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El Blog de la Polilla Cubana
para compartir contigo noticias de Cuba y del mundo

Categoría: Sociedad cubana

19/02/2009 GMT 1

Estados Unidos, proteccionismo refutado

polillabaez @ 08:46

Por Hedelberto López Blanch

Haz lo que yo digo y no lo que yo hago, tal parece ser la nueva proposición aprobada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos y en el Senado referente a una cláusula, conocida como Compre Estadounidense, introducida en el plan de impulso económico del presidente Barack Obama, .

Durante años y por completa conveniencia debido a contar con su gran potencial económica, Washington ha presionado y obligado a numerosas naciones del mundo para que abrieran sus mercados a todo tipo de negocios y mercancías en una fuerte ofensiva globalizadora de libre comercio.

Pero los tiempos y las condiciones han cambiado abruptamente tras la crisis económica-financiera desatada y provocada en Estados Unidos y que se extiende con fuerza por el mundo. El corolario es, lo que fue bueno hasta hoy no puede continuar pues nos afecta.

Y hasta el vice presidente Joe Biden consideró que es legítimo tener ese tipo de medidas dentro de la legislación.

La cláusula de la Cámara de Representantes prohíbe el gasto de cualquier fondo de estímulo económico en planes "para la construcción, alteración, manutención o reparación de un edificio público o proyecto público a menos que todo el acero y hierro usados sean producidos en Estados Unidos."

En el plan del Senado se amplían esas condiciones a "bienes manufacturados".

Los proyectos cubiertos en ambos textos incluyen aeropuertos, puentes, canales, diques, represas, cañerías, vías férreas, sistemas de tránsito masivo múltiples, caminos, túneles, muelles y puertos, en un enorme presupuesto que alcanza alrededor de 800 000 millones de dólares.

Como era de esperar, las trabas comerciales que se pretenden encausar han caído como una bomba de neutrones entre sus socios más allegados y otros que durante mucho tiempo han sufrido las presiones y sanciones norteamericanas para obligarlos a abrir indiscriminadamente los mercados nacionales.

Las protestas y reclamos provienen hasta la propia Cámara de Comercio de Estados Unidos, al denunciar que “medidas como esas podrían costar empleos estadounidenses, desatar represalias de nuestros socios comerciales, frenar la recuperación económica al demorar los proyectos de infraestructura ya listos para empezar y ceder nuestro liderazgo como un viejo y firme proponente del comercio libre y el compromiso global", agregó.

El presidente de la Cámara, Thomas Donohue aseguró que la cláusula de Compre Americano ha enojado a los socios comerciales de Estados Unidos.

Bajo los preceptos de libre mercado y comercio que promueve la Organización Mundial del Comercio, medidas preconizadas por la ampliación de la globalización neoliberal impulsada por las naciones capitalistas desarrolladas, esa cláusula viola los compromisos de Estados Unidos, según han denunciado los directivos de las siderurgias europeas las que se verán ampliamente afectadas. Críticos más pausados estiman que como las disposiciones no son claras, todo dependerá de cómo se implementarán.

Canadá también rechazó la enmienda, sobre todo como socio comercial en el Tratado de Libre Comercio para América del Norte del cual es signatario desde 1994 junto a México y Estados Unidos. Para el embajador canadiense, Michael Wilson “Estados Unidos perderá la autoridad moral para presionar a otros a no introducir políticas de proteccionismo".

Las advertencias han llegado al punto que en sendas cartas enviadas por la Unión Europea a la Casa Blanca y al Congreso, se señala que el acápite Compre Estadounidense, sería un paso hacia el incremento del proteccionismo y reduciría la capacidad del presidente Barack Obama de ofrecer un liderazgo pues esa legislación perjudica los intereses económicos de otras naciones

Resulta que los líderes norteamericanos están sumamente preocupados ahora porque ven cómo cada día se incrementa el número de desempleados que ya alcanza a más de 7 % de la población y a la par disminuye el consumo interno, principal fuente de ingreso en su Producto Interno Bruto (PIB).

Por el mundo capitalista desarrollado también se extiende la ola de declaraciones a favor del proteccionismo como las realizadas por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien recomendó que se consuman productos españoles y se haga turismo en España para salir de la crisis.

En el Reino Unido los sindicatos aumentan las presiones para que el gobierno inserte nuevas medidas restrictivas contra de la contratación de mano de obra foránea, al igual que ocurre en Italia, Francia y otras naciones.

Pero resulta que esos países que obligan a otros países a acatar leyes del libre comercio, desde hace tiempo mantienen políticas proteccionistas como los grandes subsidios agrícolas que Estados Unidos, Japón y la Unión Europea otorgan a sus agricultores en detrimento a los productores del Tercer Mundo que no pueden competir con sus mercancías o las trabas a profesionales foráneos que laboran en esas naciones, por citar algunas.

Esas acciones podrían conducir contramedidas por parte de los gobiernos afectados como explicó el primer ministro de India, Kamal Nath al decir: "si hay medidas proteccionistas, nosotros también nos veremos obligados a tomar acciones recíprocas, lo que no será bueno para nadie”

Lo mismo ocurrirá con numerosos países que exportan hacia el mercado norteamericano, el más grande del mundo lo cual preocupa a compañías estadounidenses como General Electric, Caterpillar, McDonald y otras.

En América Latina, varias voces se han alzado en esa dirección como la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien indicó que eso es un error pues “el proteccionismo en este momento va a agravar la crisis, no a resolverla. Es importante que los países ricos no olviden nunca que han sido ellos los que inventaron esta historia de que el comercio podría fluir libremente por el mundo". Alertó que los países pobres no pueden pagan por una crisis que no crearon.

La realidad es que la crisis se presenta cada día más difícil y profunda para Estados Unidos y el sistema capitalista y a la par se desvanecen, como arte de magia, las nuevas fórmulas para contrarrestarla.

Fuente http://www.tribunahispanausa.com/detallesdelanoticia.php?noticia=6252

14/02/2009 GMT 1

Feria del Libro de La Habana

polillabaez @ 07:30

Feria del Libro de La Habana

Primer dia de Feria:

Desde las primeras horas de la mañana, un mar de pueblo esperaba en el punto de salida de los omnibus en Prado y en los accesos a la Cabaña: como hormigas, todos convergían hacía la esperada cita... presentaciones de libros, actividades culturales, venta de numerosos títulos: los libros con un acceso mucho más fácil gracias a la inteligente estrategia de comenzar desde días antes la venta de los títulos más esperados en diferentes puntos de la Capital.

Un verdadero muestrario de la obra de la Revolución; desde el módico precio de la entrada, que causaba admiración al alemán Matthias Apitz, al comparar los más de 60 euros exigidos en la Feria de Leipzig, con la modesta cifra de nuestra Feria; una enorme cantidad de nuevos títulos, reediciones, etc. y sobre todo, la presencia de nuestro pueblo sin diferencias en cuanto a edades o géneros: la joven embarazada, el bebe en su cochecito, papá o mamá, abuela o abuelo, acompañando a sus pequeños, el matrimonio de jóvenes de la tercera edad que compartían lecturas en un sombreado banco, o los que tirados en la hierba, comprendían que cualquier edad es buena para aprender de sexo. No faltaban, cruzando a nuestro lado, escritores, músicos, trovadores, cineastas...

La presencia de amigos muy queridos chilenos nos congratulaba y el tiempo nos hacía volar de una sala a otra, de una presentación a un stand tras el título no conseguido... Finalmente el grato encuentro con los amigos de siempre; editorialistas, colegas, los poetas -ah, esa tribu poética que no acaba de conseguir lugar fijo y tranquilo!!- y la infaltable tropa de miembros del Comité de Solidaridad con nuestros 5 compatriotas.

Para terminar, una anécdota: en un banco, un hombre ostentaba un pulover con las siglas F. B. I
Special New York City Departament... mientras comentaba lo inapropiado del hecho en aquel contexto, me doy cuenta que la poeta Natacha Santiago ya no estaba a mi lado, y al volverme, la encuentro compartiendo con el hombre documentacion sobre el caso de los 5 y sacandole la promesa de difundir su caso entre sus conocidos!!

Nada, que no podemos perder una oportunidad en esta lucha!!

Los dejo con un breve acercamiento a la Feria, a través de las imágenes que esta redactora reunió para ustedes:

05/02/2009 GMT 1

Un vuelo desde Cuba con polémica

polillabaez @ 05:28

Suelo cubano desder el avionUna cadena de tópicos, de expresiones de manual anticomunista básico y de falta de respeto, se dio hace unos días en un vuelo que salió de La Habana con destino Madrid. Todo comenzó en la fila de facturación de equipajes del aeropuerto José Martí, donde se escuchó, con acento castellano y casi en un grito, la frase, "vámonos ya de este país de mierda". La provocación había comenzado.

"Dentro del avión, la mayoría, compuesta por turistas con sombrero de paja y subidos de tono por el ron habanero, dio la razón al dueño del exabrupto anticomunista, y así se fueron sucediendo frases, desde varios asientos, como que Cuba estaba hecha un gran basural, que no había donde comprar nada (se ve que buscaron algo así como El Corte Inglés y no lo encontraron), que las casas se están cayendo, que los coches son una mierda, que las carreteras son infumables, que hables con quien hables todos se quieren ir del país, que intentan sacarte dinero con todas las estratagemas posibles, que no tienen libertad, que no hay partidos políticos ni democracia, que los jóvenes sueñan con comprar cosas que no tienen, que faltan algunos alimentos, que las mujeres quieren casarse con un extranjero para que las saque del país, que los que viven algo mejor son los que tienen familiares en EE.UU. o Europa y mandan dinero, que hay una casta de funcionarios comunistas que controlan todo y se llevan los privilegios, que abundan las jinetereas, que la gente no trabaja porque ganan la ridícula cantidad de 20 euros al mes... . Al festín se fueron sumando incluso algunos cubanos que residían en Europa, y que aportaron detalles y anécdotas que aspiraban a ser divertidas. Y así, durante un buen rato. Pocas voces dieron la réplica de un modo convincente y la victoria parecía contundente, pero… de la fila 16, ya con el avión abandonando La Habana, se levantó un hombre de unos sesenta años y dijo con voz serena y contundente:

"Buenas noches. He escuchado con atención lo que algunos de ustedes han dicho de lo que, al parecer, acaban de ver en Cuba, y sólo pido diez minutos a la tripulación del vuelo para responder. No se si esa mirada que dicen es producto de lo que traen aprendido desde España o realmente de lo que vieron, de cualquier modo, quiero añadir algunas cosas que, quizás por la premura de tiempo en sus vacaciones caribeñas, no pudieron ver y que pocos le pueden contar.

Les digo que viajo con mi hija, aquí a mi lado que padece de cáncer, en Madrid me dijeron que no estaría demás que en Cuba nos dieran una segunda opinión sobre su enfermedad, porque la medicina es de una gran calidad, tanto, que en vez de exportar armas como hacen algunas potencias capitalistas, incluso España le vende armas a Israel, ¿lo sabían?, Cuba prepara a miles de médicos de familias pobres de todas partes del mundo, incluso de EE.UU. y España, ¿quién lo diría, verdad?, y luego se dedican a curar enfermos en lugares inhospitos de América latina, África y Asia. Es una pena que no hayan podido ver con el cariño y la entrega con que trabajan en los hospitales. Dudo también que conozcan la "Operación Milagro", por la cual, miles, cientos de miles de personas pobres de América latina recuperan la vista de un modo gratuito, ni el programa "Yo sí puedo" por el que cientos de miles de personas han salido del analfabetismo, incluso en España, quién lo diría verdad.

He escuchado con atención a todos ustedes y en más de media hora no han citado la palabra bloqueo, que sino saben les digo, que es un embargo que padece Cuba por parte de EE.UU y que condiciona, y de qué manera, las relaciones con el resto de los países del mundo, bloqueo (quédense con la palabra, por favor, no la olviden) que ha sido condenado en la ONU en decenas de ocasiones. Me pregunto cuánto tiempo hubiera soportado el país al que nos dirigimos una situación similar, un día, una semana, desde luego no cincuenta años, para eso hace falta estar dotado de otro tipo de valores. Valores que no tienen que ver con el consumo de productos que niños tailandeses o laosianos hacen por un céntimo, para que nosotros, ciudadanos del primer mundo, podamos sentirnos felices de poder comprarlos por precios asequibles.

Porque a los que aquí hablaron se les olvidó un detalle, para mantener el consumo que hay en Europa o EE.UU es necesario extorsionar y explotar al tercer mundo, sino las cuentas no salen, no olviden este detalle, por favor. Es cierto, los cubanos ganan poco, pero no lo es menos que tienen casi todo gratis, incluso la comida es, para ellos, barata, la salud y la educación gratuita, por la luz y el agua pagan céntimos, cuando pagan algo, y por si fuera poco, le dan un trabajo y una casa para vivir, que no serán palacios imperiales pero no me negarán que el yugo de la hipoteca o el alquiler condiciona la vida entera de buena parte de ustedes y angustia a muchos de sus hijos.

Dicen que en Cuba hay jineteras y eso es una tragedia, su aparición, desde hace unos años, es un fracaso de esta sociedad que pelea por ser diferente, así lo reconocen ellos mismos, pero, no se ofendan, pero ¿por qué no combaten con el mismo entusiasmo la prostitución en España, ¿saben ustedes que ostentamos el récord de prostitución en toda Europa? y sobre todo, cuántos de ustedes ha venido sólo y exclusivamente a aprovecharse de esta dura realidad que padece Cuba y que ahora critica. Algunos de ustedes dicen que encontraron cubanos cuyo único deseo es emigrar, eso sí, siempre a EE.UU o a Europa, no hay un solo cubano que desee irse a Honduras, a Haití, a Guatemala, a Nicaragua a comenzar una nueva vida como obrero… es decir, no cambian su realidad por ningún país latinoamericano, sus referentes son Europa y EE.UU, sólo esos países, que por cierto, son muy pocos en el contexto mundial, viven mejor que Cuba, ese quizás sea uno de los mayores logros de la revolución, aunque ustedes no lo entiendan nunca.

No los voy a aburrir más diciendo que Cuba es un país económicamente pobre, apenas tiene azúcar, níquel y turismo pero le exigimos como si fuera un país rico y poderoso, como si estuviera ubicado entre Noruega y Dinamarca. Ni siquiera si aprovecharon la posibilidad de comprar libros actuales por céntimos de euro. Sobre la democracia y la libertad, y todas esas palabras prostituidas por el capitalismo, no voy a dar mi opinión porque no quiero que me detengan al llegar a Madrid, en este momento de mi vida que le hago tanta falta a mi hija.

Tampoco pretendo que pierdan más el tiempo con mis palabras, sólo recordarles las virtudes de un pueblo mil veces heroico, que ha parido deportistas, científicos y artistas de primer nivel, y que en este momento ejemplifican cinco revolucionarios detenidos arbitrariamente en EE.UU. no se si conocen el caso. No se tampoco que valoración de todo esto harán si la crisis del capitalismo se acentúa y comienzan a tener serias dificultades en su vida personal. Simplemente me quedo con lo que dicen en Cuba los niños en el colegio, "seremos como el Che", es un deseo, una utopía, un sueño, pero un argumento para caminar buscando una sociedad mejor. En otros sitios se dijo en su día "seremos como Franco" y aquí, en este avión, está el resultado.

Se hizo silencio, desde la cabina se apagaron las luces".

Le dedico esta narración de hechos a mi amigo habanero Carlos Tena.

Jorge López Ave

04/02/2009 GMT 1

La espera de los cubanos: atractiva mistificación

polillabaez @ 22:08
Por René Vázquez Díaz

A no ser que se incurra en la mendacidad, no se puede describir la Historia de Cuba como un proceso en el que la espera haya jugado un papel importante. Invocar la espera como un elemento que ha llegado a integrarse en el subconsciente nacional para explicar el pasado y el presente, es una atractiva mistificación barajada por algunos escritores cubanos, pero que no pasa de ser una pose fraudulenta en tiempos de cambio. O sea de incertidumbre.

Desde la colonización hasta el 50 aniversario de la Revolución, por más que se busca un instante de espera no se encuentra otra cosa que un movimiento histórico constante del pueblo cubano, un bullir marcado por prolongadas batallas y aportes culturales, que desembocaron en estruendosos fracasos o en significativas victorias que, como en todos los países, dieron paso a periodos de retraimiento o marasmo. Pero en esas pausas se fraguaron, sin que nadie esperase nada, nuevos movimientos de cambio y progreso que de nuevo triunfaron o chocaron con dificultades que parecían insalvables.

Durante tres siglos y medio de esclavitud ningún africano sojuzgado esperó nada de nadie en la Isla de Cuba. Todo fue una agitación terrible, desaforada: trabajaban dieciséis horas diarias, su esperanza de vida en la plantación era de cinco años y no hubo un solo momento de sosiego. Imposible llamar espera a las sublevaciones constantes, a la represión sangrienta que no paró jamás, a los cimarrones perseguidos hasta la muerte y a los niños negros vendidos, alquilados y aplastados, o a la frenética acumulación de riquezas y de injusticias. ¿El barracón era una espera?

Los fabulosos entrecruzamientos de la transculturación, y los esfuerzos de deculturación que hizo el poder colonial de España, ¿fueron una espera o un hervidero de influencias mutuas y de contradicciones, que generaron formas cada vez más cubanas de entender cotidianidad, la política, la sexualidad, la religión y la cultura, pero también la ostentación, el arte de ser un bicho y esa tendencia de tantos cubanos, de ayer y de hoy, a subordinarse suavemente al extranjero poderoso en provecho propio? Junto a todo esto creció cierta modalidad, cada vez más criolla, de resistir, que no es lo mismo que esperar.

El periodo que condujo a las guerras de independencia, ¿qué fue sino otro hormiguero de búsquedas y choques, con el anexionismo, las expediciones y las ejecuciones; los plantadores pujando por sus ventajas, el reformismo, el autonomismo y las conspiraciones independentistas en el durísimo día a día de un pueblo sometido? No hubo espera en los que sentaron las bases de la cultura cubana; a su manera, todos actuaron con tremenda fuerza, incluso en contra de sí mismos. No logro entender cuál fue la espera de Heredia o de la Avellaneda, para no hablar de Plácido o Juan Clemente Zenea.

¿La Guerra de los Diez Años fue una espera? ¿Los reconcentrados de Weiler aguardaban, famélicos y desesperados y con un abanico en la mano, a que la contienda pasara como pasa una pieza de teatro, o eran objetos torturados de una Historia imparable que no esperaba ni un segundo para realizarse? ¿Qué clase de espera que representan un Máximo Gómez y un Maceo, junto a todos los que no eran ellos pero que los hicieron posibles en un avatar incansable de sacrificios, ritos, trabajos, victorias, claudicaciones y riesgos diarios?

Tampoco fueron una espera las odiosas divisiones de los emigrados cubanos, con los rencores y las rencillas de esa tendencia fratricida que tanto daño le ha hecho siempre a Cuba.

¿Alguien puede esclarecer en qué consistió la espera de José Martí, un ser humano al que casi resulta imposible imaginárselo no ya esperando, sino ni siquiera durmiendo? Martí es la antítesis de la supuesta espera cubana. Martí es el desvelado que no deja dormir a los demás.

¿Y si aquella República mal parida en 1902, con su Enmienda Platt y su Base Naval de Guantánamo resultó ser una espera, por qué EE UU tuvo la necesidad imperiosa de interrumpir a los esperadores interviniendo militarmente en 1906-1909, en 1912, en 1917-1920 y en 1933? ¿Qué fue la revolución de ese año? ¿Una espera? ¿A Julio Antonio Mella hubo que asesinarlo para que no esperase más? ¿De qué forma esperaban la embajada norteamericana en La Habana, la Confederación Nacional Obrera, Jesús Menéndez o la Guardia Rural?

Vendiendo, asesinando y vendiéndose, Batista no esperó ni un solo minuto de su vida para vivirla por lo grande a costa de la Nación. Resultaría de una frivolidad extraña, casi de opereta, formular el apogeo revolucionario contra la dictadura batistiana como una espera, y menos aún el frenético proceso revolucionario a partir del primero de enero de 1959. Estoy seguro de que si se pudiera encender una luz cada vez que en Cuba se ha cambiado, transformado, modificado y metamorfoseado algo (de atrás para adelante, y al revés, y para bien y para mal) en los últimos 50 años, no habría un solo mes de oscuridad en Cuba.

Tampoco ha habido espera en el llamado exilio cubano. Los grandes siquitrillados de los sesenta no tardaron en enviar a su Brigada de Asalto 2506, para recobrar lo perdido. En Playa Larga y Girón la espera fue tan inexistente que a las 64 horas ya habían sido derrotados. Las oleadas sucesivas de cubanos privilegiados que nos asentamos en EE UU y otros países no nos cobijamos tampoco en una espera apática, sino que reconstruimos nuestras vidas con trabajos sin cuento, alcanzando mejores condiciones económicas o pereciendo bajo el peso de la era imaginaria del exilio. Mientras tanto, otros ponían bombas, o recibían subsidios estadounidenses para sus revistas, mientras medraban diariamente de la industria anticastrista internacional. Eso sigue igual.

La única manera de adjudicarle al pueblo de Cuba una tendencia especial a la espera es dando un salto mortal intelectual: llamar espera a lo que ha sido y es una lucha continua por la existencia, la soberanía y la subsistencia, y una tozuda resistencia para poder seguir siendo cubanos.

Pero una vez sentado el embeleco de nuestra espera en el tiempo histórico, se puede forzar su aplicación al tiempo actual. ¿El bloqueo es una espera? Desde hace 50 años, bloquear las posibilidades de desarrollo de Cuba ha sido una actividad norteamericana marcada por un frenesí que no tiene parangón en la Historia. La principal tarea de la Foreign Office of Assets Control del Departamento del Tesoro es sancionar a las naciones que alberguen terroristas. Pero en el Washington Post del 11 de enero, Ann Louise Bardach cita un estudio de 2007 que revela la falta total de espera norteamericana con respecto al aplastamiento de los cubanos: desde el año 2000, más del 70 % de las sanciones impuestas por la Foreign Office of Assets Control fueron dirigidas contra todo el que violase lo que ellos llaman el embargo contra Cuba. Dos empleados de esa oficina trabajan para descubrir y penalizar a los aliados de Bin Laden, mientras que veinte abnegados trabajadores se dedican a tiempo completo a sancionar a quienes comercien con Cuba.

Cuando un pueblo está sometido a una poderosa agresión constante desde el exterior, las victorias parciales no existen. Si Cuba triunfa logrando que se produzca una inversioncita extranjera por aquí, o firmando un contratico para asegurar el aprovisionamiento de catéteres para los hospitales cubanos por allá, el Departamento del Tesoro ya se las arregló para bloquear y neutralizar esos logros.

Mientras el Estado cubano pugna por resolver (también frenéticamente) las numerosas dificultades, el pueblo no espera: mientras unos batallan otros se desesperan, se decepcionan, se encabronan y se cansan. Muchos jóvenes pierden la confianza en su futuro personal y se van. Su situación privada es un reflejo de la impuesta desde fuera, unida a factores internos que tienen su base en deformaciones del socialismo cubano. Muchas de esas deformaciones surgen como una respuesta a rajatabla contra el estado de continua amenaza, pero igual atentan contra el sentido de la justicia del pueblo, y a veces contra el sentido común.

Mientras todo eso trata de arreglarse en un tira y dale de participación ciudadana que no tiene nada de espera, la agresión externa deja de tomarse en cuenta . Sólo así puede hablarse de espera.

Eso es justamente lo que los estrategas del bloqueo llamaron hace ya 47 años causar el hambre y la desesperación y el derrocamiento del Gobierno. Son demasiadas décadas de vicisitudes para que los jóvenes cubanos que deciden marcharse del país tengan en cuenta el salvajismo inaudito de la Ley Helms Burton, o del Plan Bush. Es más sencillo hablar del bloqueo interno, pues como dice Chomsky siempre hay una tendencia a subestimar la eficacia de la violencia. Aunque el Gobierno cubano lo niegue, la violencia del bloqueo ha triunfado al ganarse las mentes y el corazón de muchos cubanos.

Otra sería la situación si nuestros escritores y artistas, dentro y fuera de la Isla e independientemente de la ideología de cada cual, pudiéramos unirnos en un gran frente común para lograr que los ciudadanos estadounidenses puedan viajar a Cuba con su curiosidad y su dinero; que los cruceros que hacen escala en todas las islas del Caribe también toquen puertos cubanos y que las relaciones comerciales de Cuba -con EE UU y con el mundo- al fin se normalicen y generen prosperidad. Tal vez sea en esa actitud silenciosa donde único se acurruque una sospechosa espera.

3 de febrero de 2009

* René Vázquez Díaz (Caibarién, Cuba, 1952)

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=80182

La espera de los cubanos

polillabaez @ 21:57


Por René Vázquez Díaz


 

A no ser que se incurra en la mendacidad, no se puede describir la Historia de Cuba como un proceso en el que la espera haya jugado un papel importante. Invocar la espera como un elemento que ha llegado a integrarse en el subconsciente nacional para explicar el pasado y el presente, es una atractiva mistificación barajada por algunos escritores cubanos, pero que no pasa de ser una pose fraudulenta en tiempos de cambio. O sea de incertidumbre.

 

Desde la colonización hasta el 50 aniversario de la Revolución, por más que se busca un instante de espera no se encuentra otra cosa que un movimiento histórico constante del pueblo cubano, un bullir marcado por prolongadas batallas y aportes culturales, que desembocaron en estruendosos fracasos o en significativas victorias que, como en todos los países, dieron paso a periodos de retraimiento o marasmo. Pero en esas pausas se fraguaron, sin que nadie esperase nada, nuevos movimientos de cambio y progreso que de nuevo triunfaron o chocaron con dificultades que parecían insalvables.

 

Durante tres siglos y medio de esclavitud ningún africano sojuzgado esperó nada de nadie en la Isla de Cuba. Todo fue una agitación terrible, desaforada: trabajaban dieciséis horas diarias, su esperanza de vida en la plantación era de cinco años y no hubo un solo momento de sosiego. Imposible llamar espera a las sublevaciones constantes, a la represión sangrienta que no paró jamás, a los cimarrones perseguidos hasta la muerte y a los niños negros vendidos, alquilados y aplastados, o a la frenética acumulación de riquezas y de injusticias. ¿El barracón era una espera?

 

Los fabulosos entrecruzamientos de la transculturación, y los esfuerzos de deculturación que hizo el poder colonial de España, ¿fueron una espera o un hervidero de influencias mutuas y de contradicciones, que generaron formas cada vez más cubanas de entender cotidianidad, la política, la sexualidad, la religión y la cultura, pero también la ostentación, el arte de ser un bicho y esa tendencia de tantos cubanos, de ayer y de hoy, a subordinarse suavemente al extranjero poderoso en provecho propio? Junto a todo esto creció cierta modalidad, cada vez más criolla, de resistir, que no es lo mismo que esperar.

 

El periodo que condujo a las guerras de independencia, ¿qué fue sino otro hormiguero de búsquedas y choques, con el anexionismo, las expediciones y las ejecuciones; los plantadores pujando por sus ventajas, el reformismo, el autonomismo y las conspiraciones independentistas en el durísimo día a día de un pueblo sometido? No hubo espera en los que sentaron las bases de la cultura cubana; a su manera, todos actuaron con tremenda fuerza, incluso en contra de sí mismos. No logro entender cuál fue la espera de Heredia o de la Avellaneda, para no hablar de Plácido o Juan Clemente Zenea.

 

¿La Guerra de los Diez Años fue una espera? ¿Los reconcentrados de Weiler aguardaban, famélicos y desesperados y con un abanico en la mano, a que la contienda pasara como pasa una pieza de teatro, o eran objetos torturados de una Historia imparable que no esperaba ni un segundo para realizarse? ¿Qué clase de espera que representan un Máximo Gómez y un Maceo, junto a todos los que no eran ellos pero que los hicieron posibles en un avatar incansable de sacrificios, ritos, trabajos, victorias, claudicaciones y riesgos diarios?

 

Tampoco fueron una espera las odiosas divisiones de los emigrados cubanos, con los rencores y las rencillas de esa tendencia fratricida que tanto daño le ha hecho siempre a Cuba.

 

¿Alguien puede esclarecer en qué consistió la espera de José Martí, un ser humano al que casi resulta imposible imaginárselo no ya esperando, sino ni siquiera durmiendo? Martí es la antítesis de la supuesta espera cubana. Martí es el desvelado que no deja dormir a los demás.

 

¿Y si aquella República mal parida en 1902, con su Enmienda Platt y su Base Naval de Guantánamo resultó ser una espera, por qué EE UU tuvo la necesidad imperiosa de interrumpir a los esperadores interviniendo militarmente en 1906-1909, en 1912, en 1917-1920 y en 1933? ¿Qué fue la revolución de ese año? ¿Una espera? ¿A Julio Antonio Mella hubo que asesinarlo para que no esperase más? ¿De qué forma esperaban la embajada norteamericana en La Habana, la Confederación Nacional Obrera, Jesús Menéndez o la Guardia Rural?

 

Vendiendo, asesinando y vendiéndose, Batista no esperó ni un solo minuto de su vida para vivirla por lo grande a costa de la Nación. Resultaría de una frivolidad extraña, casi de opereta, formular el apogeo revolucionario contra la dictadura batistiana como una espera, y menos aún el frenético proceso revolucionario a partir del primero de enero de 1959. Estoy seguro de que si se pudiera encender una luz cada vez que en Cuba se ha cambiado, transformado, modificado y metamorfoseado algo (de atrás para adelante, y al revés, y para bien y para mal) en los últimos 50 años, no habría un solo mes de oscuridad en Cuba.

 

Tampoco ha habido espera en el llamado exilio cubano. Los grandes siquitrillados de los sesenta no tardaron en enviar a su Brigada de Asalto 2506, para recobrar lo perdido. En Playa Larga y Girón la espera fue tan inexistente que a las 64 horas ya habían sido derrotados. Las oleadas sucesivas de cubanos privilegiados que nos asentamos en EE UU y otros países no nos cobijamos tampoco en una espera apática, sino que reconstruimos nuestras vidas con trabajos sin cuento, alcanzando mejores condiciones económicas o pereciendo bajo el peso de la era imaginaria del exilio. Mientras tanto, otros ponían bombas, o recibían subsidios estadounidenses para sus revistas, mientras medraban diariamente de la industria anticastrista internacional. Eso sigue igual.

 

La única manera de adjudicarle al pueblo de Cuba una tendencia especial a la espera es dando un salto mortal intelectual: llamar espera a lo que ha sido y es una lucha continua por la existencia, la soberanía y la subsistencia, y una tozuda resistencia para poder seguir siendo cubanos.

 

Pero una vez sentado el embeleco de nuestra espera en el tiempo histórico, se puede forzar su aplicación al tiempo actual. ¿El bloqueo es una espera? Desde hace 50 años, bloquear las posibilidades de desarrollo de Cuba ha sido una actividad norteamericana marcada por un frenesí que no tiene parangón en la Historia. La principal tarea de la Foreign Office of Assets Control del Departamento del Tesoro es sancionar a las naciones que alberguen terroristas. Pero en el Washington Post del 11 de enero, Ann Louise Bardach cita un estudio de 2007 que revela la falta total de espera norteamericana con respecto al aplastamiento de los cubanos: desde el año 2000, más del 70 % de las sanciones impuestas por la Foreign Office of Assets Control fueron dirigidas contra todo el que violase lo que ellos llaman el embargo contra Cuba. Dos empleados de esa oficina trabajan para descubrir y penalizar a los aliados de Bin Laden, mientras que veinte abnegados trabajadores se dedican a tiempo completo a sancionar a quienes comercien con Cuba.

 

Cuando un pueblo está sometido a una poderosa agresión constante desde el exterior, las victorias parciales no existen. Si Cuba triunfa logrando que se produzca una inversioncita extranjera por aquí, o firmando un contratico para asegurar el aprovisionamiento de catéteres para los hospitales cubanos por allá, el Departamento del Tesoro ya se las arregló para bloquear y neutralizar esos logros. Mientras el Estado cubano pugna por resolver (también frenéticamente) las numerosas dificultades, el pueblo no espera: mientras unos batallan otros se desesperan, se decepcionan, se encabronan y se cansan. Muchos jóvenes pierden la confianza en su futuro personal y se van. Su situación privada es un reflejo de la impuesta desde fuera, unida a factores internos que tienen su base en deformaciones del socialismo cubano. Muchas de esas deformaciones surgen como una respuesta a rajatabla contra el estado de continua amenaza, pero igual atentan contra el sentido de la justicia del pueblo, y a veces contra el sentido común.

 

 

Mientras todo eso trata de arreglarse en un tira y dale de participación ciudadana que no tiene nada de espera, la agresión externa deja de tomarse en cuenta . Sólo así puede hablarse de espera.

 

Eso es justamente lo que los estrategas del bloqueo llamaron hace ya 47 años causar el hambre y la desesperación y el derrocamiento del Gobierno. Son demasiadas décadas de vicisitudes para que los jóvenes cubanos que deciden marcharse del país tengan en cuenta el salvajismo inaudito de la Ley Helms Burton, o del Plan Bush. Es más sencillo hablar del bloqueo interno, pues como dice Chomsky siempre hay una tendencia a subestimar la eficacia de la violencia. Aunque el Gobierno cubano lo niegue, la violencia del bloqueo ha triunfado al ganarse las mentes y el corazón de muchos cubanos.

 

Otra sería la situación si nuestros escritores y artistas, dentro y fuera de la Isla e independientemente de la ideología de cada cual, pudiéramos unirnos en un gran frente común para lograr que los ciudadanos estadounidenses puedan viajar a Cuba con su curiosidad y su dinero; que los cruceros que hacen escala en todas las islas del Caribe también toquen puertos cubanos y que las relaciones comerciales de Cuba --con EE UU y con el mundo-al fin se normalicen y generen prosperidad. Tal vez sea en esa actitud silenciosa donde único se acurruque una sospechosa espera.

 

3 de febrero de 2009

 

* René Vázquez Díaz (Caibarién, 1952)

 

 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=80182

30/01/2009 GMT 1

¡¡Qué grande eres, Revolucion Cubana!!

polillabaez @ 18:06

En una pequeña isla, acosada por el bloqueo genocida imperial, suceden casos como este... Por estas cosas es por las que defenderemos, hasta la muerte, a nuestra Revolución:

Enfermedad congénita impide sudar a niño de tres años

Por: Isis Sánchez Galano, estudiante de Periodismo

Yaser y Kirenia. Foto: Osviel Castro MedelEl pequeño Yaser Alejandro Galafet padece de displasia ectodérmica congénita, una enfermedad muy rara, caracterizada por alteraciones y afectaciones tanto de la epidermis como de los anejos cutáneos

JIGUANÍ, Granma.— A primera vista no parece estar enfermo. La inocencia de sus años le hace ver el mundo lleno de colores y solo el calor y los rayos de sol interrumpen su felicidad.

Yaser Alejandro Galafet Tapia tiene tres años de edad y padece de displasia ectodérmica congénita, una enfermedad muy rara, caracterizada por la presencia de alteraciones y afectaciones tanto de la epidermis como de los anejos cutáneos, que suele ocasionar defectos en pelo, dientes, uñas, glándulas sudoríparas y otras estructuras térmicas.

«A los 15 días de nacido, dándole el baño de sol por las mañanas, el niño comenzó a mostrar una coloración roja en la piel, y lo sentí caliente», explica la madre, Kirenia Tapia Fernández. «Al comprobar la temperatura tenía fiebre de 38 grados y medio. Lo llevamos con una dermatóloga, y ella fue la primera en sospechar la enfermedad. Lo remitió a Santiago de Cuba para confirmarlo y allí supimos que Yaser presentaba problemas en el funcionamiento de las glándulas sudoríparas. No podía sudar ni tener una temperatura normal».

—¿Cuál fue tu reacción y la del resto de la familia cuando los médicos confirmaron que Yaser tenía una enfermedad congénita incurable?

—Todos nos asustamos muchísimo, y sin tener una acertada noción de lo que podía ser, pensamos lo peor. Los médicos nos explicaron algunas características de la enfermedad: dientes puntiagudos, piel áspera, poco pelo —cosas que no estaban presentes en él. Albergamos muchas esperanzas, porque a pesar de que debía estar bajo extremos cuidados, podría desarrollarse y tener la vida de un niño sano.

«La enfermedad no reduce las expectativas de vida. Después de muchos análisis y varias pruebas, los médicos han manifestado que es posible que en el transcurso de los años, con el desarrollo físico y mental, quizá pueda ir desapareciendo».

—¿Qué indicaciones y medicamentos usa para hacer más soportable la enfermedad?

—Él no puede coger sol ni someterse a altas temperaturas, porque aumentaría el calor corporal y podría ocasionarle daños cerebrales y convulsiones, por lo que se recomienda en estos casos vivir en un clima fresco, tomar baños frecuentes de agua fresca o utilizar aspersores para mantener la temperatura corporal normal.

«Los medicamentos que utiliza con mayor frecuencia son los antibióticos y vitaminas, porque como siempre tiene calor y está tanto tiempo mojado, presenta problemas respiratorios. Todo lo demás en Yaser es normal, le dan dolores de cabeza, catarro y cualquier enfermedad viral».

—¿Qué atenciones ha recibido?

—Al principio no todo fue fácil, pues este padecimiento no es muy frecuente. Cuando se confirmó su existencia le asignaron un aire acondicionado y algunos equipos electrodomésticos para facilitar la elaboración de los alimentos. Yo soy veterinaria y hace un mes me acogí a la Ley de Trabajo y Seguridad Social, recibo el salario por cuidar a mi hijo enfermo.

«Yaser no puede comer alimentos ricos en calorías ni legumbres».

—¿Puede asistir a una escuela normal y convivir con otros niños?

—Los médicos han explicado que es mejor la educación en la propia casa; así que cuando llegue el momento, recibirá la adecuada atención con un maestro que vendrá a impartirle clases en el hogar.

«Mantiene relaciones normales con otros niños, y realiza actividades propias de su edad, siempre al cuidado de los mayores, y evitando que quiera hacer lo mismo que los demás, para impedir complicaciones ante un golpe o accidente».

—¿Es difícil compaginar su intranquilidad con las cosas que por su enfermedad no puede realizar?

—Es hiperactivo, está siempre en constante movimiento, no permanece más de cinco minutos en el mismo juego y hay que estar todo el tiempo encima de él para cuidarlo y vigilarlo, pero no resulta tan difícil. Cuando pasa mucho rato jugando y se siente acalorado, él mismo viene y pide un baño (lo bañamos hasta siete veces en el día), toma agua fría y se refresca con el aire acondicionado.

«Cuando era más pequeño rociaba su cuerpo con un atomizador o se metía debajo de una llave de agua. Inconscientemente hace más fácil su convivencia con la enfermedad».

—Sus mejores días...

—Es feliz sin sol y sin calor. Los días nublados, lluviosos o invernales son excelentes para él. Cuando todos están con abrigos, está sin camisa y en calzoncillos. Las noches, por lo general más frescas, son favorables para su salud y bienestar.

Al anunciar la despedida, Yaser lo hace cantando: «Traigo un camión de plátano, con ruedas de chicharritas...» con esa ingenuidad típica de un niño que, a pesar de su padecimiento, disfruta los placeres que le depara la vida.

28/01/2009 GMT 1

Las religiones populares cubanas, breves comentarios a medio siglo

polillabaez @ 05:17

Por Jesús Guanche Pérez

 

  • Ponencia presentada al II Taller Historia de la Revolución Cubana, Unión Nacional de Historiadores, enero del 2009

 

Cincuenta años de Revolución Cubana es un motivo más que pertinente para hacer un balance crítico de lo que se ha podido hacer, de todo lo que hubiéramos querido hacer y no ha sido posible por múltiples factores causales y casuales; y especialmente, de las proyecciones necesarias para avizorar con optimismo el futuro, aunque desde otros contextos lo auguren cada vez más incierto.

En este abanico multidireccional y multigradual de acciones humanas, las religiones populares que coexisten en Cuba constituyen un campo muy amplio del imaginario cotidiano que, independientemente de los vínculos con las diversas religiones eclesiales oficialmente institucionalizadas, abarcan casi todos los aspectos de la vida común y corriente de los creyentes. Son prácticas religiosas muy existenciales, pues como he señalado en otras ocasiones, están más vinculadas con el "más acá" que con el "más allá". Más relacionadas con el ciclo vital de sus miembros que con la preparación para otra forma de existencia ultramundana.

A medio siglo del triunfo por la liberación nacional es preciso recordar que los prejuicios raciales y la discriminación social, heredados del colonialismo y fuertemente abonados durante algo más de medio siglo neocolonial, sirvieron de argumento para demonizar estas prácticas religiosas desde el discurso eclesial y, consecuentemente, luego se hizo sentir en el propio discurso político, que durante la década de los setenta las redujo a simple "valor folklórico" o dicho de otro modo, a "cultos sincréticos" como si los demás tipos de culto fueran límpidamente inmaculados. Es bien conocido que por mucho esfuerzo mental que se haga, el prejuicio, fruto de la propia ignorancia, deviene perjuicio y tiene un condicionamiento cultural que no se borra de la noche a la mañana.

En este ámbito es necesario aludir a la vida y la monumental obra de Fernando Ortiz, quien inicialmente estuvo prejuiciado por su formación europea y luego plenamente identificado con la amplia presencia del legado africano. Sus investigaciones abrieron el camino para abordar con el necesario respeto y orgullo nacional los valores culturales presentes en la religiosidad popular, desde los primeros pobladores del archipiélago, la inmensa carga de supersticiones de la presencia hispánica, hasta el tributo multiétnico del continente madre en la formación de la nación cubana. Sin embargo, la obra de Fernando Ortiz tampoco es suficientemente estudiada aunque haya sido calificado por Juan Marinello como "Tercer descubridor de Cuba".

El fallido intento que se hiciera para ateizar la sociedad cubana a nombre del nuevo proyecto socio-político, cual peculiar especie de "religión oficial", fue superado por la vida y se ha transitado paulatinamente, no sin espinas e incomprensiones, de la intolerancia al diálogo y de éste al respeto. Una de las enseñanzas de la crisis de los años noventa y el incremento de la religiosidad en todas direcciones ha sido la necesidad de crear espacios de resistencia y de convivencia. La noción de unidad nacional no puede estar signada por la uniformidad de todos sus componentes humanos, sino por el adecuado respeto a la diversidad cultural de sus manifestaciones, entre ellas las religiosas. No podemos olvidar la diversidad de orígenes de la actual población de Cuba ni el papel singular de cada historia local en este proceso de mayor alcance nacional. La religiosidad popular pasa además por el conjunto de matices e interpretaciones contextuales que cada practicante le da y esto le otorga una infinitud de posibilidades.

Estas prácticas religiosas identificadas popularmente como palomonte, santería o regla de ocha, sacerdocios de Ifá y de Osain, sociedades masculinas abakuá, cultos arará, iyesá, gangá, las variantes cubanas del vodú y el rastafari, de reconocida matriz africana, junto diversas expresiones del espiritismo (de mesa, cruzado y de cordón), y otras prácticas domésticas híbridas de unas y otras, no son dependientes de una institución eclesial por su formación originaria, sino que la institucionalidad radica en la propia familia religiosa, donde descansa su núcleo duro de estabilidad y continuidad. Esto les ha facilitado resistir, como religiosidad declarada u oculta, a todo tipo de hostilidad o de presiones condicionantes del acceso al trabajo, a cargos de dirección o de un más adecuado reconocimiento social. El conocido acceso pleno de los religiosos, sin distinción de credos sino por sus méritos, a la militancia del Partido Comunista de Cuba es un verdadero logro que ha tenido en la figura de Fidel uno de sus principales impulsores.

Estas familias religiosas, derivadas de los procesos de iniciación y condicionadas por éstos, envuelven los tradicionales nexos consanguíneos y de afinidad de otras relaciones familiares propias de las culturas judeocristianas, a la vez que lo trascienden en normas de conducta individual y social respecto de los mayores y entre los propios iniciados. Todo ello también se encuentra condicionado y regulado por las consultas de los medios oraculares disponibles. Esta cualidad hace posible identificar la africanía del sustrato de una parte importante de estas prácticas junto con múltiples rasgos de catolicidad explícita en la exteriorización de muchas casas-templos, desde la triangulidad compositiva de los altares hasta la multiplicidad de flores y velas devocionales. Por ello y por otras razones vinculadas con la polivalencia simbólica de los espacios y de las propias personas, he defendido siempre la cubanía de este patrimonio cultural compartido, más allá de identificar de manera precisa o confusa sus diversos orígenes, o de no compartir las interpretaciones cosmovisivas sobre la creación el ser humano, que para mí no es más que una brevísima nanovida en este inconmensurable espacio galáctico; aunque nos hemos pasado miles de años mirándonos el ombligo cual centro del universo, bien con apoyo divino o con apoyo propio.

La adecuada comprensión e interpretación de la familia religiosa en las religiones populares cubanas como proceso histórico y sociocultural no siempre ha sido entendido ni adecuadamente atendido por los estudiosos ni por las autoridades encargadas de facilitar o de prohibir la realización de determinadas ceremonias. Tampoco ha sido comprendido plenamente por determinadas religiones eclesiales cuya cualidad no es inclusiva, sino disyuntiva, pues precisamente, el contenido inclusivo de las religiones populares otorga espacios de libertad electiva —es harto conocido que un palero iniciado, puede ser y en muchas ocasiones es espiritista, santero, abakuá u otra opción complementaria—, mientras que el católico que opte por una denominación protestante, a modo de ejemplo, no tiene esa doble condición; es decir, se es o no se es. En este sentido, los practicantes de las religiones populares han alcanzado la ubicuidad religiosa, en su acepción de presencia múltiple, aunque sus objetos de adoración se encuentren ubicados en espacios diferenciables, pero no siempre. Esto genera una inevitable interactividad entre unas prácticas y otras, sin que ello implique una plena toma de conciencia al respecto.

Esta situación objetiva haría poco viable y confiable un posible censo, digamos sumatorio, de practicantes confesos en el ámbito de la religiosidad popular, pues la cifra se multiplicaría por tres o por cuatro respecto del total verdadero de personas, debido al rol múltiple de los practicantes. Sin embargo, los estudios atestiguan que las religiones populares constituyen la base social de la religiosidad cubana, independientemente de la actividad evangelizadora o congregacionadora de otras religiones oficialmente reconocidas.

No fue gratuito que a menos de una semana de marcharse su Santidad Juan Pablo II, tras la visita pastoral a Cuba en 1998, llegó a La Habana toda una comitiva sacerdotal estadounidense, compuesta por católicos y protestantes, para conocer, no precisamente sobre impacto social de esa muy divulgada visita Papal, sino para tratar de conocer mejor cuál es la base social de la religiosidad en la Isla. Quienes compartimos con los sacerdotes una cena en el restaurante "El Hurón Azul", pudimos hablar precisamente de la diversidad de expresiones religiosas mucho más allá de las fronteras arquitectónicas que trazan los templos o de las mentalidades generadoras de otras fronteras.

A cincuenta años de Revolución no podemos olvidar que estas prácticas religiosas han sido tradicionalmente propias de los sectores sociales más humildes, especialmente de esa importante parte de la población identificada epitelialmente como "negra" y "mulata", sin dejar de mencionar al campesinado pobre o al marginal desempleado. Sin embargo, el triunfo de la Revolución no heredó una masa amorfa de creyentes analfabetos únicamente dependientes de la tradición oral ni de la capacidad reproductiva y creativa de la memoria; sino que desde los primeros decenios del siglo XX los procesos de transmisión religiosa, particularmente de las prácticas ceremoniales socializadas mediante cabildos, casas-templos y asociaciones, también descansaron en las páginas manuscritas de libretas de oriatés, babalawos, tatangangas, jerarquías abakuá y hasta representantes de la tumba francesa, quienes han sido practicantes del vodú y del espiritismo cruzado. Ellos fueron capaces de transcribir a su modo lo que día a día iban dictando los mayores, lo que había acumulado la oralidad depositada en sus respectivos linajes familiares.

Este patrimonio oral y escrito ha sido y es una fuente de gran trascendencia, no sólo por su valor religioso para los creyentes, sino por su cualidad informativa para conocer toda la diversidad de expresiones que incluyen los remanentes lingüísticos que se mantienen vivos en Cuba mientras que en otros contextos de América ya han desaparecido. Lo que para nosotros es patrimonio cultural vivo para otros es silencio cabizbajo y eso se lo debemos a la conciencia histórica de aquellos que accedieron a las primeras letras, aquellos que impidieron morir dos veces: por la opresión y por el olvido.

De la oralidad primaria se pasó en pocas generaciones a las libretas o a los libros de teneduría debidamente foliados, de ahí a los mecanuscritos, luego a la digitalización y hoy a Internet, con todas las ventajas y peligros que ello implica. Desde hace varios años, por ejemplo, las letras del año que dan a conocer el Consejo Cubano de Sacerdotes Mayores de Ifá a través de la institución religiosa denominada "Centro Cultural Yoruba de Cuba" y la "Comisión Organizadora de la Letra del Año", ubicada en la casa templo de Ave. 10 de Octubre no. 1509 entre Josefina y Gertrudis, Víbora, Municipio 10 de Octubre, Ciudad de La Habana, circulan inmediatamente por correo electrónico y son situadas en múltiples portales y sitios Web. De igual manera, las letras del año que se anuncian en otros lugares (Caracas, Miami, San Juan…), a partir de la influencia cubana, pueden ser consultadas y comparadas por unos y otras.

Hoy día no es posible hablar de modo unívoco de religiones populares como religiones propias de la pobreza, pues de igual manera que existen practicantes que ostentan títulos universitarios y grados científicos, gracias a esta Revolución y al adecuado aprovechamiento de oportunidades, también los hay con instrucción primaria cuyos niveles de ingresos superan con creces los de la media de los trabajadores asalariados, incluso de los referidos profesionales. Pero las religiones populares cubanas, de modo específico las de reconocida matriz africana, heredaron la desventaja histórica y sociocultural de sus portadores, de manera que el grado de visibilidad y reconocimiento social aun resulta objeto de vivos debates.

Actualmente, por ejemplo, La Regla de Ocha y el Sacerdocio de Ifá se debaten ante el desafío de la rápida internacionalización —como ya lo han hecho el Vodú desde Haití y el Rastafari desde Jamaica— sus implicaciones ético-religiosas y las estrictamente comerciales. Los sitios Web que circulan sobre Ocha e Ifá en el ciberespacio no tienen precisamente a los cubanos como sus principales protagonistas ni cibernautas, aunque los de esta Isla no están ajenos al tema ni al beneficio económico que se obtiene de tales actividades, tanto en el orden religioso como académico.

Obviamente, las interpretaciones y justificaciones también son múltiples. Mientras unos, influidos por otros escenarios nacionales e internacionales, desean sinceramente eclesializar estas prácticas para tratar de "unificar los ritos", otros apelan a la autenticidad de las ceremonias en la Isla como argumento para obtener beneficios económicos equiparables a países de Norteamérica y Europa donde "hacerse santo" es una inversión costosa.

Por otra parte, el Ministerio de Cultura desde su creación ha multiplicado los espacios de reflexión sobre las religiones populares más allá del ámbito estrictamente religioso y ha valorado diversas expresiones de la cultura artística propia de ritos y ceremonias, con énfasis en los aspectos musical, danzario, culinario y en la riqueza de la oralidad. Hoy día existe una red de eventos que tienen lugar en el país y abarcan casi todo el año, desde el Taller de antropología afroamericana que auspicia la Casa de África de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana en enero; el que efectúa el Centro Cultural Africano "Fernando Ortiz" de Santiago de Cuba en abril; el Festival de Raíces Africanas "Wemilere" de Guanabacoa en mayo; la Casa del Caribe de Santiago de Cuba en julio; junto con el gran esfuerzo de muchos museos municipales que poseen colecciones de piezas vinculadas con estas actividades y también convocan a los interesados. A lo anterior se une el trabajo del Departamento de Estudios Sociorreligiosos del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) y del Instituto Cubano de Antropología (ICAN), ambos del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que también convocan eventos nacionales e internacionales.

A estos eventos concurren habitualmente tanto estudiosos no creyentes o creyentes no religiosos, como creyentes interesados junto con creyentes-estudiosos de estos temas. Esta experiencia creó al principio interpretaciones tensas, parcializadas, desde una u otra perspectiva, que fueron limándose mediante el diálogo respetuoso y cada vez más simétrico. Pero como cada tipo de práctica religiosa tiene que dar solución adecuada a sus asuntos internos, los eventos no son un espacio para estos menesteres y resulta necesario establecer un balance entre los campos de estudio de contenido público y los temas relacionados con actividades de acceso limitado a los iniciados, las relaciones con las autoridades gubernamentales y entre sus propios líderes.

De igual manera, el Consejo Nacional de Casas de Cultura hace ya más de una década logró diferenciar a los portadores tradicionales de estas manifestaciones para dedicarles una atención personalizada y un reconocimiento social como parte del patrimonio cultural vivo, respecto de las agrupaciones de jóvenes que recrean por vocación artística el repertorio aportado por la religiosidad popular. Sin embargo, estudios muy recientes constatan que el propio Ministerio de Cultura y sus dependencias en el país dedican mucho más recursos financieros a las manifestaciones de las artes profesionales que a las manifestaciones identificadas como raigales de la cultura nacional, sean estas religiosas o no. Esto pone en primer plano el desafío de la política cultural para rociar con luces, lentejuelas y fanfarrias las flores y los frutos más descollantes sin dejar de abonar las oscuras raíces profundas que, cubiertas de tierra, garantizan la savia misma de la cultura nacional.

Para realizar un balance justo de las relaciones entre estas prácticas religiosas populares y las instituciones gubernamentales, debo subrayar que nuestros funcionarios con capacidad de decisión no siempre coinciden con los referidos eventos. Los debates se circunscriben mayormente al ámbito académico con la necesaria participación de algunos practicantes interesados, que siempre aportan experiencias o valoraciones de sumo interés. Esto no es un pecado capital, pues los científicos sociales cubanos sabemos demasiado bien que la mayoría de los decisores en cualquier instancia, por cuestiones de sus múltiples ocupaciones, no siempre están presentes en los debates académicos, excepto en la inauguración y/o en la clausura.

De ello ya se ha tomado plena conciencia y ha sido un necesario llamado de atención para que las ciencias sociales y humanidades acompañen cada vez más y de manera adecuada la toma de decisiones. Por tal motivo resulta muy importante reflexionar sobre la conveniencia o no de dialogar con los representantes de estas prácticas religiosas sólo mediante su "conversión" en algo semejante o análogo a "iglesias", cuando las cualidades identitarias de éstas tienen por sostén determinados líderes que encabezan familias religiosas. El hecho que Cuba haya suscrito como Estado parte la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales en el 2005, es mucho más que ganar una batalla contra la globalización uniformizadora, este acto nos compromete dentro y fuera de casa a respetar la diversidad cultural y el derecho a la diferencia.

Las religiones populares cubanas han evolucionado durante los últimos cincuenta años de manera simultánea con los cambios sociales y políticos, pues la mayoría de los practicantes apoya su Revolución y no desea un regreso a la nulidad, una parte de ellas se ha internacionalizado tras la profunda crisis de credibilidad de las propuestas confesionales de la modernidad autofágica y de la "razón" poco racional, fragmentadora de la realidad, que ha puesto en grave peligro la existencia de la vida en esta pequeña esfera azul.

Estos practicantes no son responsables de esas crisis existenciales y como muchas cosmovisiones de los primeros pobladores de América o de la milenaria sabiduría asiática, proponen un reencuentro del ser humano con la naturaleza, pero no sobre ella ni contra ella, sino como parte de ella.

05/01/2009 GMT 1

"Léelo y difúndelo"

polillabaez @ 07:46

"Perdonen mis amigos lo extenso de mi comentario, espero que ustedes conozcan el italiano y entiendan el mensaje que sigue en su totalidad, yo… por mi parte pediré ayuda a mi querido hermano el P. Iván para que me haga la traducción. Les ruego leer el mensaje que sigue. También les ruego que opinen y difundan al respecto.

Un fuerte, afectuoso y especial abrazo,

Gloria Aline Miranda Zamarriego

APAFAESCUBA

Huancayo - PERÚ"


Con esta solicitud, la querida Gloria Aline, hermana peruana, ha difundido el articulo que en la noche de ayer publicáramos gracias a otra imprescindible, la italiana Miranda Vallero. Con gran esfuerzo -pues no domino en su totalidad el idioma-, he mal traído para ustedes esta traducción, espero que no demasiado mala, de las experiencias de Laura Guglielmi en Cuba


Cuba: ve rápido, ve pronto…

Laura Guglielmi nos cuenta su experiencia en La Habana, Un viaje aplazado por mas de 20 años. Una isla que no termina de sorprenderte, de Laura Guglielmi. La Habana, 29 -12 - 2008

Una cita aplazada por más de veinte años. Para la mayoría de edad, mis padres me regalaron un viaje a New York. Tres dias después, estaba ya aburrida. Inquieta, con el mito de Kerouac en la cabeza, junto a mis amigos tomamos un autobús de Greyhound, con destino a Miami. Pero no bastaba, queríamos ir a Cuba. Me puse casi a discutir, cuando me dijeron en la Agencia de Viajes que no había ningún avión que saliera de la Florida para La Habana. Sabía que había un bloqueo pero no me esperaba que no hubiera ni un vuelo semanal. Pues bien, cambiamos de proyecto y despegamos para Jamaica. Pero esta es toda otra historia. Bella cuanto se quiera, pero toda otra historia. Finalmente, llegué a Cuba el pasado noviembre, en una noche llena de estrellas. Encrucijada de piratas, resguardo para las naves españolas repletas de oro, desde siempre isla rebelde, primero contra los españoles, luego contra los Estados Unidos, es difícil definir a Cuba. Quien regresa a casa, después de estar inmerso en su atmósfera caribeña, regresará pronto. No te satisfaces nunca y cuando la dejas, ya sientes su falta.

Fui afortunada porque, en poco tiempo, he tocado con mis manos una realidad que requiere de mucho más para sentirte parte de ella. En ello me ayudó el amigo periodista Aldo Garzia, que ha vivido en La Habana por tres años, como corresponsal del Manifiesto. Me ha hecho encontrarme con italianos que viven allí desde hace años, como el gran fotógrafo Giuseppe Lo Bartola, personas que me han puesto en la mano las llaves (claves) interpretativas de Cuba. Y luego la actriz Odalys, el fotógrafo John, su compañera Mercedes, el emprendedor Mauro. He estado en casa de Alberto Granados, el “joven” que recorrió América del Sur en motocicleta con el Che, Hoy tiene ochenta años. He encontrado tantos italianos y extranjeros, todos embrujados por esta isla.

En enero, se celebra el cincuentenario de la Revolución de los Barbudos, aquel puñado de rebeldes que bajaron de las montañas de la Sierra Maestra en los años cincuenta: Che Guevara el primero, mito para generaciones de jóvenes. El primero de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista huía de la Habana y los revolucionarios tomaban el poder. Pensaba encontrar en Cuba un régimen policíaco, personas que no pudieran expresar sus disentimientos, una ¿campana? Que me siguiese por todas partes. Un poco como me sucedió en mi viaje a China, Como siempre ha sucedido hasta ahora, en el mundo cuando una revolución agitada por óptimos principios se consolida y deja que sean siempre los mismos a inaccesar al poder.

En cambio no, no ha sido así. Y, al decir esto, expongo mi personalísimo parecer, la impresión de que no puedo comprender todo en quince días. Sé que tantos disidentes o personas que han tenido que ver con Cuba, podrán maldecirme después de haber leído mi intervención. No bastan años para comprender la dinámica de esta isla compleja, la más grande del Caribe, con más de mil kilómetros de largo, con más de diez millones de habitantes. Por lo tanto, tómenlo como una primera impresión.

En general, parece que todos pueden lamentarse del gobierno, desde el taxista que te lleva a divertirte hasta los escritores que escriben cuentos donde se meten con los servicios secretos (Eduardo Del Llano, Unplugged, Gran via). Algunos dicen que las cosas deben cambiar, que están estancadas, que querrían una vida más agitada. Sin embargo, el chofer de coco, el taxi motocicleta todo decorado, habla con una propiedad y una capacidad analítica sobre las cuestiones de política internacional que, entre nosotros, ni los laureados.

Giuliano Montaldo estaba en aquellos días en Cuba para rodar un documental sobre el cincuenta aniversario de la Revolución que saldrá al aire por la RAI en febrero. Lo encontré por casualidad en el Hotel Nacional, uno de los más fascinantes hoteles de la Habana –estilo colonial de los años trienta-, y en nuestra larga conversación me ha contado como ha quedado estupefacto de la cultura de la gente común y de los jóvenes. Yo he tenido la misma idéntica impresión. En Cuba parece que todos tienen lo necesario y casi ninguno lo superfluo. Por necesario entiendo comer, casa, luz, gas y teléfono, instrucción (y disfrute de la cultura) y sanidad pública, entre las mejores del mundo, la mejor seguro de toda América Latina. Pocos tienen auto, pocos pueden viajar al exterior, pocos tienen computadora y conexión a Internet en su casa. Aunque en cambio navegan en sus trabajos. Mientras los autos con sus descargas de gases están destruyendo el planeta, y es una fortuna que en Cuba en tanto haya tan pocos, A mi, sin embargo, si me quitan la posibilidad de viajar me quitan la respiración. Y después Internet es una de las pocas cosas positivas de las últimas décadas. In esto los entiendo.

Sin embargo, sin embargo, sin embargo, la dignidad que tienen los cubanos, su manera de ser no lo he encontrado en ningún otro país considerado pobre. Casi ninguno pide limosna, me sucede más en la ciudad donde vivo, Genova. Ninguno escudriña con avidez en los latones de basura, como he visto en tantas partes del mundo, comprendida la ex comunista Moscú. Quizá porque estuve en Cuba a finales de noviembre e inicios de diciembre, no en plena estación turística [acá comete un error porque el mayor arribo de turistas a Cuba se produce justo en estos meses, lo que llaman el “alta turística” según el argot del ramo. N. del Tr.] no he encontrado tantísimas jineteras. Pero habían y les aseguro que me dio un poco de nauseas ver a estas jóvenes veinteañeras bellas como el sol sentadas a la mesa de los restaurantes con decadentes viejos occidentales. Quizá sólo estaba influenciada por el juicio de dos amigos europeos –varones- que viven alli y me han contado cuantas feas historias han visto: muchos conocidos suyos europeos y también algunas mujeres cayeron y se han casado para después llevarlas a Europa, donde todo ha naufragado tras golpes?, denuncias, abogados y divorcios. Algunos han sido reducidos a la miseria. Más, ¿se podrá amar a cualquiera si median intereses económicos? Pero esto no sucede solo en Cuba, de hecho en otras partes es mucho peor.

Otra cosa que no me esperaba: no hay ninguna celebración del Máximo Líder, en el sentido tradicional de tantos países comunistas, no hay estatuas de Fidel en ninguna parte. Abundan [Sustituyo con una palabra que me parece encaja] las de José Martí, poeta y mártir de la guerra de independencia, un poco como nuestro Garibaldi, no faltan los homenajes a Hemingway. El Che en cambio esta por doquier, casi es un espíritu guía, desde incluso la Plaza de la Revolución: no en estatuas si no en murales. Los Hoteles de lujo de la Habana, estan llenos de artículos sobre el Che, como en nuestros centros sociales. Pero esto no sucede sólo en Cuba, él es un ícono para millones de jóvenes de todo el mundo.

En el museo principal de la Habana, un poco aburrida del arte colonial, no veia la hora de llegar a los artistas de los años sesenta y setenta, estaba curiosa de ver como se las habían arreglado en Cuba, segura de encontrar horribles retratos de políticos. Me equivocaba en grande, no existe arte celebrativo, ninguna traza de realismo socialista en el arte de los noventa, aunque sí algunas obras pueden ser también leídas en clave crítica.

Otra cosa que me ha asombrado: estuve en la sede cubana del Instituto Dante Alighieri, para una conferencia de Mariela Castro, hija de Raúl, el actual Presidente. No sólo no había ninguna escolta policial, si no que ella –una cuarentona despierta e inteligente- estaba allí para hablar de los derechos de los homosexuales y de aquello que esta haciendo, junto a su asociación para promover en el gobierno una suerte de “Dico” [Ley italiana para uniones gay]. Después de la persecución realizada contra los homosexuales algunos años atrás, me parecía imposible que la hija de Raúl, sobrina de Fidel, dijese cosas que comparto en cada coma. Dicen que ella es el futuro de Cuba, por lo que he visto no tendría nada que oponer? Aunque no ame a sus recomendados.

En suma Cuba me ha puesto de buen humor, con una predisposición positiva hacia la vida que no quiero peroder. Será porque en cada esquina encuentro alguno que canta y que baila, serña porque por quince días no he visto una publicidad ni por la calle ni en la televisión. No es que la tenga tomada con la publicidad, da de vivir a mentelocale.it como a tantos otros órganos de prensa, pero prueben a estar un poco de tiempo sin ser bombardeados de nalgas, senos, bíceps que recomiendan cualquier cosa. Si está más a gusto consigo mismo y si alcanza una especie de limpieza visual y mental.

Será por la melancolía que inspira el Malecón –el mítico paseo junto al mar de la Habana- en invierno. Si porque también alli hay invierno, donde la temperatura asciende a 25 grados. Será por la atmósfera decadente de los edificios o por las limousinas de los años cincuenta que se apresuran rumorosas por las calles. Quería ir a Cuba antes que todo esto terminara y he tenido éxito. Una cita aplazada por más de veinte años. Lo dice también la Rough Guide [conocidas guías para viajeros. N. del Tr.], vaya rápido, vaya pronto si todavía no ha ido, porque todo cambiará dentro de poco, cuando la isla entre a formar parte del mundo globalizado. Mas los cubanos –rebeldes y testarudos- han encontrado siempre su camino y no han dicho que el Malecón se llenará de Mc Donald y Pizzas Hut, como dicen todos.

(Los subrayados pertenecen al artículo original)

http://www.mentelocale.it/viaggi_sport/contenuti/index_html/id_contenuti_varint_22713

03/01/2009 GMT 1

Sigue bajando... y no precisamente la temperatura

polillabaez @ 01:03

El Granma digital de hoy nos trae esta noticia, regalo de inicio de año 50 del triunfo revolucionario: una de las razones para seguir, como dijera Silvio "rezando a fondo un hijonuestro"!!!

Mortalidad infantil: Sigue bajando... ¡4,7!

José A. de la Osa


Felicita el ministro José Ramón Balaguer a los trabajadores de la Salud.

• Nueve provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, muestran tasas por debajo de 5,0 y 26 municipios cero mortalidad infantil.

• Ocurrieron 122 556 nacimientos: 10 184 más que en el 2007.

• Apoyo especial de la Defensa Civil en el cuidado y atención a madres, embarazadas y niños durante el paso de Gustav, Ike y Paloma.

• Ni los años más duros del periodo especial lograron socavar nuestras conquistas en salud pública. Desde los años 90 hasta la fecha se han establecido 40 sub-programas para la atención materno-infantil que permiten los éxitos de hoy.

FOTO: JUVENAL BALÁN A 50 años de la Revolución triunfante, Cuba alcanzó la más baja tasa de mortalidad infantil en toda su historia C ( 4,7 por mil nacidos vivos en el 2008!C , indicador internacional que sintetiza el bienestar y desarrollo de una población, porque presupone la calidad y accesibilidad al sistema sanitario de una nación y altos niveles educacionales.

La aplicación de una política social centralizada en manos del Estado permitió la concentración y distribución de los recursos con un mayor grado de integralidad y con igualdad de condiciones para lograr la equidad en el acceso a los servicios asistenciales.

Esta política ha posibilitado dar prioridad a la atención de los sectores más vulnerables, de manera especial a las madres y los niños, lo que se muestra de forma inequívoca cuando observamos el indicador de mortalidad infantil en las 14 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud.

FOTO: JUVENAL BALÁN De acuerdo con los datos preliminares ofrecidos este primero de enero por directivos del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) y de la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, nueve provincias muestran tasas por debajo de 5,0. Son ellas, Las Tunas, 2,7; Villa Clara 3,3; Holguín, 3,3; Granma, 4,0; Matanzas, 4,1; La Habana, 4,2; Sancti Spíritus, 4,2; Camagüey, 4,7; y Cienfuegos, 4,8. También el municipio especial Isla de la Juventud con 2,9.


Asimismo, 26 de los 169 municipios cierran con una tasa de cero en mortalidad infantil. En Pinar del Río: San Luis y Mantua; La Habana: Bejucal y Guanajay; Matanzas: Martí, Unión de Reyes, Ciénaga de Zapata, Calimete y Los Arabos; Villa Clara: Caibarién y Cifuentes; Cienfuegos: Aguada de Pasajeros; Sancti Spíritus: Jatibonico y La Sierpe; Ciego de Ávila: Florencia y Baraguá; Camagüey: Guáimaro; Las Tunas: Majibacoa y Amancio Rodríguez; Holguín: Cueto y Sagua de Tánamo; Granma: Cauto Cristo, Media Luna y Campechuela; Guantánamo: Imías y Manuel Tames.


Estos indicadores ponen de manifiesto, además, la fortaleza del justo sistema social que prevalece en un país de poco más de 11 millones de habitantes, criminalmente bloqueado y devastado con saña por tres huracanes que afectaron en apenas un mes prácticamente a toda la Isla y durante los cuales se mantuvo con especial celo el cuidado y la atención médica de las embarazadas, madres y niños bajo la dirección de nuestro sistema de la Defensa Civil.


 Fuente UNICEF: Estado mundial de la Infancia 2008. (Cuando redactamos esta tabla, el primero de enero, no aparecía aún en internet la edición del 2009.) (*) Año 2008. Dirección Nacional de Estadísticas del MINSAP.

Contrasta que Estados Unidos, el país bloqueador, registra una mortalidad infantil de 6, aunque atendiendo a las barreras existentes entre ricos y pobres, en las franjas habitadas por la población más desposeída esta tasa es, como mínimo, 2,4 veces superior. En su conjunto los países industrializados tienen un indicador de 5.


En Cuba durante el 2008 ocurrieron 122 556 nacimientos, con un incremento de la natalidad de 10 184 niños y niñas con relación al año anterior, de los cuales fallecieron 579 como consecuencia fundamentalmente de afecciones perinatales, anomalías congénitas e infecciones.

La causa de muerte que más descendió, de una tasa de 1,3 a 0,9 por mil nacidos vivos, fue la de malformaciones congénitas, como resultado de los programas de pesquisaje prenatal y el de Ultrasonido que se realiza a todas las gestantes durante el primero y tercer trimestre del embarazo.

Al conocer la noticia del 4,7 de mortalidad infantil, el ministro de Salud Pública, doctor José Ramón Balaguer, comentó a Granma que constituye un A excelente resultado@ . Fue Fidel quien nos planteó, dijo, la posibilidad de obtener cifras por debajo de 5,0, y citó entre los factores que han determinado estos resultados la dedicación y calidad científica de los trabajadores de la salud, la integración de la atención primaria y el nivel hospitalario, la existencia del hogar materno, la tecnología incorporada a las neonatologías y terapias intensivas pediátricas.

Felicitamos por ello a nuestros trabajadores de la salud, que nos permiten arribar al cincuentenario del triunfo de la Revolución con este resultado, destacó el también miembro del Buró Político del Partido.

Durante el 2008 mejoran además la tasa de mortalidad del menor de cinco años, que disminuye de 6,7 a 6,2; la de mortalidad escolar, de 2,1 a 1,8, con 57 fallecidos menos; y el índice de bajo peso al nacer con una reducción de 5,2 a 5,0.

A FAVOR DE LA MADRE Y EL NIÑO

Desde cualquier ángulo que se miren los logros alcanzados por la salud pública cubana en medio siglo de Revolución, habrá que concluir que, al menos, descansan en cinco factores fundamentales: la firme voluntad política del Gobierno Revolucionario; la accesibilidad y gratuidad de la atención en salud; la formación creciente de recursos humanos; el desarrollo y dominio de los avances científico-técnicos, lo que se traduce en la eficiencia de los medios para controlar la frecuencia de enfermedades y la mortalidad infantil y general; y en una gran movilización social en tareas de promoción y prevención sanitaria.

En los indicadores de mortalidad infantil, década a década, pueden apreciarse los significativos avances: antes de 1959, una tasa de más de 60; 1969, 46,7; 1979, 19,4; 1989, 11,1; 1999, 6,5, y en el 2008, 4,7.

En los años 60 se crea el Servicio Médico Rural, áreas de salud y policlínicos y un sistema nacional sanitario accesible para toda la población, universal y gratuito. También se inicia el programa de lucha contra las enfermedades infecciosas y un plan de vacunación con amplia participación popular.

El policlínico comunitario y el programa de atención materno-infantil se establecen en los 70, periodo en que pasa a los gobiernos locales la atención al sector salud y la formación de sus recursos humanos. En la década de los 80 se introduce el modelo de medicina familiar, hay facultades de Ciencias Médicas en todas las provincias, y un fortalecimiento de la red de servicios hospitalarios. Comienza la introducción y extensión de las tecnologías de avanzada y el desarrollo del programa de especialidades médicas y de la industria médico-farmacéutica.

La decisión del gobierno en los 90 de mantener un alto nivel de apoyo presupuestario al sistema nacional de salud, evitó una catástrofe humana en los años más duros del periodo especial (1990-1995), luego del desmantelamiento de la Unión Soviética, el recrudecimiento del bloqueo y la aprobación en 1992 de la Ley Torricelli, que agudizó carencias y no pocas acciones de salud perdieron fuerza e hicieron peligrar incluso algunos indicadores.

No obstante, la firme voluntad política de mantener aun en las más difíciles circunstancias los logros alcanzados, hizo posible encontrar vías alternativas conducentes a la preservación de las conquistas en Salud, con especial énfasis en los cuidados a las madres y los niños. Desde entonces hasta la fecha se han establecido 40 subprogramas para la atención materno-infantil que han permitido alcanzar los éxitos de hoy.

Ellos abarcan desde la vacunación contra 13 afecciones prevenibles, el control de las enfermedades diarreicas, reducción del bajo peso al nacer, detección del cáncer cérvico-uterino, de mama y de la infancia, detección prenatal y en los recién nacidos de dolencias congénitas, que incluye una red de Cardiología Pediátrica, hasta la atención y dietas a los niños con enfermedades crónicas.

La tasa de 4,7 de mortalidad infantil que logra Cuba ahora es el resultado de una épica lucha, contra viento y marea, que ha librado la Revolución a favor del primero de los derechos humanos: la Salud.

En esa indeclinable batalla ha prevalecido una idea básica sostenida por Fidel en la esfera sanitaria que es la de resolver los problemas, satisfacer las necesidades del pueblo, sustentado en una concepción verdaderamente socialista, sin que medien elementos mercantiles ni económicos.

http://www.granma.cubaweb.cu/2009/01/02/nacional/artic01.html

02/01/2009 GMT 1

Capacidad de resistencia de los cubanos, clave en sus victorias, asevera Raúl

polillabaez @ 06:33

Una tras otra todas las administraciones norteamericanas han intentado forzar un cambio de régimen en la Isla, señaló el General de Ejército y Presidente Raúl Castro en el acto central por el aniversario 50 de la Revolución que tiene lugar en Santiago de Cuba, y añadió que resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de las victorias durante este medio siglo de ininterrumpido batallar.

Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, con la decisión de todo un pueblo a resistir al precio que sea necesario. Ejemplo actual es la inconmovible firmeza de los gloriosos Cinco Héroes, puntualizó Raúl en otro momento de su intervención.

Durante su discurso, también reseñó las múltiples acechanzas que le han tendido a la nación cubana el imperialismo y sus secuaces, crímenes que han pretendido apagar la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero. (Esther Borges Moya/Radio Cadena Agramonte).


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Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el acto por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución, efectuado en Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 2009, “Año del 50 aniversario del triunfo de la Revolución”.

Santiagueras y santiagueros;

Orientales;

Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada combate en defensa de la Revolución durante estos 50 años;

Compatriotas:

 

El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que pudieran parecer.

Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al entrar a la capital:

“La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”, concluyó.

Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba. Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.

Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y combatientes por la independencia.

Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en América Latina.

Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.

El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, contó con el importante legado de Martí, con su visión global humanística que va más allá de la consecución de la liberación nacional.

En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación. A comienzos de este período, Mella, uno de los fundadores de nuestro primer partido comunista y creador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se convierte en heredero legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.

Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y patriota que los ha acompañado hasta el presente.

El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.

Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros campos y montañas.

Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso. Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.

En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.

Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes, soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las circunstancias lo han exigido.

La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para el pueblo del triunfo de enero de 1959: “Tengo lo que tenía que tener”, dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales, sino a ser dueños de nuestro destino.

Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.

El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado, con su terrible saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados; los planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero.

Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.

Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.

Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la máxima martiana: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: “Aquí estamos porque hemos podido resistir”. Una década después, en 1999, desde este mismo balcón, afirmó que el período especial constituía “la más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y revolucionaria, (…) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir adelante”. Fin de la cita. Así lo repetimos hoy.

Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la inconmovible firmeza de nuestros gloriosos Cinco Héroes (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”) .

Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus buques de guerra. Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.

Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta renieguen de su historia, olvidándose de que la vida es un eterno batallar.

¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años que serán también de permanente lucha.

Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad.

También debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos, pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”, sentenció.

Ante esta posibilidad, me pregunto: ¿cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?

¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?

Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que cumplieron heroicas misiones internacionalistas.

Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos); que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.

Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos.

Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada (Aplausos y exclamaciones).

Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario.

Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y del valor sublime de sus hijas e hijos.

Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado, que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía, serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.

En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de La Demajagua y el 26 de Julio; aquí desembarcamos en el Granma e iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí “cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire”.

¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia a nuestra tierra!

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su deber y orgullosa de su historia (Aplausos).

Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos pasados y recientes.

Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad, forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.

Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles.

Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y confianza en la victoria, en el Partido, en su máximo líder y sobre todo en sí mismo (Aplausos).

Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones).

Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos.

Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Lo convirtió en escudo contra lo fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez, voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado por encima de todo.

A estas ideas se refirió, en esta misma plaza, hace 50 años. Sus palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.

En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:

“No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades. Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos”.

Y agregó:

“Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, (…) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber”, concluyó.

En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero. Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:

¡Gloria a nuestros héroes y mártires! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la Revolución! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

(Ovación).