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Categoría: Organismos internacionales

26/06/2009 GMT 1

Las mentiras de la derecha continental III

polillabaez @ 17:24

Las mentiras de la derecha continental ante la anulación de la injusta separación de Cuba socialista del seno de la Organización de Estados Americanos. III parte

Por Orlando Cruz Capote*
 

La historia de la expedición armada dominicano-cubana a Santo Domingo es un ejemplo relevante de cómo debe analizarse el comportamiento exterior de Cuba desde 1959. Sin conocer sus raíces programáticas se podría llegar a la falsa conclusión que la misma se preparó y realizó sólo como un acto de legítima defensa contra el régimen de Trujillo y nunca como un accionar propio e independiente, latinoamericanista y solidario de la Revolución Cubana. La amistad y deseos de cooperación entre los revolucionarios cubanos y los dominicanos siempre fueron parte de la historia de ambas naciones. 
 

gomez-en-los-campos-de-cuba.JPGSirva otra muestra de esa hermandad, la del Generalísimo Máximo Gómez, en el siglo XIX, para ilustrar o simbolizar estos empeños internacionalistas. En la última fase de la guerra de liberación cubana, 1953-1958, exactamente en diciembre de 1958, arribó a la Sierra Maestra un avión procedente de Venezuela, en el cual se traían armas y otros pertrechos bélicos para la insurrección armada cubana. En este vuelo arribó el dominicano Enrique Jiménez Moya, quien era portador de un mensaje de la Unión Patriótica Dominicana (UPD), radicada en Caracas, para que se hiciera conocer el apoyo de los emigrados revolucionarios dominicanos a la causa cubana y solicitar que estos combatientes y otros fueran entrenados en la contienda para que, en un futuro, pudieran servir en la lucha contra el dictador Trujillo. (Delio Gómez Ochoa La Victoria de los Caídos, Editora Alfa & Omega, República Dominicana, 1998)
 

Aunque los acontecimientos desbrozaron el camino del triunfo revolucionario en el transcurso de ese mes y el resto de los revolucionarios quisqueños no pudieron llegar a Cuba antes, el pacto o alianza entre ambos movimientos revolucionarios estuvo de facto realizado. El combatiente Enrique Jiménez Moya fue ascendido a Capitán del Ejército Rebelde y se convirtió, de esa forma, en el segundo dominicano que participó en la última guerra de liberación cubana. Durante la visita del líder de la Revolución Cubana a Venezuela, del 23 al 27 de enero de 1959, como ya expusimos, ambos gobiernos llegaron a un acuerdo de apoyar e impulsar la lucha de los revolucionarios dominicanos. En febrero de ese propio año, Fidel se reúne con el Capitán Enrique Jiménez y el Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa, quien había sido el Jefe del IV Frente Oriental “Simón Bolívar” -creado el 10 de octubre de 1958, para operar en los llanos orientales- con el fin de coordinar los esfuerzos del apoyo cubano a la causa dominicana. De aquel encuentro sale la decisión de que el Comandante Delio Gómez fuera el delegado de la joven Revolución Cubana para facilitar la entrada al país de los futuros expedicionarios, prepararlos en las técnicas del combate guerrillero y darles el entrenamiento y organización necesarios con el fin de que esta misión liberadora tuviera todo el éxito posible. 
 

En la expedición contra Trujillo estuvieron finalmente enrolados para la acción unos 198 guerrilleros. De ellos, 155 fueron dominicanos, alrededor de 18 cubanos (de los 21 que estuvieron inicialmente), 13 venezolanos, 7 puertorriqueños, 2 norteamericanos, 2 españoles y un guatemalteco. La participación cubana debe tomarse con cierta cautela, porque no existe documentación desclasificada y tampoco testimonios que corroboren la cifra brindada y los nombres de los participantes, pero no hay dudas de que, posiblemente, parte de ellos quedaron en Cuba para incorporarse, luego del establecimiento de los frentes guerrilleros, en el combate emancipador.
 

Los preparativos entonces fueron en aumento. El Comandante Delio Gómez realizó varios viajes a Venezuela con el fin de conseguir el comprometido apoyo financiero y logístico del Presidente Rómulo Betancourt. Y en esos intercambios se percibió inmediatamente que las opiniones dentro del gobierno venezolano no eran concordantes. El presidente fue muy renuente a cumplir la promesa y solo envió una mínima parte del dinero -de un compromiso de medio millón de dólares solo envió en efectivo alrededor de 150 mil dólares- para apoyar la expedición. 
 

Sin embargo, otros miembros del gabinete, y fuera de él, fueron partidarios de cooperar al máximo y cumplir con lo pactado. El mayor temor del mandatario venezolano era que se afectara la imagen regional e internacional venezolana y provocar la hostilidad de los EE.UU., por lo que expuso que la expedición no debía partir del territorio de su país. Y trató de comprometerse lo menos posible con esta acción, a pesar de lo conversado y acordado con Fidel. Puede decirse que ese fue un momento de inflexión en las ideas del dirigente venezolano y el inicio de su traición posterior al pueblo bolivariano y a Cuba. Incluso, en esos viajes Delio Gómez conjuntamente con el embajador cubano en ese país, Francisco Pividal Padrón -ya fallecido, y gran estudioso de la vida y obra de Simón Bolívar-, llevaron algunas armas a los demócratas venezolanos ante la inminencia de un golpe de estado contra el gobierno de Rómulo Betancourt.
 

Luego de las vicisitudes de todo preparativo de esa naturaleza, la parte cubana asumió  con seriedad el compromiso con los revolucionarios dominicanos. No se trataba de una acción en respuesta a la agresividad del dictador Trujillo, sino la ejecución de una política de principios que iba a ser aplicada de forma ininterrumpida a lo largo del desarrollo de la Revolución. Incluso, en los momentos en que el Comandante en Jefe Fidel Castro visitaba los EE.UU., del 15 al 26 de abril, una delegación cubana compraba armas y hasta un avión, un viejo C-46, en tierras estadounidenses (Miami) que iba a servir para hacer llegar a tierras dominicanas al primer grupo de combatientes. En los inicios del mes de junio todo estaba listo. El Comandante Camilo Cienfuegos fue el más asiduo colaborador y asegurador de la misión e, incluso, se fotografió junto a los combatientes y despidió a los mismos antes de partir hacia tierras dominicanas. 
 

El Comandante Enrique Jiménez Moya fue nombrado el Jefe máximo del grupo guerrillero, y otro dominicano, Rinaldo Sinitiago fue Segundo Jefe y miembro del Estado Mayor, mientras que el Comandante Delio Gómez Ochoa partió como asesor militar y responsable de los cubanos. Estos últimos irían en avión y debían iniciar las acciones guerrilleras y crear el frente en la región de Constanza. Asimismo dos embarcaciones, que pertenecieron a familias del antiguo régimen batistiano, se pusieron a disposición de los expedicionarios, un total de 144 hombres, con las misiones de abrir dos frentes guerrilleros en la región montañosa de Estero Hondo y otro en la zona de Maimón.
 

El 14 de junio los primeros guerrilleros, un total de 54 hombres, aterrizaron bajo fuego enemigo, en el aeropuerto de Constanza, en República Dominicana. La odisea, de la cual poco se conoce, comenzaba con muchas dificultades. Hubo dispersión de los combatientes, que llegaron por aire, porque fueron detectados rápidamente en suelo dominicano por las fuerzas del ejército que se lanzaron a su persecución y exterminio. Todo parece indicar que indiscreciones y delaciones internas y externas dieron al traste con los que llegaron días después por vía marítima, ya que prácticamente fueron esperados y tuvieron que entrar en combate de forma inmediata. La masacre de esos grupos fue absoluta. Ante esta disyuntiva y ante la pérdida del contacto del grupo de Enrique Jiménez (luego se supo que esta tropa fue aniquilada rápidamente y el Comandante Jiménez, muerto el 19 de junio) el Comandante Delio Gómez fue nombrado Jefe del grupo guerrillero actuante.
 

El día 11 de julio, Delio Gómez y el pequeño grupo de otros tres compañeros (los últimos de su tropa) -lo que él llamó el “reducto guerrillero”- fueron hechos prisioneros, luego de tratar realizar maniobras para alejarse de la zona de operaciones del ejército profesional. A principios del mes de septiembre, los últimos hombres del desembarco marítimo, el norteamericano Larry Bevins y el español Francisco Álvarez cayeron en combate. La operación militar no fue exitosa y situó a la Revolución Cubana en “el banquillo de los acusados” en el seno de la OEA. Y aunque salió airosa de aquella peligrosa prueba, fue un momento muy difícil para la joven diplomacia cubana.
 

Sin embargo, en la valoración de este hecho histórico es necesario resaltar que el intento revolucionario de abrir frentes guerrilleros sirvió como un detonante inicial, aprovechado poco tiempo después por las fuerzas democráticas y revolucionarias dominicanas para el surgimiento de una oposición estructurada y genuinamente popular que dieron vida al “Movimiento 14 de junio” que comenzó diversas acciones contra el dictador. El mito de la impunidad e inmunidad de la que estaba revestida la tiranía de Trujillo fue completamente desbaratado. Ni siquiera la represión más sangrienta detuvo al movimiento progresista. Incluso, los EE.UU., bajo la presidencia de John. F. Kennedy, “tomaron cartas en el asunto” y, dando un giro a sus posiciones de apoyo al dictador, comenzaron a criticarlo y aislarlo. No es casual, entonces, que se vincule a la CIA en los planes de asesinar al dictador y abrir una etapa “democrática” en esa nación, a partir de 1961. Trujillo ya no encajaba en los planes del “nuevo rumbo” o las “nuevas fronteras” del presidente norteamericano John F. Kennedy, y el Imperio que estaba más preocupado porque no surgieran “nuevas Cubas” en el subcontinente, lo desechó totalmente, luego que lo utilizó en su cruzada “anticomunista cubana” con el fin de reprimir a su pueblo y a las democracias latinoamericanas. El viejo apotegma imperial norteamericano que, "los Estados Unidos no tienen amigos sino intereses", volvió a ser puesto en práctica en la década del 60. 
 

El movimiento revolucionario dominicano tomó un auge de tales proporciones, entre 1961 y 1965, que las autoridades de Washington determinaron, en ese último año, desatar una invasión directa de sus marines a ese país. Fue el epílogo de la contienda revolucionaria quisqueyana en aquellos años. 
 

La misión guerrillera de carácter antidictatorial y nacional-liberadora dominicana-cubana-latinoamericana de 1959, aunque también con participación de combatientes norteamericanos y españoles, fue la primera acción latinoamericanista e internacionalista directa y, relativamente numerosa, de la Revolución Cubana. 
 

Ella constituyó el signo vital de que sólo una Revolución es verdadera y auténtica si además de resolver los graves problemas endógenos de su país, es capaz de brindar su internacionalismo resuelto y militante ante las urgencias del movimiento revolucionario regional e internacional. Por ello, el proceso histórico de la conformación y ejecución de la expedición a dominicana, donde se involucraron alrededor de 100 cubanos, directa e indirectamente, y donde murieron 17 compañeros y más de cien de otros países -cifra un poco menor de los combatientes nacionales en la guerrilla del Che en Bolivia, en 1967- es una página gloriosa en la historia de Cuba y Latinoamérica.
 

Pero no debemos pasar algo por alto. La ambigüedad y el incumplimiento del presidente venezolano Rómulo A. Betancourt fue totalmente desconcertante. Solo se nos ocurre pensar que fue el inicio de la deserción-traición del mandatario Betancourt, su decline como líder democrático, al interior y el exterior de su país, al plegarse a la política estadounidense de aislar y atacar a Cuba.

 Cuba, Venezuela y la OEA. 

Si las percepciones de las autoridades de Washington habían sido negativas sobre Cuba, prácticamente desde el propio triunfo revolucionario, la Organización de Estados Americanos (OEA) se convirtió de inmediato en uno de los puntos neurálgicos de la tensión de las relaciones de los gobiernos de América Latina y el Caribe hacia La Mayor de las Antillas. Por su parte, Cuba delineó tempranamente su comportamiento en esa organización. En un discurso, el 18 de marzo de 1959, el nuevo representante cubano en ese organismo, el Dr. Raúl Roa valoraba acertadamente lo sucedido en la Isla y destacaba, ante todo, el carácter político-popular y armado del triunfo al afirmar que “[...]  En largos años no se había erguido y escuchado la voz genuina de Cuba en el Consejo de la OEA. [...] No resulta ocioso recordarlo por lo que tiene de novedad histórica y de obvio estímulo a los pueblos todavía oprimidos. El derrocamiento de una tiranía mediante la acción armada no es un suceso insólito en nuestra América; si lo es, en cambio, la que derribó la de Fulgencio Batista en Cuba. El estilo, la organización, la trayectoria y el desenlace de esa acción difieren radicalmente de todas las conocidas hasta ahora, constituyendo, por eso, un hecho nuevo en el proceso político hispanoamericano. Esta vez el cuartel no jugó papel determinante alguno.” (Carlos Lechuga Itinerario de una farsa, Editorial Pueblo Y Educación, La Habana, 1991, p. 18).  

Para un análisis de la inserción y actividad de Cuba en la OEA,  la problemática de sus vínculos con esta organización y, por ende, de sus Estados miembros, el enfoque debe realizarse a nuestro entender desde tres ángulos: primero, el gobierno norteamericano desde un inicio incluyó en sus planes contra Cuba la utilización del sistema inter-hemisférico por lo que los gobiernos más afines al imperio jugaron ese papel desde el inicio o fueron presionados al máximo para que lo hicieran; segundo, muchos regímenes oligárquicos del subcontinente, sin ni siquiera esperar una orden o presión de los EE.UU., se proyectaron autónoma o concertadamente con los intereses yanquis en los planes anticubanos, y tercero, la actitud-posición cubana, independiente e intransigente hacia los postulados retrógrados del sistema interamericano y los contraataques a la actividad desplegada contra su Revolución.
 

Y aunque siempre el cerebro y la mano de los yanquis sugería y dictaminaba las direcciones estratégicas y tácticas a tomar en contra del gobierno revolucionario cubano, muchos de los sicarios latinoamericanos y caribeños coincidieron, en el tiempo y el espacio, con tales pretensiones. E incluso, algunos de ellos, motivaron las acciones en el seno de la OEA, y se adelantaron, en cierto sentido, a las directrices norteamericanas. Tal fue el caso, ya analizado, de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo en República Dominicana. Si existen dudas de la utilización norteamericana de la OEA, un documento recientemente desclasificado por los EE.UU. expone que el Director de la CIA, Allen Dulles señaló el 9 de julio que “[...] parecía probable que la mayoría de los gobiernos de la OEA serían capaces de ver la conveniencia de una reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas para tratar el problema general de la situación en el Caribe, en respuesta a la argumentación de la República Dominicana de que la misma estaba siendo atacada por enemigos extranjeros.” (Memorandum of Discussion at the 412th Meeting of the National Security Council, Washington, July 9, 1959. Eisenhower Library, Whitman File, NSC Records. TOP Secret. Documento 331, pp. 555. En, Tomás Diez Confrontación Cuba- Estados Unidos. (1959-1960), Editora Política, La Habana, 2003, p. 33).
 

Todo parecía confluir en un clima que propiciara una reunión de la OEA en donde se trataría de acusar a La Habana y, de esa forma, tomar medidas de seguridad colectiva contra ella. La conjura trujillista, a la cual el gobierno de los EE.UU., le dio el visto bueno y se “alejó” lo suficiente para que quedara en el plano de las relaciones entre los gobiernos americanos, tomó mayor fuerza cuando se produjo el desembarco de dominicano-cubanos y latinoamericanos en la lucha contra Trujillo (ya expuestos anteriormente), En esa última dirección coincidió el gobierno venezolano, quien ya había sido agredido por el dictador dominicano. 
 

En el mes de junio y concordando “casualmente” con las preocupaciones de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los EE.UU. que se mostró “perturbada por la magnitud y el aumento creciente de ayuda militar a América Latina”, el Presidente del Perú, Manuel  del Prado propuso una conferencia de desarme en América Latina que, lógicamente, ganó el respaldo de los círculos de poder norteamericanos que estaban enfrascados en que el Gobierno de Cuba no adquiriera ningún armamento del exterior, aunque estos hubieran sido contratados por el gobierno de Batista. Entrado el verano de 1959, específicamente el 6 de julio, el gobierno haitiano a través de su embajador en la OEA, llamó a realizar una Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores, porque al decir del diplomático, la situación del Caribe era tensa y merecía el interés común de todos los estados del hemisferio. Ello concordaba perfectamente con la queja de Trujillo de que Cuba había agredido a su país.
 

Luego de varias complicaciones dadas por las distintas solicitudes de los gobiernos de Ecuador, Perú, República Dominicana y los Estados Unidos y, más adelante, el de Venezuela, quien acusó a los agresores trujillistas, el delegado dominicano, extrañamente, retiró su queja contra Cuba y Venezuela, sumándose a la idea de una reunión de cancilleres, la cual se aprueba el 13 de julio. El gobierno de Cuba, dando por consumada tal pretensión presentó, en las sesiones previas a la misma, un tema esencial para que fuera incluido en la agenda de dicha conferencia: “Subdesarrollo económico e inestabilidad política”, considerando que las situaciones del subdesarrollo dependiente en cada país, con sus nefastas secuelas económicas y sociales, eran las causas básicas para que no pudiera mantenerse una paz y una democracia en la región en su conjunto. Tal propuesta, definitivamente, no obtuvo los dos tercios de los votos necesarios para ser aprobada.  
 

Sin embargo, algunos días más tarde, los mismos países que no habían votado a favor del proyecto cubano expusieron que, en realidad, el tema cubano quedaba incluido en el “Punto No. 1” del temario, referido a la necesidad de observar y cumplir los principios de no intervención y agresión en la situación de tensión internacional existente en el Caribe. Tan rara inclusión, estuvo dada por la interpretación que se le asignó al proyecto cubano, el cual fue aprobado por 17 países. Finalmente, la V Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA comenzó, a pesar de las diferencias y la oposición cubana, el 12 de agosto de 1959 hasta el día 17, en la ciudad de Santiago de Chile. La situación política como consecuencia de los debates fue muy complicada y aguda, principalmente las discusiones entre el canciller cubano y el dominicano.
 

El ministro cubano Raúl Roa, un mes antes de iniciarse la misma, apoyándose en unraul-roa_canciller.jpg profundo conocimiento de la historia del continente y de los instrumentos del orden internacional y regional vigente, puso al descubierto la patraña de la queja dominicana y evidenció que solo las dictaduras en el hemisferio eran las que violaban los artículos de la Carta de la OEA, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca e inmediatamente, enumeró los crímenes del régimen de Trujillo y lo sentó en el banquillo de los acusados. Y declaró inatinente la aplicación del Tratado de Río de Janeiro (TIAR), porque Cuba no podía ser acusada de agresiones ya que la figura constitutiva de agresión estaba fuera de lugar. 
 

El “Canciller de la Dignidad” -como sería nombrado por el Comandante en Jefe Fidel Castro y los pueblos latinoamericano-caribeños- expuso de manera contundente que “[...] La razón profunda por la cual la zona del Caribe está embravecida, y no ahora, sino desde hace mucho tiempo, es simplemente la carencia de democracia. Esta es la razón por la cual hay numerosos núcleos de exiliados que van y vienen de uno y otro país y que cuando les llega la hora tratan de volver al suyo, con un legítimo derecho. Estos exiliados provienen exclusivamente de países en los cuales la democracia ha sido abolida. [...] Habrá intranquilidad en el Caribe, porque a los regímenes dictatoriales les interesa mucho que exista perturbación en el Caribe, porque al amparo de ella es que viven y medran”. (Raúl Roa García Sesión Extraordinaria, Consejo de la OEA, 2 de julio de 1959. En, Raúl Roa. Canciller de la Dignidad, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1986, pp. 31-33). 
 

Y finalmente, expresó que el Gobierno de Cuba está convencido que todo esas acusaciones lo que pretenden es “[...] crear a Cuba un ambiente internacional hostil, y organizar en Cuba una conjura internacional de tipo intervensionista, a los efectos de interferir, obstaculizar o malograr el desarrollo de la Revolución Cubana”. En su intervención en la V Reunión de Consulta de Cancilleres, Roa reafirmó que ésta es la primera vez que el pueblo de Cuba comparece tan plena y genuinamente representado en una Reunión de Cancilleres. Confirmando que  el triunfo de la Revolución Cubana representa, en su más pura y efectiva acepción, el ejercicio del poder en nombre del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Nunca la democracia tuvo en América expresión más directa y auténtica que en esta coyuntura estelar de nuestra agitada existencia. Y más adelante, respondiendo a las acusaciones de comunista y apéndice de la URSS y China, que comenzaban a endilgarle al proceso revolucionario cubano dijo que “[...] No resulta ocioso precisarlo. La Revolución Cubana no está a la derecha ni a la izquierda de nadie: está al frente de todos, con posición propia e inconfundible. No es tercera, ni cuarta, ni quinta posición. Es nuestra propia posición.” (Raúl Roa García Intervención en la V Reunión de Consulta de Ministros de relaciones Exteriores de la OEA. En, Idem., p. 34).
 

El  final de la reunión era previsible. La acusación contra Cuba de que interfería en los asuntos internos de otros países fue desbaratada (no hubo consenso) y con ello la posibilidad de que se activaran los instrumentos de seguridad colectiva y una intervención de la OEA en los asuntos cubanos. Sin embargo, a pesar del triunfo diplomático, los EE.UU. lograron que dos órganos de la OEA, la Comisión Interamericana de Paz y la de Derechos Humanos se pusieran en funcionamiento y desplazaran de los debates la propuesta cubana de la necesidad de la solución de los problemas del desarrollo económico. A partir de entonces, estos órganos comenzaron a archivar distintas acusaciones contra la Revolución Cubana y prepararon un dossier para futuras reuniones de la OEA. Cuba comenzó a ser monitoreada políticamente con el fin último de, en el momento adecuado, lograr lo que no habían alcanzado en la V Reunión de Cancilleres. 
 

Las conclusiones de la V Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, además de la derrota de la maniobra anticubana, demostraron dos problemáticas paradójicas del sistema interamericano. Por una parte, la Revolución Cubana, aunque hostigada en el seno del organismo hemisférico, había logrado insertarse en el mismo con una voz independiente y propia logrando una tribuna política pública para exponer los planes y realizaciones del proyecto revolucionario tanto en el plano socioeconómico y político y, a la vez, acusar constantemente los planes de agresión contra Cuba. Su discurso no se remitió solamente a la defensa de la nación cubana sino que se pronunció contra las dictaduras militares, la falacia de la democracia representativa burguesa y contra el imperialismo norteamericano y todas las formas de explotación y opresión nacional. 
 

Se alcanzó entonces un espacio internacional y regional importante para exponer sus lineamientos esenciales en política exterior. El aislamiento absoluto de la Revolución Cubana, a partir de ese momento, se hizo prácticamente imposible porque su eco positivo aumentó por instantes. La solidaridad de ella y hacia ella fue in crescendo y la opinión pública latinoamericana creció y tomo partido a favor de la Revolución Cubana. 
 

Por otra parte, los EE.UU. y las oligarquías latinoamericanas y caribeñas, incluidas las perennes tiranías, también obtuvieron ciertos avances en la campaña anticubana. Las acusaciones de que Cuba era la causa de las tensiones en el subcontinente ganaron terreno bajo el signo ideologizante de “la amenaza del comunismo” y la “exportación de la revolución”. La activación de la Comisión Interamericana de Paz fue símbolo de los propósitos de las futuras batallas en el terreno diplomático y político. Pero el consenso para aislar, sancionar y atacar a la Revolución Cubana, aún no se había logrado lo que hizo evidente que la presión norteamericana debía aumentar sobre los representantes de las democracias burguesas del continente.

 *Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba 

(Continuará)

08/06/2009 GMT 1

Declaración del Gobierno Revolucionario

polillabaez @ 09:25

logo-cuba-oea.JPGEn acto de peculiar significado histórico, la OEA acaba de dar sepultura formal a la vergonzosa resolución que en 1962 excluyó a Cuba del Sistema Interamericano.

Aquella decisión fue infame e ilegal, contraria a los propios propósitos y principios declarados en la Carta de la OEA. Fue, a la vez, coherente con la trayectoria de esa Organización; con el motivo por el cual fue creada, promovida y defendida por los Estados Unidos. Fue consecuente con su papel de instrumento de la hegemonía estadounidense en el hemisferio, y con la capacidad de Washington de imponer su voluntad sobre América Latina en el momento histórico en que triunfa la Revolución cubana.

Hoy la región de América Latina y el Caribe vive otra realidad. La decisión adoptada en la XXXIX Asamblea General de la OEA, es fruto de la voluntad de Gobiernos más comprometidos con sus pueblos, con los problemas reales de la región y con un sentido de independencia que desafortunadamente no prevalecía en 1962. Cuba reconoce el mérito de los Gobiernos que se han empeñado en borrar formalmente aquella resolución a la que en esta reunión se le denominó "un cadáver insepulto".

La decisión de dejar sin efecto la resolución VI de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, constituye un desacato incuestionable a la política seguida por los Estados Unidos contra Cuba desde 1959. Persigue el propósito de reparar una injusticia histórica y constituye una reivindicación al pueblo de Cuba y a los pueblos de América.

A pesar del consenso alcanzado en el último minuto, esa decisión se adopta en contra de la voluntad de Washington y frente a las intensas gestiones y presiones ejercidas sobre los Gobiernos de la región. Se propina así al imperialismo una derrota utilizando su propio instrumento.

Cuba acoge con satisfacción esta expresión de soberanía y civismo, a la vez que agradece a los Gobiernos que, con espíritu de solidaridad, independencia y justicia, han defendido el derecho de Cuba a regresar a la Organización. También comprende el deseo de librar a la OEA de un estigma que había perdurado como símbolo del servilismo de la institución.

Cuba, sin embargo, ratifica una vez más que no regresará a la OEA.

Desde el triunfo de la Revolución, la Organización de Estados Americanos ha desempeñado un activo papel a favor de la política de hostilidad de Washington contra Cuba. Oficializó el bloqueo económico, dispuso el embargo de armas y productos estratégicos, y estipuló la obligatoriedad de que los países miembros rompieran relaciones diplomáticas con nuestro Estado revolucionario. Durante años pretendió, incluso y a pesar de la exclusión planteada, mantener a Cuba bajo su competencia y someterla a su jurisdicción y a la de sus órganos especializados. Se trata de una Organización con un papel y una trayectoria que Cuba repudia.

El pueblo cubano supo resistir las agresiones y el bloqueo, superar el aislamiento diplomático, político y económico, y enfrentar por sí solo, sin doblegarse, la agresividad persistente del imperio más poderoso que haya conocido el planeta.

Nuestro país hoy disfruta de relaciones diplomáticas con todos los países del hemisferio, excepto los Estados Unidos. Con la mayoría de ellos desarrolla amplios vínculos de amistad y cooperación.

Cuba, además, ha conquistado su plena independencia, y marcha indetenible hacia una sociedad cada día más justa, equitativa y solidaria.

Lo ha hecho con supremo heroísmo y sacrificio y con la solidaridad de los pueblos de América. Comparte valores que son contrarios a los del capitalismo neoliberal y egoísta que promueve la OEA y se siente con el derecho y la autoridad para decir no a la idea de incorporarse a un organismo en el que todavía los Estados Unidos ejercen un control opresivo. Los pueblos y Gobiernos de la región sabrán comprender esta justa posición.

Hoy puede entenderse con mayor claridad que en 1962, que es la OEA la que resulta incompatible con los deseos más acuciantes de los pueblos de América Latina y el Caribe, la que es incapaz de representar sus valores, sus intereses y sus verdaderas ansias de democracia; la que no ha sabido dar solución a los problemas de la desigualdad, la disparidad en la riqueza, la corrupción, la injerencia extranjera y la acción depredadora del gran capital transnacional. Es la que ha callado ante los crímenes más horrendos, la que comulga con los intereses del imperialismo, la que conspira y subvierte contra Gobiernos genuinos y legítimamente constituidos con demostrado respaldo popular.

Los discursos y pronunciamientos de San Pedro Sula han sido harto elocuentes. Las críticas fundadas al anacronismo de la organización, a su divorcio de la realidad continental y a su trayectoria infame, no pueden dejar de atenderse.

Los reclamos a que se ponga fin, de una vez y por todas, al criminal bloqueo económico de los Estados Unidos contra Cuba, reflejan el creciente e indetenible sentimiento de todo un hemisferio. El espíritu de independencia allí representado por muchos de los que hablaron, es con el que Cuba se siente identificada.

Las ansias de integración y concertación de América Latina y el Caribe son cada vez más manifiestas. Cuba participa activamente, y se propone seguir haciéndolo, en los mecanismos regionales representativos de aquella que José Martí llamó "Nuestra América", desde el Río Bravo hasta la Patagonia, incluyendo todo el Caribe Insular.

Fortalecer, expandir y armonizar esos organismos y agrupaciones, es el camino escogido por Cuba; no la peregrina ilusión de regresar a una organización que no admite reforma y que ya ha sido condenada por la historia.

La respuesta del pueblo de Cuba a la ignominiosa Octava Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, fue la Segunda Declaración de La Habana, aprobada en Asamblea Popular el 4 de febrero de 1962 por más de un millón de cubanos en la Plaza de la Revolución.

La declaración afirmaba textualmente:

"... Con lo grande que fue la epopeya de la independencia de América Latina, con lo heroica que fue aquella lucha, a la generación de latinoamericanos de hoy le ha tocado una epopeya mayor y más decisiva todavía para la humanidad. Porque aquella lucha fue para librarse del poder colonial español, de una España decadente, invadida por los ejércitos de Napoleón. Hoy le toca la lucha de liberación frente a la metrópoli imperial más poderosa del mundo, frente a la fuerza más importante del sistema imperialista mundial y para prestarle a la humanidad un servicio todavía más grande del que le prestaron nuestros antepasados.

"... Porque esta gran humanidad ha dicho: «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente".

Seremos leales a estas ideas, que han permitido a nuestro pueblo mantener a Cuba libre, soberana e independiente.

La Habana, 8 de junio del 2009

Washington contra Cuba: Estados Unidos no acepta perder

polillabaez @ 07:49

Por Eva Golinger

 

logo-cuba-oea.JPGNo es casualidad que sólo un día después del histórico acontecimiento en la OEA que evidenció la gran solidaridad en la región hacia Cuba, Washington anuncie la captura de dos espías en Estados Unidos que trabajaban para el gobierno cubano.

 

La decisión unánime del pasado 3 de Junio, que dejó sin lugar la Resolución de 1962 que suspendía la participación de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA), fue un acontecimiento histórico. Sin duda, fue una de las muestras más contundentes del profundo cambio que se ha producido en América Latina durante los últimos 10 años, desde la llegada al poder de la Revolución Bolivariana en Venezuela. Sólo dos días antes, el antiguo grupo guerrillero de El Salvador, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) asumió el poder en la figura del nuevo presidente Mauricio Funes, poniendo en evidencia, todavía más, el gran giro hacia la izquierda que ha tomado la región. Haber logrado la disolución de la Resolución de 1962 en la OEA tan pronto después de la Cumbre de las Américas del pasado abril, donde por primera vez se trató el asunto de manera pública y oficial, es un verdadero logro de la integración latinoamericana y un indicador de que la nefasta e imperialista «Doctrina Monroe», que enmarcaba la dominación de Estados Unidos en el hemisferio durante siglos, ha dejado de existir.

 

Sin embargo, Washington no ha aceptado la derrota fácilmente. De hecho, el gobierno de Barack Obama, que tanto ha insistido en un cambio de la política hacia Cuba, ha volteado la derrota y la ha convertido en una victoria para Washington. A pesar de que fueron los países del ALBA (Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua y Venezuela) quienes negociaron hasta el último momento la derogación incondicional de la Resolución de 1962, los voceros del Departamento de Estado han declarado que fue el documento original de la secretaria de Estado Hillary Clinton el que se logró imponer ante la Asamblea General de la OEA. En declaraciones a la prensa durante la tarde del 3 de junio, el asistente especial del presidente Obama y director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, Dan Restrepo, dijo «Creo que es importante destacar que anoche hubo un documento en la mesa cuando terminaron las conversaciones, aparentemente atascado, cuando los países del ALBA no aceptaban el texto, sobre el cual había ya un consenso general. Esta mañana, sin cambiar ni una palabra, esos países se unieron al consenso que ya se había formado bajo el liderazgo de Estados Unidos y otros importantes países del hemisferio».

 

El subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, corroboró esta declaración y añadió: «Y me gustaría enfatizar el hecho de que la resolución que se aprobó hoy está basada en una resolución presentada por la secretaria Clinton ayer, luego de una conversación y negociación extensa con un amplio sector de socios. Por lo tanto, es el producto de un diálogo con socios claves en el hemisferio. Era un documento tan poderoso y una coalición de países tan poderosa que aquellos países que se sentían incómodos con ciertos aspectos del documento, últimamente no podían cambiarlos…Y es importante entender que además del asunto de Cuba, lo que fuimos capaces de lograr aquí, lo primero, fue obligar a los países del ALBA a comprometerse con instrumentos amplios que ellos han violado –como la Carta Democrática Interamericana-».

 

Entonces, según el gobierno de Estados Unidos, ellos lograron imponer su resolución sobre la derogación de la Resolución de 1962 y el posible retorno de Cuba a la OEA –que supuestamente tenían previsto- y también lograron obligar a los países del ALBA a comprometerse con la Carta Democrática, con cuyo texto no estaban comprometidos. También, el subsecretario Shannon, tanto como el asistente especial del presidente Obama, Dan Restrepo, destacaron que la resolución que presuntamente impusieron: «Deja muy claro el proceso que debe segur Cuba para volver a la OEA. Requiere, primero, que Cuba pida permiso. Segundo, que entre en un diálogo con los órganos relevantes de la OEA y que ese diálogo y la decisión tomada por la OEA estén en concordancia con las prácticas, los principios y los propósitos de la OEA. Y la resolución deja muy claro que los instrumentos y documentos fundamentales de la OEA, como la Carta Democrática Interamericana, serán los documentos básicos para evaluar el regreso de Cuba a la OEA».

 

Sin embargo, en declaraciones a la prensa luego de la conclusión de la Asamblea General de la OEA en Honduras del 1 al 3 de junio, el presidente venezolano Hugo Chávez reveló que Washington hizo lo posible para impedir que el tema de la derogación de la Resolución de 1962 se tratara en la reunión. Fueron los países del ALBA, junto con la mayoría de los países de la región, incluido el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quienes insistieron en tratar el asunto de aquella resolución obsoleta como asunto principal de la reunión. Anteriormente, voceros del Departamento de Estado habían confirmado que «Estados Unidos se opone a considerar el regreso de Cuba a la OEA hasta que haya un gobierno ‘democrático’ en Cuba».

 

¿Qué pasó entonces? Washington se vio obligado a aceptar que como se comprobó en la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago el pasado mes de abril, la región ha cambiado y ya no puede dominar y mandar como antes. Pero tampoco aceptó la posibilidad de una derrota contundente que mostraría la debilidad del nuevo gobierno estadounidense frente al hemisferio, y así, hizo lo posible para imponer su posición sobre el tema de Cuba. Luego vieron que de cierta manera, si aceptaban derogar la Resolución de 1962 pero con una seria de condiciones para que Cuba regrese a la OEA, Washington podría salir con una imagen victoriosa. Mostraría el «cambio» de política hacia Cuba del gobierno de Obama y realmente pondría en manos del gobierno cubano el próximo paso para reincorporarse al organismo interamericano y normalizar la relación con Estados Unidos. Y sería una manera de evitar el debate sobre el levantamiento del bloqueo contra Cuba porque podrían decir desde Washington que han abierto puertas a Cuba y ahora está en manos de la isla responder.

 

No es casualidad que sólo un día después del histórico acontecimiento de la OEA que evidenció la gran solidaridad de la región con Cuba, Washington anunciase la captura de dos espías en Estados Unidos que trabajaban para el gobierno cubano. El arresto de los ciudadanos estadounidenses Walter Kendell Myers de 72 años y su esposa, Gwendolyn Myers de 71, el pasado 4 de junio, bajo los cargos de espionaje, de agentes ilegales de Cuba durante 30 años y de conspirar para entregar información clasificada al gobierno cubano, viene justamente en un momento de apertura hacia la isla entre la opinión pública estadounidense. Por primera vez en decenios, la idea de viajar a Cuba, hacer negocios legalmente o simplemente tratarlo como un país normal en lugar de un país «enemigo», se estaba aceptando por la mayoría de los estadounidenses. Por fin se pensaba que el bloqueo impuesto hace 50 años contra la isla caribeña se levantaría en algún momento próximo. Y con la decisión de la OEA de derogar la resolución que suspendió la participación de Cuba en ese organismo regional hace casi 50 años, pues, el levantamiento del bloqueo parecía inminente.

 

Pero con el descubrimiento de «espías cubanos» activos en Estados Unidos, todo eso cambia. Volvemos a la Guerra Fría. Myers trabajó durante casi tres decenios en la oficina de inteligencia del Departamento de Estado y supuestamente tuvo acceso a documentación clasificada sobre Cuba, que según el FBI, logró enviar al gobierno cubano. Su esposa lo acompañaba en sus esfuerzos. Según el Departamento de Justicia de EEUU, la pareja seguía espiando para Cuba hasta tiempos recientes, y suministraron información el pasado mes de abril sobre la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago. Ya un grupo de senadores y congresistas en Washington ha hecho un llamamiento para que se pare inmediatamente cualquier intento de normalizar relaciones con la isla hasta que el Congreso evalúe los daños causados por «estos espías» a la seguridad nacional de Estados Unidos. La secretaria de Estado Hillary Clinton ordenó una evaluación comprensiva sobre la información que pudiera haberse transferido a Cuba. Mientras tanto, ante la opinión pública estadounidense, Cuba vuelve a ocupar su lugar como un país «enemigo» que busca maneras de socavar la seguridad de Estados Unidos y obtener sus «secretos». La investigación del FBI que supuestamente se realizaba desde hace tres años no pudo haber concluido en un momento más oportuno para Washington.

 La Organización de Estados Latinoamericanos y Caribeños 

Esta situación y los constantes engaños de Washington, enfatizan aún más la necesidad de crear un organismo latinoamericano que no está sujeto a la influencia y/o dominación de Estados Unidos. El presidente Chávez afirmó esta necesidad en sus declaraciones sobre la derogación de la Resolución de 1962: «…esta victoria de hoy no es suficiente, sólo es el comienzo de una nueva era, porque la OEA está ahí con sus mecanismos intactos, el imperialismo está ahí intacto… por eso seguimos planteándolo; es necesario conformar una organización, y cada día esa voz suena con mayor fuerza en estas latitudes».

 La OEA es una organización al servicio de Estados Unidos 

Desde su fundación en 1948, la Organización de Estados Americanos se ha dedicado a «promover y consolidar la democracia representativa» en la región, según el modelo estadounidense. De hecho, la OEA sólo reconoce un modelo socio-político-económico, que es el estadounidense. Esto implica que la OEA trabaja activamente para promover y asegurar la implementación del modelo de democracia representativa impuesto por Washington y no permite que los países miembros desarrollen modelos alternativos, como la democracia participativa o el socialismo. De hecho, la Carta Democrática de la OEA afirma en su preámbulo que «La solidaridad y la cooperación de los Estados americanos… sólo puede ejercerse sobre la base del ejercicio efectivo de la democracia representativa», lo cual excluye a cualquier país con un modelo alternativo de la cooperación regional. Adicionalmente, cualquier Estado que no implemente el modelo de democracia representativa promovido por Estados Unidos es acusado de violar la Carta Democrática o de ser violador de los derechos civiles, políticos o humanos.

 

Sin embargo, la OEA nunca ha condenado los múltiples golpes de Estado en la región ejecutados o promovidos por Estados Unidos, incluidos los golpes dirigidos por la CIA contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, J.M. Velasco Ibarra en Ecuador en 1961, Juan Bosch en la República Dominicana en 1963, Joao Goulart en Brasil en 1964, Allende en Chile en 1973, el presidente Chávez en Venezuela en Abril 2002 y el presidente Aristide en Haití en 2004. Y tampoco la OEA condenó a Estados Unidos por sus agresiones contra Nicaragua, Honduras y El Salvador en los años ochenta, a pesar de que la Corte de Justicia Internacional de La Haya reconoció que Estados Unidos violó la soberanía de Nicaragua durante ésa época. De hecho, Nicaragua tuvo que acceder a un sistema de derecho internacional fuera de la OEA para obtener justicia, porque la OEA se negaba a recibir su demanda contra Washington. La OEA nunca condenó de manera contundente la invasión de Estados Unidos contra Granada en 1983 y tampoco contra Panamá en 1989. ¿Entonces para que sirven la OEA y su Carta Democrática si sólo existe para defender los intereses de Estados Unidos y sus aliados en la región?

 

Más ahora, cuando los países latinoamericanos se están liberando de la dominación de Estados Unidos impuesta durante siglos, y que cada día hay menos indicadores de que el nuevo gobierno de Washington levantaría el bloqueo contra Cuba y cesaría sus agresiones contra países como Bolivia y Venezuela, es necesaria la creación de una Organización de Estados Latinoamericanos y Caribeños libre de la mano imperial. Obama acaba de solicitar unos 320 millones de dólares adicionales para el año 2010 para financiar «la democracia» en América Latina. Esta suma extraordinaria supera el monto total de los ocho años del gobierno de George W. Bush para sus esfuerzos de «promover la democracia» en la región; dinero que ha alimentado movimientos opositores a gobiernos regionales ya no subordinados a los intereses de Washington. Esta solicitud confirma la intensificación de la invasión silenciosa en la región como manera de subvertir los procesos de cambio que se están realizando en países como Bolivia, Ecuador, Venezuela y muchos más. Tanto como demuestra el caso de Cuba, el imperio no pierde fácilmente, seguirá luchando para recuperar su «liderazgo» y dominación regional hasta el último momento.

 

http://blasapisguncuevas.blogcindario.com/2009/06/03493-washington-contra-cuba-estados-unidos-no-acepta-perder.html

14/05/2009 GMT 1

Del dicho al hecho...

polillabaez @ 18:25

oea-2.JPGDesde Argentina, una luchadora social, una querida y solidaria hermana, me hace llegar este análisis, muy a tono con los que en estos días se hacen, sobre las profundas diferencias entre los principios que postulara, y el verdadero papel que ha tenido la OEA en nuestra historia...

 

Rosa, leyendo esto, uno se agarra la peor bronca, pues la historia no es más que un cúmulo de violaciones a la esencia (bien entendida) de esta carta. No cabe duda que como la moral burguesa se comporta en nuestros piases no hace otra cosa que buscar el hueco para justificar sus abusos y con perdón de la palabra cagarse en los preceptos fundamentales.... no miran la ley para definir el comportamiento, sino que por el contrario buscan el hueco para desafiar lo establecido como principio.Nuestra historia Americana no deja de ser un cúmulo de vejaciones a cualquier intento de honrar esas palabras tan grandiosas que te nombro mas arriba y que vistas en ese formato y confrontadas con la realidad aparecen irrisorias y cuando no, carentes totalmente de sentido.Los comportamientos actuales al respecto son un insulto a la razón de cualquier ser humano que utilice nimiamente aquello que se supone nos diferencia de los animales (diferencia de la que no estoy tan segura... hasta a veces creo los animales nos superan... pues matan para alimentarse o por instinto de conservación no por el gusto de matar, ni por motivos de tipo ontológicos ni fetichistas).Vasta confrontar nuestras historias para saberlo: cuando prima el proteccionismo de nuestros estados la injerencia es tolerada, cuando tenemos dictaduras que nos asesinan esto de la no injerencia prima.... cuando se tratan de Estados no asociados los principios nos los pasamos por donde no nos da el sol... y así sucesivamente.... Es una cosa de locos.A veces me indigna tanto, me duele tanto ver cómo todo se vacía de contenido, cómo se manipula, cómo se contorsiona, se pone patas para arriba, para abajo, se manipula en función de respaldar actos que no hacen más que contradecir la esencia de cualquier intento de humanizarnos, de sensibilizarnos.... esta mecánica además es tan evidente que no importa por donde comience... siempre se sabe donde termina.Y aquí en nuestros países capitalistas... "democráticos, formales y representativos", los pueblos no hacemos mas que mirar como se pasan unos a otros la pelota para no cambiar nada más que las formas de la mecánica, para ocultar lo inocultable.... que en esencia todo sigue igual, que no cambia nada... que cada vez hay más pobres y cada vez algunos son más ricos, más poderosos.Quisiera llegar al día en que la humanidad (todos nosotros, la gente) nos hagamos cargo de nuestra Humanidad y demos vuelta el rumbo y honremos las grandiosas palabras que hoy vaciamos de contenido, nombrándolas sin sentido, malgastándolas. Te mando un beso grande.Melina  Extractos de la "carta de la Organización de los Estados Americanos" suscrita en la Novena Conferencia Internacional Americana, Bogotá, Marzo 30 - Mayo 2, 1948 En nombre de sus pueblos, los estados representados en la IX conferencia internacional americana, Convencidos de que la misión histórica de América es ofrecer al hombre una tierra de libertad y un ámbito favorable para el desarrollo de su personalidad y la realización de sus justas aspiraciones;  Conscientes de que esa misión ha inspirado ya numerosos convenios y acuerdos cuya virtud esencial radica en el anhelo de convivir en paz y de promover, mediante su mutua comprensión y su respeto por la soberanía de cada uno, al mejoramiento de todos en la independencia, en la igualdad y en el derecho; Seguros de que el sentido genuino de la solidaridad americana y de la buena vecindad no puede ser otro que el de consolidar en el continente, dentro del marco de las instituciones democráticas, un régimen de libertad individual y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre; Persuadidos de que el bienestar de todos ellos, así como su contribución al progreso y la civilización del mundo, habrá de requerir, cada día mas, una intensa cooperación continental; ..... Convienen en suscribir la Carta de Organización de los Estados Americanos. Naturaleza y propósitos Art. 1 -Los Estados Americanos (E.A.) consagran en esta carta la organización internacional que han desarrollado para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia. (...) Art. 2 -  se establecen los miembros Art. 3 – cuestiones de forma. Art. 4 – La OEA para realizar los principios en que se funda y cumplir sus obligaciones regionales de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, establece los siguientes propósitos ESENCIALES: a-      Afianzar la paz y la seguridad en el continente; b-      Prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacifica de las controversias que surjan entre los miembros; c-      Organizar la acción solidaria de éstos en caso de agresión; d-     Procurar la solución de los problemas políticos, jurídicos y económicos, que se susciten entre ellos; y  e-      Promover por medio de la acción COOPERATIVA, su desarrollo económico. PRINCIPIOS Art. 5  los E.A. reafirman los siguientes principios: el derecho internacional es norma de conducta en la relación de los estados. El orden internacional esta esencialmente constituido por EL RESPETO A LA PRESONALIDAD, SOBERANÍA E INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS (…) La solidaridad de los E.A. y los altos fines que con ella persiguen, REQUIEREN LA ORGANIZACIÓN POLITICA DE LOS MISMOS SOBRE LA BASE DEL EJERCICIO EFECTIVO DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA. Condenan la guerra de agresión: la victoria no da derechos. La agresión a un E.A. constituye una agresión a los demás miembros. Las controversias entre 2 o mas Estados miembros deben resolverse por medio de procedimientos pacíficos. La justicia y la seguridad SOCIALES son la base de una paz duradera. La COOPERACIÓN ECONÓMICA es esencial para el bienestar y la prosperidad comunes de los pueblos del continente. Los E.A. proclaman los derechos fundamentales de la persona humana sin hacer distinción de raza, nacionalidad, credo o sexo. La unidad espiritual del continente se basa en el RESPETO POR LA PERSONALIDAD CULTURAL DE LOS PAISES AMERICANOS y demanda su estrecha cooperación en las altas finalidades de la cultura humana. La educación de los pueblos debe orientarse hacia la justicia, la libertad y la paz.  DERECHOS Y DEBERES FUNDAMENTALES ART.6 – Los E. son jurídicamente iguales, disfrutan de iguales derechos e igual capacidad para ejercerlos, y tienen iguales deberes. Los derechos de cada uno no dependen del poder que disponga para asegurar su ejercicio, sino del simple hecho de su existencia como persona de derecho internacional. ART.7 – todo E. A. tiene el deber de respetar los derechos de que disfrutan los demás E, de acuerdo con el D.I.  ART. 8 – los derechos fundamentales de los Estados no son susceptibles de menoscabo en forma alguna. ART. 9 – La existencia política del E. es independiente de su reconocimiento por los demás E. Aún antes de ser reconocido, el E. tiene derecho de DEFENDER SU INTEGRIDAD E INDEPENDENCIA, PROVEER A SU CONSERVACIÓN Y PROSPERIDAD Y, POR CONSIGUIENTE, DE ORGANIZARSE COMO MEJOR LO ENTIENDE, LEGISLAR SOBRE SUS INTERESES, ADMINISTRAR SUS SERVICIOS y determinar la jurisdicción y competencia de sus tribunales.(…) ART.10 - … ART.11- El derecho que tiene un E. de proteger y desarrollar su existencia NO LO AUTORIZA A EJECUTAR ACTOS INJUSTOS contra otro E. ART. 12- … ART. 13 – Cada E. TIENE DERECHO DE DESENVOLVER LIBRE Y ESPONTANEAMENTE SU VIDA CULTURAL, POLÍTICA Y ECONOMICA. En este libre desenvolvimiento el E. respetará los derechos de la persona humana y los principios de la moral universal. ART. 14 – El respeto y la fiel observancia de los tratados constituyen normas para el desarrollo de las relaciones pacificas entre los E.. Los tratados y acuerdos deben ser PUBLICOS. ART. 15 – NINGUN ESTADO O GRUPO DE ESTADOS TIENE DERECHO DE INTERVENIR DIRECTA O INDIRECTAMENTE, SEA CUAL FUERA EL MOTIVO, EN LOS ASUNTOS INTERNOS O EXTERNOS DE CUALQUIER OTRO. EL PRINCIPIO ANTERIOR EXCLUYE NO SOLAMENTE LA FUERZA ARMADA, SINO TAMBIÉN CUALQUIER OTRA FORMA DE INGERENCIA O DE TENDENCIA ATENTATORIA DE LA PERSONALIDAD DEL ESTADO, DE LOS ELEMENTOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y CULTURALES QUE LO CONSTITUYEN. ART. 16 – NINGUN ESTADO PODRÁ APLICAR MEDIDAS COERCITIVAS DE CARÁCTER ECONÓMICO Y POLÍTICO PARA FORZAR LA VOLUNTAD SOBERANA DE UN ESTADO Y OBTENER DE ESTE VENTAJAS DE CUALQUIER NATURALEZA. ART 17 – El territorio de un E. es inviolable; no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza tomadas por otro E., directa o indirectamente, cualquiera que fuere el motivo, aún de manera temporal. No se reconocerán las adquisiciones territoriales o las ventajas especiales que se obtengan por la fuerza o por cualquier otro medio de coacción. ART. 18 - …. 

ART. 19 -….

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