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El Blog de la Polilla Cubana
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Categoría: Literatura

01/09/2009 GMT 1

Un libro serio que va más allá del panfleto político

polillabaez @ 06:53

Por Arnoldo Fernández Verdecia.

feria-del-libro-febr-16-2009-055.jpgEl libro “Siglo XX: intelectuales militantes”, de Eliades Acosta Matos, es curioso dentro de la producción literaria de los últimos años en Cuba; muchos pensarán en la implicación del autor con la Revolución del primero de enero de 1959, por las funciones que ha ejercido como intelectual orgánico en diferentes momentos de su vida, hecho que pudiera limitar su alcance, pero probaré que se trata de una reflexión seria que va mas allá del planfeto político.

Primeramente, destacar los valores históricos presentes en el análisis, pues se adentra en los elementos que llevaron al mundo a dos guerras mundiales devastadoras (1914-1918) (1939-1945) y la posición, en esos procesos, de la intelectualidad mundial, tanto de izquierda como de derecha.

Destaca, sobre todo en el período entreguerras (1919-1938), como figuras de la talla de Hitler y Musolini, se rodearon física y espiritualmente de pensadores que legitimaron sus proyectos sociales, entre los que se encuentran Oswald Spengler, Carl Schmitt, Martin Heidegger y Ernest Junger, entre muchos otros.

También ilustra la respuesta de intelectuales de honor a las teorías que fundamentaron el “espacio vital”, y la sed de revanchismo de Alemania e Italia en el escenario imperialista de esos años. Sobresalen en este sentido escritores como Paul Valéry, Baudelaire, Rimbaud, Verlaine y Mallarmé.

La ocasión sirve al autor para valorar la posición de los escritores a nivel mundial con la Revolución de Octubre, momento lúcido dentro del libro, pues se apoya en referencias de protagonistas del hecho, para ilustrar cómo se percibía el fenómeno dentro de la Unión Soviética y fuera de ella. Los grandes debates que se originaron en torno al proceso que se construía allí, las desviaciones ocurridas, la justeza que lo caracterizó, en fin, el tejido de interpretaciones que generó el socialismo como opción y la necesidad de tomar partido por el país de los soviets en medio de las contradicciones imperialistas que conducían al mundo a una nueva guerra.

El autor señala los malabares de la potencias imperialistas en circunstancias críticas, “el peligro comunista que se cernía sobre el orbe”, en particular Europa, y cómo Francia e Inglaterra se hacen cómplices del monstruo incubado por Hitler en Alemania, con la esperanza de lanzarlo contra la Unión Soviética, juego que les sale caro, pues al final se volvió contra ellas y le causó dolorosas heridas.

Desfilan por las páginas de “Siglo XX: intelectuales militantes”, personajes inmensos de la política mundial como Chamberlain, Wilson, Churchil, Petain, Stalin, Lenin, las posiciones claves que desempeñaron en el destino de la humanidad, unos con sus visiones imperiales, otros con sus enfoques de progreso.

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, los intelectuales del planeta decidieron reunirse en 1935 y posteriormente en 1936, intentando ponerse de acuerdo por encima de credos religiosos, posiciones políticas y otras diferencias, para enfrentar desde el arte y la literatura el proceso de ascenso del fascismo. Las naciones donde se produjeron los encuentros fueron Francia e Inglaterra respectivamente. Eliades Acosta analiza con profundidad y un significativo número de referencias los debates y acuerdos de ambas citas. Por las páginas de esta obra desfilan las intervenciones de Andre Gide, Henri Barbuse, Breton, Malraux, Roiman Rollang, Sinclair Lewis, Thomas Mann, B. Brecht, I. Ehrenburg, entre muchos otros.

El ensayista Acosta Matos reflexiona sobre el acercamiento al marxismo que se produjo en esos años, en algunos casos como moda intelectual, y en otros, como partido consciente. Algunas conclusiones del libro son medulares: “Lástima que la torpeza y cortedad política de Stalin frustrasen el prometedor proceso iniciado en París. Faltó cultura y visión estratégica para compreder que la unidad entre las vanguardias artísticas y políticas del momento, que en 1935 se avizoraba a las puertas, hubiese podido cambiar la marcha de la historia”(1).

La ocasión sirve al prosista para presentarnos las apatías que caracterizaron a gran parte de la intelectualidad del momento, encerrada en una torre de marfil, al preferir apostar a la obra por la obra y considerar que el intelectual no debe implicarse en los asuntos políticos, ignorando que son líderes de opinión que pueden guiar, en momentos de oscuridad, hacia la racionalidad y la justicia.

Eliades aprovecha también para desnudar el sistema totalitario nazi vinculado a la cultura, hecho que maneja de forma inteligente y audaz, por las necesarias lecturas entre líneas que sugiere. Lo hace a través de documentos de la autoría de los propios nazis relacionados con la función de la prensa, el tipo de arte y literatura que necesita el pueblo, el papel del intelectual en la sociedad, cuáles son los libros buenos y los malos, el escritor como apologista del sistema, entre otros elementos interesantes para el lector contemporáneo.

La posición de la intelectualidad con la República española es otro de los tópicos desarrollados en el texto, sobre todo el Segundo Congreso Internacional de escritores en defensa de la cultura, acontecimiento bien documentado por el autor, que muestra los fundamentos de autores de Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Cuba, la propia España, entre muchos otros, en relación con el ascenso del fascismo, incluso algunos de los delegados regresaron del Frente de combate para participar en las secciones del evento. Nunca antes se debatió con tanta fuerza el problema del compromiso del escritor, el tipo de literatura que hacía falta y cómo utilizar las ideas para ayudar al proceso republicano español.

El Macartismo en los Estados Unidos, década de 1960, la aparición en las filas intelectuales de un movimiento neoconservador, retrógrado en sus proyecciones y accionar, matizaron este período, bautizado a partir de entonces como Guerra Fría, y tendrá como características fundamentales el enfrentamiento antagónico entre dos sistema el socialista y el capitalista. Los intelectuales durante todo ese tiempo, que llega hasta los inicios de la década de 1990, se agruparon en diversos bandos, según sus filiaciones políticas e intereses.

Algunos sucesos matizaron los debates intelectuales, de ese período, como el triunfo de la Revolución Cubana y la guerra de Viet Nam. En cada uno de ellos, la intelectualidad mundial de izquierda tomó partido a favor de lo justo de aquellos procesos históricos. En ese contexto brillaron figuras como los cubanos Lisandro Otero, Pablo Armando Fernández y Roberto Fernández Retamar.

El libro culmina con un capítulo singular “Resurrección de Prometeo”, en abierta alusión al proceso revolucionario que libra Venezuela actualmente y su líder Hugo Chávez; el encuentro de intelectuales desarrollado en Caracas, devenido continuación de los acontecimientos precedentes en los que participó la intelectualidad progresista del siglo XX.

Finalmente, sugiero leer esta obra críticamente para valorar el inmenso papel de los intelectuales, sobre todo los escritores, en las luchas de la humanidad por un mundo de paz y justicia.

Notas
1. Eliades Acosta Matos. Siglo XX: intelectuales militantes, Editora Abril, La Habana, 2007, p. 138.

Foto Presentación de la obra en la FILH 2009_RCBáez

http://caracoldeagua-arnoldo.blogspot.com/2009/08/un-libro-serio-que-va-mas-alla-del.html

La Edad de Oro cumple 120 años

polillabaez @ 20:43

Una fecha que toda Latinoamerica debe recordar... en este primer número de la Revista, dijo Martí: "En América‚ se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir". Y porque están dispuestos a morir antes que vivir sin libertad, están hoy los hondureños en pie de lucha...

 

La Edad de Oro y los amigos de José Martí     

Por Lydia Esther Ochoa 

 

marti-laatinoamericanista.JPGEl primer número de La Edad de Oro fue publicado en Nueva York el 1 de julio de 1889. Los tres restantes números aparecieron en agosto, septiembre y octubre, también de aquel año. José Martí concibió la publicación como “una revista de literatura infantil amena y educativa, con lenguaje poético que despertara el interés y la imaginación de un lector tan especial”.

Desde que los lectores abren la primera página y ven la dedicatoria dirigida a "los niños que lean la Edad de Oro" el interés es inmediato: “Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz”.

 

En otra parte de la dedicatoria Martí escribió que “todo lo que quieran saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas. Les vamos a decir cómo está hecho el mundo: les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora”.

 

Ciertamente los menudos lectores y sus familiares se maravillan con la Edad de Oro. Los principitos porque encuentran en sus páginas esa ternura que solo ellos son capaces de comprender y descubrir, mientras los adultos dejan salir al niño que llevan oculto en su interior para dar rienda suelta a la imaginación, y se siente al mismo tiempo padres de todos pequeños.

 

Martí creó a la Edad de Oro con gran sensibilidad y rigor, especialmente el primer número. Fue el único redactor de los textos insertados en sus páginas, seleccionó las ilustraciones, se ocupó del proceso de impresión y hasta de su distribución en el continente americano.

 

Después de leer la Edad de Oro los lectores llevan siempre en el recuerdo al valeroso Héctor, el héroe troyano que lucha por la soberanía de su patria frente a los invasores griegos. También admiran a Miguel Hidalgo, Simón Bolívar y José de San Martí, los tres héroes latinoamericanos, enaltecidos por José Martí.

 

Aprueban los gesto de Pilar de regalar a la niña enferma los zapaticos de rosa y de Bebé de obsequiar a su primo Raúl, la espada nueva, obsequio del señor Don Pomposo, se alegran con la victoria de Meñique sobre contrincantes más fuertes, y acompañan a la inquieta Ardilla que pone en su justo lugar a la vanidosa montaña, y viajamos al país de los anamitas.

 

La revista literaria concebida por José Martí cumple 1 20 años de andar con los niños, del reconocimiento tierno de varias generaciones de menudos lectores que ven al autor de la Edad de Oro a un gran compañero: “ Lo que queremos es que los niños sean felices…; y que si alguna vez nos encuentra un niño de América por el mundo nos apriete mucho la mano, como a un amigo viejo, y diga donde todo el mundo lo oiga: "¡Este hombre de LA EDAD DE ORO fue mi amigo!"

 

Un amigo sincero, un gran amigo de siempre y para siempre que los enseña en cada nueva generación a ser mejores y a ponerse del lado de los buenos, un propósito esencial que el cubano José Martí supo lograr con creces en La Edad de Oro.

 http://www.radioangulo.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=5647&Itemid=34