural heredada y asumida hoy del sistema-mundo capitalista imperialista dominante y hegemónico.

Entonces, alguna vez en la historia de la humanidad podremos botar hacia el basurero, las teorías que aseveran, contra viento y marea, que la raza negra es inferior, muy próxima a los animales, intelectualmente limitadas, con pasiones irrefrenables; la raza amarilla, con inclinaciones a la apatía, con capacidades mediocres, sin impulsos de creación, y la raza blanca poseedora de toda índole de méritos, energía razonable, inclinación al orden, monopolio de la belleza y una enorme superioridad intelectual

. Así como reconocer, sin cierto sentido de culpabilidad, bochorno y pena, que la primera guerra de liberación en la América latina y caribeña se dio en Haití, con la República negra de Toussaint Louverture, enmarcándola en su época histórica-concreta, reviviendo más sus luces que sus sombras, con orgullo y asombro.

Y en la historia de Cuba, podremos preguntar sin vacilaciones de ningún tipo “¿Sería usted capaz de autorizar el matrimonio de su hija blanca con un ciudadano negro?”. La respuesta ante la interrogante martiana, parafraseada, solo sería un sí, sin temores, prejuicios y recelos.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Jesús Guanche La cuestión “racial en la Cuba actual: algunas consideraciones, Internet, La Habana, 1996.

(2) María del Pilar Díaz Castañón Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001.

(3) IV Congreso del Partido Comunista de Cuba. Santiago de Cuba, 10-14 de octubre de 1991. Discursos y documentos, Editora Política, La Habana, 1992.

(4) Constitución de la República de Cuba, Editora Política, La Habana, 1976; Constitución de la República de Cuba. Nuestras reformas ratifican el rumbo de nuestra Revolución democrática y socialista, en periódico Granma, 22 de septiembre de 1992, La Habana, 1992, pp. 3-10.

(5) Fidel Castro Ruz Discurso en la concentración popular en el Palacio Presidencial, La Habana, 22 de marzo de 1959, en Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista de Cuba, El pensamiento de Fidel Castro. Selección temática, T. I., Volumen 2, enero 1959-abril 1961, Editora Política, La Habana, 1983, pp. 393-394.

(6) Ídem., Comparecencia en el Canal 12 de televisión, 25 de marzo de 1959, Ob. Cit., pp. 395-398.

(7) Ídem., Discurso en la concentración de apoyo a la reforma agraria, Ob. Cit., pp. 398-399.

(8) Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en ocasión del XXX Aniversario de la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución, periódico Granma, 1ro de octubre de 1990, La Habana, 1990, pp. 1-3.

(9) Jorge Mañach Indagación del Choteo, (1928), 2da edición, Editorial La Verónica, La Habana, 1940.

(10) Fredy Rivera Vélez Racismo ecuatoriano: imágenes e identidades", coeditado por el autor y E. Cervone, http://www.yachana.or/ecuatorianistas/essays/N_1_

(11) Inmanuel Wallerstein La decadencia del poder estadounidense, Ediciones Le Monde Diplomatique. El Dipló, Capital Intelectual S. A., edición Cono Sur, Buenos Aires, 2006.

09/12/2008 GMT 1

La nación, el racismo y la discriminación racial...

polillabaez @ 03:56

La nación, el racismo y la discriminación racial en la historia de Cuba y en la contemporaneidad. ¿Otra batalla ideológica-cultural? Ira Parte.
Por Orlando Cruz Capote

Cuando en la Cuba actual se debate y polemiza acerca de la necesidad de investigar y estudiar sobre el problema racial, como consecuencia de la presencia y vigencia -no solo por atavismos ancestrales provenientes de la colonia y la neocolonia- de ciertas conductas racistas y discriminatorias hacia la raza negra en el seno de la sociedad, podemos hacernos las siguientes interrogantes: ¿ello es parte además de una moda intelectual internacional que se nos indica desde una agenda exterior, específicamente, a partir del auge y repercusión de los “estudios poscoloniales”, los “estudios de alteridad” y los subalternos”?; ¿es consecuencia directa e indirecta de los impactos de los discursos post que aún subsisten en la teoría filosófica-política, económica-sociológica y psicológica social, así como de otras disciplinas científicas y saberes, acerca de la crisis de las identidades-diversidades societales, el denominado fracaso del Estado nación moderno y las contradicciones socioclasistas devaluadas?; ¿o acaso esa eclosión académica y sociopolítica de la problemática identitaria-social y racial, iniciada desde mediados y finales de los años 90 del pasado siglo y que continúa con mayor fuerza en este milenio, corresponde a un inadecuado o insuficiente tratamiento -subestimación y olvido casual o seudo-intencionado-, por parte de algunas ciencias sociales en ciertos períodos de la historia de la nación?; ¿o es resultado de algunas subvaloraciones o inadecuadas implantaciones de la política social y cultural de la Revolución Cubana, basadas en la igualdad y equidad, y a pesar de todo lo alcanzado en este campo a través de estos cincuenta años de proceso transformador?; ¿es motivada por los conflictos de valores en la sociedad cubana actual que se agravaron luego del derrumbe del paradigma y referente histórico del socialismo este-europeo y de la Unión Soviética, y su correlato inmediato que constituyó la crisis económica y social en la Isla, recrudecida por la agresiva política oportunista estadounidense, más la dominación y hegemonía omnímoda del capitalismo-imperialista a nivel planetario?; ¿es acaso también un semi-olvido de las izquierdas en general, que subestimaron en cierto sentido esa problemática a lo interno de sus sociedades?; ¿es tan real su existencia y dimensión en un país en el cual más del 50% de sus habitantes son negros, mulatos o mestizos y un porciento mayor frutos cercanos y lejanos de la hibridación social, racial, religiosa y cultural, aunque no aparezcan así reflejados en los censos de población efectuados?; ¿existe un peligro previsible para la Identidad Nacional y Cultural cubanas por la persistencia de los prejuicios racistas y las formas más sutiles de la discriminación racial?

Las múltiples preguntas y preocupaciones pueden sucederse in crescendo y convalidar su realidad a través de los resultados de las investigaciones eruditas y de la propia vida cotidiana, por observación, inducción/deducción, análisis y síntesis, por estudios de historias comparada en el tiempo, y porque todas esas percepciones e interpretaciones poseen una lógica racional auténtica y legítima que no pueden ser obviadas y, mucho menos, minimizadas.

Cuando el debate es a lo interno de la Isla, las preocupaciones son válidas si entre los diferentes interlocutores existe una proyección estratégica común, patriótica, revolucionaria y socialista básicas, y no hay segundas intenciones en las propuestas. No todos los caminos de la polémica son acertados si, por ejemplo, se pretende imponer una visión tremendista y extremista, que de todas formas podremos escuchar y dialogar con ella. Las reivindicaciones no se ganan si a las problemáticas reales, en cualquier dimensión cuantitativa y cualitativa, se le añaden premisas de solución que sólo tengan que ver con el más frío análisis positivista que significa una relectura histórica-política y cultural, así como sociológica, económica y psicológica, entre otros conocimientos y saberes, que solo aborden este problema desde el empirismo “teórico”, que más tiene que ver con una instrumentalización del pragmatismo y el utilitarismo en la interpretación de la esencia del fenómeno, con sus mediaciones, y las posibles transformaciones hacia una salida positiva. Cualquier abandono de la complejidad del análisis sería errada.

Los tiempos para las catarsis ya pasaron, aunque algunos tienen derecho a hacerla si estiman que deben y pueden. Sin embargo, en la actualidad se han generado distintos espacios dentro de la sociedad civil y política para discutir el asunto con mesura pero profundidad, se han creado y continúan surgiendo comisiones a distintos niveles y se discute el problema racial-discriminatorio en diversos congresos de las organizaciones y asociaciones sociales para que todos aporten sus diferentes puntos de vista para hallarle solución a corto, pero sobre todo a largo plazo, en un marco político y jurídico adecuado, que puede profundizarse.

Para un debate serio, en las ciencias sociales o humanísticas y, hasta en la política diaria, de mediano y largo alcance, no basta con ejemplificar a través de censos, números que muestran desequilibrios entre blancos y negros -y mestizos- en cargos públicos de primer nivel, errores históricos y enumeración de políticas inadecuadas o no correctamente implementadas, sino de estudiar con cierto detenimiento las causas del problema, sus diversas manifestaciones y su emergencia-repercusión en la contemporaneidad.

Si esta polémica-debate que resurge por una necesidad interna y el reconocimiento de que nuestro país es una nación uniétnica, pluriracial y multicultural, y que la heterogeneidad y diversidad de identidades colectivas e individuales en el cuerpo societal son múltiples, por lo que deben tener espacios de representación y actuación como cubanos, repetimos, si a este debate legítimo interno se suman otros individuos y colectivos con malaintenciones desde el exterior y el interior del país, con vistas “a pescar en río revuelto” y brindar visiones apocalípticas, debemos brindar otra tonalidad a las discusiones. Porque si el problema es cubano -como decía Nicolás Guillén, en “el problema negro en Cuba es el problema del blanco”-, no debemos dejar intersticios para que, por ejemplo, desde el Miami contrarrevolucionario se levanten voces que, además, de manipular el tema y distorsionar la historia, encuentren ese protagonismo de los sietemesinos que poco tienen que aportar a los asuntos internos de nuestra Revolución y Nación.

Y cuando advertimos desde Miami u otras zonas eurocéntricas del planeta, no lo realizamos como una homogeneidad de colectivos e individuos, con las mismos posicionamientos científicos e ideopolíticos. Hay mucha gente seria trabajando y estudiando, pensando e investigando para que no hagamos distinciones. Existen incluso investigadores en la Florida y en otras universidades norteamericanas que han realizado aportes al estudio de los problemas raciales en Cuba, entre otros temas históricos de interés. Pero resulta difícil imaginar que algunos de los que escriben profusamente sobre esta temática en el exterior sin rigurosidad y profundidad, sean de piel negra, blanca o amarilla, no obstante conocer que estudiaron y se formaron en universidades cubanas después del triunfo revolucionario y también integraron parte de un profesorado que impartía clases de filosofía e historia. O sea, eran ¿o no? personas inteligentes, aplicadas y muy capaces en sus disciplinas científicas. Sin embargo, valdría preguntarse si los y lo que hoy escriben, lo realizan desde una herida socio-racista extralimitada ex-profeso o son individuos que reciben un salario para que se incorporen a las discusiones con seudo-doctrinas y opiniones políticas que no dejan lugar a dudas.

Conozco a uno de ellos, que cuando llegó al “gran país de la libertad, la democracia y los derechos humanos”, los Estados Unidos de América, sufrió la doble discriminación por ser negro y marxista -esto último, por lo menos de formación pero no de convicción-, y tuvo que hacer mucho esfuerzo, tradúzcase bajar la cabeza y humillarse, para hacerse converso y llegar a hablar y escribir lo que querían, ocupando una plaza en los periódicos del mal llamado exilio político cubano, verdadera emigración económica en su gran mayoría, aunque silenciosa, que se ha visto aventajada y apuntalada por la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966, por lo que también existe una minoría políticamente contra-cubana y anticomunista en esencia. Esa industria anticubana, que gustan llamar anticastrista, es una verdadera pepita de oro, que les reporta múltiples ganancias, ya sea a través del pago directo e indirecto que les llega a sus manos por los caminos del salario, del desvío y la corrupción de las agencias oficiales y encubiertas que se dedican a sufragar todo lo que sirva para subvertir la realidad cubana. Quizás algunos lectores imaginen que todo lo estoy inventando y exagerando, pero pueden leer los constantes fraudes, robos y malversaciones del dinero de la USAID, de la Fundación Nacional Cubano-Americana y otras agrupaciones apartidas y agencias de “ayuda para la democratización cubana”, publicados recientemente en los propios EE.UU., para dar fe de ellos.

Por si fuera poco, un traidor miembro en esa emigración, hace poco menos de un mes acusaba a los americanos-cubanos -me gusta llamarles así, porque ponen siempre los intereses de los grupos de poder estadounidenses primero y porque ya no son nada cubanos- de fomentar el voto en contra del recién elegido presidente de los EE.UU., Barack Obama, por el simple hecho de ser negro y advertía, el susodicho desertor, que esos “arios” tropicalizados tenían de “congo y carabalí”, mucho más de lo que ellos, imaginariamente, se habían pensado y casualmente olvidado. El estar inmersos en ese contexto conservador, ultracontrarrevolucionario -no solo contra Cuba, sino contra las mejores tradiciones democráticas y progresistas estadounidenses-, racista, segregacionista y ser reaccionarios en el sentido más amplio del humanismo, más abstracto o más concreto históricamente, los ha extraviado, lamentablemente, en los laberintos de la historia de la humanidad. Los otros, los elaboradores del discurso intelectualoide, aunque basen sus argumentaciones en partes de la verdad, nunca hallarán su verdadero sentido de la vida. Serán in eternum egoístas, individualistas, envidiosos y ambiciosos: en resumen hombres malos, sin ética y moral. Si ya traicionaron una vez, lo harán miles de veces.

El tema sobre el problema racial, sin embargo, no es tan novedoso aunque si de una necesaria profundización para un grupo de investigadores cubanos de varias instituciones, así como desde dentro y fuera de la academia. Están tan desfasados estos paracaidistas intelectualoides contrarrevolucionarios de variada especie, que obvian que hace más de una década distintas publicaciones cubanas han hecho público esta problemática: editoriales con libros, folletos, etc., y revistas con artículos, todas muy diversas en sus enfoques y abordajes sobre la temática.

Dentro de ese gran grupo de personas trabajando en la problemática, hace solamente un año, el proyecto de pensamiento cubano del Instituto de Filosofía (1), culminó una investigación de tres años acerca de lo publicado en Cuba entre 1989 y el 2005, sobre la Identidad Nacional, en la cual emergió como necesidad de la propia pesquisa e indagación la problemática racial, la sociedad civil, la vida cotidiana, la religión y su contextualización teórico-filosófica y política en el plano regional e internacional. Algunos de los resultados a los cuales arribamos fueron que: la Identidad Nacional es el resultado de una construcción social y cultural, históricamente condicionada, o sea algo nunca totalmente acabada, construida o determinada a priori, en un tiempo único, aunque con hitos fundamentales; que es el producto de las relaciones entre los diversos actores sociales a través del espacio-tiempo. Por lo tanto, constituye el carácter social de un pueblo, y no es un componente finiquitado de la realidad, sino un proceso en permanente construcción y deconstrucción de representaciones, generadas por la acción combinada de las estructuras y de las prácticas de los actores sociales. Asimismo se concluyó que en la contemporaneidad, la Identidad Nacional, no sólo en Cuba, está siendo cuestionada en sus posibilidades de ser el núcleo esencial, capaz de fungir como sustrato orientador frente a la inconmensurabilidad de cambios amenazadores, provenientes tanto del exterior -el sistema-mundo capitalista, ahora transnacionalizado y neoliberal- como desde el interior de los cuerpos societarios modernos. Todo ello refuerza la afirmación que “[...] La identidad sólo se torna una cuestión cuando está en crisis, cuando algo que se supone como fijo, coherente y estable es dislocado por la experiencia de la duda y la incertidumbre”. (2)

Es lo que la escritora y pensadora española María Zambrano solía también expresar, pero en otro sentido, al advertir que una catástrofe sólo es verdaderamente catastrófica si de ella no se desprende algo que la rescata, algo que la sobrepasa. Unido a ello se hizo hecho hincapié en la índole dinámica-conflictiva y tensional de la cuestión identitaria, particularmente en regiones como America Latina y el Caribe, intervinculadas a la realidad cubana, en la que están coincidiendo una hibridación entre formas e instituciones tradicionales y manifestaciones socioculturales (post)-modernas o modernas tardías, como algunos la han llamado, en virtud de la diversificación de interacciones transnacionales, e incluso del resurgimiento de lo Hispanoamericano, así como de los variados intentos de integración regional, en los que algunos Estado naciones están configurándose como potencias emergentes y actores significativos. A la dificultad para conformar identidades densas nacionales y regionales -fuertes y resistentes- se une la existencia de una pluralidad de medios de identificación antes homogeneizados por la política o por sistemas holísticos de creencias que, a la vez, se acrecientan como entes atomizados y desvinculados. A la ola de homogeneización se une, paradójicamente, la avalancha desintegrativa y fragmentadora, como partes de la misma estrategia y táctica del Sistema de Dominación Múltiple del Capital.

Distinguimos que, en el caso cubano, la raigal Cultura Nacional incluyendo las mejores tradiciones políticas, patrióticas y revolucionarias de todos los tiempos, se convirtió en un factor esencial de la resistencia popular patriótica y antiimperialista, latinoamericanista, solidaria e internacionalista, así como en el valladar ético más importante para la salvaguarda de la Identidad Nacional, la Independencia y Soberanía Nacional, la Nación, el Estado- Nación Popular y Socialista cubano. En estos difíciles años de Período Especial en Tiempos de Paz, consecuencia del derrumbe del paradigma socialista de Europa del Este y la Unión Soviética, el Comandante en Jefe Fidel Castro resumió, en una frase, una posibilidad de re-construir y ayudar a la salvación de la Independencia, Nación y el Socialismo cubano, como un todo indisoluble: "Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas”. (3) A su vez, el papel activo que tiene el sujeto social histórico-concreto, individual y colectivo, en la construcción del imaginario simbólico que lo rodea, hace que la identidad lejos de ser un concepto que dé cuenta de una realidad homogénea y unívoca, refleje la heterogeneidad y los conflictos sociales tales como los étnicos, raciales y clasistas, los de géneros, los sexuales, gays, generacionales y familiares, así como de las diversidades identidades grupales, sectoriales, y de todos los segmentos y estratos sociales que existen en una sociedad.

Desde lo más complejo, la Identidad Nacional del sujeto individual y colectivo ha empezado a entenderse como subjetividad compartida que se auto-crea constantemente, producto de las interacciones diversas en contextos también diversos, móviles, y hasta virtuales, en un rejuego de vivencias y experiencias personales y colectivas, definitorias y trascendentes, memorables y formativas, pero también efímeras y emergentes, transitorias y casuales, inconscientes, desestabilizadoras y transformativas, marcadas todas por las particularidades individuales, y las diversidades culturales, sociales e históricas. Y ello es también el resultado de una dinámica singular de adaptación y cambio para la búsqueda individual del equilibrio con el cambiante entorno natural y social y con nosotros mismos: Pero, visualizado e interpretado desde la apertura, la auto-transformación, la creatividad y la relatividad del propio conocimiento que se da a través del dialogo, la comunicación y el intercambio, a veces muy contradictorio, para lograr el acuerdo y el compromiso con los otros, que supone la realización de nuestra propia libertad de elección y autonomía personal relativa. Aunque, lo más importante a los efectos de la investigación es la definición de la Identidad Nacional y su comprensión como construcción social-cultural, aunque tiene puntos nodales esenciales que permite hablar de conformación y consolidación. Entendiéndose por ello la “representación” que tiene el sujeto”, de lo que entiende como la construcción de una representación de sí, por lo cual la identidad de los pueblos remite constantemente a su cultura, como sistema de creencias, actitudes y comportamientos que le son comunicados a cada miembro del grupo por su pertenencia a tal; siendo un modo de sentir, de comprender y actuar en el mundo y en formas de vida compartidas, que se expresan en instituciones, comportamientos regulados, artefactos, objetos artísticos, saberes transmitidos, es “la representación del sí mismo colectivo”, los mitos y la memoria colectiva que alimentan sentimientos compartidos por la colectividad nacional.

Todo el proceso de Identidad Nacional se produjo entonces, en el presente como en el pasado, como en la necesaria búsqueda de una utopía, de un ideal siempre por alcanzar, de un sueño “imposible” pero realizable, sujeto a permanente perfeccionamiento y renovación. Esta percepción de que, lo que existe nunca está completamente conquistado y, por eso, urge revitalizarlo con superiores metas originales y creativas, hace del proceso cubano de conformación de la Identidad Nacional de un dinamismo singular. Y este desarrollo a lo largo de la historia, en esencia dialéctico, no renuncia a los pilares básicos de sus mejores tradiciones históricas revolucionarias, sino que las refuerza. Ese discursar y la propia realidad, cotidiana y trascendente, es por sobre todas las esencias y fenómenos, emancipatoria y ética-revolucionaria, rechazando al conservadurismo quietista y evolutivo de cualquier fuerza y movimiento social e ideopolítico, lo que ha hecho reafirmar al politólogo Fernando Martínez Heredia, que en Cuba “[...] esta específica nación surja no sólo como plasmación de realidades preexistentes sino como sobre todo como un proyecto”” (4) que, a su vez, es corroborado por otra investigadora cuando expresa “[...] Nuestra conciencia de Nación por razones históricas y culturales, es más expectativa de liberación que consagración del orden, más horizonte e invención que tranquilizadora y pesante estructura.” (5) Un año más tarde, en 1996, el poeta e intelectual Cintio Vitier escribía, en su ya prolifera obra ensayística, “[...] Lo que mejor nos identifica, pues, nuestra más creadora identidad, no puede ser únicamente un catálogo de “logros”, de realizaciones, de paradigmas. Sin desdeñarlos, la identidad está más cerca de la utopía que de la consagración. La identidad no es un hecho consumado”. (5) Y por su parte, el filósofo e historiador Eduardo Torres Cueva planteó que “[...] lo esencial de la definición de la cubanidad es el resultado de fases y etapas diversas en la formación de un pueblo. Ese fondo profundo que condiciona actitudes, aspiraciones, sentimientos, modos de ser y de vivir, y sobre todo, esa compleja amalgama que conforma lo más profundo de la mentalidad cubana. Profana, libérrima, alegre, fuerte, y siempre situada en el límite de todos los límites. En la necesidad de ser y en la obligación de buscar su deber ser, porque de lo contrario podría sería su no ser”. (7)

Teniendo en cuenta entonces este marco teórico conceptual y su análisis histórico en el espacio-tiempo, se debe enfocar el estudio partiendo de que la Identidad Nacional es una construcción social-cultural, compleja, contradictoria, dinámica y abierta, de creación objetivo-subjetiva no lineal y que ha variado históricamente, recomponiéndose constantemente y que, de hecho, ha atravesado en Cuba por distintas etapas, reelaboraciones, estancamientos relativos, retrocesos y avances, en tanto ha sido un proceso en permanente crisis, desequilibrio y reajuste. La Identidad, según la psicóloga Carolina de la Torre, “[...] es una necesidad cognitiva, práctica y existencial, tanto en lo que se refiere (a lo que se es y) a poder ser, conocernos y hacernos a nosotros mismos (poder construir y expresar nuestra identidad individual, que es social, y nacional-cultural), como en lo vinculado a nuestras afiliaciones y pertenencias (poder participar con otros en la asimilación creativa, desarrollo y construcción de identidades colectivas, que son también personales). Asimismo, es una necesidad cognitiva, práctica y existencial en lo relacionado con la interpretación, conocimiento y construcción del mundo que nos rodea”. (8)

Si a ello añadimos que, entre los resultados ya demostrados y demostrables, es relevante y trascendente la conclusión de que las razas humanas tienen un origen común (9) y no son más que variedades biológicas muy similares de una sola especie: el ser humano, que evolucionó en millones de años, a partir de los grandes y desarrollados antropoides; y que las diferencias de razas son las que existen entre grandes grupos de personas, las cuales dependen de sus particularidades biológicas, constitución hereditaria, los condicionamientos geográficos, el influjo del medio ambiente y la adaptación del ser humano a esas condiciones naturales: el clima con su calor intenso, temperaturas más cálidas y frío excesivo, las tierras fértiles, áridas y desérticas, aunadas a la abundancia o limitaciones del agua, así como a las condiciones sociales, históricas y culturales de su evolución y desarrollo. Aunque es cierto que algunas de las razas se han expandido más rápidamente, otras con mayor lentitud y, aquellas más pequeñas, aisladas y subsumidas por otras, fueron mezclándose y desapareciendo a lo largo del devenir histórico, proceso que continúa en nuestros días. Las no similitudes biológicas son muy perceptibles, aunque son de importancia secundaria, tales como las facciones de la cara, los labios, la nariz y los ojos, en que cada uno de ellos pueden variar en el volumen o carnosidad, la forma rectilínea o achatada, por el tamaño, la forma y el color, respectivamente. Además, están también referidas a la pigmentación de la piel, carácter de la vellosidad en la cara y el cuerpo, una línea especial en el párpado o la carencia de ella, la longitud del cuerpo y las proporciones de sus partes, detalles de la forma craneal, etc., ello incluye sus peculiaridades morfológicas, fisiológicas y psíquicas, pero todas han estado condicionadas sociohistórica y culturalmente. Entre los antropólogos y etnólogos, entre otros, no existe unanimidad acerca de la cantidad de razas en que se divide la población de nuestro planeta, aunque existe una generalización que advierte tres grandes razas: amarilla, negra y blanca y, en los trabajos científicos, se mencionan tres troncos raciales fundamentales: mongoloide, ecuatorial / negroide y, europoide (caucásica), aunque no se descartan las ya mencionadas razas pequeñas o de menor cuantía. Otros estudiosos han dividido esos troncos raciales en: 1.- negroide-australoide, o afro-oceánica ecuatorial; 2.- europoide o euroasiática (caucásica); y 3.- mongoloide o asiático-americana. Pero una conclusión básica radica en que existe, desde el propio surgimiento del Homo Sapiens, una enorme población mestiza que niega rotundamente el concepto de una “raza pura” como consecuencia de los cruzamientos sexuales, el intercambio de culturas, el resultado de los procesos migratorios, los enfrentamientos violentos entre los primeros grupos humanos, que trae como resultados que los vencidos se incorporen pacífica o violentamente a los vencedores, etc., y, reafirma la tesis, de que el proceso biológico no es inmutable, ni está estancado en su desarrollo.

Las últimas investigaciones sobre el Genoma Humano han desbaratado las teorías de una heterogeneidad genética esencial, cuando demostró que todas las razas humanas son portadoras de los mismos genes fundamentales del ADN. La aparición de restos humanoides en el Sur de Africa, considerados los más antiguos encontrados hasta la actualidad, viene a confirmar que Europa no fue la única génesis de la especie humana. El estudio actualizado de los mapas geológicos del planeta Tierra, a través de medios técnico-científicos más sofisticados y eficientes comprueban la unicidad, en un tiempo, de grandes porciones de tierras que, más tarde, se separaron entre sí, con el consiguiente surgimiento y desaparición de islas y continentes, lo que puede haber motivado la separación natural de territorios y de las grupos humanos-razas en un inicio, o en su contrario, su unión. Igualmente, los resultados de las búsquedas arqueológicas, unidas a los análisis etnologicos, históricos y de otras disciplinas y saberes científicos demuestran que las migraciones, desde las épocas más remotas de la vida humana, fue una condición sine qua non para la supervivencia de los diferentes grupos humanos. Los hallazgos de instrumentos de labor, formas de vivir, vestimenta, costumbres, bailes y creencias religiosas, bastante coincidentes en muchas culturas, evidencia que entre las diversas razas y grupos homínidos, hubo intercambios, vínculos y forma de coexistir, a pesar de los asimétricos procesos civilizatorios ocurridos en el tiempo y el espacio.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) MsC. Alejandro Sebazco, Dr. Orlando Cruz, Lic. Reynier Abreu, Lic. José Aróstegui, Lic. Wilder Pérez y la Lic. Dania Leyva “La problemática de la Identidad Nacional. 1989-2005”, en Revista Cubana de Filosofía, en formato digital, mayo-septiembre de 2008, www.filosofia.cu

(2) Mercer Kobena Welcome to the jungle: identity and diversity in postmodern politics, Rutherford (ed.), Identity: culture, communit y and difference, Lawrence and Wishart, London, 1990, p. 51.

(3) Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999, Editora Política, La Habana, 1999, p. 7.

(4) Fernando M. Heredia Nación y Sociedad en Cuba, Contracorriente, No. 2, La Habana, 1995, p. 27.

(5) Magaly Muguercia “Parecen blanca y la estrategias “nacionalizadoras”, La Gaceta de Cuba, No. 3, La Habana, 1995, p. 21.

(6) Cintio Vitier La identidad como espiral, La Gaceta de Cuba, No. 1, Ene-Feb, La Habana, 1996, p. 24.

(7) Eduardo Torres Cueva En busca de la cubanidad, (II), en Debates Americanos, No. 3, enero-junio, La Habana, 1997, p. 10

(8) Carolina de la Torre Las Identidades. Una mirada desde la psicología, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2001, p. 34.

(9) Algunas teorías biológicas y antropológicas asumen que el origen de la especie humana procede de antepasados completamente distintos, es decir poligenéticos.

(9) Charles Darwin lo explica fehacientemente en su obra cumbre “El origen de las especies” (1859) y Federico Engels lo retoma en su folleto, “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”, en Carlos Marx y Federico Engels Obras Escogidas, en un tomo, Editorial Progreso, Moscú, s/f., pp. 371-382.

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

07/12/2008 GMT 1

Vale la pena recordar... en los 15 de Elian

polillabaez @ 03:18

Justo arribando al cumpleaños número 15 de ése niño, un poco hijo, nieto o sobrino de todos, una mujer -de origen cubano- ante la inserción en una de esas llamadas redes sociales de un video de Fidel junto a los niños, que cualquier sitio es bueno para defender la Revolución, clamaba histéricamente "el niño Elian era muy FELIZ con su familia se lo llevaron a la fuerza lo obligaron", sin puntos ni comas. Como dicen que una imagen vale por mil palabras, he armado este pequeño slider para que la tal Mercy y otros que aún berrean su derrota, sepan que Elián está aquí, con nosotros, ahora sí, verdaderamente feliz!!

¡¡Feliz cumpleaños, niño querido!!

Los quince de Elián

Resulta difícil relacionar a este adolescente espigado, responsable, estudioso y feliz, con aquel pequeño que miraba triste y retraído a la cámara tras la cerca que rodeaba la casa de una parentela ambiciosa, que en complicidad con la mafia anticubana lo retenía ilegalmente en Miami

Alina Martínez Triay

Este 6 de diciembre Elián González cumple 15 años en su Cárdenas natal, junto a su padre, su familia, sus compañeros de estudios y amigos, con su pueblo.

Resulta difícil relacionar a este adolescente espigado, responsable, estudioso y feliz, con aquel pequeño que miraba triste y retraído a la cámara tras la cerca que rodeaba la casa de una parentela ambiciosa, que en complicidad con la mafia anticubana lo retenía ilegalmente en Miami; el que no podía comprender por qué lo envolvían en una bandera de barras y estrellas que no se parecía en nada a la suya de la estrella solitaria; el que era obligado a decir a los periodistas lo que no sentía; el que cumplió seis años lejos de su hogar, rodeado de regalos ostentosos pero de muchos intereses oscuros; y el que al alzar los ojos al cielo y ver pasar un avión, le gritó aquel deseo surgido de lo más hondo de su angustiado corazón infantil: ¡Llévame pa' Cuba!.

Han pasado nueve años del aciago 22 de noviembre en que fue sacado ilegalmente del país por su madre, lo que dio inició a una de las experiencias más traumáticas vividas por un niño: verla ahogarse en el mar al hundirse la embarcación que los conducía a Estados Unidos; permanecer a la deriva durante largas horas en medio del océano, ser rescatado por personas extrañas y entregado a desconocidos que decían ser familia , pero que en vez de devolvérselo al padre, decidieron explotar la tragedia sin el menor escrúpulo, para armar un show publicitario en contra de la Revolución.

La historia de Elián González comenzó a difundirse con rapidez por los medios internacionales de prensa, pero pronto se convirtió también en noticia la reacción del pueblo cubano ante el silencio y la inacción de las autoridades norteamericanas.

El primer paso lo dieron, el 5 de diciembre de 1999, jóvenes integrantes de las Brigadas Técnicas Juveniles los que realizaron, frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) una enérgica protesta contra la retención del niño. La devolución de Elián a su padre y a su patria se convirtió a partir de ese momento en la exigencia de multitudinarias manifestaciones de hombres, mujeres, abuelas, trabajadores manuales e intelectuales, estudiantes, marchas que desbordaban las calles y tribunas abiertas a lo largo y ancho del país; mientras prestigiosos especialistas denunciaban en mesas redondas televisivas la ilegalidad del caso, las presiones sometían al niño para que hiciera rechazo a su padre y sus familiares en la Isla y el daño psíquico que la prolongación del secuestro podía ocasionarle al pequeño.

Fue en medio de esa tremenda ofensiva de masas, que los cubanos ratificaron en la arboleda de Baraguá, su voluntad de resistir y vencer no ya en el campo de las armas, como lo proclamaran un siglo atrás en ese mismo lugar los luchadores por la independencia, sino en el terreno de las ideas..

No se trataba, como se plasmó claramente en el documento, simplemente de la lucha por el regreso de un niño, sino de la lucha por el derecho de cada niño del mundo a no ser secuestrado, arrebatado a sus familiares más íntimos, más cercanos y más legítimos; a no ser desarraigado de la cultura y de la Patria donde nació y vivió los primeros y más tiernos años de su vida, ni de los que le enseñaban las primeras letras o atendían con esmero su salud, o de los primeros niños con los que se relacionó y jugó. Hasta el paisaje que impregnó las primeras imágenes del mundo exterior y de la naturaleza que captaron sus ojos le fue arrebatado.

Semejante abuso contra un niño indefenso no podía tolerarse. Y fueron siete largos meses de constante batallar hasta que se consiguió el regreso de Elián a la patria. Todo el país vibró de emoción cuando el padre, Juan Miguel González, bajó con su hijo del avión que lo devolvía para siempre a suelo cubano.

Un destacado colega ya fallecido, Guillermo Cabrera, afirmó con justeza que esa victoria tenía hijo y padres, en alusión a Elián, Juan Miguel a y todo el pueblo cubano, e indicó también que la derrota en este caso no era huérfana porque tenía como responsables a la parentela y a la mafia contrarrevolucionaria miamense.

Fue este el primer episodio de una gran batalla de masas en la que las armas son sustituidas por la conciencia, por las ideas, por la ética y que tiene entre sus grandes objetivos la liberación de los cinco antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos; la lucha contra la asesina Ley de Ajuste cubano que estimula la emigración ilegal hacia Estados Unidos, causante de experiencias tan lacerantes como la vivida por Elián González; el reclamo de que cesen el bloqueo y la guerra económica impuesta por Washington a Cuba durante casi medio siglo; la lucha contra las consecuencias de la seria y grave crisis económica que padece el mundo; por salvar al medio ambiente, por la paz, y por avanzar cada día más en la educación y la cultura integral de los cubanos.

Ese combate se ha concretado además en 200 Programas de la Revolución que incluyen importantes transformaciones en el sector de la educación, la cultura y la edificación de numerosas obras sociales.

En su último cumpleaños, Elián le escribió un mensaje a Fidel en el que le expresaba que para las personas de su municipio, la Batalla de Ideas había convertido a Cárdenas en una ciudad mejor; porque cada año se reparaban centros, se creaban nuevos lugares para el beneficio de todos, se ampliaban los servicios de salud, surgían nuevas instituciones de enseñanza y culturales.

Ese es el saldo material que ha dejando en muchos otros territorios del país una Batalla en la que las victorias son el resultado de un pensamiento constructivo a favor de todos y que hizo posible que aquel niño por cuyo rescate se levantó todo un pueblo pueda cumplir con alegría y en su tierra sus quince años.

http://www.trabajadores.cu/materiales_especiales/columnistas/alina-martinez-triay/los-quince-de-elian


28/11/2008 GMT 1

¿Juventud desanimada???

polillabaez @ 18:40

Recientemente sostuve una discusión con elementos contrarios a la Revolución que califican a nuestra juventud de apática, desanimada y falta de confianza en nuestra Revolución: ahora, ellos responden por mí:

Multitudinaria marcha de lucha y de combate

Con la historia como bandera, miles de estudiantes inundaron este 27 de noviembre muchos espacios del país

«Hoy sentimos aún dolor por este abominable abuso. En especial porque sabemos que la Revolución no ha sido un paseo de verano para los cubanos. Miles de mutilados y muertos nos ha costado —por las agresiones y planes imperialistas o financiados por ellos— la construcción del Socialismo».

La reflexión la hizo, en la histórica escalinata de la Universidad de La Habana, Adalberto Hernández Santos, presidente nacional de la FEU, al intervenir en el acto efectuado en la tarde de este jueves, por el aniversario 137 del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, ocurrido el 27 de noviembre de 1871.

El presidente de la FEU habló minutos antes del inicio de la marcha estudiantil multitudinaria hasta el Monumento de la Punta, que recuerda a los inocentes asesinados.

Miles de jóvenes y estudiantes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), junto a representantes de nuestro pueblo, asistieron al acto y caminaron los tres kilómetros de distancia hasta La Punta.

El acto estuvo presidido por el doctor José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Buró Político del Partido y titular del MINSAP; Roberto Morales Ojeda, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; Roberto Montesinos Pérez, jefe del Departamento de Educación y Deportes del PCC, así como por Julio Martínez Ramírez, primer secretario de la UJC; entre otros dirigentes; además, entre los participantes se hallaban combatientes del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, encabezados por Faure Chomón.

Los homenajes se iniciaron en la mañana en el mausoleo que guarda los restos de aquellos inocentes jóvenes en la Necrópolis de Colón. En ese sitio sagrado fueron depositadas ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel Castro, y el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro.

Guardias de honor, toque de silencio, el tradicional pase de lista y encendidas palabras en verso y en prosa, fueron parte del tributo a esas ocho vidas.

También en la mañana de este jueves, pero en la acera de El Louvre, la juventud estudiosa viajó a la raíz de la mano de Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, para revivir el ambiente, la tensión y los sucesos mismos antes, durante y después del 27 de noviembre de 1871.

Como parte de la conmemoración, en todas las provincias se realizaron homenajes, y en cada centro de enseñanza superior del país este fue día de Bastión, ejercicio de preparación para la defensa que rememora la creación, 49 años atrás, de las Milicias Universitarias.

Con la historia como bandera miles de estudiantes de las enseñanzas media y universitaria inundaron la víspera, como en todo el país, también las calles de la Ciudad Heroína, para conmemorar esta fecha desde el compromiso con su tiempo y con el futuro.

Desde sus centros de estudios y otros céntricos puntos de la urbe, partieron los jóvenes en cuadro apretado, encabezado por las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia, hasta la posta 3 del antiguo cuartel Moncada, donde los dirigentes de las organizaciones estudiantiles refrendaron que aquellos actos del ayer son la savia que alimenta su mañana.

Minutos antes de iniciar el recorrido, el Instituto Superior de Ciencias Médicas de esta oriental provincia se convirtió en el primer centro de su tipo en el país en recibir la condición de Colectivo Moral del Sindicato de la Salud, como reconocimiento a la permanente entrega de sus trabajadores.