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El Blog de la Polilla Cubana
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Categoría: Politica Internacional

30/01/2009 GMT 1

Declaración de Medios Alternativos de América Latina sobre el genocidio Israelí al Pueblo Palestino

polillabaez @ 08:13



Medios alternativos de América Latina han acordado un documento con relación a la masacre del Estado de Israel sobre el pueblo palestino.

Declaración de Medios Alternativos sobre el genocidio Israelí al Pueblo Palestino

Aunque se llevó a cabo el retiro de las tropas israelíes en la Franja de Gazas y el cese del fuego desde la grave "unilateralidad" del Estado de Israel, el conflicto en Medio Oriente está lejos de una paz verdadera y estable. Por eso, declaramos:

• Que la operación "Plomo fundido" llevada adelante por el Estado de Israel, con la complicidad y consentimiento del gobierno de EE UU, significa una violación a los derechos más elementales de los pueblos que debe ser encuadrada en un claro genocidio y crímenes de lesa humanidad, por los organismos internacionales y el Estado Nacional. Que debemos repudiarlo, los pueblos en su conjunto, desde todas las fuerzas que contamos para hacerlo.

• Que los medios masivos de comunicación hacen un uso tendencioso de la información generando pánico o inmovilización con el propósito de impedir una clara conciencia sobre la realidad. Que ocultan y tergiversan los hechos con el objetivo de:

1-Considerar a las víctimas como victimarios.

2-Justificar la matanza que el Estado de Israel lleva a cabo sobre el pueblo palestino bajo la excusa de la agresión de Hamas.

3-Ocultar que los territorios palestinos han sido usurpados por Israel, y el auténtico origen del conflicto. Que fue Israel quien rompió la tregua de paz (secuestró a legisladores, asesinó a siete palestinos, construyó muros, impuso un bloqueo criminal antes de que ganara las elecciones Hamas)

• Que la guerra es inherente a la política de los opresores tanto como imponer su dominación económica, política y cultural a través de formas que ellos disfrazan como "pacificas".

• Que el derecho a la autodeterminación de los pueblos es inalienable. Que los derechos en su conjunto se ejercen y son indivisibles, de lo contrario no existen. El pueblo palestino debe ser reconocido en su autonomía por la comunidad internacional y por el Estado de Israel recobrando su territorio usurpado y destruido.

• Que reconocemos el pleno derecho del pueblo palestino a defenderse de la agresión sionista. Que repudiamos enérgicamente la violencia de la cual sólo es responsable el Estado de Israel que asesina a una población civil inerme, en clara violación al derecho internacional.

• Por todo esto convocamos a todas las organizaciones e individuos que tengan acceso a esta declaración para:

  1. Difundir las informaciones que lleguen desde los territorios ocupados por Israel para quebrar el bloqueo informativo
  2. Exigir a los gobiernos la ruptura de relaciones comerciales y diplomáticas con el Estado de Israel hasta que el retiro de tropas y cese del fuego se consoliden en un genuino acuerdo de paz y justicia con el sostén de los Estados.
  3. Exigir que se enjuicie al Estado de Israel con sus responsables ideológicos y ejecutores directos de tan grave delito.
  4. Realizar una campaña de solidaridad material de recolección de alimentos y medicamentos para enviar al pueblo palestino.


LA INFORMACION ES PODER, HAGÁMOSLA CIRCULAR

Ver adhesiones....


28/01/2009 GMT 1

Posada ahora pretende llevar su caso ante la Corte Suprema

polillabaez @ 08:57

Por Jean-Guy Allard

En una nueva maniobra dilatoria para evitar una extradición a Venezuela o Panamá, la causa migratoria de Luis Posada Carriles será presentada ante la Corte Suprema, afirma Arturo V. Hernández, el abogado mafioso del terrorista internacional, según un artículo publicado por The New York Times sobre el controvertido caso.

Hernández aseguró al diario neoyorquino que "no tenía conocimiento" de una inculpación de su cliente en relación con la investigación de un Gran Jurado sobre su responsabilidad en la campaña de terrorismo que se desencadenó en La Habana, en 1997. Sin embargo, reveló que llevaría ante el más alto tribunal del país el caso por el cual Posada debe comparecer de nuevo próximamente en El Paso.

Tres días después de que el Gobierno de Panamá asegurara, en octubre pasado, que pronto reclamaría la extradición de Luis Posada Carriles, la corte de Apelación de Nueva Orleáns ordenó que el terrorista sea de nuevo enjuiciado en El Paso, Texas, bajo cargos de fraude migratorio.

El artículo del New York Times, titulado "Venezuela presionará a EE.UU. para que extradite un individuo vinculado a la destrucción de un avión" (Venezuela Will Push U.S. to Hand Over Man Tied to Plane Bombing), y firmado por Simon Romero y Damien Cave, hace referencia a una portavoz del Departamento de Justicia, Laura Sweeney quien, contactada en Washington, se negó rotundamente a comentar el caso.

En su fallo de octubre, la Corte de Apelación de Nueva Orleáns se abstuvo de ordenar la detención del terrorista que sigue en libertad en Miami, donde ha participado impunemente en actividades públicas, varias de ellas convocadas por grupos terroristas o simpatizantes del terror tolerados por el FBI y la Fiscalía federal.

Desde su arresto en Florida, el Gobierno de Venezuela, que lo responsabiliza por el derribo de un avión cubano con 73 pasajeros en 1976, reclama con insistencia la extradición de Posada —lo que confirmó de nuevo en los últimos días con el anuncio, por el abogado José Pertierra, encargado del dossier, de la presentación de una nueva solicitud.

A la reivindicación de Venezuela se añade ahora la de Panamá, cuyo Tribunal Supremo declaró ilegal y anticonstitucional la liberación, en el 2004, del terrorista y de otros tres connotados terroristas cubanoamericanos por la ex presidenta Mireya Moscoso.

Desde el arresto de Posada en el 2005, los fiscales antiterroristas federales, bajo orientación del ex Secretario de Justicia Alberto Gonzales, multiplicaron los procedimientos de dilación para evitar la extradición del viejo colaborador de la CIA.

Por otra parte, el citado artículo del New York Times reporta una declaración de Joaquim Chaffardet — el ex Jefe de la policía política venezolana asociado a Posada en una agencia de detectives creada por la CIA en Caracas— , que revela haber abandonado el territorio venezolano para refugiarse en Estados Unidos, presuntamente bajo protección del gobierno norteamericano.

Un testimonio de Chaffardet a favor de Posada fue utilizado en el 2006 para justificar una orden de un juez de inmigración a fin de prohibir la extradición de Posada a Venezuela, bajo pretexto de que "pudiera ser torturado" . Chaffardet, paradójicamente, ha participado activamente en sesiones de torturas en los sótanos de la DISIP en Caracas, al lado de Posada, quien manejaba entonces un escuadrón de la muerte bajo el nombre de Comisario Basilio.

Otras fuentes aseguran que Chaffardet, abogado venezolano golpista, está en EE.UU. como turista.

El ex patrón de la DISIP en los años 70, cuando la propia CIA dirigía a través de sus agentes las operaciones de contrainsurgencia en Venezuela, se suma a muchos otros delincuentes venezolanos reclamados por la justicia de ese país, que radican en EE.UU. bajo protección de la inteligencia estadounidense, tales como Carlos Fernández (ex presidente de Fedecámaras, golpista), la periodista Patricia Poleo y otros individuos vinculados al asesinato del fiscal Danilo Anderson, así como Carlos Andrés Pérez, fugitivo desde los años 90.

A propósito de un nuevo presidente: Esta tierra ¿es tu tierra?

polillabaez @ 02:36

 

Por Juana Carrasco Martín

Gracias al amigo Walter me llegó un artículo aparecido en el domingo 18 en el diario Tuscaloosa News que, bajo el título «This Land Is Your Land», Like Woody Wrote It («Esta tierra es tu tierra» como Woody lo escribió) hace referencia a una canción que es casi himno para los estadounidenses, quienes la aprenden en los primeros años escolares y acompaña e inspira un loable sentimiento de alabanza a su patria.

Por esa canción, el legendario Pete Seeger, con sus 89 años y todavía la voz necesaria para desgranar la simbólica melodía, se unió a otro cantor de los trabajadores no menos famoso, Bruce Springsteen, en el concierto que este dio el domingo en el Lincoln Memorial de Washington, para celebrar la llegada de un presidente negro a la Casa Blanca.

Pero el hombre fabuloso que en los años 60 hizo cantar al mundo la Guantanamera de Joseíto Fernández con versos de José Martí, dio una nueva lección a su pueblo cuando de su garganta salieron tres estrofas del This Land is Your Land, cuyas letra y música escribiera Woody Guthrie en los años 30, inspirado en la Gran Depresión, las penurias de su pueblo y una decisión de lucha por lo suyo, y que le fueron revisadas y durante largos años censuradas «para hacerla menos política», según explicaba el diario de Tuscaloosa.

«Yo no conocía esa letra», me confesaba emocionado Walter, y sentí que le hubiera gustado haber estado en ese momento en el teatro de la capital de su país, solo para entonarla con el corazón junto a miles más de sus compatriotas.

De esto se trata lo que hoy les cuento: el viejo Pete Seeger hizo cantar a la multitud, no como celebración a esa tierra grande —que lo es sin duda—, sino como una demanda de los derechos de los trabajadores y del pueblo. Él restauró los versos largamente enmendados y prohibidos...

 

En la nota del periodista Tommy Stevenson aparece la letra íntegra como era conocida y también la cantada por el baladista, que fue en su momento perseguido en la famosa cacería de brujas de la época del macartismo, registrado en las listas negras e ignorado por el glamour comercial de disqueras y medios, siempre dispuestos a ceder cultura ante los billetes verdes.

 

Estas son las estrofas originales para el coro:

 

Hay allí una alta muralla que trata de detenerme;/Un signo está pintado, y dice propiedad privada;/Pero en el reverso de ella no dice nada;/Esa parte fue hecha para ti y para mí.

 

A la sombra del campanario yo vi a mi pueblo,/En la oficina de socorro* yo veo a mi pueblo;/Como ellos están de pie hambrientos, me paro allí preguntando/¿Está esta tierra hecha para ti y para mí?

 

Ningún ser viviente podrá detenerme,/Cuando voy caminando por esa carretera libre;/ Ningún ser viviente me hará volver atrás/ Esta tierra fue hecha para ti y para mí.

 

La letra manipulada sustituyó propiedad privada por un beatífico «no pasar» en esa lírica del coro, y en lugar del contundente «pueblo hambriento» del segundo verso, se les vendió un «y alguien está murmurando y alguien está preguntándose/Si esta tierra todavía está hecha para ti y para mí». La resolución de lucha que emanaba del último versículo simplemente fue desvanecida porque desaparecieron completamente ese verso.

 

George W. Bush y sus fatídicos ocho años en la Casa Blanca han dejado una herencia económica a Barack Obama que ya se compara con los duros años de la Gran Depresión. En su discurso inaugural de este martes, puntualizó en la situación económica, y como ha llegado a la Casa Blanca con una promesa de cambio y el voto de quienes le creyeron, resulta apropiado que el viejo baladista recordara que la tierra celebrada, quieran o no es la tierra que algún día será verdaderamente del pueblo, y por ella hay que luchar...

El periodista del Tuscaloosa News lo dice a su manera: «Fue maravilloso ver el fulgor subversivo en sus ojos cuando hizo este llamado y respondió la multitud frente al Memorial Lincoln» (...) «En algún lugar, Woody —y Leadbelly, y Sonny, y Cisco, y el resto de los grandes baladistas de una época ya ida— estaban sonriendo esta noche».

 

Barack Obama se convirtió este martes en el primer presidente negro de E.U., al asumir el cargo en Washington ante unas dos millones de personas a quienes pidió una «nueva era de responsabilidades» para enfrentarse a la recesión económica y a dos frentes bélicos: Afganistán e Iraq, y les anunció una retirada «responsable» de las tropas ocupantes de este último país.

 

*Relief office u oficina de socorro, un término que Woody Gunthrie empleó para las ollas de sopa comunes que alimentaron a millones de estadounidenses durante la Gran Depresión. Hoy ha crecido considerablemente el número de desempleados, de los sin casa y de quienes acuden a los centros de ayuda en busca del alimento diario.

“’This Land is Your Land’: Al fin, después de muchos años de hipocresía y falso patriotismo, esta hermosa canción recupera su significado real y simboliza el espíritu generoso, humilde y luchador de la mayoría del pueblo estadounidense”, escribían en Los blogueros, “primer blog en español desde Washington, DC”. Y no s contaban que “HBO obligó a YouTube a retirar el video por infringir en su propiedad intelectual”

 

Para el que quiera escucharla, le dejamos el enlace:

 

http://losblogueros.net/audio/ThisLandIsYourLand.mp3

27/01/2009 GMT 1

Homenaje a las victimas de Gaza

polillabaez @ 22:57

MAHMUD DARWISH

Traducción del árabe: María Luisa Prieto

CADÁVERES ANÓNIMOS

Gaza

 Cadáveres anónimos.

Ningún olvido los reúne,

Ningún recuerdo los separa...

Olvidados en la hierba invernal

Sobre la vía pública,

Entre dos largos relatos de bravura

Y sufrimiento.

“¡Yo soy la víctima!”. “¡No, yo soy

la única víctima!”. Ellos no replicaron:

“Una víctima no mata a otra.

Y en esta historia hay un asesino

Y una víctima”. Eran niños,

Recogían la nieve de los cipreses de Cristo

Y jugaban con los ángeles porque tenían

La misma edad... huían de la escuela

Para escapar de las matemáticas

Y la antigua poesía heroica. En las barreras,

Jugaban con los soldados

Al juego inocente de la muerte.

No les decían: dejad los fusiles

Y abrid las rutas para que la mariposa encuentre

A su madre cerca de la mañana,

Para que volemos con la mariposa

Fuera de los sueños, porque los sueños son estrechos

Para nuestras puertas. Eran niños,

Jugaban e inventaban un cuento para la rosa roja

Bajo la nieve, detrás de dos largos relatos

De bravura y sufrimiento.

Luego escapaban con los ángeles pequeños

Hacia un cielo límpido.

 

Del poemario: La ta´tadhir ´ammâ fa´alta (No pidas perdón) (2004)

Cosas veredes, Sancho: Tomado del Nuevo Herald

polillabaez @ 22:43

Lo dice el Nuevo Herald: "el problema es que nadie quiere hacerse cargo de un inmigrante pobre y desamparado, postrado en una silla de ruedas"

Ya no le es útil al imperio, y lo desecha. Una vez más, el capitalismo muestra su cara feroz, su cara verdadera:

Dan luz verde para que reo cubano sea enviado de regreso a la isla

Por Amy Sherman

The Miami Herald

El juez de circuito de Broward, Marc Gold, dio luz verde para que Enrique Reyes, un preso cubano cuya sentencia terminó hace varios meses, viaje directo de la cárcel de Broward al Aeropuerto Internacional de Miami, donde tomará el avión para regresar a Cuba.

Reyes saldrá de la cárcel de Broward el día 8 de febrero, gracias a un pariente que aceptó comprarle el pasaje de avión para viajar a la isla, donde vivirá con sus padres.

Reyes conducía ebrio el 5 de agosto del 2006 y se estrelló contra otro coche en Deerfield Beach. El amigo que lo acompañaba murió y Reyes quedó paralizado.

Reyes no impugnó el cargo de homicidio vehicular y Gold lo condenó a cinco años de libertad condicional en febrero del año pasado. El juez concedió la libertad condicional porque Reyes carecía de antecedentes penales serios, estaba paralítico y la familia de la víctima no se opuso a la sentencia.

Gold ordenó que Reyes fuera enviado al Centro Médico General de Broward pero el hospital dijo que no se podía hacer cargo del paciente, de modo que Reyes tuvo que regresar a la cárcel, a pesar de que técnicamente estaba en libertad.

La Policía de Broward, Armor Correctional Services y el abogado de oficio de Reyes, José Reyes -que no es familiar suyo- han tratado durante meses de encontrar la manera de sacar a Enrique de la cárcel.

Pero el problema es que nadie quiere hacerse cargo de un inmigrante pobre y desamparado, postrado en una silla de ruedas. El caso subrayó el hecho de que la cárcel --que ha recibido órdenes judiciales para evitar el exceso de presos-- es realmente el último recurso en muchos casos. Cuidar de Reyes en la cárcel cuesta unos $115 al día.

La Oficina de Intereses de Cuba en Washington aprobó hace una semana el regreso de Reyes a Cuba, dijo su abogado de oficio.

"Está muy contento de poder regresar junto a su familia'', dijo el abogado.

 

 

http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/cuba/story/367607.html

 

 

 

06/01/2009 GMT 1

El rostro de un palestino

polillabaez @ 00:50

Joven palestino de GazaObservo en un Diario la fotografía con el rostro de un Palestino de Gaza; parece un hombre joven aunque no me atrevo a asegurarlo pues en su mirada, de una profundidad insondable, se adivina la lúgubre puerta de entrada de tanto horror que guarda almacenado en la memoria, que no es posible creer que lo haya contemplado en una sola vida.

Su gesto, de un hieratismo perturbador, parece ocultar y enmudecer sus pensamientos, sus pasiones, acaso su dolor infinito pero éste, no puedo más que intuirlo, porque no se dibuja en su semblante ni una sola mueca que deje traslucir cuál es su estado de ánimo. Al verle, podría interpretarse que está entre ausente y pensativo, como yo misma en determinados instantes; por ejemplo, cuando trato de encontrar un regalo adecuado para mis hijos el día de su cumpleaños o incluso en situaciones más graves, como esas ocasiones en las que me devano los sesos buscando el modo de pagar la insoportable hipoteca.

Pero además de su expresión, o mejor dicho, de esa ausencia de sentimientos en la misma que me resultaba familiar, aprecio detalles en la instantánea con los que ya me cuesta identificarme: está agachado, rodeado de gran cantidad de restos muchos de ellos inidentificables entre los que destaca una abundancia de escombros esparcidos a su alrededor y de los cuales, en determinadas zonas, se elevan densas columnas de humo negro. En sus manos veo que sostiene a un niño.

Cuando detengo mi mirada en el crío comprendo que este Palestino no está pensando en un obsequio para su hijo ni en la manera de hacer frente al pago de la letra de su casa. Este joven que acumula en su interior el padecimiento de mil existencias malditas ya no posee un hogar, ni hijo, tampoco tiene mujer ni hermano. De todo eso tan solo le queda en sus brazos un guiñapo ensangrentado, los restos descarnados de una criatura con la ropa hecha jirones y lacerada por docenas de espantosas heridas; lo que hasta hace poco era su pequeño y que ahora, transformado en un cuerpo inerte, menudo y desvencijado, adopta una postura casi grotesca mientras lo aferra entre sus dedos. No me resulta posible ver el único ojo que permanece intacto en la carita del chico – el lugar del otro lo ocupa una oquedad oscura y sanguinolenta – pues el párpado está cerrado, pero seguro que al igual que la de su padre, la mirada del infortunado rapaz, antes de ser velada para siempre, ya había perdido ese peculiar brillo infantil cargado de inocencia y fantasía para convertirse en avejentada y temerosa, la mirada de un niño sin edad porque, ¿cómo calcularla en un chiquillo que ha contemplado y soportado tanta desolación, tanta atrocidad?.

Entonces sé que este hombre está pensando en la muerte y me aterroriza y conmueve a partes iguales la aparente tranquilidad en sus facciones. Ha perdido para siempre todo lo que más amaba. Un bombardeo llevado a cabo con el armamento vendido por la Nación más “libre y justa” del Planeta, esa que se autoproclama paradigma de los derechos humanos, y auspiciado por la pasividad cómplice de los Estados del “Primer Mundo”, le ha arrebatado absolutamente todo y su apariencia, que a juzgar por la imagen no podría calificarse casi ni de preocupada, es similar a la mía cuando estoy pensando en qué puedo poner para comer.

Estados Unidos, cuya responsabilidad en esta carnicería interminable y dantesca es fundamental, ha pedido a Israel que “evite” víctimas civiles en sus ataques. Pero puede que a este Palestino ya no le importen las “regañinas” de la Patria del Tío Sam hacia los asesinos de su familia, esos leves tirones de orejas por no apuntar un poco mejor con sus armas; ni tampoco las tibias condenas de muchos Países que a pesar de todo, seguirán manteniendo cordiales relaciones sobre todo comerciales con el Gobierno Israelí; puede que tampoco le afecte la actitud de aquellos que apoyan esta matanza amparándose en el terrorismo de Hamas – no deja de resultar hediondo teniendo en cuenta la definición de este término como: “creación de un clima de terror e inseguridad” que los que en las últimas horas son los causantes de cientos de muertes, de una masacre cuidadosamente planeada para literalmente, reventar a mujeres, hombres, niños y ancianos, tengan la abyecta osadía de justificar este crimen como una “lucha contra el terrorismo” -. Tal vez para este Palestino nada de lo anterior signifique algo ya y que los restos mutilados de su hijo y el recuerdo de su esposa y su hermano sepultados bajo las ruinas de su casa, sean las únicas visiones que le acompañen de ahora en adelante. ¿Quién podrá entonces criticar a este joven sin edad en el instante en que recupere la consciencia de la realidad, en el momento en el que dé rienda suelta al sufrimiento silente que sin duda atenaza sus entrañas?.

No existe una sola especie en el Planeta que sea capaz de actuar con la saña, la crueldad, el sadismo y la ferocidad de que hace gala el ser humano hacia cualquier forma de vida, incluida la de sus semejantes. Este Palestino lo sabe, lleva toda su vida siendo testigo de ese comportamiento por parte de sus congéneres y por eso, en una última mirada a la fotografía, vuelvo a identificarme con él y pienso que yo, en su lugar, sólo depositaría el cadáver despedazado de mi niño sobre la tierra por un motivo, el último motivo.

Pilar Izquierdo Teruel

Julio Ortega Fraile

03/01/2009 GMT 1

La difícil, compleja y verdadera realidad política en el Medio Oriente

polillabaez @ 23:55

Por Orlando Cruz Capote

Para los especialistas en relaciones internacionales, los politólogos y los historiadores que investigan y estudian con seriedad y profundidad la historia del Medio Oriente, su rica geografía, los variados grupos demográfico-poblacionales que conviven -o intentan coexistir- en la cuna de las tres religiones más practicadas a nivel mundial -en la ciudad sagrada de Jerusalén donde se fundaron el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, todas con sus variables-, y la geopolítica imperante en la conflictiva región, ésta siempre ha constituido un verdadero rompecabezas en los intentos de hallarle solución a las múltiples problemáticas que, muchas veces, tienen sus raíces en milenos de controvertidas historias pasadas que se entremezclan con los asimétricos desarrollos sociohistóricos de la modernidad y la contemporaneidad.

Las grandes diásporas de judíos, cristianos y musulmanes a través del tiempo y el espacio; los mapas difusos y ambiguos de las fronteras de las naciones, tribus y pueblos, no obstante muy bien trazados en distintos períodos de la historia; los caminos o vías establecidas por los inmensos movimientos migratorios y las necesidades del intercambio mercantil con comarcas cercanas y lejanas; las interminables guerras ocasionadas por los enfrentamientos de los diversos imperios antiguos, medievales y modernos; la construcción arbitraria de los Estados-naciones modernos “gracias” en parte a las divisiones territoriales impuestas por las metrópolis europeas y los EE.UU.; el holocausto judío antes y durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945); la creación del Estado de Israel en 1948 y el nunca aprobado Estado Palestino por parte del recién estrenado Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), con el consiguiente re-encontronazo judeo-palestino; el gran movimiento nacionalista-racista xenofóbico sionista; la coexistencia de un fuerte sentimiento nacionalista panárabe; la gran diversidad de la religión musulmana -que no ha sido la excepción-; así como la presencia abundante del recurso energético esencial para el planeta, fundamentalmente para el desarrollado mundo capitalista occidental: el petróleo; y los heterogéneos conflictos de pueblos y religiones por ocupar un lugar preponderante en la historia de esa explosiva zona son problemas socioeconómicos, políticos, religiosos y culturales, civilizatorios al fin, muy difíciles para analizar en un artículo breve, pero que requiere y debe reflejar la realidad -complicada, compleja y difícil, pero cierta- para todos los actores sociales étnicos-nacionales, religiosos, culturales, lingüísticos y políticos que allí confluyen.
La intolerancia y el fundamentalismo

La historia muchas veces no ha sido relatada o escrita como fue y es, y entonces surgen variadas crónicas e interpretaciones que simplifican el decursar histórico de una localidad, un país, una región y las necesarias múltiples visiones que tienen que realizase para que exista una mirada de conjunto, muy compleja, evitando que alguna variante se excluya sino que, en todo caso, sea de urgencia la complementariedad de todas las alternativas y opciones, aunque fueran contradictorias y tensionales. Cualquier estudioso o ciudadano común al realizar una lectura rápida de la larga historia de esa región, podría extraer como conclusión que las religiones -recordemos la Biblia (el Antiguo y Nuevo Testamento), el Corán y las Cruzadas por ejemplo- han sido las causas de las contiendas bélicas, las confrontaciones y las grandes matanzas humanas ocurridas en ese bello y místico paraje terrenal. Y acaso no sea un error analizar esa realidad desde ese ángulo, sólo que no es concluyente y mucho menos el único, y por lo tanto deja de ser la verdad absoluta que algunos textos científicos y literarios nos legan para la supuesta eternidad.

Entonces, la historia -podemos concluir- ha sido sesgada, manipulada y tergiversada de manera intencional, ingenua o inconscientemente, por intereses ajenos y extraños al conocimiento de la verdad y tendremos ante nuestra limitada vista -que acaso ve el bosque y no los árboles, o a la inversa- un solo enfoque para conocer, aprehender y comprender lo que sucede hoy en día en ese explosivo entorno medio oriental.

No pretendemos, sin embargo, en este artículo explicar y desarrollar la ancestral historia de esa zona del globo terráqueo, sino acaso realizar unos breves apuntes de lo que llamaremos la intolerancia a la diversidad, la intransigencia hacia el Otro, la discriminación, el racismo, la xenofobia, el fundamentalismo radicalista negativo -que no solo es religioso como se le ha querido imputar a ese concepto, porque también ha sido laico- que abarca a los regímenes (modos de producción) socioeconómicos, a la política, la ideología, la cultura y el rechazo a los heterogéneos procesos civilizatorios desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. Se hace necesario el análisis multifactorial y evitar a toda costa la unilinealidad de las interpretaciones para aproximarnos con humildad hacia la historia real, siempre con limitaciones objetivas y subjetivas. Y también reanalizar sin subterfugios los grandes intereses geopolíticos y estratégicos de los distintos países imperialistas en esa región del planeta. Y enjuiciar con severidad la política sionista de Israel en el Medio Oriente

La historia del siglo XX: el recrudecimiento de una realidad.

Al concluirse la segunda conflagración bélica mundial, en 1945, con la victoria indiscutible del Ejército Rojo frente al nazi-fascismo alemán, además de la resistencia heroica de los pueblos contra el mismo, así como el derrocamiento del italiano y el militarismo japonés -el franquismo español por otras razones quedó excluido de la campaña liberadora-, y la entrada tardía de los países de los Aliados antifascistas a la contienda (el Segundo Frente se abrió en Normandía, en 1944), pero que sirvió para debilitar al fascismo en la zona occidental europea, además de los combates en el Norte de África, no obstante, al llegar el fin de la guerra, insistimos, aconteció un hecho que estremeció a la humanidad, como el gran holocausto propiciado por los nazis. Los Estados Unidos de América sin emitir ningún previo aviso a sus aliados la URSS, el Reino Unido y Francia, lanzó dos bombas atómicas contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagassaki, produciendo la rendición casi inmediata de la camarilla militar nipona. El hecho motivado -según el presidente norteamericano Harry S. Truman- para evitar mayores pérdidas de soldados norteamericanos, constituyó sin embargo un acto genocida y criminal contra civiles y fue, ante todo, una advertencia, chantaje y presión incluida, a la Unión Soviética y al mundo en su totalidad porque anunció que el imperialismo estadounidense quedaba como la potencia hegemónica inequívoca a nivel planetario en la nueva situación histórica. A pesar de los esfuerzos por crear un Nuevo Orden Mundial y de los acuerdos de pre-guerra entre los Aliados, el orbe quedó dividido entre el Este y el Oeste, entre el socialismo centro-este europeo y el capitalismo mundializado. El aún no denominado Tercer Mundo (lo sería en 1952, gracias a un intelectual francés que lo nombró de esa forma) quedaba en el libreto, pero como actor de segundo orden, pero la historia venidera cambiaría esa apreciación simplista y reduccionista.

Los años 1947-1948 serían decisivos para el Medio Oriente. En la última fecha es creado el Estado de Israel y muy al contrario de lo que pensaba la política exterior soviética -que contaba en su sociedad con infinidad de judíos y que a muchos de ellos los había liberado de los campos de exterminios nazis- el gobierno israelí con Ben Gurión a la cabeza comenzó una guerra contra las naciones árabes vecinas -hasta 1949- aduciendo que el nacionalismo árabe, que encabezaba el entonces dirigente egipcio Gamal Abdel Nasser, era sumamente hostil contra el naciente Estado nación. Asimismo, los grandes magnates judíos que se encontraban viviendo en los EE.UU. y otros países occidentales, habían comenzado a consolidar un lobby financiero y económico con influencia política determinante en el gobierno estadounidense. Estos iniciaron una ayuda abundante en dinero, hombres y armas hacia su patria redimida, luego de siglos de diáspora obligada, expoliación, opresión, discriminación y racismo en su contra. Lo terrible del caso que analizamos es que ese Estado hebreo que debía tener una política coherente con su historia y religión, no de vendetta ni de odio y mucho menos capaz de construir una ideología xenofóbica, discriminatoria y racista, dio a la luz pública internacional una nueva producción conceptual y práctica de todo lo contrario: el sionismo, algo tan denigrante como el Apartheid y el neofascismo.

A la guerra de esos años, vinieron otros tiempos de extremas tensiones y confrontaciones con los pueblos árabes que fueron tratados de inferiores, de enfrentamientos religiosos entre el judaísmo y el islamismo, este último preponderante en los países vecinos, pero que también fue considerado como algo salvaje, pagano y rotundamente opuesto al mundo occidental, en sus valores ético-morales, estéticos, culturales y civilizatorios. La historia parecía reciclarse, pero ahora contaba con el apoyo de los países capitalistas desarrollados “civilizados” europeos y los EE.UU., que vieron en el Estado sionista a un “Caballo de Troya” y a un aliado militar para llevar a cabo sus planes de expansión en ese “mediterráneo” de petróleo. La crisis de 1956 cuando se intentó arrebartale a la nación egipcia el estratégico Canal de Suez, fue resuelta a través de la política de fuerza de la URSS que amenazó con atacar las ciudades de París y Londres, entre otras, si se insistía en esa amenaza y agresión. No obstante, el conflicto persistió.

Solo bastaron unos años más, en 1967, para que los israelíes apoyados financiera, económica, militar y logísticamente arremetieran de forma brutal contra Siria, Egipto, Jordania y otros estados vecinos. La llamada Guerra de los Siete Días, culminó con un alto al fuego y la ocupación a la fuerza de amplios territorios de esas naciones, incluyendo la Franja de Gaza, las Alturas del Golán y el mismísimo Canal de Suez. La guerra recomenzaría en 1973, cuando parte de esos territorios fueron recuperados gracias en parte a la ayuda soviética en armamentos, aunque el ejército hebreo siempre mostró una capacidad combativa, nivel de fuego y estrategia-táctica militar superior a los, lamentablemente, divididos naciones-pueblos árabes. Pero ni la Franja de Gaza palestina y las Alturas del Golán sirias nunca fueron devueltas hasta hoy.

En esa compleja situación de combates incesantes, agresiones de todo tipo, sabotajes, violaciones y bombardeos a los territorios árabes, de atentados contra dirigentes de la resistencia, bloqueos terrestres, aéreos y navales, ataques sorpresivos y traicioneros, sistemas de espionaje en gran escala, el gran perdedor fue siempre la nación y el pueblo palestino, en especial, las distintas agrupaciones insertadas en la Organización de Liberación de Palestina (OLP), con su dirigente histórico Yasser Arafat, muerto en situación muy oscura en medio de un bloqueo israelí en la ciudad sagrada de Belén. El fallecimiento de Arafat, padre de la nación, el pueblo palestino y de su forma de lucha: la Intifada -guerra de piedras y obstáculos contra la gran maquinaria de guerra israelí- es un capítulo no cerrado en esa historia de divergencias y divisiones en la propia OLP y los Estados árabes vecinos, con respecto a la causa común. A lo que habría que sumar los servicios secretos israelíes: la Mossad.

Pero resulta muy sospechoso que algunas agrupaciones de izquierda israelíes, o por lo menos más progresistas y democráticas que las élites de poder conservadoras que han ocupado de manera permanente el gobierno de ese país, ahora estén acusando al grupo HAMAS de ser el culpable de la nueva represalia hebrea contra la Franja de Gaza. Bajo la mentira de que este grupo es fundamentalista islámico, que no desea un diálogo con las autoridades israelíes y que no se apegan a la tristemente famosa “Hoja de Ruta” trazada por los Estados Unidos y seguida como perros falderos por muchos países de la Unión Europea -como lo fueron en su tiempo los “Acuerdos de Camp David”- algunos sectores liberales judíos no acaban de comprender que no se puede acusar al agredido de amenazar y atacar al agresor, como si la historia pudiera ser leída al revés.

Si no fuera la primera vez que eso sucede al interior de Israel, en el propio mundo árabe y, a nivel exógeno, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y en otros foros internacionales, pensaríamos que se trata de la pérdida momentánea de la realidad, de la memoria y de la brújula política. Pero ese análisis falso se ha repetido a lo largo de estos más de 60 años. La defensa a ultranza por parte de un pueblo agredido, masacrado y con ánimo de ser exterminado, no es permitida. La Franja de Gaza que pertenece a los palestinos no puede lanzar ataques al territorio israelí, porque es considerada una agresión contra la integridad sionista. ¿De qué moral estamos hablando? ¿Por qué no está permitido el legítimo derecho de establecerse un Estado Palestino, aunque en su gobierno estén representadas la gran variedad de religiones y variantes de estas en su interior? ¿Por qué se acusa a HAMAS, que es realmente islámico y que llegó al poder gracias al apoyo de su pueblo, de ser terrorista y no se hace lo mismo con el Terrorismo de Estado de Israel? ¿No es la misma historia del grupo de Hezbollah en el sur del Líbano que se enfrentó de forma decisiva y victoriosa contra la agresión sionista del año 2006?

No hace falta escribir más. La injusticia y el genocidio contra el pueblo palestino debe parar, la doble moral debe ser detenida. ¿Por qué Israel puede tener más de 300 armas atómicas y se arroga el derecho de poder agredir a Irán por sospechar que este las produce, aunque hasta este momento solo se conoce y se verifica por organismos internacionales que ese país solo desarrolla la energía nuclear para fines pacíficos? ¿También se aprobará con los brazos cruzados un ataque hebreo sorpresivo contra Irán por parte de la comunidad internacional, como ya ha avisado que cometerá?

Un pueblo agredido debe y puede defenderse con todos los medios a su alcance, mucho más si su agresor es militarmente superior. Las piedras, obstáculos, las lanzaderas, los cohetes caseros están permitidos contra las bombas atómicas y de destrucción masiva convencionales israelíes. ¿Qué opina realmente el laborioso e inteligente pueblo hebreo que tantos sabios y científicos han dado a la humanidad?

Pienso que debe cesar el derramamiento de sangre y las pérdidas de vidas humanas, pero eso se logrará en una mesa de negociaciones en igualdad de condiciones, respeto mutuo y con el establecimiento de un Estado Palestino. Nadie puede invocar el cese de la guerra si el país agresor no finaliza su política de hostigamiento, bloqueo, ataques despiadados y genocidios premeditados. El alto al fuego tantas veces proclamado por el propio Israel es un eufemismo. La historia no puede ser tergiversada aunque nos duela que perdamos vidas humanas por parte de un adversario que solo se defiende asimétricamente, irregular y de forma desigual. Basta de intolerancia, odio intransigente, racismo, opresión nacional, discriminación, tratamiento de inferioridad hacia otros pueblos, naciones y religiones. En este mundo que debemos y queremos construir hay espacios suficientes para todos aquellos que quieran vivir en paz, armonía e igualdad de derechos. Eso debe conocerlo cualquier organización social y sindical radicada en Israel.

01/01/2009 GMT 1

La ONU ha declarado a 2009 Año Internacional del Gorila

polillabaez @ 18:26

Y a ellos, ¿quién los defiende??

http://www.ain.cu/secciones/internacionales.htm#Israel%20no%20acepta%20ni%20la%20tregua%20humanitaria

Una gorila con su críaAtendiendo a que están al borde de la extinción, su hábitat se reduce, la caza aunque furtiva continúa y para colmo de males son víctimas también de las guerras, el llamado de Naciones Unidas pretende aunar más voluntades para evitar que de estos grandes simios nos quede solamente el recuerdo en fotos.

Entre los desafíos que se propone la campaña, abarca lograr una mayor financiación para proyectos de recuperación medioambiental y conservación animal, que han demostrado buenos resultados cuando han sido llevados a cabo de forma eficiente.

Un ejemplo de ello es el Programa Internacional para la Conservación del Gorila (IGCP), en el que participan diversas organizaciones, como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la Fundación Africana para la Naturaleza y la organización Fauna y Flora Internacional.

Su trabajo, centrado en la conservación del gorila de montaña, obtuvo logros importantes en Uganda, donde la población de gorilas de montaña decreció el pasado año en un diez por ciento, situándose en los 340 ejemplares.

Este martes el sitio web Consumer es Eroski señala que según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en el Congo, Ruanda y Uganda apenas hay 700 ejemplares de gorilas de montaña, mientras que en Camerún y Nigeria la especie "Cross River", llamada así por residir cerca del río Cross, ni siquiera supera los 300.

Los gorilas, con los que el ser humano comparte casi cien por ciento de ADN, se encuentran gravemente amenazados. Las estimaciones más optimistas apuntan una población mundial de 200 mil ejemplares, mientras que las más pesimistas se quedan en seis mil.

30/12/2008 GMT 1

La Cumbre de América Latina y el Caribe: la OEA se fue a bolina V Parte y Final.

polillabaez @ 09:20

Por Orlando Cruz Capote

Una gran victoria y el reconocimiento a la resistencia heroica del pueblo cubano.

La VIII Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA. La separación del Gobierno Cubano.

La cita de los cancilleres comenzó el 22 de enero de 1962 (hasta el día 30), en Punta del Este, Uruguay, (6) lugar que, por ironías del destino, también fue el escenario de la aprobación de la Alianza Para el Progreso. El discurso de apertura del Canciller costarricense dejó claro, desde el inicio, los fines anticubanos del cónclave al plantear que “[...] las amenazas a que se enfrenta el Sistema Regional por la introducción de doctrinas condenadas en anteriores conferencias [...] (recordar la Resolución 93, de Caracas, contra Guatemala) y llamó a “[...] los presentes a tomar las medidas que se requieran para la defensa de las instituciones americanas.” (Acta y Documentos de la Octava Reunión de Consulta de la OEA. Washington, D.C., 1962. OEA/Serie F/62, Documento 11, p. 3; en, Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba).

En el mismo tono se expresó el Secretario General de la OEA, cuando en sus palabras de saludo, que fueron aún más allá de las que correspondían a un funcionario quien debió mantener una actitud imparcial, señaló las posibles posiciones e insinuó las futuras decisiones que debían tomarse. En su alocución el dirigente expuso sin ambages y, quizás en un ataque de sinceridad clientelista, los problemas que acarreaba la Revolución Cubana en el continente al aseverar que “[...] las inquietudes sociales y las pasiones de los pueblos se han abierto paso y están ahora presentes en los debates de la OEA.” (Idem, Documento 12, p. 12) Todo parecía, si no lo era, un libreto preparado en cada uno de sus detalles, pero la defensa de Cuba y las contradicciones dentro de las posiciones latinoamericanas introdujeron algunos cambios en el guión elaborado a priori. Rebatiendo el famoso informe de la Comisión Interamericana de Paz, Cuba argumentó la imposibilidad de que EE.UU. y los países que ya no tenían relaciones con ella, fueran juez y parte en el caso que los ocupaba a todos, porque ello violaba el Estatuto de la propia Comisión, en su Artículo 10 donde se precisaba que “[...] Ningún Estado miembro de la Comisión podrá actuar en tal carácter cuando sea parte interesada en un conflicto o controversia en que se haya solicitado la actuación de la Comisión.” (Idem, Documento 18, p. 22).

La respuesta de la Comisión fue de “indignación y ofensa” hacia la “ilustre” institución que había basado su información en fuentes y testimonios “serios a toda prueba” como lo podían ser las entrevistas concedidas por personas salidas de la Isla recientemente o que habían visitado el país en el último tiempo y por “[...] los valiosos datos aportados por los gobiernos de Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua, Venezuela y Perú”, (Informe de la Comisión Interamericana de Paz a la Octava Reunión de Consulta de la OEA, Idem. p. 26), los que respondieron un cuestionario previamente elaborado que indujo y reprodujo las acusaciones del imperialismo yanqui contra Cuba. El susodicho documento, ilegal y falaz, acusó al Gobierno de La Habana de violar los derechos humanos, de promover actos subversivos que configuran atentados a la paz y la seguridad hemisférica y acentuó al final que “[...] los actuales vínculos de Cuba con los países del bloque chino-soviético como ostensiblemente incompatibles con los principios y normas que rigen el Sistema Interamericana.

Tales ideas fueron las mismas que se habían elaborado como parte de la doctrina de política exterior de los norteamericanos desde los años cuarenta (teniendo a los nazis como objetivo) y que fueron corroboradas luego de la Guerra Fría con “la amenaza del comunismo internacional”, “las perturbaciones de la paz de las Américas”, “las amenazas a la seguridad, la paz y la integridad territorial de los países del hemisferio”, como sucedió en la Conferencia de Caracas en 1954. En los años que decursaron, desde 1959 hasta 1962, tal pensamiento dogmático y maniqueo se aplicó a Cuba con toda la intención y manipulación posible. El extremo sucedió en esta VIII Reunión de la OEA. En la misma estuvieron presentes el Presidente de Cuba Osvaldo Dorticós Torrado, y el Secretario de Estado de los EE.UU. Dean Rusk, lo que auguró un enfrentamiento entre ambos gobiernos y sistemas políticos al más alto nivel.

Los planes norteamericanos no salieron bien del todo desde el principio. En sus afanes de excluir o separar a Cuba de la OEA y de aplicarle sanciones diplomáticas, políticas, jurídicas, económicas y comerciales -incluidas las financieras- solo pudo llevarse a vías de efecto el primer objetivo. En su camino reaccionario no contaron con el apoyo de un grupo de países latinoamericanos que no respaldaron, por el momento, las sanciones económicas, jurídicas y comerciales y la ruptura de relaciones diplomáticas con el Gobierno de La Habana. Rápidamente en el seno del cónclave, se pudieron apreciar dos posiciones; un grupo de países como México, Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador y Chile, en correspondencia con sus principios defendidos desde meses atrás, decidieron no coincidir con la denuncia colombiana y por lo tanto no aplicar sanciones a Cuba, el segundo grupo, compuesto por los países centroamericanos y las dictaduras del continente pujaron por las medidas más drásticas. Las maniobras para lograr uno de los dos objetivos fueron variadas. A tales efectos, unos días antes el 12 de enero de 1962, en la cancillería brasileña se realizó una reunión con algunos gobiernos de la región para informar la posición del gigante sudamericano en la próxima reunión de la OEA. El pragmatismo político de este país fue impresionante al afirmar que, las fórmulas intervensionistas o punitivas que no tenían fundamentos jurídicos y que producen como resultado práctico el agravamiento de las pasiones y la exacerbación de las incompatibilidades, no podían esperar su aprobación.

Y continuó exponiendo que “[...] Hemos observado con placer que de un modo general las Cancillerías Americanas coinciden en la condenación del recurso de sanciones militares contra el gobierno revolucionario. En primer lugar, la acción militar no dejaría de caracterizar una intervención por ser colectiva. En segundo lugar, la acción militar provocaría una justificada reacción en la opinión pública latinoamericana que favorecería la radicalización de la política interna de los países del Hemisferio y debilitaría los lazos de confianza mutua esenciales a la existencia misma del Sistema Interamericano. En el plano mundial, sería de temer repercusiones en otras áreas viniesen a deteriorar aunque fuese temporalmente las condiciones generales de paz [...] Las sanciones económicas parecerían también un remedio jurídico condenable, en los términos del Artículo 16 de la Carta, y políticamente ineficaz, ya que el comercio de Cuba con América Latina no ha pasado, en sus promedios, del 4,5 % del volumen global de las exportaciones y el 9 % de las importaciones [...] El rompimiento de las relaciones diplomáticas -finalizó Brasil- que se explica en el cuadro de las medidas bilaterales, solo se comprendería multilateralmente, en el presente caso, como un paso al que siguieran otros mayores, ya que disminuiría la posibilidad de influir sobre el gobierno con el que se rompe, privaría a los disidentes del recurso humanitario del asilo y sacaría del plano continental la cuestión cubana para colocarla en el área del litigio entre Occidente y Oriente, cuando desearíamos que no trascendiese los límites del hemisferio”.

Si los párrafos anteriores pueden convencer a cualquier observador de una realpolitik, el complemento de ese análisis también advirtió, a los más confusos, que no se podía sancionar a Cuba, pero daba la clave para la idea de elaborar una proposición que no fuera de las enmarcadas jurídicamente en el Hemisferio y sobre la cual debía pronunciarse la próxima reunión de la OEA. Se dio por sentado que el régimen cubano podía adoptar la forma de un gobierno marxista-leninista y, al mismo tiempo, se dejó “la puerta abierta” para proclamar la “famosa” tesis de la incompatibilidad entre un régimen marxista-leninista y el Sistema Interamericano. (8) Alrededor de esta concepción se debatieron los gobiernos en la VIII Reunión de Consulta de Cancilleres. Todos en mayor o menor medida apoyaron la concepción de la incompatibilidad. Las dudas estaban si esta nueva norma era un marco jurídico lícito para separar al Gobierno de Cuba de la OEA y aplicar las otras sanciones.

Muy tempranamente, el Secretario de Estado Dean Rusk, propuso en una intervención la necesidad de que la Conferencia debía “[...] proclamar la incompatibilidad del régimen cubano con los propósitos y principios del Sistema Interamericano” y en consecuencia “[...] excluirlo de participar en los órganos y organismos de dicho sistema.” (Informe de la Comisión Interamericana de Paz a la Octava Reunión de Consulta de la OEA; en Actas y Documento de la Octava Reunión de Consulta de la OEA. Washington, DC., 1962, OEA/Serie F/62, Documento 35, p. 13). Exigiendo, además, la suspensión de relaciones diplomáticas, consulares, económicas y de las comunicaciones de todo tipo con la Isla, así como la creación de una Comisión Especial de Seguridad que recomiende medidas individuales y colectivas contra cualquier acto o amenaza de agresión, directa o indirecta, de las potencias chino-soviéticas o de otras que estén asociadas con esos países. En una falsa argumentación -que ya hemos aclarado anteriormente- D. Rusk, aseveró que el discurso de Fidel Castro del 1ro de diciembre de 1961, fue la mayor evidencia de que Cuba había “[...] roto definitivamente con sus hermanos de América [...] y le ha proporcionado al comunismo una cabeza de puente en el Hemisferio.” (Idem. p. 15) El Secretario de Estado norteamericano estuvo todo el tiempo preocupado por conocer si se obtenía los ¾ -el 75 %- de los votos-países necesarios para aplicar las medidas de separación. Por cierto, este Reglamento fue extraído del TIAR y llevado al marco de la OEA como forma de propiciar la sanción, lo que constituyó otra flagrante violación. La tarea de separar al Gobierno Revolucionario de la OEA no fue fácil en ningún sentido, pues si la mayoría de los gobiernos estuvieron de acuerdo en este punto, un grupo de ellos le “forcejeó” a los yanquis la venta del voto. Otros fueron muy presionados para que apoyaran esta expulsión. Los gobiernos de México junto a los de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Chile tuvieron una posición justa pero, a la vez, muy ambigua. Varios ejemplos pueden ilustrar estas aseveraciones. La intervención del Canciller mexicano, Manuel Tello no dejaba lugar a dudas acerca de una contradicción diáfana entre varias concepciones: “[...] Parece, pues, indudable que existe una incompatibilidad entre la pertenencia a la OEA y una profesión política marxista-leninista [...] Con la misma energía con que defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos, del pueblo cubano, por consiguiente, sostenemos que es inconciliable la calidad de miembro de nuestra organización con la adopción de un régimen de Gobierno, cuyas características no son las de la democracia representativa”.

La tradicional “Doctrina Estrada” mexicana de no injerencia, intromisión e intervención en los asuntos internos de otros Estados y el derecho a la independencia y la autodeterminación nacional chocó con la ideologización extrema de la política exterior del gobierno burgués mexicano de ese momento. El delegado de Panamá, en un típico oportunismo, aunque apoyó la medida trató de imponer a los EE.UU. expuso que su gobierno vería de muy buen gusto abrir conversaciones sobre el Canal y la propiedad absoluta que poseían los norteamericanos sobre ese territorio istmeño. En otro acápite tragicómico, el gobierno del dictador Duvalier puso reticencias en apoyar a los EE.UU. El juego, nada serio, era para aprovechar la ocasión y vender su voto a un precio más alto, hecho que logró en los finales del cónclave al recibir mayores dádivas financieras por parte de Washington. Por su parte, los gobiernos centroamericanos, en especial los de Nicaragua y Guatemala se pronunciaron abierta e ingerencistamente sobre el tema y llamaron a “[...] devolverle al pueblo cubano su libertad, su fe, su religión, su moral, su derecho a seguir siendo cubano [...]”. Las presiones de los EE.UU., hicieron su mella en otro grupo de países. Blandiendo la amenaza de que los que no se uncieran a la política norteamericana verían afectados sus relaciones económicas con Washington y su participación en la Alianza para el Progreso, el Imperio del Potomac doblegó al grupo de países más proclives a no tomar medidas contra Cuba. Y aunque uno de ellos votó en contra (Cuba), el resto solo pudo abstenerse (México, Argentina, Chile, Ecuador, Brasil y Bolivia). Algunos de estos gobiernos hicieron constar en el Acta Final -otra contradicción- que el acuerdo de excluir a Cuba carecía de fundamento legal y violaba lo establecido en la Carta de la OEA, que no contenía mecanismos que justificaran tal medida. Como colofón de la VIII Reunión de Cancilleres de la OEA, Cuba y su Gobierno Revolucionario fueron separados de la Organización Interamericana. Los votos 13 y 14 se los brindaron el régimen dictatorial de Haití y, también, la genuflexión y entreguismo de última hora del gobierno del Uruguay. De ello, quedó constancia en la Resolución No. VI que, además, recomendaba “[...] la más continua vigilancia de parte de los países miembros [...] los que deben informar al Consejo de todo hecho o situación capaz de poner en peligro la paz y seguridad del Continente.”

Este intento de seguimiento fue muy peligroso para la Revolución Cubana y los movimientos revolucionarios en el subcontinente pues, a través de esta resolución y otras que se tomaron, la OEA se convirtió en una especie de policía en el hemisferio occidental al servicio de los EE.UU. en contra, esencialmente, de Cuba. En la Resolución No. VIII, sobre las relaciones económicas, se resolvió “[...] suspender inmediatamente el comercio y tráfico de armas e implementos de guerra de cualquier índole con Cuba”, (Idem, Documento 68, p. 21) recomendando que esta prohibición debía extenderse también hacia otros artículos. Fue la antesala del bloqueo económico continental contra Cuba. Finalmente, la Resolución No. II, la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, aprobó la creación de una Comisión Especial de Consulta sobre Seguridad contra la acción subversiva del Comunismo Internacional que tuvo la misión de asesorar a los gobiernos de los países miembros de la OEA, para prevenir cualquier acto de agresión, subversión y otros peligros que provinieran de la continuada intervención de las potencias sino-soviéticas en el Hemisferio.

La posición de la delegación cubana fue digna y firme. El Presidente Osvaldo Dorticós expuso que “[...] la OEA se hace incompatible con la liquidación del latifundio, con la nacionalización de los monopolios imperialistas, con la igualdad social, con el derecho a la educación, con la liquidación del analfabetismo [...] y en ese caso Cuba no debe estar en la OEA.” Y en otro momento de su intervención expresó que “ [...] Podremos no estar en la OEA, pero Cuba Socialista estará en América; podremos no estar en la OEA, pero el gobierno imperialista de los Estados Unidos seguirá contando a 90 millas de sus costas con una Cuba revolucionaria y socialista [...] El Gobierno cubano ha reiterado su decisión de mantener una política internacional basada en el apotegma de José Martí, que nos recomendó: “Marchar con todo el mundo y no con parte de él”. Los que respeten a Cuba, encontrarán el respeto de Cuba. Los que quieran comerciar con Cuba, hallarán en Cuba una disposición a comerciar. Los que estén dispuestos a negociar las diferencias que existen con Cuba, verán a Cuba dispuesta a debatir esos diferendos con una agenda abierta y sin limitación alguna. Pero si lo que se pretende es que Cuba se someta a las determinaciones de un país poderoso y de los que pueden ser sus instrumentos circunstanciales; si lo que se busca es que Cuba capitule, renuncie a las aspiraciones de bienestar, progreso y paz que animan su Revolución Socialista y entregue su soberanía; si lo que se intenta es que Cuba vuelva la espalda a los países que le han demostrado una amistad sincera y un respaldo cabal; si, en una palabra, se intenta esclavizar a un país que ha conquistado su libertad total después de siglo y medio de sacrificios, ¡sépase de una vez!: ¡Cuba no capitulará!“ (En revista Cuba Socialista, La Habana, 1962, pp. 98-99).

La derrota de Cuba no era absoluta sino relativa y también temporal. El solo hecho que algunos países latinoamericanos no se plegaran a los derroteros estadounidenses de lograr sanciones de mayor envergadura contra el Gobierno Revolucionario puede considerarse un triunfo de la diplomacia cubana en aquel contexto histórico. La victoria de los EE.UU., sin menospreciar su alcance y objetivos reales, fue pírrica en lo que a Cuba se refiere, por cuanto sus propósitos siempre tuvieron un mayor contenido. En un primer momento, la exclusión del Gobierno de la Isla de la OEA, ayudó a los gobernantes de la Casa Blanca a desatar una campaña anticubana de gran dimensión y, por ende, contra el movimiento revolucionario -de liberación nacional y social- del continente, bajo el pretexto de la amenaza comunista exterior; en un segundo momento, junto a la separación de uno de los miembros del sistema hemisférico, al margen de los marcos jurídicos de la Carta de la OEA, se desarrolló una crisis institucional de este organismo regional. La organización había perdido en legitimidad y credibilidad ante los ojos de los pueblos al convertirse en un instrumento más dúctil y dócil al servicio los intereses monopólicos y más reaccionarios del vecino de norte.

Luego de la VIII Reunión de la OEA, muchos países se vieron conmovidos por golpes militares y cambios institucionales al margen de las constituciones burguesas vigentes. Lo que los Estados Unidos no habían logrado en la conferencia, es decir, sancionar económica, comercial y financieramente a la Isla, debía hacerlo a través de la intromisión en los asuntos internos de los que, incluso, consideraron sus aliados.

La pequeña osadía de algunos países latinoamericanos de oponerse o abstenerse de votar a favor de los EE.UU., la pagaron caro un breve tiempo después. La experiencia de República Dominicana, al ser asesinado en mayo el dictador Trujillo y más tarde, la caída del gobierno de Brasil solo fueron los anuncios premonitorios de lo que sucedería posteriormente en otros lugares del continente. El 25 de agosto de 1961, anunció su renuncia el Presidente de Brasil Janio Quadros, cuatro días después que condecorara al Comandante Ernesto Che Guevara con la Gran Cruz de la Orden Cruceiro do Sul. Asumió la presidencia, el vicepresidente Joao Goulart, quien se encontraba de gira por el exterior, luego de tener que realizar concesiones a una facción militar del país. Finalmente, Goulart es derrocado también por un golpe de estado en 1964. El 8 de noviembre de ese propio 1961, es derrocado el presidente de Ecuador José María Velazco Ibarra, siendo sustituido por Julio Arosemena, un hombre más afín a los intereses norteños y a la oligarquía de su país. En El Salvador se hizo del poder un titulado Directorio Civil-Militar, que terminó con la institucionalidad burguesa representativa. Más adelante, en marzo de 1962 fue derrocado el gobierno de Argentina y en junio de ese año, el del Perú. Los gobiernos de Honduras, Guatemala y Uruguay fueron defenestrados en 1963.

La ola dictatorial y de terror se amplió a toda la región. Y el auge del movimiento revolucionario siguió creciendo en todos los rincones de la geografía de Nuestra América. Pero antes, los EE.UU. y las oligarquías de la región tuvieron que escuchar un nuevo documento programático de la proyección internacional de la Revolución Cubana.

La Segunda Declaración de La Habana. Profesión práctica latinoamericanista, antiimperialista y socialista.

La reunión de cancilleres de la OEA se hizo coincidir, por parte de los amigos de la Revolución Cubana, con una Conferencia de los Pueblos, inaugurada el 23 de enero de 1962, en el Teatro “Federico García Lorca” en La Habana. Ella constituyó la réplica de los humildes y oprimidos a la reunión de Punta del Este. El artífice principal fue el expresidente de México, Lázaro Cárdenas, quien al negársele su asistencia al evento envió un mensaje de gran profundidad política-analítica.

El “Tata” Lázaro, como se conocía entre los íntimos, expresó que,”[...] como en esta lucha de emancipación, Cuba tiene una posición de vanguardia, sufre la agresión de los monopolios imperialistas, enemigos de todo avance reivindicativo nacionalista, y se le desconoce su disposición para llegar a un arreglo conciliatorio en sus conflictos con el gobierno norteamericano, siempre que no se lesionen sus derechos de soberanía.” (En periódico Revolución, La Habana, 24 de enero de 1962, p. 1). Y continuaba su posición solidaria al expresar que, “[...] con fundamento en el derecho que asiste a todo país a darse el sistema de gobierno que elija el pueblo por su propia voluntad [...] Comparto con ustedes la profunda emoción de ver nuevamente cómo el pueblo de Cuba se levantad digna y resueltamente, defendiendo sus derechos de soberanía.” En el evento latinoamericanista se dieron cita otras agrupaciones, organizaciones y personalidades revolucionarias y progresistas. Entre ellos, la Central Única de Trabajadores de Chile, la Confederación de Trabajadores de México, la Federación Estudiantil Universitaria de Uruguay y su Central de Trabajadores, Las Ligas Campesinas del Brasil, la Federación de Trabajadores de Costa Rica, el Frente de Liberación Nacional del Perú, el Frente de Acción Popular de Chile y un numeroso grupo de partidos comunistas del subcontinente. Entre las importantes personalidades participantes se encontraron el senador chileno Salvador Allende, los venezolanos Fabricio Ojeda y Pedro Mir, el salvadoreño Roque Dalton, los guatemaltecos Jacobo Arbenz y Manuel Galich, el también chileno y comunista Volodia Teitelboim, la nicaragüense Blanca Segovia Sandino, etc.

Entre las manifestaciones de apoyo a la Revolución en la Mayor de las Antillas se destacaron las realizadas en el Brasil, en donde el líder comunista Luis Carlos Prestes, señaló que la Revolución Cubana es vanguardia de la revolución social en América. De igual forma, el diputado laborista y dirigente de las Ligas Campesinas, Francisco Juliao, afirmó que era necesario el apoyo a Cuba en esos difíciles momentos en que se fraguaba una agresión contra el Primer Estado Socialista del Hemisferio. De otras latitudes se escucharon voces de apoyo a la Cuba revolucionaria y de denuncia a las maniobras norteamericanas. Tales fueron los mensajes enviados a La Habana por Josif Broz Tito (Yugoslavia), Gamal Abdel Nasser (Egipto) y el también Presidente de la India, Jawaharial Nehru. El diario Pravda, órgano del PCUS, se pronunciaba en el sentido de que “[...] los círculos reaccionarios de los Estados Unidos no han podido esconder sus planes insidiosos para asegurar una denuncia colectiva contra Cuba, para levantar un cordón sanitario alrededor de la república independiente, para hacer más fácil iniciar después una agresión contra ella.” (En periódico Hoy, La Habana, 25 de enero de 1962, p. 1)

La Conferencia de los Pueblos fue un éxito. Tal fue su repercusión que la prensa norteamericana le dedicó algunos espacios con el objetivo de advertir que la propaganda comunista y castrista la había organizado para distraer la atención de los resultados de la reunión de la OEA. Pero el colofón de ese cónclave solidario, lo fue la gran concentración popular en la Plaza de la Revolución, el 4 de febrero de 1962. Allí se dio lectura por el Comandante en Jefe Fidel Castro, aprobándose por alrededor de un millón de personas,”La Segunda Declaración de La Habana”.

El programa de proyección internacional tuvo, y sigue teniendo, un impacto extraordinario. Con una análisis marxista-leninista creador, martiano y bolivariano, la Revolución Cubana realizó una verdadera disección y diagnóstico de la realidad latinoamericana e internacional. En especial, se precisó la situación de los países subdesarrollados, en particular de los latinoamericanos y caribeños y el estado de las relaciones entre estos y los EE.UU. La declaración identificó el impacto de la Revolución Cubana y sus transformaciones en el escenario regional y su intervinculación con las luchas que se desarrollaban en otras partes del planeta. En sus palabras iniciales se preguntó: “¿Qué es la historia de Cuba sino la historia de América Latina? ¿Y qué es la historia de América Latina sino la historia de Asia, África y Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos sino la historia de la explotación más despiadada y cruel del imperialismo en el mundo entero?”. (II Declaración de La Habana, 4 de septiembre de 1962, p. 38; en, Declaraciones de La Habana y Santiago de Cuba, Editora Política, La Habana, 1965).

El documento programático además de convertirse en un alegato político, no solo de defensa sino de contraataque revolucionario, tuvo un perfil histórico, al recorrer los principales acontecimientos de la humanidad en la contemporaneidad, simultáneamente ofreció respuestas acertadas a las interrogantes de las causas y las consecuencias de los hechos y procesos que habían conllevado a la opresión colonial, neocolonial, al racismo y la explotación de las grandes mayorías de los pueblos del mundo por unos pocos países metropolitanos, capitalistas y desarrollados. La acusación a los regímenes explotadores, en especial, al capitalismo y el imperialismo (su fase superior) del atraso, subdesarrollo, deformación estructural y sus secuelas sociales de las naciones del Tercer Mundo quedaron al desnudo, en un lenguaje claro y sencillo, de fácil acceso y lectura para las masas populares.

La necesidad de que Latinoamérica y el Caribe se incorporaran definitivamente a las luchas mundiales se destacó cuando se expresó que “[...] Cuba y América Latina forman parte del mundo. Nuestros problemas forman parte de los problemas que se engendran de la crisis general del imperialismo y la lucha de los pueblos subyugados: el choque entre el mundo que nace y el mundo que muere”. El llamado a la articulación internacional de las luchas nacionales y regionales fue de una importancia cardinal. No era posible llevar a cabo un combate contra el imperialismo norteamericano y sus aliados, por parte de las organizaciones revolucionarias del subcontinente, si no se unían tales empeños a los batallares del movimiento de liberación nacional y social de todo el planeta. El llamado a una unidad mundial de las fuerzas revolucionarias de los países del Tercer Mundo era decisorio para la causa y el éxito de la misma.

Y esa lucha entre lo viejo que muere y lo nuevo que nace lo insertó en la aguda polémica ideológica y política que se desarrollaba entre las organizaciones revolucionarias. Al respecto, se evaluó y sintetizó la experiencia histórica de la estrategia y táctica, de los métodos y formas de lucha, afirmando que “[...] Las condiciones subjetivas de cada país, es decir, el factor conciencia, organización, dirección, puede acelerar o retrasar la revolución según su mayor o menor grado de desarrollo, pero tarde o temprano en cada época histórica, cuando las condiciones objetivas maduran, la conciencia se adquiere, la organización se logra, la dirección surge y la revolución se produce [...] Que ésta tenga lugar por cauces pacíficos o nazca al mundo después de un parto doloroso, no depende de los revolucionarios, depende de las fuerzas reaccionarias de la vieja sociedad, que se resisten a dejar nacer la sociedad nueva, que es engendrada por las contradicciones que lleva en su seno la vieja sociedad”.

La lectura crítica de esta parte de la declaración sirve para desbaratar las apreciaciones y percepciones que hubo acerca de la imposición de la línea cubana de la lucha armada. Lo que se trató de plantear, era la urgencia de un análisis pormenorizado de la realidad en cada país concreto, el estudio de su sociedad y valorar las oportunidades de llevar adelante una lucha en estrecha vinculación con las demandas y anhelos de las masas populares. Pero, a la vez, la necesidad de que las vanguardias políticas tenían que impulsar, en un sentido positivo, la marcha de la historia siempre en la más estrecha unidad de acción, a pesar de las diferencias ideológicas persistentes en su seno. Y que a la violencia contrarrevolucionaria de la burguesía había que responder con la violencia revolucionaria de las fuerzas de izquierdas, la democráticas y progresistas. Añadiendo la Declaración que por mucho que algunos oculten y den la espalda al proceso revolucionario continental “[...] en muchos países de América Latina la revolución es hoy inevitable. Ese hecho no lo determina la voluntad de nadie”.

La Declaración acusó al imperialismo de la situación por la que atravesaba América Latina y el Caribe; denunció la Alianza Para el Progreso, a la OEA, rechazó la política de los golpes militares y el derrocamiento por la fuerza de los regímenes de democracia representativa a pesar del repudio a esa forma burguesa de sistema político de participación ciudadana y sancionó la intromisión en los asuntos internos y hemisféricos por parte de los EE.UU. como gendarme y potencia imperial hegemónica. Frente a la acusación de que Cuba quiere exportar su revolución se respondió que las revoluciones no se exportan, las hacen los pueblos y que lo único que Cuba podía dar a esas masas irredentas era el ejemplo.

En un momento cumbre del documento, Cuba llamó la atención sobre los problemas del divisionismo en el seno de las organizaciones revolucionarias como consecuencia de los prejuicios, ideas falsas y mentiras; el sectarismo, la falta de amplitud para analizar el papel que corresponde a cada capa social, a sus partidos, organizaciones y dirigentes, llamando a la unidad de acción contra el imperialismo. Confirmando que “[...] el deber de todo revolucionario es hacer la revolución.” La unidad entre todos fue el llamado fundamental de la Revolución Cubana. Esa unión era la única alternativa de las fuerzas que componían todas las organizaciones revolucionarias, en estrecho vínculo con sus pueblos, para oponerse con éxito al imperialismo y los aparatos de represión de los regímenes burgueses, tanto dictatoriales como representativos. La unidad había que lograrla superando las discusiones estériles y vacías acerca de quiénes tenían la verdad, quiénes podían ser las vanguardias del proceso nacional liberador y social. Había que eliminar los debates acerca de los caminos de cómo hacer la Revolución y no sentarse para ver pasar, inactivos, el cadáver del imperialismo, o lo más seguro, la muerte y fracaso de la marea revolucionaria. No fue un llamado voluntarista y aventurero como lo quisieron hacer ver algunos de los enemigos de la Revolución e, incluso, algunos grupos revolucionarios que no compartieron el planteamiento. Al final, el llamado a la Revolución fue inevitable. “ [...] Porque esta gran humanidad ha dicho: “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha de gigante, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia.”

La Segunda Declaración de La Habana fue una declaración de principios, una profesión de fe en el antiimperialismo y el latinoamericanismo militante, una visión esperanzadora de que los pueblos del subcontinente latinoamericano marcharían unidos junto a los demás pueblos del Sur subdesarrollado con vistas a alcanzar una sociedad más justa e independiente. El documento fue, como expresamos, el más coherente, abarcador, integral y sistémico de la política exterior de la Revolución Cubana en esos tres años posteriores al triunfo de 1959. La lucha continuó en todos los terrenos. A la posibilidad del aislamiento definitivo, aunque siempre relativo, la Revolución Cubana respondió con una proyección internacional más profunda, llevada de inmediato a la práctica, correspondiente con su carácter socialista, latinoamericanista, antiimperialista, internacionalista, tercermundista y humanista. Y ante el advenimiento de una agresión directa del imperialismo norteamericano se preparó en el terreno militar, político, económico y diplomático. Y confió, como nunca antes, en la capacidad del pueblo cubano de resistir y vencer, junto a la solidaridad de los países de la comunidad socialista y los pueblos del mundo.

Ahora, cuando entramos por la puerta grande al conglomerado de naciones latinoamericanas y caribeñas, comprendemos el porqué de esos combates y sus enormes resultados en el tiempo. Una Revolución vale por lo que sabe defenderse, y esa máxima leninista fue llevada a cabo por la dirección histórica de la Revolución Cubana, en primer lugar, Fidel y Raúl, Camilo y el Che, Dorticos y Roa, pero más que todo por el pueblo, el verdadero protagonista de esta epoyéyica resistencia y desarrollo.

La OEA se está yendo a bolina, como un viejo cometa que ya no posee ningún viento a favor y el timonel está desprestigiado y deteriorado moralmente. No podremos regresar jamás, porque continúa siendo un instrumento de los círculos de poder estadounidenses, con su denigrante “Carta Democrática” y la “gobernalidad democrática alterna de los partidos burgueses”. El Ministerio de Colonias Yanqui fue rebasado y desbaratado por los pueblos que marchan con Cuba y con la América Nuestra. Ahora sí podemos gritar: ¡Viva Cuba!, ¡Viva Venezuela!, ¡Viva Bolivia!, ¡Vivan todos los latinoamericanos y caribeños!

Patria o Muerte, ¡Venceremos!

Notas bibliográficas y referencias:

(6) Documentos de la Organización de Estados Americanos. Acta Final de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Punta del Este, Uruguay, 22 al 31 de enero de 1962; en, Archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba.

(7) Carlos Lechuga Itinerario de una farsa, Ob. Cit. P. 216.

(8) Esta variante brasileña, aun discutida, no resulta descabellada al tener presente que los contactos de funcionarios norteamericanos y latinoamericanos habían sido intensos durante el segundo semestre de 1961 y que, como hemos descrito anteriormente, los EE.UU. si bien deseaban medidas radicales contra Cuba, podían aceptar una separación de la Isla de la OEA primero, y preparar el terreno para una futura reunión panamericana en la que el Gobierno Revolucionario fuera sancionado y se rompiera con el mismo en todos los terrenos. Ello sucedió en la IX Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, del 21 al 26 de julio de 1964.

La Cumbre de América Latina y el Caribe: La OEA se fue a bolina. IV Parte

polillabaez @ 07:46

Por Orlando Cruz Capote

Una gran victoria y el reconocimiento a la resistencia heroica del pueblo cubano.

La exclusión arbitraria cubana de la OEA. La defensa de Cuba y la Segunda Declaración de La Habana.

Nunca antes estuvo más cerca la posibilidad de una agresión militar directa de los EE.UU. contra Cuba que en el año 1962. Los planes anticubanos avanzaron a marcha forzada y nada parecía detenerlos. La Crisis de los cohetes, en Octubre de 1962, fue el colofón de esa situación tan peligrosa.

La coyuntura era dramática y no solo en el ámbito hemisférico. En Europa, la crisis sobre Berlín aumentaba. El posible enfrentamiento entre la URSS y los EE.UU., entre la OTAN y el Tratado de Varsovia fueron motivos de grandes titulares de la prensa y fuertes debates en los medios políticos en ambos bloques político-militares. No pareció encontrarse una solución a la confrontación y se tensaron las situaciones hasta extremos insospechados. La Guerra Fría y la política exterior de los EE.UU. constituyeron el gran motor de las diferencias y contradicciones. Para los regímenes neocolonizados del subcontinente, el grito de: ¡Cuba sí, yanquis no!, tuvo una trágica resonancia interna que no estuvieron dispuestos a tolerar. No solo fue una consigna solidaria de los pueblos para con la Cuba revolucionaria sino el preámbulo del momento en que las masas populares podrían lanzarse a la lucha por la liberación nacional y social, contra la dependencia del imperialismo norteamericano y las burguesías lacayunas. Para algunos de los gobiernos “democráticos” de la región había llegado el momento de quitarse sus caretas “progresistas” no solo para con la realidad de la Revolución en la Mayor de las Antillas sino hacia dentro de sus propias sociedades. A la actitud anticubana de los regímenes de Nicaragua, Haití, Paraguay, República Dominicana (Trujillo es asesinado en mayo) y Guatemala, se sumaron las “democracias representativas” de El Salvador (Junta Militar en el poder), Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica y Venezuela.

Los ataques contra Cuba eran de la misma sustancia que en los años anteriores, aunque algunos nuevos elementos de la propaganda se perfilaron. La idea de que en la Isla se violaban los derechos humanos (a la Comisión Interamericana de Paz de la OEA fueron llevados tales acusaciones) y que el Gobierno Revolucionario Cubano intervenía, a través de sus embajadas y funcionarios, en los asuntos internos de los países con los que mantenía relaciones diplomáticas y consulares, ayudó a agitar el fantasma de la “exportación de la Revolución” y la necesidad de fortalecer la seguridad nacional de esas naciones. En el caso de la violación de los derechos humanos se hizo énfasis en la necesidad de que Cuba no ajusticiara severamente a los mercenarios que habían sido encarcelados y estaban algunos pendientes de juicio. Las denuncias se basaron en que los mismos se “maltrataban y que no eran sometidos o no se someterían a procesos judiciales imparciales y justos”. El problema provocado por el gobierno de Costa Rica fue una demostración evidente de lo que se preparó. El régimen de ese país rompió relaciones con Cuba “al conocer” el ajusticiamiento de criminales de guerra como Ramón Calviño (mercenario capturado en Playa Girón, que tenía un amplio expediente de asesinatos de revolucionarios durante la dictadura de Fulgencio Batista). La causa de la ruptura de las autoridades “ticas” fue cínica: “la violación de los derechos humanos” por la parte cubana.

Ante la solución humanista de la Revolución Cubana, de que los mismos podían ser devueltos a EE.UU. si este país agresor pagaba, en especie, el costo de la agresión y el retorno de sus asalariados, las autoridades de la Casa Blanca elucubraron un nuevo plan maquiavélico que consistió en que a su regreso, los invasores derrotados -cambiados por alimentos, medicinas y otros productos, como tractores- y los nuevos reclutas contrarrevolucionarios pudieran ingresar en las fuerzas armadas norteamericanas, facilitando su entrenamiento encubierto y la futura intervención directa del ARMY-/USA en Cuba y otras partes del mundo. En el segundo caso, la histeria y el clima agresivo fue de tal magnitud que la Delegación de Cuba remitió al Secretario General de la OEA, a principios de octubre de 1961, un documento donde denunciaba que estas variadas provocaciones, podrían traer como consecuencia que los países latinoamericanos que mantenían relaciones con la Isla se sintieran compulsados a deteriorar las mismas como había sucedido con Guatemala y Nicaragua quienes rompieron los lazos con el “Gobierno de la Habana” por acusaciones de que las misiones cubanas en esos países se inmiscuían en la política interna.

El caso salvadoreño fue uno de los más graves, al asaltarse la embajada cubana por militares de ese país, llevarse preso y esposado al representante diplomático, amenazarlo de muerte y registrar todas sus pertenencias en búsqueda de correspondencia comprometedora que demostrara las acciones del Gobierno Revolucionario en contra del derecho internacional. En noviembre fue atacada y asaltada la sede diplomática cubana en Lima, por cinco individuos armados. (1) Posterior al hecho vandálico aparecieron en el diario La Prensa, de ese país noticias falsas -apoyadas en documentos espurios también- en las que se señalaba la supuesta intromisión de la Misión de Cuba en los asuntos internos de ese país. Otra provocación de esa índole sucedió en Argentina. Aprovechando la expulsión de un funcionario del Servicio Consular cubano y utilizándolo como instrumento para atacar a Cuba se intentó crear una situación similar a la del Perú al presentar documentos apócrifos “extraídos de la legación diplomática cubana de Buenos Aires”. El gobierno cubano, para demostrar la patraña, permitió que la Cancillería argentina revisara los libros de asiento y todos los documentos que deseara. El final fue previsible, los “famosos” documentos no se correspondieron con los números y las firmas de los funcionarios cubanos y, por tanto, mucho menos con los originales. Eran tan infieles como que el mismo personaje contrarrevolucionario, el susodicho Frank Díaz, reincidía en las acciones de la Argentina, como lo hizo en el Perú. El gobierno argentino se encargó de desinflar ese”pretexto” y calumnia al declarar que todo fue una burda invención. Hubo hasta la intención de crear una situación similar en la representación diplomática cubana en las Filipinas.

Mientras tanto, en el mismo documento cubano ante la OEA de octubre, el Gobierno Revolucionario advirtió que en Guatemala se estaban entrenando militarmente más de 600 hombres de varias nacionalidades, entre ellas la cubana, con el fin de agredir a la Isla. La ubicación de la base del ejército guatemalteco era sintomática, radicaba en la finca “La Rosa” perteneciente a la sobrina del presidente de ese país. Asimismo, la Nota Cubana señaló que en Nicaragua habían concentrados en la hacienda “Montelimar”, propiedad de Somoza, centenares de mercenarios; que en la zona de Constanza, República Dominicana, también existían campos de entrenamiento de contrarrevolucionarios y, en Puerto Rico, en la zona cercana al poblado de Santa Isabel, se habían construido pistas de aterrizaje para aviones bimotores y bombarderos. Los meses y días que antecedieron a Playa Girón volvieron a repetirse de forma más peligrosa, pues en estos momentos eran más los países involucrados. Los acontecimientos se aceleraron. El 4 de octubre, en el contexto de la campaña anticubana, la Junta Interamericana de Defensa decidió excluir totalmente de las labores de la misma al delegado cubano, lo que constituyó un acto arbitrario, pues Cuba era aun un Estado miembro de la OEA y debía disfrutar de sus derechos en el Sistema Regional.

El 6 de octubre, el Consejo Permanente y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA recibieron a los miembros del titulado Consejo Revolucionario Cubano -en el exilio de Miami-, quienes días antes había presentado a dichas instituciones un documento solicitando ayuda para derrocar al régimen “(...) que ha encadenado al pueblo cubano a la dominación soviética”. (Acta de la Sesión del Consejo del 16 de octubre de 1961, Fondo de la OEA, en Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba) Las “causas” para las futuras acciones en el marco de la OEA estuvieron casi preparadas. En ese momento, nuevamente el gobierno del Perú, fue el encargado de iniciar los intentos para convocar una reunión de la OEA con el fin de buscar una acción colectiva hemisférica contra el Gobierno Revolucionario. El 16 de octubre el régimen peruano solicitó al Consejo Permanente de la OEA que “(...) de acuerdo con el Artículo 6 del TIAR, convoque con carácter urgente al Órgano de Consulta y que, de conformidad con el Artículo 12 del mencionado tratado, se constituya y actúe provisionalmente como Órgano de Consulta con el objetivo de designar una comisión que se constituya en Cuba sin demora para investigar los hechos de materia de esta solicitud”. (Acta de la Sesión extraordinaria del Consejo de la OEA celebrada el 16 de octubre de 1961. OEA/Serie G/61, Documento 7, p. 32; en Archivo del MINREX de Cuba). La idea de concretarse, siempre con carácter urgente, consistió en que cualquier decisión que se tomara por el TIAR, era de estricto cumplimiento para todos los países miembros como lo estipulaban sus estatutos. La acusación fue congruente con la campaña anticubana en desarrollo: la violación de los derechos humanos y la represión que reinaba en Cuba. La “tragedia cubana” se declaró con las siguientes palabras: “(...) La efusión de sangre y la opresión que sufre el pueblo cubano por parte del régimen comunista que lo gobierna, constituye una afrenta para América, continente esencialmente libre, democrático y respetuoso de la persona humana.” En otro párrafo señaló que las ejecuciones arbitrarias del Gobierno cubano afectaban no solo a los adversarios políticos sino también a las mujeres, los menores de edad y altos representantes de la cultura y de la Iglesia. Haciendo uso cínico de la “Operación Peter Pan”, el documento peruano se hacía eco de la campaña inhumana de que “ (...) el Estado cubano le iba a quitar el derecho de la Patria Potestad a las madres de los niños en Cuba”. (2) Además, no estuvo ausente la acusación de la supuesta ingerencia de los diplomáticos y funcionarios cubanos en los asuntos internos de los países latinoamericanos.

El desespero o la ineficiencia de Derecho, del representante del Perú, le hizo olvidar que para invocar el Artículo 6 del TIAR hacía falta una situación de agresión o amenaza de agresión externa e interna, por tanto el sustento jurídico no era valido. La acusación peruana se refería a un objeto inherente a la soberanía nacional de Cuba, por lo que la propuesta en sí fue un llamado a la intervención en los asuntos internos de un país, hecho que era violatorio de la propia Carta de la OEA. Por ende, simple y llanamente la propuesta no era viable. Ello fue aprovechado por la diplomacia cubana y la de otros países latinoamericanos (3) para negar el procedimiento. Finalmente, el 25 de octubre la propuesta se trasladó para la Comisión Interamericana de Paz con el objetivo de que fuera estudiada. El Embajador cubano en la OEA, Carlos Lechuga, respondió duramente al Gobierno peruano poniendo al desnudo las viejas intenciones del régimen de ese país de convertirse en punta de lanza dentro del hemisferio en las acusaciones a Cuba para motivar una acción colectiva de agresión. Las palabras de la Isla resonaron en los salones al expresar: “(...) O la Organización de Estados Americanos vuelve sus espaldas a los pueblos, ya sin remedio, para doblegarse a la demanda del más fuerte, o la Organización de Estados Americanos se yergue y define los derechos de todos los Estados miembros a la autodeterminación. No hay otra alternativa.” (4)

A estas alturas del debate, el gobierno colombiano salvó el “escollo jurídico y político” al proponer el 9 de noviembre que, “(...) se convoque una reunión de Ministros de Relaciones Exteriores, de acuerdo con el Artículo 6 del TIAR, para considerar las amenazas a la paz y a la independencia política de la los Estados Americanos, que puedan surgir de la intervención de potencias extracontinentales.” (Acta de la Sesión Extraordinaria del Consejo de la OEA, celebrada el 14 de noviembre de 1961. OEA/ Serie G/61, Documento 10, p. 15; en Archivo del MINREX de Cuba). La fecha de la convocatoria, repetimos el 9 de noviembre, dejó sin efecto las elucubraciones y mentiras acerca de que el evento se había propuesto como consecuencia de las declaraciones del máximo líder de la Revolución, el compañero Fidel Castro, el 1ro de diciembre de ese año, en las que hubo de hacer pública su afiliación al marxismo-leninismo y la ratificación del carácter socialista del proceso cubano.

La solicitud colombiana no mencionaba a Cuba (recordar la Declaración de San José) pero el 10 de noviembre, el Canciller de ese país, Caicedo Castilla dijo que: “(...) la ruptura individual de relaciones con Cuba no arrojaría resultados” y que lo conveniente “(...) era la interrupción colectiva de las mismas.” (Periódico Revolución, 11 de noviembre de 1961, La Habana, p. 1) El debate comenzó alrededor de si era o no lícito intervenir en los asuntos cubanos. La posición colombiana y la de algunos de sus seguidores, incluidos por supuesto los Estados Unidos, fue la argumentación de que sería realizada -la injerencia- como una “medida defensiva contra la amenaza del bloque sino-soviético en el hemisferio”. El representante cubano en la OEA reabatió tales argumentos señalando que no existían pruebas evidentes y fehacientes de esa amenaza y solo podía mencionarse como elemento jurídico de prueba un fantasma que no existía. Era, dijo el Embajador de la Isla de la Libertad, un monumento a la intervención en los asuntos internos de Cuba y una interpretación “sui generis” del derecho internacional e interamericano. Y Lechuga hizo una larga acusación radiográfica de la violación de los derechos humanos más elementales en el Perú.

Los gobiernos latinoamericanos se dividieron, en mayor o menor grado, en la polémica; los seguidores de la política de Washington encontraron el pretexto largamente buscado, otros como México, expresaron serias reservas a la propuesta colombiana concluyendo que no existían elementos para poner en marcha el procedimiento. La posición mexicana fue seguida por Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y Argentina. Una lectura de las actas de la OEA demuestra que las refutaciones de los representantes latinoamericanos mencionados no eran sólidas y no estaban relacionadas con una oposición firme a una intervención contra Cuba, sino en todo caso sus palabras tuvieron más que ver con el temor de que se echara a andar un mecanismo ilegal que podría romper las bases del sistema interamericano y poner en marcha la temida intervención norteamericana en el subcontinente que llegaría a alcanzar a sus propios países en otros momentos y circunstancias. Por otro lado, los países centroamericanos y Venezuela -esta última había roto las relaciones de todo tipo con Cuba, el 11 de noviembre- se alinearon junto a la propuesta colombiana. El Embajador de Guatemala dio la mejor muestra del sentimiento anticomunista y reaccionario que primó en las exhortaciones y ataques al decir que “(...) Todo enfoque a la crisis cubana que signifique amnistía interamericana no es realista, ni práctico, ni operante, ni está en concordancia con nuestras insoslayables responsabilidades históricas. Estamos deliberando y actuando, si me permiten la expresión, con tiempo prestado.” (Acta de la Sesión Extraordinaria del Consejo de la OEA, celebrada el 14 de diciembre de 1961. OEA/ Serie G/61, Documento 13, p. 7; en Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba). Por su parte, el Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, sumándose al concierto anticubano envió una Nota al Secretario General de la OEA, en la que con una doble moral y oportunismo de baja laya señaló que su gobierno era contrario a la idea de la intervención unilateral de cualquier país americano en Cuba, pero que el problema en su conjunto debía ser analizado y debatido ya que Cuba venía perturbando la tranquilidad política del hemisferio.

Concordando por iniciativa propia, dado el carácter oligárquico burgués de estos regímenes, o debido a las presiones y sobornos norteamericanos, los gobiernos latinoamericanos y caribeños demostraron que no estaban en condiciones per se de convivir con el ejemplo revolucionario, nacional liberador y socialista cubano. La historia volvió a corroborar que la reacción capitalista internacional (incluyendo la regional) hace siempre una “Santa Alianza” contra cualquier intento de construcción de un modelo de pluralismo ideopolítico diferente, que cuestione de raíz el status quo burgués y la sacrosanta propiedad privada. La miopía política de los regímenes latinoamericanos fue total como también su posición contrarrevolucionaria a toda ultranza.

Un nuevo elemento en la agenda de la discusión acerca del peligro a la paz y la seguridad hemisférica lo expuso Cuba, en una Nota enviada al Presidente del Consejo de la OEA, el recién nombrado canciller colombiano, Alberto Zulueta Ángel, al plantear la necesidad de que se convocase una sesión extraordinaria para analizar los planes norteamericanos de realizar una operación militar-intervensionista en los asuntos internos de República Dominicana, luego del asesinato del dictador Trujillo y la desestabilización en ese país. El acto acusatorio cubano advirtió que, con el fin taimado de “garantizar un camino de transición hacia la democracia,” lo que trataban los EE.UU., era de obstaculizar la actuación del movimiento democrático, popular y progresista en los cambios futuros de ese país. La moción cubana creó un gran embarazo en la sede de la OEA, pues si en el caso cubano se habló de hipotéticas amenazas a la paz y la seguridad colectiva, en el problema dominicano estos planes ingerencistas conjuntos eran reales. La denuncia dejó al desnudo la violación de numerosos artículos de la Carta del organismo interamericano y del propio Tratado de Río, por parte de los EE.UU. Pero la respuesta del representante norteamericano fue completamente hipócrita al declarar los propósitos “humanitarios” de la presencia de 15 barcos de guerra y de los cien aviones de combate cercanos a las costas quisqueyanas. Y se quejó indignado de que el Gobierno Revolucionario cubano había hecho pública su acusación también en la ONU.

La polémica en la OEA, se elevó de tono a raíz de la intervención cubana en las Naciones Unidas, realizada por el Canciller cubano Raúl Roa, en la que se apoyó la posición de la Unión Soviética de un desarme general y completo a través de un control internacional en contraposición a la posición norteamericana de reducir el control a la esfera de los armamentos. También la línea de principios de la política exterior cubana fue partidaria de restituir los derechos en la ONU, de la República Popular China, de concertar un pacto de no agresión entre los dos bloques militares, la celebración de un tratado de paz entre los dos Estados alemanes, la desaparición del colonialismo en todas sus formas y la abolición de las bases militares extranjeras establecidas en contra de la voluntad de los gobiernos y pueblos. En una profética demanda de nuestros días, el delegado cubano, llamó a la necesidad de reformar las estructuras democráticas de la ONU y de su Consejo de Seguridad, propiciando la entrada de nuevos miembros de las regiones de Asia y África.

Asimismo, el representante cubano reiteró las acusaciones referentes a la hostilidad de EE.UU. contra Cuba y sus planes de agresión, en contubernio con los gobiernos latinoamericanos y caribeños miembros de la OEA. Y reafirmó con fuerza: “(...) Déjese a Cuba en paz y se verá como se extingue, de súbito, el foco de tensión internacional deliberadamente creado por el Gobierno de los Estados Unidos con ostensibles fines de reconquista y hegemonía.” (Raúl Roa García Posición de Cuba ante la situación internacional, intervención en la Asamblea General de la ONU, el 10 de octubre de 1961; en, Raúl Roa García Canciller de la Dignidad, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1986, p. 267). Sin embargo, los matices de la política exterior soviética y sus planes militares dieron margen a ciertas dudas sobre el alcance de su propuesta de desarme. La URSS, en ese propio mes de noviembre, había realizado un ensayo nuclear en la zona ártica y la comunidad internacional lo rechazó. El Gobierno de Uruguay aprovechó la ocasión para presentar un proyecto de resolución en la ONU contra la Unión Soviética, después en la OEA, apoyando la decisión de la Asamblea General y esperó la votación de la misma con la intención de conocer la posición cubana.

La delegación cubana explicó que jamás guardaría silencio, como era política desde el triunfo de la Revolución sobre cualquier aspecto internacional y que su postura no podía ser académica, frívola y oportunista, recordando que en la reunión de Belgrado (MNOAL) había firmado conjuntamente con 24 países un llamamiento a las grandes potencias para que concluyeran un urgente acuerdo de prohibición de las pruebas nucleares y termonucleares. Inmediatamente hizo un recuento histórico y político del inicio de la carrera armamentista y de las armas nucleares demostrando que la URSS había asumido una posición defensiva y justa ante las amenazas de las potencias occidentales, en especial, los Estados Unidos que poseían el arma atómica, la bomba de hidrógeno y que en esos momentos desarrollaba las pruebas de la futura bomba de neutrones. Y entonces, explicó su voto de no rechazo a la prueba desarrollada por la Unión Soviética, aunque confirmó su posición de que se suspendieran todos los ensayos en la tierra, el mar y la atmósfera pero, por parte de todos y no de una potencia en particular, porque la paz y la seguridad mundiales eran una tarea de todos y también debía alcanzar a todos por igual. (Por ejemplo, Francia continuaba realizando ensayos nucleares y era una aliada militar de EE.UU.)

La verdad cubana acerca de quiénes eran los principales países que violaban los presentes y futuros acuerdos sobre las armas nucleares quedó confirmada cuando la delegación norteamericana votó, el 24 de noviembre, en contra de una resolución aprobada por la Asamblea General que declaraba que sería una violación a la Carta de la ONU, el usar armas atómicas en la guerra y que llamó a todos los miembros a que respetasen a África como una zona desnuclearizada. La posición cubana fue entonces clara y tajante, pero fue acogida con “júbilo” por las oligarquías gobernantes de la región y los EE.UU., como una prueba más de la alianza y la simpatía entre el Gobierno Revolucionario y la URSS. Todos los países latinoamericanos -conjuntamente a Estados Unidos y Canadá- votaron contra “el ensayo nuclear ruso” y Cuba quedó “aislada” en el seno de la OEA. La respuesta norteamericana era de esperarse. Las autoridades de Washington estuvieron muy molestas e irritadas por las declaraciones cubanas ante la ONU, la participación de la Isla en la fundación del Movimiento de Países No Alineados en Belgrado, y por las visitas del Presidente Osvaldo Dorticós a la URSS y China, y por ello emitieron un documento que circularon en la OEA, llamando la atención sobre esos hechos como evidencia del complot cubano-chino-soviético contra el hemisferio.

La hipocresía y la farsa fueron corroboradas tiempo después cuando en 1972, el ex-canciller de México, Manuel Tello, en su libro “México: una posición internacional”, planteó que el 19 de mayo de 1961 el Embajador de EE.UU., Thomas Mann, le solicitó una entrevista en la cual le dio a entender claramente la posición de su gobierno sobre el caso de Cuba. Se hacía necesario -le dijo Mann- resolver el problema cubano a través de una intervención directa y armada por parte del ejército de su país y las tropas regulares de algunos países latinoamericanos y que tal acción debía ser precedida por una Reunión de Consulta de la OEA en la que se aprobarían los siguientes puntos: 1) reconocimiento de que Cuba se había convertido en un Estado comunista y había caído en la órbita soviética; 2) como consecuencia de ello se romperían las relaciones diplomáticas, consulares y comerciales con Cuba; 3) creación de una patrulla aeronaval para vigilar e impedir que se enviaran tropas o elementos bélicos de Cuba para países latinoamericanos, y 4) constitución de un Comité de seis u ocho países que se encargaría de observar el cumplimiento de todas aquellas resoluciones relacionadas con Cuba y que al mismo tiempo, vigilaría que no se conculcara la libertad en América. Todo, como hemos demostrado en los párrafos anteriores, formó parte del gran plan para aislar, desacreditar, subvertir y destruir a la Revolución Cubana. Si las afirmaciones del ex-Canciller mexicano no fueran suficientes, los documentos de la “Operación Mangosta”, expuestos en el epígrafe anterior, son confirmatorias acerca de lo que se orquestó alrededor y contra Cuba revolucionaria.

El 4 de diciembre de 1961, se decidió por una votación de 14 países a favor, 2 en contra y 5 abstenciones, la decisión que daba el visto bueno a la realización de la Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, a pesar de que se le negó el derecho a la palabra al Ministro de Relaciones Exteriores de México (el Canciller mexicano Vicente Sánchez Gabito protestó ante tal arbitrariedad y proclamó que parecería ser que la votación estaba ganada). Inmediatamente, el 6 de diciembre el Gobierno de los Estados Unidos envió a la Comisión Interamericana de Paz, un documento que contenía información sobre los vínculos de Cuba con el bloque chino- soviético. Al día siguiente, la susodicha comisión le preguntó a Cuba si aceptaba una visita para investigar en territorio cubano la veracidad de las acusaciones. La respuesta de la Isla fue digna y declaró que el acuerdo de la Comisión era una intromisión en los asuntos internos cubanos que no iba a ser nunca aceptada, que no era a Cuba a la que tenían que investigar y que si se proponían realizarla debían hacerlo en pleno zafarrancho de combate.

Sin embargo, a estas alturas de la tensa discusión alrededor de Cuba, la reunión estuvo de hecho decidida. El largo recorrido del funcionario estadounidense Adlai Stevenson por la América Latina durante el mes de junio y las visitas de cancilleres y senadores, incluidos algunos presidentes latinoamericanos a Washington habían brindado a la Casa Blanca los resultados apetecidos. El viaje de John F. Kennedy por algunos países del subcontinente, Colombia y Venezuela, a mediados de diciembre de 1961, fue el punto semifinal de la compra de los votos necesarios para sancionar a Cuba. Pero la batalla continuó. A fines de ese año, una delegación cubana -como ya explicamos- presidida por el Viceministro de Relaciones Exteriores C. Olivares Sánchez realizó un periplo por varios países latinoamericanos con el fin de explicar la posición del país en relación con los principales problemas internacionales y de la región. Se trató de encontrar puntos de convergencia en asuntos comunes del derecho internacional e interamericano que imposibilitara una acción conjunta de América Latina contra el Gobierno Revolucionario. Por su parte, el Comandante en Jefe Fidel Castro, desde el 18 de enero de 1962, advirtió que la Isla asistiría a la cita interamericana “(...) a combatir por el derecho de los pueblos a la autodeterminación y a la soberanía nacional.” (En periódico Revolución, La Habana, 18 de enero de 1962. p. 1).

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Uno de estos individuos era el contrarrevolucionario cubano Frank Díaz Silveira, residente en Miami, quien viajó al Perú a preparar esta burda operación en la que otros contrarrevolucionarios cubanos aparecían en las fotos publicadas recibiendo dinero de la Embajada de Cuba y también se llegó al extremo de incluir los nombres, en la citada acusación de injerencia, a personas ya fallecidas.

(2) El inicio de la “Operación Peter Pan” se puede calcular para diciembre de 1960, en el que con la ayuda de algunos elementos de la Jerarquía Iglesia Católica en Cuba, la CIA y otros elementos religiosos en los EE.UU. comenzaron una operación para enviar niños cubanos a los Estados Unidos bajo el pretexto engañoso de que estos iban a ser trasladados a la fuerza hacia la Unión Soviética (para adoctrinarlos y “hasta convertirlos en carne rusa”) y que los padres perderían el derecho a la Patria Potestad. Fue el ejemplo más evidente de la explotación cínica e inhumana de los rezagos anticomunistas presentes en la sociedad cubana, desde el punto de vista ideológica y psicológico, por los servicios de inteligencia de los EE.UU. y los contrarrevolucionarios en la Isla. Ver: Ramón Torreira y José Buajasán Operación Peter Pan. Un caso de guerra psicológica contra Cuba, Editora Política, La Habana, 2001.

(3) Los países latinoamericanos como México, Brasil, Argentina, entre otros, plantearon que su posición ante esta moción no estaba relacionada “con el fondo mismo de la materia” sino “con la forma en que ha sido presentada”. Ver: Acta de la sesión Extraordinaria del Consejo de la OEA, celebrada el 22 de noviembre de 1961. OEA/Serie G/61, Documento 11, P. 22; en Archivo del MINREX de Cuba.

(4) Carlos Lechuga Itinerario de una farsa, Editorial Pueblo Y Educación, La Habana, 1991, p. 181.

(5) Manuel Tello México: una posición internacional, Editorial Joaquín Muztiz, S.A. México, 1972, pp. 105-106.