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El Blog de la Polilla Cubana
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Categoría: Cuba-Historia

15/11/2009 GMT 1

El famoso lavado de cerebro II parte

polillabaez @ 23:26

Por Salvador E. Morales Pérez *

ain_juan-pablo-carreras-acto-gibara-26-7-09.JPGLas revoluciones destruyen y crean. Una primera fase es abatir lo viejo, la siguiente es construir opciones y patrones sustitutivos. La resistencia a lo nuevo es normal. Sin embargo, existen matices diferenciales entre unos pueblos y otros. Sociedades conservadoras poco permeables a la innovación y otras más receptivas, incluso muy abiertas a los vientos renovadores, vengan de adentro o de fuera. Quizás sea un rasgo de Cuba la disposición “novelera”. La condición isleña –si aceptamos las disquisiciones geohistóricas de Fernand Braudel– puede ser un cauce propicio. En su multicitada obra “El Mediterráneo…” encabeza sus cavilaciones acerca de las islas con una interrogación: “¿Mundos aislados?” Dijo al respecto: “Todas esas islas, pequeñas o grandes cualquiera que sea su forma o situación, constituyen un medio humano coherente, en la medida en que pesan sobre ellas limitaciones análogas que los colocan a la par muy en retraso y muy adelantadas con relación a la historia general del mar; que las sitúan siempre, de modo brutal, en dos polos opuestos: el arcaísmo y la novedad”. El caso abordado fue el de Cerdeña. Europa.

El de Cuba, he pensado, estuvo matizado por otras consideraciones geo-históricas. La Habana, particularmente, tuvo desde su fundación como villa acceso al secreto de Alaminos: la corriente del Golfo. Gozó desde entonces de una condición  excepcional: la corriente y ser llave del Golfo de México. Punto privilegiado –de encuentro de la Flota-  vía hacia el cosmopolitismo, ancha puerta a la novedad. Posiblemente de ahí arranque cierta relación vivificadora, la apertura a todos los vientos, a las caras cambiantes de la moda, a los últimos gritos de tecnologías de punta, a papeles protagónicos en las relaciones internacionales. No dudo que islas situadas en activos circuitos mercantiles pongan en función vigorosos impulsos comunicacionales, vengan de raíz propia o sean alentados por intereses foráneos. En el caso específico de Cuba, se revelan dos vertientes en nuestra insularidad: apertura/comunicabilidad/interacción, por un lado y del otro, independencia/propio valer/capacidad sintetizadora. Dos elementos en constante interdependencia de creatividad y riesgo. Seguros de nuestras fronteras, muy “noveleros” [1].

Recuerdo un texto de Moreno Fraginals poco antes de marcharse definitivamente de Cuba, para andar una injusta y mal apreciada trashumancia. Decía que la Revolución había adquirido la mala manía de rebautizar. Se había olvidado del gran historiador que fue. Ese fenómeno no sólo es privativo de las revoluciones, aunque estas pueden llevarlo a grados delirantes, siempre es resultado de la eterna sustitución de lo viejo por lo nuevo. Los conquistadores europeos impusieron nominaciones diferentes a cuanta población se toparon frente a la espada y la cruz. Miremos que la Revolución francesa pretendió  denominaciones atrevidas a los meses del año cristiano. De esa marea renovadora emergieron nacimientos y defunciones. Cuba se conformó con añadirles apellidos: 1959 dio el comienzo: Año de la liberación. A ella siguieron otras manifestaciones de variado peso social.

Simón Rodríguez reprodujo en su obra “Sociedades americanas en 1828”, este supuesto episodio recogido durante su estadía en Francia:

“¿Quién vive? (pregunta el centinela, a un pasajero) y este le responde…
- El señor de San Lis

Centinela… Ya no hay señores… ¿Quién vive?
- Pasajero  …de San Lis

Centinela  …Ya no hay Dees… ¿Quién vive?
-Pasajero …San Lis

Centinela… Ya no hay Santos… ¿Quién vive?
-Pasajero …Lis

Centinela … Ya no hay Flores de Lis…¿Quién vive?
-Pasajero… pues… nadie

Centinela… pues… a la espada… por aquí no pasa nadie”.

En latín el dominador se llama vir y el dominado, homo. El tratamiento que da el dominado al dominador es el de Dóminus, señor. El tratamiento de señor -como durante la Revolución francesa- fue erradicado, y sustituido en Cuba, indiscriminadamente, por el de compañero, compañera. No el apelativo de camarada usado por los militantes comunistas, como remedo del “tovarisch” ruso/soviético, (que suena a compartir la recámara y la cama) sino compañero. Aplicado hasta a quienes en verdad no eran compañeros de causa. Los anti-revolucionarios reaccionaron con sorna, repelieron el neotratamiento igualitarista, argumentando sarcásticamente que compañeros eran los bueyes. Se equivocaban estupendamente. El término compañero proviene de los latines companio y panis, esto es comer el pan con otro. El que comparte. Pero también tiene su asociación significativa con el término companionis,  forma más antigua de compañero, que luego se resemantiza con la expresión compañones, es decir, en lenguaje rural, los testículos del toro, los cuales a su vez vinculan con el coraje, el valor, la firmeza. Pues no estuvo mal el nuevo tratamiento interpersonal que de carambola compartían el pan y la valentía.

La abolición de fonemas de distinción y dominio es una regla. Como excelencia, patrón, ama, ilustrísimo, y cualquier consideración que atribuya sumisión de un hombre a otro. Fijémonos que en inglés Dios, es God, pero también Lord, igual se denominaban los grandes señores de la tierra, los usufructuarios de los manors, de la corvée, del derecho de prima noctis.

Indicios de mutaciones de mentalidad afloraban súbitamente. No siempre como un razonado examen sino como intuiciones relampagueantes. Con rapidez aprendimos a dejar de apreciar los problemas políticos con total pasividad. Reacciones multitudinarias unísonas –espontáneos plebiscitos públicos- rebasaban el borde emocional para expresar crecientes convicciones. Una que recuerdo con más nitidez fue aquella ocasión en qué Fidel Castro hablando en la terraza del antiguo Palacio presidencial de la calle Refugio mencionó las elecciones. En las campañas respecto al proceso se insistía en su convocatoria al viejo estilo que habíamos conocido. El libre juego de partidos de intereses sectoriales en competencia por un escaño legislativo. En el momento que mencionó el sustantivo la reacción fue mágica; en pocos segundos estábamos coreando: “¿Elecciones? Para qué?” El gesto de Fidel fue de sorpresa y se volteó hacia los acompañantes en la terraza como diciendo vean esto. Rechazo total al parlamentarismo burgués. Sin duda, aquella masa de pueblo allí reunida no era un masacote de gente fascinada por la palabra de tan carismático líder. Estaban allí porque sentían que su presencia era un ejercicio plebiscitario permanente. Entre el líder y la masa se realizaba un juego interactivo, en que uno y otro extremo de la ecuación se retroalimentaban. En aquella ocasión, este nexo fue decisivo para entender que la actividad política en toda su dinámica, no tenía que pasar necesariamente por las formalidades de una relación entre gobernados y gobernantes totalmente desacreditada e ineficiente a los ojos de la mayoría de la ciudadanía. No era gobernabilidad de la masa inquieta lo que se buscaba, sino cauce transformador a las inquietudes de las masas.

A partir de entonces la división entre cultura dominante y cultura dominada, entre alta cultura y cultura popular, entró en proceso de extinción. Obviamente, para quienes consideramos pertinente la noción de “larga duración” advertida por Braudel para ciertos fenómenos, y muy especialmente para aquellos vinculados a patrones mentales, esta extinción no vendría por decreto ni de la noche a la mañana. Una pertinaz lucha entre lo nuevo y lo viejo habría de desplegar sus baterías durante largo tiempo. Y no siempre lo viejo fue digno de extinción.
Particularmente en una nación tan novelera en sus virtudes de permeabilidad. Por entonces no advertíamos los peligros de la porosidad en materia de asimilación cultural. Tampoco veíamos con prudencia las ventajas de cierto conservatismo, que no conservadurismo, que se asocia con posicionamientos políticos retrógrados.    No obstante, había mucho que abatir y novedades que generar de la herencia dejada por el antiguo régimen. La juventud está siempre dispuesta a tomar la escoba y barrer sin detenerse mucho a mirar. Especialmente a los convencionalismos sociales más discriminativos, hirientes y vejatorios. Lo que más velaba este sismo interior en desarrollo era la confrontación política.  

La ampliación de nuestras perspectivas no sólo pasaba por la adopción de la alta cultura por las clases subalternas, transitaba también por la comprensión de la sociedad entera de la significación de los aportes culturales de los sectores sociales marginados y dominados.  Aceptar un bembé sin arrugar el ceño y pensar que éstas eran cosas de un estadio histórico superable mediante la civilización y la cientifización y empezar a hacerle un ladito respetuoso en el panteón a los santos, a los de la Regla de Ocha, Xangó, Obatalá, Ochún y todos aquellos personajes que nos enseñaron a desdeñar y anatematizar en el catecismo cristiano.      

No sólo debemos observar los cambios de mentalidad en la mayoría integrada a las actividades revolucionarias, tanto intelectuales como prácticas. El impacto alcanzó a los opositores con iguales intensidades. Pongo por caso paradigmático mi tío Orestes, tan simpático y tan querido por todos en la familia. A los cuarenta y tantos años no estaba  bautizado y en razón de su temor al proceso puso la cabeza para el agua bendita. Empezó a ir, como otros tantos que raras veces habían pisado una iglesia, a las misas dominicales de los templos de la 5ª.  Avenida, en Miramar, la barriada de los ricos. Se llenaban. No por fe religiosa, sino por expresar públicamente el rechazo. Lo cual no excluye conversiones verdaderas. Es muy triste observar desde nuestra ventajosa visión actual cómo tantos compatriotas, sin ninguna complicidad con la dictadura ni con los gobiernos anteriores, se alinearon contra una mutación que se emprendía para el bien de todos. Lo más penoso no es que se apropiaran fanáticamente del “american dream” y se transustanciaran con el “american way of life”, atropellando buena parte de su cubanía. Lo doloroso fue la identificación plena con el enemigo. Cómo ocurre un fenómeno de tan aberrante naturaleza es un misterio. La explicación parece perderse por las oscuridades de la psique. Las floraciones de odio ciego no permiten la más lógica conjetura de lo que pasa por esas mentes ofuscadas por la frustración. Por más prosperidad que les haya bañado se antojan vidas rotas por el drama de la historia. La mentalidad contrarrevolucionaria, desplegada ahora en Venezuela con análoga virulencia, es un hoyo negro de complejidades.

No hubo expresión cultural que no fuera puesta en tela de juicio, desde el papel del folklore de origen africano hasta la cinematografía puesta en pantalla. Repeliendo con vigor cuanto nos oliera a cultura de conquista, a penetración deculturadora, a manipulación ideológica “made in USA”.

El cambio, o mejor dicho, los cambios de mentalidad en las diversas escalas, honduras y ritmos en que estos se verificaron en los albores de la revolución cubana fueron decisivos.  Decisivos y contundentes, aunque no deben descartarse las supervivencias de algunos trasfondos perceptivos hasta en aquellos individuos en que las novedades ideoculturales alcanzaron mayor penetrabilidad. Una tradición de pensamiento de larga data bajo los esquemas hispano cristianos no se elimina así como así. Son esos esquemas de larga duración sobre los cuales pontificó con notable acierto Braudel. No obstante, en el momento crucial, prevaleció la conciencia adquirida por las mayorías comprometidas con los cambios.

Una experiencia impactante a este respecto, vivida muy de cerca por residir en el Casino Deportivo fue el del asentamiento en el colindante reparto Martí de antiguos habitantes de los barrios de indigentes habaneros. Había varios ejemplos de “llega y pon”, -casuchas construidas de desechos de cartón, tabla, zinc, barro y yaguas-; el más famoso y visible era el de Las Yaguas, abordado en los estudios antropológicos de Aida Alonso “Manuela la mexicana”, premio Casa de Las Américas, en 1968 y “Amparo, millo y azucenas” de Jorge Calderón González. También existían la Cueva del Humo, el Palo Cagao, La Timba… Eso es lo que los sociólogos han denominado marginalidad, la cual ha sido objeto de preocupados estudios en razón de su tendencia creciente en las sociedades modernas. Desde los estudios de César Lombroso hasta los de Eliseo Verón se ha buscado porfiadamente en sus entrañas. La marginalidad se ha comparado con la mala vida. Obviamente, tiene sus patrones, sus códigos de conducta, hasta pudiera decirse que su filosofía. La sociedad cubana, aunque por motivaciones diversas, estaba sensibilizada con el problema. De manera que con la revolución se dispuso a proporcionarles vivienda digna. Y fue así como vino a construirse una zona de casitas en donde reubicaron a un grupo grande. Cuál no sería nuestra sorpresa al conocer que a los pocos días, lavabos e inodoros habían sido arrancados y puestos en venta. Raulito Delgado, me dijo entonces: “Nadie aprende a martillar sin machucarse los dedos”. “Hay que obligarlos a que aprendan a vivir bien”. En esos momentos no podíamos imaginar, que las grandes dificultades que nos deparaba nuestro atrevimiento transformador nos iban a impedir la solución definitiva de esta lacra social. Pero si estas supervivencias de una mentalidad marginal nos sorprendieron, más impactante aun era ver que al responder a las convocatorias en la Plaza de la Revolución, de esos mismos barrios, ¡salía una multitud detrás del tambor para concurrir a la concentración pública!.

Dentro de la categoría de grupos subalternos, criadas, prostitutas, choferes particulares y otros, comenzó a operarse una movilidad social ante diferentes perspectivas de vida -se contaba la anécdota de una señora acomodada que encuentra a su sirvienta de cajera en un banco-. La aceptación de elementos marginales forzaba una readecuación de la alteridad, incluso obligaba a reformulaciones de vida y pensamiento a quienes habían gozado de ciertos servicios, lo mismo de sirvientes que de rameras.

La reestructuración de nuestros patrones culturales comportó cierto grado de dramática resemantización de nuestros signos y símbolos patrios. Las representaciones enriquecieron contenidos y significados. Los rituales formales se eclipsaron para dar paso a estados de afectividad y conciencia nacional y social como no se veían desde la Revolución del 33. Conceptos como nación, patria, libertad, soberanía, independencia, adquirieron magnitudes insospechadas.

Para cientos de miles de jóvenes cubanos la alborada de 1959 nos hizo perder la ignorancia en materia de cultura política, dejamos de leer historietas cómicas o de guerra para casarnos con la buena literatura. Nuestro universo intelectual sufrió un vuelco extraordinario. Dejamos de ser entes pasivos para contraer responsabilidades de grueso calibre. Los resultados están a la vista, una islita de obstinados revolucionarios que ha sabido resistir los embates de una superpotencia. Una joven nación de gente preparada, inteligencia cultivada, con plena conciencia de sus sueños y valores y de su lugar en el concierto planetario no podía ser derrotada, no pudo ser humillada y sometida, aunque le haya costado, sangre, sudor y lágrimas.

*Instituto de Investigaciones Históricas, UMSNH
 
[1] novelero (a)  Que es aficionado a contar o conocer novedades, ficciones o cuentos; Que es inconstante en su conducta. [según el Pequeño Larousse digital]
Versátiles, fantasiosos. [N. del E.]

Foto AIN/Juan Pablo CARRERAS (acto Gibara 26 7 09)

El famoso lavado de cerebro. I parte

polillabaez @ 07:17

Por Salvador E. Morales Pérez *

discurso-al-triunfo-de-la-rev.jpgNo recuerdo quien acuñó la incisiva expresión. Sólo tengo en mente que ésta forma parte del arsenal lexicográfico de la ideología anticomunista que conocí desde niño en mis días con Los Maristas. Tal expresión desempeñó -¿aun desempeña?– un papel descalificador, aviesamente descalificador, en la mitología contrarrevolucionaria contemporánea. Puede que haya algún componente interesante en la formulación -a lo mejor inspirado en Mary Shelley, la inventora de Frankenstein– si miramos su profundo sentido de quita y pon. El giro en las creencias no es un fenómeno nuevo. Lo más usual ha sido por coerción, pero no pocas veces ha sido producto de un mecanismo voluntario. Eso fue lo que ocurrió en las confrontaciones ideológicas de la Cuba de 1959 a 1961. Un cambio radical de mentalidad, de visión del mundo y de la sociedad. Para muchos una toma de conciencia no sólo diferente a la inculcada en la escuela tradicional, en los púlpitos eclesiales, por los medios informativos y formativos del sistema clasista dominante, cada uno con su carga específica. De repente cayeron en tela crítica un montón de juicios y prejuicios distorsionadores de la historia nacional y de las realidades sociales coetáneas.

Hasta aquellos momentos polémicos, nuestra visión del universo –de las mayorías políticamente analfabeta– había sido sugestionada por los consorcios de comunicación internacionales como la Associated Press, la AP, United Press Independent, la UPI, cuyos reportajes eran reproducidos por “la gran prensa” sin comentario alguno salvo situaciones excepcionales. En cuanto a las creencias, estas eran objeto de una casi total monopolización por la iglesia católica, que se decía la única verdadera y condenaba a todas las demás como herejías y supercherías. Nuestra idea de la historia patria aun se hallaba fuertemente marcada por una subyacente visión clasista, étnica, racista, eurocéntrica y patriarcalista, a la cual se le puede añadir un sentido sesgado del patriotismo y de la nacionalidad. Nuestra idea de la política, además de un concepto negativo de la misma, de sentina, de inmunda cloaca, se reducía a una sola forma de concebir la democracia y la participación ciudadana: depositar un voto en las urnas cada 4 años por unos individuos que hacían de las tareas de gobierno una industria capitalizadora, un quehacer corrupto, que nos alejaba de la misma como de la peste.

Desde los comienzos de enero de 1959 habían echado a andar las “lavadoras de coco”. Recuerdo aquellos primeros números de la revista Bohemia, reveladores de las truculencias cometidas sistemáticamente por los sicarios de la dictadura.  Horripilantes asesinatos fueron denunciados, torturas y atropellos  explicados mediante aquellos artefactos hallados y fotografiados cuando se ocuparon las estaciones de policía y los cuarteles del ejército. El conocimiento detallado de talles crímenes permitió a toda una generación de cubanos, que habían padecido en muy diversos grados tan ominosa dictadura, deslindarse agresivamente de aquella caterva que lesionó al país gravemente. A ese tajante e inconciliable deslinde vino a sumarse el reposicionamiento nacional respecto a los Estados Unidos, quienes brindaron a los prófugos de la justicia revolucionaria inmediata protección, se negaron a la extradición de los criminales, a la devolución de los bienes robados en la huida y para cerrar la tapa al pomo iniciaron una fuerte campaña contra el flamante proceso revolucionario. Un modelo de análisis sociopolítico ganó terreno en la práctica. Categorías y conceptos ignorados se hicieron sitio en los conscientes colectivos.

Novedosa mentalidad fue emergiendo en las masas. Mitos como el de la deuda de gratitud con Estados Unidos por habernos dado en 1898 la independencia que no fuimos capaces de conquistar solos se resquebrajaron definitivamente. Ellos mismos contribuyeron a hacerlo añicos. Mitos como el de que los comunistas enviaban los niños a Moscú para enlatarlos, se desinflaron sin esfuerzo. Desde luego, las intervenciones televisivas y radiales de Fidel Castro y de otros líderes de la Revolución fueron una formidable escuela de renovación, actualización y recomposición de la cultura política.

En mi propio “lavado de cerebro” intervinieron además dos personalidades: Raulito Delgado, el tío de mi novia Tania, y Emilito Roig de Leuchsenring, a quien visité en varias ocasiones en la Oficina del Historiador del Ciudad ubicada en la Plaza de la Catedral. Raulito, militante del Partido Socialista Popular desde los años 30, puso en mis manos las primeras publicaciones acerca de la Unión Soviética. Me llevó con Lalo Carrasco, todo un personaje pintoresco de la vieja guardia comunista que tenía una librería en la Avenida Carlos III. Por entonces se contaba la anécdota de que Fidel antes de salir del exilio había adquirido allí unos libros y en 1959, al pasar un día por el lugar se paró a pagar lo que le debía. Lalo fue quien puso en mis manos tres libros “marxistas”: de Federico Engels, “Dialéctica de la naturaleza”, (por más que lo intenté no entendí un coño por mucho tiempo excepto un apartado en donde está el interesante fragmento sobre el papel de la mano en la transformación del mono en hombre); el libro de Blas Roca, aún Secretario General del PSP, “Fundamentos del socialismo en Cuba”, que despertó curiosidades teóricas, (dependencia, deformación estructural, desarrollo), inéditas preocupaciones y algunas dudas por cierto planteamiento historiográfico sobre una presunta etapa feudal cubana; y la “Historia de la URSS”, facturada por la Academia de Ciencias de Moscú, la cual por muy oficialista que nos parezca hoy día, tuvo la virtud de abrirme las puertas de una historia desconocida. Una historia que había incidido notablemente las luchas sociales y nacionales del planeta. Mediante aquella revista ilustrada ampliamente circulada, Unión Soviética, nos abocamos al conocimiento de una gran experiencia, que por deforme que hoy nos pueda parecer constituyó un hito histórico, aun pendiente de un análisis crítico riguroso. Sin ese estudio, será imposible avanzar hacia una redefinición viable del socialismo, más allá de esa vaga idea de socialismo de siglo XXI. Lo cierto es que la URSS nos estaba echando la mano cuando más lo necesitábamos. La mayoría de esta joven generación revolucionaria cubana estaba más o menos al tanto de las críticas al stalinismo vertidas en el XX Congreso del PCUS. En La Habana de aquellos tiempos circuló una versión del informe secreto de Nikita Jrushov, en donde se denunciaban crímenes imperdonables e incompatibles con la ideología socialista y el culto a la personalidad. Con buen tino la dirección revolucionaria prohibió colgar retratos de los líderes en las oficinas estatales, disposición que no preciso en qué momento se olvidó. Años después se difundió la biografía crítica de Stalin, hecha por Isaac Deutscher, que me sigue pareciendo un estudio formidable. De manera que llegamos a ser aliados de la URSS, pero no incondicionales, como han reconocido estudios serios de críticos de Cuba.

Con Emilito, siempre en compañía de María Benítez quien hacía las veces de altavoz, eran pocas las pláticas y muchos los obsequios. Cada vez que lo visité salía con un paquetico de libros conmovedores bajo el brazo. Aun los conservo. No todos los devoré por igual. Particularmente recuerdo, tres de sus notabilísimos aportes a la conciencia histórica cubana: “Cuba no debe su independencia a Estados Unidos”, “Martí antiimperialista” y “Estados Unidos contra Cuba libre”. Creo innecesario decir que fui uno de los cubanos que se hizo radicalmente antimperialista después de aquellas lecturas. Antiyanki no, ese nunca ha sido un sentimiento de los revolucionarios cubanos que siempre hemos sabido distinguir lo uno de lo otro. Martí se me apareció bajo una nueva luz. Un más acá de los apotegmas conocidos. Sentencias moralizadoras que dispensaba la educación cívica de la época. Desgajadas de los contextos, pero así y todo, arietes cuestionadores de la realidad imperante.

Más allá de la experiencia personal invocada que bien puede no ser tan representativa, por asentarse en un joven proveniente de una familia de profesionales con inquietudes y perspectivas intelectuales en proceso de definición, estas son manifestaciones mensurables del clima mental en convulsión. Para la gran masa ávida de saber qué estaba en desarrollo, resultaba complementaria la producción periodística y la difusión cada vez más amplia de literatura política. Un papel nada desdeñable desempeñó el periódico Revolución, considerado en cierto modo como vocero oficial del Movimiento 26 de Julio, mediante aquella factura sensacionalista que le imprimió Carlos Franqui y el grupo adjunto. Sensacionalista, agresivo, bastante sectario. En esa tarea concientizadora también contribuyeron otros órganos emergentes, el diario Combate del Directorio, la revista Verde Olivo, surgida a iniciativa de Ché Guevara, la reaparición de Noticias de Hoy del PSP, la misma revista Bohemia, de la cual desertó luego su director-propietario, Miguel Ángel Quevedo.

Luego vinieron los folletos de Marx, Engels, Lenin, Mao, traducidos e impresos en Moscú y en Pekín, que pulularon de un extremo a otro de la isla, pero la cultura política adquirida que generó la enjabonadura y ducha que sacó mugre de nuestras neuronas fue de factura local predominantemente. Esos años de polémicas diarias, de agudos debates sobre lo divino y lo humano encendieron los escenarios más íntimos con la suficiente luz para tomar partido. Dos enfoques de la sociedad, de la vida, de las ideas, se opusieron en una lucha a brazo partido. En poco tiempo los aparatos de formación de la opinión pública habían equiparado fuerzas. Tanto la comunicación impresa como la radial. Unos lo hicieron a favor de los cambios, los más, otros en contra, los menos. Cada quien con sus razones, intereses, emociones y creencias. El debate estremeció toda la nacionalidad cubana de un extremo a otro de la ínsula. La balanza de la historia se inclinó decisivamente por el nuevo orden en ciernes.

La prensa y los voceros de la reacción también contribuyeron notablemente a la redefinición gracias a su sistemática contraposición a  todas las medidas de reforma y beneficio popular, identificadas cada vez más como propias del comunismo. Tales acusaciones terminaron por ser contraproducentes como muy bien reconocía la canción de compositor colombiano: “Si las cosas de Fidel son cosas de comunista/que me pongan en la lista porque estoy de acuerdo con él”.

Por intermedio de la literatura política que se expandió en manos de un pueblo ávido de saber se enriquecieron muchos horizontes y se renovaron enfoques y explicaciones, se abrieron paso interpretaciones ignoradas. Las herejías le ganaron el campo a los dogmatismos del antiguo régimen. Los efectos de esta conmoción político ideológica se dejaron ver en las mayorías de la sociedad cubana, pero muy especialmente entre los jóvenes de ambos sexos.

El lavado cerebral fue mucho más allá de las redefiniciones de carácter político ideológico, para afectar otros renglones de nuestro mundo interior. La antigua cosmovisión sufrió embates de mayor calado. Variaron o comenzaron a variar nuestros conceptos sobre la relación de pareja, el matrimonio, la familia, el divorcio, la educación de los hijos, el origen de nuestras creencias, los paradigmas estéticos y éticos, la capacidad crítica, las preferencias intelectuales, las interpretaciones de la historia propia y la universal, los conceptos sobre política, democracia, derechos humanos, justicia, igualdad, libertad, independencia… La lucha antimperialista y la pugna clasista redimensionaron las nociones de patria y nación.

Un indicio simpático y a la vez exagerado hasta la ridiculez  fue el otorgamiento de patronímicos diferentes a los impuestos por el santoral católico. Tabla de nombres fundamentalmente de origen judío, como puede reconocer cualquiera que haya hojeado El Libro, la Biblia. Nominativos que algunos curas consideraban erradamente como españoles. Basta consultar la obra de Gutierre Tibón para hallar allí orígenes y etimologías sorprendentes. Particularmente, los nombres romanos que llenan otra parte del arsenal junto a buena porción de orígenes griegos y visigóticos. Cuando he fastidiado a ciertas amistades con aquello de que Claudia es la coja y César el melenudo, les suelto la historia cubana de los 60, con la catarata de Vladimires, Katias, Ivanes, Tamaras, Yuris, mezclados a las versiones franco italianas locales de Yanet, Ivet, Yosvani, Madelín, Yaquelín, Yanny y un largo etcétera de invenciones. Mi esposa Tania, le puso a mi hijo varón Karel, a resultas de asistir a la puesta en escena de La Madre, obra teatral antinazi del escritor checo Karel Capek. Reacciones anticatólicas en el fondo, pero más que nada la voluntad de salir de la rutina tradicionalista. Muchos curas se negaban a bautizarlos con aquellos nombres. No menos dificultades deparaban los registros civiles. Era una tendencia anterior a la Revolución que se multiplicó sin límites con la convulsión ideológica.

Estoy entre quienes creímos que la religiosidad obedecía a la ignorancia y a las supersticiones y que la instrucción científica la borraría del mapa social. Nuestras ideas ateístas se vieron reforzadas mediante el conocimiento de algunas obras abordadas desde el punto de vista historiográfico. Para mi fueron decisivas las de Charles Hainchelin, “Los orígenes de la religión”, obra editada en francés en 1955 y traducida para la Editorial Platina de Buenos Aires; igualmente la obra de Ambrogio Donini, “Historia de las religiones”, Editorial Futuro, 1961. Otros puntos de vista más complejos vendrían luego, pero en aquel momento esta toma de conciencia bastaba. No era mi caso el del “Retrato del artista adolescente”, de James Joyce, en donde el joven protagonista se ve envuelto en un desgarramiento interno. Las evoluciones tropicales son más simples, no atraviesan por un dédalo de reconcomios mentales y espirituales, pasan del anticlericalismo escueto al escepticismo y de ahí al agnosticismo o ateísmo.

Línea a línea se fue dibujando una sensibilidad nacional novedosa. Mayoritaria pero no abarcadora. La homogeneidad es un sueño difícil de alcanzar cuando las bases sociales que deben contribuir a cristalizarlas están entorpecidas, torpedeadas, contrarrestadas, por fuerzas muy potentes. Un imaginario alternativo no es un resultado autogenerado, es producto de las condiciones de vida. Si estas condiciones de vida no alcanzan la sintonía entre lo deseado y lo posible, la pugna entre lo nuevo y lo viejo tiende estabilizar  un conjunto de heterogeneidades perjudiciales al proyecto.

A partir de aquellos años, iniciales e iniciáticos, mi (nuestra) visión del mundo y la cultura sufrió un tremendo estirón. Sacamos las narices de las estrecheces accesibles: jolivudescas y revisteriles, fantasiosas e idílicas,  para sumergirnos en el mundo de las realidades problematizadoras y lacerantes. La muchachada del barrio del Cerro donde nací, antes del predominio televisionero, no tenía más entretenimiento “cultural” que la matinée del domingo en el cine México. Con sus dosis de películas de Walt Disney, las aventuras de Durango Kid (motejado con singular acierto por un espectador anónimo “la cácara del  tejao” (sic.): (cátedra del tejado) o de Hopalong Cassidy y otras hazañas de vaqueros acabando con los indios malos de cara y de entrañas –apaches, sioux, dakotas, navajos- a diestra y siniestra con nuestra aprobatoria complacencia. Eso pasaba con idéntica conformidad cuando el Tarzán de entonces, el inigualable e inolvidable Johnny Weismuller, -luego Jim de la Selva cuando engordó la barriga - lanzaba al aire negritos africanos como balones de basket ball. Hasta los mismos negros y mulatos aplaudían al bwana.  Desconocíamos, como igual le pasó a Frantz Fanon, que eso era la enajenación, Tardaríamos en reconocer que tal equívoco era producto de una sociedad no sólo dividida en clases, en razas también. Cuando uno ha estado en el ápice de la pirámide etnocromática suele ignorar lo que está en la base, y cuando lo percibe, pensemos que del modo más cristiano, no puede menos que condolerse o sentir aberración por tan vergonzoso despropósito. Todo lo que nos había envuelto debía convulsionar para sentirnos verdaderamente libres de tantas ataduras, juicios y prejuicios, superar los miedos que nos distanciaban de los otros seres humanos. Ese estremecimiento desenajenante – el reconocimiento de la alteridad - no se hubiera producido sin la revolución en las relaciones sociales. Este revolico social y mental eliminó a los héroes de papel y celuloide para volcarnos a los arquetipos de carne y hueso tan abundantes en la dramática historia de liberación nacional y social. La flamante mentalidad tenía sus extremos. No nos conformamos con derribar el águila imperial en el monumento en recuerdo al hundimiento del Maine, arrancamos las estatuas dedicadas a los presidentes de la República, en un acto iconoclasta de condena histórica por su entreguismo, corruptibilidad y ejercicios autoritarios, no pocas veces bañados en sangre.

(Continuará)

  * Instituto de Investigaciones Históricas, UMSNH

 

11/08/2009 GMT 1

Cuba, 22 cuestiones que quizás no sepan

polillabaez @ 08:32

En Cuba, el 1 de enero de 1959 se conmemora un año más de revolución victoriosa. Hasta llegar a aquel día, transcurrió más de un siglo de luchas y combates que forjaron la constitución de una Nación Libre, Independiente y Soberana. Una Revolución concebida como un proceso de construcción social y nacional del pueblo, hecha por los hombres y mujeres y para los hombres y mujeres.

En estos 50 años de Revolución, Cuba ha tenido que soportar toda clase de agresiones (militares, terroristas, bacteriológicas, mediáticas...) por parte del Imperio, porque se rebeló contra éste, conquistando su segunda independencia; porque la ha mantenido, a pesar del enorme sacrificio de su población; y porque es un “mal ejemplo” para otros pueblos neocolonizados y dependientes del Imperio, que podrían optar por liberarse del mismo.

Contra Cuba hay una campaña mediática de desinformación a través de todos los grandes medios de comunicación de masas que están al servicio del imperio, y de esa manera sólo nos llega determinados acontecimientos que ocurren en la isla caribeña; precisamente aquellos que, presentados muchas veces fuera del contexto cubano, podrían hacernos pensar que lo que vive el pueblo cubano es una dictadura criminal y sanguinaria, que oprime a sus habitantes y no defiende los derechos humanos. Esa es la visión que hoy predomina en nuestras sociedades, pues es lo que nos muestran dichos medios de comunicación al servicio del imperio.

Nosotros, vamos a plantear una serie de cuestiones que quizá sean desconocidas por muchos de quienes nos oyen, y que muestran otra visión, más real, de lo que es Cuba y su Revolución.

1) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano viene soportando un bloqueo económico, comercial y financiero por parte de Estados Unidos desde el año 1961, como medida de guerra por haberse liberado del imperialismo yanki, que castiga a toda empresa que comercia con Cuba, y que dicho embargo no está legitimado por las Naciones Unidas? En octubre de este año, 185 países de los 192 que integran las Naciones Unidas votaron a favor de que se ponga fin a dicho bloqueo. Los daños causados a la economía cubana por el embargo norteamericano han sido estimados en más de 53.000 millones de euros, entre 1961 y 2008. ¿Quién ejerce entonces una política genocida hacia el pueblo cubano, sino los Estados Unidos?

2) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano celebra elecciones cada 5 años, en el ámbito municipal, provincial y estatal, y que al mismo no concurren partidos políticos, ni tan siquiera el Partido Comunista, sino que existe libre concurrencia de candidatos a las elecciones, que son propuestos por las asambleas populares de cada ámbito, al estilo de la democracia asamblearia de la Revolución Francesa de los primeros años? A Cuba se la critica por no permitir el pluripartidismo político, pero hoy sabemos que el pluripartidismo político, bajo una sociedad capitalista que todo lo compra, no garantiza en sí mismo que exista democracia, o sea, gobierno del pueblo y para el pueblo, sino una partitocracia al servicio de los más ricos, con un fuerte bipartidismo que se alterna en el gobierno, según la tendencia ideológica (más liberal o más conservadora) de los más ricos.

3) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano aprobó una Constitución democrática de carácter socialista en el año 1976, con el voto favorable del 97% del electorado, que reconoce y garantiza los derechos fundamentales amparados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es una de las más avanzadas del mundo? A Cuba se la critica por su falta de democracia, pero al igual que otros países, se ha dotado de una Constitución que regula su sistema político-institucional, refrendado por su pueblo, por lo que no se la puede calificar de dictatorial solo por el simple hecho de ser socialista.

4) ¿Sabían Uds. que Cuba ocupa el puesto número 50 en desarrollo humano elevado (de un total de 177 países estudiados), es decir, aquellas sociedades que mejoran las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes para cubrir sus necesidades básicas y complementarias y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos, según el Informe 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo?

5) ¿Sabían Uds. que Cuba es el único país del mundo que cumple los criterios mínimos para la sostenibilidad ecológica según el informe del 2006 presentado en Pekín por la asociación suiza ADENA-Fondo Mundial para la Naturaleza?

6) ¿Sabían Uds. que Cuba es, según UNICEF, el único país de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil, inclusive durante el duro período especial de los años 90, y exhibe la esperanza de vida más alta del llamado Tercer Mundo (78 años) y la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina y el Caribe (4,7 por cada mil nacidos vivos), incluso por debajo de la de Estados Unidos?

7) ¿Sabían Uds. que Cuba, con sus escasos recursos, es uno de los países que más compromisos tiene en cooperación con los Países del Tercer Mundo, desarrollando programas como Barrio Adentro en Venezuela, en el que se ha dotado a cada barrio de un centro de salud, y Operación Milagro, que ha servido, en los últimos 4 años, para devolver la vista a 1 millón y medio de personas de más de 20 nacionalidades, de forma gratuita, con el apoyo de Venezuela?

8) ¿Sabían Uds. que Cuba erradicó el analfabetismo en 1961, en sólo 2 años después de la Revolución, y que en la actualidad, a través del programa de alfabetización de adultos “Yo sí puedo”, ha permitido en escasos 2 años, liberar a países como Venezuela, Nicaragua o Bolivia, del analfabetismo? ¿O que desde 1961 en Cuba, a través de su programa de becas, se han graduado 47.000 jóvenes procedentes de 126 países en más de 33 especialidades universitarias y técnicas?

¿O que desde 1961 Cuba ha cooperado con 154 países del mundo con una aportación de 270 mil cooperantes, y que en la actualidad cooperan en el exterior más de 41 mil profesionales cubanos en 97 países, de los que 31 mil son del sector de la salud? ¿O que Cuba es el país del mundo, que más médicos aporta a la campaña de Naciones Unidas contra el SIDA, con más de 3.000 médicos, cuando entre Estados Unidos y la Unión Europea, no llegan a 1.000, indicando las Naciones Unidas que sin los médicos cubanos sería prácticamente imposible hacer la campaña; al igual que sin los 2.500 médicos cubanos enviados para cubrir el terremoto de Pakistán de 2005 no se hubiese salvado la vida de más de 1.500 personas y curado a cientos de miles más? ¿Qué Cuba tiene más médicos en el mundo que los que aporta la Organización Mundial de la Salud?

9) ¿Sabían Uds. que Cuba condenó el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 y sin embargo, 5 cubanos, permanecen presos en cárceles de Estados Unidos desde 1997 por haberse infiltrado en las organizaciones terroristas de Miami y por haber alertado al gobierno de Estados Unidos de los planes de más de 170 atentados a la isla, siendo acusados de espionaje, en un proceso judicial amañado, condenándoseles incluso a altas penas de prisión, entre ellas, a 2 cadenas perpetuas a una misma persona, y torturándoseles en una mazmorra conocida como el Hueco?

10) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano ha enviado cientos de miles de voluntarios a combatir contra el colonialismo en varios países de mundo, apoyando a todos los movimientos de liberación nacional de esos países, principalmente en África, como Argelia, Congo y Angola, y en Latinoamérica, como Bolivia y Nicaragua?

11) ¿Sabían Uds. que en la batalla de Cuito Cuanavale, en Angola, en 1987, gracias a las tropas cubanas se derrotó al ejército de Sudáfrica, apoyado por Estados Unidos e Israel, y se logró la independencia total de Angola, Namibia y Zimbawe, así como se dio un golpe de muerte al régimen racista de Sudáfrica, lo que permitió su desmoronamiento pocos años después y la liberación de Nelson Mandela?

12) ¿Sabían Uds. que en 1984 Cuba y Estados Unidos firmaron un acuerdo en el que Estados Unidos se comprometía a conceder 20 mil visados al año para los cubanos que quisieran viajar a dicho país y que nunca ha dado más de 1.000 visados anuales, forzando de este modo a que se produzca un proceso de emigración clandestina que debe arriesgar su vida en alta mar; emigración que es premiada en EE.UU. con una Ley de Ajuste que concede la nacionalidad norteamericana a quién viaje ilegalmente, siempre que declare ser víctima de persecución política por el gobierno cubano?

13) ¿Sabían Uds. que Estados Unidos tiene prohibido a sus ciudadanos viajar a Cuba, con penas de hasta 10 años de prisión a quién lo haga?

14) ¿Sabían Uds. que mientras en Cuba mantienen abiertas sus oficinas varios medios de comunicación extranjeros, tanto europeos, como norteamericanos (entre ellos, la CNN), sin embargo, Estados Unidos no autoriza que los periodistas cubanos trabajen en su país?

15) ¿Sabían Uds. que Cuba fue el primer país en solicitar que se suprimiera la deuda externa a los países del llamado Tercer Mundo?

16) ¿Sabían Uds. que Cuba tiene uno de los mejores sistemas sanitarios y educativos del mundo, de carácter público, gratuito y universal, reconocido por las Naciones Unidas, del que se benefician incluso ciudadanos norteamericanos con escasos ingresos, que van a Cuba tanto a ser tratados médicamente, como a estudiar, dado que no pueden pagar en Estados Unidos los precios de la sanidad y la educación, en manos de empresas privadas?

17) ¿Sabían Uds. que Cuba es una potencia en biotecnología y que muchas de sus patentes farmacológicas son empleadas para curar numerosas enfermedades en el mundo, a precios baratos, entre ellas, el fármaco que cura la úlcera del pie diabético?

18) ¿Sabían Uds. que mientras a Cuba es tachada por el Imperio de violar los derechos humanos por condenar a prisión a 75 cubanos que conspiraban con el gobierno de Estados Unidos para derribar el régimen socialista de la isla en el año 2003, sin embargo, en 50 años de Revolución, nunca se han cometido allí delitos que la propia Amnistía Internacional señala que sí ocurren en países de la Unión Europea (el Estado Español, por ejemplo) y en Estados Unidos; delitos tales como asesinato político, tortura, desapariciones, secuestro, tráfico de seres humanos y un largo etcétera de delitos, sin mencionar las cárceles- limbo como la de Guantánamo, o los vuelos secretos de aviones norteamericanos llevando personas secuestradas autorizados por varios gobiernos, entre ellos, el de España, o las ejecuciones extrajudiciales cometidas con los GAL en España bajo el gobierno de Felipe González? ¿Sabían Uds. que por quinto año consecutivo, Cuba forma parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con el apoyo principal de los países en del llamado Tercer Mundo, mientras que Estados Unidos ha quedado fuera?

19) ¿Sabían Uds. que en Cuba los adultos mayores colaboran en sus centros de trabajo o realizan labores de tipo social en los barrios y comunidades vecinales, que se les asigna un papel activo en la sociedad y no existen ancianos que vivan solos?

20) ¿Sabían Uds. que en Cuba cada año toda la población recibe un programa de simulacro de Huracanes, llamado Meteoro, lo que ha posibilitado que existan escasas víctimas en la isla, (no llega a una decena en 10 años), mientras en otros países de la zona del Caribe, incluido los Estados Unidos, mueren miles de personas, como el caso del Huracán Katrina?

21) ¿Sabían Uds. que en Cuba existen 65 escuelas de arte, se editan 80 millones de libros al año y se ruedan entre 5 y 6 películas anualmente, y que existen 11.000 instalaciones deportivas gratuitas, siendo una potencia mundial en deporte, con 24 medallas en Pekín y 27 en Atenas?

22) ¿Sabían Uds. que Cuba es, junto a Venezuela, la pionera en establecer un sistema de integración socioeconómica latinoamericana de carácter solidario, llamado ALBA, al que ya se van sumando otros países, que ha parado los pies a los tratados de libre comercio promovidos por EE.UU. que tanto han arruinado a los pueblos latinoamericanos?

¿Lo sabian?

Enviado por Punto de Vista ∆

05/08/2009 GMT 1

Dos artículos a propósito de los 15 años de los sucesos del 5 de agosto

polillabaez @ 21:29

Siempre juntos en la misma batalla
or Silvia Martínez Puentes

A 15 años de los sucesos del 5 de agosto

2-fidel-en-la-calle.JPGEl 5 de agosto de 1994 ha pasado a la historia de Cuba como el día de otra gran batalla ganada por Fidel y su pueblo, sin tiros ni muertos, frente a quienes alentados desde Estados Unidos alteraron de forma violenta el orden público en un sector del malecón habanero y sus inmediaciones. Ese, como dijo Fidel, "no fue un día malo para la Revolución", sino más bien fue un día de reafirmación revolucionaria.

A todos nos estremeció la llegada del Comandante en Jefe a Galiano y San Lázaro para encabezar la respuesta popular a los antisociales, en el momento de mayor tensión.

Desde horas tempranas comenzaron a concentrarse personas alrededor de la Avenida del Puerto, alentadas por la provocación y el rumor difundido por emisoras contrarrevolucionarias desde territorio estadounidense, según el cual cualquier ciudadano de nuestro país podría emigrar hacia Estados Unidos por la vía marítima, sin que mediara trámite alguno.

Días antes, y también bajo el influjo de la irresponsable política del gobierno de Estados Unidos para estimular la emigración ilegal y la realización de actos violentos, ocurrieron los secuestros de las lanchas Baraguá (26 de julio) y La Coubre (3 de agosto), junto a otros hechos delictivos.

En una de estas vandálicas acciones fue asesinado por elementos inescrupulosos el joven suboficial de la Policía Nacional Revolucionaria, Gabriel Lamoth Caballero, mientras cumplía su deber.

Ante la imposibilidad de apropiarse por segunda vez de la Baraguá, los antisociales arremetieron contra todo lo que encontraron a su paso, rompiendo vidrieras para robar en centros comerciales.

La presencia del Comandante en Jefe en momentos en que todavía volaban las piedras —como él mismo recordara en la comparecencia ante la televisión esa noche— hizo crecer el mar de pueblo que bajaba desde todas partes para concentrarse en el Malecón, justo en la esquina del Hotel Deauville, y propinar una contundente respuesta.

Aquella fue otra gran victoria y una advertencia a quienes pretendían atentar contra la Revolución. "El pueblo y Fidel en la misma batalla", fue el titular de Granma entonces, y quince años después podría ser el mismo, pues el pueblo y Fidel seguimos juntos en la misma trinchera, inspirados en su ejemplo.

http://www.granma.cubaweb.cu/2009/08/05/nacional/artic08.html

Artículo recomendado:
La verdadera historia del "Maleconazo" (Primera Parte) / Norelys Morales

Maleconazo lo llaman los terroristas de Miami y sus corifeos que harán hasta vigilias para honrar sus propios crímenes.

fidel-en-la-calle.JPG5 de agosto de 1994. El Móvil de Radio Progreso coincide en la Habana Vieja con un grupo que arremetía contra vidrieras con piedras y cuanto hallaba a su paso. Se comenzaban a reunir observadores y gente que de a poco ampliaba la trifulca. Un rato después los constructores con sus herramientas tomaron cartas en el asunto. ¡Llegó Fidel! Anunció el periodista Luis Orlando Pantoja.

La presencia de Fidel cuando todavía volaban las piedras a Galiano y San Lázaro para encabezar la respuesta popular a los antisociales, en el momento de mayor tensión, cuentan que paralizó la acción incitada en días previos, tal como puede deducirse de la cronología de los hechos, que este blog publicará en una próxima entrega.

Un mar de pueblo bajaba desde todas partes para concentrarse en el Malecón, justo en la esquina del Hotel Deauville. La Revolución cubana siempre ha sido otra cosa y la furia contra Fidel Castro estaría justificada desde los ojos de los anexionistas y mercenarios.

El Corresponsal de la BBC en La Habana, Fernando Ravsberg estuvo allí ese día y lo ha contado.

Fue realmente impresionante ver aparecer a Fidel Castro caminando por el Malecón, sin escolta, y meterse en medio de la trifulca.

Como por arte de magia la imagen se congeló, los que protestaban dejaron de arrojar piedras y los que los reprimían bajaron sus garrotes. Tardaron todos unos minutos en salir de su asombro pero cuando lo hicieron fue para corear un nombre: ¡Fidel!

A los periodistas extranjeros presentes nos pareció algo sacado de una novela de Gabriel García Márquez. Hay colegas que aseguran que incluso algunos de los manifestantes antigubernamentales terminaron aplaudiéndolo.

http://islamiacu.blogspot.com:80/2009/08/la-verdadera-historia-del-maleconazo.html

27/07/2009 GMT 1

Madrugada rebelde

polillabaez @ 03:03

Por Nuria Barbosa León*

dia-de-la-rebeldia-nacional.JPG

Noche de la Santa Ana en 1953, historia de Cuba reiniciada en los cuarteles Moncada de Santiago y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, donde  jóvenes con el ansia de victoria para el futuro dieron continuidad a las luchas por la independencia. 

Días de carnaval, fusión de la conga, las máscaras y los disfraces como parapeto a los revolucionarios entre la muchedumbre arrollando en las calles. 

Selección estratégica del Moncada y del Carlos Manuel de Céspedes, porque ambas fortalezas militares contaban con todo un arsenal para armar al pueblo y convocarlo hacia el fin de la dictadura de Fulgencio Batista, títere del imperialismo yanqui. 

Grupo dirigido por el joven abogado Fidel Castro que vislumbró en la lucha armada la conquista del poder político para iniciar un cambio radical a favor del pueblo y hacer de Cuba un país diferente con acceso a la educación, la salud, la cultura y los beneficios sociales. 

Jóvenes reunidos en la granjita Siboney, quienes entonaron el Himno Nacional antes de la partida  y sellaron el compromiso con la patria. Su motivo: el deseo de conquistar el futuro; el desprecio por la sociedad capitalista; la voluntad de construir un país diferente; la energía en las fuerzas de las ideas iluminadas por el pensamiento de Martí y la certeza en el triunfo. 

Madrugada del 26 de julio de 1953: confusión en las calles de Santiago de Cuba y de Bayamo, disparos interceptando el silencio, noticias distorsionadas llegadas desde el Cuartel, personas corriendo, sirenas sonando, autos acelerados, persecución, sangre y dolor. 

Acción no concretada hasta el final por errores tácticos no previstos: un intercambio de fuego en la parte externa del cuartel; ausencia de la retaguardia por el desconocimiento de la ciudad; pérdida del factor sorpresa en las áreas externas; activación de la alarma sin estar dentro de la guarnición;  armamento de mayor potencialidad en manos de la guardia civil. 

Santa Ana: Reina de la noche, acontecimiento que dijo al mundo el deseo de un pueblo a continuar la lucha y liberar a su patria de tiranos y dictadores rendidos al gobierno norteamericano; viraje en la historia y continuidad en un punto hacia la verdadera libertad plena del hombre. 

Es Moncada y Bayamo; es Día de la Rebeldía Nacional, es paz alcanzaba con disparos de fusil; es Oriente cubano ardiente y ensangrentado; es pueblo dignidad y firmeza; es historia y Patria; es voz del poeta y versos al éter; mensaje de aliento y esperanza; seguridad al decir:  “¡Ya estamos en Combate! ”

Ya estamos en combate

Por defender la idea de todos los que han muerto.

Para arrojar a los malos del histórico Templo

Por el heroico gesto de Maceo,

Por la dulce memoria de Martí.


En nuestra sangre hierve el hado azaroso

De las generaciones que todo lo brindaron,

En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos

Que vibran en el alma superior del cubano

Ya estamos en combate......

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica

En nombre del honor y del decoro que construyó su historia

Por la estrofa magnífica del himno

«Que morir por la patria es vivir»

La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres

Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar

A la generación del centenario le caben los honores,

De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.

Ya estamos en combate...... ¡Adelante!

Adelante hasta el nido superior de la gloria

Para que nazca en esta nueva aurora

La república digna y decorosa

Que fue el último anhelo de Chibás.

No importa que en la lucha caigan más héroes dignos

Serán más culpa y fango para el fiero tirano

Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo

Si no se tiene armas se pelea con las manos.

 Ya estamos en combate...... ¡Adelante!

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera

La de furia loca de Gómez y Agramonte...

La de la lucha pura de Mella y de Guiteras...

Adelante, Cubanos...... ¡Adelante!

 Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate

Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano

Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos

Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria

Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.

 Raúl Gómez García

20/05/2009 GMT 1

20 de Mayo: la república de unos pocos

polillabaez @ 21:54

Por Mario Padilla

20-de-mayo.JPGLa mejor escuela que ha tenido la revolución cubana para forjarse, han sido las enseñanzas de la historia de la lucha por la liberación nacional de Cuba, por la conquista de su plena soberanía.

Un 20 de mayo de 1902, en un acto simbólico ondeó por primera vez la bandera nacional en el mástil del Morro de la capital, izada por un gran patriota, el mayor general Máximo Gómez, que descendió del asta oficial la norteamericana.

Pero la república surgida ese día no fue la verdadera de los cubanos, nacida en Guáimaro y en los sueños y pensamientos de los mambises a lo largo de más de 30 años de lucha.

Se instauró en el poder una oligarquía conservadora, reaccionaria y pro anexionista, partidaria de una total dependencia de Estados Unidos, que en la paz consiguió lo que no logró durante las guerras independentistas.

Se abría la etapa de la neocolonia, con la Enmienda Platt y se creaba el protectorado que jurídicamente no pudieron implantar.

Esa república agudizó la crisis estructural de la sociedad cubana, que se pudo apreciar en los niveles de desempleo, analfabetismo, desigualdad e injusticia social; pobreza social, sanitaria e higiénica, muy alejadas de satisfacer las demandas de la población, así como en que era una república para unos pocos y en contra de muchos.

Pasados tres años de la independencia, EE.UU. «autorizó» a Cuba un Gobierno propio, pero bajo amenaza de prolongar la ocupación indefinidamente impuso la Enmienda Platt, con la que dejaba claro su título de propiedad, adelantándose a la ley Helms Burton, impidiéndole celebrar tratados con otros países, estableciendo su facultad para intervenir en el país cuando lo demandaran sus intereses.

En todos estos fenómenos de desigualdad e injusticia sociales, se generó algo extraordinario, la cultura de resistencia y rebeldía, se fortaleció el sentimiento antiimperialista que sirvió para el Moncada o el Granma, que hizo que 1de enero entraran los mambises del ejército rebelde en Santiago con Fidel Castro al frente, constituyendo la verdadera república soñada por los cubanos.

Todavía hoy desde el norte continúan los cantos de sirenas, que aunque con voz mas suave y melosa que los gritos malsonantes del pasado reciente, se empeña en seguir defendiendo ese 20 de mayo, porque nunca renunciaron a establecer la colonia que en 1902 no pudieron.

De Diario La República, España

14/05/2009 GMT 1

El caso de la OEA y Cuba revolucionaria y socialista

polillabaez @ 05:03

Por Orlando Cruz Capote*

 

expulsion-oea.JPGEn cada ocasión que en la actualidad se escribe y se escucha acerca de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de sus falsas y malintencionadas pretensiones hacia Cuba para que retorne al redil del “Ministerio de Colonias Yanqui”, el cubano común patriota y revolucionario, antiimperialista y latinoamericanista, reflexiona acerca de cómo esta institución panamericanista        -léase pro-imperialista y pro-estadounidense- desde sus primeros pasos en el siglo decimonónico, a las que tanto Simón Bolívar y José Martí se opusieron, y de su (in)-evolución posterior en la pasada centuria, (1) y surgida como tal en 1948, continua padeciendo de una malformación mental congénita con respecto a Cuba socialista, el resto de los pueblos del subcontinente y manifiesta constantemente una arrogancia y prepotencia política exuberante, que la hace actuar de forma miope al no querer darse por enterada de su desubicación en la época y en el lugar en que se desenvuelve.

 

Anda como inmóvil e inerte, aunque con muy malos propósitos, sin percatarse de las transformaciones que acaecen cada día en el hemisferio, muy específicamente del Sur del Río Bravo hasta la Patagonia. Y lo peor, no se respeta a si misma y mucho menos a Cuba, así como a los demás pueblos latinoamericano-caribeños.

 

Sirva de ejemplo recordar que solo entre 1943 y 1964 se sucedieron en el subcontinente alrededor de 71 golpes militares y cerca de 4 intervenciones norteamericanas y extranjeras directas, y que entre 1947 y 1956, 18 de los 20 países latinoamericanos sufrieron de golpes militares derechistas y/o “reacomodos” burgueses favorables a Washington. Solo dos gobiernos, los de México y Uruguay, lograron mantener su sistema político burgués democrático y representativo sin interferencias directas, aunque si encubiertas. Y nunca la OEA, desde su nacimiento y desarrollo acusó y enjuició a los causantes de tales desmanes y crímenes: los Estados Unidos de América.

 

Sin necesidad de ser un lector muy avezado en la problemática que analizamos, que no es el caso de la gran mayoría del pueblo cubano, podría pensarse que tratan de timarnos o de “tomarnos el pelo”. Y si no fuera tan serio el problema que se traen entre manos y lo que manipulan en sus mentes los promotores del embaucamiento, podríamos dedicarle simplemente una sonada trompetilla, pintarles una cándida y burlesca caricatura del “Bobito” de Abela (2) o dedicarle una de las clásicas bromas y sátiras cubanas que tan magistralmente narró en fechas tan tempranas ese excelente ensayista, el Dr. Jorge Mañach -de quien podría apuntarse como el Comandante Ernesto Che Guevara expresó acerca del gran intelectual argentino Jorge Luis Borges, del buen escritor que significó para las letras y la cultura cubana pero que al mismo tiempo era una lastima que fuera tan conservador en la política y en lo social-, cuando escribió en 1928 su libro “Indagación sobre el Choteo”. (3)

 

No pretendo explicar con lujo de detalles el accionar de la OEA contra Cuba luego del triunfo del Primero de Enero de 1959. Esas actividades anticubanas ya fueron publicadas por este autor en algunos blogs cubanos -lapolillacubana.nireblog.com y

cubacoraje.blogspot.com, entre otros- en los años 2008 y principios del 2009, y tuvieron una amplia repercusión en otros medios alternativos. (4) También en distintas ocasiones, tanto en las pasadas y más recientes Reflexiones del Compañero Fidel Castro, así como en las intervenciones públicas del Presidente del Consejo de Estado y Ministros, el General de Ejército Raúl Castro, han sido aclaradas una y otra vez las razones por las cuales Cuba no regresará jamás a ese repugnante sistema interamericano. “Primero nacerá una serpiente de un huevo de águila”, expresó el también Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, al citar a José Martí. Únicamente trataré de acercarme, sin todo el rigor y la profundidad académica, debido al espacio y al tiempo, a dos anécdotas reales que no son tan conocidas sobre el triste historial de la OEA con respecto a la Mayor de las Antillas.

 

En 1947-1948, cuando se preparaba en Cuba, específicamente en Cayo Confites, una expedición armada contra el dictador Rafael Leonidas Trujillo -el denominado “General Chapitas” por la cantidad de medallas que se había auto-conferido y ostentaba en su pecho de militarote- y la misma fue abortada por el gobierno del Dr. Ramón Grau San Martín, gracias a los prejuicios y recelos de su Jefe del Ejército, el General Genovevo Pérez, la recién estrenada OEA, pero más que todo, la Junta Interamericana de Defensa (JID) y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ya habían dado sus primeros pasos entre 1946 y 1947, bajo la égida del Pentágono, los órganos de inteligencia de los EE.UU. (la CIA también se funda casualmente en 1947) y las oligarquías criollas dependientes y clientelistas de la región. Ésta impuso a Cuba la primera “Comisión de Monitoreo” para evitar cualquier otro intento de que un país de “Nuestra América“ se comprometiera en una acción liberadora contra un tirano impuesto por las élites de poder estadounidenses. Habría que recordar entonces que el mismísimo Franklin Delano Rooseveelt, uno de los presidentes más inteligentes y capaces del Imperio del Potomac, ya había expresado que, “[...] Trujillo era un hijo de p..., pero que era nuestro hijo de p...”

 

Pero lo cierto es que tal restricción dictada por la OEA contra Cuba, y la susodicha comisión estuvieron vigilando al gobierno de Grau San Martín y al del presidente Carlos Prío Socarrás -su sucesor (1948-1952)-, no porque fueran los artífices de tales manifestaciones-acciones antidictatoriales y latinoamericanistas, sino porque en esas actividades estuvieron involucradas variadas fuerzas de izquierda y democráticas, aunque también hubo muchos aventureros y oportunistas, que pretendían apoyar al pueblo quisqueyano, así como ayudar a otros luchadores progresistas del continente. No sería ocioso acordarse que en esa expedición frustrada estuvo presente el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien a última hora y, ante la inminencia de ser capturado, se lanzó hacia un mar infestado de tiburones y logró llegar a tierra poniéndose a salvo de la persecución desatada.

 

Sólo pasarían unos meses más y en 1948, -y también a inicios de la década del 50-, el gobierno del también miembro del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), creado en 1934, el ya mencionado Carlos Prío Socarrás -“la gran caca” de la brillante generación intelectual y política cubana de los años 30, al decir del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García-, volvió a ser sometido a una “Comisión de Monitoreo”, pero esta vez por haber apoyado el Congreso Nacional las medidas del gobierno reformista-nacionalista de Juan Arévalo en Guatemala y, más tarde, al aprobar este mismo órgano congresional una moción de apoyo al líder independentista puertorriqueño Pedro Albizu Campos, detenido por el gobierno de la metrópolis al dar comienzo a la Revolución Nacionalista en ese país hermano en 1950, y que más tarde, los EE. UU. convirtió, junto a otros patriotas, en el preso político más antiguo del continente.

 

Las anécdotas, fidedignas, nos sirven para demostrar la raíz extremadamente reaccionaria de la OEA y de sus distintos órganos subsidiarios, aunque algunos de ellos muchas veces actuaron y continúan haciéndolo de forma independiente, pero siempre sometidos a los dictados de los gobiernos norteamericanos. En el caso del presidente Ramón Grau San Martín, quizás la actitud de los Estados Unidos fue un poco más consecuente si se reconoce históricamente que éste personaje mantenía un contencioso sentimiento personal muy anti-norteamericano, por el no reconocimiento oficial de los EE.UU. a su “Gobierno de los 100 días” -en realidad 128 días-, (4) creado el 11 de septiembre de 1933 y derrotado el 15 de enero de 1934, por una gran conspiración militar y “cívica” bajo el mando del General traidor Fulgencio Batista, el embajador yanqui Jefferson Caffery y el nuevo mandatario Carlos Mendieta.

 

Esa extraña pero real deuda histórica fue cobrada por el Dr. Grau San Martín, cuando terminada la Segunda Guerra Mundial, no renegoció la permanencia de los militares estadounidenses en las bases aéreas de San Antonio de los Baños y San Julián, en La Habana y Pinar del Río, respectivamente; así como tampoco permitió que la Marina de Guerra Norteamericana siguiera surta en los puertos cubanos y realizara labores de patrullaje en el Caribe, sacándolos simple y llanamente de la Isla. Otra acción independiente de este controvertido mandatario fue la de oponerse al derecho de veto del Consejo de Seguridad de la recién fundada Organización de las Naciones Unidas (ONU). La posición antibatistiana de Grau llegó al clímax cuando solicitó su salida del territorio nacional mientras durara su mandato entre 1944 y 1948. Y ello tuvo un costo político para el viejo profesor universitario que había sido un acérrimo antimachadista, porque ya Batista era el “hombre fuerte de Cuba” para los vecinos del Norte.

 

El castigo de los EE.UU., a través de la OEA, aun sabiendo que el Dr. Grau era un personaje muy célebre, de finos modales -era amanerado aunque mujeriego, dicen quienes lo conocieron en los pasillos de gobierno- y de un discurso grandilocuentemente populista -“las mujeres mandan en Cuba”, decía de forma seria y en chiste al final de sus discursos-, pero que también conocían era un hombre que dio rienda suelta a la corrupción administrativa y política -recordar que en su gobierno abundaron las tristemente famosas “botellas” donde grupos gansteriles cobraban salarios ilegales del gobierno sin trabajar a través del “Inciso K” del Ministerio de Educación y de la asaltada, contrarrevolucionariamente, Confederación de Trabajadores de Cuba, y que pululaban las pandillas o las bandas paramilitares que, por cierto, en el Reparto Orfila en La Habana, Grau tuvo el cinismo de dejarlas confrontar en un sangriento tiroteo para que se auto-liquidaran, tuvo una connotación muy parecida a una vendetta al estilo de las mafias italianas.

 

Todo ello sin demeritar la actitud bastante audaz y la sagacidad política de Grau, un hombre lleno de veleidades y que murió en Cuba, luego del triunfo de la Revolución Cubana sin ser molestado por el Gobierno Revolucionario, en su “pequeña choza” -una gran casa o chalet- de la 5ta Avenida en Miramar. Una verdad que nadie se atrevería a desmentir, porque también tuvo una actitud antibatistiana a pesar de algunos coqueteos con algunos grupos mediacionistas.

 La historia actual y sus equívocos. 

Lo que acontece hoy con la OEA y Cuba tiene el mismo cariz, aunque hayan variado en algo las circunstancias del sistema hemisférico de dominación y hegemonía, pero son cambios meramente cosméticos en el caso del Ministerio de Colonias Yanqui. La Revolución Cubana, sin embargo, podría considerar con algún beneplácito un auténtico mea culpa por parte de la OEA, en primer lugar, por ser un acto de justicia y humildad ante las agresiones que fue objeto su pueblo y, en segundo lugar, porque ello podría significar un intento de recuperación de cierto sentido del honor de esa institución. Pero en realidad no constituye para Cuba una necesidad su entrada en la misma, ni siquiera un problema de dignidad recobrada, pues esa le sobra en cantidades que nadie puede otorgarle a no ser la solidaridad desinteresada de los gobiernos y pueblos que votan masivamente a su favor en contra del bloqueo estadounidense en las Naciones Unidas. La OEA es una organización muerta en vida, es un cadáver insepulto que muchos grupos burgueses dominantes, ahora transnacionalizados y neoliberales, en Washington, en América Latina y el Caribe, tratan vanamente de resucitar.

 

Pero, ¿por qué esos deseos repentinos de la Secretaría General de la OEA de solicitar la re-entrada de Cuba a la organización? ¿Qué se trama ante ese acto de “reivindicación” que no podemos observar y analizar sin una mirada muy crítica?

 

Si volvemos nuevamente a la historia, pero la más reciente, podremos percibir que, desde el año 2001, fue firmada la Carta Democrática de esta organización muy en consonancia con el Consenso de Washington (1989-1990), que traza pautas muy precisas acerca de los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico ilegal de personas, los procesos migratorios, la actitud ante los movimientos guerrilleros que aún subsisten en la región, etc. Así mismo, están delineados los principios desiguales y asimétricos de la autodeterminación, de la independencia, soberanía y seguridad nacionales, todos muy condicionados a los imperativos estadounidenses; de los comportamientos a asumir ante la libertad de prensa, de reunión, de la pluralidad política e ideológica; de las relaciones económicas, comerciales, financieras entre sus Estados miembros, en especial, hacia los Estados Unidos. En fin, todo acerca del liberalismo burgués y la democracia representativa del gran capital que debe ser el pensamiento único en la región que EE.UU. sigue tratando como su traspatio natural.

 

Y solamente extraeremos una sola conclusión: si Cuba entrara a la OEA, posiblemente sólo estaríamos unas horas en la misma, o de lo contrario comenzaríamos a sentir otra vez las presiones y chantajes que padecimos en los años 1959 y 1960, 1961 y 1962, cuando fue expulsado “el gobierno de La Habana” por ser el marxismo-leninismo incompatible con el sistema de valores políticos y teórico-prácticos de este engendro panamericanista y, finalmente, volveríamos a ser sancionados jurídica, comercial, económica y financieramente como en 1964. No es que se tenga miedo a discutir, debatir y polemizar en ese medio o cualquier otra tribuna regional e internacional, si no que ya tenemos aprobadas la Primera y Segunda Declaraciones de La Habana, y la Declaración de Santiago de Cuba. Y éstas tienen plena vigencia, por lo que no sería necesario volver a pronunciarlas. La historia se repetiría como tragedia.

 

Y eso no le conviene ni a EE.UU., ni a la OEA, ni a América Latina y el Caribe, y mucho menos a Cuba. Siempre hemos sido muy generosos con el adversario y no pretendemos humillarlo. Además tenemos el “Juramento de Baraguá” y las “Demandas del Pueblo Cubano” ante el terrorismo de Estado perpetrado por los EE.UU. contra Cuba. Y nadie hasta ahora, ni siquiera el flamante presidente negro Barack Husseim Obama y su Secretaria de Estado Hillary Clinton, han hecho mención sobre estos temas, como tampoco han hablado de la Ley de Ajuste Cubano, del bloqueo que ellos llaman técnica y eufemísticamente embargo, ni de la Ley Torricelli y la Ley Helms Burton. Deberían estar ya acostumbrados que para Cuba, los principios no son negociables.

 

Sin cesar en sus impulsos “integracionistas” para con Cuba, el secretario Insulza

 solo recibe bofetadas desde los EE.UU. y hasta desde su propia organización. ¿Habrá una sublevación interna en los órganos de la OEA, contra su liderazgo? ¿Cuánto tiempo le queda al chileno en ese cargo si insiste en reincorporar al Verde Caimán a la organización que dirige? ¿Está hablando en serio o forma parte de la farsa?

 

Ya los Estados Unidos incluyó a Cuba en los países miembros del Eje del Mal en esas orbitas que son deslizantes, nos tienen además en las listas de los promotores del tráfico de droga, y más recientemente nos metieron a la fuerza entre los gobiernos que promueven el terrorismo. Y unas pocas horas atrás la DDHH., de la propia OEA, nos puso entre los violadores de los derechos humanos, de la libertad de prensa, de expresión y de reunión; entre los grandes perseguidores de los opositores políticos, incluyendo a los periodistas independientes.

 

Hay algo que huele a podrido -como escribiera Fidel Castro- en ese entramado tan “benéfico y paradisíaco”, para creer en las “buenas intenciones” de la OEA. Preferimos estar fuera, pero dentro del Grupo de Río, en el ALBA, en el CARICOM, y en cualquier otra organización que no se pliegue a los dictados de Washington.

 

Ya una vez nos echaron de la OEA, pero nos fuimos con los pueblos de América, incluyendo lo mejor del pueblo norteamericano. Y estaríamos dispuestos a hacerlo nuevamente si se nos traiciona cobardemente y por la espalda. No duden nunca de la palabra y las acciones de Cuba revolucionaria y socialista.

 

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

 

Bibliografía y Notas:

 

(1) La inicial manifestación expresa del panamericanismo fue la Primera Conferencia Internacional Americana celebrada en Washington entre 1889-1890. Entre 1890 y 1933 se celebraron otras seis conferencias americanas: (México (1901-1902),  Río de Janeiro (1906), Buenos Aires (1910),  Santiago de Chile (1923), y  en La Habana (1928) y la séptima en Montevideo (1933). Posteriormente, se celebró una Conferencia Extraordinaria en Buenos Aires, en 1936. Entre 1938 y 1942 fueron realizadas, la Octava Conferencia Americana en Lima, en 1938 y, más adelante, tres reuniones de consulta de los ministros de Relaciones Exteriores del continente a saber: en Panamá (1939),  La Habana (1941) y Río de Janeiro (1942). En 1945 se realizó en México (Chapultepec) una Conferencia Extraordinaria conocida como Conferencia de Chapultepec (oficialmente Conferencia Interamericana sobre los Problemas de la Guerra y la Paz). Con  tales antecedentes, se inauguró en Quintandinha, Río de Janeiro, en 1947 la “Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Continentales”, donde es creado el TIAR y, en 1948 se celebra en Bogotá, Colombia, la Novena Conferencia Internacional Americana en la que se aprueba la Carta de la Organización de los Estados Americanos (Carta de Bogotá) y el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas de (Pacto de Bogotá). El TIAR se puso en vigor desde 1948,y la Carta de la OEA el 13 de diciembre de 1951. Ver: Conferencias Internacionales Americanas. 1889- 1936, Dotación Carnegie para la Paz Internacional, Washington, 1938; Conferencias Internacionales Americanas, Primer Suplemento, 1938-1942, publicada por la Dotación Carnegie para la Paz, Washington, 1943; Actas de la Conferencia de Consolidación de la Paz, Congreso Nacional, Buenos Aires, 1936;  Resolución XXX en Acta Final de la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz, Unión Panamericana, 1945 (¿?);  Ruth Russell A History of The United Nations Charter, The Brookings Institution, Washington, 1958; Tratados y Convenciones Interamericanas. Firmas, ratificaciones y depósitos, Secretaría General de la OEA, 1980, entre otros.  

(2) En los años 20 y los 30 de la pasada centuria, un excelente caricaturista cubano, Eduardo Abela, pintaba en la prensa nacional una caricatura “El Bobito”, que se atrevía a burlar diariamente la censura machadista -del dictador Gerardo Machado (1925-1933)- que fue derrocado por una huelga general revolucionaria y de masas, el 12 de agosto de 1933. Ese personaje con cara de tonto decía a su manera, y muchas veces solamente con un gesto, todo lo que el pueblo y las fuerzas patrióticas, revolucionarias y antiimperialistas querían expresar pero no podían hacerlo de forma abierta, so pena de ser perseguidas, torturadas, detenidas y asesinadas. 

(2) Jorge Mañach Indagación del Choteo, (1928), 2da edición, Editorial La Verónica, La Habana, 1940.

(3) Orlando Cruz Capote La Revolución Cubana y su inserción en la contradictoria realidad latinoamericana-caribeña en 1959 (en cuatro partes); Estados Unidos y la Revolución Cubana. Del diferendo a la confrontación. 1959-1961 (en dos partes); Las grandes victorias política-militares y diplomáticas de la Revolución Cubana (en dos partes); La cumbre de América Latina y el Caribe: La OEA se fue a bolina (en tres partes), entre otros.

(4) Ese “Gobierno de los 100 días” fue el primer gobierno antioligárquico de la historia de Cuba, y tuvo un ala de izquierda representada por el revolucionario radical Antonio Guiteras y Holmes como Secretario de Estado, Guerra y Marina; un ala derecha liderada por el General Fulgencio Batista; y, el ala centrista dirigida por el presidente Ramón Grau San Martín.

09/05/2009 GMT 1

A propósito de la Reflexión del Compañero Fidel: Otra vez la podrida OEA

polillabaez @ 18:27

Crónicas de un mal crónico

polillabaez @ 17:54


 

Por Néstor García Iturbe.  “.... la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el     imperialismo dondequiera que esté….”  cronicas-de-la-republica-de-cuba-1902-1958_uva-de-aragon.jpgRecientemente un compañero me obsequió un ejemplar del libro “Crónicas de la República de Cuba 1902-1958” escrito por la señora Uva de Aragón, publicado por Ediciones Universal, en Miami, en los primeros meses de este año. Según el compañero, conociendo mi “afición” por todo lo que publica esta señora, no pudo resistir la tentación de gastar una parte del dinero de la dieta alimenticia que había recibido para su viaje a ONU con tal de que yo pudiera “degustar” esta pieza literaria, lo cual estaba seguro yo disfrutaría. No se equivocó el compañero. Cuando terminé de leer el mencionado libro consideré mi deber el hacer unos comentarios sobre el mismo y compartirlos con ustedes. No pretendo convertirme en un crítico literario, pero si en un crítico de lo que se escribe sobre la historia de nuestra patria, sobre todo si se trata de tergiversar esta. El libro en cuestión está formado por cuarenta y cuatro artículos publicados en El Diario de las Américas bajo la firma de esta señora, más un artículo que va dirigido a los intelectuales. En mi análisis tocaré de forma explicita algunos párrafos de dichos artículos y además haré comentarios generales sobre otros, para no aburrir al lector. El libro cuenta con 172 páginas de texto (excluyendo índices, referencias bibliográficas y otras) para reflejar eventos de 56 años de nuestra historia, un poco más de tres páginas por año, lo que en mi modesta opinión considero pobre y obliga a eliminar aspectos importantes de la misma.  En esas 172 páginas se hace referencia 37 veces a la familia Márquez Sterling, Manuel y Carlos, una referencia cada 5 páginas. Me parece que ahí se le fue la mano tratando de darles un papel mayor en los anales de nuestra patria que el que desempeñaron. Existen referencias bibliográficas a personas que ocuparon la presidencia de la nación en ese período, otras que tuvieron un papel en nuestra historia en períodos anteriores a los que trata el libro, otras totalmente irrelevantes y algunas en que considero  también se le fue la mano, como con las referencias a Tongolele,Pedrito Rico, Lucho Gatica y el trío de excéntricos musicales Gabi, Fofó y Miliki, que realmente es un lujo mencionarlos en un trabajo tan sucinto, o una muestra de ligereza por parte de la autora. Para terminar con las referencias bibiográficas (recuerden que el período es de 1902 a 1958) y haciendo una selección, solamente para dar una idea de la importancia que se le atribuye a otras figuras, se cita a : Fidel Castro (5 veces), Raúl Castro (1), Camilo Cienfuegos (1), Eduardo Chibás (7), José Antonio Echeverría (2), Rafael García Bárcena (5), Antonio Guiteras (3), Juan Marinello (7), Rubén Martínez Villena (4), Julio Antonio Mella(4), Raúl Roa (3), Blas Roca (1), Carlos Rafael Rodríguez(2), Fructuoso Rodríguez (1), Pablo de la Torriente Brau (5).  Ni un solo líder obrero, ni un solo líder campesino. Estas “crónicas” ignoran totalmente la lucha de la clase trabajadora contra la opresión y la miseria. Para entrar en materia, me gustaría iniciar el análisis por una idea que la señora de Aragón trata de promover en distintas  páginas del libro y que finalmente muestra claramente en la página 159. “La palabra República rara vez ha aparecido así, por si sola, en la Cuba revolucionaria. Siempre se le acompaña del clásico cliché de república mediatizada, pseudo república o, peor aún se le llama neocolonia”. Según esta señora las distintas denominaciones que se le ha dado a ese período de nuestra historia, que nadie puede cambiar, es solamente un “cliche”. No están determinadas por las condiciones objetivas en que vivía nuestro pueblo, la dominación yanqui, que nos convertía en una neocolonia. Una pseudo república donde los intereses del pueblo ni se respetaban, ni se satisfacían y donde las masas no tenían posibilidad de elegir a un gobierno que realmente lo representara. La república mediatizada había creado todos los mecanismos necesarios para que la clase dominante, aliada del imperialismo, se mantuviera en el poder.  Señora, lo que usted plantea no es más que otra muestra de ligereza al analizar la historia de nuestro país, o de total identificación con los intereses que en aquella época explotaron a nuestro pueblo, más bien lo último. Algunos enfoques que se hacen en el libro tratan de tergiversar totalmente nuestra historia, resaltando hechos sin relevancia y dejando de mencionar otros que marcaron la realidad en la que vivió nuestra isla en aquellos años. La apología a Tomás Estrada Palma trata de mostrarlo como defensor de las ideas independentistas y como un continuador de la obra de Martí, nada más alejado de la realidad; el candidato de Estados Unidos, con el apoyo de los grandes capitales cubanos y del conservadurismo, terminó de abrir las puertas al capital norteamericano para asegurar los intereses de estos en la neocolonia. Este mismo enfoque parcial y totalmente falso de nuestra historia se pone de manifiesto en los distintos artículos (¿o capítulos?) del libro que tratan de describir lo sucedido en la etapa anterior al triunfo de la revolución.  Como ya dije que no quería aburrir al lector, voy a pasar a las últimas hojas del libro para analizar hechos que pueden considerarse más cercanos al triunfo revolucionario. En la página 134, se hace referencia al golpe de estado del 10 de marzo de 1952, ejecutado por Batista y organizado por la Embajada de Estados Unidos en la Habana. El gobierno estadounidense trató de hacer ver que el golpe de estado era una consecuencia de pugnas políticas internas, cuando en realidad era una acción para que las riendas de la nación no cayeran en manos que consideraban poco dóciles y hasta peligrosas para sus intereses y los de sus aliados cubanos. Como ejemplo de que el pueblo no apoyó el citado golpe de estado, señala la señora de Aragón que “Un mes después del coup, Rubén Darío Rumbaut -uno de los dirigentes de la Juventud de Acción Católica- expresaba a la prensa habanera que su primera reacción había sido de indignación incontenible.” Una indignación incontenible que le llevó un mes en reaccionar. Uva no señala, sin embargo, que un joven abogado, miembro del partido ortodoxo, llamado Fidel Castro, de inmediato presentó en el tribunal competente un recurso de inconstitucionalidad contra el golpe de estado que nunca fue atendido y que de ahí en lo adelante inició la lucha contra la tiranía y sus seguidores. Cuando menciona los hechos del 26 de julio hace mención a las torturas y asesinatos que se cometieron contra los asaltantes y sus simpatizantes, sobre esto plantea en la página 138. “Pero la reacción violenta del ejército- con el conocimiento de Batista o sin el- es un hecho cierto”.  Aquí la autora insinúa que aquellos hechos de sangre en que se torturó y asesinó a mansalva pudieran haberse efectuado sin el conocimiento de Batista. Otro esfuerzo como los que ha realizado en distintas oportunidades por mostrar un Batista que nada tiene que ver con el que sufrió nuestra nación. Otra tergiversación histórica. Interesante que en la pagina 140 señala como en febrero de 1955,“..un grupo de la Juventud de Acción Católica funda el Movimiento de Liberación Radical, con Amalio Fiallo a la cabeza”.  Esta referencia a la Juventud Católica y a jóvenes católicos se repite en distintas partes del libro. ¿Qué nos trata de decir Uva?  Sin negar la participación de creyentes católicos en el proceso revolucionario, al igual que de creyentes de religiones africanas, protestantes y no creyentes, el solo mencionar a los católicos nos permite imaginar que se les trata de dar una preponderancia en la lucha, que no tuvieron. Algunas contradicciones se ponen de manifiesto en el propio texto,  cuando se habla de la mediación, donde muchos aspiraban a retornar a la politiquería haciéndole el juego a Batista ( entre ellos Carlos Márquez Sterling ) participando en las elecciones parciales que se convocaron. Se describe un mitin político en el Muelle de Luz donde según el libro,  “Prácticamente toda la oposición, menos los miembros de la FEU, los comunistas y los castristas, dice presente”. El acto terminó como la famosa fiesta del Guatao, pues se plantea que ,  “..el acto es interrumpido por pedradas, silletazos y gritos de ¡Revolución! ¡Revolución! ¡Mueran los americanos! ¡Abajo el imperialismo yanqui!” Todo parece indicar que en aquella multitud a la que hace referencia la señora Uva en su libro, estaban presentes los miembros de la FEU, los militantes del Partido Socialista Popular, (denominados en el libro como comunistas) y los miembros del Movimiento 26 de Julio (a los que Uva denomina castristas al igual que siempre lo ha hecho lo peor del exilio).  Esas fuerzas, que se oponían a la componenda electora y hacerle el juego a Batista, evidentemente fueron las que se encargaron de finalizar aquel bochornoso espectáculo. En la página 145, donde se hace referencia al ataque a la guarida de Batista, el 13 de marzo, la señora de Argón asegura que, “A Carlos Márquez Sterling lo fueron a buscar a su casa, pero se negó a que la policía se lo llevara sin una orden de arresto, y no lo forzaron.”    ¡Que respetuosa la policía de Batista!  En momentos posteriores a que Batista podía haber sido ajusticiado, en una situación donde estaban asesinando a cualquiera que sospechara había estado en la acción o se opusiera al régimen, el simple hecho de no contar con una orden de arresto le salva la vida a Carlos Márquez Sterling. El que se crea esto, se puede creer cualquier cosa. Sin hacer referencia a otras aseveraciones que se hacen en el mencionado libro, donde en varias oportunidades se califica de castristas a los Miembros del Movimiento 26 de Julio y se trata de negar la participación de estos en acciones de importancia como el alzamiento del 5 de septiembre, podemos decir que solamente reconoce esto cuando no tiene otra salida.  Para cerrar con broche de oro la etapa de la lucha insurreccional y el porqué de la fuga del tirano Fulgencio Batista, en la página 150 nuevamente se tergiversa la historia al plantear,  “Las versiones sobre los tumultuosos eventos del mes de diciembre y los papeles que jugaron el General Eulogio Santillo y el embajador Earl T. Smith difieren, pero quedan pocas dudas de que el último le pidió a Batista que se fuera del país. Y así, en la madrugada del 31 de diciembre de 1958 al 1ro. de enero de 1959, Batista y sus seguidores más íntimos, se dirigieron al aeropuerto del campamento de Columbia.”  La derrota de las fuerzas del ejército de la tiranía en las montañas orientales, la lucha exitosa en el llano por parte de las fuerzas rebeldes, la toma de Santa Clara y de casi todos los pueblos de la antigua provincia de Las Villas, la situación insostenible por parte de las fuerzas de la tiranía en prácticamente todas las ciudades del país, principalmente en Santiago de Cuba y en la propia Habana fueron los factores objetivos que determinaron el triunfo de la revolución y la fuga del tirano.  Según Uva “quedan pocas dudas” de que fue la petición del embajador estadounidense la que originó todo esto.  Este es otro cuento como el de la salvación de Carlos Márquez Sterlin el 13 de marzo. El que se crea esto, se puede creer cualquier cosa. ¿Consideran ustedes que ahí terminaron los cuentos de Uva? Aún nos queda uno.  En este la señora de Aragón nos muestra su verdadera imagen, nos da todos los elementos necesarios para poder analizar objetivamente su forma de actuar y los verdaderos propósitos de su libro. En la página 152 nos ofrece todos esos elementos cuando nos dice: “A menudo se escucha que en 1958 Cuba disfrutaba de uno de los mayores ingresos per capita de la América Latina. Éramos los primeros en muchos renglones, con más televisores (uno por cada 25 habitantes), más teléfonos, (uno por cada 38), más automóviles (uno por cada 40) y más líneas de ferrocarril (una milla por cada cuatro millas cuadradas) que ningún país latinoamericano. Y sin duda, nuestra capital era la ciudad con más Colas de Pato (Cadillacs).  En 1953, la tasa de analfabetismo -23,6%- era la cuarta más baja de Nuestra América. Teníamos razón, por igual, para estar orgullosos de que la taza de mortalidad infantil era la más baja de la región. Sin embargo, nada de esto quiere decir que no hubieran serios problemas económicos y sociales.” ¡Señora Uva, por favor, un poco más de respeto! ¿Quiénes eran los que tenían ingresos desmedidos cuando la mayoría de la población casi no ganaba para vivir? ¿Cuántos desempleados y campesinos sin tierra había en nuestro país cuyos ingresos eran prácticamente nulos? ¿Quiénes eran los propietarios de los televisores, los teléfonos, los automóviles? ¿Quiénes eran los propietarios de los Colas de Pato?  Algún cubano trabajador o campesino podría ponerse en la lista de los propietarios de estos medios.    Se dice, al parecer con orgullo, que la tasa de analfabetismo era el 23,6%. ¿Usted sabe lo que quiere decir esto? Una cuarta parte de la población analfabeta y si sumamos aquellos que a penas sabían firmar o que leían con dificultad, estoy seguro que llegaríamos cerca del 50 %. ¿Qué clase de futuro podía tener un pueblo que estaba sumido en la incultura? El cuarto más bajo en América Latina con el 23,6%, no es precisamente un éxito para Cuba, lo que nos muestra es el terrible atraso en que se encontraba Nuestra América. Cuando usted dice que la mortalidad infantil era la más baja de la región, se cuida de dar los datos que sustentan esto.¡Señora Uva, ese truco es viejo! Sigue siendo un consuelo de pobres el pensar que estábamos muy bien porque los otros estaban peor. No se le ocurrió que cualquiera podría buscar los datos. En 1958 la mortalidad infantil en Cuba alcanzó el 37,6 por ciento, realmente era mucho mayor de acuerdo al estimado del Ministerio de Salud Pública de Cuba, más del 50 por ciento, pero voy a utilizar el 37,6 por ser un dato publicado en El Nuevo Herald el 13 de noviembre del 2001, fuente que considero usted no impugnará. En el año 2008 la mortalidad infantil en Cuba fue del 4,7 por ciento. En la propia página usted expresa.  “Abundan cifras que indican que Cuba en la década de los cincuenta era un país en desarrollo y que gozaba de uno de sus mejores momentos económicos. Es fácil comprobar el auge de construcción de que disfrutó La Habana en esas fechas, y el no menos asombroso desarrollo de la cultura….” Cuando pasamos a la página siguiente usted continúa la avalancha sobre la década del cincuenta y cita, además de la violencia política, imposible de ocultar,  “ Pensemos por un momento en las noches estrelladas de Tropicana, los buenos restaurantes, la inauguración de nuevos hoteles –el Hilton, el Riviera, el Capri-, de nuevos edificios como el Focsa y nuevos repartos, como La Habana del Este y Mulgoba entre otros. Recordemos los apasionantes juegos de La Habana y Almendares; los geniales sketches del Gallego y el Negrito; los magníficos programas de televisión y radio –entre ellos la Universidad del Aire-; las temporadas de ópera con interpretes de la talla de Renata Tebaldi; los conciertos de la Sinfónica; las mercancías que llenaban tiendas como El Encanto y Fin de Siglo; las meriendas en el Carmelo o en el Ten Cent; los juegos de dominó en clubes y casas privadas; las regatas de remo; los bailes de quince y de debutantes; los Carnavales por el Paseo del Prado; los estrenos de películas americanas en el Payret, Rodi, Trianon, el Cine Miramar; las conferencias en el Lyceum; las salitas de teatro; la amplia gama de periódicos; los movimientos literarios del alcance del grupo Orígenes; la chispa irónica de Zigzag. Revivamos los paseos por el Malecón, los pregones de los vendedores ambulantes; el tintineo de la campanilla del heladero; el auge del cha cha cha, los triunfos de artistas extranjeros – Pepe Biondi; Gabi, Fofó y Miliki; Pedrito Rico; Sarita Montiel; Pedro Vargas; Lucho Gatica- y propios, de Alicia Alonso a Olga Guillot. La Habana de los 50 era la de El Túnel y la Engañadora… La Habana sonriente, iluminada de sol de trópico, borracha de brisa, campechana y bailadora, sin prisas, con la frase cariñosa a flor de labio, el abrazo fraterno, el Aquí no hay problemas. Todo se arregla entre cubanos como tema de vida.” ¿Y que nos sucedió? ¿Cuál fue la desgracia que nos cayó encima que trajo como consecuencia que ese maravilloso país que usted describe dejó de serlo? ¿Serían los miembros de la FEU, los comunistas y los castristas de que usted habla los causantes de esto? ¿Eso es lo que usted quiere decir en este capítulo, pero que no lo dice, deja que el lector lo infiera? Otro viejo truco, señora de Aragón. Revisando lo que se ha escrito sobre la situación social en Cuba antes del triunfo de la Revolución, encontré unos párrafos que describen perfectamente aquellos años.  Estos se refieren a toda la isla, pues las referencias dadas por usted solamente se circunscriben a La Habana, como si el resto de la isla no existiera. Este autor señala, “ Hay doscientas mil familias campesinas que no tienen una vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus hambrientos hijos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en manos de poderosos intereses, cerca de trescientas mil caballerías de tierra productiva.” Más adelante continúa expresando, “Tan grave o peor es la tragedia de la vivienda.  Hay en Cuba doscientos mil bohíos y chozas; cuatrocientas mil familias del campo y de la ciudad viven hacinadas en barracones, cuarterías y solares sin las más elementales condiciones de higiene y salud; dos millones doscientas mil personas de nuestra población urbana pagan alquileres que absorben entre un quinto y un tercio de sus ingresos, y dos millones ochocientas mil de nuestra población rural y suburbana, carece de luz eléctrica….. A las escuelitas públicas del campo asisten descalzos, semidesnudos y desnutridos, menos de la mitad de los niños de edad escolar y muchas veces es el maestro quien tiene que adquirir con su propio sueldo el material necesario. ¿Es así como puede hacerse una patria grande? De tanta miseria sólo es posible librarse con la muerte; y a eso sí los ayuda el Estado; a morir.  El 90 por ciento de los niños del campo está devorado por parásitos que se les filtran desde la tierra por las uñas de los pies descalzos…. El acceso a los hospitales del Estado, siempre repletos, sólo es posible mediante la recomendación de un magnate político que le exigirá al desdichado su voto y el de toda su familia para que Cuba siga siendo igual o peor.” Al analizar los problemas de la República y la forma de resolverlos, plantea. “ Y no es con estadistas al estilo de Carlos Saladrigas, cuyo estadismo consiste en dejarlo todo tal cual está y pasarse la vida farfullando sandeces sobre la libertad absoluta de empresa, garantías al capital de inversión y la ley de la oferta y la demanda”. Señora Uva, este es el mismo Carlos Saladrigas que usted califica en la página 120 de su libro como una de las personalidades de gran talento que colaboraron con Batista en 1940. Los párrafos que he seleccionado, en los que se describe de forma fehaciente la realidad de aquellos años, corresponden al alegato denominado “La Historia me Absolverá” confeccionado por el Comandante en Jefe Fidel Castro para llevar a cabo su propia defensa en el juicio del ataque al Cuartel Moncada. La Crónica de la señora de Aragón, corresponde a un mal crónico que padecen muchos en Miami. En ella, además de tratar de tergiversar la historia de nuestra patria, se pone de manifiesto la melancolía que invade a todos aquellos que se marcharon de Cuba con la esperanza de que los marines estadounidenses invadieran el país y volvieran a situar las cosas en el lugar que a ellos les convenía. La añoranza por la vuelta al pasado, a la libre empresa, a los clubes privados, a los repartos exclusivos, a la politiquería y al enriquecimiento para unos pocos a costa del hambre de muchos. 

Señora, su mal no tiene cura. A usted no la salva ni el médico chino.

 Boletín informativo El Heraldo, Editor: Néstor García Tuero 

12/04/2009 GMT 1

El Partido en el pensamiento político de José Martí

polillabaez @ 06:30

Por Carlos Rodríguez Almaguer

“Los hombres van en dos bandos:
los que aman y fundan;
los que odian y deshacen.”
José Martí

Autor intelectualEl pensamiento político de José Martí mantuvo un franco proceso de maduración que abarcó desde las tertulias en el colegio del maestro Rafael María de Mendive, pasando por las trágicas experiencias del presidio político, el destierro en España, sus vivencias en México, Guatemala y Venezuela, hasta el análisis  profundo y desprejuiciado de las fuerzas, vicios, inmoralidades y desórdenes que en los Estados Unidos de Norteamérica se escondían tras las bambalinas del progreso, y ya habían iniciado en el alma de aquella poderosa república su obra de destrucción.

Las permanentes lecturas, unidas a la observación y el análisis de cada realidad en que vivió, y al trato de los hombres y mujeres con los que de una u otra manera se relacionó, fueron básicamente las fuentes principales de las que se nutrió su vastísima cultura, en la que ocupa un lugar prominente su cultura política. No comprender su pensamiento político como un proceso, y asumir como única o definitiva la posición que adoptó en determinada fase del mismo, ha conllevado a recurrentes errores cuando no a tergiversaciones las más de las veces motivadas por la mala fe hacia el proceso revolucionario que triunfó en Cuba en enero de 1959.  

Persiguiendo el mezquino objetivo de desacreditar la raíz martiana de la Revolución que lidera Fidel, los corifeos de la anti Cuba ha hecho énfasis en dos temas fundamentales, entre los muchos que han manejado. Uno de ellos es la supuesta oposición de Martí al ideal socialista y específicamente a la figura de Carlos Marx, basándose en la casi totalidad de los casos, en dos momentos de reflexión martiana en torno a ese asunto. A saber, la crítica que hace, en marzo de 1883, a los métodos violentos de lucha cuando escribe el elogio ante la muerte de Carlos Marx. En esta ocasión refiere que “espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres”, y afirma además que el Prometeo de Tréveris fue “hombre comido del ansia de hacer bien. Él veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha.”  No obstante esta observación, la realidad política de Cuba lo llevaría casi una década después a convertirse en el principal organizador de una violenta guerra que él llamó “necesaria” y la proclamó “sin odio”. El otro momento objeto de manipulaciones es su análisis del libro titulado La futura esclavitud, escrito por Herbert Spencer y cuyo título gusta ser presentado por los manipuladores como una expresión de Martí acerca del socialismo. Sin embargo, nunca dicen nada respecto a que el mencionado análisis martiano concluye señalándole a Spencer su celo excesivo en criticar a ese determinado tipo de socialismo que se proponía por entonces en Inglaterra, y cuyo pecado capital consistía —según el autor del libro— en  la sobre protección que dicho Estado socialista ejercería sobre los pobres. Así concluye el análisis martiano:

“Y en todo este estudio apunta Herbert Spencer las consecuencias posibles de la acumulación de funciones en el Estado, que vendrían a dar en esa  dolorosa y menguada esclavitud; pero no señala con igual energía, al echar en cara a los páuperos su abandono e ignominia, los modos naturales de  equilibrar la riqueza pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a toda Inglaterra de guineas.
Nosotros diríamos a la política: ¡yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra.”

El otro tema objeto especial de manipulación es el referido al partido único. Cabe señalar que desde su enfrentamiento en la metrópoli a la hipocresía republicana que exigiendo ese derecho para España, lo negaba a los cubanos que cada día morían en la manigua como expresión máxima de su vocación republicana y su deseo de independencia, Martí fue decepcionado por los conceptos de partido. Así, durante su estancia en México, Guatemala y Venezuela, tiene una nueva visión de lo que podían ser los partidos políticos manipulados por los caudillos victoriosos de las continuas guerras civiles en que, desangrándose, las repúblicas nacidas del proceso iniciado en 1810 purgaban los vicios heredados de tres siglos de dominación colonial. Y es precisamente refiriéndose al caso mexicano, luego del golpe de Estado perpetrado por el general Porfirio Díaz, que derribó al gobierno del presidente Sebastián Lerdo de Tejada, sucesor del Benemérito Benito Juárez, que Martí, habiendo abandonado el país azteca por estar en desacuerdo con tal procedimiento, visita La Habana, camino a Guatemala, para preparar el regreso de sus padres, y desde allí, en carta del 11 de marzo de 1877 dirigida a su amigo mexicano Manuel Mercado, desmiente las versiones que en aquel país corrían de que el derrocado presidente Lerdo de Tejada estuviera en La Habana, y comenta sobre la situación de aquella república: “Veo a México en camino de una reacción conservadora; ni es nueva para U. mi añeja certidumbre de que así había de suceder.- ¡Quién sabe si el partido liberal-(siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido)-tiene el derecho de sentirlo!”

Esta expresión entre paréntesis, refiriéndose a la denominación de un partido político, ha sido manipulada hasta la saciedad por los enemigos de la Revolución. Dicha así, fuera de contexto, pareciera que no compartía Martí la idea de un solo partido. Sin embargo, cinco años después de este comentario, y diez antes de fundar el Partido Revolucionario Cubano, le escribe al general Máximo Gómez, el 20 de julio de 1882, una carta de la que cito solamente dos párrafos, para que sea el propio Martí quien explique impelido por qué peligros llegó al convencimiento del partido único como solución definitiva al problema cubano. En ella le dice el Apóstol al Generalísimo:

“Y aún hay otro peligro mayor, mayor tal vez que todos los demás peligros. En Cuba ha habido siempre un grupo importante de hombres cautelosos, bastante soberbios para abominar la dominación española, pero bastante tímidos para no exponer su bienestar personal en combatirla. Esta clase de hombres, ayudados por los que quisieran gozar de los beneficios de la libertad sin pagarlos en su sangriento precio, favorecen vehementemente la anexión de Cuba a los Estados Unidos. Todos los tímidos, todos los irresolutos, todos los observadores ligeros, todos los apegados a la riqueza, tienen tentaciones marcadas de apoyar esta solución, que creen poco costosa y fácil. Así halagan su conciencia de patriotas, y su miedo de serlo verdaderamente. Pero como ésa es la naturaleza humana, no hemos de ver con desdén estoico sus tentaciones, sino de atajarlas.

¿A quién se vuelve Cuba, en el instante definitivo, y ya cercano, de que pierda todas las nuevas esperanzas que el término de la guerra, las promesas de España, y la política de los liberales le han hecho concebir? Se vuelve a todos los que le hablan de una solución fuera de España. Pero si no está en pie, elocuente y erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire, por la cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus propósitos, una confianza suficiente para acallar el anhelo del país --¿a quién ha de volverse, sino a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces?  ¿Cómo evitar que se vayan tras ellos todos los aficionados a una libertad cómoda, que creen que con esa solución salvan a la par su fortuna y su conciencia? Ese es el riesgo grave. Por eso es llegada la hora de ponemos en pie.”

Como vemos, no surge la idea del partido único solo ante la triste realidad de la colonia, sino y sobre todo, por el peligro tremendo de la anexión a los Estados Unidos.

Una semana antes de la constitución del Partido Revolucionario Cubano, escribe en Patria, el 3 de abril de 1892: “Puede ser un partido mera hoja de papel, que la fe escribe, y con sus manos invisibles borra el desamor. Puede ser la obra ardiente y precipitada de un veedor que en el ansia confusa del peligro patrio, congrega las huestes juradas, en su corazón flojo, al estéril cansancio. Pero el Partido Revolucionario Cubano, nacido con responsabilidades sumas en los instantes de descomposición del país, no surgió de la vehemencia pasajera, ni del deseo vociferador e incapaz, ni de la ambición temible; sino del empuje de un pueblo aleccionado, que por el mismo Partido proclama, antes de la república, su redención de los vicios que afean al nacer la vida republicana. Nació uno, de todas partes a la vez. Y erraría, de afuera o de adentro, quien lo creyese extinguible o deleznable. Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano”.

Esta concepción de la unidad de lo mejor y más valioso de nuestro pueblo en una sola organización, es la cumbre del pensamiento político cubano a lo largo de sus dos siglos de forja y combate. Cuando en el nacimiento de la parodia de república que nos permitieron los nuevos amos disimulados, nuestra política pretendió reproducir la pésima representación teatral en que suele convertirse el pluripartidismo de las “democracias occidentales”, degeneró hasta la corrupción, la tiranía y la infamia.

Por eso ante cada peligro o ataque que hemos padecido en estos últimos 50 años, y en los que en el futuro podamos enfrentar, la unidad de los mejores hijos de esta tierra, por su patriotismo, por su desinterés, por su humanismo, en torno al Partido heredero del que fundó Martí, ha sido y seguirá siendo la única garantía de continuar disfrutando de la soberanía, la identidad, la nacionalidad que tantos sacrificios ha costado. Cuba estará a salvo mientras podamos repetir con honor esta verdad martiana: “el Partido existe, seguro de su razón, como el alma visible de Cuba”.