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El Blog de la Polilla Cubana
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Categoría: Relaciones internacionales

25/12/2008 GMT 1

La Cumbre de América Latina y el Caribe: “La OEA se fue a bolina”. I Parte.

polillabaez @ 01:17



Una gran victoria y el reconocimiento a la resistencia heroica del pueblo cubano.

Hace solamente unos pocos días, "... que re-legitima sus combates nacional-liberadores por la justicia social y la militante solidaridad internacionalista desarrollada luego del triunfo revolucionario el primero de enero de 1959: luego de casi medio siglo de bloqueo norteamericano, de presiones, chantajes -expulsión incluida- y sanciones injustas en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA-1948), la Mayor de las Antillas se reincorporó a la comunidad de Estados naciones y gobiernos latinoamericano-caribeños, con y por derecho propio en la Cumbre de Países de América Latina y el Caribe. La entrada paralela del gobierno revolucionario y socialista cubano al Grupo de Río, el rechazo a la política anticubana de 10 gobernantes estadounidenses y a la hostilidad de las oligarquías burguesas que dominaban el escenario regional hace más de cuatro décadas, simbolizan el colofón triunfal de 50 años de luchas y resistencias ante múltiples agresiones directas e indirectas sufridas con estoicismo, audacia, heroicidad y sagacidad, sin olvidar nunca el apoyo desinteresado brindado a sus hermanos del Sur geopolítico. El gran precio pagado por construir una sociedad alternativa socialista, con un sistema político, socioeconómico, educacional-cultural diferente, en el sentido práctico y conceptual, ha sido desagraviado y admitido por todos como un error y un clientelismo antihumano. Ese crimen fue y sigue siendo cometido por las élites de poder de Washington y sus serviles lacayos. La presencia del Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba General de Ejército Raúl Castro Ruz, en las cumbres convocadas en San Salvador, Brasil, también es síntoma inequívoco de los nuevos tiempos para Nuestra América y todo el hemisferio.

La historia siempre presente, no como un recuerdo nostálgico, sino como experiencia y enseñanza positivas.

Un análisis político de la situación hemisférica, desde la victoria cubana de Playa Girón en abril de 1961 hasta el mes de enero de 1962, arroja que la confrontación entre EE.UU. y la Revolución Cubana se profundizó por el deseo y odio visceral de los gobernantes norteamericanos de aislar, desestabilizar y debilitar sus defensas internas para destruirla. En el análisis de las causas del descalabro, (1) en Bahía de Cochinos, el Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, además de nombrar una comisión especial del Pentágono y de propiciar cambios en la Agencia Central de Inteligencia, entre otras medidas adoptadas, también encomendó la confección de un plan gestado desde finales de abril y principios de mayo, denominado finalmente "Mongoose" (Mangosta) (2) que contenía numerosas variantes para llevar a vías de hecho, con múltiples pretextos y “justificaciones”, la intervención directa del Ejército de los EE.UU. en Cuba. Los gobernantes de los Estados Unidos trataron, por todos los medios, de llevar adelante una política que acondicionara a la opinión pública norteamericana y continental, además de comprometer hasta la médula a la mayoría de los gobiernos latinoamericanos, para la obtención de los votos necesarios en la OEA, con el fin de acusar y separar al Gobierno de Cuba de su seno. Esos planes no obviaron el continuo desarrollo de las agresiones económicas, militares y el fomento de la subversión dentro de la Isla.

El "dossier" de agresiones fue en aumento. Las provocaciones, violaciones del espacio aéreo y marítimo cubano (524 veces entre junio y octubre de 1961, por ejemplo), la realización de ataques furtivos a la población y el sabotaje a objetivos económicos, la penetración constante de grupos de contrarrevolucionarios para llevar a cabo acciones punitivas y aumentar el contingente de "alzados" contrarrevolucionarios en las zonas montañosas del país, los intentos de atentados contra la máxima dirección política de la nación, la prohibición de comprar azúcar (la cuota completa de la zafra de 1961) y de impedir el tráfico interestatal de artículos desde o hacia Cuba, entre otras medidas, fueron solo una muestra del arsenal que pusieron en función los EE.UU., para crear un clima prebélico entre ambas naciones.

Los asesores de John F. Kennedy también aprovecharon la derrota de Girón para sacar adelante sus ideas acerca de la "Nueva Frontera" o plataforma programática de política exterior de los EE.UU. hacia América Latina y el mundo. Tal pensamiento o Nuevo Discurso -Newspeak- tenía dos vertientes bien definidas y nunca excluyentes, que partían de un análisis realista (lo que no quiere decir que no fuera imperial), que había confeccionado desde hacía un tiempo atrás un grupo importante de académicos y estrategas, acerca de la realidad cambiante económica, social y política del mapa geopolítico del orbe. Ello permitió a los representantes del imperialismo apreciar que la fortaleza político-militar de la URSS y el campo socialista era suficientemente persuasiva o disuasiva para enfrentarla abiertamente con una confrontación bélica. Había que recurrir entonces a una política reformista hacia los pueblos del planeta con el fin de destruir las bases objetivas, y las subjetivas también, del movimiento de liberación nacional y popular, de un acercamiento light-subversivo -lo que después se denominó "tendido de puentes"- para revertir desde dentro a los países socialistas, y la creación de fuerzas de contrainsurgencia para desarrollar “guerras limitadas” (más tarde se titularían como "guerras de baja intensidad") que evitaran la "expansión del comunismo" hacía otras latitudes. Todo ello sin obviar la continuación de la política de presión, chantaje y amenaza militar y nuclear sobre la Unión Soviética y sus aliados -la denominada “política al borde del abismo o de la guerra” es un buen ejemplo.

En América Latina y el Caribe, por su cercanía geopolítica, se puso a prueba la efectividad de tales lineamientos. El panorama socioeconómico y político del subcontinente fue propicio para desarrollar ese pensamiento y experimentar sus resultados. Surge entonces una de las vertientes, la reformista, con La Alianza Para el Progreso -el New York Times la denominó también "la respuesta de Estados Unidos a Fidel Castro"- que se anunció en la Casa Blanca el 13 de marzo de 1961, y fue puesta en práctica en el Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, el 15 de agosto de ese año. El “evitar nuevas Cuba” fue una obsesión para el establishment norteamericano. La otra cara o vertiente del mismo planteamiento estratégico geopolítico, el de la contrainsurgencia, se desarrolló a pasos agigantados. Se llevó a cabo una reestructuración de las fuerzas armadas del Pentágono, surgiendo de esa forma las agrupaciones de "fuerzas especiales" -las “famosas boinas verdes"- capaces de trasladarse rápidamente a cualquier país de la región y del planeta para intervenir directa e indirectamente y defender “los intereses norteamericanos”. Asimismo aumentó el asesoramiento militar intensivo a los ejércitos latinoamericanos y caribeños para coadyuvar a derrotar a los movimientos revolucionarios y, además, derrocar a los gobiernos de la región, encubierta o abiertamente, menos proclives a la política de Washington mediante golpes de estados, imposición de personalidades pronorteamericanas y juntas militares. (3) Aunque, supuestamente, en la agenda política estadounidense no estuvo el desestabilizar a las democracias representativas, sino todo lo contrario, sustentarlas con el fin de mostrarlas como una alternativa al caso cubano, el plan nunca descartó la instauración de regímenes dictatoriales. Al final esa fue la variante más utilizada. Los intentos de la administración de Kennedy de organizar una “cuarentena” en la OEA en torno a las camarillas militaristas reaccionarias, apoyándose sobre todo en los gobiernos latinoamericanos y caribeños de orientaciones liberales, resultaron de facto ilusorias. Al convocar a una reforma liberal burguesa para derrocar a la insurgencia subversiva y popular en el subcontinente y, al mismo tiempo, tratar de destruir a la Revolución Cubana, el gabinete norteamericano tuvo que apoyarse finalmente en los regímenes militares y en la oligarquía derechista a toda ultranza.

Mientras, Cuba tuvo que recurrir al apoyo solidario de los sectores más progresistas y democráticos de América Latina y el Caribe, en especial, las masas populares y las izquierdas más radicales del subcontinente. Al unísono, el diapasón de la proyección internacional de la Revolución Cubana ganó en amplitud y profundidad. Toda fuerza revolucionaria que se concibiera de forma antiimperialista, ya fuera desde el ángulo de la lucha armada, política y popular, cívica y nacional-reformista fue apoyada por el proceso revolucionario, quien a su vez recibió el respaldo de estos disímiles movimientos en todos los foros y eventos internacionales. La unidad antiimperialista y la mancomunada acción anticapitalista de Nuestra América fue la divisa de la Revolución. A los efectos de coordinar con mayor organización y efectividad el intercambio y la ayuda hacia el movimiento revolucionario se creó en 1961, el Vice Ministerio Técnico y el Departamento General de Inteligencia, luego de surgir el 6 de junio, el Ministerio del Interior de la República de Cuba, al frente del cual estuvo el hoy Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y como Viceministro, el Comandante Manuel Piñeiro Losada (“Barbarroja”).

A finales de ese año, la entrada de la Isla en el recién estrenado Movimiento de Países No alineados como fundador y miembro pleno ensanchó su política exterior, al igual que creció su prestigio en las naciones del Sur. No había tribuna y escenario internacional en la que no estuviera presente la Revolución Cubana por derecho propio. La fortaleza interna de los revolucionarios cubanos y el apoyo solidario internacional fueron la carta de triunfo de Cuba ante las agresiones del gobierno de los Estados Unidos y los regímenes oligarcas de la región.

La Alianza Para el Progreso o "La Revolución de las Américas": reformismo frustrante.

La idea de La Alianza Para el Progreso aunque no novedosa sí implementaba por primera vez para América Latina y el Caribe un plan articulado con el fin de brindar apoyo económico a los gobiernos de la región y, especialmente, a los empresarios privados en estos países durante un período de 10 años. No era ni mucho menos un “Plan Marshall” a lo europeo, pero sus objetivos -menos ambiciosos- permitirían, si hubieran sido cumplidos, ampliar la base de la modernización del capitalismo dependiente latinoamericano, sin eliminar las raíces del atraso y subdesarrollo secular de estas naciones y su subordinación al capital extranjero. Tuvo, ante todo, un empeño para desmoralizar a las fuerzas revolucionarias del subcontinente. Los debates acerca de la eficacia de La Alianza Para el Progreso y su realismo imperial, sus objetivos diáfanos u oscuros, así como sus fines estratégicos, constituyen una apreciación de que este plan norteamericano estuvo inmerso en la trama subcontinental a la luz de la Revolución Cubana y no como algo aislado de ella, aunque algunos analistas sobrestimen el enfoque latinoamericano y caribeño y vean a Cuba como un subproducto menos importante. Incluso otros no dejan espacio a la Revolución Cubana en la concepción y despliegue de la Alianza.

Para algunos historiadores y politólogos, la pretensión norteña consistió en que América Latina tenía que hallar, en el seno de las relaciones interamericanas, una tercera vía que ejerciera una fuerte influencia no solo en la región, y sobre Cuba esencialmente, sino en todos los países subdesarrollados, incluyendo los que se encontraban en vías de desarrollo en el planeta. El proyecto reformista de la ayuda intentaría frenar las luchas revolucionarias radicales, y los EE.UU., a través de la Alianza para el Progreso, podrían convertirse en el líder de esos procesos “revolucionarios” y en el garante de una fuerte asociación económica y política de los países del Tercer Mundo con el Occidente capitalista. Aunque partidario de medidas duras de toda índole, incluidas las militares contra Cuba y otras naciones, Kennedy y sus asesores reconocían que no solo a través de la fuerza bélica se podían solucionar los problemas sociales que tenían una base socioeconómica secular. Para otros muchos observadores políticos e historiadores la alianza era ante todo “la lanza económica de un plan anticubano de mayores dimensiones”. El contexto histórico-político, los discursos del Presidente norteamericano y de sus miembros del gabinete, más la retórica anticubana empleada por sus diplomáticos y funcionarios hacen corroborar la fuerza de esta última hipótesis.

En el Informe presentado por los patrocinadores de este plan, en el punto V del temario, se dice que “(...) La tardanza en aceptar el deber que incumbe a los medios de información democrática en orden (sic) a defender a los valores esenciales de nuestra civilización, sin desfallecimiento ni compromiso de orden material, significaría un daño irreparable para la sociedad democrática y el peligro inminente de la desaparición de las libertades que hoy gozan, como ha ocurrido en Cuba, donde hoy sólo existen prensa, radio, televisión y cine controlados por el orden absoluto del Gobierno”. (4) Al anunciar La Alianza Para el Progreso, los Estados Unidos regresaron a la política del “garrote y la zanahoria”, si es que alguna vez la habían abandonado. La promesa de “derramar” cerca de 20 mil millones de dólares para ayudar al subcontinente no podía solucionar ni siquiera una parte de los problemas de la región, pero era, sin lugar a dudas, un buen comienzo, aunque aún no se conociera el final. (5) El Presidente J. F. Kennedy, habló una y otra vez de eliminar la pobreza y la ignorancia en la región, de implementar reformas agrarias, de la necesidad de analizar los problemas de los productos básicos, sus precios oscilantes y la necesidad de un mercado estable y seguro, también invitó a científicos y técnicos de la región a estudiar en las universidades y centros de investigación de los EE.UU. (6) Como era de esperarse en este mensaje la política intrínseca de tal planeamiento no podía ocultarse, por lo que también aseveró que era necesario completar "la Revolución de las Américas", refiriéndose a la Revolución norteamericana de 1776, para vivir con dignidad y altos niveles de vida. Aunque advirtió que las fuerzas militares de los Estados Unidos estaban dispuestas a ir a los países latinoamericanos para defender su independencia y que, además, se le brindaría ayuda técnica a través de los recién creados Cuerpos de Paz. Estos últimos de inmediato demostrarían sus verdaderas intenciones, al descubrirse que bajo el manto de una misión pacífica, de ayuda al desarrollo, a la educación y la cultura de los pueblos, se convirtieron en agencias de espionaje muy ingerencistas en los asuntos internos latinoamericanos. (7) El disfraz que intentó ocultar la política de intervención estaba enunciado y solo se esperó que los gobiernos latinoamericanos y caribeños se disputaran la cuantía de la ayuda. El 5 de agosto de 1961 (hasta el 17), comenzó la Conferencia Especial del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES) de la OEA, en Punta del Este, Uruguay, en la cual se expuso y se lanzó formalmente la Alianza y se discutieron los aspectos técnicos acerca de la forma de realizarla. En la reunión participó como jefe de la delegación cubana el Comandante Ernesto Che Guevara, a la sazón Ministro de Industrias del Gobierno Revolucionario.

En el enfrentamiento del dirigente cubano con el responsable del Gobierno de los Estados Unidos, el Secretario del Tesoro, Douglas Dillon, y los demás miembros de las delegaciones latinoamericanas, se pusieron de manifiesto dos concepciones diametralmente opuestas. La Alianza Para el Progreso no incluía a la República de Cuba y el Che lo recordaría casi al inicio de su intervención al decir que “(...) Yo me pregunto, señores delegados, si es que se pretende tomar el pelo, no a Cuba, porque Cuba está al margen, puesto que la Alianza para el Progreso no está con Cuba, sino en contra, y no se establece darle un centavo a Cuba, pero sí a todos los demás delegados”. La presencia cubana no constituyó, sin embargo, un obstáculo para el desarrollo de la reunión y la propia aprobación de la Alianza, sino todo lo contrario. Si estaba Cuba en ese plenario era para realizarle una crítica constructiva, aunque demoledora, para que en un trabajo mancomunado y armónico se pudiera “enderezar” lo que había nacido muy torcido. Incluso la representación de la Isla aspiró a que se le incorporara a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, cumpliendo con los requisitos siempre y cuando se le respetara su peculiar organización económica y social, aceptándose como un hecho consumado e irreversible su Gobierno socialista. Cuba también llevó 29 proyectos a la Conferencia con el fin de cooperar con el mejor desenvolvimiento de la misma.

El primer emplazamiento crítico del Comandante Guevara al temario se produjo cuando, ante la advertencia de un estudio técnico de que debían realizarse trabajos sanitarios previos a establecerse un planeamiento para un crecimiento económico de la región, el delegado cubano ironizó ante la inversión de los términos y sus prioridades al plantear que “(...) Me da la impresión que se está pensando en hacer la letrina como una cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; “vamos a hacerle la letrina y entonces, después que le hagamos la letrina, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción”. Porque es de hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de lo señores técnicos (...) Para los señores técnicos, planificar es planificar la letrina”.

En las primeras objeciones cubanas estaba el meollo de la discusión. Los Estados Unidos no estaban brindando un apoyo al desarrollo económico de la región, sino a cierto crecimiento económico y no se partía de una idea de realizar inversiones en nuevas industrias nacionales, en una planificación de una diversificación agrícola e industrial autóctona que permitiera al subcontinente crear una economía menos dependiente, crear nuevos empleos y alcanzar índices de desarrollo económico armónicos. El pensamiento de construir nuevas obras de infraestructura tuvo un matiz colonial (al decir del Che) y neocolonial pues tales proyectos parecían servir de “anillo al dedo” a las presentes y futuras inversiones de capital extranjero, norteamericano esencialmente, en busca de mayores facilidades y, por tanto, de ganancias sustanciosas. Además, las precondiciones para las inversiones o la ayuda financiera externa, según la propuesta norteamericana, debían tener bases firmes para la concesión y su utilización, especialmente, al proporcionar criterios eficaces para evaluar proyectos individuales. O sea, serían los acreedores extranjeros quienes exigirían y determinarían el monto y lugar de los préstamos de acuerdo a criterios de la situación interna de cada uno de los países y gobiernos y si estos “toman las medidas internas necesarias”. Y únicamente, en ese momento, de los 20 mil millones de dólares prometidos, solo estaban aprobados 500 millones, la otra parte dependía de las medidas que tomaran los regímenes latinoamericanos y con todo, ello no se realizaría de manera inmediata. Cuba advirtió a los gobiernos latinoamericanos que debían asegurarse de que la ayuda total fuera aprobada por el Congreso de los EE.UU., ya que se conocía por experiencias anteriores, que muchas veces intenciones presidenciales quedaban frustradas ante las luchas de los grupos políticos y económicos internos presentes en la Cámara y el Senado estadounidense.

En otro de los puntos sometidos a polémica por el Che, éste dejó sentado que no se trataba de realizar una reforma agraria sustituyendo ineficientes latifundios y minifundios por fincas mejor preparadas y equipadas, sino de distribuir la tierra entre el campesinado trabajador gracias a la eliminación del latifundio. Además, que se debía apoyar a los nuevos propietarios con créditos y facilidades monetarias, tecnológicas y seguros, ante catástrofes naturales y otros eventos que pudieran afectar su desenvolvimiento. En el tema de la industrialización como pieza fundamental del desarrollo, el Ministro cubano hizo énfasis en que solo la planificación económica exitosa en la región podía estar basada en la necesidad de que el poder político estuviera en manos de los trabajadores, que se eliminara el dominio de los monopolios imperialistas y que el sujeto popular lograra el control estatal de las actividades productivas. Y, sin desmeritar la democracia en el proceso económico, se planteó que la dirección central de la economía debía estar concentrada en un poder de decisión único con la participación activa real de todo el pueblo en las tareas de planificación, producción y distribución.

La discusión también se trasladó al plano de los requisitos que debían tener los países para ser acreedores o no de la ayuda. La posición cubana fue firme al respecto, tenía que existir una igualdad de trato y el disfrute equitativo de las ventajas de la división internacional del trabajo; la eliminación de las condicionantes ideológicas y geográficas para llevar adelante el estudio de planes racionales de desarrollo y la coordinación de la asistencia técnica y financiera de todos los países industrializados; la proscripción de los actos de agresión económica de unos contra otros; la defensa de los más débiles para salvaguardar sus intereses; garantías para proteger a los empresarios latinoamericanos de la competencia desigual de los monopolios extranjeros y la reducción de los aranceles norteamericanos para los productos industriales y agrícolas de los países de la región que irían a su mercado. Y en este momento, el Comandante Guevara propuso que se iniciaran negociaciones bilaterales inmediatas para la evacuación de las bases militares o territorios ocupados por otros países miembros, para que no se produjeran casos como el denunciado por el delegado de Panamá, donde la política financiera del país no podía cumplirse en la Zona del Canal por estar bajo jurisdicción de los EE.UU., así como el de la Base Naval de Guantánamo en Cuba. Acerca del territorio cubano ocupado ilegalmente por los norteamericanos, ya en los inicios de su intervención había denunciado que, varios días antes del 26 de julio, en Cuba, la Seguridad del Estado había desbaratado un plan contrarrevolucionario a desarrollarse durante los festejos por el VII aniversario del 26 de julio, la “Operación Patty”, (8) en el que se trataba de atentar contra la vida de los Comandantes Fidel Castro y Raúl Castro y, al mismo tiempo, ejecutar un auto-ataque contra la Base Naval para provocar un incidente entre las tropas de ambos países que obligara a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a intervenir en la Isla, bajo una justificación premeditada.

La ambigüedad del punto III del temario se contradijo con los pronunciamientos del presidente John F. Kennedy que había declarado que se someterían a estudio y solución los problemas de los precios y los mercados estables. En la reunión, la parte cubana habló de que se requerían para los países de la región garantías estables de precios, así como contra agresiones o la suspensión unilateral de compras, garantías contra el dumping de excedentes agrícolas subsidiados, contra el proteccionismo a la producción de productos primarios y la creación de condiciones en los países industrializados para que estos compraran productos con mayor grado de elaboración de los países subdesarrollados.

Los cuestionamientos críticos cubanos al plan estadounidense no solamente se dirigieron hacia el enfrentamiento entre ambas partes, sino que desnudaron las intenciones de la seudo-ayuda que con tantos “bombos y platillos” habían divulgado los EE.UU. para que resonaran en los oídos de los pueblos latinoamericanos y caribeños. La agenda cubana fustigaba y proponía a la vez nuevos elementos a ese plan para demostrar si éste no ocultaba malas intenciones. Por ello el Che afirmó que “(...) Cuba manifiesta que sería deseable que la delegación de Estados Unidos conteste, en el seno de las comisiones, si continuará subsidiando su producción de cobre, de plomo, de zinc, de azúcar, de algodón, de trigo o de lana. Cuba pregunta si Estados Unidos continuará presionando para que los excedentes de los productos primarios no sean vendidos a los países socialistas, ampliando así su mercado”. (Ernesto Che Guevara, Ob. Cit., p. 443) Al final, en el análisis del punto V del temario propuesto por los organizadores, el representante cubano Comandante Ernesto Che Guevara, leyó e interpretó que ese era un programa de medidas para la “regimentación” del pensamiento, la subordinación del movimiento sindical y, si era posible, la preparación de una agresión armada contra Cuba revolucionaria. La creación de una agencia o federación interamericana de prensa, radio, televisión y cine que permitiera dirigir a todos los órganos de comunicación masiva del continente, era un esfuerzo hegemónico estadounidense de dominar y establecer pautas únicas acerca de la ideología y la propaganda, porque “(...) Se pretende, señores delegados, establecer el Mercado Común de la Cultura, organizado, dirigido, pagado, domesticado; la cultura toda de América al servicio de los planes de propaganda del imperialismo, para demostrar que el hambre de nuestro pueblo no es hambre, sino pereza ¡magnífico!.” En una reflexión profunda acerca de esa idea de unificar de forma monopólica el pensamiento y la cultura señaló premonitoriamente que ello constituía “(...) un intento del imperialismo de domesticar lo único que nuestros pueblos estaban ahora salvando del desastre: la cultura nacional”.

El Che Guevara en su discurso denunció que con la Alianza para el Progreso el imperialismo norteamericano había presentado un programa de ayuda, “con la bolsa de oro en una mano y la barrera para aislar a Cuba en la otra” y que en nombre de llevar adelante ese apoyo financiero, supuestamente dirigido al desarrollo económico, se estaba tratando de comprar, chantajear y sobornar a algunos gobiernos del subcontinente con el objetivo de sumarlos a la campaña anticubana y contra la lucha de nuestros pueblos por su libertad. Al respecto señaló sin ambages que esta Alianza se convertiría en un vehículo destinado a separar al pueblo de Cuba de los otros pueblos de América Latina, a esterilizar el ejemplo de la revolución Cubana y domesticar a las masas populares de acuerdo con las indicaciones del imperialismo. Algunos documentos leídos por el Che en el seno de la conferencia ponían al descubierto algunas de las ideas y acciones ingerencistas de ese país y los pretextos para atacar a Cuba y su ejemplo. Los mismos habían sido elaborados por las agencias especiales y los ministerios del Gobierno de los EE.UU. En uno, redactado por el Departamento de Estado se exponía que “(...) La magnitud de la amenaza que constituyen Castro y los comunistas en otras partes de la América Latina seguirá dependiendo en lo fundamental de los siguientes factores: a. La habilidad del régimen en mantener su posición (...) b. Su eficacia en demostrar el éxito de su modo de abordar los problemas de reforma y desarrollo (...) c. La habilidad de los elementos no comunistas en otros países latinoamericanos en proporcionar alternativas, factibles y popularmente aceptables. Si, mediante la propaganda, etc., Castro puede convencer a los elementos desafectos que existen en la América Latina, de que realmente se están haciendo reformas sociales, que es verdad básica que benefician a las clases más pobres crecerá el atractivo del ejemplo cubano y seguirá inspirando a los imitadores de izquierda en toda la zona. El peligro no es tanto de que un aparato subversivo, con su centro en La Habana, pueda exportar la Revolución, como de que una creciente miseria y descontento entre las masas del pueblo latinoamericano proporcione a los elementos pro-Castro, oportunidades de actuar”. Finalmente, el documento norteamericano hacía una referencia sobre la Alianza Para el Progreso y sus fines estratégicos al plantear que la misma “(...) pudiera muy bien proporcionar el estímulo para llevar a cabo programas más intensos de reforma, pero a menos que éstos se inicien rápidamente y comiencen pronto a mostrar resultados positivos, es probable que no sea un contrapeso suficiente a la creciente presión de la extrema izquierda (...) Los años que tenemos por delante serán testigos, casi seguramente, de una carrera entre aquellas fuerzas que están intentando iniciar programas evolutivos de reformas y las que están tratando de generar apoyo de las masas para la revolución fundamental económica y social. Si los moderados se quedan atrás en esta carrera, pudieran, con el tiempo, verse privados de su apoyo de masas y cogidos en una posición insostenible entre los extremos de la derecha y la izquierda”. (Idem., p. 456) El Comandante Ernesto Che Guevara culminó su intervención con un impresionante análisis diplomático y político al decir que “(...) Y a todos ustedes, señores delegados, la delegación de Cuba les dice, con toda franqueza: queremos, dentro de nuestras condiciones, estar dentro de la familia latinoamericana; queremos convivir con Latinoamérica; queremos verlos crecer, si fuera posible, al mismo ritmo que estamos creciendo nosotros, pero no nos oponemos a que crezcan a otro ritmo. Lo que sí exigimos es la garantía de la no agresión para nuestras fronteras”.

El día 16 de agosto el Comandante Ernesto Che Guevara anunciaba que el Gobierno Revolucionario de Cuba no firmaría el protocolo denominado “Carta de Punta del Este” que daba el aliento final a la Alianza Para el Progreso. Su abstención se sustentó en que el documento no ofrecía garantías a los países pequeños y a los subdesarrollados en general de que se iba a poder iniciar esa “nueva era” de la que tanto se habló. Asimismo, porque no se respondió a la pregunta cubana de si iba a ser incluida y porque no se podía apoyar una alianza en la cual uno de los aliados no va a participar en nada, ya que no se atacaba a los monopolios extranjeros que eran la raíz esencial de los males que distorsionaban la economía de las naciones y la ataban a los dictados exteriores, no se condenaba la agresión económica y nunca se trató de realizar cambios en la estructura económica total de los países porque solo se insistió en una política de cambios monetarios y de la incentivación de la libre empresa.

Cuba y la propuesta de un “Modus Vivendi” con los Estados Unidos. Una novedad para la historiografía.

A pesar de ese discurso contrario a la Alianza, de fuerte crítica a la política norteamericana hacia la región y la Mayor de las Antillas, el Comandante Ernesto Che Guevara sostuvo el 17 de agosto una conversación con el Asistente Presidencial norteamericano Richard Goodwin. (9) El encuentro, guardado secretamente por ambas partes, se celebró a instancias de las delegaciones de Brasil y Argentina y con la anuencia de los dos dirigentes.

Según el Memorándum del representante estadounidense, el Comandante Guevara tuvo plena confianza y soltura en la reunión planteando sus puntos de vista -que eran coincidentes con los del gobierno revolucionario cubano- y manifestó el deseo de que se le informara a las más altas autoridades de Washington sus ideas -valoradas por Goodwin como “bien organizadas”. El Che planteó que los EE.UU. debían entender a la Revolución Cubana, como un hecho irreversible, en los inicios de la construcción del socialismo y fuera definitivamente de la influencia del vecino del norte. En el afán de argumentar contra una posición de fuerza del Imperio de variar el decursar de la Isla, el Comandante cubano le hizo conocer que su país no debía dejarse engañar acerca de la posibilidad de un éxito norteamericano a través de una acción directa para “arrancar a Cuba del comunismo”, menos de derrotarla con acciones contrarrevolucionarias internas y que el líder de la Revolución, Fidel Castro, no “era un moderado rodeado de un grupo de hombres fanáticos y agresivos”. Mencionó, una y otra vez, la fortaleza de la Revolución debido, por sobre todo, al gran apoyo popular con que esta contaba, del ejemplo que emanaba de ella hacia otros pueblos de la región y del respaldo que recibiría en caso de una agresión. Advirtió que el proceso revolucionario cubano no era una copia del socialismo del Este y que la dirección política no deseaba construir una cortina de hierro alrededor de Cuba, sino al contrario, apreciaría que técnicos y visitantes de todas las naciones fueran al país y trabajasen mancomunadamente con los cubanos en su proyecto social.

Ante la realidad que vivía Cuba de hostilidad interna por parte de sectores de la burguesía, de la Iglesia Católica, de la escasez de recursos materiales (piezas de repuesto) que debían comprarse en EE.UU. y de la baja en las reservas de moneda dura para realizar compras en el exterior, principalmente alimentos, el Che planteó que el Gobierno Revolucionario pretendía, no una comprensión del Gobierno norteamericano, sino un modus vivendi entre ambos países. Y refirmó que Cuba no devolvería las propiedades nacionalizadas pero que podría pagar una indemnización a través del comercio; asimismo que su gobierno no llegaría a “una alianza política con el Este”, aunque ello no afectaría sus simpatías naturales con ese bloque; que nunca se atacaría a la Base de Guantánamo; que podrían realizarse elecciones libres, luego de un proceso de institucionalización de la Revolución, pero siempre bajo el establecimiento de un Partido único, etc. El esfuerzo permanente cubano de evitar una guerra o un conflicto mayor con los EE.UU. volvía a repetirse una vez más en esos tres años de Revolución. El Comandante Ernesto Che Guevara era el portavoz, en esta ocasión, de los deseos del Gobierno Revolucionario de darle una solución pacífica y negociada a la confrontación entre ambas naciones y, aunque él sabía que era difícil negociar todos los problemas de una sola vez, propuso comenzar las conversaciones de los dos gobiernos por cuestiones o asuntos menores -el problema de los secuestros de aviones, por ejemplo- que permitieran darle cobertura a otras rondas con mayor contenido en los posibles puntos de las agendas de discusión.

El Asistente del Presidente de los EE.UU., admitiendo que él no tenía potestad alguna para darle contestación a las proposiciones cubanas, se comprometió a hacerle llegar el contenido del diálogo a la más alta instancia del gobierno de su país. Pero nunca se recibió una respuesta oficial de esta conversación por parte del gabinete de John F. Kennedy que, en esos momentos, continuaba enfrascado en el estudio y desarrollo de los planes para destruir de una vez y para siempre el proceso revolucionario cubano.

Este esfuerzo cubano por encausar la normalización de las relaciones entre los dos países se repitió en años posteriores, pero la prepotencia norteamericana no permitió avances en ese rumbo.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Presidida por el General Maxwell D. Taylor se constituyó el Grupo de Estudios sobre Cuba entre abril y junio de 1961. Este Asesor militar del Presidente de los EE.UU. John F. Kennedy, (julio de 1961-septiembre de 1962) fue además Presidente del Estado Mayor Conjunto entre 1962 y julio de 1964 y miembro del Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, elaborando el famoso Informe Taylor.

(2) Desde el 2 de marzo de 1961 se anunció que el gobierno de los EE.UU. estaba considerando la aplicación de la Ley de Comercio con el enemigo en el caso de Cuba, por la cual se podía establecer el embargo total tanto de exportaciones como de las importaciones. Fue el anuncio del bloqueo económico contra Cuba impuesto en febrero de 1962.

(3) Durante la presidencia de Kennedy se incrementaron en ocho veces las unidades militares destinadas a “operaciones especiales”. El Consejo Interamericano de Defensa crea batallones “operativos especiales” en varios países latinoamericanos para la lucha contra las guerrillas. En 1962 creó la Academia Militar Interamericana para capacitar a oficiales latinoamericanos y se realizaron en numerosas ocasiones maniobras conjuntas.

(4) Ernesto Che Guevara Discursos en Punta del Este, Uruguay, Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, 8 de agosto de 1961, En, Ernesto Che Guevara, Obras, 1957-1967, Casa de las Américas, La Habana, 1970, pp. 422-423.

(5) La Alianza Para el Progreso nunca cumplió sus objetivos, y ni siquiera el monto total de la ayuda se envió a los países del hemisferio. El magnicidio de John F. Kennedy, en 1963, le impuso un “impasse” a este plan que el gobierno de J. B. Johnson continuó uno o dos años más, pero ya con un carácter muy sesgado. En el nuevo gobierno la agresividad volvió a imperar, por encima de planes más objetivos. El involucramiento de EE.UU. en la guerra de Vietnam fue un ejemplo de esa política reaccionaria.

(6) Este discurso lo pronunció en la Casa Blanca el día 13 de marzo y luego fue recurrente en esas ideas en otras intervenciones públicas y privadas.

(7) En estos Cuerpos de Paz se realizaron estudios en el terreno acerca de la realidad sociopolítica latinoamericana y caribeña (por países y localidades) e, de forma inmediata y mediata, se tomaron acciones contra las fuerzas populares y de izquierda.

(8) Ernesto Che Guevara, Ob. Cit. , p. 435.

(9) Fabián Escalante Font Cuba: la guerra secreta de la CIA, Editora Capitán San Luis, La Habana, 1993, pp. 52-76.

(10) Informe de las instrucciones secretas sobre el“Caso Cuba”, Informe del Departamento de Estado del Gobierno de los EE.UU., en Ernesto Che Guevara, Ob. Cit., p. 454.

(11) Memorandum al Presidente Kennedy sobre la conversación de Richard Goodwin y el Comandante Ernesto Guevara, Washington 22 de agosto de 1961. En, Biblioteca Kennedy, Archivos Oficiales del Presidente, Serie Países, Cuba, Seguridad, 1961. Foreign Relations, 1961-1962, Vol. X, Cuba, pp. 642-643; en Tomás Diez Acosta La Guerra Secreta contra Cuba. Documentos del Gobierno de EE.UU. sobre la Operación Mangosta, febrero del 2002, inédito, pp. 76-80.

10/12/2008 GMT 1

Confieren a Fidel la Orden Honoraria del CARICOM / Declaracion de Santiago de Cuba

polillabaez @ 00:48

Por José Antonio Torres

Santiago de Cuba.— Los gobiernos de la Comunidad del Caribe confirieron al Comandante en Jefe Fidel Castro la Orden Honoraria de esa organización, en reconocimiento a su intachable conducta humana y a su incondicional apoyo a favor del progreso y bienestar de la región.

Foto: Juvenal BalánLa alta distinción conferida a Fidel fue recibida por Raúl.

El General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, recibió la condecoración en nombre del líder de la Revolución cubana durante la clausura de la III Cumbre Cuba-CARICOM, que sesionó en el salón Sierra Maestra del Hotel Meliá-Santiago, de la Ciudad Héroe.

El Segundo Secretario del Partido agradeció en nombre de Fidel tan alto y distinguido honor, al decir "es un acto que compromete aún más nuestra lealtad y agradecimiento a la herencia y las raíces caribeñas".

Baldwin Spencer, Presidente de la Conferencia de Jefes de Gobierno del CARICOM, ratificó que de esta forma los pueblos y dignatarios concedieron la más alta condecoración del bloque regional al compañero Fidel, el primer ciudadano fuera de CARICOM que la recibe.

A juicio del también Primer Ministro de Antigua y Barbuda, la Orden deviene homenaje al fervor, pasión y sacrificio que han acompañado a Fidel durante toda la vida de servicio dedicado a su país, a su región, al resto del mundo en desarrollo.

La Orden Honoraria de la Comunidad del Caribe se entrega de forma excepcional a personas que han brindado sus servicios de forma destacada y han realizado aportes significativos a la región.

El presidente protempore de la organización caribeña consignó que en todos estos años Fidel cultivó y alimentó una fuerte relación con el CARICOM, cimentada en la amistad, la buena voluntad y el respeto mutuo y la solidaridad.

Señaló que durante la III Cumbre Cuba-CARICOM se deliberó con profundidad y plena conciencia de las responsabilidades y anunció que la próxima Cumbre se desarrollará en el 2011 en Trinidad y Tobago.

Patrick Manning, Primer Ministro de Trinidad y Tobago, agradeció la designación de su país para ser la sede de la próxima reunión.

Al clausurar la III Cumbre, Raúl pidió a los dignatarios trasladasen a sus pueblos el más cálido saludo de sus hermanos cubanos, desde la histórica Ciudad Héroe, dedicada como todo el país a vencer los desafíos económicos actuales, alcanzar el desarrollo y continuar defendiendo a cualquier precio el derecho a la justicia y la dignidad plena del hombre.

http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=5807786788308493658

2

Declaración de Santiago de Cuba

Nosotros, los Jefes de Estado y/o de Gobierno de la República de Cuba y de los Estados miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM), integrada por Antigua y Barbuda, la Mancomunidad de las Bahamas, Barbados, Belice, la Comunidad de Dominica, Granada, la República Cooperativa de Guyana, la República de Haití, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, la República de Suriname y la República de Trinidad y Tobago;

Orgullosos de nuestra identidad caribeña compartida y de la riqueza cultural de nuestros pueblos;

Reunidos por tercera ocasión a nivel Cumbre, en Santiago de Cuba, Cuba, y conmemorando el trigésimo sexto Aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados independientes de la Comunidad del Caribe y la República de Cuba;

Recordando las Declaraciones de La Habana de 2002 y de Bridgetown de 2005 y reconociendo su importancia y su aporte significativo para el mayor acercamiento entre nuestras naciones;

Recordando además nuestro firme compromiso con los Principios y Propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, con el multilateralismo y con los principios fundamentales del Derecho Internacional, incluidos el respeto a la soberanía y la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y la no injerencia en los asuntos internos, la proscripción de la amenaza y el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, el respeto a la integridad territorial, el arreglo pacífico de controversias y nuestro rechazo a las medidas coercitivas unilaterales destinadas a coartar el derecho soberano de los ciudadanos de todo país de determinar libremente su sistema político y sus instituciones, en paz, estabilidad y justicia;

Recordando nuestros compromisos con los principios fundamentales de los derechos humanos, la dignidad y la libertad para todos;

Recordando también nuestro compromiso con el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en las esferas de la educación, la salud, el alivio de la pobreza y la igualdad de género;

Profundamente preocupados por el devastador impacto de la crisis económica y financiera actual, particularmente sobre los pequeños países en desarrollo, que amenaza con erosionar el progreso logrado hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y la realización de la Agenda de Desarrollo de las Naciones Unidas;

Reconociendo que las economías pequeñas y vulnerables requieren un trato especial y diferenciado para desarrollarse y convertirse en participantes plenos de la economía internacional;

Conscientes de que la cooperación, la colaboración y la solidaridad son importantes para los esfuerzos regionales para enfrentar los desafíos resultantes de la crisis económica y financiera global y del injusto e inequitativo orden económico internacional prevaleciente;

Ratificando el compromiso con la cooperación regional como una estrategia efectiva para el logro de nuestros objetivos de desarrollo sostenible, de una mejor integración y de un mayor bienestar para nuestros pueblos;

Constatando los beneficios, particularmente en las esferas de la educación y la salud logrados a partir de los programas de cooperación e intercambio entre la República de Cuba y los Estados miembros de la Comunidad del Caribe;

Por consiguiente:

1. Reafirmamos los fuertes lazos de hermandad y solidaridad existentes entre nuestras naciones.

2. Subrayamos que la cooperación es un ingrediente imprescindible de la integración regional del Caribe.

3. Expresamos satisfacción por las muestras de solidaridad y apoyo entre los países del Caribe por los graves daños resultantes de los huracanes y otros fenómenos naturales que han impactado la región.

4. Destacamos la urgencia de promover acciones globales para fomentar el uso racional y sostenible de los recursos naturales, para conservar y proteger el medio ambiente y mitigar los efectos del cambio climático sobre nuestros países. En ese contexto reafirmamos el principio de la responsabilidad común pero diferenciada y ante la deuda ecológica contraída por los países desarrollados, hacemos un llamado para que estos aporten los recursos financieros nuevos y adicionales necesarios para implementar medidas dirigidas a la adaptación ante el cambio climático y a la mitigación de los gases de efecto de invernadero.

5. Instamos a la comunidad internacional a apoyar, mediante el establecimiento de un marco financiero internacional, a aquellos países que administran y preservan sus bosques de manera sostenible.

6. Instamos a la comunidad internacional a que apoye la inclusión en el acuerdo post-Kyoto de incentivos para los países que conservan sus selvas tropicales en reconocimiento al importante papel que estas desempeñan en la mitigación de los efectos del cambio climático.

7. Enfatizamos sobre la necesidad de invertir en programas de energía sostenible y renovable, y en la infraestructura que promovería la consecución del objetivo de desarrollo sostenible de nuestros recursos y contribuiría a la seguridad energética regional.

8. Apoyamos resueltamente los esfuerzos que lleva a cabo la Asociación de Estados del Caribe (AEC), para declarar al Mar Caribe como un Área Especial en el Contexto de Desarrollo Sostenible en la Asamblea General de las Naciones Unidas, reconociendo la importancia del Mar Caribe como un área de una diversidad biológica única, un ecosistema sumamente frágil y que es parte esencial de la vida de los pueblos de la región.

9. Reiteramos nuestra profunda preocupación por el tránsito de desechos nucleares y otros tipos de materiales peligrosos por el Mar Caribe y por la grave amenaza que entraña esta actividad de alto riesgo para la seguridad de la región y, en ese aspecto, reafirmamos nuestro compromiso de lograr un Mar Caribe libre de desechos nucleares.

10. Reconocemos los importantes resultados y avances sociales logrados en la región, especialmente en las esferas de la educación y la salud, como fruto de los programas de cooperación instrumentados entre nuestras naciones, particularmente en los últimos seis años.

11. Acordamos continuar desarrollando y ampliando los programas de cooperación entre nuestras naciones en las esferas priorizadas que hemos identificado, de conformidad con las potencialidades y posibilidades de cada Estado.

12. Convenimos poner énfasis priorizado en la promoción de la salud, la formación de recursos humanos y la mitigación de desastres.

13. Subrayamos la necesidad de una reforma fundamental de la arquitectura financiera internacional, a través de un proceso amplio, transparente e inclusivo bajo la égida de las Naciones Unidas, que prevea la plena participación de los países en desarrollo en la toma de decisiones y en el establecimiento de normas en la esfera económica internacional.

14. Instamos, ante la crisis económica y financiera provocada por las políticas de los países industrializados, a la creación de estándares mejorados para la regulación y supervisión de los asuntos financieros internacionales y así evitar crisis económicas y financieras internacionales futuras.

15. Reiteramos nuestra insatisfacción por el estancamiento de las negociaciones de la Ronda de Doha y alentamos a los Estados miembros a reanudar negociaciones de buena fe, con el objetivo de crear un sistema multilateral de comercio efectivo que responda a las necesidades e intereses de las economías pequeñas y vulnerables, incluyendo compromisos en materia de asistencia al desarrollo para los países de nuestra región.

16. Instamos a que se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra la República de Cuba y exhortamos al Gobierno de los Estados Unidos de América a atender al abrumador llamamiento de los miembros de las Naciones Unidas, y a levantar con efecto inmediato el injusto bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra la República de Cuba y el cese de la aplicación de las medidas adoptadas el 6 de mayo de 2004 y las medidas posteriores para reforzar esa política.

17. Expresamos nuestra preocupación de que, a pesar de nuestros esfuerzos colectivos e individuales en la lucha contra el tráfico ilícito de narcóticos y sustancias psicotrópicas y armas pequeñas a través del Caribe, dichos fenómenos han traído por consecuencia un incremento en la criminalidad y de la desintegración social en nuestras comunidades, y por consiguiente renovamos nuestro compromiso de cooperar en la lucha internacional contra este flagelo, de conformidad con los principios adoptados en la Asamblea General de las Naciones Unidas y contenidos en las disposiciones de los convenios y acuerdos internacionales para combatir el tráfico y abuso de sustancias ilegales y el tráfico ilícito de armas pequeñas.

18. Recordamos la Declaración contra el terrorismo adoptada en Bridgetown, Barbados, el 8 de diciembre de 2005, durante la Segunda Cumbre Cuba-CARICOM y, en ese contexto, reafirmamos la enérgica e inequívoca condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como a todos los actos, métodos y prácticas de terrorismo dondequiera que se cometan, quienquiera que los perpetre sea cual fuere su justificación, contra quienquiera que se cometan, incluidos aquellos en que los Estados estén directa o indirectamente involucrados.

19. Reafirmamos la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo, de conformidad con el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

20. Reafirmamos nuestro compromiso de fortalecer las instituciones y mecanismos existentes de integración regional, basados en los principios de la responsabilidad compartida pero diferenciada.

21. Decidimos trabajar activamente a favor de los actuales esfuerzos de integración y concertación de América Latina y el Caribe, con el ánimo de asegurar un reconocimiento pleno del Caribe dentro del contexto de América Latina y el Caribe. Expresamos nuestra esperanza de que la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, a efectuarse en Salvador, Bahía, Brasil, los días 16 y 17 de diciembre de 2008, contribuya a dichos esfuerzos sobre la base de los principios consagrados en el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, y de la solidaridad, la cooperación y el trato especial y diferenciado para las economías más vulnerables de la región.

22. Reconocemos los logros de Cuba como Presidente del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), fortaleciéndolo y revitalizándolo.

23. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a reafirmar su apoyo a los esfuerzos para proteger los derechos económicos, sociales y culturales para todos, incluido el derecho al desarrollo, y a apoyar los esfuerzos para alcanzar los derechos civiles y políticos, así como a lograr un mayor equilibrio entre la promoción y protección de ambos tipos de derechos.

24. Instamos a la comunidad internacional a reafirmar su compromiso con el derecho de los pueblos a vivir en paz y seguridad, respetando el derecho a la autodeterminación.

25. Decidimos celebrar la Cuarta Cumbre Cuba-CARICOM, en la República de Trinidad y Tobago el 8 de diciembre de 2011, y la Tercera Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores en La Habana en el año 2010.

Santiago de Cuba, 8 de diciembre de 2008

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/12/09/nacional/artic06.html




03/12/2008 GMT 1

La Revolucion Cubana, Latinoamerica y el Caribe en 1959 IV

polillabaez @ 00:50

La Revolución Cubana y su inserción en la realidad contradictoria latinoamericana-caribeña en 1959. (IV Parte)

  • El apoyo cubano a las organizaciones revolucionarias del continente

Por Orlando Cruz Capote

Desde el propio comienzo de la Revolución los vínculos de la dirigencia y los revolucionarios cubanos y los latinoamericano-caribeños se estrecharon y profundizaron de forma acelerada. Muchos patriotas, nacionalistas, antiimperialistas, socialistas, comunistas y representantes de otras corrientes políticas progresistas fueron arribando a La Habana, unos para visitarla en estancias temporales relativas y otros para cumplir con un exilio político obligado dada la persecución a la que eran sometidos en sus países de origen, pero todos estuvieron motivados por el legítimo derecho y el deber de conocer, aprender y apoyar al proceso revolucionario triunfante. (1) En ese marco se establecieron contactos y compromisos renovados que brindaron una nueva dimensión de continuidad a las relaciones de amistad, colaboración y solidaridad militante entre la izquierda de la región que contó, a partir de entonces como novedad, con el respaldo moral y material -éste último muy limitado- del poder revolucionario cubano y su pueblo.

Este apoyo de la Revolución Cubana, desde el punto de vista material, fue moderado en estos años iniciales por muchas razones de índole práctica. En primer lugar, porque las fuerzas militar-logísticas de la Revolución no estaban preparadas para empeñarse en acciones internacionalistas de gran amplitud; en segundo lugar, porque se debía ser cauteloso ante el trabajo de inteligencia y contrainteligencia de los Estados Unidos, que podía poner al descubierto el involucramiento directo cubano y ofrecer las excusas para la agresión contra Cuba; en tercer lugar, porque los incipientes órganos de la seguridad cubana (2) no contaban aún con la preparación y organización adecuadas para desarrollar operaciones de gran envergadura en apoyo a movimientos revolucionarios en el exterior; en tercer lugar, porque debían conocerse con mayor profundidad el alcance de los objetivos de lucha y programas políticos de las diversas organizaciones y movimientos de izquierda para proceder a su ayuda efectiva, sin comprometerse con figuras y agrupaciones que no fueran realmente revolucionarios; en cuarto lugar, porque en estos dos primeros años la revolución necesitaba consolidarse y fortalecerse a lo interno para evitar y derrotar cualquier intento de una agresión directa de los EE.UU. y la OEA; en quinto lugar, porque Cuba debía limitar, de algún modo, actividades solidarias de nacionales y extranjeros individuales, desde su territorio, sin control oficial por parte del Gobierno Revolucionario y, finalmente, porque no se podían brindar pretextos a las autoridades de Washington y las oligarquías de la región de que la Isla “exportaba su Revolución” hacia el subcontinente. Además, Cuba jamás exportaría la revolución, sino que apoyaría a los revolucionarios que iniciaran sus combates nacional-liberadores y por la justicia social. Y, al mismo tiempo, iba a ser muy respetuoso con los gobiernos que no se involucraran en actividades anticubanas agresivas.

Pero las reuniones entre los dirigentes y militantes revolucionarios latinoamericanos y caribeños se realizaron en casas de seguridad, en las oficinas del gobierno y en las propias residencias de los líderes cubanos. Sus anfitriones fueron, principalmente, el propio Comandante en Jefe Fidel Castro y los Comandantes Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida, siendo los dos primeros los más recurrentes en estas conversaciones. (3) El intercambio era amplio y retroalimentador, jamás se impuso una línea o método de lucha, todos eran escuchados por igual aunque el referente armado cubano tuviera un peso fundamental en los debates. (4) Estos encuentros, muy poco conocidos por la historiografía en la actualidad, dieron lugar, en algunos casos, a coordinaciones y la elaboración conjunta de planes de apoyo cubanos para llevar a cabo las luchas ya iniciadas o por ejecutar. Cuba brindó, en esta primera etapa 1959-1960, asesoría política y militar, cierta cobertura informativa y de propaganda, campos de entrenamiento, entrega limitada de armamento, documentación y financiamiento, ofreciendo también la incorporación voluntaria de algunos oficiales y combatientes cubanos para la lucha contra los ejércitos y las fuerzas represivas de las dictaduras. (5) Asimismo, cual tal ayuda no fue solicitada por opiniones divergentes de algunos dirigentes de organizaciones de izquierda, ella no fue emprendida. Nunca se violó el principio de soberanía de una agrupación o movimiento revolucionario, ni se vulneró los asuntos internos de los mismos. El aprendizaje crítico de esos años fue decisorio para la proyección internacionalista cubana del futuro.

Y aunque el involucramiento más numeroso directo humano fue una excepción, salvo en el caso dominicano ya analizado, si se puede afirmar que existía la voluntad y la convicción en la vanguardia política cubana de apoyar con hombres y armas todos aquellos esfuerzos por reiniciar la lucha y que resultaran exitosos por su preparación y ejecución en las etapas tempranas del combate insurreccional. De esta manera, combatientes nicaragüenses, paraguayos y dominicanos, entre otros, recibieron una desinteresada ayuda en su preparación combativa. En campamentos militares cubanos, preparados al efecto, fueron entrenados y realizaron prácticas de tiro real participando en las mismas, en muchas ocasiones, comandantes y oficiales del Ejército Rebelde. Por ejemplo, el Comandante Ernesto Che Guevara y otros compañeros de su Columna Guerrillera No. 8, Ciro Redondo”, realizaron simulacros de combate conjuntamente a exiliados paraguayos en 1959.

Prosiguiendo este mismo comportamiento internacionalista, político y ético en la aplicación de su proyección internacional, en una reunión acaecida en Cuba, surgió el Comité para la Liberación de Nicaragua, el cual en febrero de 1959 publicó un llamado a las armas conocido como “Carta de La Habana”. La coalición estuvo conformada por un diverso grupo de organizaciones revolucionarias de la patria de Sandino y algunos de sus miembros habían llegado a Cuba desde la propia Nicaragua, del exilio mexicano y el venezolano, luego del Primero de Enero de 1959.

Entre los integrantes del mismo se encontraban destacadas figuras revolucionarias como las de Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge y Rodolfo Romero, éste último viejo amigo del Che Guevara cuando ambos se encontraron en la Guatemala agredida de Jacobo Arbenz, en 1954. Los antecedentes inmediatos de esta beligerancia insurreccional lo encontramos en 1958, cuando se reinicia la lucha armada guerrillera en esa nación por un grupo, dirigidos por el veterano combatiente sandinista (integrante de las huestes de Augusto César Sandino), Ramón Raudales y el joven Carlos Fonseca Amador, ya mencionado. En el mes de marzo, el Comandante Ernesto Che Guevara comenzó a cooperar activamente con los preparativos de la insurrección nicaragüense que tuvo su base de entrenamiento e infiltración en la vecina Honduras. El ex-oficial somocista Rafael Somarriba, quien dirigió ese empeño guerrillero, recibió el apoyo permisible de aseguramiento, la solidaridad de la dirección cubana y el compromiso personal del Che para sumarse más tarde a la contienda guerrillera una vez instalado el destacamento guerrillero. Además se enrolaron en la futura acción varios oficiales y soldados cubanos, entre ellos, los compañeros Carlos Lugo, el Comandante Onelio Hernández Taño, Marcelo Fernández Isla y, más tarde en otro preparativo, el también nacional Renán Montero.

El grupo del Comandante Rafael Somarriba, [en la foto, se acomoda gorra] compuesto por cincuenta y cinco miembros y otros veintisiete hombres en entrenamiento, fue bautizado como “Brigada 21 de septiembre Rigoberto López Pérez”, y fue masacrado el 24 de junio por la acción mancomunada del Ejército de Honduras y la Guardia Nacional de Nicaragua, en El Chaparral, en el propio territorio hondureño. Allí murieron los cubanos Onelio Hernández y Marcelo Fernández. Poco tiempo después, Carlos Fonseca Amador, quien había sido herido en este desigual y sorpresivo combate -el campamento guerrillero había sido detectado por los servicios de inteligencia de Honduras y Nicaragua- fue trasladado prisionero a Tegucigalpa y luego arribó a La Habana para recuperarse de su salud en el Hospital Calixto García. A su salida conoció al viejo militante del Partido Socialista Popular, Pedro Monet y a su esposa Rosa García, entablando una singular amistad personal y revolucionaria. Carlos Fonseca comenzó entonces a vivir en la casa de estos, en el vedado habanero, y aunque el Gobierno Revolucionario le brindó una residencia en el barrio de Miramar, éste pidió permiso a Monet para realizar reuniones, en un cuarto de la casa, con otros revolucionarios nicaragüenses. (8)

Allí sostuvieron importantes encuentros políticos el propio Carlos Fonseca, así como Silvio Mayorga, Tomás Borge, Noel Guerrero y otros, con el objetivo de preparar y organizar la lucha y perfilar una futura organización revolucionaria guerrillera y clandestina, la que años más tarde se denominaría Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Este proceso organizativo y conspirativo contó con el apoyo de las autoridades revolucionarias cubanas (9) que desde ese momento ofreció facilidades para las actividades de Carlos Fonseca Amador y sus compañeros, desde el segundo semestre de 1959 hasta el primer semestre de 1960, en que Carlos Fonseca regresa clandestinamente a su país y es asesinado por las fuerzas represivas. Aunque, esa solidaridad militante se sostuvo de por siempre.

Años después, el Comandante Daniel Ortega, líder del FSLN y nuevamente Presidente de ese país, ofrecería el siguiente testimonio ratificador de ese apoyo, aunque con algunas imprecisiones históricas y olvidos de la etapa inicial, quizás por problemas de memoria (10) de que, “[...] Mi primer contacto con Cuba fue en 1966. El Frente había tenido un primer período de relaciones con Cuba en el sesenta y dos y en el sesenta y tres, cuando ocurrieron algunas acciones armadas en Nicaragua. [...] en julio del sesenta y seis yo tenía veinte años. Me quedé en Cuba unos meses haciendo un entrenamiento para la lucha guerrillera que se desarrollaba en Nicaragua [...] En la medida que la Revolución cubana resistía le inyectaba más moral a los revolucionarios latinoamericanos, más esperanza [...] Quiero insistir en algo: la solidaridad de Cuba, el compromiso de Fidel, fue determinante para el triunfo de nuestra Revolución (en 1979). Sin esa solidaridad de Cuba, sin ese compromiso personal de Fidel de apoyar al Frente Sandinista, difícilmente hubiese triunfado la Revolución en Nicaragua [...] en ese momento fue determinante el compromiso y el apoyo de Cuba en la preparación, en el armamento.” (11)

Otros movimientos revolucionarios continentales y la posición cubana.

Sin embargo, otros hechos guerrilleros en la región, no tuvieron un involucramiento oficial cubano directo. En el desembarco de algunos revolucionarios haitianos en su país, el 13 de agosto de 1959, para derrocar al régimen tiránico de Duvalier, no hubo participación del Gobierno Revolucionario Cubano. Si hubo alguna implicación fue de tipo moral, por el ejemplo que inspiraba la Revolución en su área geográfica. Tal expedición, que fue destrozada y asesinados casi todos sus miembros -muchos de ellos del partido marxista-leninista-, sirvió finalmente de pretexto al dictador haitiano para involucrar a La Habana en los planes conspirativos en su contra. (12)

Las relaciones con Haití fueron alcanzando mayor tirantez al acusar el régimen dictatorial al embajador cubano en esa nación con lo sucedido y tuvieron su clímax con dos atentados perpetrados contra el representante de la Mayor de las Antillas que, más tarde, según se conoció fueron preparados por grupos duvalieristas. El gobierno de Cuba retiró su embajador y posteriormente se retiraron los consulados haitianos en Santiago de Cuba y en Camaguey. A finales de 1959, el gobierno de Haití rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno Revolucionario.

Otros casos, en los cuales los EE.UU. y, en especial, la CIA, trataron de involucrar al Gobierno Revolucionario fue una invasión a Nicaragua a principios de junio de 1959, (13) así como otros “intentos desestabilizadores” contra Guatemala. Es oportuno destacar que esos países, “extrañamente”, fueron los más implicados en los planes de EE.UU., en los preparativos y agresión contra Cuba por Playa Girón.

El caso panameño fue el más complejo. El 3 de abril de 1959, un grupo de 45 estudiantes se alzó en el Cerro de Tute, provincia de Veraguas, siendo apresados inmediatamente, pero a mediados del mismo mes, una pequeña agrupación de soldados del Ejército Rebelde desembarcó en ese país por la zona de Puerto de Dios, dirigidos por un individuo de origen cubano, César Vega -sin méritos revolucionarios, los cuales intentaba alcanzar con esa acción- y sin ninguna autorización de la dirección política y militar de la Revolución. Ya en tierras panameñas, en coordinación con algunos elementos revolucionarios oriundos, iniciaron operaciones armadas. La respuesta cubana fue la de colaborar con la OEA y el gobierno panameño para determinar el grado de responsabilidad y culminar con ese intento de subvertir el orden en ese país y desmentir que hubiera una interferencia estatal cubana en los asuntos internos de esa nación. El Comandante Raúl Castro expresó que la Revolución estaba dispuesta a enviar oficiales del Ejercito Rebelde para persuadir a los miembros cubanos de la expedición a que depusieran las armas. (14) Ese comportamiento que, en aquel momento se denunció por las autoridades cubanas como de “aventurero y invasionista”, tenía cierta explicación lógica en el panorama político en que vivía el sujeto popular de la Revolución. Algunos estudios realizados al respecto señalan que la predica revolucionaria y solidaria del discurso político y su actividad práctica real, impregnó a muchos jóvenes de la sociedad cubana que percibieron, en las acciones de apoyo directo a los pueblos tiranizados, una vía para lograr un protagonismo semejante al de los combatientes rebeldes y los luchadores de la Sierra y el Llano.

Un ejemplo lo encontramos en el periódico Combate, del DR-13 de Marzo, el 25 de octubre de 1959, cuando se publicó una petición que decía: “Rebeldes con causa: Un grupo de muchachos de 12 a 15 años, visitó Palacio para dejar una carta dirigida al Primer Ministro, Fidel Castro, expresando que ellos, vecinos de la Sierra Chiquita, están dispuestos a partir hacia Santo Domingo a combatir a Trujillo. Que solo quieren autorización de Fidel.” (15) El espíritu revolucionario y la concientización política estaba calando rápida y profundamente en las mentes de las masas populares. Pero, por razones de seguridad nacional y respeto a las normas internacionales de convivencia pacífica, la Revolución Cubana no podía darse el lujo de que se acometieran acciones de ese tipo, sin control oficial y, mucho menos, si no eran ciertas las causas que motivaban la práctica. En el caso panameño no existía una causa mayor anticubana que sirviera de mínimo pretexto para inmiscuirse en sus asuntos internos.

En muy poco tiempo, Cuba había logrado una reinserción independiente y soberana en el conjunto de las naciones del continente, en un clima de respeto mutuo y sin interferencias en las problemáticas endógenas de los países. En el área caribeña a diferencia de los dos casos señalados, Haití y República Dominicana, la Revolución Cubana observó con detenimiento y moderación, el inicio del proceso de descolonización de las posesiones británicas, que culminaron con la independencia de Jamaica y Trinidad Tobago en 1962, y de Guyana y Barbados en 1966. Pero no hubo ningún intento de intromisión en los asuntos internos de estas naciones. Las relaciones con Jamaica eran formales desde antes del triunfo revolucionario cubano, concretadas en la presencia de un Consulado cubano en Kingston. Y los gobernantes de esta nación no se plegaron a la campaña de aislamiento contra Cuba. En estos primeros años (1959-1962) las relaciones no rebasaron el nivel consular. El caso de Guyana, aunque sin relaciones diplomáticas y consulares, fue singular por la posición del líder del Partido Progresista del Pueblo (PPP) Cheddi Jagan, y en este caso, si hubo intercambios comerciales, de cooperación técnica y financiera con Cuba, que se mantuvieron hasta 1964, cuando esta singular y progresista personalidad abandonó el gobierno.

Pero lo más importante para la Revolución Cubana fue que se granjeó el apoyo de los trabajadores, campesinos, intelectuales, estudiantes y las demás masas explotadas de la región. Había que contar, a partir de entonces, con la Revolución Cubana en el ámbito latinoamericano y caribeño y con el respaldo de estos pueblos hacia su proceso. Y Cuba correspondió con su apoyo solidario desinteresado y puesto a prueba en múltiples ocasiones. Otro mapa geopolítico se configuraba en el Hemisferio Occidental muy diferente al exigido por las autoridades de Washington y las oligarquías clientelistas del subcontinente.

Notas bibliográficas y referencias:

  1. Luis Suárez Salazar Barbarroja. Selección de Testimonios y discursos del Comandante Manuel Piñeiro Lozada, Ediciones TRIcontinental-SIMAR S.A., La Habana, 1999, pp. 25-26.
  2. Al principio de la Revolución se creó el Departamento General de Inteligencia del Ejército Rebelde o Departamento de Investigaciones de Ejército Rebelde (DIER), que ya había funcionado como Servicio de Inteligencia y la Policía Rebelde en el II frente Oriental “Frank País”, durante la epopeya guerrillera en 1958. Un poco de tiempo después se crearon también el Departamento de Operaciones Especiales, los Órganos de Seguridad del Estado (G-2) y, el 6 de junio de 1961, el Ministerio del Interior. En ese intermedio se conformó un Vice-Ministerio Técnico (1961-1970) y una Dirección Nacional de Inteligencia (1961) que atendieron la diversa solidaridad cubana hacia los movimientos revolucionarios y populares latinoamericanos y del resto del mundo. En 1970, surge la Dirección General de Liberación Nacional hasta fines de 1974, momento en que se estructura el Departamento América (1975), como aparato auxiliar del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y que asume las principales tareas en el terreno de las relaciones políticas internacionales. En, Idem., pp. 9, 17, 22, 47 y 125.
  3. En estas conversaciones estuvieron presentes también otros Comandantes como, Ramiro Valdés y Manuel Piñeiro, Ministro y Viceministro de MININT, a partir de 1961.
  4. Entre los que llagaron a Cuba estuvieron los revolucionarios, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge, Salvador Allende, Luis Carlos Prestes, Rodney Arismendi, entre otros.
  5. Idem., pp. 21-40. También debe consultarse a Piero Gleijeses Misiones en Conflicto. La Habana, Washington y África. 1959-1976, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2002; y Matilde Zimmermann Carlos Fonseca Amador y la revolución nicaragüense, Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa del Caribe Nicaragüense, PAVSA, Managua, 2003.
  6. Luis Suárez Salazar Barbarroja, Ob. Cit., p. 112.
  7. Idem., pp. 111-112; y Matilde Zimmermann, Ob. Cit., pp. 70-73.
  8. La autora norteamericana, Matilde Zimmermann advierte de los problemas existentes para precisar la fecha de fundación del FSLN, por los diversos criterios vertidos por los propios sandinistas. Pero, Pedro Monet le contó a este autor que el FSLN se constituyó en su casa en 1961 o principios de 1962. De todas formas, este dato que parece ser intrascendente para este trabajo tiene, por otra parte, una relevancia importante porque evidencia la labor organizativa de los exiliados revolucionarios nicaragüenses en Cuba y el apoyo de la Revolución Cubana hacia los mismos. En, Entrevista de Pedro Monet con el Dr. Orlando Cruz Capote, 22 de noviembre de 1980.
  9. Matilde Zimmermann, Ob. Cit., pp. 67-111.
  10. La estudiosa Matilde Zimmermann hace alusión a esos olvidos de los dirigentes nicaragüenses en los años de la década del 80 del siglo pasado, cuando sus posiciones revolucionarias habían perdido el filo más radical por las divisiones internas de índole ideológicas y políticas, al señalar que el distanciamiento de los dirigentes sandinistas del núcleo revolucionario que constituía el Programa Histórico, de las ideas y la práctica de Carlos Fonseca Amador, conllevaron a no identificar a Sandino con el Che Guevara y la Revolución Cubana como los guías y la inspiración del FSLN. “[...] Los miembros de la Dirección Nacional de los ochenta raramente mencionaban a Cuba excepto para reconocer su ayuda financiera generosa y la indispensable contribución de los doctores y maestros cubanos. Solamente Tomás Borge hablaba acerca de la inspiración de la revolución socialista cubana, y lo hacía menos, y menos a menudo, cuando la década transcurría. Sandino y el sandinismo fueron cada vez más contrapuestos al Che y al marxismo”. En, Matilde Zimmermann, Ob. Cit. P. 269.
  11. Enrique Ubieta Gómez La utopía rearmada. Historia de un viaje al nuevo mundo, Casa Editora Abril, La Habana, 2002, pp. 47-48.
  12. Aunque esta expedición salió desde Puerto padre, provincia de Oriente, no hubo vinculación oficial alguna, que conozcamos hasta ahora, con los revolucionarios haitianos implicados, muchos de los cuáles eran miembros del partido marxista de ese país.
  13. Las versiones sobre esta invasión, que era tan diferente a los planes apoyados por Cuba, fueron tan variadas como sospechosas: primero, se dijo que habían participado en esa expedición dos aviones con hombres armados que habían salido desde Costa Rica; segundo se planteó que uno de los DC-3 había partido de Miami, haciendo escala en La Habana; tercero, en julio, se informó que los hombres eran revolucionarios de varias nacionalidades y que existía un alto funcionario cubano vinculado a las mismas.
  14. Periódico New York Times, 27 de abril de 1959. En, José A. Benítez Cabrera David Goliat Siglo XX, Ediciones Granma, La Habana, 1967, p. 95.
  15. “Mesa Revuelta”, en periódico Combate, del DR-13 de Marzo, 25 de octubre de 1959, La Habana, p. 2.

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

28/11/2008 GMT 1

¿Se atreverá Bush a indultar a los terroristas Posada y Arocena?

polillabaez @ 01:40

Por Jean-Guy Allard

 

El presidente norteamericano George W. Bush indultó este lunes 24 de noviembre a catorce individuos condenados por los tribunales mientras congresistas cubanoamericanos y cabecillas mafiosos de Miami lo presionan para que haga lo mismo con el terrorista internacional Luis Posada Carriles y el ex jefe de Omega 7, Eduardo Arocena. [foto a la iaquierda]

 

Bush otorgó su perdón presidencial a delincuentes que robaron al propio gobierno federal o cometieron delitos vinculados al medio ambiente.

 

Con estos 14 indultos, Bush hijo alcanza un total de 171, entre ellos los terroristas cubanoamericanos Jose Dionisio “Charco de Sangre” Suárez Esquivel y Virgilio Paz Romero, ambos condenados por el asesinato en 1976 del ex canciller chileno Orlando Letelier y su colega Ronni Moffitt, ocurrido en Washington.

 

En los últimos meses, el Departamento de Justicia ya intervino para frenar la investigación de un Gran Jurado de New Jersey sobre la vinculación de Luis Posada Carriles con la campaña de terrorismo que desencadenó, en 1997, en instalaciones turísticas de La Habana, provocando la muerte del turista italiano Fabio di Celmo.

 

 

 

Desde el arresto del terrorista, los fiscales antiterroristas federales, bajo orientación del entonces Secretario de Justicia Alberto Gonzales, multiplicaron los procedimientos de dilación para evitar la extradición del viejo colaborador de la CIA, cuya extradición es reclamada por Venezuela en relación con la destrucción, en 1976, de un avión civil cubano que provocó la muerte de 73 personas.

 

Por otro lado, los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln y Mario Díaz-Balart multiplican las presiones para lograr la liberación de Eduardo Arocena, jefe del grupo terrorista calificado por el FBI como el “más peligroso en Estados Unidos”.

 

Los tres miembros de la Cámara de Representantes apadrinan, desde su creación, un comité a favor de un perdón presidencial para quien creó y dirigió Omega-7, organización responsable de 55 actos de terrorismo en territorio estadounidense, además de seis en Puerto Rico, entre éstos varios asesinatos. [En la foto, el diplomático cubano Félix García Rodríguez, asesinado el 11 de septiembre de 1980 en Nueva York]

 

 

George W. Bush, al igual que su padre, ha dado cobertura y se comprometió con connotados elementos terroristas de Miami donde el FBI no solo ignora a estos individuos de origen cubano sino que les ofrece apoyo.

 

La derrota de los republicanos en las elecciones presidenciales de noviembre hace urgente, para los cómplices de Posada y Arocena, conseguir su indulto lo antes posible.

 

Sin embargo, varios observadores valoran que el actual presidente esperará las últimas horas de su mandato para anunciar tan controvertida decisión a favor de connotados terroristas, después de predicar desde el 2001 una supuesta “guerra” contra el terrorismo mientras mantenía una total impunidad a favor de los más recalcitrantes elementos de la mafia que siempre lo apoyó.

Véase además http://www.granma.cubaweb.cu/2008/07/31/interna/artic01.html

27/11/2008 GMT 1

CIA, USAID y DEA bajo la lupa

polillabaez @ 20:20

Por Jean-Guy Allard

Crearán red continental de alerta contra los planes USA de desestabilización:

La creación de un Centro de Alerta para la Defensa de la Soberanía (CADES) que se consagrara a desarrollar una red continental de investigación de los planes de injerencia, desestabilización y espionaje yanqui en contra de los pueblos de América Latina, acaba de ser anunciada en Caracas, en el marco de la conferencia Internacional Revolución e Intervención en América Latina.

El evento, convocado por el Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela, la televisora TELESUR y la revista Patria Grande, llevó a la redacción de una Declaración final donde se anuncia formalmente la próxima creación "de un instrumento colectivo, multinacional, que nos permita monitorear las acciones de intervención imperialistas, evaluar los riesgos y los distintos escenarios que amenacen la estabilidad y continuidad de los procesos de cambio en América Latina".

Para ello, se decidió la formación de un "Centro de Alerta para la Defensa de la Soberanía (CADES), que tiene como objetivo la creación de una red continental de intelectuales e investigadores en alerta contra todas las formas de complot, desestabilización y fomento de la subversión" contra los procesos revolucionarios latinoamericanos.

La iniciativa surge cuando en todo el continente se señala un número record de actividades encubiertas de la CIA y de entidades estadounidenses pantalla como la USAID y la DEA, con financiamiento millonario, para fomentar la desestabilización.

La fabricación de supuestos líderes opositores, preferentemente entre los estudiantes universitarios, la importación de técnicas injerencistas tales como las "revoluciones de colores", la difusión de informaciones falsas y las intervenciones en los procesos electorales se señalan en el conjunto de los países de América Latina.

ALIANZA ESTRATEGICA PARA DEFENDER LOS PROCESOS REVOLUCIONARIOS

Al describir en un taller de la conferencia de Caracas la dimensión de las intervenciones encubiertas yanquis en su país, el ministro de la Presidencia de Bolivia, Juan Ramón Quintana, apoyó la creación de una alianza estratégica entre gobiernos y académicos latinoamericanos para defender a los procesos revolucionarios.

"Todos estamos obligados a contribuir en una iniciativa que provocará acciones políticas destinadas a movilizar a las organizaciones revolucionarias", dijo el Ministro boliviano al instar a que "los investigadores de cada país puedan reunirse en un mismo espacio, puedan compartir su conocimiento, sus destrezas y sus habilidades", precisó.
Esa comunidad académica "debe tener la capacidad de aportar y de adelantarse a las acciones cobardes de quienes pretenden socavar este proceso", subrayó Quintana al describir cómo su país acaba de salir de un intento de desestabilización "alimentado por las entrañas del imperio, financiado por organizaciones que provienen de la USAID, de la CIA, de la DEA".

En la propia Venezuela, un informe de la investigadora Eva Golinger señala que el gobierno de Estados Unidos financia más que nunca las campañas de los partidos de oposición.

"Esta vez, las diferentes agencias estadounidenses han invertido aproximadamente 4,7 millones de dólares en las campañas de los diferentes candidatos de oposición para las elecciones regionales", revela Golinger y subraya cómo sólo USAID, "que opera en Venezuela a través de su Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI)", ha financiado "este año con 3,7 millones de dólares a más de 68 programas/organizaciones venezolanas".

En un nuevo libro titulado La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión, presentado en la clausura de la conferencia internacional, Golinger y su colaborador Romain Migus divulgan actividades de la USAID y de otras agencias y actores de Estados Unidos involucrados en la injerencia continental.

El documento constituye una verdadera enciclopedia de la injerencia imperial y, según sus autores, ira desarrollándose —a través de ediciones anuales— en un instrumento constantemente actualizado de la investigación de la maquinaria norteamericana de desestabilización.

Entre muchas otras cosas, Golinger y Mingus explican la conexión entre los Bilderberg, el grupo de empresarios, políticos y gobernantes más poderosos del mundo y los canales de televisión privados en Venezuela; la relación entre estudiantes venezolanos, militares estadounidenses, la OTAN y el multimillonario George Soros; la vinculación entre los movimientos separatistas de Santa Cruz en Bolivia, o del estado Zulia en Venezuela, o Guayaquil en Ecuador, y jóvenes en Ucrania y Georgia y cómo los arquitectos de la agresión contra Iraq son miembros de un think tank yanqui que ha preparado un plan parecido contra Venezuela.

¿QUÉ PASA AHORA CON FRANCO Y DEMÁS ESTAFADORES?

Mientras tanto, en Estados Unidos, siguen sin revelarse los resultados de las auditorías ordenadas por el Congreso en relación con los casos de desfalco que involucran, entre otros, al ex director para América Latina de la USAID, el cubanoamericano Adolfo Franco, al dueño del Center for a Free Cuba, el agente de la CIA Frank Calzón, y al ex secretario general de Reporteros Sin Fronteras, Robert Ménard.
Hace ya un año, Franco, entonces jefe de la USAID para toda América Latina, renunció unas semanas después de la publicación de un informe del Government Accountability Office (GAO) que demostró cómo llegó a disimular el paradero de 65,4 millones de dólares regalados por este fondo federal en una década a sus amistades de Miami y de Washington, entre ellas Frank Calzón.

En París, Robert Ménard, patrón de la muy subsidiada RSF, acaba de renunciar repentinamente a su puesto.

Reconociendo que desde años la mafia cubanoamericana desvía los fondos destinados a las campañas anexionistas contra Cuba, el Congreso norteamericano ha congelado parte de los $45 millones en fondos asignados en el 2008 al programa Cuba de la USAID. Sin embargo dejó la mayor parte de este dinero entre las manos del sucesor de Franco, el mafioso cubanoamericano José Cárdenas, un ex ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, grupo fundado bajo Reagan por la CIA.

Si Franco y sus cómplices llegaron a desviar sumas millonarios de dinero en el caso de Cuba, no se sabe hasta dónde llegaron en la administración de los fondos de la USAID para el conjunto de América Latina, donde decenas de supuestas ONG dedicadas a la injerencia se comparten aún más millones de la agencia yanqui de desestabilización.

24/11/2008 GMT 1

JAJAJAJAJA: "Bush: “Hice lo máximo” por las relaciones con Latinoamérica"

polillabaez @ 00:27

Noviembre 22, 2008

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afirmó que su gobierno hizo el “máximo” por las relaciones con la región y que resiente que su país sea visto como el “chico grande” que le ordena a todos lo que tienen que hacer, según entrevistas difundidas este viernes por dos medios de Lima.

Las entrevistas fueron realizadas en Washington por el diario El Comercio y el canal América Televisión. “Me preocupa mucho cuando escucho que alguien dice que Estados Unidos es el chico grande del vecindario, que siempre ordena lo que hay que hacer en un país en particular”, dijo el mandatario a El Comercio.

“Eso sucede a veces con ciertos gobiernos con los que no tenemos relaciones amistosas, que decidieron adoptar un camino diferente”, añadió Bush, sin precisar a qué gobiernos se refería. En América Televisión, el presidente rechazó que su administración hubiera abandonado a América Latina y permitiera así el surgimiento y fortalecimiento de dirigentes como Hugo Chávez, en Venezuela, que son críticos de Washington.

“Estoy totalmente en desacuerdo con eso. Puedo entender a los sabiondos, hay muchos sabiondos en todas partes, pero creo que nuestras políticas obviamente establecieron un conjunto de reglas diferentes que sirven de ejemplo (en la región)”, indicó.

Bush llegará a Lima el viernes para participar en la cumbre de gobernantes de 21 economías del Foro para la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) cuando le faltan menos de dos meses para entregar el cargo al presidente electo Barack Obama. Dijo a El Comercio que muchos creían “erróneamente que George W. Bush sólo se preocupa por el peligro que representan los terroristas del Medio Oriente. Yo me preocupo por nuestros vecinos de América Latina, a los cuales he visitado frecuentemente”.

“En dos meses saldré de la Oficina Oval (su oficina en la Casa Blanca) con la fuerte creencia de que mi administración hizo el máximo esfuerzo por incrementar las relaciones bilaterales”, dijo. Aseguró que ésta era su segunda visita a Perú y que confiaba en que Obama mantendría buenas relaciones con dirigentes como el presidente peruano Alan García.

http://librered.wordpress.com/2008/11/22/bush-hice-lo-maximo-por-las-relaciones-con-latinoamerica/

19/11/2008 GMT 1

Recibe Fidel a Hu Jintao

polillabaez @ 02:02
Recibe Fidel a Hu JintaoSostuvo un fraternal encuentro con el Presidente de la República Popular China. El diálogo sostenido por Fidel y Jintao fue expresivo de los lazos amistosos que unen a los pueblos, gobiernos y partidos de ambos países
18 de noviembre de 2008 18:52:22 GMT

En la mañana de hoy, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, sostuvo un fraternal encuentro con el Presidente de la República Popular China, Hu Jintao, y parte de la delegación que le acompaña.

El diálogo sostenido por Fidel y Jintao fue expresivo de los lazos amistosos que unen a los pueblos, gobiernos y partidos de ambos países. Durante el intercambio coincidieron en el análisis de la compleja situación internacional, en la importancia que tiene esa visita y los acuerdos que serán rubricados entre Cuba y China.

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2008-11-18/recibe-fidel-a-hu-jintao/

14/11/2008 GMT 1

Ingresa Cuba al Grupo de Río

polillabaez @ 17:04

Cancilleres reunidos en Zacatecas acuerdan considerar a Cuba, a partir de hoy, miembro de pleno derecho

Logo Grupo de RioEn Zacatecas, México, se efectuó la 27ª Reunión Ministerial del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política (Grupo de Río), durante la cual los Cancilleres acordaron un Comunicado que resuelve considerar a Cuba, desde hoy, Miembro de Pleno Derecho del mismo.

Según dicho documento, actúan convencidos de que la ampliación "¼ es un elemento central para el fortalecimiento del Grupo de Río, que enriquece su naturaleza diversa y plural y proyecta sus pronunciamientos con renovada autoridad".

Ello significa la inclusión natural de Cuba en un mecanismo genuinamente latinoamericano y caribeño, sin ninguna presencia extrarregional, y constituye otro símbolo de los cambios en el continente y del fracaso de la política norteamericana, hoy solitaria, de aislar a Cuba.

Numerosos países miembros del Grupo de Río habían reiterado, en los últimos años y en diversos eventos, su voluntad de que Cuba ingresara a esa agrupación.

Insistían en la idea de que el ingreso de Cuba era deseable y necesario para reparar una ausencia propia de tiempos ya pasados, y completar el Grupo, como entidad latinoamericana y caribeña, en su proyección incluyente y representativa de toda la región.

El Grupo de Río fue fundado en diciembre de 1986, derivado del Grupo de Contadora y del Grupo de Apoyo, relacionados con la búsqueda de la paz en Centroamérica, ha efectuado veinte Cumbres y había ampliado su membresía, en cuatro ocasiones, a todos los países latinoamericanos, con la excepción de Cuba, y la mayoría de los caribeños.

Declaración del Gobierno Revolucionario

El Gobierno de la República de Cuba acoge con satisfacción la voluntad expresada por los países que integran el Grupo de Río, de que Cuba ingrese a la agrupación. Se integra al Grupo en ejercicio de la vocación unitaria de José Martí, cuando, al hablar de Nuestra América, sentenció: "es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes".

Hace años, quedaron atrás los tiempos en que se intentó aislar a Cuba en contra de la voluntad de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Hoy se respira en nuestro continente un nuevo ambiente en defensa de los intereses legítimos de los pueblos de América Latina y el Caribe y una nueva voluntad de integración para convertirla, desde el Río Bravo hasta la Patagonia, en la Patria Grande a que aspiraron nuestros próceres.

Hoy todos compartimos el apego al Derecho Internacional y a la Carta de las Naciones Unidas. Condenamos juntos la injerencia en los asuntos internos de los Estados, y rechazamos unidos la agresión, la amenaza, el uso de la fuerza, el empleo de medidas coercitivas unilaterales con el fin de impedirles a los Estados el ejercicio de su derecho a elegir su propio sistema político, económico y social.

Por tanto, la ampliación del Grupo de Río, para hacerlo más representativo de la región, es un paso positivo en el camino hacia la plena incorporación a este mecanismo de las naciones caribeñas, con lo cual Cuba está dispuesta a cooperar.

Nuestro país expresa gratitud hacia todas las naciones que han promovido su ingreso a la agrupación.

Hoy tienen más vigencia que nunca las palabras que expresó nuestro Comandante en Jefe, el 16 de noviembre de 1999, cuando afirmó: "El mundo difícil y complejo que se nos viene encima, en el que se juegan la integridad y supervivencia de nuestros países, solo podrá ser soportado por las espaldas sólidamente unidas de todos nuestros pueblos".

La Habana, 13 de noviembre de 2008

Noticias relacionadas:

Grupo de Rio acoge a Cuba y pide a G-20 mantener flujos financieros http://www.prensalibre.com/pl/2008/noviembre/13/081113234654.0zeii6qo.html

El Grupo de Río se une frente a la crisis e incluye a Cuba como miembro pleno
http://mx.news.yahoo.com/s/14112008/38/nacional-grupo-rio-une-frente-crisis.html

Ingresa Cuba al Grupo de Río http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2008-11-14/ingresa-cuba-al-grupo-de-rio/

13/11/2008 GMT 1

Las eticas revelaciones de Fidel Castro

polillabaez @ 03:21

Arleen Rodríguez Derivet


Exclusivo: A partir de mañana en este mismo sitio usted podrá descargar la versión digital del libro.


 


“La paz en Colombia” de Fidel Castro Ruz. El título y el autor bastarían para convertir a este libro en el más demandado y leído de los días que corren en todo el mundo. Basta mirar el excelente empaque de esta obra de la Editora Política para suponer que sus páginas atesoran el juicio personal del estadista de talla extra que lo firma, sobre un capítulo complicado y oscuro de nuestra época y nuestra región.

Lo que no puede develarnos la vista de cubierta es lo que en realidad resulta ser este libro: nada más y nada menos que un trozo esencial de medio siglo de la historia contemporánea, narrada por uno de sus protagonistas fundamentales, con todos los encantos de una novela, sin faltar ni una letra a los hechos de la vida real.

Aquí se cuenta, con el rigor de detalladas anotaciones en informes y documentos, inéditos hasta hoy, todo aquello que alguna vez quisimos saber sobre las interioridades de las negociaciones entre los diferentes gobiernos de Colombia y la dirección de la Revolución Cubana –con o sin relaciones diplomáticas- para destrabar diálogos de paz, rescatar rehenes y hasta evitar matanzas, como la que pudo provocar el plan del gobierno de Julio César Turbay Ayala para asaltar la embajada dominicana, tomada en los primeros meses de 1980 por un comando del M 19.

Los 16 capítulos del libro –incluyendo la introducción y el Epílogo- contienen revelaciones trascendentes y documentan, por primera vez, acontecimientos que andaban dispersos en recortes de prensa o permanecían desconocidos para muchos, en libros de escasa divulgación.

Otros, dígase, por ejemplo, la narración que hacen al líder de la Revolución, dos cuadros del Departamento América del Comité Central del Partido, sobre la alucinante historia del secuestro y rescate de Juan Carlos Gaviria, hermano del ex Presidente y para entonces (1996) Secretario General de la OEA, César Gaviria, tienen todos los atractivos de la novedad absoluta y tanto de realismo mágico, que el propio Fidel los devela como “Sucesos de ficción”.

Desde las conspiraciones yanquis contra Cuba en la OEA y las dos Declaraciones de La Habana -¿alguien notó antes qué enormes piezas políticas y literarias son?-, hasta las conversaciones de paz de San Vicente del Caguán, el libro nos devuelve a sitios y circunstancias aparentemente conocidos, pero que adquieren un nuevo significado con las luces que de una vez le aportan, un analista político del calibre del autor y los acuciosos investigadores o testimoniantes de primera fila citados por él, como el cronista de El Bogotazo, Arturo Alape, el dirigente comunista Jacobo Arenas, el legendario jefe guerrillero Manuel Marulanda o el ex Presidente, Andrés Pastrana.

Escrito en el estilo directo y rotundo de las Reflexiones, “La paz en Colombia” las trasciende por su extensión y estructura, pero sobre todo por la manera en que ese invaluable testimonio personal se combina con otros, más o menos públicos, de los coprotagonistas de la historia.

Solo un estratega político y militar como Fidel Castro, vinculado además desde el origen y el sentimiento mismo a los acontecimientos que narra, podía armar un conjunto tan coherente con los fragmentos extraídos de esa diversidad de autores y fuentes que nutren los diferentes capítulos, sin demeritar ni desconocer a ninguna de las partes a la vez que sin desprenderse de sus firmes convicciones.

La guerrilla más antigua y el conflicto más largo y violento de América Latina dejan de ser así una circunstancia maldita, para mostrársenos, con sus antecedentes y precedentes, sus causas y consecuencias, desde la perspectiva del más experimentado combatiente e indiscutible líder revolucionario continental.

Más de 400 horas de intenso trabajo –lo confiesa en el Epílogo- desbordan las 265 páginas con las citadas revelaciones y muchas otras sobre los vínculos de la Revolución Cubana con otros destacados movimientos revolucionarios latinoamericanos.

Pero si hubiera que escoger alguna de sus partes como síntesis y resumen, “El valor de los principios” puede decirse que es la esencia misma y acaso ese momento en que adquirimos la certeza de que más que un libro, esta es una hermosa, insuperable, lección de historia y ética.

04/11/2008 GMT 1

Good bye, Bush

polillabaez @ 14:34

Por Patricio Montesinos


Cuando este martes se celebren las elecciones en Estados Unidos, el presidente más guerrerista e inepto en la historia de ese país tendrá que comenzar a recoger sus maletas de la Casa Blanca, tras ocho años de desgobierno y llevar a los norteamericanos y al mundo a una peligrosa crisis económica y financiera.

El saliente jefe del régimen de Washington, George W. Bush, quien deberá abandonar su puesto en enero venidero luego de la elección del nuevo mandatario este 4 de noviembre, legará a su sucesor y coterráneos un enmarañado panorama, quizás el peor vivido por la hasta ahora nación más poderosa del planeta tierra.

Bush dejará a sus compatriotas enredados en dos complejos conflictos para los que no se vislumbran hoy salidas, Irak y Afganistán, y en los que han muerto centenares de miles de personas, incluidos un importante número de soldados norteamericanos, debido a la conducta beligerante del actual inquilino de la Casa Blanca.

A pesar de su insistente postura de mantener a toda costa al ejército estadounidense en Irak y Afganistán, el mandatario estadounidense no ha conseguido imponer sus preceptos, y ni siquiera controlar el caos que reina en ambos estados a causa de las ilegales guerras de rapiña que se les han impuesto.

El fracaso de esas ocupaciones sangrientas, y sus costos multimillonarios con graves consecuencias en la economía norteamericana, han provocado que Bush haya logrado hacerse con los records de mayor impopularidad registrados en su país.

En su haber pesa la responsabilidad de hacer más pobres, endeudar y desocupar a millones deestadounidenses, hacer del hambre una enfermedad endémica en numerosas naciones pobres de África, América Latina y Asia, además de arrastrar a la también rica Europa a una crisis sin precedentes y con efectos muy dañinos en todo el mundo.

Además, en su expediente de inquilino de la Casa Blanca resalta el haber sido el más grande propulsor del terrorismo de Estado, como política para hacer prevalecer al precio que sea necesario los designios del imperio norteamericano en cualquier rincón de este planeta.

Igualmente consta en su maquiavélico historial el hecho de haber llegado a la jefatura del régimen norteamericano gracias a escandalosos fraudes electorales.

A pesar de que abandonará Washington, como sus predecesores, sin lograr rendir al pueblo cubano, y destruir su Revolución, Bush pasará al sumidero de la historia como el artífice de arreciar el bloqueo que sucesivas administraciones de Estados Unidos aplican a esa isla caribeña desde hace casi medio siglo, pese al rechazo prácticamente unánime de la comunidad internacional.

Si en este mundo imperara la justicia, el saliente presidente norteamericano tendría que ser procesado inmediatamente por un tribunal internacional. Cargos contra él se sobran. Mientras tanto, la historia se encargará de juzgarlo.


http://www.cubadebate.cu/index.php?tpl=design/especiales.tpl.html&newsid_obj_id=13028