Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

El Blog de la Polilla Cubana
para compartir contigo noticias de Cuba y del mundo

Categoría: Relaciones Cuba - Estados Unidos

27/01/2009 GMT 1

Cosas veredes, Sancho: Tomado del Nuevo Herald

polillabaez @ 22:43

Lo dice el Nuevo Herald: "el problema es que nadie quiere hacerse cargo de un inmigrante pobre y desamparado, postrado en una silla de ruedas"

Ya no le es útil al imperio, y lo desecha. Una vez más, el capitalismo muestra su cara feroz, su cara verdadera:

Dan luz verde para que reo cubano sea enviado de regreso a la isla

Por Amy Sherman

The Miami Herald

El juez de circuito de Broward, Marc Gold, dio luz verde para que Enrique Reyes, un preso cubano cuya sentencia terminó hace varios meses, viaje directo de la cárcel de Broward al Aeropuerto Internacional de Miami, donde tomará el avión para regresar a Cuba.

Reyes saldrá de la cárcel de Broward el día 8 de febrero, gracias a un pariente que aceptó comprarle el pasaje de avión para viajar a la isla, donde vivirá con sus padres.

Reyes conducía ebrio el 5 de agosto del 2006 y se estrelló contra otro coche en Deerfield Beach. El amigo que lo acompañaba murió y Reyes quedó paralizado.

Reyes no impugnó el cargo de homicidio vehicular y Gold lo condenó a cinco años de libertad condicional en febrero del año pasado. El juez concedió la libertad condicional porque Reyes carecía de antecedentes penales serios, estaba paralítico y la familia de la víctima no se opuso a la sentencia.

Gold ordenó que Reyes fuera enviado al Centro Médico General de Broward pero el hospital dijo que no se podía hacer cargo del paciente, de modo que Reyes tuvo que regresar a la cárcel, a pesar de que técnicamente estaba en libertad.

La Policía de Broward, Armor Correctional Services y el abogado de oficio de Reyes, José Reyes -que no es familiar suyo- han tratado durante meses de encontrar la manera de sacar a Enrique de la cárcel.

Pero el problema es que nadie quiere hacerse cargo de un inmigrante pobre y desamparado, postrado en una silla de ruedas. El caso subrayó el hecho de que la cárcel --que ha recibido órdenes judiciales para evitar el exceso de presos-- es realmente el último recurso en muchos casos. Cuidar de Reyes en la cárcel cuesta unos $115 al día.

La Oficina de Intereses de Cuba en Washington aprobó hace una semana el regreso de Reyes a Cuba, dijo su abogado de oficio.

"Está muy contento de poder regresar junto a su familia'', dijo el abogado.

 

 

http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/cuba/story/367607.html

 

 

 

Las grandes victorias política-militares y diplomáticas de la Revolución Cubana. II Parte

polillabaez @ 06:15

Desde San José de Costa Rica hasta Playa Girón: Las grandes victorias política-militares y diplomáticas de la Revolución Cubana. II Parte

Por Orlando Cruz Capote

Eisenhower y Kennedy: Playa Girón, el gran fracaso estadounidense. (1)

 

En 1961 la Revolución Cubana iba a ser causa de grandes movilizaciones en su apoyo en el seno de las sociedades latinoamericanas y no solo en los sectores de los obreros, campesinos e intelectuales, sino en las bases campesinas, agrupaciones juveniles y estudiantiles e incluso entre algunos elementos nacionalistas de los ejércitos de América Latina y el Caribe. Esas fuerzas iban a mostrar su nivel de decisión en el primer cuatrimestre de ese año. Nunca antes la Revolución había estado tan acompañada en la esfera regional e internacional. Y aunque estos acontecimientos fueron tomados o aprovechados por los gobiernos de la región latinoamericana-caribeña para acusar a Cuba de “ayudar a los revoltosos”, la idea no prosperó porque EE.UU. quería ante todo “ocultar el entrenamiento de los mercenarios cubanos", principalmente en Guatemala y Nicaragua. No obstante, las autoridades de Washington enviaron dos portaviones y otras fuerzas militares de tarea (unidades aéreas y anfibias) para apoyar a los regímenes de estas dos naciones ante la posibilidad de rebelión en el interior de sus sociedades.

Mientras, la escalada contra la Revolución Cubana tomó, desde finales de 1960 y mediados de 1961, ribetes dramáticos no solo en el plano externo sino en la proliferación de numerosas bandas contrarrevolucionarias en el interior del país. En la propia medida en que la Revolución se fortalecía internamente y su proyección internacional se abría paso entre innumerables obstáculos, el Gobierno de los EE.UU. instruía a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sobre la necesidad de acelerar los planes subversivos y de desestabilización en la Isla. A esta actividad se sumaron algunos gobiernos de la zona, principalmente los centroamericanos.

 

Como ya hemos expresado, desde marzo de 1960 el presidente D. W. Eisenhower dio instrucciones para la organización y preparación de una fuerza mercenaria. La misma desde fines del primer semestre tuvio como bases de entrenamientos los campamentos en la Florida, en EE.UU., en la finca Helvetia, en el Departamento de Retalhuleu, en Guatemala y en Puerto Cabezas en Nicaragua. En la XV Asamblea General de la ONU, a la que hemos hecho referencia anteriormente, el canciller cubano acusó en varias ocasiones, con datos precisos, la participación del régimen guatemalteco en las acciones hostiles contra Cuba. Así el 7 de octubre, Roa en el plenario de las Naciones Unidas dijo que “[...] Es notorio el arribo constante a Guatemala, por distintas vías, de aventureros y mercenarios de toda laya contratados por agentes contrarrevolucionarios cubanos y norteamericanos, los cuales son inmediatamente concentrados en campos de entrenamiento militar. Uno de estos campos está situado en la finca Inca de la United Fruit Company, muy cercana a la frontera con Honduras [...] En la finca Helvetia, [...] adquirida recientemente por Roberto Alejo, hermano del embajador de Guatemala en los Estados Unidos [...] están recibiendo entrenamiento especial numerosos exiliados y aventureros de Puerto Rico, bajo el mando de militares norteamericanos. El número total de extranjeros asciende a 185, de los cuales 45 son norteamericanos. En la citada finca, se ha construido una pista de aterrizaje de concreto, con hangares subterráneos y se está construyendo una carretera hacia la costa del Pacífico. Se han instalado, además, aparatos de detención [...] En el aeropuerto de la Aurora se han visto aviones de bombardeo con insignias cubanas. Es rumor público que tienen la doble misión de servir para agredir a Cuba o para simular una agresión cubana contra Guatemala. Este plan fue denunciado, hace pocas semanas, en la propia Guatemala, por adversarios políticos del Gobierno”. (Réplica al delegado de Guatemala, 7 de octubre de 1960, XV Asamblea General de la ONU, Raúl Roa. Canciller de la Dignidad, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1986, pp. 164-165).

 

No pudo haber lugar a dudas. Los propios medios de prensa norteamericanos y de algunos países de América Latina y el Caribe brindaron abundante información sobre los preparativos de la invasión. El carácter abierto de la agresión formó parte del cinismo y la seguridad por parte de los EE.UU. y sus seguidores de que si se desarrollaba la misma, la Revolución Cubana iba a ser seguramente destruida.

En Cuba, por otra parte, desde el mes de septiembre de 1960 se desplegó la primera fase de la Limpia del Escambray. (2)


Esta operación en la zona central de la Isla, dirigida por el Comandante Manuel “Piti” Fajardo en un primer momento hasta su muerte en noviembre, y luego por el también Comandante Dermidio Escalona, dio lugar a enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior y las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) contra los bandidos al servicio de una potencia extranjera. En realidad, para estar a tono con la verdad histórica, el pueblo uniformado tuvo prácticamente que ir en busca de estos bandidos contrarrevolucionarios y cercarlos, pues los mismos evitaron a toda costa una confrontación frontal con las fuerzas esenciales de la Revolución, porque más bien se dedicaron a la espera de la anunciada invasión y, mientras tanto, llevaron a vías de hecho asesinatos de campesinos, brigadistas alfabetizadores, sabotajes, ataques a granjas y pequeños propietarios, además de practicar la presión, el chantaje y el soborno para buscarse una ínfima base social de apoyo para sus acciones. Dicha operación de limpieza culminó en su primera etapa, en marzo de 1961, en la que miles de combatientes de todas las provincias del país, principalmente de la capital, y colaboradores campesinos y trabajadores de esa región se incorporaron a la lucha para aplastar ese foco contrarrevolucionario. Cerca de 1 200 bandidos fueron liquidados y con ello se logró evitar cualquier posible apoyo interno a la futura invasión mercenaria. (En, Tomo V Historia de la Revolución Cubana, Op. Cit.)

 

La situación en las ciudades era también tensa aunque se mantenía el control por parte de las organizaciones revolucionarias. Sin embargo, las ideas anticomunistas y el comportamiento contrarrevolucionario pronorteamericano encontró en el sector retrógrado de la jerarquía católica a uno de sus más fieles aliados. La lucha de clases engendró una enconada lucha ideológica en el seno de la sociedad entre gran parte de esa dirección eclesiástica (católica, apostólica y romana) (3) y la mayoría del pueblo. Muy enconado fue el enfrentamiento en los centros estudiantiles y, especialmente, en la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva. Esa confrontación, evitada todo el tiempo por la dirección de la Revolución, se situó en uno de los primeros planos políticos en los años 1960 y 1961. A finales de 1960, aconteció el clímax del choque entre ambas posiciones que, aunque pareciera limitado al ámbito filosófico e ideopolítico, escondía intereses económicos, financieros y una pretendida, y auto-estimada además, “influencia social” perdida desde hacia algún tiempo por parte de la iglesia. Sobrestimando su fuerza en los sectores juveniles y estudiantiles, la jerarquía católica en su pastoral titulada “Roma o Moscú”, (María del Pilar Díaz Castañón Ideología y Revolución. Cuba, 1959-1962, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001, pp. 289-295), de noviembre de ese año, urgió a los fieles a elegir a favor de la Revolución o contra de ella. Y estos, naturalmente, no eligieron entre una Roma distante y un Moscú también lejano pero cercano en la solidaridad hacia la nación cubana, por lo que optaron con pasión y razón por una Revolución que había ofrecido ya a esas alturas, beneficios inconmensurables a todos los ciudadanos. Pero ese enfrentamiento interno y estimulado desde el exterior fue sobredimensionado en el ámbito regional y Cuba fue acusada en la OEA de violar los derechos humanos acerca de la libertad religiosa.

 

Sin embargo, el hecho más significativo desde el punto de vista internacional de principios de 1961, fue el rompimiento de relaciones diplomáticas y consulares del Gobierno de los Estados Unidos con el Gobierno Revolucionario de Cuba el 3 de enero. (The Department of State Bulletin, Vol. XLIV, No. 1126, Washington, D.C., enero 23 de 1961, pp. 103-104). La nota cubana que reducía el personal norteamericano a 11 diplomáticos -de cerca de 300 que realizaban labores de espionaje- en su embajada en La Habana fue el pretexto para tal acción. La medida fue en respuesta a una acción similar iniciada por EE.UU., (aunque Cuba nunca tuvo cientos de funcionarios en Washington) pero la verdadera causa del fin de las relaciones era que se aproximaba el momento de la acción armada contra la Revolución. Un diario norteamericano conocedor del proceder internacional de esa nación lo reflejó directamente: "De acuerdo con las tradiciones norteamericanas la ruptura de relaciones diplomáticas es un acontecimiento inusitado que se realiza como precursor de hostilidades". (Herald Tribune, 8 de enero de 1961, Miami, Florida, p. 2). Ni siquiera la prensa norteña estuvo en esta ocasión equivocada.

El 3 de febrero de ese año, el Departamento de Defensa de los EE.UU. recibía de la CIA la petición de que evaluara el Plan Trinidad. Ello era una indicación directa del recién elegido Presidente de ese país John F. Kennedy. Posteriormente, ante las diferentes opiniones existentes que analizaron los pro y los contra del plan, se realizaron reuniones en el seno del Departamento de Estado y otras dependencias del gobierno, consultándose a altos funcionarios acerca de la viabilidad de la posible acción armada mercenaria y las posibilidades del éxito. La variedad de documentos, consultados por este autor, permite detenernos en uno de ellos, en que dos dirigentes se contradicen y dicen algunas verdades inusitadas (objetivas, para una autoridad de ese nivel) junto a las consabidas medias mentiras.


Richard Bissell, uno de los directivos de la CIA, opinó que “[...] Por supuesto, Cuba nunca representará una amenaza directa para Estados Unidos y no es probable que Cuba intente también invadir abiertamente a otro país latinoamericano, ya que Estados Unidos podría entrar en el conflicto del lado del país invadido y lo haría casi con total posibilidad. De todas formas, en la medida en que Castro continúe estabilizando su régimen, obtenga armamento más avanzado y entrene más a sus milicias, Cuba constituirá una base eficaz y bien defendida para las operaciones soviéticas y la expansión de la influencia de ésta en el hemisferio occidental. A partir de Cuba se pueden suministrar armas, dinero y apoyo de organización y de otros tipos a los dirigentes y grupos disidentes de toda América Latina para crear inestabilidad política, incitar el comunismo, debilitar el prestigio de los Estados Unidos [...] la llegada de Castro ha ofrecido a los comunistas una base propicia para la propaganda y la agitación en el resto de América Latina y un ejemplo sumamente explotable de conquistas revolucionarias y de enfrentamiento exitoso a Estados Unidos”. En el mismo memorando, Thomas Mann, Secretario Auxiliar del Departamento de Estado, acotaba sin ambages que, ante la agresión, “[...] Habría que esperar que el régimen de Castro inste a los otros estados americanos [...] a que lo ayuden a rechazar el ataque y solicite al Consejo de seguridad [...] que adopte medidas [...] Sería por tanto en extremo difícil lidiar con las maniobras diplomáticas de Castro en este sentido [...] Y lo que es más importante, la mayoría de los pueblos de América Latina estarían en contra de la operación y cabría esperar que los comunistas y castristas organizaran y dirigieran manifestaciones destinadas a provocar el derrocamiento de nuestros gobiernos amigos. En el mejor de los casos, se perjudicaría nuestra postura moral en todo el hemisferio.” (Memorandum para el Presidente de McGeorge Bundy, 18 de febrero de 1961. Biblioteca Kennedy, Memorandum for the President, 18 de Feb. 1961, NSF, Caja 35. En Tomás Diez La Guerra Encubierta contra Cuba. Documentos desclasificados de la CIA, Editora Política, La Habana, 1997, pp. 64-64).

 

El 15 de marzo, luego de variadas discusiones es aprobado definitivamente el Plan Pluto y su variante Zapata, y con ello se le daba luz verde a la invasión militar mercenaria contra Cuba por Playa Girón o Bahía de Cochinos. Las élites de poder norteamericanas decidieron derrotar al Gobierno Revolucionario a través de la vía militar. El nuevo Presidente de los EE.UU. John F. Kennedy que heredaba el plan de invasión de Eisenhower no tuvo la valentía y responsabilidad de voltear la maquinaria bélica enfilada contra Cuba. Aunque dicho proyecto de ataque estaba muy avanzado a finales de 1960, en la propia campaña electoral Kennedy se pronunció por realizar variaciones en su política con respecto a La Habana pero, en realidad, en los últimos días de su labor política para alcanzar el poder, habló de que estaba dando una alta prioridad al asunto de Cuba y de la "exportación de su Revolución" hacia toda América Latina. Así, posterior e inmediatamente a su triunfo John F. Kennedy decidió apostar por la invasión armada mercenaria.

 

Sin embargo, antes del rompimiento de las relaciones, el Comandante en Jefe Fidel Castro había pronunciado un discurso el 2 de enero de 1961, en la Plaza Cívica de La Habana, ante un millón de mujeres y hombres en el cual, junto a la decisión cubana de luchar ante una agresión norteamericana, daba “un margen de duda” acerca de la política del nuevo mandatario estadounidense J. F. Kennedy al expresar que “[...] El peligro que se cierne sobre la patria no acobarda, sino que enardece al pueblo; esperemos confiados cualquier eventualidad; por cruel y traicionero que pueda ser el zarpazo, no nos intimida. Viviremos días de peligro, de verdadero peligro, y la responsabilidad no será solo de esta administración (Eisenhower), sino que será también del Presidente electo de los Estados Unidos, porque si cree que va a descargar la responsabilidad sobre la Administración actual, nosotros denunciamos que cualquier agresión no se llevaría a cabo sin la complicidad de los nuevos gobernantes [...] Nosotros esperamos de la nueva Administración algunas rectificaciones; nosotros sabemos que las circunstancias políticas y del mundo y las circunstancias del cambio que va a tener en los Estados Unidos, obliga a la nueva Administración a una política más sensata y más serena, si no quiere llevar al mundo a una verdadera hecatombe y a un holocausto apocalíptico. El mundo tiene derecho a esperar que haya un mínimo de sensatez en esos hombres, y el mundo tiene derecho a esperar que estos 18 días transcurran sin que la podrida dirigencia de la actual Administración lleve a los Estados Unidos al más criminal, al más vergonzoso, al más cobarde y al más repugnante de sus actos”. (Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en la Plaza Cívica de La Habana, el 2 de enero de 1961, Periódico Revolución, 3 de septiembre de 1961, pp. 1-4).

 

Por su parte la cancillería cubana, después del rompimiento de relaciones, retomó de nuevo la iniciativa en las Naciones Unidas y denunció en el Consejo de Seguridad, en reiteradas ocasiones, las intenciones agresivas e intervensionistas de los EE.UU. El ministro cubano Raúl Roa lo realizó el día 4 de enero de 1961, aclarando que “[...] Nadie se llame a engaño al respecto. Cuba puede ser invadida por la Infantería de Marina norteamericana y los criminales de guerra cubanos y mercenarios alquilados por la Agencia Central de Inteligencia; pero sépase, también, que su gobierno y su pueblo están decididos a repelerla con todos los recursos a su alcance. Cuba no está sola. Y, si su suelo es hollado, el Gobierno Revolucionario y el pueblo cubano tendrán la ayuda, el apoyo y el respaldo de quienes se han comprometido, espontáneamente, a defender su independencia, autodeterminación, soberanía e integridad territorial [...]”. (Raúl Roa García Fundamentos, cargos y pruebas de la denuncia de Cuba, Consejo de Seguridad de la ONU, enero 4 de 1961, en Raúl Roa. Canciller de la Dignidad, Op. Cit., pp. 183-187).

 

En otro momento de su intervención el canciller cubano ponía al desnudo las falacias y las presiones de Washington para obligar a tomar parte en la cruzada anticubana a gobiernos del continente al declarar que “[...] La diplomacia norteamericana, empeñosamente dedicada a torcer el camino de la liberación de Cuba, ha logrado ya que gobiernos títeres le hagan el juego, abiertamente, a sus turbios planes. La Guatemala de Idígoras, el Paraguay de Stroessner, la Nicaragua de los hermanos Somoza, la República Dominicana de Trujillo y el Perú de Prado y Beltrán, han obedecido sumisamente, las órdenes bruscas emanadas de la ciudad del Potomac [...]” Y refiriéndose al porqué Cuba resistía aclaró que “[...] debe su sobrevivencia, en esta coyuntura trascendental de su historia, en primer término a la determinación inquebrantable del Gobierno Revolucionario y al coraje prodigioso de su pueblo, y en segundo término, a los países y pueblos que acudieron en su ayuda sin imponerle sometimiento ni compromisos políticos. Cuba pudo salvarse de la catástrofe económica a que la condenó el Gobierno de los Estados Unidos y la Revolución proseguir su marcha, debido, en apreciable medida a la cooperación económica, comercial y técnica de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la República Popular China, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, la República Árabe Unida, Japón y Canadá, y como estímulo, contó y cuenta con la solidaridad y el apoyo de todos los pueblos de América Latina, África y Asia. Repito: Cuba no está sola. Y, asimismo, repito: Cuba peleará hasta vencer o morir, y peleará acompañada. No quisiéramos provocar el suicidio de la humanidad; pero, de estallar una conflagración atómica como consecuencia de su intervención militar en Cuba, la responsabilidad caerá, por entero, en el Gobierno imperialista y reaccionario del general Eisenhower”.

 

El propio presidente norteamericano J. F. Kennedy, en su primera intervención oficial como mandatario, expuso que se hacía necesario comenzar de nuevo, recordando a ambas partes que la civilidad no es un signo de debilidad y la sinceridad tiene que estar sujeta siempre a prueba, y que la negociación no se debía realizar por temor pero que no había que temer negociar. Aunque advirtió, en ese mismo discurso del 20 de enero, que "[...] todos nuestros vecinos sepan que estaremos con ellos para oponernos a la agresión y a la subversión en cualquier parte de América y que todas las potencias sepan que este Hemisferio tiene toda intención de seguir siendo el amo en su propia casa." (The Kennedy Presidential Press Conferences, Library of Congress Cataloguing Publication Data, Earl M. Coleman Enterprises, Inc, Publishers, New York, 1978, p. VI). Pero en su Informe ante el Congreso de los EE.UU., retomó la idea de no resolver las diferencias con Cuba mediante negociaciones bilaterales ya que era imposible y afirmó que no negociaría "la dominación comunista" en el Hemisferio, comprometiéndose a trabajar con los demás gobiernos para librar a América de esa expansión extranjera que había establecido una base en Cuba. Del discurso retórico, Kennedy regresó al lenguaje más agresivo.

Los acontecimientos que propiciarían la invasión a Cuba se precipitaron. En los sondeos realizados en la OEA, el Gobierno de los EE.UU. pudo comprobar que no reunía aún los tres cuartos de gobiernos-votos para separar a Cuba de ese organismo. Por otra parte, como ya explicamos, la contrarrevolución interna recibió duros golpes en los tres primeros meses de 1961 por parte del pueblo uniformado. Y un tercer elemento fue que los preparativos estaban tan avanzados y tan escandalosamente conocidos, que la propia prensa norteamericana y de Centroamérica se encargaron de divulgarlo sin ningún recato. El 3 de abril se publicó, por el Departamento de Estado, el llamado “Libro Blanco” en el cual se repitieron las ya viejas tesis que Cuba planteaba un reto muy serio al Hemisferio Occidental y que la Revolución Cubana había sido traicionada. (4) El 11 de ese propio mes Cuba era acusada por Guatemala de preparar un complot para derrocar al gobierno de ese país y que por ese motivo se preparaban en los campamentos militares fuerzas del ejército -los mercenarios cubanos con asesoría yanqui- para repeler la invasión cubana. Finalmente, el día 12 de abril, el Presidente John F. Kennedy, en conferencia de prensa, aseguró que bajo ninguna circunstancia habría una intervención en Cuba por fuerzas de los Estados Unidos y que ningún norteamericano estaría involucrado en acciones dentro de la Isla. La campaña de desinformación parecía llegar a su fin.

 

El colofón de las mentiras del gobierno norteamericano sucedió, finalmente, el día 15 de abril de 1961, cuando aviones B-26, de fabricación norteamericana, provenientes de ese país y de naciones centroamericanas, bombardearon simultáneamente las bases aéreas de San Antonio de los Baños, de Ciudad Libertad en La Habana y la de Santiago de Cuba, en Oriente y el embajador estadounidense en la ONU aseveró que eran aeronaves de la propia Fuerza Aérea Revolucionaria. Fue el preludio de la invasión militar mercenaria apoyada por buques de la armada estadounidense.

La batalla política-diplomática de Girón.

El propio 15 de abril el jefe de la diplomacia cubana solicitó la palabra en la Asamblea General de la ONU, no por ser de orden formal, sino de orden vital para ese organismo encargado de conocer todas las cuestiones que afectan a la paz y la seguridad internacionales y acusó, "[...] ante el más alto foro de las Naciones Unidas y la opinión pública mundial, al Gobierno imperialista de los Estados Unidos de ser el máximo responsable de ese brutal atentado a la integridad territorial, independencia y soberanía de Cuba, que pone en gravísimo riesgo la paz y la seguridad internacionales [...]" (Raúl Roa Cuba acusa, Asamblea General, abril 15 de 1961, en Raúl Roa. Canciller de la Dignidad, Op. Cit. P. 205).

 

Horas más tarde, el Canciller cubano lanzaba un inolvidable discurso en la Sesión de Emergencia de la Comisión Política y de Seguridad de la ONU, en el que iniciaba su acusación formulando lo violado por los EE.UU., en la Carta de la organización mundial, y que este país continuaba una Guerra No Declarada que hacía más de un año le estaba haciendo a Cuba, añadiendo a continuación que "[...] Este es, sin duda, el prólogo de la invasión en gran escala, urdida, organizada, avituallada, armada y financiada por el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, con la complicidad de las dictaduras satélites del hemisferio occidental y el concurso de cubanos traidores y mercenarios de toda laya, entrenados en territorio norteamericano y en Guatemala por técnicos del Pentágono y de la Agencia Central de Inteligencia." Y culminó su intervención con la rotunda afirmación de que "[...] El Gobierno Revolucionario de Cuba acusa solemnemente al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica [...] de haber recurrido al uso de la fuerza para dirimir sus diferencias con un Estado Miembro de la Organización."

 

En una controversia política y diplomática con el representante de EE.UU. en las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, Roa le refutó las mentiras de que los aviones eran de la “Fuerza Aérea Cubana” piloteados por miembros disidentes de la misma, señalando que en anteriores sesiones de la ONU, Cuba había advertido que en los aeropuertos militares de Guatemala, los aviones B-26 tenían los emblemas de las FAR e incluso la bandera cubana en el fuselaje, por lo que todo era un trucaje para engañar a los combatientes cubanos, a las Naciones Unidas y a la opinión pública internacional. Y al replicarle acerca de las declaraciones de John F. Kennedy de que los EE.UU. no intervendrían en Cuba expresó que "[...] de más está decir que no ofrece garantías de ninguna clase. Esas declaraciones la formulan usualmente los altos dirigentes de las potencias imperialistas y colonialistas, y en este caso sólo constituyen una cortina de humo tendida sobre la operación intervencionista que el Gobierno norteamericano está efectuando, en estos momentos, en la República de Cuba”. Tiempo después se conoció que el embajador norteamericano no conocía realmente el grado de involucramiento directo de su gobierno en los planes de invasión militar contra Cuba, elemento político que afectó su carrera hacia la presidencia de los EE.UU.

 

En otra parte de su intervención el canciller cubano arremetió contra las palabras afirmativas del representante de los EE.UU. acerca de que en la Isla existía una dictadura y un régimen autoritario: "[...] El señor Stevenson se ha permitido calificar de "tiránico" al Gobierno de Cuba, a sabiendas de que falsea los hechos. Permítaseme que yo, ajustándome a los hechos, califique al Gobierno de los Estados Unidos de régimen totalitario, angélicamente disfrazado de "democracia representativa".

Mientras en la Isla, la respuesta de la Revolución Cubana no pudo ser más digna y viril. Los aviones agresores fueron inmediatamente repelidos por los jóvenes artilleros antiaéreos que se llenaron de gloria en su bautismo de fuego. Siete cubanos habían caído producto de la cobarde y traicionera acción enemiga, y el 16 de abril en el sepelio de los mártires, el Comandante en Jefe Fidel Castro, proclamó ante una manifestación de habaneros armados, representativos de todos los patriotas de la nación, la decisión cubana de defender la patria, porque "[...] lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba [...] Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices, ¡y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos! [...] ¡Y que esa revolución socialista la defendemos con esos fusiles! ¡Y que esa revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores! [...] Obreros y campesinos, hombres y mujeres humildes de la patria, ¿juran defender hasta la última gota de sangre esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes? (Gritos de, Sí)". (Fidel Castro Ruz Discurso en el sepelio de las víctimas del bombardeo del 15 de abril de 1961, 16 de abril de 1961. En, Discursos. Fidel Castro, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1976, pp. 32-33).

 

Y entonces el pueblo cubano, involucrado en la vorágine subversiva de dos años y medio de duras y dinámicas transformaciones revolucionarias y en la que fue el principal protagonista de esa hechura revolucionaria, se percata de su alta conciencia política y asimila el socialismo como un hecho normal que, sin embargo, había rechazado anteriormente por viejos prejuicios, pero que lo ha ido construyendo en la práctica cotidiana y trascendente. Es el momento de las definiciones y el héroe indiscutible es ese pueblo que trascendió lo común y se alzó con la suficiente estatura política para preparase a derrotar la invasión mercenaria y extranjera.

 

La batalla político-diplomática en la ONU se convertiría, ahora con una Cuba socialista, en un punto crucial de apoyo y definiciones desde el ángulo regional y mundial. Aunque tuvieron que transcurrir dos días para que se demostraran las acusaciones y las verdades de Cuba, el mundo ya estaba avisado de lo que sucedía en el Caribe. Otra vez la diplomacia revolucionaria y popular cubana tomó la iniciativa y acusó al imperialismo yanqui no solo de desarrollar planes agresivos contra la Isla sino de llevar a vías de hecho una invasión militar real contra la misma. El 17 de abril se produjo la invasión mercenaria por Playa Girón (en realidad se desembarcó por ese lugar, aunque además por Playa Larga y se produjo un lanzamiento de paracaidistas en la zona de San Blas y Tapaste). Mientras que en Cuba se combatía en sus arenas, en New York, sede de la ONU, la batalla se reanudó por la diplomacia cubana con el mismo ímpetu con que los milicianos se enfrentaban a los mercenarios. Dos escenarios, pero la misma lucha.

 

Ese mismo día, el Canciller cubano puso al descubierto la invasión mercenaria y presentó un largo y sustancioso alegato de defensa y al mismo tiempo acusatorio, con pruebas tangibles de las agresiones norteamericanas contra la Isla que corroboraba lo necesario y real de las peticiones cubanas en la ONU y en la OEA para evitar que el poderoso "vecino del norte" se envalentonara aún más en sus acciones hostiles e incrementara su agresividad, que ya era un hecho evidente. El canciller de la dignidad, Raúl Roa expresó indignado que "[...] En ningún caso, huelga decirlo, Cuba obtuvo garantía ni justicia de los organismos internacionales en su heroica batalla contra el imperialismo norteamericano [...] Pero, en todos los casos, [...] la diminuta y erguida patria de Martí [...] obtuvo el respaldo de la opinión pública mundial, la solidaridad de los pueblos subdesarrollados de América Latina, África y Asia, el voto de los gobiernos amantes de la paz y el apoyo de los países que luchan contra todas las formas imperialistas y coloniales de dominio económico, político, racial y cultural”. (Raúl Roa David y Goliat, Intervención en la Comisión Política y de Seguridad de la ONU, 17 de abril de 1961, en Raúl Roa. Canciller de la Dignidad, Op. Cit. 209-232.

 

Paralelamente expuso todo un arsenal de pruebas acerca de la participación norteamericana en la invasión, explicando que “[...] el Presidente Kennedy dijo que evitaría la presencia de ciudadanos norteamericanos en cualquier acción; pero no negó que ayudaría, como es notorio que lo ha estado haciendo, a los contrarrevolucionarios. Ni tampoco negó que ayudaría a las invasiones indirectas o desde territorio extranjero”. Y ante una nota recién entregada en las Naciones Unidas en la cual el Secretario de Estado Dean Rusk, admitía que los Estados Unidos no ha tenido participación alguna en la invasión mercenaria de Cuba; pero que el pueblo norteamericano estaba con los contrarrevolucionarios, afirmó irónicamente que "[...] Si el pueblo de los Estados Unidos está con los contrarrevolucionarios, habrá que enterrar, por segunda vez, a Jefferson, a Hamilton y a Lincoln".

En la defensa de la Revolución Cubana, el Ministro de Relaciones Exteriores acusó al Gobierno de Estados Unidos de haber desatado contra Cuba una guerra de invasión para apoderarse de sus recursos, tierras, fábricas y transportes y retrotraerla a su oprobiosa condición de satélite del imperialismo norteamericano, de delito internacional de agresión, y demandó de las Naciones Unidas la adopción de rápidas, eficaces y enérgicas medidas para evitar que se consumen los planes de agresión y actos de intervención que denuncia. Y culminaba con gran emoción su alocución con la confirmación de que "[...] Un clamor unánime estremece hoy a toda Cuba, resuena en nuestra América y repercute en Asia, África y Europa. Mi pequeña y heroica patria está reiterando la clásica pugna entre David y Goliat. Soldado de esa noble causa en el frente de las relaciones internacionales, permitidme que yo difunda ese clamor en el severo areópago de las Naciones Unidas: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!".

 

El terreno de las discusiones entre las delegaciones de Cuba y los EE.UU. tomó el camino de la confrontación ideológica al intervenir Adlai Stevenson y repetir una y otra vez las acusaciones de que "la Revolución Cubana había sido traicionada", al permitir que el comunismo internacional la convirtiera en una base contra los países del hemisferio. Incluso, llegó al extremo de plantear que Roa no había reconocido el papel de Estados Unidos en la independencia de Cuba en su lucha contra España, a fines del siglo XIX. Los debates se trasladaron también al campo histórico y político. El canciller cubano, intelectualmente muy superior al embajador norteamericano, y políticamente mucho más, lo atacó con vehemencia y sin compasión al decir que “[...] el representante de los Estados Unidos opina y dictamina sobre los sentimientos y las aspiraciones del pueblo de Cuba con la suficiencia y seguridad de quien no sólo conoce a fondo sus problemas, sino de quien hubiese penetrado en la intimidad de su conciencia; pero el señor Stevenson opina y dictamina sobre lo que ignora". (Raúl Roa Réplica al delegado yanqui, Comisión Política y de Seguridad, abril 17 de 1961, Idem., p. 237). Y añadió que la Revolución cometió el crimen de "cubanizar" a Cuba y que el conflicto no era entre el pueblo y gobierno cubano con el pueblo norteamericano, y tampoco un conflicto con el hemisferio, sino una confrontación del pueblo de Cuba con los intereses norteamericanos, aclarando que "[...] En Cuba la palabra miedo no existe. Y sepa también, de una vez por todas, que la delegación de Cuba no ha venido a pedir protección ni ayuda de las Naciones Unidas para repeler a los agresores, que están siendo ya batidos por aire, tierra y mar [...] el señor Stevenson se ha ido cínicamente por peteneras y no ha respondido a uno solo de los cargos".

 

Al tercer día de invasión, la representación cubana en la ONU presentó pruebas contundentes de la participación de pilotos norteamericanos en la zona de combate, gracias a que algunos de los aviones B-26 habían sido derribados por las defensas antiaéreas cubanas. El nombre del piloto que no hacía dudar sobre la presencia de ciudadanos norteamericanos en la agresión fue el de Leo Francis Berliss. Era el tripulante de uno de los cuatro aviones derribados en la mañana del 19 de abril, que ya alcanzaba la cifra de nueve aparatos abatidos desde que empezó la invasión. Y Roa culminaba su exposición con una de sus grandes humoradas y sátiras "[...] Naturalmente -y es el único comentario que voy a hacer al respecto- estos aviones vinieron de la Luna." (Raúl Roa Comunicado oficial, Intervención en la Comisión Política y de Seguridad de las Naciones Unidas,19 de abril de 1961, Idem., p. 246).

 

No podía descansarse en la denuncia. La idea del gobierno norteamericano era la de crear una "cabeza de playa" en territorio nacional, en caso de no triunfar rápidamente la invasión, y desde ese momento comenzar una guerra de desgaste contra la Revolución para propiciar el respaldo regional y mundial de los gobiernos al fantoche "gobierno provisional" que intentaban enviar a Cuba, de consolidarse los mercenarios en ese pedazo de tierra cubana ocupado. No podía legitimarse internacionalmente una agresión extranjera (arropada con cubanos traidores) y una "representación gubernamental" de la contrarrevolución en la Isla, por lo que la lucha por la victoria, dirigida personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro, tenía que ser relampagueante.

 

El día 20 de abril, la situación política-militar en Cuba cambió radicalmente y ello significó un enorme acicate para la representación diplomática cubana. De la defensa por una patria que había sido hollada por fuerzas invasoras ésta tuvo la gran oportunidad de pasar a mostrar una victoria total en el plano diplomático gracias a la derrota militar de la invasión. En un repaso de las largas listas de intervenciones orales extranjeras, la mayoría mostrando la inquietud por lo que pasaba en Cuba, Roa hace alusión a otras peroratas pronunciadas por los distintos representantes de algunos países que, a su decir "son nubes de palabras tras nube de palabra (sic), campana neumática vacía de conceptos". Y llamó la atención sobre el proyecto presentado por Venezuela y respaldado sospechosamente por un grupo numeroso de gobiernos latinoamericanos (Argentina, Guatemala, El Salvador, entre otros) y los propios Estados Unidos -se refiere al Proyecto de Resolución contenido en el documento A/C.1/L. 267, al cual se sumaron los aliados de la OTAN, la CENTO y la SEATO. Documentos del Consejo de Seguridad de la ONU, 1961, New York, ONU-, en que se regresó a la idea de que el conflicto entre EE.UU. y Cuba debía discutirse y dirimirse en el marco hemisférico, o sea en la OEA. Tal proyecto era incongruente tras el discurso de J. F. Kennedy, ese propio día en que señalaba que si las naciones latinoamericanas no tomaban una acción obligatoria contra la agresión comunista del exterior, su país no vacilaría en adoptar resoluciones unilaterales en "defensa de la seguridad de la nación". Y frente a estas y las viejas acusaciones de que el conflicto era entre cubanos, Roa recordó cómo se barrió con más de 1 400 mercenarios por parte de la mayoría aplastante del pueblo uniformado y que tanto la OEA como la ONU, eran los escenarios legítimos para que Cuba expusiera su posición firme e independiente. Y que, al contrario de ese proyecto, Cuba aprobaría el presentado por México en el que se llamaba al respeto de la autodeterminación de los pueblos y a la no injerencia e intervención en los asuntos internos de otros estados.

 

Raúl Roa leyó entonces emocionado el comunicado final de la victoria de Girón en el seno de la ONU. Y como hijo de su pueblo expresó que "[...] yo, como cubano y como representante en las Naciones Unidas del Gobierno Revolucionario y del pueblo de Cuba, quiero rendirles fervoroso tributo a los hombres y mujeres de mi patria que, a pie firme y unidos en compacto haz, han destrozado la fuerza mercenaria de invasión, organizada, financiada y equipada por el Gobierno de los Estados Unidos". (Raúl Roa Derrota Aplastante, Comisión Política y de Seguridad, en Raúl Roa. Canciller de la Dignidad, Op. Cit., p. 251).

 

La voz exterior de la Revolución Cubana, con infinita modestia y sinceridad, agradecía a los que en el principal escenario militar y político, habían decidido la victoria. Era el apotegma de una política internacional que siempre respondió, y responde, en consonancia y armonía con el discurso y sentir, razones y emociones combinadas del pueblo y que no ocultaba su misión de representarla dignamente en cualquier tribuna regional y mundial.

 

La tragedia de los gobernantes de los EE.UU. era total, como absoluto fue el descalabro de la intervención bélica y grande era la desesperación y la frustración de Adlai Stevenson que se vio inmerso en un rotundo ridículo internacional. Si los mercenarios hechos prisioneros en Cuba declararon que habían sido "embarcados", el embajador norteamericano pudo muy bien repetir lo mismo. Los Estados Unidos habían sido derrotados y desenmascarados. La llegada en tiempo, desde marzo y todo el segundo semestre de 1960, del armamento soviético, chino y del resto del campo socialista (checoslovacos entre otros) y su rápida asimilación por los miembros de las FAR -muchos de ellos estudiantes universitarios que entraron en el ejército de forma voluntaria-, los milicianos, los policías y otras fuerzas revolucionarias corroboró que la ayuda militar solidaria de las naciones socialistas eran suficientes para un pueblo patriótico y aguerrido en su afán de derrotar una invasión militar mercenaria entrenada, asesorada y armada por una potencia extranjera poderosa. No hubo tiempo para que desembarcaran y se establecieran los famosos integrantes del gabinete del exilio (5) que luego recibirían el apoyo de los EE.UU. y los gobiernos lacayos latinoamericanos de la OEA. Para los invasores no hubo un momento de respiro. Desde su primer intento de poner pie en tierras cubanas se les respondió con un enorme caudal de fuego y coraje. La pequeña guarnición de milicianos ubicada en Playa Girón ante la andanada de morteros y cañonazos fue invitada a rendirse, y ante el asombro de la Brigada 2506, esta menuda tropa respondió bravamente con un Patria o Muerte definitorio. Los batallones de milicianos, la Escuela de Matanzas y las unidades de las FAR, el MININT, la Policía Nacional Revolucionaria, los pilotos cubanos con pocos y maltrechos aviones, habían realizado una gran proeza: en menos de 72 horas (se calcula que fue en 64) habían destrozado los planes norteamericanos y mojaban sus botas y las esteras de los tanques en las costas de Girón y Playa Larga.

 

En la arena internacional, los gobernantes de Washington no pudieron ni siquiera pasar por verdad lo que era una burda mentira y no recibieron apoyo alguno de sus aliados. Fue tal el desastre que las querellas al interior del gobierno estadounidense fueron en aumento en los días siguientes, hasta que el propio Presidente J. F. Kennedy, el 24 de abril, se hizo responsable de la invasión y sus consecuencias. Surgió entonces la famosa frase kennedyana de que "la victoria tiene muchos padres, pero la derrota es huérfana".

La hazaña que el pueblo cubano había desarrollado en menos de tres años de enfrentamientos diversos contra el imperialismo y la contrarrevolución, se convirtió en una nueva experiencia y leyenda internacional para los pueblos del Tercer Mundo. Cuba, Primer Territorio Libre de América -recordar que el 22 de diciembre de ese año se culminó la Campaña de Alfabetización- fue también, el 19 de abril de 1961, el lugar o país donde se produjo La Primera Gran Derrota Militar-Política del Imperialismo Yanqui en América. El paradigma revolucionario cubano creció con la batalla exitosa de Girón. Para decirlo en el argot popular del momento: "Norteamérica (EE.UU.) llegó a Cuba… y quedó" y a partir de entonces, el proceso revolucionario se consolidó y los pueblos de América Latina fueron más libres. (Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en el XXV Aniversario de la Victoria de Playa Girón y de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución, en Revista Cuba Socialista, No. 6, Segunda Etapa, septiembre- octubre de 1986, p. 12).

 

La repercusión regional e internacional de la batalla y la victoria de Playa Girón.

 

Inmediatamente que se conoció del ataque a Cuba, la voz solidaria e internacionalista de los pueblos de América Latina hacia el proceso revolucionario se hizo patente. Numerosos políticos, intelectuales y diversos sectores populares iniciaron fuertes movimientos de protesta y, en la medida que los días pasaron, comenzaron a estructurarse brigadas de voluntarios para venir a la Isla a combatir junto al pueblo cubano.

 

Un lugar destacado que siempre habrá que mencionar y recordar será el del ex -presidente mexicano, General Lázaro Cárdenas, (6) quien en un acto sin paralelo solicitó incorporarse a las milicias cubanas, hecho que solo le fue imposibilitado por el gobierno de su país que le negó la visa al conocer su deseo. Por otra parte el Presidente de México, Adolfo Pérez Mateos, ratificó la política de su gobierno de no intervención y el derecho de autodeterminación de los pueblos. En ese hermano país, el día 18 de abril, más de mil voluntarios se inscribieron formalmente para combatir la agresión y alrededor de medio millón de ciudadanos, estuvieron presentes en las numerosas manifestaciones de apoyo a Cuba en las distintas ciudades y pueblos.

Otro tanto sucedió en Brasil, donde el Presidente de ese país Janio Quadros, expresó su "[...] preocupación por los sucesos que se desarrollaban en la Isla con motivo de la invasión mercenaria salida de Guatemala y Estados Unidos" y demandó respeto a la soberanía y el derecho de autodeterminación de las nacionales y los pueblos. Las consignas de "Cuba sí, Yanquis no", "No sólo es Cuba la que está en juego, sino toda América Latina" y "Vamos a la calle a defender a Cuba y a su bravo pueblo" recorrieron las calles de Río de Janeiro, Sao Paulo, Porto Alegre y otras importantes ciudades y municipalidades. Dirigentes de la talla de Luis Carlos Prestes (Secretario General del Partido Comunista del Brasil) pronunciaron encendidos discursos condenando la agresión y afirmando que la lucha del pueblo cubano es invencible.

 

En Chile, la Central Única de Trabajadores Chilenos decretó el día 19 de abril una huelga general nacional en apoyo a la Revolución Cubana. Fuertes choques entre la policía y los manifestantes se sucedieron en Santiago de Chile y otras ciudades ante atentados dinamiteros y apedreamiento de empresas y algunos almacenes de propiedad norteamericana. Quinientos mineros de una localidad cercana a la capital de la república se inscribieron como voluntarios para defender a la Revolución Cubana con las armas en la mano. Salvador Allende, senador y Presidente del Frente de Acción Popular (FRAP), declaró que "[...] Cuba es el símbolo de la lucha de nuestros pueblos a lo largo de toda nuestra historia [...]", y más tarde al conocer la victoria revolucionaria cubana expresó también que "[...] El caso de Cuba no es el de Guatemala y los agresores han tenido que reconocer su total derrota ante la respuesta del pueblo cubano. Seguiremos en pie de lucha, y en pie de guerra golpearemos al imperialismo en todos los países latinoamericanos".

 

El movimiento general de los pueblos (7) fue de tal envergadura, gracias a la rápida victoria cubana, que a los gobiernos latinoamericanos les fue imposible tomar medidas de apoyo logístico a la invasión. La celeridad de los acontecimientos y el apoyo popular a la causa cubana y de rechazo a los EE.UU. fueron tan fuertes que solamente esos regímenes pudieron proponer tres documentos en el ámbito regional; el primero, preocupándose por la detención de un corresponsal de la United Press International, que ya había sido liberado cuando surge esa proposición; el segundo, el ya mencionado proyecto en la ONU que reiteraba que el diferendo entre Cuba y EE.UU. debía discutirse en la OEA y no en las Naciones Unidas; y el tercero, el mensaje del Secretario General y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la propia OEA, en que se llamaba a Cuba a respetar los derechos humanos de los mercenarios detenidos.

 

En otras latitudes la respuesta popular -acorde a la información que tuvieran los pueblos- fue también de respaldo irrestricto al pueblo cubano, incluso en los propios EE.UU. Los países socialistas y la Unión Soviética hicieron llegar un mensaje a través de la agencia de prensa TASS, el 18 de abril, que expresó "[...] La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y otras naciones socialistas, es decir, todas las naciones amantes de la paz, que son sus más decididos amigos están listas a dar al pueblo cubano su ayuda y apoyo" y terminaba diciendo: "No toquen a Cuba -esta es la exigencia de toda la gente honrada". La propia URSS emitía un comunicado oficial ese propio día exponiendo que "[...] El Gobierno Soviético se reserva el derecho, si no cesa la injerencia armada en los asuntos del pueblo cubano, de tomar en unión de otros países, todas las medidas necesarias para prestar la indispensable ayuda a la República de Cuba". (Comunicado Oficial del Gobierno Soviético, 18 de abril de 1961, en Historia de una Agresión. El juicio a los mercenarios de Playa Girón, Ediciones Venceremos, La Habana, 1962. p. 486). Y el Primer Ministro Nikita Jruschov, en carta al presidente J. F. Kennedy le advirtió que "[...] En cuanto se refiere a la Unión Soviética, no debe haber confusión respecto a nuestra posición: prestaremos al pueblo cubano y a su Gobierno toda la ayuda necesaria para rechazar la agresión armada a Cuba. Estamos sinceramente interesados en el debilitamiento de la tensión internacional, pero si otros van a empeorarla, les responderemos en plena medida". (Mensaje enviado por el Primer Ministro de la Unión Soviética Nikita Jruschov, al Presidente John F. Kennedy, el 18 de abril de 1961, Idem., p. 488).

 

Luego de la victoria revolucionaria cubana los gestos de amistad y solidaridad para con Cuba se multiplicaron, así como el prestigio y la fuerza internacional de la Revolución. La Isla de la Libertad (así la habían denominado los soviéticos) había demostrado no solamente que podía construir una nueva sociedad socialista a 90 millas del imperialismo norteamericano, sino que era capaz de derrotar una agresión mercenaria armada, organizada y financiada, además de ser apoyada directamente, por el gobierno estadounidense. El mito del fatalismo geográfico recibió otra gran conmoción.

La opción del ataque militar con mercenarios, versión modernizada del caso guatemalteco (1954), no había surtido efecto en la Cuba de 1961. Las enseñanzas podían extraerse sin necesidad de una gran información. No pudieron existir equívocos al respecto. A pesar de que los propios gobernantes de Washington se dedicaron a propagar las ideas de que el lugar escogido (la Ciénaga de Zapata) no fue el adecuado; que la CIA había ofrecido falsas informaciones sobre la realidad interna en la Isla; que no se apoyó a la fuerza mercenaria con la intervención directa del Ejército de EE.UU.; que los invasores no estaban debidamente preparados (desde el punto del armamento y el entrenamiento) y otros tantos y variados análisis "justificativos", la verdad era una e irrefutable: el pueblo cubano unido, organizado y armado, con una gran moral política-combativa, bien dirigido y consciente de la justeza y fortaleza de la Revolución, que él mismo estaba desarrollando, fue el artífice real de la victoria. (8)

 

En el plano interamericano e internacional, la doble moral del gobierno de los EE.UU. quedó al desnudo. La diplomacia cubana logró un debate mundial, de alrededor de diez días, sobre esta agresión y la denunció demostrando con la verdad a toda prueba, la realidad de lo que aconteció: el imperialismo norteamericano en contubernio con los gobiernos más reaccionarios del hemisferio occidental la agredió impunemente en flagrante violación del derecho interamericano e internacional. El gesto "honesto y valiente" del presidente J. F. Kennedy al responsabilizarse totalmente con la invasión y sus resultados fueron una consecuencia del desenmascaramiento de los planes y acciones de su país en la arena internacional y del aplastamiento de la agresión militar en suelo cubano.

El lacayismo pronorteamericano de la mayoría de las autoridades gubernamentales y de los representantes de la derecha en América Latina y el Caribe fue evidente. Las aisladas y escasas denuncias al acto de agresión, injerencia e intromisión de los EE.UU. en los asuntos internos de un Estado americano fueron la "última señal" de que la OEA no era el foro adecuado para Cuba y cualquier otro país del subcontinente para ventilar adecuadamente la confrontación, diferendo y conflicto con los EE.UU. La potencia norteña desempeñó otra vez el maltrecho papel de juez y parte y además, representó el mayor peligro para la seguridad y la paz hemisférica. Como contraparte, el antiimperialismo cobró un nuevo impulso en todas las fuerzas de izquierda, de diferente signo, en la región y en el Tercer Mundo. Simultáneamente, la contrarrevolución continental había unido, otra vez, sus fuerzas.

Para Cuba, a pesar de la victoria, se visualizaban nuevas amenazas y peligros. De las lecciones de Girón podía el gobierno estadounidense extraer dos enseñanzas contradictorias: primero, cesar en sus intentos de agredir a la Revolución Cubana a través de la vía militar; y segundo, ampliar sus esfuerzos por derrotarla con la invasión militar directa de sus fueras armadas. La soberbia y prepotencia de los EE.UU. escogerían la segunda opción y a la Revolución Cubana no le quedó más alternativa que la continuación e intensificación de su preparación, en todos los terrenos, para enfrentarla y derrotarla. La futura crisis de los mísiles de octubre de 1962, se avizoraba en el horizonte. (9)

 

En el ámbito de la proyección internacional serían los momentos de fortalecer sus vínculos con la URSS, el campo socialista este-europeo, la China Popular, de ampliar sus relaciones con todos los países del Tercer Mundo y consolidar y profundizar sus relaciones con las tradicionales y nuevas izquierdas del subcontinente.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Para profundizar en el tema de Girón y la lucha contra bandidos debe consultarse el Tomo V de Historia de la Revolución Cubana, elaborado por un colectivo de autores bajo la coordinación del Instituto de Historia de Cuba. Inédito.

(2) La zona montañosa del Escambray, en el centro de Cuba, fue el escenario predilecto para que el imperialismo norteamericano organizara, preparara, financiara y brindara apoyo logístico de todo tipo a las bandas contrarrevolucionarias que también se expandieron a casi todo el país, incluida en la provincia Habana. El Escambray fue el lugar donde operó el Segundo Frente Nacional del Escambray quienes cometieron fechorías e injusticias entre los campesinos y otros pobladores que allí habitaban, además algunos de los representantes de la Revolución aplicación con insuficiencias la primera Reforma Agraria y fueron erráticos en llevar adelante las transformaciones revolucionarias de una forma casuística; todo ello unido al mal trabajo político e ideológico entre las masas del territorio y a las condiciones geográficas de aislamiento y difícil acceso hizo que la CIA seleccionara esta región como su zona de operaciones más adecuada para llevar a cabo una especie de guerra irregular sucia contra la Revolución Cubana. Esta guerra civil contra la contrarrevolución interna persistió hasta 1966, aunque después de ese año reaparecieron brotes esporádicos de bandas de alzados.

(3) Un buen grupo de los sacerdotes en la Isla era de nacionalidad española y además con concepciones muy reaccionarias en el propio seno de la iglesia. Muchos de ellos eran propietarios de bienes raíces, escuelas y otras propiedades, aunque también eran depositarios de beneficios de los círculos burgueses cubanos.

(4) Lo redactó el asesor presidencial e historiador Arthur M. Schlesinger. En el Libro Blanco se podía leer: "Los Estados Unidos y las naciones del hemisferio expresan una profunda determinación de asegurar futuros gobiernos democráticos en Cuba y total y positivo respaldo en sus esfuerzos de ayudar al pueblo cubano a lograr la libertad, la democracia y la justicia social [...] Pedimos nuevamente al régimen de Castro que rompa sus vínculos con el comunismo internacional". En, Libro Blanco, Departamento de Estado, EE.UU., Centro de Documentación del MINREX, p. 34.

(5) Este triste y famoso gobierno tenía el eufemístico nombre de "Consejo Revolucionario Cubano" y a su cabeza estaba el traidor José Miró Cardona.

(6) Lázaro Cárdenas declaró al conocerse la agresión el propio día 17 de abril: " [...] todos los países exigirán rendición de cuentas a los responsables de este gran crimen: una agresión contra un país pequeño por otro de poderosos y fuertes recursos." En, Historia de una agresión, Ediciones Venceremos, La Habana, 1962, p. 438.

(7) Hubo también múltiples manifestaciones en Argentina, Uruguay, Bolivia (300 voluntarios para ir hacía Cuba), Colombia (centenares de jóvenes estuvieron dispuestos a combatir junto a los cubanos), Venezuela, Perú, Ecuador, Uruguay (10 mil uruguayos dispuestos a marchar hacia Cuba), Guatemala, Costa Rica, Panamá, etc.

(8) No pueden ni deben obviarse que la supuesta sorpresa no pudo destruir la aviación de combate cubana debido a la dispersión de los aparatos y tampoco que las primeras armas recibidas de la URSS, China, Checoslovaquia y otros países socialistas fueron asimiladas rápidamente por los jóvenes combatientes cubanos que la usaron eficientemente contra los invasores.

(9) Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado el 19 de abril de 1962, en el primer aniversario de la victoria del pueblo de Cuba en Playa Girón, aplastando la invasión mercenaria lanzada por los imperialistas yanquis, en Historia de una Agresión, Op. Cit., pp. 9-39.

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

25/01/2009 GMT 1

La emigración cubana: Miradas ( I Parte)

polillabaez @ 08:11


Por Jorge Gómez Barata

 

Percibida de modo académico, como objeto de estudio, la emigración es un fenómeno económico y social, en ocasiones asociado a coyunturas económicas o políticas adversas y otras a oportunidades. Para los europeos, el descubrimiento de Nuevo Mundo y la fundación de los Estados Unidos fue un hecho feliz que vinculó la emigración a magnificas alternativas individuales.

 

La que puede ser considerada la primera oleada migratoria desde Cuba a Estados Unidos estuvo relacionada con la derrota de los patriotas en la Guerra de los Diez Años que, para ponerse a salvo de la venganza y la represión hispana y sobrevivir económicamente se refugiaron en Norteamérica.

 

La existencia de una colonia cubana en Nueva York, Cayo Hueso, Tampa, Luisiana y Florida, predominantemente patriótica y nacionalista, hizo posible que José Martí no sólo allegara recursos financieros para reiniciar la lucha, sino que organizara el Partido Revolucionario Cubano y reclutara entre los emigrados a muchos de los oficiales y combatientes para una nueva empresa independentista.

 

El que muchos de los patriotas cubanos sobrevivientes de la guerra de 1868 y otras luchas posteriores y sus familiares, junto con los obreros tabaqueros cuyas fabricas, para evadir restricciones comerciales coloniales fueran trasladadas a Cayo Hueso y Luisiana y que el propio José Martí, entre otros miles de cubanos, residiera y trabajara durante 15 años en los Estados Unidos, arrojó un saldo positivo para el desarrollo y la maduración del proceso político cubano.

 

Por paradójico que resulte el nacionalismo maduro y el antiimperialismo que caracterizó a parte de la intelectualidad, el sector académico y a sectores de la clase política cubana, tiene sus raíces más profundas en la experiencia norteamericana de nuestros nacionales que en aquel país entraron en contacto con el pensamiento social más avanzado, incluyendo el socialismo. Carlos Baliño que fuera colaborador de Martí estuvo entre los fundadores del primer partido marxista cubano.

 

Por vivir intensamente, trabajar y participar en la política norteamericana, conocer su lengua y su cultura, dominar a fondo las interioridades de su sistema político, estar familiarizado con el comportamiento de sus sabios y de sus hombres de empresa y también con la mezquindad y la corrupción vigente allí, permitieron a Martí y con él a miles de cubanos, adquirir una visión política y un horizonte conceptual que ninguna universidad podía propiciarles. Como escribió en una de sus conocidas metáforas, Martí vivió en el monstruo y le conoció las entrañas, mas no estuvo solo.

 

Para bien y para mal los procesos políticos cubanos y la obra de construcción nacional cubana, han estado mediatizadas por la cercanía, la influencia y los intereses geopolíticos de los Estados Unidos que hasta 1959 tuvieron en Cuba una especie de factoría.

Ese hecho originó que la liberación nacional, el rescate de las riquezas del país y la obra social de la Revolución lesionaran intereses empresariales norteamericanos en la Isla, hecho que obligatoriamente no tenía que provocar un antagonismo insalvable pero que, al coincidir con la desmesurada y absurda política de la administración de Eisenhower y Nixon, adquirió matices extremos.

 

Fue ese binomio, al que se sumó la mente políticamente retorcida de Allen Dulles [ver foto], a la sazón Jefe de la CIA, elaboró la peregrina idea de usar la emigración cubana como arma contra Fidel Castro y la Revolución y producir un vaciado de Cuba, acogiendo masivamente no sólo a la burguesía, la oligarquía y los ripios del régimen de Batista, sino también a la intelectualidad liberal y a miles de técnicos, profesionales y trabajadores. Aquella política politizó a la emigración cubana hasta límites demenciales.

 

Convertidos en instrumentos de la política de un gobierno extranjero contra el país en que nacieron, usados a veces como soldados a sueldo, llamados también mercenarios y convertidos en rehenes de manipulaciones diversas, los emigrados cubanos han sobrevivido y sus elementos más avanzados resistieron, fueron firmes, íntegros y coherentes y están listos para asumir una nueva etapa y actuar en nuevos escenarios.

Nadie dice que será fácil. De eso les cuento.

 

 

La Habana, 24 de enero de 2009

27/12/2008 GMT 1

La Cumbre de América Latina y el Caribe: la OEA se fue a bolina. II Parte

polillabaez @ 04:37

Por Orlando Cruz Capote

Una gran victoria y el reconocimiento a la resistencia heroica del pueblo cubano

El plan “Mangosta” y América Latina.

Mientras el camino reformista-burgués intentaba abrirse paso, el Gobierno de los EE.UU. arreció su política de confrontación contra Cuba. La agenda de lo que sería la “Operación Mongoose” (1) se enriquecía con nuevos planes, (2) cuyos objetivos mediatos provocarían la intervención directa de las fuerzas armadas norteamericanas. En las variadas directrices de dicho plan, puestos al descubierto con mayor nitidez en los últimos años, se evidenciaron el odio hacia la nación y el socialismo cubano. Pero en ese múltiple esfuerzo para “derrocar a Castro”, los gobiernos latinoamericanos y caribeños debían desempeñar una parte no menos importante. Era necesario aislar a Cuba de la región logrando “las sanciones colectivas” contra la misma y alcanzar la separación o la expulsión del Gobierno Revolucionario de la OEA. Y los planes contra Cuba, en el marco de la región se intensificaron en el segundo semestre de 1961. La Isla de la Libertad, por su parte, dio pasos apresurados por buscar espacios en otras latitudes, tanto a escala planetaria -los países tercermundistas-, el campo socialista, así como en el estrechamiento de sus vínculos con los diferentes actores sociopolíticos del continente.

El 4 de mayo de 1961, la fuerza de tarea inter-agencias (3) de EE.UU., nombrada a raíz de la derrota de Playa Girón, presentó el primer documento al Presidente de los EE.UU. con un sinnúmero de recomendaciones para “doblegar al Gobierno de Fidel Castro”. El documento en cuestión se denominó “Cuba y el comunismo en el hemisferio”, (4) que partía de la realidad de que Cuba no constituía una amenaza directa a los intereses de los EE.UU. y mucho menos capaz de realizar un ataque directo a ese país. Al valorar diferentes alternativas para terminar con Cuba revolucionaria el estudio desde sus inicios planteaba que “[...] No existe un camino seguro para derrocar a Castro fuera de la intervención militar de EE.UU.” No obstante, ofreció una amplia gama de medidas unilaterales de los EE.UU. y en conjunto con los gobiernos más afines de la región para llevarla a vías de efecto. En uno de sus acápites, el número VII, se enumeraban los pasos para realizar “[...] la cuarentena y el debilitamiento del régimen comunista de Castro.” Para ello se llamó a realizar un “[...] esfuerzo por disuadir a otros gobiernos latinoamericanos para que den pasos con el objetivo de completar el aislamiento de Castro -tal como la retirada de embajadores, ruptura diplomática, apelaciones a Cuba para que se libere de los lazos chino-soviéticos, etc. La mayor probabilidad de éxito con estas medidas está entre aquellas naciones que no han roto sus relaciones, Venezuela, Colombia y posiblemente Argentina.” Además de promover un “[...] Plan para proveer cooperación a cualquier país latinoamericano requerido de ayuda contra la subversión o ataque inspirado por Castro. Dondequiera que sea posible este entendimiento entre nosotros y otros gobiernos debe estar formalmente incorporado dentro de un tratado de defensa bilateral. Esto sería un camino efectivo, dentro del marco existente de la ley internacional, al proporcionar una base para la acción estadounidense en la ayuda a la defensa de cualquier nación amenazada.” Y asimismo, para “[...] obtener la autorización legislativa necesaria y el apoyo presupuestario que nos permita ayudar a otros países a construir sus fuerzas de seguridad internas; [...] ofrecer enlaces de inteligencia y ayuda a otros países latinoamericanos que les permitan identificar acciones subversivas alentadas por Castro y otros comunistas, descubrir embarques de armas y financiamientos, enfrentar a organizaciones políticas subversivas, etc. Esto significa la ayuda y constitución de los esfuerzos de inteligencia local y poner a disposición nuestra propia información; “[...] alentar a los gobiernos latinos a llevar a cabo presión para detener el uso del servicio de prensa de Castro en sus países; “[...] intentar construir una fuerza caribeña (Fuerza de Seguridad Caribeña) dentro del marco de trabajo de la OEA. Esto podría constituir una serie de acuerdos bilaterales dentro de una estructura multilateral entre las naciones caribeñas y Estados Unidos.” (Idem)

El documento, que es pródigo en ampliar las bases de agresión contra Cuba, incluyó la posibilidad de que otros países, no precisamente caribeños, pudieran estar en esta cruzada anticubana, proponiendo un patrullaje naval conjunto y misiones de vigilancia colectiva. Sin embargo, advertía que algunos países del subcontinente no accederían gustosos a este engranaje y los señalaba por sus nombres: “[...] los indicios actuales son que Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú y Paraguay apoyarían la acción contra Castro. Es probable que Argentina, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Uruguay y Haití se unirían. Es casi cierto que Chile, Bolivia y Brasil se opongan a una acción directa de la OEA y la posición de México y Ecuador es de segura oposición.” (Idem) Para la truculenta acción directa de la OEA se llamaba a consultar el cumplimiento del Tratado de Río (1947) y sancionarlo de acuerdo a la violación de los principios básicos de la OEA y, específicamente, de acuerdo a los conceptos establecidos en la Declaración de Caracas (de 1954) contra la dominación o control comunista, la Declaración de Santiago (de 1959) llamando al respeto de los derechos humanos y la Declaración de San José (de1960) denunciando la intervención extracontinental por las potencias sino- soviéticas y la aceptación de esa intervención.

A tales efectos se pondrían en función otro conjunto de medidas como, 1) la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares; 2) la suspensión del comercio de todos los artículos excepto los suministros médicos, y la interrupción de todas las otras relaciones económicas; 3) la creación de un Comité para la Defensa Política del Continente y, además, una comisión permanente que observara e identificara la infiltración castrista o chino-soviética en los estados americanos y llevar a cabo las acciones pertinentes de seguridad o defensa colectiva. El 8 de mayo, era aprobada otra directriz, con el claro propósito de cambiar la opinión pública mundial sobre Cuba. El nuevo documento es tan explícito en la declaración de la guerra sicológica que los medios de comunicación desarrollarían, que puede proporcionar un ejemplo sin igual de cómo se destruye y construye un estado de opinión acerca de la realidad de un país, recurriendo a mentiras y medias verdades. En este documento se afirmó que “[...] Nuestro trabajo consiste en buscar modos y medios para combatir y eliminar este criterio -se refiere a la imagen de que el conflicto en Cuba era entre el gobierno, que se dedica al bienestar de los cubanos y un grupo de emigrados que pretende el regreso de Cuba al viejo orden- (y) demostrar que el conflicto esencial en Cuba es entre los totalitarios (o comunistas) y los libertarios (o el ala social democrática de la revolución cubana). Para lograrlo se necesita revelar (a) el verdadero carácter del régimen de Castro y su revolución traicionada; y (b) el carácter progresista del Consejo Revolucionario y su determinación de rescatar la Revolución.” (6)

Más adelante añadió que “[...] también debemos tratar de enviar figuras anticastristas de intachable conducta personal a Europa, por ejemplo, Rojas, (7) quien como embajador de Castro en Gran Bretaña dio enérgicos discursos pro-castristas en 1959, pudiera regresar allí para explicar sobre la traición de la Revolución Cubana. Figueres (José Figueres Torres, Presidente de Costa Rica) y Haya de la Torre (Víctor Raúl Haya de la Torre, dirigente del APRA peruano) podrían, por supuesto, hacer buenos trabajos en Europa y en el mundo subdesarrollado [...] habiendo de lograr en [...] América Latina la opinión de la mayoría de la élite probablemente esté bien convencida de las principales proposiciones, aquellos que aún no están convencidos, están más allá de la persuasión intelectual. Esto significa que en América Latina nuestros principales objetivos son los grupos populares -intelectuales, estudiantes, obreros, campesinos.”

Finalmente, el 30 de noviembre de 1961, se oficializa la “Operación Mongoose” mediante un Memorándum del presidente Kennedy, el cual dio carta abierta al curso de una serie de acciones, en muchos casos, mancomunadas y coordinadas con los regímenes latinoamericano-caribeños para destruir a la Revolución Cubana. Dos meses después las tareas encomendadas al Departamento de Estado eran claras y de estricto cumplimiento. El 16 de enero de 1962, se envió el “Memorandum del Oficial a cargo de los asuntos cubanos (Hurwitch) al Jefe de Operaciones de la Operación Mongoose (Lanzadle)” (8) señalándose en el mismo que “[...] El Departamento de Estado está enfrascado en discusiones y negociaciones continuas con otras naciones miembros de la OEA con vistas a alcanzar un amplio acuerdo en la próxima Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores (VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA a realizarse en Punta del Este, Uruguay, del 22 al 31 de enero de 1962) sobre las resoluciones que condenarían a Cuba y la aislarían del resto del Hemisferio [...] asumiendo que como mínimo si la reunión concluyera en acuerdo para condenar a Cuba como cómplice del Bloque Chino-Soviético y que en general adoptara un lenguaje a los efectos de que Cuba representa una amenaza para la Paz y la seguridad del Hemisferio, el Departamento de Estado estaría preparado para recomendar al Presidente que el comercio remanente entre Estados Unidos y Cuba fuera eliminado.” El Memorándum continuaba que “[...] Si a pesar de los embargos de Estados Unidos, como resultado de la Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la OEA, el comercio con Cuba se mantuviera, el Departamento estaría preparado para acometer una determinada acción con sus aliados de la OTAN (bilateralmente y el foro de la OTAN, como más apropiado sea) para persuadir a estas naciones a dar pasos para aislar a Cuba de Occidente. Daríamos pasos similares con Japón, el cual posee un comercio comparativamente significativo con Cuba.” (9)

En ese esfuerzo por bloquear económicamente a la Isla, el gobierno estadounidense contaría con la cooperación de los sectores privados norteamericanos, la AFL-CIO (organizaciones obreras pro-patronales), la federación Internacional de Transporte y el Consejo Nacional de Comercio Exterior. El recuento pudiera hacerse mayor si tenemos en cuenta que solamente hemos citado tres documentos de un total de 35, de los muchos que han sido desclasificados, y que demuestran la organización, estructura y coordinación de los planes anticubanos de las diferentes agencias (o la unión de las inter-agencias) del gobierno norteamericano y el involucramiento presionante a que eran sometidos los diferentes regímenes latinoamericanos que, en muchos casos, eran acatados servilmente. Ello brinda una imagen real de las acciones del Imperio norteño contra Cuba, sus presiones sobre América Latina y el Caribe y el continuismo de las autoridades de esta región, en mayor o menor medida, a los lineamientos estadounidenses. Se demuestra, por primera vez, con documentación histórica de qué forma estaban concebidas estas ideas y su realización práctica. No fue una obsesión y una ficción del Gobierno Revolucionario Cubano que los objetivos de las élites de poder imperialistas y oligarcas locales se conjugaban en su afán por desacreditar, aislar y destruir a la Revolución Cubana. Todo era tan real como la historia demostraría fehacientemente solo unos meses más tarde.

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Jacinto Valdés-Dapena Operación Mangosta: Preludio de la invasión directa a Cuba, Editorial Capitán san Luis, La Habana, 2002 y Tomás Diez La Guerra encubierta contra Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1997.

(2) Los planes terroristas fueron tan disímiles que una enumeración completa de los mismos es casi imposible. Veamos algunos: atentados a los dirigentes de la Revolución; auto-provocaciones en la Base Naval de Guantánamo; auto-ataques a naves marítimas y aéreas con matrícula y pasajeros civiles o militares norteamericanos; auto-agresiones a objetivos norteamericanos militares (naves aéreas y barcos de guerra); campañas de difamación acerca del involucramiento de Cuba en los asuntos internos de países de la región (el fantasma de la “exportación de la Revolución comunista”); sabotajes a la economía nacional e instalaciones militares; constante aprovisionamiento logístico, asesoramiento y financiamiento a las bandas contrarrevolucionarias en el interior del país; secuestro y asesinato de funcionarios cubanos en el exterior; falsificación de documentos cubanos con el fin de demostrar la intromisión de la Isla en los asuntos de otros países y organizaciones; el intento de lograr la defección de funcionarios cubanos de alto y mediano rango diplomático y político que sirvieran con sus declaraciones a las campañas contra Cuba; lanzar agentes biológicos sobre Cuba para que los trabajadores azucareros enfermaran y no pudieran realizar la zafra; entre otros.

(3) Para la materialización de esta misión la administración Kennedy dispuso que el Secretario Asistente de Defensa para Asuntos de Seguridad Nacional, Paul H. Nitze, encabezara una fuerza de tarea integrada por representantes de los departamentos de Estado, Defensa, Justicia, así como de la CIA y de la USIA.

(4) Departamento de Estado, Fondo S/P-NSC: Leg. 62 D 1, Cuba y República Dominicana. Muy Secreto. Department of State, Foreign Relations of the United States, 1961-1963, Vol. X, Cuba 1961-1962, United States Government Printing Office, Washington, 1997, pp. 459-475; En, Tomás Diez La Guerra Secreta contra Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, pp. 13-29.

(5) Un día después de la presentación de este documento, el mismo fue aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad de los EE.UU.

(6) Documento No 5. Memorandum del asistente especial del presidente (Schlesinger) al Subcomité de acción (guerra) política de la Fuerza de Tarea Cubana. Ver: Biblioteca Kennedy. Documentos de Arthur Schlesinger, Cuba 1961, Caja 31. Confidencial, en Foreign Relations. 1961-1963, Volumen X, Cuba, 1961-1962, Ob. Cit., pp. 490-492; en Tomas Diez Acosta La Guerra Secreta contra Cuba, Ob. Cit., pp.41-44.

(7) El traidor Sergio Rojas Santamaría.

(8) Departamento de Estado, Archivos del ARA/CCA, Lot. 66 D 501. Informe general de la Agencia. Secreto. Aprobado por el ARA por Goodwin y Woodward. En, Foreign Relations, 1961-1963, Vol. X, Cuba, 1961-1962, Ob. Cit. pp. 703-705; en Tomas Diez Acosta La Guerra Secreta contra Cuba, Ob. Cit., pp.121-122.

(9) Idem.



19/12/2008 GMT 1

Documento a Obama solicitando el fin del bloqueo

polillabaez @ 00:29

Parlamentarios brasileños envían documento a Obama solicitando el fin del bloqueo a Cuba

Con la firma de 73 senadores y 224 diputados federales, los parlamentarios del Grupo Brasil-Cuba entregaron este miércoles (17), al embajador de Estados Unidos, Clifford Sobel, un documento suscrito por los congresistas expresando el apoyo incondicional del Congreso Nacional por el fin del bloqueo económico a Cuba. El documento será encaminado al presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama.

"En esa manifestación, reiteramos, la decisión aprobada por 185 de los 192 miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Asamblea ocurrida el día 29 de octubre último. El saludo a esta decisión está fundamentado en los principios de la soberanía de las naciones y autodeterminación de los pueblos, inscritos en la Carta de Naciones Unidas", dice el texto que está encabezado por el presidente del Senado, Garibaldi Alves (PMDB-RN).

La presidenta del Grupo Parlamentario Brasil-Cuba, diputada federal Vanessa Grazziotin, dice que los parlamentarios brasileños están aprovechando el momento de la elección de un nuevo presidente en EE.UU. cuya principal bandera de campaña fue el cambio. Por ello, el grupo reunió en un documento suprapartidario los parlamentarios que defienden la autodeterminación de los pueblos, la democracia y que están contra las medidas que están penalizando al conjunto de la población cubana.

El senador Joao Pedro (PT-AM) afirmó que no hay duda de que el bloqueo no resolvió ningún problema político, por el contrario, solo agravó los problemas cubanos. El parlamentario, que cosechó firmas de sus colegas, destacó la gran adhesión al documento, es decir, de los 81 senadores, 73 firmaron.

07/12/2008 GMT 1

Vale la pena recordar... en los 15 de Elian

polillabaez @ 03:18

Justo arribando al cumpleaños número 15 de ése niño, un poco hijo, nieto o sobrino de todos, una mujer -de origen cubano- ante la inserción en una de esas llamadas redes sociales de un video de Fidel junto a los niños, que cualquier sitio es bueno para defender la Revolución, clamaba histéricamente "el niño Elian era muy FELIZ con su familia se lo llevaron a la fuerza lo obligaron", sin puntos ni comas. Como dicen que una imagen vale por mil palabras, he armado este pequeño slider para que la tal Mercy y otros que aún berrean su derrota, sepan que Elián está aquí, con nosotros, ahora sí, verdaderamente feliz!!

¡¡Feliz cumpleaños, niño querido!!

Los quince de Elián

Resulta difícil relacionar a este adolescente espigado, responsable, estudioso y feliz, con aquel pequeño que miraba triste y retraído a la cámara tras la cerca que rodeaba la casa de una parentela ambiciosa, que en complicidad con la mafia anticubana lo retenía ilegalmente en Miami

Alina Martínez Triay

Este 6 de diciembre Elián González cumple 15 años en su Cárdenas natal, junto a su padre, su familia, sus compañeros de estudios y amigos, con su pueblo.

Resulta difícil relacionar a este adolescente espigado, responsable, estudioso y feliz, con aquel pequeño que miraba triste y retraído a la cámara tras la cerca que rodeaba la casa de una parentela ambiciosa, que en complicidad con la mafia anticubana lo retenía ilegalmente en Miami; el que no podía comprender por qué lo envolvían en una bandera de barras y estrellas que no se parecía en nada a la suya de la estrella solitaria; el que era obligado a decir a los periodistas lo que no sentía; el que cumplió seis años lejos de su hogar, rodeado de regalos ostentosos pero de muchos intereses oscuros; y el que al alzar los ojos al cielo y ver pasar un avión, le gritó aquel deseo surgido de lo más hondo de su angustiado corazón infantil: ¡Llévame pa' Cuba!.

Han pasado nueve años del aciago 22 de noviembre en que fue sacado ilegalmente del país por su madre, lo que dio inició a una de las experiencias más traumáticas vividas por un niño: verla ahogarse en el mar al hundirse la embarcación que los conducía a Estados Unidos; permanecer a la deriva durante largas horas en medio del océano, ser rescatado por personas extrañas y entregado a desconocidos que decían ser familia , pero que en vez de devolvérselo al padre, decidieron explotar la tragedia sin el menor escrúpulo, para armar un show publicitario en contra de la Revolución.

La historia de Elián González comenzó a difundirse con rapidez por los medios internacionales de prensa, pero pronto se convirtió también en noticia la reacción del pueblo cubano ante el silencio y la inacción de las autoridades norteamericanas.

El primer paso lo dieron, el 5 de diciembre de 1999, jóvenes integrantes de las Brigadas Técnicas Juveniles los que realizaron, frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) una enérgica protesta contra la retención del niño. La devolución de Elián a su padre y a su patria se convirtió a partir de ese momento en la exigencia de multitudinarias manifestaciones de hombres, mujeres, abuelas, trabajadores manuales e intelectuales, estudiantes, marchas que desbordaban las calles y tribunas abiertas a lo largo y ancho del país; mientras prestigiosos especialistas denunciaban en mesas redondas televisivas la ilegalidad del caso, las presiones sometían al niño para que hiciera rechazo a su padre y sus familiares en la Isla y el daño psíquico que la prolongación del secuestro podía ocasionarle al pequeño.

Fue en medio de esa tremenda ofensiva de masas, que los cubanos ratificaron en la arboleda de Baraguá, su voluntad de resistir y vencer no ya en el campo de las armas, como lo proclamaran un siglo atrás en ese mismo lugar los luchadores por la independencia, sino en el terreno de las ideas..

No se trataba, como se plasmó claramente en el documento, simplemente de la lucha por el regreso de un niño, sino de la lucha por el derecho de cada niño del mundo a no ser secuestrado, arrebatado a sus familiares más íntimos, más cercanos y más legítimos; a no ser desarraigado de la cultura y de la Patria donde nació y vivió los primeros y más tiernos años de su vida, ni de los que le enseñaban las primeras letras o atendían con esmero su salud, o de los primeros niños con los que se relacionó y jugó. Hasta el paisaje que impregnó las primeras imágenes del mundo exterior y de la naturaleza que captaron sus ojos le fue arrebatado.

Semejante abuso contra un niño indefenso no podía tolerarse. Y fueron siete largos meses de constante batallar hasta que se consiguió el regreso de Elián a la patria. Todo el país vibró de emoción cuando el padre, Juan Miguel González, bajó con su hijo del avión que lo devolvía para siempre a suelo cubano.

Un destacado colega ya fallecido, Guillermo Cabrera, afirmó con justeza que esa victoria tenía hijo y padres, en alusión a Elián, Juan Miguel a y todo el pueblo cubano, e indicó también que la derrota en este caso no era huérfana porque tenía como responsables a la parentela y a la mafia contrarrevolucionaria miamense.

Fue este el primer episodio de una gran batalla de masas en la que las armas son sustituidas por la conciencia, por las ideas, por la ética y que tiene entre sus grandes objetivos la liberación de los cinco antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos; la lucha contra la asesina Ley de Ajuste cubano que estimula la emigración ilegal hacia Estados Unidos, causante de experiencias tan lacerantes como la vivida por Elián González; el reclamo de que cesen el bloqueo y la guerra económica impuesta por Washington a Cuba durante casi medio siglo; la lucha contra las consecuencias de la seria y grave crisis económica que padece el mundo; por salvar al medio ambiente, por la paz, y por avanzar cada día más en la educación y la cultura integral de los cubanos.

Ese combate se ha concretado además en 200 Programas de la Revolución que incluyen importantes transformaciones en el sector de la educación, la cultura y la edificación de numerosas obras sociales.

En su último cumpleaños, Elián le escribió un mensaje a Fidel en el que le expresaba que para las personas de su municipio, la Batalla de Ideas había convertido a Cárdenas en una ciudad mejor; porque cada año se reparaban centros, se creaban nuevos lugares para el beneficio de todos, se ampliaban los servicios de salud, surgían nuevas instituciones de enseñanza y culturales.

Ese es el saldo material que ha dejando en muchos otros territorios del país una Batalla en la que las victorias son el resultado de un pensamiento constructivo a favor de todos y que hizo posible que aquel niño por cuyo rescate se levantó todo un pueblo pueda cumplir con alegría y en su tierra sus quince años.

http://www.trabajadores.cu/materiales_especiales/columnistas/alina-martinez-triay/los-quince-de-elian


28/11/2008 GMT 1

¿Se atreverá Bush a indultar a los terroristas Posada y Arocena?

polillabaez @ 01:40

Por Jean-Guy Allard

 

El presidente norteamericano George W. Bush indultó este lunes 24 de noviembre a catorce individuos condenados por los tribunales mientras congresistas cubanoamericanos y cabecillas mafiosos de Miami lo presionan para que haga lo mismo con el terrorista internacional Luis Posada Carriles y el ex jefe de Omega 7, Eduardo Arocena. [foto a la iaquierda]

 

Bush otorgó su perdón presidencial a delincuentes que robaron al propio gobierno federal o cometieron delitos vinculados al medio ambiente.

 

Con estos 14 indultos, Bush hijo alcanza un total de 171, entre ellos los terroristas cubanoamericanos Jose Dionisio “Charco de Sangre” Suárez Esquivel y Virgilio Paz Romero, ambos condenados por el asesinato en 1976 del ex canciller chileno Orlando Letelier y su colega Ronni Moffitt, ocurrido en Washington.

 

En los últimos meses, el Departamento de Justicia ya intervino para frenar la investigación de un Gran Jurado de New Jersey sobre la vinculación de Luis Posada Carriles con la campaña de terrorismo que desencadenó, en 1997, en instalaciones turísticas de La Habana, provocando la muerte del turista italiano Fabio di Celmo.

 

 

 

Desde el arresto del terrorista, los fiscales antiterroristas federales, bajo orientación del entonces Secretario de Justicia Alberto Gonzales, multiplicaron los procedimientos de dilación para evitar la extradición del viejo colaborador de la CIA, cuya extradición es reclamada por Venezuela en relación con la destrucción, en 1976, de un avión civil cubano que provocó la muerte de 73 personas.

 

Por otro lado, los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln y Mario Díaz-Balart multiplican las presiones para lograr la liberación de Eduardo Arocena, jefe del grupo terrorista calificado por el FBI como el “más peligroso en Estados Unidos”.

 

Los tres miembros de la Cámara de Representantes apadrinan, desde su creación, un comité a favor de un perdón presidencial para quien creó y dirigió Omega-7, organización responsable de 55 actos de terrorismo en territorio estadounidense, además de seis en Puerto Rico, entre éstos varios asesinatos. [En la foto, el diplomático cubano Félix García Rodríguez, asesinado el 11 de septiembre de 1980 en Nueva York]

 

 

George W. Bush, al igual que su padre, ha dado cobertura y se comprometió con connotados elementos terroristas de Miami donde el FBI no solo ignora a estos individuos de origen cubano sino que les ofrece apoyo.

 

La derrota de los republicanos en las elecciones presidenciales de noviembre hace urgente, para los cómplices de Posada y Arocena, conseguir su indulto lo antes posible.

 

Sin embargo, varios observadores valoran que el actual presidente esperará las últimas horas de su mandato para anunciar tan controvertida decisión a favor de connotados terroristas, después de predicar desde el 2001 una supuesta “guerra” contra el terrorismo mientras mantenía una total impunidad a favor de los más recalcitrantes elementos de la mafia que siempre lo apoyó.

Véase además http://www.granma.cubaweb.cu/2008/07/31/interna/artic01.html

16/11/2008 GMT 1

Obama y la herencia deshonrosa dejada por Clinton

polillabaez @ 23:33

Por Wilkie Delgado Correa

Obama ha triunfado bajo el signo de cambios prometidos para bien de su país y el mundo. Quizás ningún otro presidente de los Estados Unidos ha recibido un legado tan negativo como el que dejará George W. Bush. Pero a la hora de la transferencia del cargo, Obama recibirá herencias recientes de los mandatos de Bush y otras que son de más larga data. Una de éstas últimas es la relacionada con la prisión injusta de los 5 Héroes cubanos, quienes después de más de diez años permanecen en cárceles de los Estados Unidos. Y es una herencia dejada por Clinton que tiene, sin duda alguna, una naturaleza deshonrosa tanto para la política como para la ética del gobierno demócrata de entonces como para los sucesivos.

Obama se encuentra ante una realidad que rebasa la vida de 5 seres humanos excepcionales que permanecen injustamente en cárceles norteamericanas. La solidaridad mundial en defensa de la causa de estos Héroes le confiere una trascendencia que no debe desconocer la opinión pública norteamericana ni el propio gobierno estadounidense. La propia significación que tienen los 5 Héroes para el pueblo cubano, que la hace una causa en extremo sensible, indica que no se trata de un asunto cualquiera, sino, por el contrario, un asunto vital que vale la pena tomar en consideración para resolverlo.

Obama recibe una herencia deshonrosa de Clinton porque éste debió darle una solución digna, la única que correspondía a un presidente honorable, al abandonar su cargo. Sin embargo, Clinton actuó cobardemente, no honró con sus actos, como debía, para dar a Cuba la única respuesta merecida: disponer la libertad de los cinco cubanos acusados injustamente de espías. Por tanto, Clinton se lavó las manos como Pilatos y el próximo año, casi diez y medio años después, Obama recibirá el producto de una actuación deshonrosa y estará llamado, si de cambios se trata en el sistema de justicia, a pronunciarse y actuar con honradez y honor.

Ahora que William Clinton ya no es el Presidente de los Estados Unidos, y ha brindado, junto con Hillary, su apoyo irrestricto a Obama, sería oportuno que éste le preguntara por su gesto tan poco caballeroso en relación con los 5 Héroes.

Como es conocido, Gabriel García Márquez, el Gabo, hubo de convertirse en un enviado voluntario de Fidel Castro para imponer al presidente William Clinton de los planes terroristas que se organizaban en los Estados Unidos para ser ejecutados en Cuba y en otros países. Los hechos reales, incluido el propio informe de García Márquez, fue revelado en su oportunidad por Fidel a la opinión pública internacional. En un artículo anterior he manifestado que si aquel mensaje de Fidel a Clinton hubiera sido tomado con la seriedad debida y altas miras de estadista, tal vez hubiera servido para cambiar la política de confrontación de los Estados Unidos contra Cuba; si hubiese sido valorado en su esencia e integralidad, si hubiera propiciado la ansiada paz en esta parte tan cercana de América, el Premio Nobel de Literatura García Márquez, por su espíritu humanista y altruista, por ser mediador y promotor de la paz en un conflicto de más de 45 años, con justicia hubiera merecido el Premio Nobel de la Paz. Pero un cúmulo grande de factores no hicieron factible lo esperable, a pesar de la recepción y acogida inicial del mensaje, sino que hizo que el cántaro volviera a caer en la fuente. Por eso este asunto tiene tanta importancia, como parte de la historia no contada e inexplicable de la vida, de las aventuras y desventuras del Gabo y de las inconsecuencias y deshonras de Clinton.

En fin, es grande el entramado que es posible vislumbrar desde una atalaya donde sólo impere la verdad.

¿En qué consistió el impacto emocional, sentimental e ideológico de William Clinton ante el contenido de aquel mensaje transmitido por el Gabo a los asesores de Seguridad Nacional en la Casa Blanca? ¿Cuál fue su reacción al conocer el carácter de la entrevista del Gabo, seguramente grabada, y qué lo motivó o decidió a enviar a la Habana a oficiales de alto rango del FBI para conocer de primera mano lo que deseaban informar las autoridades cubanas? ¿Pensó acaso en aquellos días que podría aparecer en el horizonte un clima mejor en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba? ¿Qué informaciones le llegaron posteriormente al regreso de la delegación del FBI a los Estados Unidos, con una carga voluminosa de informaciones de alta sensibilidad y seguridad, entregada en gesto de buena voluntad y confianza por las autoridades cubanas? ¿Por qué el FBI, en misión oficial del gobierno norteamericano, se comprometió a reciprocar sus informaciones a las autoridades cubanas, y, sin embargo, nunca lo hizo? ¿Cuál fue la reacción anímica del Presidente Clinton ante la detención en Miami de cinco cubanos, acusados por el FBI de ser espías, sólo tres meses después de la visita de la delegación de ese organismo a la Habana? ¿Cuáles fueron las instrucciones, los análisis, las valoraciones de Clinton en todo este proceso de envío de una delegación a La Habana, compromiso de responder y frenar el terrorismo desde los Estados Unidos, y luego la detención de cinco cubanos antiterroristas infiltrados en los grupos mafiosos y terroristas de Miami, o sea, los mismos grupos sobre los cuales el FBI había recibido abultados legajos y pruebas de todo tipo sobre la naturaleza y sus planes terroristas? ¿Por qué no hizo nada durante los últimos meses de su mandato para hacer valer sus prerrogativas y ordenar la liberación o repatriación de los cinco cubanos? ¿Por qué guardó un silencio cómplice sobre un hecho que estaba íntimamente relacionado con aquel mensaje que su amigo García Márquez pretendió hacer llegar personalmente?

Cuando ya han pasado tantos años ―más de diez años de prisión injusta son muchos años para cinco hombres ―, ¿cómo ha evaluado Clinton aquellos y estos sucesos? ¿Cuáles fueron los miedos de Clinton? ¿No habrá pensado Clinton, después de conocer del juicio y de las condenas excesivas, arbitrarias e injustas contra los cinco patriotas cubanos, en su responsabilidad moral? ¿Es que no significan nada los más de diez años de prisión transcurridos? ¿Es que no tiene un enorme valor que ellos no hayan tenido que mentir ni arrepentirse sobre su estancia en los Estados Unidos y su misión de vigilancia de los grupos terroristas anticubanos?

En fin, ¿qué confesiones o testimonios puede brindar el presidente Clinton a Barack Obama sobre estos y otros hechos relacionados con la causa de los 5 Héroes cubanos? ¿Es que su inacción se justificaría porque también era un prisionero de su propio sistema, y no tenía escapatoria posible y, por lo tanto, no podía o no quería rebelarse? ¿Acaso no serán estas cosas, algunas de las que deban cambiar en los Estados Unidos durante el mandato de Obama?

Esperemos que Obama no pierda el rastro de los cambios en tantos salones y pasillos de la Casa Blanca y en todos los laberintos en que se nueve la vida de un Presidente de los Estados Unidos.

Ojalá pueda honrar con su actuación digna con respecto a los 5 Héroes cubanos, la política deshonrosa que sobre este asunto recibió como herencia de Clinton.

Huracán con nombre de salsero cubano hace destrozos en Miami

polillabaez @ 08:49

Por Roberto del Valle Menéndez

<<-- Ladran, Sancho... un diploma para Paulo FG

Contra todos los pronósticos, alertas y advertencias del Servicio de Información Meteorológica Mundial (wwis.inm.es), y del Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami (www.srh.noaa.gov), de reconocido prestigio internacional, penetró este fin de semana un huracán Categoría 5 en la sede tradicional de la Mafia anticubana con nombre de salsero: Paulo FG.

En El Nuevo Herald se reconoce que “El popular salsero desató el jueves una ola de controversias en los medios locales tras comparecer la víspera en el programa Entre Nos, que conduce la presentadora Patricia Arbulú en el canal GenTV, y al afirmar que toda su vida "ha creído en el Comandante'' y que ha podido hacer música en su país porque "Fidel no me ha engañado''

En la propia publicación digital se recogen otras declaraciones: "Creer en Fidel hasta cierto punto ha sido una suerte, nosotros hemos sido por toda una vida gente que ha creído en el Comandante y hemos vivido tranquilamente, honradamente, haciendo nuestros sueños artísticos'', declaró el artista la noche del miércoles durante la entrevista con Arbulú.

El propio Paulito, Paulo Alfonso Fernández Gallo, nacido el 11 de enero de 1962 en el barrio popular Buena Vista, en La Habana, reconoció ante la televisora local de Miami que: "La política es para los políticos. Mi tema es la música... Si yo he podido hacer mi música es porque Fidel no me ha engañado y porque el sistema me lo ha permitido'', e inmediatamente se fue del estudio ante las preguntas capciosas de la presentadora.

Ante la reacción adversa, y común, de otras televisoras y de radio locales, Jorge Artiles, promotor de esta gira dijo ante El Nuevo Herald : "Miami es un cementerio artístico donde se mantiene la incomprensión y la censura impuesta por el exilio tradicional, que no quiere darle paso a las generaciones jóvenes en esta comunidad''.

Y agregó que el reconocido salsero cubano, naturalizado italiano: “fue honesto, porque no pretende engañar a nadie sobre lo que piensa'' , y aseveró que "debe respetársele por el arte que hace'' . Durante este fin de semana las actuaciones del salsero cubano con su Elite , de mucha popularidad en la Isla y que ya visitó Miami en 1999 y 2001, serà en El Club La Covacha, Kaffè Krystal y en el Club Rancho Grande.

En el sitio digital www.lacovacha.como se anunciaba: Viernes, 14 de Noviembre ::: PAULITO FG Y SU ÉLITE... NUEVA FECHA! EL 14 DE NOVIEMBRE EN LA COVACHA!!! Una noche inolvidable viviremos el VIERNES, 14 DE NOVIEMBRE en LA COVACHA con el esperado concierto de PAULITO FG Y SU ÉLITE!!! Directo de Europa y cargado con todos sus éxitos, incluyendo "Con la Conciencia Tranquila", ven a cantar y bailar con el rey de la timba cubana en una única y espectacular presentación!

No han faltado las amenazas telefónicas al popular cantante y a quienes los asumirán en sus espacios de recreación, con una constante presión en los medios anticubanos tradicionales de Miami tratando de abortar sus presentaciones. El Benny Morè, Juan Formell y Pancho Alonso, son reconocidos por Pablito como sus ídolos , aunque en su formación profesional desde la niñez estuvo a cargo de su mamá Caridad Gallo, poeta y pianista.

Su valores como cantante y músico fue descubierta por el compositor y músico Adalberto Alvarez y su realización personal se inicia en 1991 cuando forma la banda Paulito FG y su Êlite. Entre sus números más populares están en su disco Con la conciencia tranquila, en Una vez màs…Por amor o Laura no estás. Entre sus números más aclamados están, además, Pasta con tostones, Confió en ti, Cleopatra, El humo o la vida o Siempre hay un ojo que te ve.

Pablito FG y su Elite es una mezcla de ritmos afrocubanos con el pop y el rock, aunque en Miami se le conoce como un gran timbero. (www.djlatino.it). En Miami su reacción mafiosa anticubana ha impedido en más de una ocasión que artistas cubanos se presenten en escenario de esa ciudad. Una muestra muy cercana estuvo en 2003 cuando las orquestas Los Van Van, la Charanga Habanera, Ibrahim Ferrer, Eliades Ochoa, los raperos Orishas, los Muñequitos de Matanzas, Polo Montañes y Chucho Valdès, no pudieron recibir los Premiso Grammy Latino. Esta historia, que se repite cada año, es reflejo de la falsa democracia y de la libertad de expresión en Miami y los Estados Unidos . Ver:http://laventana.casa.cult

15/11/2008 GMT 1

Estados Unidos y la Revolución Cubana II

polillabaez @ 04:15

Estados Unidos y la Revolución Cubana. Del diferendo a la confrontación. 1959-1961. (II Parte)

Por Orlando Cruz Capote

A partir de la aprobación de la Primera Ley de Reforma Agraria, los planes contra la Revolución comenzaron a articularse de forma decisiva. Eran necesarias todas las vías posibles para “poner de rodillas” la osadía del Gobierno Revolucionario, desde el aumento de las presiones políticas, económicas, financieras, comerciales, la preparación y creación, en su mayoría, de grupos mercenarios armados para agredirlo desde el exterior, hasta la coordinación de las acciones punitivas con los gobiernos latinoamericanos y caribeños, sin olvidar las campañas de sabotajes económicos, atentados a dirigentes, bombardeos a objetivos económicos y civiles, guerra sicológica, incluida la radial, entre otros medios. No hay que olvidar que el propio Presidente de los EE.UU. había declarado, desde años anteriores, que la “[...] “guerra sicológica” es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres”. (Cook Blanche, Wiesen The Declassified Eisenhower. A Divided Legacy of Peace and Political Warfare, Doubleday, New York, 1981).

Pero ya era, en gran medida, tarde para provocar la caída del Gobierno Revolucionario cubano. El apoyo consensual mayoritario de la población cubana al proceso de cambios iba in crescendo. En los pocos meses posteriores al triunfo revolucionario, el conjunto de medidas había propiciado una identificación plena, en el plano de la conciencia política y la conciencia común cotidiana -gracias a la práctica real- entre la dirección revolucionaria y las masas populares. Éstas iban cerrando filas del lado del proceso que les había proporcionado, por primera vez en la historia, un lugar y una vida digna en la Patria, gracias a un sistema de igualdades y redistribución de las riquezas materiales nacionales lo más equitativas posibles. Incluso, las autoridades y los medios de prensa yanquis lo confirmaron, aunque lo dieron por transitorio y no efectivo. Tal es la apreciación que podemos encontrar en el libro de Bonsal, cuando informó al Departamento de Estado del apoyo popular en las grandes concentraciones convocadas y realizadas ante las medidas de la intervención de la Compañía Cubana de Teléfonos. Él sostuvo el criterio de que cualquier política que se siguiera “debía marchar pareja con la opinión pública cubana, que en aquellos momentos seguía mayoritariamente a Castro”, (Phillip W. Bonsal Cuba, Castro an the US, Pittsburg, University of Pittsburg Press, 1971, pp. 43-47). Pero luego de la aprobación y ejecución de la Ley de Reforma Agraria, la agresividad y el odio de los círculos de poder de los EE.UU. hacia la Revolución fue tal, que se desestimó y subvaloró todo respaldo interno. Se intentó utilizar, y además se hizo, el arma del “terror comunista” para dividir a las fuerzas revolucionarias y al pueblo.

Al matiz diáfanamente clasista, nacionalista-patriótico y antiimperialista incluido, en el enfrentamiento entre los que habían sido desposeídos (nacionales y extranjeros) justamente de sus medios de producción, y los anteriormente explotados, se le añadió el ingrediente ideológico del marxismo-leninismo y del comunismo para tratar de alejar a las masas populares del proceso revolucionario. La contradicción entre Independencia vs. Dependencia tomaba un nuevo cariz, como consecuencia de la inyección malintencionada al panorama nacional de los prejuicios y recelos hacia la doctrina y la práctica comunista. Y el carácter de la confrontación entre Cuba y EE.UU., -nación contra dependencia o anexión- se enmascaró bajo el manto de “la presencia de un régimen comunista en La Habana” que se iba convirtiendo, además, en “una pieza” o un “activo de la política de la URSS, de China y el movimiento comunista internacional.” (4) La campaña anticubana tomaba otra dimensión y profundidad. Se había incluido a Cuba en la confrontación Este-Oeste o, en la Guerra Fría, y la Isla se convertía en un peligro para la "seguridad nacional" de los EE.UU. y el Hemisferio.

En ese sentido, el caso del ex-comandante Pedro Luis Díaz Lanz quien había defectado como Jefe de las Fuerzas Aéreas Revolucionarias (fue destituido en junio, por irregularidades en el manejo de su jefatura y su vinculación con el agente de la CIA, Frank Florini), -conjuntamente a la actitud del Presidente Manuel Urrutia y del Comandante Hubert Matos- fue uno de los más utilizados por los EE.UU. para atacar a Cuba e incriminarle un sistema político y social que aún no era realidad. Díaz Lanz fue recibido y escuchado, del 4 al 10 de julio, por el Sub-Comité de Seguridad Interna del Senado norteamericano y allí, aseveró que "Cuba había caído en manos del comunismo". En un memorando escrito por las autoridades norteamericanas en el momento de las declaraciones de Díaz Lanz se decía que éste “[...] era el [...] testigo de primera mano más creíble sobre los asuntos de la infiltración comunista en las Fuerzas Armadas de Cuba, las divisiones causadas en la Revolución Cubana por la colaboración con los comunistas, [...]” y que representaba “[...] una oportunidad para presentar estos asuntos [...] más que como una querella entre Cuba y Estados Unidos”. (Memorandum from Assistant Secretary to Under Secretary Murphy; July 16, 1959, Department of State, ARA Special Assistant Files: Lot. 62 D 24, Cuba 1959, doc. 327, pp. 544-545).

Esta inmensa campaña diversionista pretendía, en la arena internacional, transformar “el problema cubano” del plano del diferendo histórico entre estas dos naciones, con una extensión en el tiempo de casi dos siglos, en una confrontación ideopolítica de los dos sistemas sociales antagónicos: Capitalismo Vs. Socialismo, en el marco de una geopolítica mundial donde comenzaba a prevalecer un cierto equilibrio de fuerzas internacionales, entre ambos campos, y de paso convertir a la Revolución Cubana en un problema para la "seguridad nacional" de los EE.UU. y del hemisferio. Ello brindó a los gobernantes norteamericanos presentar el caso cubano como un peligro para el hemisferio occidental y, en especial, al sistema interamericano y convocar a los gobiernos locales a sumarse a las preocupaciones y ocupaciones, planes y acciones, anticubanos. El propio documento anteriormente citado declaraba cínicamente que, “[...] El caso Díaz Lanz tiene una relación íntima con la decisión norteamericana de presionar y obtener una reunión de la OEA para evitar que Castro lance otras expediciones que alterara la paz del Caribe, y que además sirva para identificarlo en la conciencia de América Latina [...]”.

Luego de la Ley de Reforma Agraria, las agresiones de los cubanos apátridas, radicados en los EE.UU. y en otros países latinoamericanos y caribeños, fueron en aumento con el beneplácito de las autoridades de Washington, fundamentalmente, sus agencias especiales de inteligencia como la CIA, quienes comenzaron -o continuaron en muchos casos- a organizar, preparar y financiar -quizás la pionera de las organizaciones contrarrevolucionarias fue la “Rosa Blanca”, fundada en Nueva York, entre enero y febrero de 1959, y que tenía ramificaciones en Miami, República Dominicana y ya, en el segundo semestre de 1960, fueron detenidos en La Habana y Pinar del Río más de 35 miembros de esa banda-, todo un conjunto de acciones subversivas y criminales contra Cuba. El propio Díaz Lanz bombardeó La Habana, el 21 octubre de 1959, causando dos muertos y alrededor de 50 heridos. La quema de campos de caña de azúcar, el bombardeo a centrales azucareros, sabotajes a refinerías de petróleo, industrias importantes, comercios e instituciones revolucionarias de toda índole, la preparación de atentados a dirigentes de la Revolución, entre otros, fueron una constante en las actividades subversivas y terroristas anticubanas.

En este propio mes, los Estados Unidos suspendieron los créditos a los bancos cubanos. Ante los ánimos del gobierno cubano de propiciar el consumo de producciones nacionales, se vio reducido al mínimo los niveles de las compras de mercancías norteamericanas. La medida yanqui de cortar los préstamos a la banca nacional y privada iba dirigida, incluso, contra los intentos de desarrollo de la burguesía agrícola e industrial nacional. En noviembre de ese año cuando fue sustituido Felipe Pazos, como Presidente del Banco Nacional de Cuba, por el Comandante Ernesto Che Guevara, la teoría del “complot comunista” en lo interno cobró mayor auge.

Una visión y accionar más agresivos de EE.UU. se puso en marcha cuando el Subsecretario de Estado, Livingston T. Merchant, en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad, del 14 de enero de 1960, expresó que “[...] Nuestro objetivo es ajustar nuestras acciones de manera que se acelere el desarrollo de una oposición en Cuba que dé origen [...] a un nuevo gobierno favorable a los intereses estadounidenses”. (Reunión del Consejo Nacional de Seguridad, 14 de enero de 1960, FRUS 1959-60, 6:742-743). Otras de las acciones estadounidenses fue la de presionar al Reino Unido para que no ejecutara la venta a Cuba de los quince aviones “Hunter Hawk” contratados -desde la época del dictador Batista- y, en marzo de 1960, la CIA ejecutaba el plan de explotar el vapor francés “La Coubre”, en el puerto de la Habana, el cual traía armas, municiones y explosivos, comprados en Bélgica por el Gobierno Revolucionario. Cientos de cubanos murieron y fueron heridos en ese vil atentado y Fidel lanzó la consigna de ¡Patria o Muerte!, en el entierro de las víctimas. Y aunque ese día, nefasto y también heroico para el pueblo cubano, coincidió con la llegada de los primeros 15 asesores militares soviéticos, más bien oficiales hispanos-soviéticos, esta información fue conocida mucho después por los servicios secretos norteamericanos, porque no tuvo connotación alguna en esa fecha.

La actividad contrarrevolucionaria tomó tal amplitud que, el 26 de octubre de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro fundaba, las ya mencionadas, Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) y, el 28 de septiembre de 1960, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Solo el pueblo armado, organizado y entrenado sería capaz de hacer frente a las agresiones internas y externas que ocurrían y se avizoraban para el futuro. Igualmente, el día 8 de septiembre de 1960, se crearon los primeros batallones voluntarios de milicianos para ir a luchar contra los bandidos contrarrevolucionarios en la gran “Primera Limpia”, en el macizo montañoso de El Escambray.

El 26 de enero de 1960, el Presidente Dwight D. Eisenhower hizo pública una declaración que evidenciaba que la máxima dirección de la Casa Blanca era partícipe de una intromisión en los asuntos internos cubanos, ante la pérdida de la dominación sobre Cuba. En la misma afirmó que él, tenía plena confianza en la habilidad del pueblo cubano para evitar y vencer las intrigas del comunismo internacional que estaba dispuesto a destruir las instituciones democráticas en la Isla y aniquilar la antigua y beneficiosa amistad entre los pueblos de Cuba y los EE.UU. Sin embargo, no se decía que desde el día 22 de ese mes, el mismo había solicitado al Congreso de su país el otorgamiento de poderes para disminuir, a conveniencia, las cuotas de azúcar asignadas a los países productores que comerciaban con los EE.UU. Era el inicio de un golpe mortal al corazón de la economía cubana. Las notas diplomáticas se sucedieron una tras otra, de un lado al otro y viceversa, pero en la parte norteamericana primó la soberbia y la prepotencia, la unilateralidad y la visión de que no había nada que discutir entre Cuba y los EE.UU., solo una revisión cubana -un Mea Culpa- por “sus actos hostiles contra la nación norteña". Inmediatamente, el Presidente de Cuba Osvaldo Dorticós reiteró la necesidad de discutir las diferencias entre ambos países por los medios diplomáticos establecidos y sobre la base del respeto mutuo. (5)

La explicación estadounidense, fuera de toda lógica, repleta de sofismos y de un cinismo extraordinario, en donde el atacado se convertía en un ente amenazante y el victimario en noble oveja sacrificada, la brindó nada menos que el Presidente de la nación más poderosa del mundo, a través de su Departamento de Estado, al decir que “[...] El Gobierno de Estados Unidos no puede aceptar las condiciones para las negociaciones [...] el Gobierno de Estados Unidos debe permanecer libre, en el ejercicio de su soberanía, para dar los pasos que considere necesarios, totalmente consistentes con sus obligaciones internacionales, en defensa de los derechos legítimos y los intereses del pueblo. El Gobierno de Estados Unidos cree que estos derechos e intereses han sido adversamente afectados por los actos unilaterales de Cuba.” (The New York Times, 1ro de marzo de 1960; Colectivo autores cubanos De Eisenhower a Reagan, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, p. 35).

En medio de esa disputa política, económica y diplomática sucede un hecho que va a ser muy manipulado y explotado por las autoridades de Washington y la prensa de esa nación como un ingrediente más “de gran valía para ellos” en la campaña contra la presencia comunista en la Isla vecina, la visita a Cuba, el 4 de febrero de 1960, de Anastas I. Mikoyan, Viceprimer Ministro de la URSS, para dejar inaugurada la Exposición Soviética de Ciencia, Técnica y Cultura, que venía de ser mostrada en México. En el marco de esta visita se firmó un convenio comercial mediante el cual la Unión Soviética compraría 5 millones de toneladas de azúcar durante el próximo período de cinco años, a los precios del mercado mundial. El carácter beneficioso del convenio se demostraba al ser contemplado que 200 mil toneladas iban a ser pagadas en dólares norteamericanos y unas 80 mil toneladas serían canjeadas por maquinaria agrícola e industrial. Asimismo, se acordaba un crédito ventajoso para la Isla de 100 millones de dólares, pagadero en 12 años a un interés del 2,5 %.

El pretexto para continuar con su política agresiva contra Cuba era ya en cierto modo real. “La Mano de Moscú” para los gobernantes de EE.UU. estaba en La Habana y el mercado de azúcar norteamericano podría verse desabastecido por una acción cubana en contubernio con la URSS. Este falso criterio se arguyó por las autoridades norteñas y fue desmentido totalmente por la parte cubana, que se comprometió de manera absoluta a cumplir con los propósitos de enviar toda el azúcar conveniada a los EE.UU. La histeria anticubana acerca de “la influencia del comunismo internacional” y las imputaciones de “filtración comunista” en La Mayor de las Antillas aumentaron cuando, el 8 de mayo de 1960, los dos países decidieron restablecer sus lazos diplomáticos, comerciales, económicos, culturales y políticos a un nuevo y elevado nivel. A partir de ese momento, en medios académicos y políticos oficiales norteamericanos se comenzó a hablar de que Cuba era un apéndice o satélite ideológico de la URSS, y la posibilidad no remota de que en su territorio se construyera una base militar de esa potencia -"un verdadero portaaviones terrestre”- que pusiera en "peligro la tranquilidad interhemisférica”.

Lo falso de tal retórica era que, desde finales del año 1959 y, específicamente, entre el 8 y el 17 de marzo de 1960, el Presidente de los EE.UU. había dado órdenes e instrucciones a la CIA -con cierta colaboración del Pentágono y otras agencias especiales- para que comenzara a elaborar y poner en práctica el plan de entrenamiento de un grupo numeroso de mercenarios cubanos (anticubanos) para que atacaran la Isla y derrocaran al Gobierno Revolucionario Cubano, con el apoyo indirecto y directo de los EE.UU. Anteriormente, en diciembre de 1959, la Agencia Central de Inteligencia, ya había instrumentado las recomendaciones aprobadas por el Director de la CIA, Allan Dulles y su Subdirector de Planes, Richard Bissell, de reclutar y entrenar a grupos de exiliados cubanos, como instructores paramilitares en los Estados Unidos y otros países latinoamericanos para una operación de infiltración en Cuba con el fin de brindarle una dirección a los "opositores anticastristas".

A partir del 8 de enero de 1960, conforme a lo discutido anteriormente de que el programa de acción político y económico contra "Castro" -Cuba- debía ser más amplio y con una actuación más positiva y agresiva, otros planes fueron discutidos, ya con la presencia del Pentágono. Tal fue el caso del "Programa de Acción Encubierta contra el Régimen de Castro" preparado por la CIA y aprobado un día después, el 17 de marzo por el propio Presidente de EE.UU., aunque con la acotación de que "(…) El gran problema es la divulgación de la información secreta o la violación de la seguridad (…) y que todos deberían "(…) estar preparados para jurar que él nunca ha oído nada al respecto". El viejo axioma de la CIA de “la mentira necesaria” y la “negación creíble” (7) estaba en marcha contra Cuba revolucionaria.

Desde ese momento, las agencias especiales norteamericanas realizaron grandes esfuerzos para organizar, entrenar, financiar y armar a grupos de apátridas tanto en el interior como en el exterior de Cuba. Para ese fin, se utilizaron numerosos países como base de entrenamiento y subversión: República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, Honduras (en las Islas Cisnes, se creó la emisora “Radio Swan” y en Santo Domingo, “La Voz de las Américas”) y, por supuesto, desde el propio territorio estadounidense, en especial, el Estado de la Florida. Además, se crearon, fomentaron y apoyaron grupos de bandidos contrarrevolucionarios alzados en los macizos montañosos de la Isla, agrupaciones "opositoras" y redes de agentes de la CIA para realizar sabotajes, actividades conspirativas, atentados y el envío de información necesaria, entre otras acciones subversivas contra el proceso revolucionario.

En el mes de junio de 1960, las percepciones norteamericanas acerca del proceso revolucionario cubano no daban márgenes a ambigüedades o análisis dubitativos. Cualesquiera que fueran las posiciones, más al centro, a la derecha o hacia el ala liberal, las conclusiones fueron las mismas, había que terminar con la Revolución Cubana y su ejemplo de redención e indisciplina contra el imperio. Cuba y su posición de principios eran tomados con perplejidad por los círculos de poder norteamericanos ante lo que parecía una ingenuidad redomada o un insulto calculado. Otra vez, el orgullo, la prepotencia desmedida y la subestimación hacían errar a la gran potencia frente a una pequeña Isla situada a menos de 180 kilómetros de su territorio.

En un discurso del 24 de junio de ese año, el Comandante en Jefe Fidel Castro señalaba meridianamente la coyuntura por la que atravesaba las relaciones entre Cuba y los EE.UU. En esa ocasión, exponía que lo que estaba en juego era la refinación o no del petróleo soviético; el pago o no de los impuestos a Cuba (el 25 %) de las compañías mineras de Moa y Nicaro y la ley de supresión de las cuotas azucareras a Cuba que se discutían en el Congreso del Imperio del Potomac. (8) La posición cubana fue cautelosa y muy firme desde el punto de vista diplomático, político y, por ende, económico. El 22 de febrero de 1960, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba entrega una Nota, al Encargado de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Dan Bradock, que expresaba en algunas de sus partes el deseo del Gobierno Cubano de reanudar por los canales diplomáticos las negociaciones ya iniciadas y nombrar una comisión con atribuciones al respecto, pero agregaba que estas no pueden estar supeditadas a que, por el gobierno o el Congreso de ese país, no se adopte medida alguna de carácter unilateral que prejuzgue o perjudique los resultados de las negociaciones en perjuicio a la economía del pueblo cubano.

A pesar del segundo intento cubano en ese año de evitar una confrontación abierta, el 2 de julio, el Senado autorizó al Presidente Eisenhower reducir la cuota cubana de azúcar. Y el 6 de julio, Eisenhower firmó la Enmienda a la Ley Azucarera aprobada por el Congreso, mediante la cual se reducía la cuota cubana en 700 mil toneladas y se eliminaba la cuota adicional de 156 mil toneladas por los déficit de Hawai y Puerto rico. De esta forma la asignación cubana para 1960 quedó reducida en 39 752 toneladas, cifra que, en realidad, resultaba irrisoria e insuficiente para el habitual envío del país antillano al vecino norteño. Esta medida conocida como” Ley Puñal” fue respondida por la “Ley Escudo” (Ley No. 851) que autorizaba al Presidente y el Primer Ministro de Cuba llevar a vías de efecto las nacionalizaciones. Este proceso de nacionalizaciones fue impresionante y perentorio. El golpe y contragolpe cubano fueron contundentes. Se aniquilaron de una vez y para siempre las ataduras neocoloniales de Cuba hacia los Estados Unidos. Cuba era libre, independiente y soberana como nunca antes en su historia. Y la contraofensiva norteamericana, continuando la línea lógica de su política hostil, fue la de la agresión militar a través de los mercenarios anticubanos que prepararon con tanto esmero y empeño la denominada “Operación Pluto”, que desencadenaría en la invasión mercenaria, con apoyo yanqui, por Playa Girón. El modelo de interrupción del proceso nacionalista guatemalteco de 1954, se tomó como ejemplo y enseñanza del arsenal de agresiones e intromisiones de los EE.UU. en los asuntos internos de los países latinoamericanos y caribeños. Solo que la Revolución Cubana rebasaba en mucho las lecciones y alcances de la Revolución guatemalteca. Ya la decisión de su destrucción resultó tardía. Quien mejor lo definió fue el Comandante Ernesto Che Guevara, en 1961, al expresar que “[...] Antes del triunfo, sospechaban de nosotros, pero no nos temían; más bien apostaban a dos barajas, con la experiencia que tienen para ese juego donde habitualmente no se pierde [...] Cuando quiso reaccionar el imperialismo, cuando se dio cuenta que el grupo de jóvenes inexpertos que paseaban en triunfo por las calles de La Habana, tenían una amplia conciencia de su deber político y una férrea decisión de cumplir con ese deber, ya era tarde”. (En, Ernesto Che Guevara Cuba. ¿Excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista?, Obras Escogidas, Tomo II, Casa de las Américas, La Habana, 1967, p. 405).

La radical postura de los revolucionarios cubanos y de su vanguardia política no estuvo reñida con la flexibilidad y sagacidad política necesarias para proceder en la complicada situación, primero, de fortalecer a la Revolución y segundo, alejar al máximo los peligros de una intervención norteamericana en los momentos que su obra iba consolidándose. Con una aprobación popular interna masiva a los grandes cambios y un apoyo internacional importante, en primer lugar de la URSS y el campo socialista, por el eco provocado por sus transformaciones y su vertical actitud solidaria ante las luchas de los pueblos explotados y oprimidos, en especial los latinoamericanos y caribeños, la Revolución Cubana después de las grandes nacionalizaciones de 1960 estuvo en la posibilidad de aceptar el reto de la agresión yanqui.

El máximo líder de la Revolución lo expresó, estratégicamente, en 1979 de la siguiente manera: “Hasta el Primero de Enero el adversario indirecto era el imperialismo. Batista era el adversario directo. Después de enero el adversario directo fue directamente el imperialismo”. (Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en ocasión del XX Aniversario del Triunfo de la Revolución Cubana, en Ediciones OR, Trimestre Enero-Febrero-Marzo de 1979, Editora Política, La Habana, 1979, p. 11).

Un análisis que pretenda buscar y encontrar donde están las causas y consecuencias (o efectos) de la confrontación Revolución Cubana-EE.UU. se perderían en el entramado laberinto de las relaciones bilaterales e internacionales después de 1959. En ese “juego” de golpe y contragolpe es muy difícil hallar quien inicia el ataque y el contraataque. Si se quiere arribar a una conclusión realista en ese sentido, habría que partir que la Revolución Cubana es nacional-patriótica, revolucionaria, popular, agraria, anticapitalista, antiimperialista y socialista, solidaria, latinoamericanista e internacionalista, y tenía necesariamente que enfrentar y, por ende, romper las múltiples cadenas de dominación del neocolonialismo norteamericano. Ello, para cualquier observador político aguzado, debía traer como consecuencia la reacción del imperio, fueran cuales fueran las medidas tomadas. Pero mientras más radicales, la reacción iban a ser mayores y con un alto grado de desmesura, como ocurrió en el caso cubano.

Hoy al cabo de más de 40 años del triunfo y de aquel proceso podemos afirmar que la Revolución Cubana por sus raíces, su programa re-creado, transformaciones y carácter fue la causa principal de la enemistad sin límites del imperialismo yanqui. El rumbo socialista del proceso revolucionario no fue motivado por la agresión y hostilidad de EE.UU., sino a pesar de la existencia de esa política. Si en algo sirvió la actitud y posición intransigente de los gobernantes norteamericanos fue la de catalizar un proceso de reformas revolucionarias y medidas radicales que, instrumentadas en un inicio (recordar el Programa del Moncada) y desarrolladas posteriormente, en la propia dinámica de los cambios y, la lucha de clases interna y externa, conllevaron a un rumbo más acelerado en su implementación y renovación. Pero todo este proceso respondió, en “última instancia”, a un movimiento revolucionario endógeno, al que los factores exógenos le añadieron una dinámica más rápida.

La única alternativa para los círculos de poder de los Estados Unidos es que hubieran admitido, hasta sus últimas consecuencias, el proceso revolucionario cubano, sin crear un sisma en las relaciones bilaterales y, mucho menos, en las relaciones hemisféricas e internacionales. Pero esa respuesta, en aquellas circunstancias de Guerra Fría y enfrentamiento real o virtual contra el comunismo internacional (acaso la eterna confrontación entre el Norte Desarrollado y el Sur Subdesarrollado) fue la única lógica irracional (aunque racional para ellos) aplicable para los representantes del establishment norteño. A los gobernantes norteamericanos no les interesó distinguir nunca entre revolucionarios nacionalista-radicales o reformadores y los que eran “leales al comunismo y a Moscú” sino en atacar aquellos que defendieron los ideales e intereses nacionales autóctonos y, por ello optaron, por el apoyo a los individuos y grupos antinacionales y anticomunistas en los intentos de frenar y destruir el proyecto revolucionario cubano que socavaba la hegemonía y el dominio de EE.UU. en Cuba y en el hemisferio.

Un enfoque académico lo ofrece una politóloga norteamericana al expresar que, “[...] nuestra memoria selectiva no sólo sirve a un propósito, sino que también tiene repercusiones. Crea un abismo entre nosotros y los cubanos: compartimos un pasado, pero no tenemos percepciones compartidas.” (9) El grave problema de los Estados Unidos es que no pueden negociar su presunción hegemónica, pero tampoco pueden reconocer que no pueden negociar y, por eso mismo, se les puede obligar a negociar en coyunturas apropiadas. Por esto, lo principal es desafiar y resistir sus embates, robustecer las fortalezas y encontrar las posibilidades reales para defender y sobrevivir los retos de construir una Revolución a 90 millas de sus costas.

Los hombres no escapan a las circunstancias que lo rodean y que, en algunos casos, ellos ayudan a crear y después lo rebasan. Y el imperialismo y sus representantes, tal como lo describió V. I. Lenin, no pueden renunciar a sus preceptos políticos, económicos, sociales, comerciales, financieros y militares sino es a costa de perder su esencia expansionista, agresiva, explotadora, competitiva, parasitaria y agonizante.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Folletos de Divulgación Legislativa. Leyes del Gobierno Provisional de la Revolución., Tomos desde enero hasta diciembre de 1959, Editorial Lex, La Habana, 1959; Luis M. Buch Gobierno Revolucionario Cubano. Génesis y Primeros Pasos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1999 y Luis M. Buch y Reynaldo Suárez Otros Pasos del Gobierno Revolucionario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2002.

(2) Hubert Matos fue nombrado Jefe Militar de la Plaza de Camagüey. Allí desarrolló una labor conspiradora y escisionista en las filas del Ejército Rebelde, principalmente en la provincia agramontina. Creó una revista, Las Clavelinas y promocionó su figura para una Cuba contra Fidel y el comunismo. Fue la primera gran traición dentro de las filas revolucionarias al más alto nivel. La respuesta fue contundente, el propio Fidel Castro, así como Camilo Cienfuegos desbarataron ese movimiento, donde algunos compañeros revolucionarios fueron confundidos y, poco después, algunos de ellos volvieron a ser fieles representantes de los intereses de la Revolución. Hubert Matos fue sentenciado a 30 años de privación de libertad, cumpliendo su condena y luego marchó hacia los EE.UU. donde prosiguió su labor contrarrevolucionaria al servicio de la potencia imperial enemiga de Cuba. En, periódico Revolución, La Habana, nros. de octubre y noviembre de 1959.

(3) Los epítetos fueron más allá de estos términos, así se escribió que en Cuba había una “una masa sedienta de sangre”, y que se estaba desarrollando“un concepto extravagante de la justicia”, una “purga de sangre” y una “venganza”, etc. En, The New YorkTimes, 2 de febrero de 1959; New York Mirror, 7 de marzo de 1959; Journal-American, 18 de mayo de 1959; etc., En, Colectivo de autores cubanos De Eisenhower a Reagan, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, p. 21.

(4) Se usaron otras denominaciones significativas: “Castro como la voz de Rusia en América Latina”; “Castro no da señales de que detendrá a los comunistas” y se utilizó una expresión, tan temprana como el 17 de abril de 1959, que iba a servir de estereotipo en la propaganda contra Cuba: “La Isla de Cuba está a noventa millas de Estados Unidos. Si se establece allí una cabeza de playa comunista existen buenas razones para una seria preocupación de nuestra parte”. En, Chicago Sun-Times, 17 de abril de 1959; Colectivo de autores cubanos De Eisenhower a Reagan, Ob. Cit., p. 23.

(5) Osvaldo Dorticós Torrado, Presidente de la República, en, Raúl Roa García “Cuba acusa”, Obra Revolucionaria, 18 de julio de 1960, La Habana, p. 42.

(6) Tomás Diez Acosta La Guerra Encubierta Contra Cuba, Editora Política, La Habana, 1997, pp. 11-15.

(7) Frances Stonor Saunder La CIA y la Guerra Fría Cultural, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003.

(8) Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado “Ante la Prensa”, el 24 de junio de 1960, Versiones Taquigráficas del Consejo de Estado, Archivo del Instituto de Historia de Cuba.

(9) Nancy Mitchell Remember the Myth, News and Observer, Raleigh, 1 de November de 1998, G. 5; The Danger of dreams: German and American Imperialism in Latin America, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1999.

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis